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Happy Wheels es un videojuego creado y editado por Jim Bonacci. En el juego, donde se debe recorrer un circuito de plataformas en dos dimensiones y subido a distintos vehículos, deberán de sortear una serie de trampas para llegar hasta la meta. Uno de los aspectos más destacados del juego es que, al sufrir un golpe puedes perder partes del cuerpo, además de que hay gran cantidad de trampas mortales que debes esquivar. La característica más popular de este videojuego es que los usuarios, al registrarse, pueden diseñar sus propios niveles que podrán ser jugados por otras personas, lo que aumenta la cantidad de niveles jugables, por lo que realmente no tiene un final. Índice [ocultar] 1 Jugabilidad 2 Controles 3 Mapas de juego 4 Personajes 4.1 Hombre en silla de ruedas (Wheelchair Guy) 4.2 Hombre del segway (Segway Guy) 4.3 Papá Irresponsable (Irresponsible Dad) 4.4 Compradora efectiva (Effective Shopper) 4.5 Pareja motorista (Moped Couple) 4.6 Hombre del cortacésped (Lawnmower Man) 4.7 Explorador (Explorer Guy) 4.8 Santa Claus (Santa Claus) 4.9 Hombre del pogo (Pogostick man) 4.10 Mamá irresponsable (Irresponsible mom) 4.11 Hombre del helicóptero (Helicopter man) 5 Trampas 5.1 Minas 5.2 Púas 5.3 Arpones 5.4 Bolas de demolición 5.5 Bombas Lapas 5.6 Ballesta Automática 6 Objetos con movimiento 6.1 Jet 6.2 Plataformas 6.3 Plataformas Catapulta 6.4 Ventilador 6.5 Cañón 7 Construcciones 8 Categoría mixta 9 Moneda 10 Meta 11 Causante de efecto Jugabilidad[editar] El juego consta en un circuito de plataformas en dos dimensiones, creado por múltiples trampas y artefactos móviles, el objetivo es intentar llegar vivo a la meta. Sin embargo, las caídas a gran altura, los choques y vueltas a gran velocidad, algunos bloques moviéndose rápido o de gran pesadez y la multitud de trampas existentes, pueden afectarte desmembrándote el lugar donde te den, y si te da en un lugar vital, como la cabeza o el pecho, pueden causarte la muerte en el acto. En la lista del juego se encuentran los niveles elegidos por Jim Bonacci; sin embargo, con el buscador, puedes acceder a los cientos de niveles creados por los distintos usuarios y subidos al juego. También puedes crear tu propio nivel con el creador; de este modo, puedes luego compartir tu nivel en el juego. La gente podrá luego votar tu nivel, siendo cero estrellas el mínimo puntaje y 5 el máximo. Controles[editar] Los principales controles son los siguientes; para mover a la derecha, se debe pulsar la tecla de arriba, para ir a la izquierda la tecla de abajo y la de la izquierda y la derecha para inclinarte. La tecla "Z" se usa para poder soltarte del vehículo, y pulsando la barra espaciadora harás una función especial (tener un turbo, poder saltar, etc.), las acciones secundarias son ejecutadas al apretar las teclas shift y control. Cuando estés fuera del vehículo pulsa espacio para coger objetos y agarrarte a bloques u otras edificaciones. Mapas de juego[editar] Cualquier usuario de la página puede crear niveles de distinto tipo, pero solo los más populares son los principales del juego. También existen tipos de niveles clásicos del juego que cualquiera puede crear y son muy fáciles de hacer. Lanzamiento de Pelotas (ball throw): Uno de los más comunes, consiste en tirar una pelota a uno de los huecos disponibles y tratar de encestar en el hueco para ganar. Algunos huecos comunes son los de muerte, pelotas extra y desbloquear victoria; así como la victoria Lanzamiento de espadas (sword throw): Otro común, consiste en matar a todos los personajes (NPC) lanzando espadas. La mayoría de los niveles de este tipo tienen frases para indicar tu "rango" de tiro de espada, como noob o ninja Recorrido de Pogo : Consiste en pasar palos saltándolos con el pogo, o saltar un muro y que en el otro lado haya muchos arpones. Romper Cristales: Consiste en destruir bloques de cristal, cada vez más gruesos y difíciles de romper. Caídas entre los jets (jet fall): Consiste en caer al vacío esquivando propulsores (jets) , que van a gran velocidad cuando los tocas, hacia la dirección opuesta, lo que puede provocar que sufras la muerte. Caídas entre pinchos: Consiste en caer al vacío entre dos muros de pinchos que se van juntando poco a poco. No te muevas (don't move): Consiste en que el personaje no se debe de mover para que todo lo que se planee en el nivel resulte perfecto Carrera de botellas (bottle run): Consiste en pasar, casi siempre con Irresponsable dad, por encima de una fila de botellas que están en el aire. Cuerda colgante (rope swing): Consiste en llegar a la meta agarrándote a unas cuerdas que se balancean. Muros congelados (freezer wall): Consiste en pasar muros de distintas alturas que a un determinado tiempo o se congela. Tipo mapa: Consiste en crear un mapa de aventura con una historia en general. Donación de corazón (Heart donation): Consiste en la trituración del personaje hasta que quede solo el corazón en pantalla.El corazón tiene un recorrido por todo el mapa hasta finalmente llegar hasta otro personaje. Personajes[editar] El juego cuenta con distintos personajes, la mayoría montados en distintos vehículos. Cada uno de estos vehículos cuenta con una función especial al pulsar espacio. A parte, puedes bajarte de cualquiera de los vehículos pulsando la tecla "Z". Si estando suelto, aprietas espacio y puedes agarrarte a objetos y bloques. Hombre en silla de ruedas (Wheelchair Guy)[editar] Este personaje es un anciano sentado en una silla de ruedas motorizada. La función especial de este vehículo es la posibilidad de usar unos cohetes alojados en la silla que pueden hacerte ir más deprisa, e incluso volar. Puedes girarlos pulsando Control y Shift. Sin embargo, este personaje es quizás el más difícil de controlar sin acabar matándolo. Si éste se cae por un sitio sin fondo puede subir pero para eso hay que manejarse muy bien para no morir. Además, debido a un golpe fuerte, pueden romperse las ruedas de su silla, haciendo casi imposible que pueda avanzar. Hombre del segway (Segway Guy)[editar] Es un hombre que maneja un segway. Este personaje tiene la ventaja de que cabe por más lugares, al ir de pie. Sin embargo, es menos resistente a los golpes y las caídas leves, ya que le rompen rápidamente las piernas o los pies. Su función especial es saltar, provocado por la rápida subida de las ruedas del Segway. pulsando con shift se pone erguido y con control flexiona las rodillas siendo menos probable que se quiebre las piernas en una caída. Al igual que los demás personajes, pulsando la "Z" se suelta del vehículo. Papá Irresponsable (Irresponsible Dad)[editar] Este es un hombre que lleva una bicicleta, con su hijo pequeño (llamado popularmente el pequeño Timmy) subido en un asiento detrás de él. La función de la bicicleta es frenar en seco, cosa que resulta útil cuando vas rápido y tienes obstáculos mortales cerca. Además, es el vehículo con más estabilidad, ya con él es más fácil aterrizar bien cuando giras en el aire. No obstante, la bicicleta ocupa mucho y te impide pasar por algunos sitios donde caben otros vehículos. Al pulsar la "Z" se sueltan los dos, pero puedes decidir soltar solo a uno de ellos, pulsando Shift para soltar al padre (imposibilitando seguir controlando la bicicleta) y al pulsar Ctrl se suelta solo el niño. Si pulsas la tecla "C", podrás cambiar el seguimiento de la cámara del padre al niño y viceversa. Además, debido a un golpe fuerte, pueden romperse las ruedas de la bicicleta, haciendo casi imposible que avance. Un dato curioso es que, aunque al padre se le rompan las piernas o los brazos, la bicicleta puede seguir avanzando, y si el niño muere, el Padre Irresponsable grita (Damn it!). Compradora efectiva (Effective Shopper)[editar] Este personaje es una señora gorda sentada en un carro motorizado. Lleva una cesta repleta de artículos de compra, que acabarán por el suelo cuando salte o haga movimientos bruscos. La función especial es, al igual que la Segway, saltar, impulsando el salto con las ruedas. Uno de los inconvenientes es que el vehículo ocupa mucho espacio y pesa bastante. Pareja motorista (Moped Couple)[editar] Un hombre con su mujer van en una moto con propulsión, pero lo más difícil de este personaje son las vueltas que hace, ya que si caes boca abajo la moto te matará a causa de su gran peso. Los controles son parecidos a los de la bicicleta; con shift sueltas a la mujer y con la "Z" a los dos, además, con el control puedes frenar en seco. Con la barra espaciadora incrementa su velocidad por unos segundos. Este personaje suele aguantar golpes por detrás pero no tan fuertes, porque si no podrá llegar a volcar y morir por el peso de la moto, la mujer es el único segundo personaje jugable que grita cuando el primero (El varón) muere (Gritando "Why?" y también el único segundo personaje jugable que no es considerado (Pequeño). Hombre del cortacésped (Lawnmower Man)[editar] Un hombre gordo de raza negra, más o menos que la del Carro de compras, viaja en una maquina córta cesped, de casi las mismas cualidades que el Carro de compras. Debajo hay una maquina trituradora, tal como los corta césped. Si un personaje o un alimento llega entrar en contacto con la maquina de este corta césped, irá triturándose hasta no quedar nada del personaje o el alimento, a pesar de que queden partes del personaje que logra ser devorado. Con la barra espaciadora saltas siendo impulsado por las ruedas, tal como el Segway o el Carro de compras. Una vez soltado del vehículo, no puedes volver a tomar el control de este. Explorador (Explorer Guy)[editar] Un hombre parecido a un minero , basado en Indiana Jones, es transportado en una vagoneta. La barra espaciadora sirve para pegar la vagoneta solo a los railes/rieles de metal, sólo oprimida durante mucho tiempo. Una vez soltado del vehículo, no puedes volver a tomar el control de este. Este personaje es el más rápido por ahora, lo cual resulta peligroso. Santa Claus (Santa Claus)[editar] Este personaje es Santa Claus, montado en un trineo y con dos ayudantes elfos que tiran del trineo y van atados por una correa de la que tira Santa Claus con un látigo, detrás del trineo hay un saco donde hay regalos que si se zarandea se caen. Pulsando la barra espaciadora sale nieve que ayuda a que se eleve y si se pulsa la tecla "C" se cambia la cámara de Santa Claus a un elfo. Una vez que se suelta del trineo no se puede volver a tomar control de este. Cuando uno de los elfos muere, Santa Claus dice su típico "Ho ho ho!". Hombre del pogo (Pogostick man)[editar] Pogostick man es un personaje en el juego que apareció en la versión 1.62, pero que no se podía jugar con él. A partir de la versión 1.63 lo hicieron jugable. Con la tecla control flexiona las rodillas y con shift se pone erguido tal como segway guy y con espacio da un gran salto. Es el personaje que salta más alto y tiene la voz de James Wilson. Mamá irresponsable (Irresponsible mom)[editar] Es una madre con sus 2 hijos, una niña y un bebé, en una bicicleta doble, que se pueden lanzar con shift o ctrl. Esta fue añadida en la versión 1.70. Uno de sus grandes inconvenientes es que al contener tantos personajes se dificulta el control y la parte trasera puede quedar atorada imposibilitando el movimiento.Se supone que esta es la esposa del papa irresponsable, aunque Jim Bonacci no ha hecho ninguna declaración acerca de que los personajes principales están relacionados entre sí de alguna manera (De acuerdo a "Happy Wheels Wiki". Hombre del helicóptero (Helicopter man)[editar] Es un hombre gordo en un helicóptero casero, este mismo puede volar y alcanzar varios lugares, además de tener un imán que se activa/desactiva con espacio(space) y sirve para transportar personas u objetos, si presionas Ctrl (control)se baja el imán, si presionas Shift se sube el imán si se golpea muy fuerte destruye el helicóptero haciendo que las aspas corten al hombre Trampas[editar] Hay diferentes tipos de trampas en el juego, la mayoría son fatales. Las más recurrentes son: Minas[editar] Dispersas por cualquier lugar posible y la mayoría de veces casi indetectables, pueden distinguirse como un disco plano gris con un bulto rojizo que hará que la mina explote al tocarlo. Hay que tener cuidado con ellas, ya que el impacto de una sobre el cuerpo del personaje suele ser mortal. Para ello es mejor tratar de esquivarla, o alejar el cuerpo lo máximo posible haciendo que afecte al vehículo nada más. Púas[editar] Existen varias tablas con pinchos clavados que resultarán mortales si el personaje cae directamente sobre ellas, quedando clavado. Pero no harán ningún daño si pasas sobre ellas (no con todos los personajes) recto y sin hacer giros. Pero si la cabeza del personaje llega a ser clavada, este muere instantáneamente. Arpones[editar] Los arpones son detectores que, cuando visualizan algún movimiento de un personaje vivo, este tiende a disparar, disparara aunque el personaje(jugable o no) este muerto. (solo dispara 1 vez) Bolas de demolición[editar] Típicas bolas pesadas agarradas por una cadena que van y vienen. Hay que tratar de pasar rápido cuando estén arriba porque su impacto casi siempre destripara al personaje. Bombas Lapas[editar] Son bombas añadidas en la