amacaballo
Usuario (Argentina)
La frase de Tony Iommi no es exagerada: 13, el disco que acaba de aparecer en la Argentina, muestra a un Sabbath que se creía perdido, a la altura de sus mejores discos y capaz de darle lecciones a más de un jovencito duro. En octubre tocan en La Plata. Por Eduardo Fabregat Todo empezó con Mario Bava, el padre del giallo italiano, proveedor de horas y horas de placer a los fans del cine pródigo en hemoglobina. En 1969, un cine de Aston, Birmingham, exhibía su antología de tres cortometrajes I tre volti della paura (1963), que podía traducirse como The three faces of terror (Las tres caras del terror) pero que en Inglaterra recibió un nombre mucho más sugerente. Tanto, que el bajista de la banda que ensayaba en una sala frente al cine señaló que ese nombre calzaba como anillo al tema que estaban terminando. Tanto, que el nombre bautizó al tema, a la banda y a su primer disco: el viernes 13 de febrero de 1970, Black Sabbath dejó de pertenecerle al cineasta tano para convertirse en contraseña universal del rock duro. Ozzy Osbourne, Tony Io-mmi, Terence “Geezer” Butler y Bill Ward pusieron, junto a Led Zeppelin y Deep Purple, otro pilar fundacional para un edificio que se llenaría de inquilinos. Flashazo y salto a 43 años después: el 10 de junio de 2013, con océanos pasados bajo el puente, Black Sabbath lanzó 13, el disco que reúne a tres cuartas partes del equipo original. Contra todo pronóstico cínico, resulta que el regreso de la Bruja de Birmingham es una lección para más de un jovencito que se pretende heavy. Si ya el single “God is dead?” había dado muestras de lo que la banda aún puede dar y significar en el siglo XXI, los 54 minutos del nuevo disco son el aquelarre que todo metalúrgico fiel esperaba. Sí, es notorio que el productor estrella Rick Rubin rosqueó unas cuantas cosas y aplicó una compresión bestial para que el disco sea una aplanadora. Sí, seguramente el 6 de octubre en el Estadio Unico de La Plata quedará claro que la voz de Ozzy está algo más estragada que lo que se aprecia en el álbum. Pero lo que importa son las canciones, y estas canciones son 100 por ciento Sabbath, con momentos sublimes como “Damaged soul”, “Loner”, “Age of reason” o “Dear father”, que cierra el álbum con un guiño a la vieja escuela en los campanazos y el sonido de lluvia transportados desde aquel debut con la figura fantasmagórica en tapa. No es el único, en un disco cuya apertura de “End of beginning” es una inspirada variación del clásico “Black Sabbath” y que incluye a “Zeitgeist” remitiendo a esos oasis acústicos con los que solían sorprender en su primera etapa. Pero sobre todo en un disco donde Ozzy suena tan inquietante como siempre, y los riffs de Iommi vuelven a ser una lección de guitarra rock, y Butler vuelve a hacer temblar las paredes. Es Black Sabbath, sin dudas y sin óxido. link: http://www.youtube.com/watch?v=-kp8kCLw714 Pero llegar hasta acá no fue sencillo, y en el camino se perdió un soldado. El 12 de noviembre de 2012, la conferencia de prensa con la que el grupo anunció su retorno incluyó a los cuatro miembros originales; poco después, el baterista Bill Ward señaló en su página de Facebook que se le había ofrecido un contrato “imposible de firmar”, y que de no mediar una propuesta más respetuosa de su aporte a la banda no tendría más remedio que bajarse. Fue todo un símbolo del tiempo transcurrido: aquello que en 1970 se resolvía fácilmente en la sala de ensayo es ahora un tema difícil de destrabar en la mesa de los representantes. Peor aún, fue el comienzo de un extraño culebrón en el que algunos creyeron ver la pesada mano de Sharon Osbourne (esposa y manager de Ozzy), pero que desde entonces sumó varias teorías. El cantante primero abonó la versión del contrato, pero recientemente dijo que