aleseijimartinez
Usuario (Japón)
Es increíble hasta dónde se puede llegar con las deducciones científicas durante una investigación. En este caso, se ha concluido que podría haber nuevas formas de vida subterránea tras el estudio de unas misteriosas columnas de vapor de helio liberado en el Parque Nacional de Yellowstone, Wyoming, Estados Unidos. Investigadores estadounidenses del Servicio Geológico de Estados Unidos ha encontrado una explicación a la aparición de estas numerosas columnas de este gas de millones de años de antigüedad liberado por fuentes geotérmicas a lo largo del río Firehole. Resumido de forma casi telegráfica, puede decirse que el antiguo helio constantemente emitido en esta zona es resultado de la existencia de un punto caliente formado por magma, cuyo resultado ha sido precipitar esta liberación de gases previamente retenidos. Miles de millones de años En un artículo publicado en la revista Nature se apunta la razón por la que se cree que podría haber formas de vida desconocida en el subsuelo. En principio, se preguntaron por qué había tanto helio acumulado, lo que les llevó a centrarse en la historia geológica. Así, poniendo el foco en este aspecto, se descubrió que hace dos millones años hubo actividad volcánica en este área, si bien durante un par de miles de millones de millones de años el área estaba tranquila. De este modo, en el periodo tranquilo se iba produciendo helio, acumulándose, sin más. Fue cuando el área se volvió volcánica cuando se produjo su salida a consecuencia del impulso que ejercía hacia arriba el magma. Empezó a colarse por las grietas, saliendo a la superficie, algo que sigue ocurriendo Como el helio es tan antiguo, los investigadores están frotándose las manos, pues su análisis podría desvelar mucho sobre la evolución del planeta. Igualmente, se sugiere que podrían encontrarse formas de vida subterránea que ni imaginamos por la acumulación de gases y líquidos que quedaron atrapados durante miles de millones de años.
Un criador de caballos de Fukushima preocupado por el nivel de radiación de sus animales Tokue Hosokawa es un criador de caballos japonés que gestiona un negocio familiar con más de cien años de historia. Más de un centenar de caballos vivían en esta granja no muy lejos de Fukushima. Se usan para desfiles, festivales donde se recuerda la cultura samurai o para rodar películas, series o anuncios de televisión. La granja está situada a unos 25 kilómetros al noroeste de la central nuclear de Fukushima. El 11 de marzo de 2011 todo cambió para Tokue Hosokawa. Dos años y medio después del accidente, Iitate es un pueblo fantasma debido al desastre nuclear. Hosokawa no hizo caso al consejo del Gobierno: matar a todos sus caballos y vacas. En su opinión, no era una enfermedad infecciosa y no exponía a ningún peligro a otros animales ni a la gente. La orden de evacuar Iitate llegó semanas después del accidente. Antes, había sido elegido como uno de los lugares más pintorescos de Japón. Los bosques de las montañas que rodean Iitate habían atrapado partículas radiactivas, convirtiendo el pueblo en un repositorio de niveles peligrosamente altos de contaminación. Hosokawa, mandó a su esposa y a su hija, Miwa, a zona segura. Pero él se quedó para alimentar a sus caballos. Otros pocos habitantes siguieron viviendo en sus casas, arriesgándose a sufrir contaminación radiactiva y haciendo oídos sordos a las advertencias del Gobierno. Incluso ahora, más de dos años después, no se aconseja volver a los residentes. Los trabajadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) visitaron la zona y dijeron que las ciudades y pueblos contaminados de Iitate no podrán ser habitados aún, ya que la limpieza de las casas tomará más tiempo de lo esperado. El proceso de limpieza se ampliará durante un periodo entre uno y tres años. Potros que no se sostienen de pie Hosokawa encontró un nuevo hogar para ochenta de sus caballos. Entre los treinta que se quedaron en la granja, principalmente los potros, no se podían sujetar sobre sus patas de manera adecuada. En pocas semanas, 16 murieron en circunstancias misteriosas. Las autopsias de cuatro caballos no encontraron ninguna evidencia de enfermedad y revelaron niveles de cesio de 200 becquerelios por kilogramo (dos veces superior al límite de seguridad establecido por el Gobierno para los productos agrícolas). Hosokawa ha tomado acciones legales contra el operador de la planta, Tepco, reclamando dinero por su caballos muertos o enfermos. Tepco accedió a pagar 10 millones de yenes para la pérdida de 39 caballos que nacieron en la granja, pero se negó a compensar el resto. Los animales sobreviven por donaciones que provienen de todo el país, algunas enviadas de forma anónima. Una mujer apareció en la puerta de la casa de Hosokawa con un millón de yenes en efectivo.
