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malos momentos de nuestras vidas
Apuntes Y MonografiasporAnónimoFecha desconocida

en los malos momentos de nuestras vidas nos ocurre... El abatimiento: Cuando llega lo esperado y se ve en toda su realidad, ésta deja de ser todo lo esperado. Y aparece lo inesperado. Lo inesperado que puede ser bueno, positivo, gratificante, pero también lo inesperado negativo, malo, sufriente. Antes de llegar al abatimiento y sin siquiera pasar por la desilusión ni la resignación tener una actitud realista es su prevención. Ver lo bueno y lo malo en una misma realidad, es algo que muchas veces cuesta. Cuesta más aún el encuentro con lo inesperado. Saber que cualquier realidad compleja y abarcativa se compone por elementos, factores, partes contradictorias en donde se van a encontrar bondades y maldades es tener los pies en la tierra. Mejor aún es saber que las ideaciones, esperas, fantasías sobre lo que viene no van a ser tal cual se lo espera, que se van a encontrar cosas y hechos que no habían pasado por la imaginación. La baja resistencia a lo inesperado más la usual la actitud maniqueísta por la cual si algo viene de determinado lugar no se espera nada malo o nada bueno traen consigo desconcierto, parálisis y posterior abatimiento. Ya instalado el abatimiento comienza a generarse el efecto “bola de nieve”. Es importante tener determinadas prevenciones para que estos estados no aparezcan o puedan resolverse cuanto antes. Fortalecer la resistencia a lo imprevisto. Prever, anticipar de lo que vendrá, el otro aspecto, si se está pensando que va a ser displacentero o negativo poder ver lo placentero o positivo que pueda tener el suceso y viceversa. Trabajar en la capacidad de ver las distintas gamas o tonalidades de cada realidad extrema. Buscar dialogar con personas que fortalezcan la mirada constructiva y no ponga más de lo mismo en la desubicación o el abatimiento. Poder “alejarse” afectivamente del hecho para pensarlo desde otros lugares, el “contar hasta diez” y si puede desde allí poner humor y gracia a esto no esperado mucho mejor!. De todas formas si ves que llegó un grado de abatimiento que no podés yá controlar es adecuada la consulta psicoterapéutica. Depresión La depresión (del latín depressus, que significa "abatido", "derribado" es un estado de abatimiento e infelicidad, que puede ser transitorio o permanente. El término médico hace referencia a un síndrome o conjunto de síntomas que afectan principalmente a la esfera afectiva, como son la tristeza patológica, decaimiento, irritabilidad, o un trastorno del humor capaz de disminuir el rendimiento en el trabajo o limitar la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea o no conocida. Aunque ese es el núcleo principal de síntomas la depresión también puede expresarse a través de síntomas de tipo cognitivo, volitivo, o incluso somático. En la mayoría de los casos el diagnóstico es clínico aunque debe diferenciarse de cuadros de expresión parecida como los trastornos de ansiedad. La persona aquejada de depresión puede no vivenciar tristeza sino pérdida de interés e incapacidad de disfrute con las actividades lúdicas habituales, así como una vivencia del tiempo ralentizada y poco motivadora. Su origen es multifactorial, aunque son de destacar desencadenantes como el estrés, una elaboración inadecuada del duelo, o el consumo de determinadas sustancias (abuso de alcohol o tóxicos) y factores predisponentes como la genética. Puede tener importantes consecuencias sociales y personales, desde la incapacidad laboral hasta el suicidio. Las diferentes escuelas psiquiátricas han propuesto varios tratamientos para la depresión: la biopsiquiatría a través de un enfoque farmacológico, avalado por los éxitos de las últimas generaciones de antidepresivos (abanderados por la fluoxetina, la "píldora de la felicidad" del siglo XX), la escuela psicoanalítica a traves de procedimientos psicodinámicos, o a traves de propuestas conductuales y cognitivas. Grabado de Alberto Durero titulado Melancolía I, 1514. Musée Condé, Chantilly, Francia. Historia Artículo principal: Historia de la depresión Conocida en sus inicios como melancolía (del griego clásico μέλας "negro" y χολή "bilis" la depresión aparece descrita o referenciada en numerosos escritos y tratados médicos de la antigüedad. El origen del término melancolía se encuentra, de hecho, en Hipócrates, aunque hay que esperar hasta el año 1725 en el que el británico Sir Richard Blackmore rebautiza el cuadro con el término actual de depresión.