en realidad Ward no estaba a la altura: “Cuando nos pusimos a tocar quedó claro que no podía hacerlo. No recordaba nada de lo que hacíamos. La batería es un instrumento muy exigente, y Bill no iba a poder sostenerlo, y no tuvo la honestidad de decir ‘muchachos, no puedo hacerlo’. De todos modos, yo lo sigo amando hasta la muerte, y es muy triste que las cosas no se hayan podido arreglar”, dijo. Al mismo tiempo, Iommi pintó otro matiz: “Escuchábamos cosas de abogados, ‘tipo no soy feliz con esto y con aquello’, y esperamos a que Bill arreglara de una vez sus cosas. Pero cuando salió mi diagnóstico dije ‘a la mierda, no tenemos tiempo para esto’, y cerramos el asunto”. Porque, claro, está ese otro detalle. Cuando la banda comenzaba la grabación del disco entre Los Angeles y Londres, al guitarrista se le diagnosticó un linfoma y debió someterse a quimioterapia; todo el proyecto quedó en franca duda, al parecer poseído por una maldición que hacía que, después de esperar 35 años por un nuevo álbum de la formación clásica (el último fue Never say die!, de 1978) y tan cerca de que se hiciera realidad, todo quedara en la nada. Pero Iommi atravesó el tratamiento y alejó las supersticiones, y el 21 de mayo de 2012 la banda reapareció sobre el escenario del O2 Academy de Birmingham, con Tommy Clufetos (de la banda de apoyo de Osbourne) como baterista titular. Sólo entonces, cuando volvieron a ver a los tres integrantes lanzando clásicos como “Iron man”, “Paranoid” y “The Wizard”, los fans de la Bruja se permitieron creer de verdad en un retorno por el que pocos apostaban. Mientras tanto, ese “cerramos el asunto” llegó a tal punto que Ward fue borrado de todas las imágenes del sitio web oficial, algo que despertó la ira de los seguidores, hasta que se aclaró que se habían borrado por pedido del management de Ward. Revivir al Black Sabbath clásico no era un desafío menor. Por todo lo vivido entre estos tipos, porque su relación eclosionó en aquel 1978 en una nube de drogas y alcohol y porque volver para una pálida copia no tenía mayor sentido. En su momento, Ozzy contó que más de una vez Rick Rubin le había señalado que, en caso de reunir a la bestia, le permitieran ser el productor. En una entrevista con el sitio de noticias australiano The Age, Iommi señaló una de las claves del buen resultado de 13. “Cuando empezamos, fuimos a la casa de Rubin, que nos preguntó cuánto hacía que no escuchábamos el primer disco de Sabbath y lo puso. Su punto fue hacernos volver a nuestra identidad básica; a través de los años hicimos varias cosas, cambiamos nuestro sonido y Dios sabe cuántas cosas más, pero en este disco buscamos tener elementos de esos primeros discos... y salió bien. Honestamente, es como si nunca nos hubiéramos separado.” Podría ser un lugar común, pero en todo caso es una sensación compartida. “Lo que me pone realmente contento de estas canciones es que no suenan como si no hubiéramos hecho nada en todos estos años, suenan como si no me hubiera ido en 1979”, detalló Ozzy a la revista Kerrang. “Al mismo tiempo, no da la impresión de que hayamos querido volver a hacer Paranoid. Suena como Black Sabbath, sí, pero a la vez es muy actual.” Butler, por su parte, argumentó en la misma revista que “a mí este material me recuerda el costado más pesado de Sabbath, no sólo por lo que suena, sino por su contenido lírico. Quiero decir, las letras son bastante depresivas. Tenemos todos los contendientes habituales: muerte, religión, muerte, abusos, muerte”. Lo cual tiene toda la lógica, si se tienen en cuenta los coqueteos de los integrantes de Sabbath con la segadora (Butler tocaba con un bajo transparente en el que un sticker imitaba el logo de Coca-Cola, pero donde se leía “Enjoy Cocaine”), la veteranía de los participantes –Osbourne y Iommi tienen 65 