No todos los días se entera uno del descubrimiento de decenas de especies de peces, a cual más llamativo. Iluminados en verde, rojo y naranja neón, estas rayas, tiburones, anguilas y otros muchos peces biofluorescentes irradian colores que utilizan para aparearse, camuflarse y comunicarse. Sus descubridores, unos investigadores del Museo Americano de Historia Natural, han estado trabajando con otras organizaciones científicas para elaborar un estudio sobre el descubrimiento, publicado esta semana en la revista PLOS ONE. El primer pez biofluorescente del grupo se halló por casualidad, cuando el equipo encontró una anguila de color verde neón que pululaba en un arrecife de las Islas Caimán, donde estaban estudiando el ecosistema. Se le hizo una foto y, desde entonces, absolutamente fascinados, volvieron allí en distintas ocasiones para ahondar más al respecto. Invisible al ojo humano Los resultados fueron sorprendentes. Pronto descubrieron que aquella anguila pertenecía a una de las muchas especies de peces biofluorescentes que vivían en hábitats similares, es decir, cerca de los arrecifes, unos hábitats con gran biodiversidad. También estuvieron, con igual éxito, en Bahamas, en el Caribe y en las Islas Salomón, en el Pacífico, con un balance increíble, de un total de 180 especies nuevas de estos peces iluminados, cuyo brillo se capturó gracias a la alta tecnología. Cada expedición realizada traía buenas noticias, una gran variedad de peces iluminados, entre otros tiburones, rayas y anguilas. Como es sabido, la biofluorescencia ocurre cuando los peces absorben la luz y la transforman en otra tonalidad, un fenómeno documentado sobre todo en medusas, corales o en animales terrestres, si bien era un tema ignoto en relación a los peces. Ahora, la ciencia ha dado un paso adelante gracias a este estudio, el primero en examinar la amplia distribución de fluorescencia en los peces.

Una nueva tecnología inventada por científicos de la Universidad Estatal de Oregon permite utilizar el sol directamente para producir materiales que luego servirán para generar energía solar. El sol actuaría no sólo como fuente de energía renovable sino como abastecedor de materiales igualmente sostenibles e inagotables. Un novedoso enfoque para la energía solar que podría representar una auténtica revolución medioambiental y tecnológica en el sector de la energía solar, reduciendo el costo de la misma y la huella de carbono que produce, explica Chih-Hung Chang, líder de la investigación. Dispositivos solares El trabajo aspira a abrir el camino que permita utilizar materiales para dispositivos solares creados a partir del sol, buscando una energía eterna en su fabricación y en su rendimiento. Como primer experimento, se ha utilizado un microrreactor de “flujo continuo” para producir tintas de nanopartículas que imprimen células solares. Las pruebas han obtenido éxito en laboratorio, es decir, con luz solar simulada, si bien se esperan los mismos resultados con la luz natural. Igualmente, aunque los materiales solares fueron el diseleniuro de cobre e indio, también podría utilizarse otros compuestos, como el sulfuro de estaño, el zinc o el cobre. Otra gran ventaja de este sistema sería la posibilidad de producir materiales a bajo costo de forma permantene y casi en cualquier lugar. En palabras de Chang: "Y para hacer que el proceso trabaje las 24 horas del día, la luz del sol puede ser utilizada para crear sales fundidas que luego podrían utilizarse como fuente de energía para la fabricación. Esto podría proporcionar un control más preciso de la temperatura de procesamiento necesario para crear los materiales de energía solar." La rapidez de actuación también repercutirá en un menor costo. Según Chang, el sistema propuesto sólo precisa unos minutos para fabricar materiales de energía solar, frente a otros procesos que necesitan de media hora a un par de horas. Los hallazgos se publicaron en RSC Advances, una revista de la Royal Society of Chemistry.