[1] Hasta el nacimiento de la psiquiatría moderna su origen y tratamientos alternan entre la magia y una terapia ambientalista de carácter empírico (dietas, paseos, música...), pero con el advenimiento de la biopsiquiatría y el despegue de la farmacología pasa a convertirse en una enfermedad más, susceptible de tratamiento y de explicación bioquímica. Su alta prevalencia y su relación con la esfera emocional la han convertido, a lo largo de la historia, en frecuente recurso artístico e incluso en bandera de movimientos culturales como el romanticismo. Etiología Molécula de Serotonina. El eje serotonina-dopamina parece cumplir un papel fundamental en el desarrollo de los trastornos depresivos. En este descubrimiento se funda el efecto de los modernos antidepresivos, inhibidores de la recaptación de serotonina. El origen de la depresión es complejo ya que en su aparición influyen factores genéticos, biológicos y psicosociales. Hay evidencias de alteraciones de los neurotransmisores, citoquinas y hormonas que parecen modular o influir de forma importante en la aparición y el curso de la enfermedad.[2] [3] La psiconeuroinmunología ha evidenciado trastornos en el eje hipotálamo-hipofisario-adrenal relacionados con las citoquinas, así como alteraciones inmunológicas asociadas a neurotransmisores en el trastorno depresivo mayor (por ejemplo, se reducen el número de transportadores de serotonina en linfocitos de sangre periférica de pacientes deprimidos).[4] Esto parece apuntar a una fuerte relación entre la serotonina y el sistema inmunológico en esta patología. Algunos tipos de depresión tienden a afectar miembros de la misma familia, lo cual sugeriría que se puede heredar una predisposición biológica.[5] [6] En algunas familias la depresión severa se presenta generación tras generación. Sin embargo, la depresión severa también puede afectar a personas que no tienen una historia familiar de depresión. Sea hereditario o no, el trastorno depresivo severo está a menudo asociado con cambios en las estructuras o funciones cerebrales. Las personas con poca autoestima se perciben a sí mismas y perciben al mundo en forma pesimista. Las personas con poca autoestima y que se abruman fácilmente por el estrés están predispuestas a la depresión. No se sabe con certeza si esto representa una predisposición psicológica o una etapa temprana de la enfermedad. En los últimos años, la investigación científica ha demostrado que algunas enfermedades físicas pueden acarrear problemas mentales. Enfermedades tales como los accidentes cerebro-vasculares, los ataques del corazón, el cáncer, la enfermedad de Parkinson y los trastornos hormonales, pueden llevar a una enfermedad depresiva. La persona enferma y deprimida se siente apática y sin deseos de atender a sus propias necesidades físicas, lo cual prolonga el periodo de recuperación. La pérdida de un ser querido, los problemas en una relación personal, los problemas económicos, o cualquier situación estresante en la vida (situaciones deseadas o no deseadas) también pueden precipitar un episodio depresivo. Las causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales. Después del episodio inicial, otros episodios depresivos casi siempre son desencadenados por un estrés leve, e incluso pueden ocurrir sin que haya una situación de estrés. Epidemiología Las cifras de prevalencia de la depresión varían dependiendo de los estudios, en función de la inclusión solo de trastornos depresivos mayores o de otros tipos de trastornos depresivos. En general se suelen recoger cifras de prevalencia en países occidentales de en torno al 3% en población general, para trastorno depresivo mayor, y una incidencia anual del 1 al 2 por mil.[7] Todos los estudios coinciden en que la prevalencia es casi el doble en la mujer que en el hombre, y que algunos factores estresantes vitales como el nacimiento de un hijo, las crisis de pareja, el abuso de sustancias tóxicas (principalmente alcohol), o la presencia de una enfermedad orgánica crónica se asocian con un riesgo incrementado de desarrollar un trastorno depresivo mayor. En cuanto a la asociación familiar debida a factores genéticos, la existencia de un pariente de primer grado con antecedentes de trastorno depresivo mayor aumenta el riesgo entre 1,5 y 3 veces frente a la población general.