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Primer post: 16 ene 2015Último post: 11 feb 2018
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La Fe de Bautismo de Gardel
Apuntes Y MonografiasporAnónimo1/16/2015

Otra "reproducción" exhibida como original Cuando en setiembre de 2013 publiqué las primeras noticias de lo que luego se conocería como “una reproducción con criterio artístico” de la cédula que Carlos Gardel obtuvo en 1920, quise pensar que se trataba de un hecho aislado –aunque estaba el antecedente de aquel “prontuario” que los archivos de la Policía desconocen- o de un error de interpretación por parte del periodista que difundía la noticia. Pero en octubre de 2014 me enfrenté a un caso análogo cuando recibí vía e-mail una imagen que en el momento de su publicación había pasado inadvertida y ahora llamaba particularmente mi atención: Se trata de la constancia de bautismo de Charles Romuald Gardès (conocido popularmente como Carlos Gardel), expedida el 14 de octubre de 1969 por la Parroquia del “Hospice de La Grave” de Toulouse. En ella consta que el nacimiento de nuestro cantor tuvo lugar el 10 de diciembre de 1890, que recibió las aguas bautismales el día 11 y que era hijo de Berthe Gardès. Aparece aquí por única vez el nombre de su madrina, María Arnal, francesa, de 17 años, que residía en el mismo nosocomio donde trabajaba de mucama y no tenía parentesco alguno con la joven parturienta. Este hecho confirma y documenta la versión tantas veces reiterada de que Berthe por entonces estaba distanciada de su familia y encontró en el personal del Hospital tanta contención afectiva que incluyó el madrinazgo de su pequeño hijo. Censo de Toulouse de 1891, correspondiente a la Rue Réclusane. Entre las personas que vivían en el "Hospice de la Grave" se encuentra MARÍA ARNAL, de 17 años, francesa, "menagère" . ¿Su nombre está en lengua occitana? Pero no era el contenido de “l’extrait de baptême” lo que había llamado mi atención sino la inscripción de tres líneas que cruza la imagen: “EXCLUSIVO PARA GARDELWEB. COPYRIGHT 2011 INDUSTRIAS CULTURAS (SIC) ARGENTINAS. EXPOSICIÓN CARLOS GARDEL… DEL HOMBRE AL MITO” “Gardelweb” ya no está en la red. Fue el primer sitio dedicado exclusivamente a nuestro Cantor, creado y dirigido por el Sr. Jack Lupic, natural de Croacia que residió en Argentina y actualmente, en Toronto (Canadá). Reconocido por la seriedad de sus trabajos con material mayoritariamente inédito, su página fue una fuente de consulta obligada para todos los interesados en el tema. El pequeño error de “culturas” por “culturales” obedece a su condición de extranjero y sólo lo consigno a manera ilustrativa, sin que ello empañe el recuerdo de su meritoria e inigualada labor. La segunda línea de la inscripción superpuesta a la imagen menciona dos puntos a tener en cuenta: “Copyright” y “EXPOSICIÓN “GARDEL… DEL HOMBRE AL MITO”: Si bien a los documentos públicos no les corresponde “copyright”, en esta oportunidad se le atribuye a ICA, INDUSTRIAS CULTURALES ARGENTINAS, responsable de la muestra “Carlos Gardel. Del Hombre al Mito” realizada entre el 17 y el 28 de agosto de 2011 en el “Centro Municipal de Exposiciones” de Figueroa Alcorta y Pueyrredón, en el marco del Festival Mundial de Tango que anualmente se realiza en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es decir que la inscripción realizada por “Gardelweb” indica: 1) que el original pertenece ICA (o FICA), razón por la cual se le atribuye el copyright, 2) que ese documento fue exhibido en “Carlos Gardel... Del Hombre al Mito”. Como puede apreciarse en la gacetilla de prensa emitida por la entidad organizadora, la exposición formaba “…parte de un ambicioso programa realizado para el rescate y puesta en valor del patrimonio cultural de todos los argentinos”. Obviamente, tan importante y loable iniciativa fue recibida con beneplácito por distintos sectores del variado público que, con profundo respeto e inocultable admiración, agradecían el acceso a un documento “poco conocido perteneciente a la Fundación de Industrias Culturales Argentinas” según quedó expresado el 11 de diciembre de 2012 –es decir, a más de un año de la exposición mencionada- en el diario “Nueva Era” de la localidad bonaerense de Tandil: Sin embargo y pese a todo lo antedicho, el acta bautismal de Gardel no era tan desconocida como se pretendía mostrar. Por el contrario, circula en fotocopias desde hace décadas. He aquí la que obra en poder de Guada Aballe desde el siglo pasado: Obviamente la imagen ha ido perdiendo nitidez a medida que se fueron tomando fotocopias de fotocopias, pero indudablemente se trata de la misma constancia de bautismo cuya propiedad y copyright se atribuye a FICA. Hay, además, dos pequeños detalles a observar: la ilegibilidad del sello ovalado que se encuentra en el ángulo inferior izquierdo y una manchita rectangular entre el nombre “Romuald” y el apellido GARDÈS” que nos permiten deducir que ambas fotocopias –la de FICA y la de Guada- tuvieron como origen al mismo coleccionista (Angel Olivieri? Bruno Cespi?...) Al igual que muchas personas dedicadas al tema, también yo dispongo de esta imagen desde no recuerdo cuándo, aunque sin la manchita rectangular que se observa en las otras, con el sello ovalado del Hospital perfectamente legible y la marca de un doblez perteneciente a alguna copia anterior. Obviamente, provino de otro archivo (Luis Ángel Formento? Rodolfo Zatti? Juan Carlos Piatanesi?...) La minuciosidad de la descripción de la “manchita rectangular” y la “nitidez del sello ovalado” tiene por finalidad dejar en claro que, contrariamente a lo que se pretendió mostrar, hay varias copias de esta misma fe de bautismo circulando desde hace décadas. Pero lo verdaderamente importante Y GRAVE es que el documento exhibido en “Carlos Gardel. Del Hombre al Mito” no era el original –como se promocionaba-, sino una fotocopia carente de toda validez legal ya que ni siquiera fue certificada con el consabido “es copia fiel” que se acompaña de la firma de un letrado que para ese acto tiene el original a la vista. En otras palabras, resulta de interés para los gardelianos pero no tiene validez como documento ni corresponde exhibirlo como tal, porque sólo se trata de una fotocopia sin autenticar. Del mismo tenor es la copia de copia que por gestiones del Sr. Aldo Dufau reprodujo “Nueva Era” de Tandil, señalando que se trataba de un documento perteneciente a la mencionada Fundación de Industrias Culturales Argentinas. Sin embargo, sólo era una “reproducción” que sorprendió en su buena fe a estudiosos, periodistas y público en general. La señora Adela Blasco de Defino atesoraba el original del acta bautismal que nos ocupa y Alfredo Echaniz lo dio a conocer en la página 47 de “Archivo Gardel” (Ed. Proa Bs. As., 2010) Como vemos, las tres copias precedentes se corresponden en un todo con el primer cuerpo de esta imagen: la misma fecha, la misma firma, la misma ubicación de los sellos, la misma enmienda en el “8” de “1890”, los mismos trazos…, sólo que aquí se publica por primera vez el formulario original y completo (incluyendo los ítems donde debería consignarse la información de posteriores sacramentos católicos), dejando en evidencia que la "reproducción" exhibida por FICA se confeccionó desconociendo absolutamente este documento porque, de haberlo tenido a la vista, no se lo habría fragmentado. Puede sorpender la torpeza de exhibir una copia luego de difundido el original. Al respecto, es atinente aclarar que si bien el colofón de "Archivo Gardel" señala que "este libro se terminó de imprimir en diciembre de 2010", recién salió a la venta durante la segunda quincena del mes de abril de 2011, hecho que reduce notablemente las posibilidades de tomar conocimiento de su contenido. El 17/04/11 en "La Mesa de Café" de Todo Tango, Alfredo Echaniz se refería a la aparición de "Archivo Gardel" con frases como "Tengo el agrado de presentar..." y "...atendiendo más a la necesidad de divulgación..." Por otra parte, la experiencia de haber realizado exposiciones me indica que el listado del material a exhibir debe presentarse con varios meses de anticipación y detallando las características físicas de cada objeto, a los efectos de acondicionar las instalaciones (luces, vitrinas, seguridad, etc.) y gestionar el seguro por eventuales daños, robos o hurtos, trámite que suele demorar cuando se trata de piezas únicas, no disponibles en el mercado y por lo tanto de difícil valuación. Así, puede inferirse que para cuando "Archivo Gardel" estuvo disponible en las librerías, FICA ya se habría comprometido a exponer "l'extrait de baptême" que nos ocuupa. Otra posibilidad es que la evidente diferencia de formato entre el formulario completo y la fe de bautismo propiamente dicha -es decir entre el original y las copias- haya influido para que los responsables de la exposición "Carlos Gardel. Del Hombre al Mito" no los relacionaran, considerando que la Fundación no se especializa en este tema. Más allá de los motivos y presunciones, lo cierto es cuanto se demuestra en este artículo y dejo a criterio de los lectores. Siguiendo los rastros del documento bautismal, encontramos un claro indicio en la revista “Gente” N° 517 del 19 de junio de 1975. Allí, una interesante nota realizada por los periodistas San Pedro y “Pepe” Fernández muestra el Libro de la Capilla de Toulouse con un recorte de diario donde vemos a la Sra. Adela Blasco en la puerta de la casa natal de Gardel: Comparando dicha fotografía con la siguiente -ampliamente difundida-, podemos concluir en que ambas pertenecen al mismo día, a juzgar por su vestimenta: (Imagen tomada de “Gardel en París. Su debut” de Enrique Cadícamo. Ed. Corregidor. Bs. As., 1984 – Pág. 23) Si bien no hemos podido precisar la fecha exacta, el artículo de “Gente” sitúa estas fotografías con anterioridad a 1975, es decir en un período coincidente con el de expedido "l'extrait de Baptême" de nuestro Cantor. Cabe recordar que en 1967 había aparecido el primer libro referido al presunto origen uruguayo de Carlos Gardel y que al año siguiente doña Adela editó los manuscritos de su esposo Armando Defino, dando a conocer parte de la riquísima información que poseían. Por tanto, no ha de resultar extraño que en un viaje al Viejo Mundo la viuda del apoderado y amigo de Gardel solicitara más documentación francesa, comprometida como estaba con la defensa de la verdad histórica. Así se explica la visita a la casa de la calle Canon d’Arcole por los años ’70 y la solicitud de "l'Extrait de Baptême" cuyo original aún conservan sus herederos. La imagen que motivó este trabajo continúa circulando y, con ella, la desinformación y confusión generadas por una institución que trabaja “…para el rescate y puesta en valor del patrimonio cultural de todos los argentinos”, tristemente rico en “reproducciones artísticas” de documentos de Gardel. Para pensar, verdad…? Ana Turón Azul, enero 8 de 2015 Mi agradecimiento a JUAN CARLOS MADEO: Por enviarme la imagen que motivó este artículo. JACK LUPIC: Porque su página sigue abriendo caminos y dando respuestas. GEORGES GALOPA: por compartir mi preocupación desde el comienzo y por elegir este trabajo para dar a conocer la información de María ARNAL, hasta hoy inédita. GUADA ABALLE: Por su imagen del “extrait de baptême” y por la nota de “Nueva Era”. NORBERTO REGUEIRA: Por acompañar este artículo desde su gestación y por sus oportunas intervencion