Los elefantes mueren en África a un ritmo cada vez mayor. Por causas diversas, pero, principalmente, por la caza para conseguir el marfil de sus colmillos y venderlo en los mercados asiáticos. De seguir al ritmo actual, podría desaparecer hasta un 20% de la población actual de elefantes en todo el continente. En 2011, murieron unos 25.000; en 2012, unos 22.000. Quedan medio millón de elefantes. Pero, según un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en la próxima década podría perder una quinta parte, esto es, unos 100.000 ejemplares menos. Este año se ha batido un récord en los decomisos a gran escala de marfil, el comercio ilegal controlado por mafias que están diezmando las poblaciones de elefantes. De enero a noviembre, más de 41 toneladas han sido incautadas por la policía y responsables de los parques en diferentes países africanos. El tráfico ilegal de marfil sigue aumentando y se ha convertido en el mayor peligro para los paquidermos. Desde 2011, cuando el comercio ilegal de marfil alcanzó su nivel más alto en 16 años, no se ha conseguido frenar la tendencia. En 2103, es ya un 20% superior que hace dos años. Se han llegado a localizar hasta 500 kilos de marfil en una sola operación. Está claro que no son pequeñas bandas, sino mafias bien preparadas, tanto en la organización y en el equipamiento para realizar sus actos delictivos como en la distribución por los países asiáticos. Hacia la extinción Las rutas del tráfico ilegal de marfil están ahora en puertos de África oriental, como Tanzania y Kenia. Desde allí, pasando por Malasia, Vietnam y Hong Kong, la mayor parte del material llega a China, aunque también a Tailandia. Pero los delincuentes van cambiando los países de transito y la mercancía ilegal pasa también por Indonesia, España, Sri Lanka, Turquía o los Emiratos Árabes Unidos. La situación es crítica y puede llegar a producirse la extinción en algunas regiones. Hay que combatir esta lacra en las tres fases del comercio ilegal, donde se cazan los elefantes, pero también donde se vende.
Hasta hace nada, cambio climático era sinónimo de predicciones poco menos que apocalípticas en plan global, pero que no iban a afectarnos ni hoy ni mañana, ni siquiera a lo largo de nuestra vida. En los últimos años, sin embargo, el enfoque ha cambiado: siguen siendo tremendas y globales, pero también cotidianas y tangibles, adoptando la forma de eventos extremos y de un inquietante aumento del nivel del mar. Incendios más frecuentes y virulentos, lluvias torrenciales, graves sequías y, en fin, eso que llamamos un tiempo loco, que tanto nos trae calor en invierno como frío en verano, difuminando la diferencia entre estaciones ha sido identificado en muchas ocasiones por los científicos como claros efectos del cambio climático. Pero no sólo eso, porque el desastre llama a la puerta de casa y, se la abramos o no, un mar incontenible se cobrará su peaje, un precio que no será barato. Es más, según advierte Greenpeace, nos dejará sin costa, directamente. De acuerdo con el último informe presentado por la organización esta semana, España: hacia un clima extremo. Riesgos de no frenar el cambio climático y la destrucción del Ártico, el nivel del mar avanzará de aquí a final de siglo medio kilómetro en la costa mediterránea, devorando playa, anegando casas y todo lo que pille. Radical cambio de paisaje Lo hará por el aumento de los niveles del mar a consecuencia, fundamentalmente, del deshielo del Ártico, que se derrite al doble de la velocidad que el resto del planeta. Y, puesto que un centímetro de subida del mar equivale a un metro de playa menos, las estimaciones del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) de la ONU resultan de lo más alarmantes incluso a muy corto plazo. Resumiendo, y aplicado al Mediterráneo, tal y como recogen los grandes titulares, en lugar de lamer la orilla, las olas engullirán la arena, y más allá: Marbella, Benidorm o La Manga, entre otras ciudades, quedarán sepultadas bajo las aguas en unas cuantas décadas si no se hace nada o, mejor dicho, lo suficiente, para detener el calentamiento global. En realidad, este es un mal común que se ve venir desde hace un tiempo. Ya en el 2011, por ejemplo, varias ciudades californianas reaccionaron ante este mismo problema e incluso empezaron a construir diques. Ahora toca recordarlo por estos lares, más dentro de una campaña para salvar el Ártico que para animarnos a construir diques, es decir, con el fin de erradicar la raíz del problema. Como siempre, los de Greenpeace han demostrado ser maestros del arte de lo mediático y la viralidad aunque, a tenor de la enorme repercusión de esta campaña, parece que la desaparición de nuestra costa turística nos afecta más que otros grandes temas de veras dramáticos, al límite de la supervivencia. Porque, como tantas veces se dice, la vida de todo el planeta depende del Ártico y sus consecuencias se dejarán sentir en todas partes de muy distinta forma. Aún suponiendo un tremendo golpe económico para el país, con todo y con eso, hay otros grandes temas al límite de la supervivencia ante los que mostramos casi una total indiferencia: la inseguridad alimentaria, el aumento de los conflictos a nivel mundial, de las grandes migraciones humanas por hambrunas y masivas extinciones de animales que también traerá el cambio climático. En fin, somos así.