[8] Clasificación Trastorno depresivo mayor, episodio único o recidivante Código CIE-10: F32, F33 Los criterios que establecen tanto el DSM-IV como el CIE-10 para trastorno depresivo mayor son:[9] • Criterio A: La presencia de cinco de alguno de los síntomas siguientes, durante al menos dos semanas: o Estado de ánimo triste, disfórico o irritable durante la mayor parte del día y la mayor parte de los días. o Anhedonia o disminución de la capacidad para disfrutar o mostrar interés en las actividades habituales. o Disminución o aumento del peso o del apetito o Insomnio o hipersomnia o Enlentecimiento o agitación psicomotriz o Astenia o Sentimientos recurrentes de inutilidad o culpa o Disminución de la capacidad intelectual o Pensamientos recurrentes de muerte o ideación suicida • Criterio B: No deben existir signos o criterios de trastornos afectivos mixtos (síntomas maníacos y depresivos), trastornos esquizoafectivos, o trastornos esquizofrénicos. • Criterio C: El cuadro repercute negativamente en la esfera social, laboral, o en otras áreas vitales del paciente. • Criterio D: Los síntomas no se explican por el consumo de sustancias tóxicas o medicamentos, ni por una patología orgánica. • Criterio E: No se explica por una reacción de duelo ante la pérdida de una persona importante para el paciente. Trastorno distímico Artículo principal: Distimia Código CIE-10: F34.1 Los criterios para este tipo de trastorno depresivo son: • Criterio A: Situación anímica crónicamente depresivo o triste, la mayor parte del día y la mayoría de los días, durante al menos dos años. • Criterio B: Deben aparecer dos o más de estos síntomas: o Variaciones del apetito. o Insomnio o hipersomnia. o Astenia. o Baja autoestima. o Pérdida de la capacidad de concentración. o Sentimiento recurrente de desánimo o desesperanza. • Criterio C: Si hay periodos libres de los síntomas señalados en A y B durante los dos años requeridos, no constituyen más de dos meses seguidos. • Criterio D. No existen antecedentes de episodios depresivos mayores durante los dos primeros años de la enfermedad. Si antes de la aparición de la distimia se dió un episodio depresivo mayor, este tuvo que remitir por completo, con un periodo posterior al mismo, mayor de dos meses, libre de síntomas, antes del inicio de la distimia propiamente dicha. • Criterio E: No existen antecedentes de episodios maníacos, hipomaniacos, o mixtos, ni se dan criterios para un trastorno bipolar. • Criterio F: No hay criterios de esquizofrenia, trastorno delirante o consumo de sustancias tóxicas. • Criterio G: No hay criterios de enfermedades orgánicas. • Criterio H. Los síntomas originan malestar y deterioro de capacidades sociales, laborales, o en otras áreas del funcionamiento del paciente. Trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo o mixto (ansiedad y ánimo depresivo) Código CIE-10: F43.20, F43.22 Por trastorno adaptativo, o depresión reactiva, se acepta la aparición de síntomas cuando esta ocurre en respuesta a un acontecimiento vital estresante, y no más tarde de los tres meses siguientes a su aparición. Se habla de depresión reactiva cuando el cuadro es más grave de lo esperable o tiene mayor repercusión funcional de la que cabría esperar para ese factor estresante. Debe existir, entonces, un criterio de "desproporción" para su diagnóstico. Trastorno depresivo no especificado F32.9 Se denomina trastorno depresivo no especificado a aquella situación en la que aparecen algunos síntomas depresivos, pero no son suficientes para el diagnóstico de alguno de los trastornos previos. Esta situación puede darse cuando existe un solapamiento de síntomas depresivos con un trastorno por ansiedad (síndrome ansioso-depresivo), en el contexto de un trastorno disfórico premenstrual, o en cuadros de trastorno depresivo post-psicótico b(residual) en la esquizofrenia. Otros tipos Duelo patológico (en el DSM-IV se contempla una situación de duelo que pueda precisar tratamiento, aunque sin cumplir los criterios de ninguno de los trastornos previos), depresión postparto. Situaciones particulares La depresión en la mujer Las hormonas sexuales femeninas parecen modular de alguna manera el desarrollo y la gravedad de los cuadros depresivos. La depresión se da en la mujer con una frecuencia casi el doble que la del hombre.