albertorivaz
Usuario (Venezuela)

Haciendo limpieza de escritorio me he topado con estas fotografías que algún día guardé con la intención de postear sobre ellas y que quedaron olvidadas entre telarañas cibernéticas en un rincón del desván de las historias insólitas. La secuencia fotográfica comenzó a rondar por la red allá por el 2007 acompañada de una información más bien rácana y poco precisa. A día de hoy es prácticamente imposible dar con la fuente original y lo que se puede encontrar sobre ellas no es más que la perpetua repetición de las cuatro frases explicativas que suelen acompañar a las fotografías. En ellas se especifica o asegura que este deforme ser fue encontrado en Tailandia, sin indicar un lugar en concreto. Podemos llegar a esta conclusión, por la bandera que se puede observar en una de las tomas que, efectivamente, corresponde a la de Tailandia. . . También se puede leer en distintos lugares que los habitantes del pueblo donde apareció la criatura aseguraban que ésta nació de una vaca y que fue encontrada vagando por un campo de arroz. Después cayó en una trampa colocada para topos o conejos y que tras atraparla, murió cuando intentaron darle agua. Información un tanto disparatada y contradictoria ya que es bastante difícil aseverar que el ser fue parido por una vaca si acto seguido se dice que fue encontrado vagando en un campo de arroz, que a su vez no tiene mucho sentido si a continuación se asegura que fue atrapado en una trampa para topos… tras este cúmulo de desgracias no es difícil comprender que el pobre animal muriese al atiborrarse de agua… en fin, continúo con más información de la época: La criatura mide aproximadamente 1 metro y 20 centímetros. Y ahora, es tratado como enviado del cielo, pues a pesar de llevar 3 semanas muerto no emite olores fétidos y no tiene señales de putrefacción -solamente su piel se ha puesto blanca. Bueno, esto ya es para enmarcar. El bote de polvos de talco que aparece al lado del animal quizás responda a su nívea transformación y ya de paso, junto al ventilador y ciertas hierbas aromáticas, ayude a mitigar los malos olores de esa “ausencia de putrefacción”, porque creo que salta a la vista que el bicho está más inflado que una bota. Por otro lado, las niñas que tapan su nariz mientras lo observan también pueden indicar que la criatura no olía precisamente a chanel nº5. . . Resumiendo, por supuesto desde mi punto de vista y basándome en lo que puedo observar en las fotografías. Es más que posible que el animal fuese parido por una vaca, naciendo con una severa malformación. Las pezuñas, las orejas y el rabo, que son las únicas partes en las que no se aprecia malformación alguna pueden ser un buen indicio de ello. Casi con toda seguridad que fuese de algún ganadero del pueblo y que naciera ya muerto. Con la malformación que se puede apreciar en el animal es prácticamente imposible que naciese con vida y de ser así, se podría calificar de milagro el que se pasease por los arrozales. De apariencia extraterrestre, con ciertos rasgos humanos, no es difícil pensar que en el poblado fuera el centro de atención durante unos días. Cuando la putrefacción ya no permitió tener al bicho en exposición, se le despidió con un pequeño ritual (estas cosas por allí siempre se suelen otorgar a los antojos divinos) y punto final… ¿O no? Visiten mi blog: http://archivosextraordinarios.blogspot.com/ mi face; http://www.facebook.com/albertorivaz (para q me manden casos parecidos)

El bosque de los suicidios Mmm… el monte Fuji, todo un icono de Japón, con su cumbre nevada y, en primavera, con ese estallido de color de los miles de almendros en flor que pintan la estampa de tonos blancos y rosados convirtiéndolo en una ilustración de cuento de hadas. A un tiro de piedra de Tokio, aprovecharemos la visita para dar un pequeño paseo por sus laderas. Ya hemos llegado. Es increíble que exista un lugar tan agreste y tan cercano a una de las ciudades más pobladas del planeta, la verdad es que toda la vasta extensión que rodea al monte Fuji está de lo más cuidada y protegida, las pocas edificaciones que se pueden encontrar respetan el entorno y pasan bastante desapercibidas. Ha sido un día duro, hemos subido hasta la cumbre del monte para disfrutar un buen rato de las vistas. Aquello es tan bonito que se nos ha ido el santo al cielo y comienza a atardecer en pleno descenso. . . Como somos más chulos que un ocho, para atajar decidimos tomar un sendero que partía del camino principal y como no, nos hemos perdido. Como única referencia tenemos el monte a nuestras espaldas y a lo lejos, la enorme mancha gris que es Tokio. A medida que descendemos la perspectiva hace que la ciudad vaya desapareciendo y ante nosotros solo tenemos una oscura y gigantesca zona que parece