alvaroldsm
Usuario (Argentina)
Al amigo que nunca conocí. No faltara quien diga, que mis palabras no son más que un deliro, excusas de un tipo de amistades jamás afianzadas en busca de un cacho de atención, ese que solo los amigos son capaces de generar en las personas. Seguramente alguno dirá, “mira las gansadas que dice este pobre tipo”, descreyendo de los sentimientos que surgen de mi en este momento. Sin pensar en ello, y siendo plenamente sincero conmigo mismo, me di cuenta, gustoso y nostálgico a la vez, que hace mucho tiempo encontré a mi mejor amigo, al que nunca conocí. ¿Increíble? No tanto ¿Misterioso? No llega a serlo ¿Poco común? Tal vez, sea esa, la descripción más acertada de lo que afirmo en estas pocas líneas, ¿como no serlo? tratándose de mi amistad más valiosa, pero igualmente desconocida. ¿Cómo explico entonces la admiración que siento por él, por mi mejor amigo, al que no conozco, sin haber hablado nunca con él? ¿Cómo te explico la coincidencia de mis pensamientos con los suyos, los de mi mejor amigo, acerca del futbol, las minas, las vida, sin haber compartido nunca una cancha en un picado entre amigos, un café en medio de una larga charla de bar por la tarde, o una cervecita pispeando a las minas de turno en el boliche de siempre, en el boliche de nunca? ¿Cómo te explico las risas sin fin que me producían esas cortas charlas periódicas y esos, afortunadamente, interminables relatos, que brotaban sin pausa de ese extraordinario genio suyo? Como explicar la nostalgia y la tristeza que me producen ahora. ¿Cómo contarte, entonces, el vacio que dejo en mi corazón, y en el de tantos otros, el día en que se fue, sorpresivamente, pero tranquilo y sin hacer quilombo, muy fiel a su estilo? ¿Cómo decirte que conocerlo, paso de ser un anhelo, a ser una cuenta pendiente? Con una mano en el corazón, no puedo. No puedo explicártelo, porque no puedo explicarme a mí mismo, que se siente tener un mejor amigo al que no conoceré. ¿Cómo decirle a mi corazón que todo paso a ser parte de un sueño? No lo sé. Lo único que tengo en claro, y lo tendré desde el día de hoy, hasta el día en el que me toque irme de aqui, tal como él lo hizo, es lo que quiero decirle desde que descubrí que era mi mejor amigo, si alguna vez tengo la suerte de cruzarme con el, allá arriba. Querido Negro Fontanarrosa, mi amigo, gusto en conocerlo al fin, Maestro. por Alvaro Martin Ledesma.