versión 1.42. Te siguen hasta que explotan el personaje, se puede decidir la velocidad y la cuenta atrás. Ballesta Automática[editar] Esta opción , añadida en la versión 1.47. Se trata de una máquina, idéntica al arpon, pero con una ballesta que apunta y dispara a personajes o partes de ellos que estén más cerca (ya sea jugable o no) y lanza flechas de forma constante, cuando te dispara pocas flechas sigues con vida, pero cuando te disparan muchas (sobre todo en la cabeza) le quitan la vida al personaje que usas. Objetos con movimiento[editar] En esta lista hay objetos que se relacionan con movimiento. Jet[editar] Los jets son pequeños propulsores (similares al que tiene el wheelchair guy en las ruedas). puedes elegir la velocidad y en que angulo.en la versión 1.45 se añadieron de diferente tamaño Plataformas[editar] Estas plataformas especiales al pararte encima te impulsan según el angulo. puedes elegir el tiempo. Plataformas Catapulta[editar] Son iguales que las otras solo que elevan verticalmente no horizontalmente (Como una catapulta) Ventilador[editar] Los ventiladores te empujan hacia donde apunta. Cañón[editar] Tal como un cañón de circo, este ítem consiste en un espacio vacío dentro que activa el cañón al tener un objeto dentro. Se puede configurar tanto el angulo donde apunta, como el tiempo de disparo. Se puede cambiar el estilo del cañón (plateado o de circo) y la fuerza con que dispara. El disparo es preciso, pero algunas veces un disparo muy potente puede ser fatal para el personaje, tanto así como cuando también el personaje es disparado en una mala posición, ya sea hincado o en posición fetal. El cañón puede disparar varios objetos distintos, entre frutas, espadas, personajes no jugables y cualquier objeto interactivo, siempre que quepa dentro del cañón Construcciones[editar] En esta parte puedes escoger dos edificios diferentes; uno es de apartamentos y en el otro hay oficinas. Puedes elegir que tan alto o que tan ancho será. Categoría mixta[editar] En esta lista de objetos puedes encontrar variados tipos de cosas como: un meteorito, un panel de cristal, una silla, mesas, botellas, televisiones, balones de fútbol, camionetas (no se pueden conducir), letreros, retretes (WC) (añadido en v1.42), cubos de basura, distintos tipos de frutas (sandia, piña y calabaza) y armas (espada, katana, balloneta, lanza zulu, hacha medieval, hacha de leñador, espada medieval, cuchillos samurai (Sais), machete y una punta de trampa) Moneda[editar] Esta es una opción añadida en la versión del juego 1.48. Se trata de una moneda que flota y gira como si fuera en 3D. Debes ir recogiéndolas todas . Estas pueden reemplazar a la línea de meta, de forma que si recoges todas las monedas indicadas en la esquina de arriba a la derecha en la pantalla de juego, ganarás de igual forma que cuando pisas la meta; además los personajes secundarios también pueden tomarlas. Meta[editar] La meta es un icono que se puede poner en cualquier lugar. Este objeto es el complemento que es fundamental en una partida. Con ella el jugador puede completar el nivel, o más bien no ponerla, dejando un nivel sin fin, hasta que el personaje llegue. Causante de efecto[editar] Es un cuadro con rayas amarillas que al pasar un objeto (sea un personaje jugable, no jugable, una figura no colocada o un implemento) sobre él se activan efectos como desplazamiento de figuras, cambios de opacidad en las figuras, fijar si esta dormido el objeto o no, o si está fijado un objeto o no; esta también permite crear un sonido como por ejemplo, del vidrio rompiéndose; la otra acción que tiene es ganar la partida del mapa que se está jugando.[]
Todo comenzó en una noche, la noche que Jeffrey Woods enloqueció completamente y asesino a sus padres y a su querido hermano Liu Woods; Jeff dejo de ser el muchacho que era y se convirtió en un monstruo sin alma y con el puro deseo de matar. Pero, ¿En serio había muerto su hermano Liu después de recibir múltiples cortes y puñaladas? No, sobreviví al ataque a mi hermano, a duras penas como un vil gusano, desangrándome a cada centímetro que recorría, sentía como estallaba mi corazón por el esfuerzo, pero, seguí con la fuerza de mi desesperación por vivir, por ir hacia Jeff, luego, todo se volvió negro y me desmaye. Paso mucho tiempo para que despertara, estaba en un cuarto bastante iluminado, estaba lleno de tubos y medicinas, apenas sentía mi cuerpo, no podía hablar, no podía comer, me alimentaban a través de un tubo, respiraba por medio de un pulmón artificial, apenas podía distinguir quién era yo; solo escuche a un doctor hablando con una enfermera, este decía "Este paciente puede que no sobreviva, necesita muchos trasplantes, su pulmón izquierdo colapso, su corazón está muy delicado y sus riñones están fallando, es casi imposible que sobreviva.” Esas palabras me quitaron toda la esperanza de sobrevivir a lo que me había pasado. Llego el día en el que me harían los trasplantes que necesitaba, y, como no lograba hablar aun y estaba bastante sedado, no pude expresar mi alegría en ese momento, así que, la guarde para cuando me recuperara. La enfermera me dijo “hola, soy Susan, te deseo la mejor de las suertes, eres muy fuerte, apenas sobreviviste a ese intento de asesinato, yo personalmente me quise encargar de ti, porque, admiro mucho tu fortaleza, me gustaría que cuando salgas del hospital salgamos alguna vez.” Beso mi mejilla y se sonrojó, no podía negar que era una muchacha muy hermosa, pero, no sabía si saldría vivo de esto. Llego la hora, la hora donde se decidiría si viviría o moriría. El doctor me dijo que, como era un joven muy fuerte y había sobrevivido mucho tiempo, era probable que sobreviviera, me puso la mascarilla y me dormí, pero, ¿Por qué aun sentía lo que me hacían? En ese momento, sentí como una hoja fría que me perforaba a un lado del corazón, el primer corte fue lo más doloroso, luego, algo abrió mi piel, el dolor era más intenso a cada segundo que pasaba, cada corte era más doloroso que el anterior, pero, lo más doloroso fue cuando comenzaron a cortar mi corazón y a sacarlo de mi cuerpo, ese momento fue solo el comienzo de mi tortura, horas de un dolor insoportable, cada corte, cada parte de mi que reemplazaban, cada sutura, todo el dolor que recorría mi cuerpo destruía la poca cordura que me quedaba, hasta quedar hecha añicos. Pasaron días en esa cama sin poder moverme, sin poder hablar, solo escuchando la voz de aquella enfermera, Susan, estaba conmigo, día y noche, hablándome, diciéndome que resistiera, que me quería con vida, que quería conocerme en verdad y que esperaba en hablar conmigo y escuchar mi