Las focas son mamíferos marinos, como las ballenas, los delfines, las marsopas, las morsas, los manatíes o el oso polar. La cuarta parte de los mamíferos marinos está amenazada. En el Mediterráneo, una especie de foca, la foca monje del Mediterráneo, está amenazada de extinción según los criterios de la Lista Roja de la UICN (Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza). Cabe señalar que no todas las focas del mundo están en peligro de extinción. De hecho, las poblaciones de algunas especies están aumentando, como es el caso de la foca gris. Lo que sí es generalizado es la destrucción del hábitat donde viven estos animales, algo a lo que habría que poner remedio sin más dilación. Hay que tener en cuenta que las focas son especies difícil de recuperar si se pierden porque sólo tienen una cría al año y se calcula que el 15% no llega a la edad adulta. Por tanto, si la población se reduce es muy difícil que vuelva a aumentar, aun con programas que tengan como objetivo recuperar la especie. Así, la conservación de las focas, más que ninguna otra especie, tiene que conseguirse con la prevención y con la conservación de sus hábitats. La foca monje del Mediterráneo es un claro ejemplo de ello. Vive en la costa de África y se calcula que sólo sobreviven medio millar de ejemplares. Más de dos terceras partes murieron por un virus en 1997. Desde entonces, se protegen y se intenta recuperar la especie, pero no es fácil. La población aumenta muy lentamente. Algunas comunidades locales cazan focas para consumir su carne. Algunas organizaciones luchan para conservar las diversas especies de focas que hay distribuidas por todo el mundo. Además, llevan a cabo programas educativos para las escuelas con el objetivo de enseñar a los más jóvenes la importancia de conservar a estos animales. Derrames de petróleo Uno de los mayores problemas para las focas son los derrames de petróleo. Si se produce un vertido, los voluntarios recogen a las focas manchadas y las limpian lo antes posible, ya que su vida corre peligro. Después, las mantienen alejadas del lugar hasta que el ecosistema sea lo suficientemente sano para ellas. Otras amenazas para las focas son las redes de pesca, donde se enredan y quedan atrapadas, la contaminación acústica de los sonar militares o sismográficos, los golpes con las embarcaciones, la contaminación de las aguas, la pérdida de hábitats por el desarrollo del litoral y la pérdida de presas u otras fuentes de alimento debido a una mala gestión de las industrias pesqueras, la caza intensiva y los efectos del cambio climático.