[10] [11] Factores hormonales podrían contribuir a la tasa más alta de depresión en la mujer. En particular, en relación con los cambios del ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el periodo de posparto, la premenopausia y la menopausia. Las hormonas sexuales femeninas (estrógenos y progesterona), debido a una existencia de menores niveles de estrógenos, parecen desempeñar por tanto un cierto papel en la etiopatogenia de la depresión.[12] Un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud Mental de los EE.UU. (NIMH) demostró que las mujeres predispuestas a padecer del síndrome premenstrual (SPM) severo se alivian de sus síntomas físicos y anímicos (por ejemplo depresión) cuando se les suprime sus hormonas sexuales con una medicación. Si se deja de dar dicha medicación, las hormonas se reactivan y al poco tiempo los síntomas vuelven. Por otro lado, a las mujeres sin SPM, la supresión temporal de las hormonas no les produce ningún efecto.[13] [14] La depresión postparto es un trastorno depresivo que puede afectar a las mujeres después del nacimiento de un hijo. Está ampliamente considerada como tratable. Los estudios muestran entre un 5% y 25% de prevalencia pero las diferencias metodológicas de esos estudios hace que la verdadera tasa de prevalencia no esté clara.[15] En recientes estudios se ha demostrado una asociación entre la aparición de depresión en mujeres de edad avanzada y un aumento de la mortalidad (por diferentes causas, principalmente por accidentes vasculares cerebrales).[16] La depresión en el varón Aunque la prevalencia global es inferior en el varón, la tasa de suicidio consumando en su caso es cuatro veces más alta que en la mujer. Sin embargo, los intentos de suicidio son más comunes en la mujer que en el hombre. A partir de los 70 años de edad, la tasa de suicidio en el hombre aumenta, alcanzando el nivel máximo después de los 85 años.[17] [18] [19] La depresión también puede afectar la salud física del hombre, aunque en una forma diferente a la de la mujer. Algunos estudios indican que la depresión se asocia con un riesgo elevado de enfermedad coronaria en ambos sexos. Sin embargo, sólo en el varón se eleva la tasa de mortalidad debida a una enfermedad coronaria que se da junto con un trastorno depresivo.[20] La depresión en la vejez On the Threshold of Eternity. Vincent van Gogh, aquejado de un trastorno depresivo según algunos biógrafos, pintó este cuadro en 1890 de un anciano que simboliza un estado de desesperación sumido en la depresión. El debut clínico de la depresión en el anciano puede cursar con una pobre alteración del estado de ánimo. Incluso puede aparecer enmascarada con otros síntomas principales, tales como la pérdida de apetito, alteraciones de la memoria, insomnio, síntomas somáticos, ansiedad o irascibilidad. Puede simular un cuadro de demencia senil, hablándose entonces de pseudodemencia depresiva. Cuando un anciano se deprime, a veces su depresión se considera erróneamente un aspecto normal de la vejez. La depresión en los ancianos, si no se diagnostica ni se trata, causa un sufrimiento innecesario para el anciano y para su familia. Cuando la persona de edad va al médico, puede sólo describir síntomas físicos. Esto pasa porque el anciano puede ser reacio a hablar de su desesperanza y tristeza. La persona mayor puede no querer hablar de su falta de interés en las actividades normalmente placenteras, o de su pena después de la muerte de un ser querido, incluso cuando el duelo se prolonga por mucho tiempo. Las depresiones subyacentes en los ancianos son cada vez más identificadas y tratadas por los profesionales de la salud. Los profesionales van reconociendo que los síntomas depresivos en los ancianos se pueden pasar por alto fácilmente. También los profesionales detectan mejor los síntomas depresivos que se deben a efectos secundarios de medicamentos que el anciano está tomando, o debidos a una enfermedad física concomitante. Si se hace el diagnóstico de depresión, el tratamiento con medicamentos o psicoterapia ayuda a que la persona deprimida recupere su capacidad para tener una vida feliz y satisfactoria. La investigación científica reciente indica que la psicoterapia breve (terapia a través de charlas que ayudan a la persona en sus relaciones cotidianas, y ayudan a aprender a combatir los pensamientos distorsionados negativamente que generalmente acompañan a la depresión) es efectiva para reducir a corto plazo los síntomas de la depresión en personas mayores. La psicoterapia también es útil cuando los pacientes ancianos no pueden o no quieren tomar medicamentos. Estudios de la eficacia de la psicoterapia demuestran que la depresión en la vejez puede tratarse eficazmente con psicoterapia.