voz. Pasó una semana y ella venia más a menudo, venia y me cantaba, me leía, pero, un día, antes de poder mover mi cuerpo dijo “Ya quiero que despiertes.” Me besó al terminar esa frase y empecé a sentir mi cuerpo, logre abrir mis ojos y, lo vi, lloraba de alegría al verme despertar, le dije, “Hola Susan, soy Liu Woods.” Ella quedó atónita, dijo “Enserio eres… ¿El hermano de Jeff Woods? El estuvo aquí hace tiempo, quedo muy mal, me entere que se volvió loco y mato a su familia, ¿Cómo es que sobreviviste Liu? También me entere que hace 3 días raptó a una joven y la quemó viva con lejía y gasolina, luego, escapó de allí y no se le ha vuelto a ver, pero, en la casa, o lo que queda de ella, no se encontraron más que 2 cadáveres, dicen que la joven sobrevivió, pero no supieron que pasó con el cadáver del hermano de Jeff, algunos decían que se lo llevó, pero, en el cuarto donde dormía su hermano, o sea, donde dormías, encontraron escrito con sangre en la pared “ve a dormir” y en el baño escrito “sonríe” en el espejo, lamento mucho la muerte de tus padres, en serio, y, como no creo que quieras volver a ese lugar, “¿Quieres quedarte a dormir en mi casa por un tiempo? Bueno, cuando salgas de recuperación, vivo sola desde que mis padres murieron en un accidente de auto, así que me sobra un cuarto.” Acepte la oferta de Susan, le dije “Cuando salga de aquí, quiero llevarte a cenar, a donde quieras, solo, necesito que un día me acompañes a mi viejo hogar a buscar mi ropa, aunque no creo que siga allí.” Aceptó con un poco de miedo. Los siguientes días ella me visitaba todos los días, reíamos juntos, éramos muy cercanos, casi parecía que éramos pareja, así que le pregunté si quería ser mi novia, ella dijo “Si Liu, quiero ser tu novia, yo te lo iba a preguntar pero, no sabía cómo hacerlo.” Se me acercó y nos besamos. Estaba tan feliz, las cosas se estaban arreglando para mí, tenía una persona que sería mi nueva familia. Salí del hospital, era mi primer día fuera de ahí, Susan me recibió con los brazos abiertos, como era de día, le dije que fuéramos por mi ropa a mi nuevo hogar, dijo “Si, pero hay que llevar algo para protegernos por si tu hermano sigue rondando por ahí.” Le conteste “De acuerdo, un par de cuchillos de carnicero, una jeringa, un poco de calmantes, también un poco de equipo de emergencias por si necesitamos suturar, a ti o a mí, en caso de que un vidrio pueda causar una herida que necesite sutura, un galón de agua y dos vasos, por si nos da sed.” Fuimos a su casa y recogimos todo lo necesario, además de una maleta para llevar mis cosas. Ya en mi antiguo hogar, sujetó con fuerza mi brazo, le dije “No temas, todo estará bien.” La besé para que se calmara, abrí la puerta de una patada, estaba cerrada, entramos y vimos que las paredes de mi casa estaban llenas de sangre, la sangre de mis padres, encontramos en la cocina un galón de gasolina, un frasco vacio de lejía y unos cerillos, seguimos recorriendo la casa, vimos el baño que estaba con la puerta abierta y vimos el espejo con la palabra “Sonríe” escrita con sangre, el lavabo y el suelo llenos de sangre, toda mi casa estaba igual, llena de sangre, al final, entramos al lado, estaba el cuarto de mis padres y encontramos las sabanas llenas de sangre, toda mi casa estaba igual, llena de sangre, al final, entramos al lugar más perturbador de mi casa: Mi cuarto. La frase “ve a dormir” estaba escrita con sangre en la pared, tal como dijo Susan. Busqué en mi ropero mis pertenencias, mi laptop, mi mp3, mi celular y mi ropa, solo lo que no estaba lleno de sangre, cuando voltee a ver mi cuarto, recordé la perturbadora cara de Jeff viéndome con esos ojos llenos de locura sosteniendo un cuchillo ensangrentado en la mano diciéndome “Shh, solo ve a dormir.” Ese recuerdo fue lo que termino de romper la poca cordura que me quedaba, le dije a Susan que me diera la mochila donde llevábamos las cosas, fui al baño, tome el cuchillo y dije “Jeff… te veré en el maldito infierno cuando los dos hayamos muerto.” Terminada la frase, le hable a Susan, la besé, le dije “Adiós amor mío, pero, quiero ver a Jeff para vengarme de lo que me hizo, vengarme porque mato a mis padres y casi me mata a mí, te amo Susan, pero, no te podre ver después de que muera, lamento mucho esto.” La iba a apuñalar, pero, no, no lo hice, no me convertiría en Jeff, le rogué a Susan que me perdonara, que venir a mi viejo hogar me había afectado, me dijo “Esta bien, Liu, yo te amo, y sé que estar tan cerca de la muerte puede afectar, vamos a casa.” Me beso, pedimos un taxi y fuimos a casa, me metí a bañar. Mientras me bañaba, recordé todos los momentos que pase con mi familia, con mamá, con papá, mi infancia con Jeff, las travesuras que hicimos, todo lo que pasamos juntos, la alegría de tener a mi familia cerca, comencé a llorar, pero, el sonido del agua cayendo ahogaba mis sollozos, así que, no importaba. La primera noche fue algo traumatizante para mí. En mis pesadillas podía ver a Jeff como era antes del accidente siendo asesinado brutalmente por el nuevo Jeff, luego me volteó a ver y me digo “Liu, ¿Por qué no te fuiste a dormir como te lo pedí?” Desperté con un susto terrible, Susan fe corriendo a mi cuarto, me dijo, “¿Qué pasó Liu? ¿Estás bien?” le respondí “Si… solo fue una pesadilla, no te preocupes.” Al día siguiente, al despertar, sentí un aroma que hace mucho no disfrutaba, era el olor a hot-cakes recién hechos, fui al comedor y ahí estaba Susan, preparando el desayuno, tal y como mamá lo hacía, me dio los buenos días, se sentó y empezamos a comer, ¿Cuánto tiempo había pasado desde que no comía hot-cakes hechos con amor?, no lo sé, pero, el sabor… era tan agradable, me sentía amado una vez más, pero, la felicidad no duraría mucho, me estaba volviendo loco, cada día que pasaba, Susan me recordaba mas a mamá, así que, tome un cuchillo de la cocina, corrí hacia su cuarto, se estaba arreglando para salir conmigo a una cita, se veía tan hermosa, no me sentí capaz de matarla, no así, no sin que supiera cuanto la amaba, no sin que sintiera amor por última vez en su vida… yo la amaba, pero, me estaba volviendo cada vez más loco, cada vez me costaba más vivir sin clavarle un cuchillo en el corazón, no podía estar así, no quería matarla, pero, no tenía otra opción, o eso creía. Ya a la salida del cine, caminábamos a casa, le decía “Te amo Susan, pero, hay algo dentro de mí que me… me está matando y no sé si soporte mas, así que, quiero que sepas que yo te amaré ase lo que pase.” Terminada la frase, un malviviente salió de un callejón y tomo el bolso de Susan, la hirió, me enfurecí, quería matarlo por herir a