años, Butler 64– y la situación médica del guitarrista. La misma autoconciencia quedó patente en el episodio final de temporada de la serie CSI, donde los personajes de Ted Danson y Marc Vann llegan a un local donde los mismísimos Sabbath están tocando “End of the beginning”. Al terminar, se ve a Ozzy hablando con un periodista, que le comenta: “Qué bueno verlos... yo te hice mi primera entrevista en 1986”. “¿Ah, sí? No me acuerdo”, responde el músico. “No, claro, me imagino, con tantas notas que hacés...”, dice el periodista, a lo que Osbourne remacha: “No, no me acuerdo de 1986”. De esa clase de conocimiento de lo que significan para la patria rockera está hecho este regreso del grupo, que en vivo sigue presentando a Clufetos pero en el disco, luego de que Ozzy y Iommi rechazaran la propuesta de Rubin de enrolar al también veterano Ginger Baker (de Cream), recurrió a los servicios de Brad Wilk, un tipo que sabe muy bien cómo desatar un apocalipsis de parches. Y además el ex integrante de Rage Against The Machine parece en la misma vena que sus insignes compañeros: “Amo su sentido del humor, ninguno de ellos se toma demasiado en serio a sí mismo”, señala el baterista en un video en el sitio oficial de la banda. “Pero ante todo, estos tipos son los mejores en lo que hacen, y es muy inspirador ser parte de eso.” El mismo Wilk estalla en carcajadas cuando, en el mismo video, Geezer le cuenta que “en los ’70 gastamos más plata en cocaína que en el estudio”. Por obligación de la edad y por el cansancio, todo eso quedó atrás... al menos para algunos. Justo sobre el lanzamiento de 13, Ozzy publicó un comunicado en el que pedía perdón a su esposa, amigos y familia por haber recaído en ciertas costumbres tras años de sobriedad. A pesar de su declaración previa de que “la gran diferencia en este disco es que por primera vez en mucho tiempo estamos todos en nuestros cabales en el estudio”, Osbourne escribió que “en el último año y medio he estado bebiendo y tomando drogas... estuve en un lugar muy oscuro y fui un imbécil para la gente que más amo, mi familia. De cualquiera manera, estoy feliz de decir que llevo 44 días sobrio y no me estoy separando de mi esposa. Estoy tratando de ser una mejor persona”. Parte de la leyenda o no, anécdota o no, la carta de Ozzy es al cabo un matiz en el regreso de una banda fundamental en la historia del rock. A los tres integrantes históricos ya se los ha visto por aquí pero en diferentes circunstancias, nunca juntos. El domingo 6 de octubre, en la cancha platense y nada menos que con Megadeth como banda invitada, el público argentino podrá darse el demoradísimo gusto de tener al más auténtico Sabbath demostrando por qué son leyenda. Una leyenda que empezó hace 44 años, con la marquesina de un cine clase B de Birmingham. El rock tiene esas cosas. link: http://www.youtube.com/watch?v=OhhOU5FUPBE
Dios no pondrá sobre los hombros de un hombre un peso sabiendo que éste no lo puede cargar. El Parkinson es mi pelea más dura. No, no duele. Es difícil de explicar. Me están poniendo a prueba, para ver si sigo rezando, para ver si conservo mi fe. Todas las grandes personas son puestas a prueba por Dios. El sol siempre está brillando en algún lado. Regresé a Louisville después las Olimpíadas con mi brillante medalla de oro. Fui a un bar en el que los negros no tenían permitido comer. Pensé que iba a ponerlos en evidencia. Me senté y pedí la comida. El campeón olímpico con su medalla de oro. Me dijeron: “Aquí no servimos a negros”. Yo les contesté: “Está bien, yo no como negros”. Pero me echaron a la calle. Así que bajé al río, al Ohio, y arrojé en él mi medalla de oro. Desde aquel día, las cosas en Norteamérica han cambiado un ciento por ciento. Cuando tenés razón, nadie se acuerda. Cuando te equivocás, nadie se olvida. El