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Ni santo,ni masón ni delincuente: Gardel creía en Dios
Apuntes Y MonografiasporAnónimo1/17/2015

Si bien la vida de Carlos Gardel nada tuvo que ver con la santidad, la formación religiosa que recibió en su infancia forjó en él principios indelebles y marcó a fuego su conducta. Su primer acercamiento a la fe cristiana fue involuntario –como sucede con todos los niños de hogares católicos-, ya que recibió las aguas bautismales a pocas horas de nacido, en la capilla del Hospital Saint-Joseph de la Grave, en Toulouse (Francia). Radicado con su madre, Doña Marie-Berthe Gardes, en Buenos Aires desde 1893 en una casa de inquilinato sita en Uruguay 162, en 1897 "el francesito" comenzó sus estudios primarios mientras su infancia se desarrollaba como la de tantos hijos de inmigrantes. Según relatara Doña Berta en 1900 viajó a Francia para que su pequeño hijo tomara la Primera Comunión en una aldea vecina a Toulouse que el cronista de “La Canción Moderna” de 1936 escribió “Laubade”. Este viaje, del cual no se han hallado constancias, es apoyado por dos hechos: 1°) La interrupción de la asistencia a clases durante el año 1900 del pequeño Carlos (aunque coinciden otros motivos inherentes al funcionamiento de los establecimientos y planes educativos) 2°) Retomada su escolaridad, el 3 de noviembre de 1901 recibió la Confirmación, que no habría sido posible sin la comunión previa. Es en el colegio salesiano Pío IX donde adquirió la disciplina -determinante en su carrera artística- y tres características fundamentales: alegría, generosidad y pulcritud en el vestir, ya que Don Bosco sostenía que “el aseo y el orden exterior indican la limpieza y la pureza del alma” Mientras estas semillas germinaban en su interior, el adolescente que todavía no era Gardel sino Gardes llevaba una vida como la de cualquier muchacho de entonces. Carente de una figura paterna que lo aconsejara y pusiera límites en el momento adecuado, amante de las guitarreadas con amigos, curioso y andariego, ansioso por conocer el mundo dio a Doña Berta no pocos dolores de cabeza en su afán de independencia. “Como perro suelto de la cadena”, describe un antiguo refrán popular la rebeldía que lo impulsó a fugarse de su hogar. Libre de la rigidez horaria del colegio podría dormir hasta el mediodía, comer a deshora, entrar y salir sin dar cuentas a nadie, ni siquiera a su madre cuyos consejos lo agobiarían, como a todo muchacho que quiere ser hombre. En 1912 se iniciaba su vida pública. Gardes comenzaba a ser Gardel y a mostrar a su creciente público la calidad humana que subyacía detrás de su arte. Refiriéndose a estos años de aventura, José Razzano contó que cuando llegaban a una ciudad uno de los primeros lugares que visitaban era la iglesia y años más tarde un amigo suyo escribió: “Recuerdo también lo que don Pepe me contó sobre el espíritu religioso de Gardel que cuando se iba a dormir él observaba, ya que dormían en la misma pieza, que Carlitos tenía un alfiler de gancho en la camiseta lleno de medallitas. Durante la gira, como se levantaban tarde a la mañana –claro, se acostaban tarde a la noche- cuando salían a caminar por la plaza del pueblo, cerca de la iglesia siempre se encontraban con alguna monjita. Carlitos le pedía una medallita –antes las hermanitas le daban a cualquiera cuando les pedían alguna-, se la prendía en el alfiler de gancho y se lo sujetaba en la ropa”. Años más tarde, cuando Armando Defino viajó a Medellín para repatriar los restos y equipajes de la malograda comitiva artística, declaró a la prensa que “En una pequeña bolsita de seda blanca hay más de cien medallas…”, entre las pertenencias de Gardel. Muy elocuente es la carta a Isabel del Valle de agosto de 1927: “He recibido tu cartita en la cual veo que te has restablecido y que te encuentras bien, eso es, por las oraciones que rezo por vos que te componen enseguida”. Así expresado en una carta íntima a su novia -con quien convivió durante no pocos meses- no deja margen a dudas de que aquellas enseñanzas escolares habían echado raíces. Otro testimonio que muestra la “conexión” con Dios que tenía nuestro Cantor es el de Francisco Flores del Campo, actor chileno que interpreta el rol de “Daniel” en “El día que me quieras”, quien recordando su etapa vinculada a Gardel (Nueva York, 1935), dijo: “Los domingos lo veía en misa de 12 en la Catedral de San Patricio, en la Quinta Avenida: Llegaba y se iba solo”. Aunque en otro marco –ya que se refiere a un hecho aislado y en circunstancias especiales-, Mario Battistella también recordó la asistencia de Gardel a una misa –o más concretamente a un Te Deum-, en Italia donde nuestro Cantor entonó las estrofas del Himno Nacional Argentino, con motivo de la celebración patria. Junto a Luis Gaspar Pierotti, luego de visitar la Basílica de San Pedro, en el Vaticano De las innumerables anécdotas que muestran el “don de gente” de Gardel, sus principios éticos y morales, su solidaridad y su hombría de bien, he seleccionado la más objetiva: la opinión de un sacerdote que no resultó beneficiado con ningún obsequio ni “gauchada”, sino que evaluó los consejos que el Cantor daba al adolescente que ayudaba a Doña Berta en los quehaceres domésticos. Huérfano de padre, muy creyente y practicante católico, Dante Gallo recordó: “Yo casi todos los domingos por la tarde iba al cine, cuya proyección se efectuaba en la sala de actos de la iglesita (…) El Padre Fourcade hacía de boletero, acomodador, operador, etcétera. Yo sacaba la entrada con una de las chanchas que me había dado Carlos Gardel; la entrada costaba 10 centavos, y al Padre Fourcade le decía: -Deme el vuelto de esta chancha que la gané con la madre de Gadel, por los mandados que le hice; y su hijo don Carlos, además que me unta con estas chanchas me sabe dar buenos consejos como me los sabe dar usted, Padre: (…) ‘Che, pibe… No salgás de noche. Es malo perder la noche por ahí. No vayas al café a jugar al billar ni a perder el tiempo con muchachones, que la amistad de ellos no te conviene… Nunca vayas a tu casa muy tarde… Hacele compañía a tu mamá. (…) Pibe… ojo, por favor, no te vayás a meter de contrabando en un prostíbulo, las mujeres de la vida están terriblemente enfermas… Por favor, cuídate, te podés contagiar… No le vayas a dar un tremendo disgusto a tu mamá’ (…) Al Padre Fourcade yo le contaba de todas las recomendaciones que me hacía don Carlos y el Padre me escuchaba con los ojos bien abiertos y con oídos bien atentos sobre lo que le decía. Y después de una pausa, me contestó: -Sí, ya sé y tengo referencias que Carlos Gardel es una niña en sus procederes, tengo muy buenas referencias de ello (…) Merece una linda sotana por los cristianos consejos que te da a vos, purrete. -Eso no es nada, Padre –le continué diciendo-, si usted viera y escuchara el trato cariñoso que le da a su mamá, doña Berta. A mí, Padre, don Carlos me tiene a pura recomendaciones y consejos sanos: ‘Ojo, pibe Dante, pórtate bien’. Además es muy generoso conmigo. (…) Nunca me olvidaré la cara que puso doña Berta cuando le conté las ponderaciones que el Padre Fourcade había hecho de su hijo Carlos. La noté sumamente contenta que un sacerdote tuviera conocimiento de las imponderables virtudes de su hijo” Es posible que los diálogos hayan sido recreados luego de tantos años, pero no los conceptos básicos allí vertidos. Los recuerdos continúan con las bromas que Celedonio Flores hizo al imaginar a Gardel de sotana y el malestar de nuestro cantor: -Está cabrero con vos porque no quiere que lo ensalces por ahí… que cuentes cosas de él, ponerándolo. Me dijo que si es bueno con vos, será porque te lo merecés y nada más. (…) Y en efecto, se dio la advertencia del Negro Flores. Una mañana muy tempranito llegué a la casa de don Carlos, y como tiro se incorporó de la cama, y asomándose desde la puerta de su dormitorio, me dijo: -‘Pibe Dante, venga que tengo que hablarle…’ (…) Entro a su dormitorio y me dijo, muy enojado: -‘Dígame, jovencito… qué anda contando de mí, usted, por ahí, como soy yo. Hasta a mamita la he tenido que retar porque me ha venido con aquello de que por mi manera de ser, soy candidato para usar sotana’ A esta anécdota podrían sumarse miles de la misma índole, donde no media ningún regalo ni ningún beneficio inmediato sino la manifestación de un Gardel íntimo y cotidiano que todos hubiésemos querido conocer. Ni masón ni delincuente. Un hombre de sólidos principios éticos y morales que creía en Dios y andaba por la vida con una honestidad y una rectitud que ni las noches parisinas ni los domingos hípicos ni las amistades “non-sanctas” pudieron mellar, un ser humano que acostumbraba “devolver gentilezas por sinvergüenzadas”, sintetizando en esta frase todas las enseñanzas del Evangelio que conservaba y practicaba desde su infancia Ana Turón Azul, mayo 18 de 2014 “La Canción Moderna – Radiolandia” 1936. Ha sido imposible hallar en mapas esta aldea, por cuanto existe la posibilidad de que el periodista haya incurrido en un error al volcar al papel las palabras de Doña Berta. ABALLE, Guadalupe. “Algo más sobre Gardel”. Ed. Corregidor, 2004. ABALLE, Guadalupe, op cit. Testimonio recogido por parte de la autora de labrios del coleccionista Ángel Olivieri en 1985. Razzano OLIVIERI, Ángel. “Historias de Tango” volumen dedicado al Dúo Gardel-Razzano. 2da edición. Ed. AqL. Bs. As., 2008 ANTENA, 15 de febrero de 1936 HERMÁNDEZ, Anastasio. “Vida y Obra de Carlos Gardel”. Ed. Del autor. Córdoba, 1996 AA.VV. “Carlos Gardel. Tango que me hiciste bien”. Ed. Andrés Bello. Santiago de chile, 1985 LE PERA, José – BATTISTELLA Mario. “Carlos Gardel. Su vida artística y anecdótica”. Bs. As. Semec, 1937 Monedas de veinte centavos GALLO, Dante. “Así conocí a Carlos Gardel y a Celedonio Esteban Flores (Cele). Yo era un adolescente de quince años”. Ed. Baraga. Bs. As., 1986 DEFINO, Armando. “Carlos Gardel. La Verdad de una Vida”. Cia. Fabril Editora. Bs. As., 1968

