albertoibarra9
Usuario (México)
Cada vez que levantamos la vista al cielo por la noche y observamos las estrellas, la luna y los planetas no solemos caer en la cuenta que entre medias, y perdidas en la inmensidad del espacio, se encuentran también un buen puñado de sondas y misiones espaciales fabricadas por el hombre. ¿Cuántas? Más o menos un centenar. Desde Luna 1 y Luna 2 en 1959 (la segunda fue la primera en alcanzar la superficie de la Luna) a ExoMars, que ha abandonado nuestro planeta hace unas horas, este mapa recoge las trayectorias de cada orbitador, rover y nave de impacto que la humanidad ha lanzado al Sistema Solar. Es obra de PopChartLab (aquí puede verse todavía con más detalle), costará $38 dólares y aunque se pondrá a la venta el 22 de este mes ya se puede reservar.

Hola este es mi primer post Nuestro nombre es una parte importante de nuestra identidad como individuos y de la forma en que nos desenvolvemos y relacionamos con el resto del mundo. Si tienes un nombre común o tradicional, probablemente nunca te hayas detenido a pensar en las posibles connotaciones de llevar un nombre "difícil" a todos los sitios a donde vas. En ocasiones, simplemente llevar nombres que puedan prestarse a juegos de palabras, o que signifiquen algo distinto en otra cultura o no correspondan con exactitud al género asignado puede ser la causa de que la persona lleve consigo una suerte de estigma social. Por ejemplo, el nombre "Jemima", que es usado en el Reino Unido con normalidad, en Estados Unidos tiene la connotación de esclavitud, y acompaña al estereotipo de un personaje denominado "la tía Jemima". Por otra parte, en países latinoamericanos existe el hábito de usar nombres extraños sin preocuparse demasiado por las consecuencias -si no, pregúntenselo a Vick Vapo-rub y Alka Seltzer- al punto que ha sido considerado un problema de orden público, digno de ser legislado al respecto El racismo y los nombres Existen estudios que señalan que las personas afroamericanas con nombres que "suenan negros" enfrentan muchas más dificultades para encontrar empleo que aquellas que tienen un nombre "blanco": los empleadores tienden a preferir a las personas que son "racialmente adaptables", esto es, que no corresponden con los estereotipos de la minoría a la que pertenecen. Mientras más inusual sea el nombre, más susceptible es de originar este sesgo. Un estudio del año 2005 comprobó que los profesores tenían expectativas más bajas de los niños cuyos nombres se escribían con ortografía inusual (como "Da'Quan", incluso al compararlos con sus propios hermanos que tenían nombres que "sonaban menos negros". Otro estudio encontró que los currículums publicados en línea con nombres "blancos" eran descargados con 17% más frecuencia que aquellos con nombres "negros". El sesgo contra los nombres que "suenan negros" no es sólo racismo, sino una indicación de discriminación de clase. Los nombres con ortografía inusual son asociados con un estatus socioeconómico más bajo, lo que genera este prejuicio en empleadores, profesores y el resto de la gente. Sesgos similares pueden ser replicados en otros contextos donde no se encuentra presente (o no con la misma intensidad) el factor racial, pero aún así los nombres compuestos o escritos de manera no ortográfica se vinculan a un nivel de ingresos más bajo. Por ejemplo, volviendo al caso latinoamericano, el hábito, usual en Venezuela, de combinar varios nombres o elaborar anagramas -dando como resultado palabras que incluso son difíciles de pronunciar, como Hyanhect, Rexaimiyori, Ylallalic-, suele estar asociado a los miembros de las clases populares, mientras que las clases altas se inclinan por los nombres clásicos, que remiten con frecuencia a Europa. En muchísimos países, la legislación establece ciertas prohibiciones en torno a los nombres que pueden ser usados: se prohíben los nombres "extravagantes" y que "denigren" a las personas, así como también aquellos que resulten "equívocos con respecto al sexo".

Unos fósiles recién descubiertos parecen tener la clave de uno de los principales misterios que rodean a los dinosaurios T-Rex. Una especie recién descubierta de tiranosaurio –el grupo de dinosaurios carnívoros a los que pertenece el famoso depredador– podría tener la clave sobre cómo estas criaturas crecieron y llegaron a dominar la Tierra. Los restos fosilizados del animal, bautizado como Timurlengia, fueron encontrados en Uzbekistán por científicos de la Universidad de Edimburgo, en Escocia, junto a expertos rusos y estadounidenses. Del análisis de los restos del Timurlengia, que tiene una antigüedad de 90 millones de años, se desprende que los oídos y el cerebro fueron cruciales en el dominio que llegaron a alcanzar los tiranosaurios. El hallazgo sugiere que primero se hicieron más inteligentes, antes de hacerse más grandes. "Se trata de una especie totalmente nueva de dinosaurio", explicó el investigador principal del estudio, Stephen Brusatte, de la Universidad de Edimburgo. Es uno de los primos cercanos del T-Rex, pero mucho más pequeño, aproximadamente del tamaño de un caballo", señaló el experto. "Y proviene de la parte media del período Cretácico, en el que existe una enorme brecha en el registro fósil". Esta brecha "frustrante" para los científicos –en la que los tiranosaurios pasaron de ser pequeños cazadores a gigantescos depredadores, llegando a medir 13 metros de la cabeza hasta la cola– había hecho que el T-Rex sea un misterio evolutivo. Eso es lo que este hallazgo ha ayudado a resolver. "Superdominante" "(El Timurlengia) tiene características en los huesos que se encuentran también en el T-Rex", dijo el Dr. Brusatte. "Así que sus características evolutivas son las que eventualmente permitirán que el T-Rex se convierta en este animal superdominante ubicado en la cima de la cadena alimentaria". El equipo estudió a cerca de 25 secciones del esqueleto del Timurlengia, juntándolas para determinar su tamaño y forma. Lo más revelador fue una parte del cráneo del animal, que el equipo escaneó para calcular la forma de su cerebro y del oído interno, en un intento por crear una imagen de sus capacidades sensoriales. "Su cerebro y el oído -según lo que podemos decir a partir de una tomografía computadorizada- eran casi idénticos a los del T-Rex", indicó Brusatte. "Así que tenía toda la unidad central de procesamiento ahí, toda la inteligencia, todos los sentidos agudos del T-Rex y tal vez eso es lo que permitió que el T-Rex fuera tan grande". Los científicos creen que sólo cuando esos tiranosaurios ancestrales desarrollaron sus ingeniosos cerebros y afilados sentidos, crecieron hasta el tamaño del T-Rex.