silencio es dorado cuando no se te ocurre una buena respuesta. Tenemos una sola vida / Pronto habrá pasado / Lo que hacemos por Dios / Es todo lo que quedará. ¿La bondad? Mi madre. Cuando tu madre se muere, realmente duele. Pero con el tiempo te acostumbrás. Así es el camino de la naturaleza. Mi definición de la maldad es la falta de gentileza. La mejor manera de hacer que tus sueños se vuelvan realidad es despertarte. La comedia es una manera graciosa de ser serio. Mi manera de bromear es decir la verdad. Ese es el chiste más gracioso del mundo. Es imposible que el campeón mundial de peso pesado esté con una mujer. El amor es una red que atrapa corazones como si fueran peces. Cuanto más ayudamos a los otros, más nos ayudamos a nosotros mismos. I like Joe. Ver a George volver para ganar el título me excitó muchísimo. Me dio ganas de volver. Pero llegó la mañana siguiente y a la hora de empezar a correr, me eché en la cama y dije: “OK, todavía soy el Mejor”. ¿Si pudiera conocer a cualquiera? El profeta Muhammad. Aquello en lo que estás pensando es aquello en lo que te estás convirtiendo. Mi familia es mi mayor orgullo. Disfruta a tus hijos, incluso cuando no actúan de la manera en que querrías que lo hicieran. Encender aquella antorcha en Atlanta no me puso nervioso. Enfrentar al gobierno: eso me puso nervioso. Sabiduría es saber cuándo no podés ser sabio. Lo único que no entiendo es la guerra. Meditar mucho sobre los errores es el mayor error. Me gustaría vivir hasta los cien. Simplemente me gustaría que la gente amara a todos los demás de la misma manera en que me ama a mí. Sería un mundo mejor. Estas son las respuestas que Ali le dio a la revista Esquire para su gran sección “Lo que sé”. link: http://www.youtube.com/watch?v=ZmJdh8_BUBw

Una entrevista medio viejarda, para los que no la leyeron: DYLAN HABLA DE TOGETHER THROUGH LIFE CON BILL FLANAGAN BL.-Gran parte del material de este álbum suena como un disco de Estudios Chess (1), como un disco de los 50. ¿Tenías ese preciso sonido en mente o simplemente afloró al momento de grabar? BD.-Bueno, algunas canciones tienen ese sonido. Ello se debe, más que todo, a la manera en que tocamos los instrumentos. BL.-¿Te gusta ese sonido? BD.-Oh, sí, muchísimo…. El viejo sonido de los discos de Estudios Chess, de Estudios Sun… Mi sonido favorito en un disco. BL.-¿Qué es lo que te gusta de ese sonido? BD.-Me gusta el mood de esas grabaciones, la intensidad. El sonido no se satura. Hay potencia y suspenso. La vibración da la impresión de surgir en su totalidad desde el interior de tu mente. Es algo vivo. Está justo ahí, frente a vos. Se adhiere a tu mente como un dolor de muelas. BL.-¿Crees que los hermanos Chess sabían lo que estaban haciendo? BD.-Seguro, ¿cómo podría ser de otra manera? Ahora bien, no creo que ellos pensaran que estaban haciendo historia, eso sí. BL.-¿Alguna vez te encontraste con Howlin’ Wolf o con Muddy Waters? BD.-Vi actuar a Wolf alguna veces, nunca lo conocí. A Muddy sí lo conocí, un poco. BL.-Me sospecho que muchos varones se identificarán con tu canción “My wife’s home town”. ¿Alguna vez te metiste en líos con tus parientes por culpa de tus canciones? BD.-No, la verdad es que no. A la única persona que le podría importar, todo esto le resulta muy divertido. De todos modos, la intención de la canción es como un piropo. BL.-¿Se te acercan tus parientes en las reuniones familiares y te preguntan cuándo les escribirás una canción? BD.-La esposa de uno de mis tíos solía fregarme con eso todo el tiempo. “Bobby, ¿cuándo escribirás una canción para mí?… ¿Cuándo oiré mi nombre por la radio?”. Era muy incómodo. BL.-¿Cómo te librabas? BD.-Le decía: “Pero, tía, ya lo hice, probablemente estás escuchando las radios equivocadas. BL.