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Gardel y la ficción de Tacuarembó
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/7/2015

A PARTIR DEL MOMENTO EN QUE GARDEL SE DECLARÓ NACIDO EN TACUAREMBÓ FALSEANDO SUS DATOS AL SOLO EFECTO DE REGULARIZAR SU DOCUMENTACIÓN, SE TEJIERON NO POCAS HISTORIAS CARENTES DE TODO RESPALDO. ESTE TRABAJO COMPILA Y ELABORA LA INFORMACIÓN OFRECIDA POR DIVERSOS AUTORES, ESCLARECIENDO LOS MOTIVOS DE TAL ELECCIÓN. El 8 de octubre de 1920 Carlos Gardel se declaró nacido en Tacuarembó, acogiéndose a la Ley N° 3028/30 de 1906 de “Organización y Aranceles Consulares”, sancionada con la finalidad de otorgar auxilio y protección a los ciudadanos uruguayos residentes en el exterior. A los efectos de ser contemplado en su articulado falseó su lugar de nacimiento y a partir de entonces fue ésta la “patria de origen” que se consignó en todos sus documentos, impidiendo que las autoridades francesas lo reconocieran. ¿Pero por qué eligió Tacuarembó y no otra ciudad uruguaya? Aunque dispersa, encriptada y desdibujada, la respuesta se encuentra en la bibliografía gardeliana: Desde su primera juventud Gardel se relacionó con la familia Traverso del barrio del Abasto. Si bien su vínculo más estrecho fue con “Yiyo” –encargado de la fonda “O’Rondeman”-, por su intermedio conoció y frecuentó a otros miembros de la familia: Constancio –quien regenteaba un comité conservador al que concurrían figuras de la talla de Benito Villanueva, José Evaristo Uriburu, Belisario Roldán, Pedro Cernadas o Alberto Barceló- y sus hermanos José “Cielito” y Félix que le atendían las casas de juego, donde también se adoctrinaba para las próximas elecciones. Constancio Traverso (1867-1917) en su comité de Anchorena 666 En fecha sin determinar “Cielito” cometió un homicidio por el cual mereció seis años de reclusión en la Penitenciaría Nacional, aunque no alcanzó a cumplirla por beneficiarse el 25 de mayo de 1898 con el indulto presidencial de José E. Uriburu, cuyo vínculo con su hermano quedó señalado en el párrafo anterior. Sus actividades non-sanctas lo llevaron a Laureles del Queguay y Tambores (del lado del departamento de Paysandú, contiguo al de Tacuarembó), donde Elodina Escayola –hermana del mentado Coronel “dueño de vidas y haciendas”- tenía un almacén con despacho de bebidas, salón de baile y juego de naipes que atendía con sus hijas Amanda y Manuela. Este antro de diversión se encontraba a mitad de camino de los departamentos citados y fue escenario del inicio de una relación sentimental. Amanda y sus cuatro hermanos eran frutos de Elodina Escayola con su segundo compañero, cuyo apellido se desconoce en la bibliografía oriental que he consultado y consigno al pie (no considero prudente dar credibilidad al nombre de Olayo Sosa que se menciona en una página de Internet dedicada a genealogías, por carecer del respaldo necesario). Fragmento del árbol genealógico de la familia Escayola publicado por Eduardo Payssé González en el que se desconoce la relación de Amanda y Traverso anterior a 1904, como así también la identidad del segundo marido de Elodina. La falta de información certera, fechas y documentos permite inferir que no fue una unión legal e, incluso, que la pareja no convivía porque, en este caso, los hijos se habrían conocido por el apellido paterno. En noviembre de 1900 se produjo el deceso de Elodina en su domicilio de Cerro (hoy Bartolomé Mitre) N° 23 de Montevideo, con el consecuente desmembramiento familiar acentuado por la ya señalada falta del hombre de la casa. Así, la joven Amanda se trasladó a Buenos Aires y comenzó a convivir con su novio. El 21 de mayo de 1901, “Cielito” fue llevado a la comisaría 11° por desorden y recobró su libertad luego de pagar la multa correspondiente. Meses más tarde tuvo lugar el conocido episodio que costó la vida de Juan “Vidalita” Argerich: “El Tambito” En las primeras horas del 22 de diciembre de 1901, Traverso asistió a “El Tambito” en compañía de Rafael Donantini (“Mosquito”, de 24 años), José Bendito (“El Tano Sangregorio” de 26), Alfonso Rendano (“Moreira Falsificado”, de 24) y dos mujeres: Amanda Cabral, concubina de Traverso y Rosalía Brenen o Cordamián, también conocida como “La Ñata Rosalía”, oriental, de 30 años, soltera, prostituta, domiciliada en Artes 535, compañera de Rendano. "Cielito" tenía 27 años –había nacido en 1874-, se domiciliaba en Laprida 501 –próximo a su familia y al “O’Rondeman”- y se declaró comerciante de profesión. Sugestivamente no se consigna edad, ocupación, estado civil ni nacionalidad de Amanda. Tampoco vuelven a mencionarla ni la prensa ni los libros de la Comisaría, aunque sí refieren que “Cielito” “fue capturado en su domicilio el 27 de diciembre en horas de la noche por el Comisario de Investigaciones D. Carlos J. Costa, quien lo trasladó al despacho del Juez, donde se declaró autor del hecho”. Como vemos, su concubina se había dado a la fuga y no se la volvió a mencionar ni siquiera como testigo. Esta falta de datos y su “desaparición” abrupta sólo podría explicarse por la mediación de alguna persona influyente, que Amanda tenía por partida doble: los Escayola en Uruguay (con amistades en Buenos Aires), y, por medio de su concubino, la protección de Constancio. La joven regresó a su lugar de origen y, según quedaría asentado años más tarde en el Juzgado del Crimen N° 5 de Montevideo, intentó suicidarse como consecuencia del impacto emocional que le produjo la muerte de Argerich y la detención de Traverso. No podemos desconocer a la otra integrante femenina del grupo de aquella noche de “El Tambito”: Rosalía Brenen o Cordamián, también conocida como “La Ñata Rosalía”, oriental de 30 años, soltera, prostituta, domiciliada en Artes 535, compañera de Rendano. De estos escasos datos es interesante destacar: 1) Los dos apellidos con que se la conoce indistintamente indican si no una situación irregular, al menos la carencia de un hogar constituido: uno es el apellido legal y el otro, el que usaba habitualmente. Es importante tener presente que en casos de orfandad o abandono, solía atribuirse el de la familia de crianza. Cabe preguntarse si también Amanda era conocida indistintamente como Cabral o Escayola o, en su defecto, si dio un apellido falso para no ser identificada. 2) Coincidentemente, Rosalía era de nacionalidad uruguaya, por cuanto bien podemos presuponer una amistad previa con Amanda. 3) Después del hecho sangriento, Traverso y sus amigos se refugiaron en la casa de Rosalía y allí acordaron lo que declararían a la Policía, lo cual demuestra que no había sido ése un encuentro circunstancial sino que había entre ellos complicidad y confianza propias de una amistad más profunda. El 5 de febrero de 1903, luego de varias idas y vueltas del expediente, “Cielito” fue condenado a quince años de prisión como autor principal del homicidio. Ante la apelación del abogado defensor, Dr. Rivarola, el 17 de abril de 1903 el fiscal de Cámara Dr. Lisandro Segovia solicitó la reducción de la pena a trece años de presidio. Pero no fueron necesarios los esfuerzos de la Defensa y quedó en libertad en 1904, gracias a las ya mencionadas relaciones políticas de Constancio, quien aprovechó la época preelectoral para interceder ante Benito Villanueva: “O largan a mi hermano, o me vuelco al otro candidato”, cuentan que dijo. Ante el riesgo de perder tan importante “puntero”, el Presidente Julio A. Roca decidió conmutar la pena por el destierro, concediéndole permiso para permanecer en Buenos Aires siete días al año, durante las fiestas Navideñas. Apenas libre, “Cielito” fue a Tacuarembó a reunirse con Amanda, quien continuaba al frente –junto con su hermana Manuela- de aquel almacén-salón de baile y casa de juego de Tambores donde se habían conocido antes de 1900. Por alguna razón no muy clara, a comienzos de 1906 nuestros protagonistas se trasladaron a Montevideo y fijaron domicilio en Colón 217. También allí se sucedieron disturbios que requirieron la presencia policial y respondiendo a una citación judicial en noviembre de ese año “compareció José Traverso, argentino, soltero de 33 años con dos de residencia en el Uruguay”. Fragmentos de documentación policial montevideana La pareja fue bastante nómade y según refiere la historia, a comienzos de 1916 residía nuevamente en Tambores, adonde Gardel habría pasado un período de descanso. Es importante señalar que esas vacaciones ni duraron un mes ni formaron parte de una delicada convalecencia por el balazo recibido el 11 de diciembre de 1915, como suele afirmarse frecuentemente. Por el contrario, el dúo Gardel-Razzano actuó en Montevideo del 3 al 10 de enero inclusive y el 25 se presentó en la Argentina, lo cual demuestra que la salud de Gardel no estaba tan frágil y que, de ser cierta su visita a Tambores, no superó los quince días. No hay constancia alguna sobre una posible amistad entre “Cielito” y Gardel: Ni fotos, ni cartas ni anécdotas confiables. Claro que se conocieron y seguramente compartieron una mesa en O’Rondeman, aunque de manera circunstancial. La diferencia de edad de dieciséis años era una barrera insalvable en tiempos que los “mocitos" debían tratar de usted a los mayores y no podían participar de sus conversaciones. Hay, además, una evidente disidencia en las fechas: Traverso estuvo en libertad (1898-1901) cuando nuestro cantor cursaba sus estudios primarios. Podrían haber estrechado vínculos con posterioridad a 1904, cuando “Cielito” se radicó en Tacuarembó y el joven Gardes corrió algunas aventuras en tierras charrúas, aunque no hay elementos que permitan afirmarlo. También es posible que se hayan encontrado durante alguna de las visitas navideñas permitidas al desterrado, pero estos encuentros tampoco indican una amistad profunda. Por tanto, también es conjetura la eventual participación de “Cielito” en la planificación de la declaración en el Consulado Uruguayo en 1920. Sin embargo, conociendo el vínculo de Gardel con Barceló y la injerencia de este caudillo conservador en la regularización de sus documentos, es imposible desviar la mirada del hermano de Constancio Traverso, radicado –precisamente- en el país que la ley exigía que hubiera nacido Gardel y, además, relacionado familiarmente con el mentado coronel. Mejor aliado, imposible. Pero si bien las influencias del matrimonio Traverso-Escayola podrían haber sido importantes al momento de “demostrar” su nacimiento en ese departamento uruguayo, sus abundantes antecedentes policiales podrían haber entorpecido los trámites legales e, incluso, obstaculizar el Certificado de Buena Conducta que nuestro cantor tramitaría tiempo más tarde. El Certificado de Buena Conducta desmiente las versiones de un pasado delictivo del Cantor. La vida de “Cielito” Traverso siguió por los escabrosos caminos del juego y actividades no muy claras. En Montevideo tuvo un garito en calle 18 de Julio y Andes y otro en San Martín 2411, donde fue detenido el 27 de setiembre de 1920 por juego clandestino. Por entonces vivía en calle Blanes 1011 y en el prontuario figura “casado”, aunque en el Registro Civil no se haya hallado constancia alguna. Notemos que esta detención se produjo apenas diez días antes de la declaración de Gardel en el Consulado, de manera que –volviendo al plano de las suposiciones- pudo ser un factor determinante para reemplazarlo por otro testigo y aquí entraría en escena el enigmático Juan Laguisquet que tantos interrogantes ha planteado. Meses más tarde lo encontramos al frente de un club en Santa Ana do Livramento, en la frontera de Uruguay y Brasil, donde falleció el 8 de julio de 1921, a los 47 años. Posteriormente Amanda Escayola contrajo enlace con el actor español Ricardo León y se radicó en Barcelona. Es importante señalar que no hay ningún elemento que indique que Gardel la haya visitado en aquella ciudad catalana ni se conoce que hayan mantenido correspondencia de ninguna índole. Resumiendo: 1) José “Cielito” Traverso se vinculó a Tambores y a la familia Escayola con anterioridad a 1900 (cuando aún vivía Elodina); 2) Por entonces inició una relación sentimental con Amanda y no en 1904 como suele afirmarse; 3) Muerta su madre (noviembre de 1900) Amanda se radica en Buenos Aires: 4) luego del episodio que costara la vida de Argerich, volvieron a radicarse en Uruguay 5) Allí siguieron dedicados al juego hasta 1921, fecha en que fallece Traverso. 6) No hay ninguna prueba fehaciente que demuestre la amistad entre Gardel-Traverso 7) No hay ninguna prueba fehaciente que demuestre la amistad entre Gardel y Amanda 8) Aun cuando haya existido la visita de Gardel a Tambores en 1916 no duró un mes ni fue para “reponerse de la convalecencia”. Los expuestos son hechos históricos, en su mayoría comprobables. Las conjeturas y suposiciones han sido presentadas como tales, dejando al lector la libertad de compartirlas o disentir. Pero, en todos los casos, se reconstruye esta circunstancia de la historia gardeliana, muchas veces fragmentada, dispersa y viciada por los pareceres del narrador de turno, propiciando el surgimiento de nuevas leyendas que tanto perjudican al público de intenciones serias. Ana Turón Azul, febrero 3 de 2015 BIBLIOGRAFÍA: Barsky, Julián y Osvaldo: “Gardel. La Biografía”. Taurus, 2004. Bayardo, Nelson: “Carlos Gardel a la luz de la historia”. Aguilar, 2000 Di Santo, Víctor: “La Cosa fue en ‘el Tambito’ allá por el 900”, publicado en Revista Club de Tango N° 11 – octubre de 1994 Esteban, Juan Carlos – Ruffié, Monique – Galopa, Georges: “Carlos Gardel. Controversia y Punto Final”. Corregidor, 2010 Morena, Miguel Ángel: “Historia Artística de Carlos Gardel. Estudio cronológico”. Corregidor, 2008 Ostuni, Ricardo: “Repatriación de Gardel”. Corregidor, 1998 Payssé González, Eduardo: “Páginas Abiertas” - Distribuidora Oriental de Ediciones. Montevideo, 1993 Silva Cabrera, Erasmo: “Carlos Gardel, el gran desconocido”. Ed. Ciudadela. Montevideo, 1967 Zatti, “Gardel en el Abasto”. Corregidor, 2005 Zatti, Rodolfo: “Gardel en el corazón del Río de la Plata. Su trayectoria en Uruguay”. Magdala, 2007