[21] La depresión en la infancia La existencia de trastornos depresivos en la infancia sólo está recogida en la literatura médica desde la década de los setenta La depresión en la niñez se empezó a reconocer sólo hace tres décadas. El diagnóstico se acoge a los mismos criterios de en el caso de los adultos, aunque la sintomatología puede ser algo más confusa. Su prevalencia en la infancia es del 1-2% y en la adolescencia del 4-5%.[22] El niño deprimido puede simular estar enfermo, rehusar a ir a la escuela, juega menos o deja de hacerlo, expresa el deseo de no querer separase de los padres, o tiene miedo de que uno de los padres se muera. En la primera infancia pueden desarrollar síntomas atípicos como somatizaciones difusas, trastornos alimenticios, enuresis, etc. El adolescente puede expresar mal humor, disminuir el rendimiento escolar, presentar conductas desafiantes o presentar brotes de irritabilidad. En ocasiones expresa el trastorno anímico con el desarrollo de conductas de riesgo (consumo de sustancias psicotrópicas, comportamientos parasuicidas...). Dado que los comportamientos normales varían de una etapa de la niñez a la otra, es a veces difícil establecer si un niño está simplemente pasando por una fase de su desarrollo o si está verdaderamente padeciendo de depresión. A veces, el niño tiene un cambio de comportamiento marcado que preocupa a los padres, o el maestro menciona que el "niño no parece ser el mismo". En esos casos puede sospecharse un trastorno depresivo. El Instituto Nacional de Salud Mental de los EE.UU. (NIMH) ha identificado el uso de medicamentos para la depresión en niños como un área importante de investigación. Las Unidades de Investigación en Psicofarmacología Pediátrica (Research Units on Pediatric Psychopharmacology, RUPP), respaldadas y financiadas por el NIMH, conforman una red de siete centros de investigación donde se llevan a cabo estudios clínicos. Estos investigan la eficacia de medicamentos usados para tratar varios trastornos mentales en niños y adolescentes. Entre los medicamentos en estudio, se cuentan algunos antidepresivos que han demostrado ser efectivos en el tratamiento de niños con depresión.[23] No obstante los estudios controlados referidos al tratamiento farmacológico de la depresión infantil son escasos y sus resultados, en general, ambiguos y, en muchos casos, polémicos.[24] Evaluación diagnóstica El diagnóstico de la depresión es clínico. Deben descartarse, en primer lugar, causas orgánicas, mediacamentosas o tóxicas compatibles con un cuadro similar al de un trastorno depresivo, pero es en último término la entrevista clínica la que ofrece los datos necesarios para el diagnóstico, cuando se cumplen los criterios establecidos más arriba. Una buena evaluación diagnóstica debe incluir una historia médica completa. ¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto han durado, qué tan serios son? Si el paciente los ha tenido antes, el médico debe averiguar si los síntomas fueron tratados y qué tratamiento se dio. El médico también debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además, la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros de la familia. ¿Algún pariente ha tenido depresión y si fue tratado, qué tratamientos recibió y qué tratamientos fueron efectivos? Existen también varios cuestionarios estandarizados que pueden ayudar a discriminar si existe o no un trastorno depresivo, como la escala de depresión de Yesavage,[25] el de Goldberg[26] o el de Hamilton.[27] Algún estudio ha evaluado incluso la eficacia de dos simples preguntas para un diagnóstico rápido de elevada fiabilidad.[28] Tratamiento Independientemente de que se llegue a un diagnóstico fino del tipo de trastorno depresivo, si la situación anímica supone una limitación en las actividades habituales del paciente, o una disminución de su capacidad funcional en cualquiera de sus esferas (social, laboral, etc) se considera adecuada la instauración de un trtamiento. El fin del tratamiento es el de mejorar la situación anímica, así como reinstaurar un adecuado funcionamiento de las capacidades socio-laborales y mejorar, en general, la calidad de vida del paciente, disminuiyendo la morbilidad y mortalidad, y evitando en lo posible las recaidas. La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación. Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que se pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos. La psicoterapia sola es efectiva en algunas personas con formas más leves de depresión. Las personas con depresión moderada o severa más a menudo mejoran con antidepresivos. La mayoría obtienen un resultado óptimo con un tratamiento combinado de medicamentos para obtener un alivio relativamente rápido de los síntomas y psicoterapia para aprender a enfrentar mejor los problemas de la vida, incluyendo la depresión. El psiquiatra puede recetar medicamentos y una de las diversas formas de psicoterapia que han mostrado ser efectivas para la depresión, o ambos, dependiendo del diagnóstico del paciente y de la gravedad de los síntomas. Farmacológico Artículo principal: Antidepresivos La fluoxetina se ha popularizado con su nombre comercial más extendido: Prozac. Su eficacia y un viento favorable a corriente de una sociedad medicalizada lo han situado más allá del ámbito farmacológico, muy cerca de la cultura popular. Puede rastrearse la presencia de la "píldora de la felicidad" en la literatura, la música, el cine o la televisión. El tratamiento con antidepresivos es el único que ha demostrado una evidencia significativa de efectividad en depresiones mayores (graves)y en depresiones psicóticas (solos o en combinación con psicoterapia). En el caso de depresiones leves o moderadas los antidepresivos parecen ser eficaces, pero también lo son algunas propuestas de tratamiento psicoterápico (solo o con antidepresivos).[29] No se han evidenciado diferencias entre la eficacia de los diferentes tipos de antidepresivos, cuyas principales diferencias estriban más en el tipo de efectos secundarios que pueden provocar. En general, los pacientes presentan mejor tolerancia a los modernos inhibidores selectivos de recaptación de serotonina que los clásicos antidepresivos tricíclicos y heterocíclicos.[30] La decisión de emplear uno u otro se basa en criterios como la buena respuesta a un fármaco determinado en episodios previos o en familiares de primer grado, la tolerancia a los posibles efectos secundarios, las interacciones posibles con el tratamiento habitual del paciente, el precio o la existencia de alguna contraindicación relativa, por la presencia de otra enfermedad. Hay que tener en cuenta que el efecto antidepresivo tarda unas dos semanas en aparecer, aumentando progresivamente hasta su pico de máxima eficacia en torno a los dos meses. Los principales grupos de fármacos antidepresivos son los antidepresivos tricíclicos, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la enzima monoamino-oxidasa (IMAO), aunque se están incorporando nuevos grupos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y noradrenalina (como la venlafaxina) o los inhibidores selectivos de la recaptación de noradrenalina (reboxetina). En mayor o menor grado todos ellos pueden presentar algunos efectos secundarios, principalmente sequedad de boca, estreñimiento, mareos, nauseas, insomnio o cefalea, siendo los de las últimas generaciones los mejor tolerados. El tratamiento con antidepresivos debe mantenerse durante seis a doce meses, para evitar el riesgo de recaidas, aunque el efecto completo puede conseguirse al mes del inicio del tratamiento. Hay que tener en cuenta que la causa más frecuente de respuesta terapéutica débil es una mala cumplimentación del tratamiento indicado (abandonos, olvidos...). En torno al 25% de los pacientes abandonan el tratamiento en el primer mes, un 44% en el primer trimestre, y un 60% de los pacientes dentro de los seis meses iniciales.[31] ,[32] Psicoterapia Muchas formas de psicoterapia, incluso algunas terapias a corto plazo (10-20 semanas), pueden ser útiles para los pacientes deprimidos. Las terapias "de conversación" ayudan a los pacientes a analizar sus problemas y a resolverlos, a través de un intercambio verbal con el terapeuta. Algunas veces estas pláticas se combinan con "tareas para hacer en casa" entre una sesión y otra. Los profesionales de la psicoterapia que utilizan una terapia "de comportamiento" procuran ayudar a que el paciente encuentre la forma de obtener más satisfacción a través de sus propias acciones. También guían al paciente para que abandone patrones de conducta que contribuyen a su depresión o que son consecuencia de su depresión.