-¿Tienes alguna imagen en tu mente respecto a los lugares donde ocurren tus canciones? Por ejemplo, el tipo de “Life is hard”: ¿dónde está el cuando canta esa canción? BD.-Bueno, la película es una especie de road trip desde Kansas a New Orleans. El tipo probablemente está atascado en algún lugar entre esas ciudades. BL.-¿Película? BD.-Ajá. BL.-Claro, recuerdo me dijiste algo al respecto hace un rato. ¿Cómo fue que te involucraste? BD.-Olivier Dahan, el director francés, me pidió que compusiera algunas canciones para un film que él había escrito y estaba por dirigir. BL.-¿Cuándo ocurrió eso? BD.-No lo sé exactamente, no recuerdo. En algún momento del año pasado. BL.-¿Qué es lo que te llamó la atención? Me imagino que te piden colaboraciones para películas a cada rato. BD.-Había visto una de sus películas anteriores, la que hizo sobre Edith Piaf. Y me gustó. BL.-¿Y de qué trata esta nueva película? BD.-Es una especie de viaje… un viaje de exploración interior…. Ocurre en el Sur de USA. BL.-¿Y el director quería que te encargaras de la banda de sonido? BD.-Claro que sí, pero no fue muy específico. Lo único que tenía claro es que necesitaba una balada para el personaje principal, para que éste la cantara hacia el final de la historia. Y esa canción es “Life is hard”. BL.-¿Entonces, todas las canciones de este nuevo disco fueron escritas para esta película? BD.-No, realmente no. Todo empezó con “Life is hard” y luego el disco medio que encontró su propia dirección. BL.-El nuevo disco es muy diferente del anterior, Modern Times, que llegó a ser número uno en todo el mundo. Me da la impresión de que cada vez que logras un éxito inmenso, en el siguiente paso debes dar vuelta las cosas. ¿Por qué no tratas de explotar un poco la situación? BD.-Yo creo que al disco anterior le sacamos el jugo. Y un poco más. Lo exprimimos hasta dejarlo seco. Todas las canciones de Modern Times fueron escritas y ejecutadas en el más amplio rango posible, de ese modo tenían un poco de cada cosa. Estas nuevas canciones presentan un ángulo romántico más pronunciado. BL.-Vaya… BD.-Estas canciones no tenían por qué seguir el mismo camino. Las canciones de Modern Times pusieron mi repertorio al día, por ello la iluminación estaba orientada en cierta manera, muy precisa. Uno debe tener alguien en mente como audiencia, si no lo hace, todo carece de sentido. BL.-¿Qué es lo que quieres decir? BD.-No parecía existir un consenso general en mi audiencia. Alguna gente prefería las canciones de mi primera época. Otros, las canciones de la segunda época. Otros, las del período cristiano. Algunos otros, las del período post-colombiano. Todavía otros, las del período pre-rafaelita. Alguna gente gusta más de mis canciones de los noventa. Y así… Entiendo que a mi audiencia de hoy no le preocupa mucho de qué período vengan mis canciones. Ellos perciben estilo y sustancia en una manera más visceral y simplemente dejan que fluya. Las imágenes no coartan a nadie. Por ejemplo, en una de las nuevas canciones hay un astrólogo que tiene prontuario criminal, pero yo no creo que eso vaya a provocar que alguien interprete que yo considero que la humanidad está condenada. Ahora mi imaginería es tomada tal como viene y eso me libera. BL.-¿De qué manera? BD.-Bueno, si en una composición yo hablo, digamos, de flores y sombras y pantanos, eso es lo que, en esencia, cada una de esas cosas es. No hay mistificación. Esa es una manera de explicarlo. BL.-¿Digamos, como una locomotora, un par de botas y un beso bajo la lluvia? BD.-Exacto. Todas esas cosas son lo que son. O fragmentos de lo que son. Lo que hace funcionar todo es la manera en que ordenas las piezas (2) NOTAS 1. Cuando Dylan habla de Estudios Chess, se refiere a Chess Records, una legendaria compañía disquera, que descubrió y alentó a leyendas del blues como Muddy Waters, Howlin’ Wolf y Etta James. Una película estrenada el año pasado, Cadillac Records, protagonizada por Adrien Brodsky y Beyonce, cuenta esa historia. El soundtrack es descomunal. Seguro que se consigue en su venta de piratas favorita. 2. La versión original de la entrevista, se puede leer en: www.bobdylan.com link: http://www.youtube.com/watch?v=7TbmP2vXeQs