El reciclaje creativo puede adoptar las más variadas formas cuando se trata de darle una segunda vida a la ropa. En estos casos, la mala noticia es que dominar aguja e hilo facilita mucho las cosas y permite hacer auténticas maravillas, si bien (y ésta es la buena), con ingenio e ilusión también se pueden hacer proyectos muy interesantes y resultones. A la hora de plantearnos qué hacer, en primer lugar veamos qué tenemos, si sólo buscamos ideas para luego llevarlas a la práctica o si, por el contrario, el planteamiento es justo el inverso, es decir, plantearnos cómo reciclar prendas concretas. En efecto, a todas las prendas les llega su momento, bien porque están ya muy desgastadas, manchadas o rotas, por haber pasado de moda o simplemente porque nos hemos cansado de llevarlas. Hacer con ellas algo interesante les devolverá el lustre perdido, ya sea convirtiéndolas en otra prenda o recurriendo a los típicos remiendos, a los que daremos un toque divertido o estiloso con pequeños retales, al más puro estilo patchwork. Un reto creativo El límite es el cielo, es decir, estará donde nosotros queramos o, mejor, allí donde alcancemos a llegar con la imaginación y, por supuesto, lamentablemente también con nuestras posibilidades. Pero no nos subestimemos, porque sólo poniéndonos manos a la obra y con confianza en nosotros mismos podremos averiguar hasta dónde somos capaces de llegar. Además, si ponemos ganas, ir progresando con cada nuevo proyecto será cosa hecha. Las camisetas, un filón Las viejas camisetas están pidiendo salir del armario, revivir convertidas en cualquier otra cosa. Aunque parezca cosa de magia, estar viejas o estropeadas serán una materia prima excelente para convertirse en bolsas en un abrir y cerrar de ojos (ver el vídeo), en un estiloso fular o, convertidas en hilos, nos servirán para tejer una colcha o para hacer cualquier otra manualidad, como crear divertidas pulseras. Sin necesidad de coger aguja e hilo, nos serán útiles como fundas para los sillones del coche, para la silla de estudio o, entre otros muchos usos, como trapos de limpieza, sobre todo si son de algodón. Si tenemos un pila de camisetas y nos atrevemos con el patchwork, podemos hacer una colcha de lo más original, aprovechando la parte del estampado. será una colcha llena de vida y de recuerdos… Mil ideas con patchwork El patchwork es todo un mundo de posibilidades, que abarca mucho más que las típicas colchas. Lógicamente, si no tenemos experiencia, lo mejor es empezar con pequeños proyectos de solo unas cuantas piezas. No por ser más sencillo será menos bonito. Lo importante es lograr aquello que pretendíamos o, aún mejor, ver superadas nuestras expectativas: hacer algo decorativo, práctico o ambas cosas a la vez. Por otra parte, como ya mencionamos, el patchwork aplicado en pequeñas zonas es una técnica genial para tapar manchas, rotos o quemaduras, pongamos por caso, cerlo de forma sutil. Una adecuada elección del retal, -en cuanto a composición y estampado-, conseguirá los mejores resultados, por ejemplo sobre tela vaquera. Además de pintar, también es posible aplicar una buena combinación de retales de tela coloridos con la sóla intención de renovar el diseño, sin necesidad que esté estropeado. Conseguiremos interesantes resultados con estos parches tipo patchwork, una palabra que significa “trabajar los retazos”. Si no tenemos experiencia, vayamos a lo fácil apliquemos los retazos sólo parcialmente, siempre intentando que los retales combinen con armonía, así también conseguiremos que el efecto no resulte cargante. Hacerlo de forma creativa y con buen gusto, sin grandes pretensiones, ciñendonos a pequeños proyectos, será la clave del éxito. Retales y viejos vaqueros Los retales (podemos convertir la ropa vieja en retales) son ideales para hacer proyectos sencillos y vistosos, como cortinas, bolsas del pan, manteles, almohadones, colchas, forrar sillas o incluso sillones, carpetas, cajas, libros, lapiceros y hasta los mismos lápices… El truco de almohadillarlo es sencillísimo de aplicar: simplemente hemos de colocar espuma o una fina capa de corho para lograr el efecto, forrando luego normalmente, sin más complicaciones. Quedará genial en libretas, diarios, libros e incluso en taburetes, en cuyo caso en lugar de espuma un almohadón nos permitiría conseguir un efecto mullido muy confortable a la hora de sentarnos. Y, ya puestos a ello, la misma técnica del almohadillado puede ser un primer paso para hacer un muñeco o juguete con formas sencillas. Será coser y cantar hacer primero un patrón sencillo y luego coser ambos lados introduciendo dentro un elemento blandito, como bolas de corcho, espuma, algodón, más tela, bolitas de papel, bolsas de plástico… con la forma de un autobús, un gusanito, una