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El último domicilio de Gardel en París
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/8/2016

En uno de nuestros frecuentes intercambios, Guada Aballe me hizo llegar una carta de Gardel escrita en París en 1934, cuyo membrete consigna la dirección 5, Avenue Victor-Emmanuel III, sin más especificaciones que un número de teléfono. Evidentemente, no se trataba de un hotel. Y quise saber más. Mi primer paso consistió en identificar la avenida: actualmente llamada Franklin Delano Roosevelt, fue Victor-Emmanuel III desde 1918 hasta 1945 y con anterioridad se había denominado Avenue d’Antin. Vino luego la búsqueda en guías y planos de la época Plano parcial de París, 1931. En el 8° arrondissement y resaltado en amarillo, la Avenue Victor-Emmanuel III. Pero, una vez más, la información más importante estaba en uno de mis libros. Mario Battistella, amigo personal y colaborador de Gardel en Francia, refirió en sus páginas: “Carlos era íntimo amigo de la propietaria de los cigarrillos ‘Chesterfield’(1) que ocupaba todo un piso en la gran mansión de la calle Victor Emmanuel III que está frente al ‘Grand Palais’ en los Campos Eliseos. Allí frecuentaban gente de abolengo, condes sin fortunas, aristócratas y maduras matronas yanquis. Pero entre todos estos ilustres personajes la que más se destacaba era la figura de Carlos Gardel. (…) Había temporadas en que, en la casa, estábamos solos: unos cuantos muchachos criollos y entonces solíamos divertirnos con más estruendo. En el cuarto piso, es decir en el piso debajo al que ocupaba la señora amiga de Carlos, acababa de suicidarse el famoso rey de los fósforos Ivan Kreuser (sic) (…) La propietaria (…) antes de ausentarse para la Costa Azul nos había dado carta blanca a fin de que gozáramos del departamento a nuestras anchas…” La calle de la referencia de Battistella coincidía con la del membrete y además brindaba el detalle del quinto piso y el nombre de la Sra. Wakefield, cuya amistad con Gardel es por todos conocida. Aún así, la información no me satisfacía y seguí buscando sin saber a ciencia cierta qué deseaba encontrar. El inmueble de 5, Victor-Emmanuel III en 1932. Copyright: © Daily Mail/Rex / Alamy Stock Photo Esta foto de 1932 fue un hallazgo. Llamó mi atención la puerta de entrada, que parece subdividida y su parte superior, convertida en ventana. Otros detalles de la fachada me hicieron pensar en una remodelación y esta búsqueda me permitió encontrar el permiso de construcción solicitado el 7 de setiembre de 1929 por la Société des Hôtels Sainte-Anne et Osbonne con domicilio en 10, rue Sainte-Anne y en el cual se indica que consta de “tres pisos”, por cuanto deduzco que la Planta Baja originalmente contaría con un entrepiso que más tarde fue dividido. En la actualidad el inmueble se conserva con discretas modificaciones. Esta imagen nos permite ver mejor el quinto piso, tantas veces visitado y ocupado por Gardel. La muerte del financista sueco Ivar Kreuger que menciona Battistella tuvo lugar el 12 de marzo de 1932. Apodado “El Rey de los Fósforos” por tener el monopolio de cerillas en 24 países y considerado el tercer hombre más rico del mundo, Kreuger fue asesor de banqueros y presidentes, accionista de la empresa telefónica “Ericsson” y, entre otras, de la compañía cinematográfica sueca AB Svensk Filmindustri (SF) que lo vinculó profesional y afectivamente a Greta Garbo. Sus bienes fueron subastados en setiembre por formar parte de la quiebra y casi inmediatamente el piso que había ocupado en este inmueble fue habitado por M. André Tardieu, por entonces Primer Ministro de Francia. Pero había aún más. El periódico londinense “The Eugenics Review”, en su edición de enero de 1935 menciona la recepción del cuarto número de “Le Problème Sexuel”, revista feminista dirigida por Mme. Bertly Albrecht editada en noviembre de 1934 en la dirección que nos ocupa (nótese que se omite el “III” luego de Victor-Emmanuel, pero en compensación se consigna el VIII arrondissement). No se especifica si allí funcionaban las oficinas, los talleres gráficos o si sólo era la dirección postal, pero es interesante observar las actividades de los habitantes del edificio. Berty Albrecht fue una activista emblemática que luchaba a favor del aborto desde las páginas de su revista. Miembro de la Resistencia durante la Segunda Guerra, terminó con su vida en 1943 en la prisión de Fresnes. Al igual que con Ivar Kreuger, tampoco hay indicios de que Mme. Albrecht haya tenido ningún vínculo con Gardel, aunque la proximidad de sus viviendas permite suponer al menos algún intercambio de saludos circunstanciales. Por su parte, nuestro Cantor regresó a Nueva York en el vapor “Bremen” y el 15 de octubre de 1934 declaró en Migraciones su último domicilio en París: “Friend: Mrs. Wakefield. 5 Avenue Victor-Emmanuel. Paris, France” (ver especialmente la columna 17, en la segunda imagen) No se sabe cuántos días permaneció Gardel en este domicilio durante el viaje de 1934, pero el recuerdo de Batistella lo sitúa allí dos años antes, lo cual confirma los conocidos trascendidos de sus frecuentes visitas a la casa del matrimonio Wakefield. Además en la carta mencionada al comienzo dice a Le Pera: “escribí a ésta hasta cuando llegue a ésa”, es decir que era “su” residencia durante su estadía en París y, en vista de las fechas, fue la última que ocupó en la Capital Francesa. Afortunadamente todavía se conserva. Ana Turón Azul, marzo 1 de 2016 Fuentes consultadas: Baedeker, Karl. Paris et ses environs. 1931. Battistella, Mario – Le Pera, Alfredo: “Carlos Gardel. Su vida artística y anecdótica” (Ed. Semec, 1937) “The Eugenics Review” Vol. XXVI, N° 4 http://parisenconstruction.blogspot.com.ar/ https://en.wikipedia.org/wiki/Ivar_Kreuger https://es.wikipedia.org/wiki/Berty_Albrecht http://www.alamy.com/ NOTAS: (1) Se refiere a los cigarrillos “Craven A”, propiedad de Mme. Wakefield.