Para otros usos de este término, véase La profecía (desambiguación). La profecía (cuyo título original en inglés es The Omen) es una película de terror de 1976 dirigida por Richard Donner. La trama está basada en una idea original del productor Harvey Bernhard, quien contrató al guionista David Seltzer para preparar el guión. Está protagonizada por Gregory Peck, Lee Remick, David Warner, Harvey Stephens, Billie Whitelaw, Patrick Troughton, Martin Benson y Leo McKern. El tema musical es Ave Satani, de Jerry Goldsmith, quien ganó su único Óscar de la Academia por su trabajo en la banda sonora. Junto con Rosemary's Baby y El exorcista, es una de las pocas producciones cuya calidad trascendió el género de terror sobrenatural. Años después tuvo tres secuelas, con las que forma una especie de tetralogía, y dos décadas después se produjo un remake, estrenado el 6 de junio del 2006, en medio de una sonora campaña de marketing por coincidir con la "fecha del Anticristo". Castellano link: https://www.youtube.com/watch?v=P87-_Y4H_1c Inglés link: https://www.youtube.com/watch?v=m7PHzaN0L8Y

link: http://www.youtube.com/watch?v=MJtel8_2xg4 Las películas snuff - también conocidas como white heat o the real thing -, son aquellas donde se tortura, viola y asesina con el único objetivo de registrar estos hechos por algún medio audiovisual. Este tipo de films se han transformado en un mito moderno, ya que todavía se sigue - y se seguirá discutiendo - sobre su existencia. Parecería ilógico pensar que en nuestra enferma sociedad, no haya algún individuo que se regocije - intelectual o comercialmente - con la producción y distribución de este tipo de material. Muchas son las historias vinculadas a la producción y comercialización de estas películas. Se las relacionó con redes pedófilas, con ritos satánicos e incluso con círculos millonarios (con innumerables combinaciones entre estas tres posibilidades). Los lugares donde se filmarían también dependen de quien cuente la historia: algunos sostienen que en alguna selva de Sudamérica, otros hablan de alguna playa desierta en Tailandia, en los jardines de la mansión de un empresario alemán, en El Paso en la frontera entre México y Estados Unidos... Lo más cercano a una snuff movie son las supuestas filmaciones que habría realizado David Berkowitz - conocido como el Hijo de Sam - de algunos de sus numerosos crímenes. Estas cintas circularía dentro de la secta norteamericana Iglesia de Satán. Algunos afirman que la filmación del asesinato de Stacy Moskowitz en 1977, en Brooklin, Berkowitz la realizó con el objeto de vendérsela a Roy Radin, un empresario de Long Island, conocido por su enorme colección de películas porno, a la cual quería agregar una snuff. Se rumorea que hay alrededor de diez copias de este asesinato, aunque nunca pudo encontrarse ninguna. El asesino serial Charles NG, también habría filmado sus asesinatos con la intención de distribuirlos comercialmente. A pesar de que la posición oficial del FBI niega su existencia, un investigador de la Oficina del Fiscal del Distrito de Carolina del Norte confirmó - en secreto- que las cintas estaban en poder de la agencia. SNUFF MOVIESLos datos relacionados a las snuff parecen no tener fin: durante el proceso judicial seguido contra Johnny Zinn por el secuestro y muerte de Linda Daniels (de tan sólo 20 años) en la ciudad de Nueva México, uno de sus cómplices confesó que la idea era realizar una snuff, proyecto que no