muñeca… No podíamos acabar este post sin mencionar las tremendas posibilidades que tiene el tejido vaquero. Sí, es cierto, son una prenda muy durable, pero también suelen romperse, desgastarse, quedarnos pequeños, grandes o, sin razón concreta, simplemente dejamos de utilizarlos un buen día y quedan olvidados para siempre jamás… ¡Es entonces cuando llega el momento de romper el maleficio! El reciclaje creativo tiene grandes planes para tus pantalones, tu chaqueta, tu falda o tu mono vaquero. Eso sí, dando rienda suelta a la imaginación fácilmente podrán acabar destrozados, pero cada una de las partes tendrá un posible uso: además del socorrido corte en las perneras para hacerlos más veraniegos, con la tela sobrante será fácil hacer un par de bolsas, almohadones, ropa para muñeca o, por qué no, un vestidito para nuestra mascota y, por ejemplo, con los bolsillos es típico hacer bolsitos, monederos, organizadores murales… link: https://www.youtube.com/watch?v=3OtBEkKv0QI

Ver un vídeo realizado con imágenes a cámara rápida a partir de muchas fotografías puede ser algo emocionante (una flor que se abre, un pollito rompiendo el huevo…) o también divertido (un montón de gente entrando en el metro como hormiguitas) y hasta es posible que tenga un efecto inquietante, que despierte todas las alarmas. ¿Un ejemplo? Nos lo sirve en bandeja un nuevo vídeo de la NASA, en el que se muestra el avance del cambio climático durante los últimos 60 años en tan sólo 15 segundos. El vídeo forma parte de un reciente informe, ilustrando de una manera rápida y fácil la escalada en la que estamos metidos a consecuencia de las frenéticas emisiones de efecto invernadero. Son sólo unos pocos segundos pero más que suficientes para comprender el alcance del impacto global real real del calentamiento en las últimas seis décadas. Es decir, lo que empieza como un planeta azul en el gráfico va enrojeciéndose en plan apocalíptico. Lo hace a consecuencia de un aumento de las temperaturas en general y de picos que meten miedo. No en vano, según el informe en este milenio hemos tenido 9 de los 10 años más calurosos: salvo en 1998, los 10 años más calurosos de los últimos 134 años han tenido lugar desde el año 2000. Demasiado tarde La evolución que se observa en el vídeo se ha programado a partir de los datos recabados por la NASA a lo largo del periodo que abarca. Se han consultado informaciones de más de un millar de estaciones meteorológicas de todo el mundo y de datos obtenidos vía satélite en misiones anteriores llevadas a cabo por la misma organización. Ver el vídeo hace entender lo acuciante que es detener las emisiones para atajar el problema en la medida de lo posible, pues es ya demasiado tarde para evitar el impacto devastador de las emisiones excesivas de carbono que ya padece el planeta. Un dato revelador: Desde 1880, la temperatura ha aumentado 1,4 grados de media, una auténtica barbaridad si tenemos en cuenta que la fecha no es sino un suspiro desde un punto de vista geológico. link: https://www.youtube.com/watch?v=gaJJtS_WDmI
Corren malos tiempos para los elefantes, las jirafas o los rinocerontes. Su número va disminuyendo a pasos agigantados. La caza furtiva está acabando con ellos de un modo dramático, pero el caso del rinoceronte blanco es de auténtico espanto. Tan sólo quedan cinco ejemplares. Hasta hace unos días, eran apenas media docena, pero la muerte de uno de ellos, fallecido en un zoo de San Diego (California), ha significado dar un paso más hacia una inminente extinción. Se llamaba Angalifu y tenía 44 años, por lo que se cree que falleció de viejo, según un comunicado del Safari Park Randy Rieches difundido esta semana. Ahora, sólo quedan un ejemplar en un zoo de la República Checa, una hembra en el Safari Park de San Diego y tres más en una reserva de Kenia. Virtualmente extinto La muerte de un sólo ejemplar supone una auténtica catástrofe para la especie. De hecho, en noviembre pasado murió otro de ellos en la reserva keniata tan sólo a los 34 años. Por lo tanto, en menos de un mes la especie ha perdido casi un tercio de sus ejemplares. ¿Pero, cómo se ha llegado a esta situación? El ser humano tiene la respuesta, y también la culpa. En efecto, el rinoceronte blanco ha sufrido la caza clandestina por el marfil de sus cuernos. Su principal demanda está en los países aisáticos, que fundamentalmente lo utilizan por sus supuestos poderes curativos, no probados por la ciencia. En la actualidad, el rinoceronte blanco puede considerarse virtualmente extinto. Sólo han sobrevivido los pocos que han permanecido en cautividad, pero por desgracia no se han reproducido. El zoo de San Diego ha congelado semen y tejido testicular pero, al menos hoy por hoy, no hay tecnologìas que permitan tener esperanzas.