un bosque denso y tupido. Echando un vistazo hacia los lados, vemos que el bosque parece no tener fin y decidimos que probablemente nos cueste menos atravesarlo que rodearlo, por necesidad la carretera tiene que estar al otro lado del bosque y si llegamos a ella podremos seguirla hasta encontrar el parking donde dejamos aparcado nuestro Prius de alquiler. Por suerte, todavía queda un buen rato de luz y estaremos al otro lado antes de que anochezca. Encontramos un sendero que se introduce en el bosque y para allá que vamos… . . A los pocos pasos encontramos un curioso cartel, el que más entiende de japonés del grupo va descifrando lentamente lo que pone en él: “Tu vida es valiosa y te ha sido otorgada por tus padres. Por favor, piensa en ellos, en tus hermanos e hijos. Por favor, busca ayuda y no atravieses este lugar solo”. . . Vaya, no acabamos de entender muy bien el mensaje y bromeamos sobre lo mucho que les gusta aconsejar a estos japoneses. Mientras caminamos, observamos que ciertas partes del bosque están cerradas con cinta policial e incluso en algunos lugares hay carteles que prohíben el paso. Suponemos que es para la conservación del bosque, para que la gente no salga de los pequeños senderos y moleste a la fauna o ensucie más de la cuenta el paraje. Continuamos nuestro camino… . . Pese a las indicaciones, parece ser que la gente no es muy cuidadosa por aquí. A medida que nos vamos adentrando en el bosque nos vamos encontrando montones de desperdicios en los bordes del camino o entre los matorrales; zapatillas y todo tipo de prendas se encuentran tirados por doquier, papeles, objetos personales y, sobre todo, muchos envoltorios de medicamentos… esto es un poco raro… . . Ya llevamos más de media hora caminando y los ánimos comienzan a decaer, cierto nerviosismo se instala en el grupo que involuntariamente acelera el paso por momentos. Las bromas han cesado y todos caminamos en silencio observando el extraño escenario que nos rodea. El que encabeza el grupo se para de golpe y se queda observando algo a su derecha, en un pequeño claro, el resto nos acercamos con curiosidad para ver qué es lo que ha detenido sus pasos… ¡La virgen! ¡Ante nosotros están los restos de una persona! . . Estupefactos ante el macabro hallazgo todos tenemos la misma reacción, salir de allí cagando leches y emprendemos de nuevo el camino como alma que lleva el diablo. Mientras corremos observamos que el primer esqueleto no es el único, de reojo vamos viendo despojos de otros cuerpos humanos. . . Ya hemos perdido la cuenta del rato que llevamos corriendo por este tétrico lugar, alguno del grupo comienza a decir que estamos corriendo en círculos y que cree que por algún lugar hemos pasado ya en varias ocasiones. Otros dicen que no, que vamos por el lugar correcto y que no tardaremos mucho en salir de este infierno. Mientras continúa la discusión aparece ante nosotros, entre los arbustos, algo que parece una tienda de campaña o una especie de chabola montada con plásticos y cartones. Nos acercamos para ver que es, quizás en el sumun de lo macabro a alguien se le ha ocurrido pasar unos días de acampada en este lugar tan terrorífico. Cuando meto la cabeza en el interior lo que me encuentro es todavía peor que los huesos esparcidos que nos habíamos topado hasta el momento… un cuerpo medio momificado descansa en el interior entre ropas sucias y pestilentes. Tras una vomitona antológica salgo de nuevo a la carrera y el resto del grupo hace lo mismo, incluso algunos no tienen reparos en adelantarme a los pocos segundos. . . La dieta a base de soja y shake de los últimos días no ayudan mucho y comienzo a sentir punzadas de dolor en los costados. Ya hace un rato que me he desprendido de las piedras volcánicas que cogí en la cima del Fuji para llevarme de recuerdo, pero aún así la mochila me pesa una tonelada. Estoy pensando en detenerme un rato a descansar cuando noto que el bosque comienza a clarear, quizás estemos ya en los lindes y decido hacer un último esfuerzo. El grupo corre desperdigado, unos delante, otros más atrás. A lo lejos parece que veo a alguien, ¡si! allá hay gente, por fin vamos a salir de este puñetero lugar. Pero al acercarme noto algo extraño, esta gente está inmóvil, ¡coño! ¡!están colgando de sogas¡¡ . . Ni mochila ni ostias, me desprendo de todo y corro todo lo que me permiten mis piernas y mis pulmones hasta que, por fin, consigo salir del bosque. Pálidos como lápidas, algunos compañeros esperan fuera del bosque, temblando y en silencio esperamos hasta que se reúna todo el grupo y, arrastrando los pies, emprendemos el camino por el arcén de la carretera en busca de nuestro vehículo. Esta noche vamos a necesitar unas cuantas botellas de licor para recuperarnos de nuestro peculiar paseo. Comenten