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"El Porteñito", un apodo olvidado de Gardel
"El Porteñito", un apodo olvidado de Gardel
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/9/2015

En la revista “Carlos de Buenos Aires” (1970), de muy variada información y rica en fotografías por entonces desconocidas, Julio Jorge Nelson reproduce una nota del diario “El Debate” de Montevideo del 24 de junio de 1956 con recuerdos de Antonio Casciani , cuyos párrafos merecen una detenida lectura. “Conocí a Gardel hace más de 50 años, cuando él aún era un aficionado al canto y yo cursaba mis primeros años escolares”. Como quedó expresado, estas declaraciones corresponden a 1956, por cuanto los “más de 50 años” nos remiten a un período anterior a 1906. Por otra parte, Casciani había nacido el 31 de enero de 1901, de manera que sus “primeros años escolares” deben ubicarse luego de cumplidos los seis, es decir a partir de 1907. Podría ponerse en duda la exactitud de las fechas por tratarse de recuerdos de infancia, pero la existencia de una fotografía de Gardel tomada en Casa “El Indio” en 1906 demuestra su presencia en la Capital del vecino país en la época señalada, respaldando lo relatado por Casciani. Fotografía tomada en Casa “El Indio” de Montevideo en 1906 y dedicada a su amigo y compañero de viaje: “En prueba de amistad y cariño a mi amigo Pedro Guzzatti, Carlos Gardes”. Lo expuesto precedentemente sucede durante la etapa que se ha considerado “en blanco” en la biografía de Gardel , que abarca desde la finalización de sus estudios primarios (1904) hasta el comienzo de su carrera artística (1911), cuando sus pasos ya comienzan a registrarse en contratos y crónicas periodísticas. La falta de información referida a dicho período propició la versión de una supuesta prisión en Ushuaia, sobre la cual jamás pudo hallarse indicio alguno en registros de Comisarías, Juzgados, Fiscalías ni Penitenciarías donde necesariamente deben consignarse fechas, causas de condena, motivos de traslados y una extensa lista de etcéteras. Por esta razón es importante la época en que Casciani recuerda haber conocido a Gardel y que oscila entre un período anterior a 1906 (“hace más de 50 años”) y 1907-08-09 cuando cursaba sus “primeros años escolares” (en plural), precisamente cuando se lo pretende situar en la cárcel austral. Luego se refiere a otra circunstancia, acaecida años más tarde: “Era alrededor del 18 de mayo de 1911. Recuerdo la fecha porque los escolares nos preparábamos a concurrir al descubrimiento del Obelisco que en Las Piedras perpetúa el episodio histórico de la época artiguista”. Si Casciani había comenzado sus estudios en 1907, por entonces cursaría el 5to. grado y con sus diez años ya estaba en edad de comprender cuanto sucedía y registrarlo en su memoria para siempre. Refiriéndose a un conventillo que Gardel frecuentaba por entonces, continúa: “Allí recibió ‘El Porteñito’ –como le llamaban en el barrio, tal vez porque sus continuos viajes a Buenos Aires inducían a la gente a atribuirle ese origen- lo que podríamos llamar ‘su bautismo de fuego’”: Aquí, la perlita anunciada en el título: Sus amigos uruguayos lo llamaban “El Porteñito” –apodo tanguero si lo hay- que además confirma las versiones largamente reiteradas que indican que nuestro Cantor hizo sus primeras armas artísticas en ambas márgenes del Plata. Queda claro que sus amigos de Montevideo sabían que Gardel no era uruguayo y también desconocían su origen francés. Esto último explica el asombro que manifestarán en 1935 cuando tome estado público el testamento que consigna su nacimiento en Toulouse. Pero Casciani, que conoció al Cantor apenas pasado el primer lustro del Siglo XX, se explaya con conocimiento de causa: “ Gardel era francés; no tengo ninguna duda” y luego agrega: “ Gardel nunca confesó su verdadera nacionalidad (…) Disimulaba la verdad por no comprometer a sus amigos.” Aunque de manera superficial, compactada, y con comprensibles errores de información, continúa el periodista: “Explica Casciani que la falta de documentación comprometía la carrera ya iniciada por el que sería el más grande cantor criollo. Ante ellos, Bernat, su administrador, optó por ‘fabricarle’ una filiación. Por medio de un familiar, que tenía un cargo judicial en Tacuarembó, se hizo extender el famoso documento que apareció entre los restos del avión y que, más tarde, dio origen a la versión de que era documentación uruguaya”. Tenemos aquí tres puntos a desarrollar: 1) Perico Bernat (y seguramente otros amigos de su entorno íntimo) conocía el origen francés de Gardel 2) Intervino un familiar de Tacuarembó 3) La versión del origen uruguayo nace después del accidente de Medellín Veamos: 1) Naturalmente, “Perico” Bernat –quien merecía la total confianza del Cantor- conocía el origen europeo de Gardel . No queda claro si se le atribuye participación en la regularización de sus documentos –tal vez haya intentado alguna gestión que luego descartó- o si “fabricarle una filiación” implicó inventar una historia, una familia; en tal caso podríamos estar en presencia del origen de “Carlos y María, ambos fallecidos”. De cualquier manera, lo importante es que Bernat conocía la problemática situación de los documentos de Gardel . 2) Mención aparte merece el “familiar de Tacuarembó” que ha motivado no pocas confusiones. En ese pueblo uruguayo vivía desde 1904 José “Cielito” Traverso, integrante de una familia del Abasto ligada a Gardel por profundos lazos afectivos. La mayor amistad del Cantor era con “Yiyo” -encargado de la fonda “O’Rondemann”- aunque también frecuentaba a Constancio en el comité conservador que regenteaba (con todo lo que esto significaba en aquellos tiempos). “Cielito” había matado a Juan “Vidalita” Argerich en diciembre de 1901 y luego de dos años de prisión (es decir, en 1904) fue desterrado al vecino país. Allí conoció a Amanda Escayola y por tal motivo se radicó en Tacuarembó. Si bien no hay indicios de que Gardel frecuentara a “Cielito”, al estar vinculado a personas influyentes –en Buenos Aires por medio de su hermano y en Tacuarembó por medio de su esposa- es muy posible que se lo haya considerado una pieza importante a quien recurrir en caso de que fuese necesario al momento de poner en orden los papeles del Cantor. 3) “…se hizo extender el famoso documento que apareció entre los restos del avión y que, más tarde, dio origen a la versión de que era documentación uruguaya”. Este “más tarde” de Casciani, expresado luego de “los restos del avión” se contrapone con los difundidos “se sabía” y "se decía" tan abundante en la literatura del vecino país y tan nocivo para la Historia. Aquí queda claro que en vida del Cantor ni se mencionaba la posibilidad de su origen oriental y que esa versión surgió después del accidente de Medellín. En otro fragmento de la nota publicada por “El Debate” dice el periodista: “La vinculación de Casciani con Gardel , nacida en el viejo Barrio Sur, se mantuvo prácticamente hasta la muerte de éste”: Esta frase, en el contexto de la nota que reproducimos, se contrapone con la versión que afirma que Gardel habría cursado estudios en una escuelita del Barrio Sur de Montevideo . De haber sucedido, Casciani lo habría sabido y lo habría mencionado en ésta u otra oportunidad. En síntesis, señalemos las principales conclusiones que se desprenden de este interesante artículo periodístico: 1) Gardel no estuvo en Ushuaia. (En esa fecha estaba en Uruguay); 2) Sus amigos de Montevideo sabían que no era uruguayo y desconocían su origen francés (le decían “El Porteñito”) 3) Sus amigos íntimos (ej. Casciani, Bernat) conocían su origen francés y la problemática situación de sus documentos desde antes de 1920. 4) La versión del origen uruguayo de Gardel es posterior a su muerte 5) Gardel no estudió en la escuelita del Barrio Sur de Montevideo Tres de estas cinco conclusiones no hacen más que ratificar respetables investigaciones de frecunte relectura y permanente consulta, pero llamó mi atención el apodo olvidado de "El Porteñito" que tan bien sienta a nuestro Cantor y quise compartirlo con los seguidores de este blog. Ana Turón Azul, noviembre 16 de 2014 BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA: DEL GRECO, Orlando: “ Gardel y los autores de sus canciones”. Akian, Bs. As. 1990 ZATTI, Rodolfo: “ Gardel en el corazón del Río de la Plata”. Ed. Magdala, Bs. As., 2007 ZATTI, Rodolfo: “ Gardel en el Abasto”. Ed. Corregidor, Bs. As., 2005 NOTAS: Antonio Casciani, apodado “El Canillita” por dedicarse a la venta de diarios, nació en Montevideo el 31 de enero de 1901 y allí falleció el 11 de marzo de 1967. Fue autor de los tangos “Farabute” y “Un año más”, ambos en coautoría con Joaquín Barreiro, que Gardel llevó al disco el 22-12-28 (en Francia) y el 17-06-30 (en Bs. As.) respectivamente. Investigaciones de Rodolfo Zatti señalan que el primer viaje de Gardel al Uruguay tuvo lugar en 1906 en compañía de Pedro Guzzatti, un amigo del Abasto.