llegó a concretarse. Yaron Svoray, un ex militar israelí, publicó un libro sobre la posible existencias de estos films: Dioses de la muerte. Entre otros datos, Svoray confirma la existencia de videos que registraron las atrocidades cometidas por los soldados en la ex Yugoslavia. En Inglaterra, The Times en el año 1990 había publicado una investigación donde se sostenía que la policía había descubierto evidencias de que inmigrantes mexicanos eran asesinados para filmar películas snuff. Todas estas historias, más las inventadas alimentaron y siguen alimentando el mito de las snuff (incluso se había llegado a sostener - aunque ya fue refutado - que Charles Manson grababa este tipo de películas en Texas). Las posiciones acerca de su existencia están divididas. Los que niegan su existencia, cual el apóstol Tomás, esgrimen como argumento que nunca han visto una snuff. Todas las agencias de seguridad de los Estados Unidos manifiestan que si este tipo de material existiera, ellos tendrían una copia. Ken Lanning, experto del FBI, sostiene que luego de una investigación de más de 20 años nunca pudo dar con ninguna persona que hubiera visto realmente una snuff movie. El detective Mick Hames, jefe de la División de Publicaciones Obscenas de Scotland Yard sostiene que "de existir este tipo de films, sería el primero en enterarme. No existe este tipo de películas en Inglaterra aunque estoy seguro de que existen en los Estados Unidos". SNUFF MOVIES Para Charles Balun, distribuidor de la mítica Guinea Pig, "lo más cercano a las snuff movies es lo que yo llamo la autopsia. Faces of death y Escenas de muerte, son noticias o archivos de la policía que muestran distintos tipos de asesinatos, autopsias, suicidios, etc. Pero esto no es snuff porque solo son una crónica de una muerte real. Snuff, por su definición, es una muerte coreografiada". Andrew Vachss, abogado y escritor de numerosos best sellers, sostiene que "uno tiene que ser completamente näive para pensar que no existen. Sabemos que el Shah de Irán tiene cintas de la Savak (policía secreta iraní) torturando a gente hasta la muerte. También sabemos que Idi Amin graba numerosas ejecuciones". En tanto que Ted McIlvana, custodio de la colección de 289.000 películas porno y 100.000 videos del Instituto para el Estudio Avanzado de la Sexualidad Humana, manifestó que sólo ha visto tres muertes en cámara en 25 años de dura investigación. Dos eran accidentes. El tercero era una "ceremonia religiosa bizarra en Marruecos donde un niño jorobado era descuartizado por caballos salvajes mientras los hombres que estaban alrededor se masturbaban". Hace algunos años, Frank Henenlautter, director norteamericano de películas hardcore ofreció una recompensa de un millón de dólares a quien le mostrara una snuff. Nadie se presentó. Los oportunistas nunca se pierden las posibilidades para obtener ganancias; en febrero de 1976 - cuando los rumores acerca de la existencia de las snuff ocupaban varias conversaciones -, en la zona de Time Square en New York apareció un afiche que mostraba la foto cortada de una mujer desnuda, con la siguiente leyenda: "El film que sólo puede hacerse en Sudamérica donde la vida es BARATA!". Asimismo anunciaba la "cosa más sangrienta que haya pasado enfrente de una cámara"; y "La película que decían que nunca podía exhibirse". La película fue realizada por el matrimonio Michael y Roberta Findlay, pero la película no tenía créditos y estaba doblada al inglés con el objeto de convencer de su origen sudamericano (había sido rodada en una isla del Tigre). Para aumentar el misterio, estaba filmada con una pésima calidad utilizando escasísimos recursos. A pesar de que un simple análisis del film - la supuesta víctima era un miembro del equipo de filmación - daría por tierra con su supuesto carácter