Susan, lo perseguí con el cuchillo que había guardado en mi chaqueta, lo arrastré al callejón donde robó el bolso de mi amada, en frente de ella lo obligué a disculparse, quería tomar su vida, pero antes, le dije a Susan “Corre, no quiero que veas esto, te amo Susan, y no quiero que veas esto.” Corrió lo más lejos que pudo, cuando supe que era el momento, le dije al tipo “No te perdonare por haber lastimado a Susan, ella es tan buena, tan pura, herirla es un crimen muy grave, por eso, tomare tu vida, y solo así pagaras por herirla.” Levante mi cuchillo y comencé a apuñalarlo repetidas veces, solo podía ver sufrimiento en la mirada de ese hombre, pero, aun así seguí apuñalándolo hasta que murió de múltiples apuñaladas, limpie la sangre de mu chaqueta de cuero, la cual estaba un poco manchada, por suerte, solo se había manchado, así que me fue fácil ocultar el hecho de haber acecinado al ladrón, salí del callejón y me encontré con Susan en la cafetería de la esquina tomando un expreso bien cargado. Ella estaba bien, la gerente había vendado su herida, le agradecí, lleve a Susan a casa con mucho cuidado, la lleve a su cuarto y la recosté en su cama, le dije “Susan, no quería que esto te pasara, pero, me he dado cuenta de una cosa, no dejaría que nadie te hiciera daño, a partir de hoy, nunca volverás a tener miedo, nadie te volverá a lastimar, lo juro.” La besé y me fui a dar una ducha, me di cuenta de que no podía matarla, ella era todo lo que tenía en el mundo, era la única persona que amaba, pero, había disfrutado matar aquel tipo del callejón, pero, no podía matar a cualquier persona, decidí solo matar a las personas que lastimaran a los inocentes, personas que hicieran el mal a la gente que me importara, y sobre todo, que mataría a cualquier persona que tratara de dañar a Susan. Pasaron los días, cada vez mataba a más persona, pero, era molesto tener un pantalón lleno de sangre, así que, compre un pantalón de cuero, luego, matar fue menos molesto, una chaqueta y un pantalón, ambos de cuero, los cuales fácilmente podía limpiar con gasolina blanca que había comprado hacia tiempo. Matar se volvió un hábito cada vez más aburrido, matar con simples puñaladas era muy repetitivo, así que, fui empleando modos mas retorcidos cada vez, a algunos los quemaba vivos con gasolina, a otros los operaba sin anestesia, a otros los obligaba a comerse sus propias tripas, a otros los cortaba en pedazos y se los echaba a los perros callejeros, pero, nunca maté a ningún inocente, solo mataba criminales y malvivientes, ¿eso me hacia un héroe, no? Acabar con los criminales haciéndolos sufrir de las formas más horribles, cada día usaba formas más horribles y retorcidas para matar, llegaba a casa, limpiaba mi ropa de la sangre de los criminales y pasaba tiempo de calidad con Susan, hasta que un día, la invite a cenar, como yo tenía un empleo de cocinero en un restaurante, ganaba bien, pero, la llevé a un lugar muy bello, a la luz de las velas, le dije “Susan, ya llevamos casi un año juntos, se que eres el amor de mi vida, no sé cómo podría vivir sin ti, quiero proponerte algo.” Me puse de rodillas y saque una sortija de mi saco “¿Quieres casarte conmigo?” Se emocionó, y con lagrimas en los ojos me dijo “Si Liu, quiero casarme contigo.” Salimos del restaurante, no me había sentido tan feliz en toda mi vida, pero, un maldito llegó con un arma y le disparó. Me llene de ira y odio, pero, no podía dejar a Susan allí sola, desangrándose, muriendo, corrí y la lleve al hospital más cercano, los doctores me dijeron “Esta muy delicada, quizá no despierte, hay que esperar lo peor.” Fui a buscar al maldito que le había disparado, nunca olvidaría su rostro, pasé horas recorriendo las calles hasta que lo encontré, lo golpee hasta dejarlo casi inconsciente, y le dije, “Me darás tu vida maldito bastardo, por tu culpa mi Susan está al borde de la muerte, y pagaras con tu vida.” Murió en el momento que terminé la frase. Llegué al hospital, el médico dijo que Susan ya había despertado, que fuera a hablar con ella, y lo hice. Ya en el cuarto de Susan, me vio y dijo “¿Liu? ¿Eres tú? Me alegro de que vinieras, espero poder resistir así como tu lograste resistir a lo que te pasó, te amo Liu, no quiero morir, pero si lo hago, no quiero que te suicides, te amo demasiado como para que mueras por mí, yo sé lo que hacías, yo se que matas criminales, y aunque no sea un método muy noble, la misión que tienes lo es, no dejes de hacer lo que haces Liu.” Pasó una hora en la que estuvimos hablando, en la que le dije todo lo que le tenía que decir, no quería perderla, no quería perder a la única persona que me quedaba en este mundo. El doctor entró y dijo “Necesitamos operarla señor Woods, se recuperará.” Se la llevaron a la sala de operaciones, fueron 3 horas que parecían eternas, quería sacarme los ojos de la desesperación, pero, la esperanza de que Susan sobreviviera era lo me mantenía en pie. Termino la operación, el doctor que se encargó de todo me dijo “La operación fue todo un éxito, ella está estable, mañana despertara y en 2 semanas podrá salir del hospital.” Esas palabras me emocionaron tanto, me sentía tan tranquilo por saber que Susan estaría bien. Estuve en su cuarto todo el día esperando a que despertara, despertó y me dijo “¿Quién eres y donde están mis padres?” esas palabras me llenaron de tristeza, Susan me había olvidado, pero, tenía que hacer que me recordara, cuando se recuperó, la lleve al hospital donde nos conocimos, dijo “¿Eres tú, Liu? Como has cambiado.” Ella comenzó a recordar, la lleve a mi vieja casa, y recordó lo que pasamos allí, seguí llevándola a todos los lugares significativos para nosotros en el transcurso de la semana, hasta que llegamos al restaurante que le propuse matrimonio, ella recordó todo, me abrazó y me dijo “Liu, ahora recuerdo todo, gracias por estar conmigo hasta que me recuperara.” Y le respondí, “Tú hiciste lo mismo por mí, te debo muchas cosas Susan.” La besé, pero cuando nos separamos, se empezó a convulsionar, me asuste mucho y la lleve al hospital, de nuevo en el hospital, no odia seguir así, pero, yo la amaba. No la dejaría sola cuando me necesitaba, me quede allí a esperar las noticias del médico, y me dijo “Lo lamento señor, pero su novia ha muerto.” Esa frase me llenó de tristeza y odio, tome al doctor y le troné el cuello, ya no había razón para contenerme, comenzó a matar a todos en el hospital, hombres, mujeres, niños y enfermos, los maté a todos, no podía soportar que ellos vivieran y mi Susan no, ella no podía morir así, no dejaría que eso pasara, pero, era inevitable, mi ropa estaba llena de sangre de inocentes, mis manos estaban llenas de sangre y mi mirada había cambiado, así que decidí hacer algo, fui por un bisturí y empecé a cortar un corazón en mi pecho, con la iniciales de Susan y su hora de muerte, nuestro aniversario y la fecha en la que nos conocimos, luego, fui por una aguja y un hilo y me cosí los extremos de mis labios formando una sonrisa, para que nadie viera como sufro por dentro, cuando terminé, fui a casa, tome mi ropa de cuero y las cosas con las que acostumbraba a matar, y salí de allí, para no volver jamás, ahora, vivo matando a todas las personas que sean felices, pero, cuando muera, no podre verla, pero, matar me consuela, si me ves, corre y no muestres tu felicidad, o morirás de una forma muy despiadada y retorcida, que no podrán distinguir tu cuerpo de cómo era antes de encontrarte conmigo, Homicidal Liu, sobreviviente de Jeff The Killer.