[33] Estudios de investigación han comprobado que dos psicoterapias a corto plazo son útiles para algunas formas de depresión. Se trata de la terapia interpersonal y de la cognitiva-conductual. Los terapeutas interpersonales se concentran en los problemas en las relaciones con los otros que causan y agravan la depresión. Los terapeutas cognitivo-conductuales ayudan a los pacientes a cambiar los estilos negativos de pensamiento y comportamiento que se asocian con la depresión. Las terapias dinámicas o "de insight", que se usan en ocasiones para tratar personas deprimidas, apuntan a ayudar al paciente a resolver sus conflictos. Estas terapias a menudo se reservan para casos en que los síntomas depresivos han mejorado bastante. Para obtener mejores resultados, los cuadros depresivos severos (en especial los que son recurrentes) por lo general requieren medicamentos (o ECT bajo condiciones especiales), junto con, o antes de, una psicoterapia. Psicoterapias psicodinámicas breves La psicoterapia psicoanalítica elabora estrategias de afloramiento del yo intrapsíquic, oculto en el inconsciente del paciente, y origen de la sintomatología. El trastorno depresivo se expresaría como resultado de la pugna entre las defensas del paciente y sus impulsos. Las técnicas de psicoterapia psicodinámica breve pretenden investigar y alumbrar esos conflictos para su resolución en la esfera consciente, a través de un número limitado de sesiones. Psicoterapia interpersonal En este caso el psicoterapeuta analiza los síntomas en cuanto surgen desde una perspectiva de comportamientos elaborados por el paciente a través de sus relaciones interpersonales. Terapia cognitiva y cognitivo-conductual Esta modalidad intenta modificar pautas de conducta, a partir del análisis funcional del comportamiento, sin profundizar en el análisis de la intrapsique. Se apoya en técnicas de relajación, de adquisición de habilidades sociales, de afirmación de la asertividad, etc. Otros tratamientos Hypericum perforatum o hierba de San Juan La terapia electroconvulsiva (TEC o "Electro-shock" se ha empleado en ocasiones en pacientes con depresión grave y en situaciones en las que los pacientes que no podían tomar antidepresivos.[34] La TEC puede ser efectiva en casos en que los medicamentos antidepresivos no proporcionan un alivio suficiente. En los últimos años la TEC se ha perfeccionado mucho. Antes de administrar el tratamiento, que se hace bajo anestesia de duración breve, se administra un relajante muscular. Se colocan electrodos en sitios precisos de la cabeza, para enviar impulsos eléctricos. La estimulación ocasiona una convulsión breve (aproximadamente 30 segundos) dentro del cerebro. La persona que recibe TEC no percibe conscientemente el estímulo eléctrico. Para obtener el máximo beneficio terapéutico se requieren varias sesiones de TEC, usualmente programadas con un promedio de tres por semana. La luminoterapia o fototerapia presenta una eficacia científica probada en todo tipo de depresiones y muy especialmente en las depresiones ligadas a los cambios estacionales. Fatiga, somnolencia excesiva, desánimo e irritabilidad pueden sorprender a una persona que durante la mayor parte del año lleva una vida normal y cuando llegan los meses de invierno aprecia un cambio sustancial de carácter. Exista o no una depresión leva o manifiesta el resto del año. Si la tendencia persiste, y aumenta el desánimo a medida que los días se acortan, está sufriendo algún tipo de desorden afectivo estacional (SAD, por sus siglas en inglés). Las personas que sufren este tipo de desórdenes se deprimen durante los meses de otoño e invierno y se sienten mejor durante la primavera y el verano.[35] En los últimos años, el uso de hierbas para el tratamiento tanto de la depresión como de la ansiedad ha generado un gran interés. La hierba de San Juan o Corazoncillo (Hypericum perforatum), que es una hierba muy utilizada en Europa para el tratamiento de la depresión moderada, ha captado recientemente la atención de los estadounidenses. Ha sido usada durante siglos en muchos remedios naturales y populares. En Alemania, el Hypericum se utiliza actualmente para el tratamiento de la depresión más que cualquier otro antidepresivo. Sin embargo, la eficacia de esta hierba no se ha aclarado por que los estudios científicos que se han llevado a cabo fueron a corto plazo y utilizaron varias dosis diferentes. La FDA de los EE.UU. hizo un anuncio oficial para la salud pública el 10 de febrero de 2000. En él se afirma que el hypericum parece utilizar una de las vías metabólicas usadas por otros medicamentos, como algunos anticonvulsivantes.