real, muchos quisieron creer que se trataba de una verdadera snuff. El fiscal del Distrito de Manhattan tuvo que dar una conferencia de prensa aclarando que se había analizado detalladamente la película, y que se trataba de una obra de ficción y de buenos efectos especiales. Pero los rumores continuaron, por lo que el Fiscal siguió con la investigación hasta que un mes después pudo dar con la actriz que era "asesinada" siendo entrevistada por la policía y dándole punto final al asunto. En 1991 uno de los episodios de la serie Guinea Pig llega a las manos del actor Charlie Sheen que convencido de la verosimilitud de los crímenes, la entrega al FBI para que la analicen. La serie Guinea Pig consta de 7 cintas marginales editadas en Japón en 1989 (para televisión), y está registrada comercialmente. Se distribuye en circuitos legales del gore y otra cinta de la serie muestra el "detrás de escena" de la filmación del supuesto "asesinato". Los episodios que "simulan" ser snuff son Unabridged Agony, donde una mujer es atada a una silla, torturada y asesinada; y The Flower of Flesh and Blood donde una especie de samurai comenzará a cortarle los miembros a una mujer hasta provocarle la muerte. Más allá de su real existencia o no, este tipo de films contiene algún elemento que provoca que el mito siga creciendo día a día. Las vinculaciones a determinados ritos satánicos, a perversiones sexuales y al simple comercio nos hace pensar en cuán enfermos estamos como sociedad. Que alguien alcance el éxtasis sexual, religioso o monetario mediante la tortura, el ultraje, el asesinato da una idea de cuántos problemas tenemos por resolver. Para el director Paul Schrader - quien hizo referencias a las snuff en su película Hardcore -, "el cine es un medio flexible. Es fácil simular una muerte en una cinta, que es en parte el motivo porque la gente cree en la existencia de snuff films. Ven muertes simuladas y creen que son genuinas. Creo que es posible que existan, pero existan o no es menos importante que la creencia de la gente en su existencia; es la voluntad de creer en una fantasía maligna. Eso hace al mito interesante". link: http://www.youtube.com/watch?v=XtSYbvycRdg

La idea general que uno suele tener de Staten Island es la de una isla cerca de Nueva York a la que la gente suele ir al monumental parque de atracciones del que dispone, bueno, y alguna que otra conexión con la Mafia allá por los 50. Pero como todo estado-ciudad-pueblo de los EEUU, Staten Island también tiene su lado oscuro, en este caso oscurísimo. En este documental dirigido por Joshua Zeman y Barbara Brancaccio, nos plantean la posibilidad de que alguna de las llamadas leyendas urbanas puedan ser ciertas. Allá por los 70 comenzaron a desaparecer niños en Staten Island, hasta 5, y todo el mundo se lo atribuía a “Cropsey”, un paciente mental fugado que vivía en la vieja y abandonada Willowbrook Mental Institution y que salía de noche para secuestrar a los niños. Unos decían que llevaba un gancho, otros que un cuchillo de carnicero…ya sabeis como funcionan las citadas leyendas urbanas, y con el tiempo se fue olvidando, quedando como una especie de aviso para que los niños no hicieran mucho el gamba por la noche. Pero todo eso cambió cuando en 1987 desapareció una niña con el Síndrome de Down, llamada Jennifer Schweiger, y se hizo patente para todos los habitantes de Staten Island que tal vez si existió un “Cropsey” real, un asesino en serie que hacía lo que quería protegido por viejas habladurías. Años después, los directores se trasladaron a su ciudad natal para contar la historia completa, incluso entrevistando al supuesto paciente fugado, sin darse cuenta de que la verdad que iban a revelar era mucho más aterradora de lo que pensaban. link: http://www.youtube.com/watch?v=OpUCLbTqABI