El verano era bastante bueno ese año. El sol como siempre, calentaba la piel, las ligeras brisas que recorrían el barrio apaciguaba el calor y el frío, por lo que el clima era perfecto. Un verano que Sally jamás olvidará. Sally era una niña de 8 años, cabello largo y rizado de ojos verdes claro. Era una niña muy educada, alegre y obediente. Sus padres la adoraban, no podían pedir más de ella. Sally reía mientras jugaba con sus amigos afuera de su casa, jugaban a la rayuela, a las muñecas y las etiquetas, su madre la miraba desde adentro limpiándose las manos con su delantal, gritándole: “¡Sally! ¡Es hora de que comas tu almuerzo!” Sally levantó la vista de su juego sonriéndole “Esta bien mamá” sentándose en la mesa, emocionada. Su madre le coloco un sándwich de mantequilla, unos bastones de zanahoria, un apio alado y un zumo de naranja. “Gracias mami”. “De nada cariño”. La niña empezó a comer, mientras su madre se sentaba a su lado sonriéndole “¿adivina qué...? Tu tío Jhonny viene de visitas” ella le sonrió con las comisuras de la boca llenas de comida. “¡Mm! ¿Tío Johnny?” repitió con su boca llena mientras la madre se reía de ella asintiendo la cabeza. “¡Ajam! El viene a ayudar a tu padre con su trabajo y también a cuidarte, tal vez podamos ir a la feria juntos” Sally masticaba rápido lo que quedaba en su plato. “¿Sara y Jennie también?” La madre levanto la vista pensativa “Depende de lo que digan sus padres, si pueden, sí” La niña sonrío y saltó de su asiento nuevamente. Este verano lo pasaría genial. En el transcurso de los días el tío Jhonny llegó a la casa de su hermana, salio de su coche estirando su cabeza y dando un suspiro de cansancio. “¡Tío Jhonny!” gritó llamando su atención y corrió hacia sus brazos, el cual le respondió: “¡Hey Sally! ¿Cómo estás?” levantándola y abrazándola apropiadamente, la niña sonrió y miro a sus amigos que la estaban mirando. “Estaba jugando con Sara y Jennifer, ¡Mamá esta adentro, vamos a decirle que llegaste!”. “Suena bien” La baja y caminan hacia la casa, llamando desde afuera a la madre. “¡Hey Marrie! ¡Ya llegue!” Mientras Sally, iba hacia dentro. "¡Mamá! ¡Ya está aquí!" la madre salió de la casa corriendo de la cocina y sonrió al ver a Johnny. “¿Johnny, has llegado bien?”. 4245668 249px El hombre puso la niña en el suelo y le dio una palmadita, y abrazó a la mujer. “Por supuesto que sí. ¿Por qué si no iba a venir aquí sano y salvo?” Se echó a reír, y caminó hacia la cocina con la mujer. Luego Sally corrió hacia la puerta, gritando que volvería a jugar. “¡Asegúrate de entrar antes de que oscurezca!” “¡Sí, señora!” Y la niña se fue. A la hora de la cena, el padre de Sally llegó a casa, feliz de ver a su hermano en su casa. Caminando con su hija, se acercó a Johnny con un apretón de manos y un abrazo. “Encantado de verte hombre, ¿Cómo estás?” Le preguntó cruzando los brazos, mirando a su esposa poner la mesa. Johnny se encogió de hombros, jugueteando con sus pulgares. “Me separe de Karen.” “Oh, eso es terrible, lo siento...” Johnny meneó la cabeza con una sonrisa. “No, está bien. Estoy contento, me puedo mover libremente sin tener a alguien constantemente queriendo saber dónde estoy y lo que hago.” Los dos hombres rieron juntos, sentándose en la mesa para comer. Sally play with me Fan art de Sally “Mmm Marie, esto sabe maravilloso.” “Gracias, me alegro de que te guste.” “Mhm ¡está delicioso mamá!”. Los adultos sonrieron y se rieron del cumplido de la niña. Los platos de empezaron a vaciar, y Sally empezó a bostezar una y otra vez, frotándose los ojos con sus manos. Su madre sonrió y le frotó suavemente la espalda. “Parece que alguien está cansada, ¡hora de ir a dormir!” Sally asintió y saltó de su asiento, recogiendo su plato y llevándolo al fregadero. Su madre se levantó para llevarla a la cama, pero Johnny la detuvo jalándola del brazo. “Yo la llevo.” Dijo sonriendo. “Muy bien, gracias John.” El hombre asintió con la cabeza, mirando a la mujer y llevó a la joven a su habitación. John sonrió y cerró la puerta detrás de él, mirando el pequeño desorden de la niña. “¿Necesitas ayuda?” Le preguntó, mirando a la niña, la cual también lo mira asintiendo. “Está bien, vamos a ver lo que tienes.” El hombre comenzó a buscar entre sus pijamas. “¿Tiene alguno de fresas? Apuesto a que vas a oler igual ellos en tus sueños.” Él tomó la camisa y se la mostró, inhalándolo un poco. Sally rió y negó con la cabeza para indicar que no quería llevar su pijama de fresas. Johnny asintió con la cabeza, puso la camisa de nuevo en su sitio y sacó una camisa con un unicornio. “¿Qué tal este? Apuesto a que vas a montar en unicornio señorita”. Una vez que la niña se rió y negó con la cabeza. El hombre soltó un pequeño gruñido antes de colocarlo de nuevo. Luego sacó un camisón blanco. “¿Qué tal esto? Te convertirás en una princesa.” Los ojos de Sally se encendieron y dio una palmada con entusiasmo y asintió. Coloco el vestido en la cama, él se acercó a ella y comenzó a desabrocharse la camisa. “Puedo vestirme tío”. Dijo con una sonrisa, mirando hacia abajo. El hombre sonrió y asintió con la cabeza, sin dejar el trabajo a medias. “Apuesto a que puedes, pero estás cansada, y ¿por qué no te puedo ayudar?” Le preguntó, mirando a Sally cabecear un par de veces. Una vez consiguió desabrochada la camisa, él se deslizó por sus hombros y le dio un codazo en la panza, haciéndola reír. Él sonrió y cogió el borde de sus pantalones cortos y tiró hacia abajo. Finalmente, el hombre agarró su camisón y empujó la apertura por encima de su cabeza, asegurándose de que sus brazos podían pasar por las mangas. “¡Ya está!” Dijo alegremente, mirando la sonrisa de la niña de nuevo, riendo mientras llegaba a la parte superior de la cama. Johnny se levantó