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Un cheque falso de Gardel
Apuntes Y MonografiasporAnónimo12/7/2016

En oportunidades anteriores me he referido a réplicas inexactas e indebidas de documentos que tuercen la historia de Carlos Gardel. Hoy presento un hecho de similares características que no perjudica a la historia sino a quienes de buena fe adquieren una mera fotocopia al precio de un original. Se trata del cheque N° 168 de The National City Bank of New York por un valor de U$S 100 (cien dólares estadounidenses) librado al portador el 3 de enero de 1935 que se ofrece en venta en “Mercado Libre” de Argentina en $15.000 (quince mil pesos) Como bien imagina el lector, descargué la imagen a mi computadora para observarla mejor y profundizarla en detalle. En principio me llamó la atención el papel, que a simple vista no pareciera concordar con el de cheques, pero además el número “168” y el valor de U$S 100 me resultaban familiares. Efectivamente, un señor llamado Gino Lofredo lo había publicado en su blog en julio de 2009, ilustrando un artículo referido a la Casa Gardeliana de Medellín. Es evidente que se trata de una gigantografía con fines decorativos que bajo ningún punto de vista merece cuestionamientos, pero es posible que haya servido de fuente de inspiración para algún pícaro visitante que luego procedió a imprimirlo. Una vista ampliada de la reproducción que nos interesa Veamos esta imagen: 1) La información del crédito es errónea al consignar “3 de marzo”, cuando en el documento se lee claramente “January”, es decir enero. Es ésta otra pauta de que primó el diseño por sobre el contenido, el objeto por sobre el documento, la mirada de un decorador por sobre la de un investigador. 2) Daría la impresión que no son dos cheques sino el mismo en dos reproducciones -si comparamos la grafía, ubicación del sello y similitudes del escaso texto visible-, en diferente color por la señalada finalidad decorativa. 3) Detengámonos en el cheque inferior de la gigantografía y comparemos su tonalidad y textura con el ofrecido en venta Esta sola imagen habla por sí sola y acrecienta las sospechas sobre la originalidad del artículo ofrecido por “Mercado Libre”, debido a la ausencia de marca de agua, textura y tonalidad del papel y por la uniformidad en el color de la tinta de la lapicera y el sello que se encuentra en la mitad del documento. Pero eso no es todo. Otra versión del mismo cheque N° 168 de The National City Bank of New York, librado al portador el 3 de enero de 1935 por un monto de cien dólares fue publicada para su venta el 11 de enero de 2015, con un valor de $13000. Con aspecto de autenticidad, con un doblez que lo hace más creíble que el burdo “envejecimiento” del ofrecido por “Mercado Libre”, aunque con la inscripción “original” que no se condice con el reproducido en la Casa Gardeliana de Medellín que hasta ahora tuve de referencia. Empezaba aquí otro capítulo que no pude desarrollar in extenso, ya que por tratarse de una venta realizada hace casi dos años me fue imposible encontrar detalles del vendedor y presunto comprador. Estaba en eso cuando establecí contacto con un señor de Venezuela -cuya identidad prefiero mantener en reserva-, quien me relató que heredó este documento original de su señor padre y lo facilitaría a quien lo solicitare para realizar las pericias del caso y despejar todas las dudas. Al ponerlo en conocimiento de lo desarrollado en este artículo, indicó que este cheque nunca fue exhibido en público ni jamás autorizó reproducción alguna. Cierto es, sí, que se encuentra en venta y ha circulado su foto vía e-mail entre potenciales compradores. (Tal vez la fuente inspiradora para los pícaros no haya sido sólo la gigantografía de Medellín). Pero, sin dudas, estamos frente a dos delitos: El que significa la venta de una copia por original y el de violación a los derechos de propiedad al reproducirlo sin la debida autorización. Si bien la imagen no posee la definición de las anteriores –y dadas las circunstancias es comprensible-, rápidamente se aprecia la “marca de agua”, la textura, la diferencia entre el color de la tinta de la lapicera y la del sello. Para mayores certezas solicité y me fue enviada de inmediato una imagen del dorso que, por haber sido tomada en otra oportunidad y con otra luz ambiente, presenta una leve diferencia en su color, pero se observa la marca de agua, la textura del papel y los dobleces que coinciden con el anverso. Ante esta delicada situación, que sin muchas variantes se reitera una y otra vez, hacemos votos para que el anteproyecto de Ley de losDres. Norberto Regueira y Juan Bautista González Saborido pueda concretarse a la brevedad, en favor de nuestro patrimonio y evitando engaños a los admiradores de Carlos Gardel que sólo desean preservar tan valiosos documentos. Ana Turón Azul, diciembre 5 de 2016

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Alfredo Rafaelli Sarandría, el poeta del parque
Apuntes Y MonografiasporAnónimo6/5/2017

Por Ana Turón Si bien las huellas que Alfredo Rafaelli Sarandría dejó en Azul se han desdibujado con los años, en la isla del Parque Municipal conocida como “de los poetas” su nombre resiste al olvido. Nacido en Bahía Blanca en 1915, se graduó de bachiller en el Colegio Nacional “Esteban Echeverría” de esta ciudad en 1931 y al año siguiente participó de la fundación de la Agrupación Artística “Maná” junto a María Alex Urrutia Artieda y Alberto López Claro, referencia que lo sitúa en el escenario cultural de la época y nos habla de su formación, inquietudes y calidad literaria. Hacia finales de los años ’30 ya lo encontramos radicado en La Plata, donde falleció el 7 de julio de 1946. Pronto su viuda, la actriz y directora teatral Gladis Livia Lugano, representó sus piezas “La Leyenda de Ante” (o “Callfú”) y “El ataúd de la Orquídea” no sólo en el Tinglado “Alfredo Rafaelli Sarandría” de la capital provincial sino también en el Teatro Cervantes de Buenos Aires, donde en enero de 1947 la primera de las obras resultó ganadora del Concurso Nacional de Teatro Vocacional organizado por el I.N.E.T. Su producción poética consta de “Palabras para la que se fue” (1938) y “Decir” (1946), libros reunidos en 1951 por el Centro Cultural “Horizontes” de Azul bajo el título de “Antología Poética”. Este volumen incluyó además trabajos inéditos y elogiosas críticas de los diarios porteños “La Prensa” y “La Nación”. No se trató de una edición comercial sino de una reducida tirada impresa en los talleres gráficos del Diario “Del Pueblo” que tuvo como principal objetivo fundamentar el proyecto que culminó con la Ordenanza Municipal N° 5 del 14 de junio de 1952, mediante la cual se impuso el nombre de Alfredo Rafaelli Sarandría a la “Isla de los Poetas” del Parque Municipal. La iniciativa obedeció a que en ese lugar el artista encontraba la inspiración para sus versos y contó con el apoyo de Juana de Ibarbourou, cuyo prólogo expresa “Y Azul le va a dar su nombre a un lugar del parque donde él acostumbraba a pasear soñando, junto al arroyo. Rafaelli ha de tener allí ‘El Bosque Perfecto’, SU BOSQUE PERFECTO. (…) Él, que presentía, amaba y nombraba a Rosaluz, volverá a su parque o a su calle de Azul , a buscarla en la sombra mecida de los árboles, bajo la clara y fantasmagórica amistad de la luna o junto al agua que murmura cosas que, si las comprendiéramos claramente, tal vez nos dieran noticias de tantos seres amados… (…) Yo que no creo en la muerte tal como horriblemente se la concibe (silencio, mudez, sordera, soledad, término) reclamo para la voz predestinada de Rafaelli un verde parque y una orilla de río en su pueblo azul , para que su alma siga musitándonos versos en el viento. Escuchad, amigos”. Por entonces Juana de Ibarbourou o “Juana de América” (1892-1979) era miembro de la Academia Nacional de Letras y Presidente de la Sociedad Uruguaya de Escritores, por cuanto sus palabras seguramente constituyeron un argumento de importancia al momento de elaborar, estudiar y aprobar la Ordenanza. Son sólo cuatro las páginas escritas en Azul que el Centro Cultural “Horizontes” publicó en la “Antología Poética”. Forman parte del capítulo titulado “Inéditos”, por cuanto se deduce que los originales estaban en manos amigas, inspiradoras y destinatarias de estas poesías. Publicarlas es una forma de recuperar una pequeña historia de la cultura azuleña. SI PUDIERA EXPLICARTE ¡Buenas noches amiga! Buenas noches de veras Al influjo oportuno de tu credo optimista, Este invierno parece revivir primaveras Y avivar mis dormidas inquietudes de artista: Tengo un verso en la pluma, todo arrullo y ternura, Una rima en el alma que caricia asemeja, Una loca alegría que parece dulzura, Y una rara sonrisa que brotó de una queja… ¡Cuántas cosas extrañas que explicarme no acierto! ¡Cuánta música nueva sobre el parque dormido! Resucita en las frondas un recuerdo ya muerto, Y el recuerdo es tan bello que supera el olvido… ¡Buenas noches, amiga, pese al frío y al viento! ¡Buenas noches, aunque no haya una estrella! Si pudiera explicarte la alegría que siento!... En tus ojos la vida se refleja tan bella! Azul , 1932 LA CAJITA DE MÚSICA (Cuando la amiga nos mira con esos ojos de novia…) Dice la monótona cajita de música La misma tonada de siempre: A su voz arrullaba su idilio Tu abuelito cuando era una niña. A su voz hizo todo el noviazgo Tu madre cuando era una linda doncella… Y me han dicho tu madre y tu abuela Que “era suave, muy suave su acento”! ¡Ha llegado de pronto la noche! ¡Qué cosas extrañas hoy siento, amiguita…! Recién… ¿escuchaste qué suave Cantó la cajita de música? Azul , 1932 AMIGA Amiga, si algún día yo tomo otro camino; Si un día no lejano la mano del destino Te impulsa hacia otras tierras exóticas y extrañas; Si un día nos separan los mares y montañas; Si un día, no sé cuándo, tal vez mañana mismo, Mediara entre nosotros la cima o el abismo; Si un día, por dos rutas distintas, nos perdemos En busca de la gloria, y nunca más volvemos; Si un día tienes miedo de haber andado tanto, Marchitas ya las rosas que daban el encanto (así que se alejaban los trenes y las barcas) A todos los paisajes de todas las comarcas; Si un día tienes miedo, (otoño de tu risa), De haber amado mucho, de haber vivido a prisa; Si un día no te lleva consuelo la plegaria Y, en medio de las gentes, te sientes solitaria; Recuerda que, en un pueblo perdido en la distancia, (verás que la nostalgia es música y fragancia) Tenías un amigo que amaba las estrellas Y, a veces, era un poco sentimental por ellas; Recuerda que tu amigo, acaso por simpleza, Creía en la ternura, el bien y la belleza, Y al margen de los textos jurídicos perversos En horas infantiles, rimaba algunos versos; Recuérdame, muchacha, recuérdame y recita Mis versos de estudiante que un día fue a la cita, Y ya no volvió nunca… (su cita fue la meta Que, haciéndolo más triste, lo hizo más poeta)… Verás cómo, llegando de nuevo hasta tu lado, Sabré olvidar, discreto, lo mucho que he cambiado; Así como en el cuento que siempre nos encanta, Tú harás gorjear el “Pájaro Azul ” que ya no canta; Y, luego, como en días felices, ya distantes, Seremos nuevamente los malos estudiantes Que andaban por el parque, sencillos y traviesos, Soñando con novelas de risas y de besos. Azul , 1934 SERENIDAD Amigo, no me quejo, La vida ha sido buena Conmigo: en este pueblo, La pena es menos pena. Las horas van pasando Sin prisa, y yo las miro Pasar, desde mi alto Balcón, sin un suspiro. No tengo la impaciencia Que otrora conociste, Ni pongo cara seria Cuando me siento triste; No busco novia… es raro, ¿no es cierto? Mas no creas Que pudo el desengaño Barrer con mis ideas; Las horas de la tarde Entre mi andar pausado; Y cuando ya la sombra Coopera con la intriga Me espera, bondadosa, El alma de mi amiga… Así se va la vida, Amigo, y no me quejo… Sin inquietud ni pena Me voy poniendo viejo! Azul , 1934 Publicado en el Diario "El Tiempo" de Azul (Bs. As.) el 4 de junio de 2017