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Mundo por tiempo limitado
ArteporAnónimoFecha desconocida

Mundo por tiempo limitado En los obscuros días de la primavera se siente el llegar de algo nuevo, junto a las flores. observando el paisaje logro descubrir q mis ojos son perfectamente distraídos, hipnotizados por los colores y quedándome anonadado escucho un susurro... ES LA PRIMAVERA... girando mi cabeza a mi alrededor sin encontrar de donde previno esas palabras, solo hallaba flores. sin mas deje de lado ese tema y me profundice en el cielo azul, quedándome dormido. Simplemente un pensamiento propio... al despertar, ya de noche, recordé lo ocurrido, y sin darme cuenta una joven se habia acercado a mi y me observaba, no se cuanto había estado, pero no me hablaba, solo me observaba. inundado de confusión me levante y me acerqué a ella, y ella aun mirándome, le pregunte si la conocía de algún lado( tal vez por eso me miraba), con la cabeza lentamente me señalo un NO, yo aun mas confundido, le pregunte su nombre, ella me respondió ****** y me pregunto el mío, le respondí me invito a caminar. con el pasar el tiempo de 15 minutos ella se detuvo, se paro frente a mi y eso me impulso a besarla, compartimos el resto de la noche hasta el amanecer, nos despedimos y prometimos encontrarnos la noche siguiente. nos vimos muchas noches, y siempre solíamos recorrer los campos de maíz y amanecer debajo de un árbol viejo en una colina. una noche al llegar ella lucia extraña, apartada, totalmente en otro mundo, y me dijo, hoy será la ultima vez q podamos vernos, sorprendido le pregunte el porque, y ella me contó q se ira lejos, sin mas intente animarla a pesar de q ni yo me podía animar. le dije debemos disfrutar esta noche y prometernos no olvidarnos. al amanecer antes de marcharse nos besamos en la mejilla y con lagrimas en los ojos nos vinos desaparecer en la lejanía.

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Algo para pensar.. ?
ArteporAnónimoFecha desconocida

Ser primero: hola segundo: quisiera ser un simple maizal, y asi contemplar el dia y la noche, mantener la calma por eternidades, alegrarme de la lluvia, odiar el sol, amar la noche, y sentir que soy solo un simple maizal. tercero: me gustaria conocer lo quees la palabra amor del otro, ya que en esta mediocre vida no eh sentido el amor de otra persona, aunque se me ah dicho no lo eh sentido. sentir que estoy flotando cada vez que se me abrase, sentir que renazco al momento de que se me bese, y morir... al enterarme de que solo eh vivido un mundo imaginario, abstracto, por el cual eh dado mi vida, cosa que hoy odio. cuarto y ultimo: esto es algo que siento en el alma, alma que se desbanece sin saber que es vivir con felicidad, sin conocer la alegria, y conociendo el lado obscuro de la vida, por el cual eh de caminar a diario. por esto y muchas cosas mas no voy a vivir como el resto, el la felicidad, sino que hare lo que me impulse mi alma, hasta que sedesbanesca, hasta que yo muera. creer en las cosas es mantener la esperanza, y la esperanza vuelve loca a la gente y al mundo... ... asi estamos Acepto Opiñones y ccriticas

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