y recogió su ropa, la puerta se abrió y entró la madre de Sally. “¿Estás lista para dormir?” dijo. Johnny se levantó y corrió hacia el otro lado de la cama. “La voy a recostar, ¿te parece bien?” Marie lo miró y sonrió moviendo la cabeza. “Claro que si”. Miró a su hija, se inclinó y la besó en la frente. “Buenas noches mi amor.” “Buenas noches mamá”. Dijo la niña dándose un masaje suave con el dedo pulgar en la frente, la mujer tomó la ropa y Johnny la hizo salir de la habitación. Johnny sonrió a la madre y se acercó al interruptor de la luz, apagándolo, luego cerró cuidadosamente la puerta de la habitación con llave y miró por encima del hombro a Sally. Johnny tenía una sonrisa escalofriantemente retorcida. Al paso de los días, Marie observó que Sally no actuaba con normalidad, ella no sonreía tan brillante como antes, no mostraba alegría, ni hablaba con la misma cantidad de felicidad. Marie tomó la mano de la niña antes de irse a jugar con sus amigos, y se la llevó a un lado. Sally miró a su madre con una mirada confusa. “Cariño, ¿te sientes bien?” preguntó, arrodillándose para estar a la altura de su hija. Sally miró distraídamente, y poco a poco comenzó a llorar. Su madre abrió los ojos, confundida. "¿Sally?" “M-mama... yo... yo no quería t-to...” Alcanzó a decir la niña con ataque de hipo. “¿No querías hacer que amor?” “…Yo no quería jugar... yo no quería jugar su juego...” Sally miró a su madre y la abrazó con fuerza. “El... m-me...tocó-y me hizo toc-arlo!” Marie frunció el ceño y comenzó a acariciarle suavemente el cabello, consolándola. “Shhh, no pasa nada, mamá está aquí ahora, fue una pesadilla, eso es todo”. “Todo está bien ahora, ¿de acuerdo? No te preocupes por eso.” Miró a Sally, que estaba a punto de llorar, y sonrió. “B-bien mamá ..” Su madre sonrió y la besó en la frente. “Ahora ve a lavarte, no querrás ir a jugar con la cara sucia”. Sally soltó una risita y salió corriendo al baño a lavarse la cara. Más tarde ese día, Johnny y su hermano regresaron a la casa a continuar el trabajo. Frank suspiró, sonriendo cuando vio a Sally. El padre le devolvió el saludo, cerró la puerta del coche y caminó hasta la casa. Johnny miró a Sally sonriéndole, saludando a la niña. Su sonrisa se marchitado lentamente, mostrando menos felicidad en ella, pero le devolvió el saludo también. Johnny también entró en la casa, y se detuvo cuando escuchó la conversación entre su hermano y su esposa. “Sally ¿qué?” -Preguntó Frank. “Ella tuvo una pesadilla, una muy mala y me dijo: “Él me tocó.” “Bueno, ¿quién diablos es "Él"?” “No lo sé, Frank... sólo fue una pesadilla, quería informarte de lo que ha estado pasando con ella y por qué está actuando diferente”. Johnny frunció el ceño con ira, con los nudillos volviéndose blancos, después se calmó rápidamente, puso una sonrisa, y entró en la habitación. “¿Vaya... interrumpí algo?” Les preguntó, mirando a la pareja sacudiendo sus cabezas. Johnny sonrió de nuevo, señalo al coche. “Voy a ir a la tienda, ¿necesitas algo Marie?” La mujer sonrió y miró hacia la cocina. “Sí, en realidad. ¿Me puedes conseguir algunos huevos, leche, pan y zumo?” Johnny asintió con la cabeza, a punto de salir hasta que se detuvo. “Sally quería venir también, sólo quería informarte”. Marie sonrió. “Gracias Jhon”. Él asintió de nuevo y se dirigió fuera de la casa con las llaves en mano, mirando a Sally con sus amigos. “Sally” Ella levantó la vista hacia él y lo miró fijamente. “¡Vamos a comprar!” John se dirigió hacia el coche, haciendo un gesto a la chica para que lo siguiera. Sally se sentó allí por un momento, luego puso sus muñecas sobre la hierba. “Voy a dar una vuelta, por favor cuiden a Mazapan y Lily” Jennie y Sarah sonrieron y asintieron con la cabeza. Sally se dirigió de mala gana al coche y subió al asiento de pasajeros. “¿Sabe mamá que iré contigo tío?” Preguntó ella. Johnny asintió con la cabeza y puso las llaves en el encendido, arrancándolo y salió de la calzada. “Sí, ella quiere que compremos cosas para la comida, tal vez pueda conseguir algo.” Él sonrió mirando a la niña. Sally sonrió nerviosamente y miró hacia delante, observando el paisaje. Tan pronto como llegaron a la carretera que va a la tienda, Sally se dio cuenta de que no se detuvo al estar enfrente de la tienda. Ella frunció el ceño confundida, y alzó la vista hacia él. “Tío Johnny, te acabas de pasar la tienda...” Dijo apuntando en la dirección a la tienda de alimentos integrales. Pero él no hablo, sólo siguió conduciendo, con una sonrisa muy leve en su cara. La niña se sentó y miró por encima del asiento trasero, mirando a la tienda poco a poco cada vez más pequeña hasta que se perdió de vista. Al darse cuenta de que no iban al supermercado, la niña vio que el tío aparcó en un parque que había cerca de la ciudad, pero nadie salía al parque los domingos. Sally se puso nerviosa, su respiración se aceleró, mirando al hombre con ojos muy abiertos. Johnny apago el motor, mirándola, la ira se mostraba en su rostro. “Te dije que no le digieras nada a mamá, ¿no?” Le preguntó, mirando a la niña negando desesperadamente con la cabeza. “No estas jugando el juego correctamente, Sally.” El hombre se acercó y sacó a la niña del auto. Play with me by kamik91-d71ffrh anni “Dijiste que jugarías conmigo Sally, me mentiste”. Abrió la puerta del coche a su lado saliendo junto con ella y la empujó al suelo. “Uno tiene que ser castigado por romper las reglas.” dijo desabrochándose el cinturón... Una pareja encontró el cuerpo de una niña de 8 años en el parque de la comunidad, era Williams Sally, fue encontrada esa noche a las 9 PM. “Podría haber jurado que cerré la puerta antes de meterme en la cama, supongo que se me olvido...” El adolescente caminó por la habitación y cerró la puerta. Antes de que pudiera acostarse de nuevo y tan pronto como se cubrió, las piernas, se le congelaron al oír el leve sonido de un llanto, sonaba como un niño. Se levantó poco a poco de la cama una vez más, se dirigió a la puerta y la abrió. El llanto parecía ser más fuerte fuera de su habitación, miró hacia abajo en la oscuridad y se arrastró por el pasillo, siguiendo el sonido de los gemidos. Una vez llegando al final del todo, se quedó sin aliento. Sentada en el suelo, delante de la ventana iluminada por la luna, era una niña, estaba encorvada, llorando. Tragó saliva y el adolescente tomó la palabra. “Quién... quién eres? ¿Cómo te metiste en mi casa?” le preguntó a la niña. De pronto, el llanto se detuvo, la niña movió lentamente sus temblorosas manos lejos de su cara y miró detrás de ella, retorciéndose ligeramente. La sangre sustituyó sus lágrimas, manchando sus manos. Ella estaba impregnada de sangre, el pelo en un lado de su cabeza, el goteo de sangre de la Sally wants to play by kiki hyuga-d4rdvpb herida en su rostro y su ropa sucia. A través de los brillantes ojos verdes parecía que se veía su alma. “Esta es mi casa....” habló con voz ronca, sonando como si estuviera luchando para hablar. El cuerpo de la chica hizo una mueca y se movió extrañamente hacia el adolescente. Sus pies estaban sucios, como si hubiera estado corriendo por el barro, llena de raspaduras por las rodillas y piernas; y el final de su vestido estaba roto y estropajoso, "Sally" era el nombre cosido en la parte delantera. “¿Quieres jugar?” sonrió, con los dientes manchados de sangre mientras hablaba. “Juega conmigo...”