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“Carlos Gardel, Tango Inacabable” Un homenaje que se reedita
Apuntes Y MonografiasporAnónimo6/5/2017

A quienes nos dedicamos al estudio de Carlos Gardel nos produce una gran alegría la edición de cada nuevo libro, fruto de una dedicación esforzada y deliciosa. Pero cuando -como en este caso- se trata de una reedición, nos despierta respeto por el autor y admiración por la obra. Respeto, porque en las sucesivas versiones el investigador va puliendo, completando, perfeccionando su trabajo; se entrega sin límites ni condicionamientos a su obra, dando lo mejor de sí a sus lectores. Admiración, porque no se reeditan libros que no cuentan con la aceptación del público, juez anónimo que se multiplica, evoluciona y exige en consecuencia. A nadie sorprende que esto suceda en Argentina, Uruguay o Colombia -los países con mayor producción bibliográfica sobre el tema- pero no es frecuente que libros de Gardel se agoten y demanden reposiciones en países europeos. “Tango Inacabable” fue escrito por primera vez en Madrid, en 1993 (Ed. Catriel). Agotada la edición, sobrevino otra en 1997, que debió reimprimirse en 1998 (ambas de Ed. GyC). En 2005 se tradujo al alemán bajo el título de “Carlos Gardel – Unendlicher tango” y la misma editorial ABRAZOS publicó en 2007 una nueva edición en español y una francesa, “Carlos Gardel , tango à l’infini”, con traducción a cargo de profesores de l’Université Paris-Sorbonne. Huelgan los comentarios sobre la calidad de la obra que ahora se presenta en italiano. No es éste un trabajo técnico, abundante en datos históricos, fechas, nombres y lugares. Tampoco es un libro testimonial ni un ensayo sociológico. Diríamos que es todo o tal vez nada de eso. Es un libro con personalidad propia, escrito desde el estudio, la admiración, el asombro y la nostalgia. Un intento de explicar lo inexplicable, de definir lo indefinible, porque así es Carlos Gardel : cotidiano e inalcanzable, una voz familiar que siempre escuchamos por primera vez, que redescubrimos día a día. Para Rafael Flores, suponer que sólo se trata de un cantor es una visión limitada y parcial: Es la “voz que inventa un mundo” -de ahí la importancia del CD y la trascripción de los versos con sus comentarios y glosario lunfardo- y esa Voz es el camino para encontrarnos con nosotros mismos. Una personalidad que, por descollante, ha trascendido fronteras, culturas y generaciones. Es un sentimiento colectivo, es la imagen de lo que quisimos ser y no pudimos , es la Sonrisa que los argentinos ya no tenemos. Por eso las imágenes con escuetos epígrafes, porque poco importa dónde y cuándo fueron tomadas ni quiénes lo acompañan. Lo importante es verlo o, tal vez, creer que él nos mira a nosotros. “Tango Inacabable” presenta reflexiones de índole más afectivas que filosóficas, cargadas de un asombro y una admiración que se agudizan por la nostalgia del exiliado. Acaso su desarraigo le hiciera sentir más hondamente el mensaje del tango, maravilloso legado de los queridos “gringos” que forjaron nuestro país, su cultura y su extraña identidad, y a quienes Rafael devuelve la voz y la historia de aquel inmigrante francés que cantó mil historias de europeos anónimos, escritas por valiosas plumas no menos extranjeras, exponentes de una expresión poética y filosófica como nunca antes hubo ni jamás habrá. Rafael Flores lleva por el mundo la Voz, la Sonrisa y el sentimiento gardeliano, tan inacabables como el nombre de este libro. Ana Turón Azul, abril de 2007

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Gardel y Alberto Vaccarezza en la Costa Azul
Gardel y Alberto Vaccarezza en la Costa Azul
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/8/2017

El 6 de febrero de 1936, cuando Alberto Vaccarezza despidió los restos de Gardel en el Cementerio de la Chacarita, recordó: “cantaste, en fin, para mí solo, junto a la Costa Azul aquella noche de plata que me hiciste llorar de belleza y lejanía”, según lo registrado por "Antena" en su edición del 15 de febrero que reproducimos a continuación: “Fue con el dinero que ganó con ‘El Conventillo de la Paloma’, un suceso fenomenal que superó las mil representaciones y además, el viaje fue para celebrar las Bodas de Plata matrimoniales”, recuerdan sus familiares. Ambos hechos están documentados y nos orientan en cuanto a fechas: El sainete se estrenó el 5 de abril de 1929 en el Teatro Nacional y Alberto Vaccarezza había contraído enlace con Amanda el 14 de abril de 1906, de manera que cumplieron sus 25 años de matrimonio en abril de 1931. Precisamente ese año Gardel actuó en el “Palais de la Mediterranée” desde el 15 de enero hasta fines de febrero. Finalizados sus compromisos artísticos permaneció en Niza -donde conoció a Charles Chaplin- hasta la segunda mitad del mes de abril. Gardel en Niza, durante el festejo de cumpleaños de Charles Chaplin (16 de abril) Ya en París, el 1 de mayo firmó contrato con la empresa cinematográfica Paramount y pronto comenzó el rodaje de “Luces de Buenos Aires” en Saint-Maurice mientras actuaba en el teatro “Palace”; luego grabó discos y el 8 de julio celebró el aniversario de la Independencia Argentina. La prolija cronología de Miguel Ángel Morena no ha registrado sus pasos hasta el 21 de agosto, fecha de su arribo a Buenos Aires, de manera tuvo tiempo para trasladarse a la Costa Azul a disfrutar de unos días de descanso antes de embarcarse. En búsqueda de mayores precisiones, señalamos que los descendientes de Alberto Vaccarezza no recuerdan ninguna mención al jockey Irineo Leguisamo, quien estuvo en Niza durante el carnaval (febrero), luego viajó a París y desembarcó en Buenos Aires el 3 de abril de 1931. En esta retrospección restamos los doce a quince días del viaje marítimo y el tiempo que pudo permanecer en París (serían razonables otros diez o quince días) y llegamos a la conclusión de que para desencontrarse con Leguisamo, Vaccarezza debió llegar a Niza no antes de marzo. Tampoco recuerdan nuestros cronistas ninguna mención a Charles Chaplin, quien llegó a Niza el 31 de marzo y el 8 de abril presenció el estreno de “Luces de la ciudad” en Montecarlo. Estas omisiones nos desconciertan porque, de haber coincidido en geografías tan pequeñas, Vaccarezza lo habría recordado y comentado a los suyos. Otro cabo que permanece suelto es el festejo de su propio cumpleaños del 1 de abril, imposible de olvidar si transcurrió en altamar o a orillas del Mediterráneo, pero nadie recuerda ninguna mención a esta circunstancia que habría sido de gran ayuda para precisar la fecha de su encuentro con Gardel. Pese a la información perdida en el tiempo, la existente indica que el episodio que motiva este artículo pudo producirse entre marzo y abril de 1931 (primavera) o entre el 8 de julio y los primeros días de agosto (comienzo del otoño): La familia Vaccarezza estaba en Europa y Gardel en Francia sin compromisos artísticos. La Inolvidable Serenata El recuerdo familiar refiere que en Niza Alberto Vaccarezza, su esposa Amanda y su hijo Juan Isidro se alojaban en el hotel “Negresco” donde, coincidentemente, se hospedaba Gardel, a quien conocían y frecuentaban desde muchos años antes. Un atardecer el matrimonio salió con Gardel y otra persona cuyo nombre nadie recuerda. Paseaba despaciosamente la volanta por las calles de Niza, en un crepúsculo plateado por la luna. Amanda no pudo resistir y le pidió: - Cantame algo, Carlos De inmediato Gardel satisfizo el pedido y, a su paso, la gente lo reconocía y le ofrecía afectuosos saludos convirtiendo la calle en una improvisada platea y los balcones, en palcos de privilegio.. Sin interrumpir su canto, agradecía con la mano mientras los ojos de sus amigos brillaban de emoción y de nostalgia. Inevitablemente surge una pregunta: Qué pudo haber cantado Gardel en esa función exclusiva para sus amigos, en plena calle nizarda, a la luz de la luna? Ese detalle, tan importante para nosotros, se perdió en el olvido. Intentemos una aproximación: 1) Si hubiese cantado alguno de los temas de Vaccarezza que integraban su repertorio, Don Alberto o su esposa lo habrían mencionado, por cuanto descartamos esta posibilidad. 2) Si el encuentro se produjo en marzo o abril, pudo cantar alguno de los temas que llevó al disco en mayo: “Querencia” (cifra de A. Chiriff – F. Silva Valdez), “Anclao en París” (tango de G. Barbieri – E. Cadícamo), “Madre hay una sola” (tango de A. Bardi – J. De la Vega), “Como abrazao a un rencor” (tango de R. Rossi – A. Podestá), “Fondín de Pedro Mendoza” (tango de R. De los Hoyos – L. C. Amadori – I.Pelay), “Gotas de Veneno” (tango de A. Tavarozzi – J.C. Welker), “Hasta que ardan los candiles” (ranchera de F. Pracánico – D. Novillo Quiroga), “Riojana mía” (vals de A. Río), “Confesión” (tango de E.S. Discepolo – L.C.Amadori) o las canciones francesas “Déjà” (J. Lenoir – E. Aivaz) y “Folie” (A. Nilsson Fysher). 3) Si el encuentro se produjo entre el 8 de julio y los primeros días de agosto (cuando embarcó en el “Comte Verde” de regreso a la Argentina), a la nómina anterior pudo agregar “Tomo y Obligo” (tango de Gardel y Manuel Romero) o “El Rosal” (canción de Gerardo Matos Rodríguez y Manuel Romero), que integraban su reciente película “Luces de Buenos Aires”. Nunca sabremos cuál fue el título elegido por Gardel para aquella ocasión. Por tratarse del pedido de una dama tal vez excluyera versos del tenor de “Tomo y Obligo” (“de las mujeres mejor no hay que hablar / todas, amigo, dan muy mal pago”) y optara por otros más líricos. Las palabras de Vaccarezza referidas a su llanto “de belleza y lejanía” podrían indicar que la interpretación de Gardel haya estado estrechamente vinculada con Buenos Aires. En tal caso podría tratarse de “Anclao en París”, versos apropiados para la circunstancia y el auditorio: “Cómo habrá cambiado tu calle Corrientes, Suipacha, Esmeralda, tu mismo arrabal. Alguien me ha contado que estás floreciente y un juego de calles se da en diagonal…” En el Casino de Montecarlo En Montecarlo la familia Vaccarezza se hospedó en el “Hotel de Paris” situado frente al famoso casino. Juan Isidro, de 18 años, salió a comprar los cigarrillos que su padre le había encargado pero desvió su camino hacia las tentadoras salas de juego. Había ganado muchas fichas cuando alguien le tocó el hombro. Era Gardel. -Pibe, ¿qué hacés acá? -Uuy Don Carlos, el viejo me mandó a comprar cigarrillos y yo entré y ¡mire, estoy ganando! Gardel vio el montón de fichas y le dijo: -¿Todas esas fichas son tuyas? - sí -¡Vení, vamos a cambiar y te acompaño al hotel porque tu viejo te va a matar! Efectivamente, al llegar al hotel, Vaccarezza muy enojado increpó a su hijo: -¿Dónde te habías metido, atorrante? Gardel, interrumpiendo, le respondió: "¡Callate, callate, que el pibe te va a hacer una colcha con todos estos francos!" y le empezó a tirar, uno por uno, los billetes de 100 sobre la cama, ante el asombro de Alberto y Amanda Vaccarezza. No hemos podido establecer la fecha de partida de la familia Vaccarezza rumbo a Europa, pero sus descendientes refieren que viajaron en la lujosa primera clase del “Giulio Cesare” (donde los hombres cenaban de esmoquin o frac y las damas, de largo) con destino a Génova y que llevaron el Packard negro para movilizarse con mayor libertad. Todo indica que Niza fue la primera escala de un largo viaje, adonde habrían llegado en auto, bordeando el Mediterráneo. En mayo de 1941 Alberto Vaccarezza revivió esas vacaciones en una poesía que en principio tituló “Itinerario” y luego corrigió por “El viaje”: Te he llevado en mi coche por todos los caminos, Nos embarcamos juntos en naves de ultramar, Y puertos y ciudades, hoteles y casinos, Continuamente unidos nos vieron desfilar. ¡Oh, sueño de aquel viaje que intentaré fijarlo…! En el carnet de mi alma pinté cada país; Con sus azules días a Niza y Montecarlo Y sus brillantes luces las noches de París. Alucinadamente corrimos por las calles De la deslumbradora ciudad de Baudelaire ¡Qué hermosa era la tarde que fuimos a Versalles! ¡Oh, Francia, quién nos diera volverte a recorrer! Cruzamos hacia Italia por la montaña recia Hasta llegar al borde del muelle San Julián, Y ver, tras los dormidos canales de Venecia, Las torres de Boloña y el duomo de Milán. ¡Rivera genovesa que ya no he de bordearte! Por curvas carreteras de nuestro afán en pos Nos fuimos a Florencia a emborracharnos de Arte Y a hacerle luego en Roma una visita a Dios. Y poseídos siempre de nuestro mal creciente, De Nápoles la bella, en una noche azul, Sonambulescamente zarpamos para Oriente Hasta besar las playas doradas de Estambul. De la moderna Cairo febril y babilónica A Tierra Santa fuimos con santa devoción, Soñamos en Atenas y oímos en Salónica La romancesca fabla de Lope y Calderón. No sé cómo arribamos a la divina Hungría Con la fatiga huraña del viaje a los soviets ¡Ah, quién volviera a verte como te vi aquel día En el inolvidable Kursall de Budapest!... La música de Strauss en los cafés de Viena Parece que suspira mejor en el violín. Y al filo de una noche magnífica y serena, Viramos por la ruta de Munich a Berlín. Vertiginosamente de la germana tierra Pasamos a Bruselas, llegamos a Calais… ¡Qué rojo era aquel barco que nos llevó a Inglaterra Y al puerto de Lisboa nos transportó después! En lusitanos campos de sugestión extraña Grabaron los neumáticos nuestro rodar veloz, Y en un glorioso día a la valiente España Entramos por la puerta del pétreo Badajoz. En Mérida la vieja volaron nuestros sueños Sobre el romano circo de la vetusta lid Y desde los maduros trigales extremeños, En una sola etapa llegamos a Madrid. La hospitalaria gente alegre y decidora, Clamor de pregoneros en la Puerta del Sol. Por el motivo triste que más de un pueblo llora Graciosamente ríe y canta el español. Al Pardo y Molineros como una blanca novia Cuarenta noches claras conmigo te llevé, Y fuimos a Toledo y fuimos a Segovia Y a Salamanca que nunca olvidaré. Y pues que trasponiendo los llanos de Castilla Galicia y la Vasconia concluíamos de ver, Camino de la Mancha, bajamos a Sevilla La tierra del moreno Jesús del gran poder. Piadosamente dulce, cristianamente buena, Antes de ir al Alcázar y al barrio Santa Cruz Quisiste que te viera la virgen Macarena Y al verte vio en tus ojos dos lágrimas de luz. Te ungió con sus donaires la gracia sevillana Y por la plana senda del húmedo arrozal Nos vio pasar florida la vega valenciana, Sagunto, Tarragona y la ciudad Condal. ¿Adónde vamos, alma? Ya hemos corrido tanto Que en este mundo viejo no se podrá seguir. América nos llama. Se acaba ya mi canto. Nostalgias de la tierra… volvamos a partir. Y el mar, el mar de nuevo. La larga cabalgata Del barco en el oleaje, la costa del Brasil… ¡Río! ¡Montevideo… el aleonado Plata! Y al fin de Buenos Aires se escalonó el perfil. Los últimos reflejos de un neblinoso día Del barco en que partimos nos vieron descender… ¿Adónde estás ahora, oh blanca novia mía, Que desde aquella tarde ya no te he vuelto a ver? ¿Adónde estás ahora…? De luengas tierras traje Esta inquietante fiebre de andar, andar y andar… Pero me alienta el sueño de que al final del viaje La tierra de mi tierra mi sueño ha de borrar. Si bien fue escrita cuando ya habían transcurrido diez años, difícilmente contenga inexactitudes por las características del viaje (por lo prolongado, por los lugares que visitó y porque fue el único que realizó con su esposa). Eligió un micrófono radial para darla a conocer, mientras Amanda aplaudía junto al aparato receptor de su casa y repetía emocionada “¡muy linda, Alberto, muy linda!” sin presentir que nunca más volvería a verlo: Adhelma Falcón había irrumpido en la vida del sainetista, pero ésa es otra historia… El matrimonio Vaccarezza en Italia, durante el viaje de 1931. En cuanto al viaje que motivó este artículo, es oportuna la información obrante en el registro del Centro Estudios Migratorios de Latinoamérica (CEMLA), donde consta que regresaron el 28 de agosto de 1931 en el “Duilio”, proveniente de Génova. Una semana antes, Gardel había regresado en el “Comte Verde”. Ambos amigos se reencontraban en teatros porteños y reuniones de camaradería artística, pero aquel episodio de la Costa Azul quedaría en la memoria de Alberto, Amanda y Juan Isidro Vaccarezza hasta el fin de sus días. Ana Turón – Antonio Vaccarezza Azul - Buenos Aires, 8 de julio dee 2017 Agradecimientos: GALOPA, Georges: Por los artículos periodísticos de Niza que informan la llegada de Charles Chaplin y su visita a Mónaco. VACCAREZZA, Mercedes: Por acompañarnos en este trabajo. Fuentes consultadas: C.E.M.L.A. (Centro de Estudios Migratorios Latinoamericano) DEL GRECO, Orlando: Carlos Gardel y los Autores de sus Canciones. Akian, 1990 FRANCO, Lily: Alberto Vaccarezza. Ediciones Culturales Argentinas, 1975. LEGUISAMO, Irineo: De Punta a Punta. Sesenta años en el Turf. Ed. Emecé, 1982. MORENA, Miguel Ángel. Historia Artística de Carlos Gardel. Estudio Cronológico. Edición definitiva. Ed. Corregidor, 2008. Referencias: Bartolomé Ángel Venancio Vaccarezza (1-IV-1886 / 6-VIII-1959) Autor de unos doscientos sainetes, tangos y guiones cinematográficos, desarrolló una intensa actividad cultural y gremial que incluyó la Presidencia de Argentores y Casa del Teatro Ver “La Paramount y el Tango Silencio”, de Georges Galopa Gardel grabó trece de los treinta y tres temas (en su mayoría tangos) que Alberto Vaccarezza escribió, casi siempre para sus sainetes: “La Copa del Olvido”, “Talán…Talán”, “Araca, Corazón”, “Padre Nuestro”, “Otario que andás penando”, “Francesita”, “No le digas que la quiero”, “Adiós, que te vaya bien”, “Eche Otra Caña, Pulpero” (con músicas de Enrique Delfino); “Adiós Para Siempre”, “No Me Tires Con La Tapa De La Olla”, “El Poncho Del Amor” (en coautoría con Antonio Scatasso) y “El Carrerito” (con música de Raúl De Los Hoyos). Nieto de Alberto y Amanda Vaccarezza, recogió las anécdotas aquí relatadas de labios de su abuela. Hija de Alberto Vaccarezza y su segunda esposa, María Angélica Delbene.

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Gardel. Mito y falsificación
Gardel. Mito y falsificación
Apuntes Y MonografiasporAnónimo11/19/2017

Norberto Ignacio Regueira, 2017 PROSA Editores - ISBN: 978-987-729-313-5 Años de paciente búsqueda y sorprendentes resultados se plasman en este libro que no aborda la vida ni la obra de Gardel sino la construcción del mito, la tergiversación de la historia, las réplicas, “reproducciones artísticas”, facsímiles, copias y falsificaciones que pretenden desplazar a objetos y documentos originales, de fácil recreación por dispersos, extraviados o custodiados en el casi secreto del excesivo celo. Coincidente y consecuentemente surgieron adulteraciones conceptuales que atentan no sólo contra la historia, sino también contra el buen nombre y honor de personas respetables. “Algunos audaces se lanzan a imaginar, estimular e inventar leyendas, que si pueden alcanzar cierta belleza, carecen de verosimilitud y hasta amenazan con desprestigiar a las personalidades en cuestión”, señala en su prefacio el Prof. Dr. Horacio Sanguinetti, cuyos reconocidos méritos constituyen un valioso respaldo a la labor resumida en este libro. La gravedad de la situación motivó que junto al Dr. González Saborido, Norberto Regueira redactara un anteproyecto de Ley que propone la creación de un Registro de Coleccionistas para preservar el patrimonio gardeliano. Mientras aguardan el tratamiento legislativo, ambos profesionales del Derecho siguen trabajando sin estruendos en la defensa del acervo cultural. Por eso “Gardel. Mito y Falsificación” es un libro necesario e importante y su público destinatario excede ampliamente al tradicional, que dedica largas horas a la búsqueda de la historia chica de un tango. No es éste un libro para disfrutar sino para tomar conciencia de una problemática acuciante, para revertir las consecuencias que ya han comenzado a aflorar. Es un llamado a ejercer la responsabilidad que nos corresponde como custodios de una figura emblemática que nos representa ante el mundo entero. Ana Turón Azul, noviembre 17 de 2017

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