Esto me sucedió la Navidad pasada: Serían alrededor de las once de la noche; mis padres no estaban en casa y no volverían hasta el siguiente día, pues estaban de fiesta en casa de mis abuelos. En circunstancias normales habría ido, pero me encontraba enfermo. Así que allí estaba yo, solo en casa con 38° y medio de temperatura, viendo televisión, cuando de repente el timbre suena. Fui a ver quién era; no esperaba ninguna visita y me constaba que mis padres no podían ser, pues el pueblo de mis abuelos está a hora y media de donde yo vivo, y me habían llamado para avisarme que ya habían llegado hacía tan sólo un cuarto de hora. Vi por la mirilla para ver quién era, pero no había nadie. Supuse que sería un bromista borracho, algo nada raro en Nochebuena… Abrí la puerta para gritarle, pero cuando salí me encontré con un paquete en el rellano. ¡Vaya!, parecía que Papá Noel se había adelantado este año. No sé quién habría sido, pero en aquel momento me pareció una persona bastante generosa. Metí el paquete en mi casa y lo abrí. Dentro de él había un sobre en el que aparecía escrito: “Quédatelo, ya no lo quiero”, y una copia de Pokémon Plata. Eso me pareció genial, pues tenía muy buenos recuerdos de aquel juego, y al mío se le había agotado la batería interna. Cogí mi viejo Gameboy Advance SP y comenzó mi viciada. Pero antes abrí el sobre para ver lo que había dentro. Había una nota con instrucciones a seguir. Aún el día de hoy la conservo junto con el juego, y dice así: “Hola, si estás leyendo esto es porque tienes mi juego, y ya que te lo he regalado, te pido por favor que lo continúes hasta el punto que te menciono en esta carta; luego puedes jugarlo libremente”. “Bueno, ya que me lo has regalado”, pensé, “¿qué de menos puedo hacer por ti?”. Seguí leyendo: “1º No empieces una nueva partida, continúa la mía. Tengo capturados a los tres perros legendarios, y le he entregado la GSBALL a César, así que en cuanto vayas a hablar con él podrás capturar a Celebi. Tengo capturados 248 pokémon; aparte de Celebi, me faltan Lugia y Ho-oh, por favor captúralos y completa la Pokédex”. ¡Joder! ¡Qué suerte! Me lo había servido en bandeja de plata. Lo cierto es que me hacía ilusión completar la Pokédex, así que me puse a ello. Continué el juego que ya había empezado su antiguo dueño y lo primero que hice fue revisar sus datos. El nombre del entrenador era SUSEJ —os contaré luego lo que significa, si no os habéis dado cuenta ya por vosotros mismos—. Mi equipo constaba de Houndoom, Lapras y Slowbro, a los niveles 66, 32 y 63, respectivamente, y un Sandshrew, un Abra y un Pidgey a niveles muy bajos, que seguramente los tenía para usar los MO. Tenía 16 medallas y el límite de dinero. Tiempo de juego 229:50, o por ahí, y el Pokégear marcaba poco más de las 11:50 p.m. del sábado, la misma hora y día de la semana que en las que estaba jugando. Luego de conocer mis datos, empecé a jugar. Primero capturé a Celebi, ya que nada más al empezar me encontraba en Pueblo Azalea, y era lo que me quedaba más cerca. Pensaba que sólo se podía capturar en la versión Cristal, pero bueno, hice todo el proceso: fui a hablar con César, recibí la GSBALL, luego fui al encinar, la deposité en el monumento al guardián del bosque y comenzó la batalla con Celebi. Me hizo mucha ilusión capturarlo, ya que sin un evento especial no se podía conseguir. Lo capturé después de un rato cuando me cansé de tirarle pokébolas normales y le lancé una Bola maestra —de tres que tenía—, y apareció el mensaje diciendo que había sido transferido al PC de Bill, a la caja de “Pandora”. Supuse que sería una broma. Para quien no lo sepa, la caja de Pandora es un mito, creo que griego, que relata que, de ser abierta la caja, saldrían de ella demonios y cosas así, y la raza humana estaría condenada. Sin darle demasiada importancia, ya que el nombre de las cajas se podía cambiar, continué y capturé a los otros dos legendarios que me quedaban. Fue fácil, como ya dije antes, tenía las Bolas maestras necesarias. Una vez capturados todos los legendarios, y con ello completada la Pokédex, retomé las instrucciones que me dejó el antiguo dueño: “2º Ahora que has capturado a todos los legendarios, crea el siguiente equipo: Mew, Celebi, Ho-oh, Lugia, Suicune y Moltres. Espera a que el Pokégear marque las 3 a.m. para realizar el siguiente paso”. Entonces era la una de la mañana en el juego, y como marcaba la misma hora que era en realidad, tuve que mantenerme despierto hasta las tres. No me importó, la pasaba bien jugando aquel juego. Fui a hablar con Oak, a ver qué me decía por la Pokédex, fui a Ciudad Azulona a reclamar el diploma que certificaba que había completado la Pokédex, derroté a Rojo, y eché un vistazo a las demás cajas. ¡El tipo había capturado incluso los cuatro MissingNo.! Seguí haciendo tonterías así hasta que me percaté de que ya eran las 2:45 a.m. Entonces leí el siguiente paso: “3º Cuando sean las 3 a.m., ve a las Ruinas Alfa, entra en la cámara principal y ve hasta la última estatua que hay siguiendo el pasillo hacia abajo. Enfrente de ella pon la Radio Unown, y habla con ella”. Así lo hice, cogí el Magnetotren y desde Ciudad Trigal fui andando hacia mi destino, pues tenía tiempo de sobra. Cuando por fin llegué eran las 2:58, así que estuve dos minutos esperando enfrente de la estatua, ya con la Radio Unown puesta. Ese ruido me ponía bastante nervioso. Apenas el Pokégear marcó las 3 a.m., hablé con la estatua. Emitió el ruido de un pokémon, pero no me sonaba a ninguno que conociese, y empezaron a salir cuadros de texto: “Mew ya no está”, seguido del grito de Mew. “Celebi ya no está”, y su grito, y así sucesivamente hasta que nombraron a todos los pokémon de mi equipo. Al final salió otro cuadro de texto: “El sacrificio de tu Equipo ha permitido la liberación de El Rey Unown”. Luego de que cerré el cuadro de texto la pantalla se volvió negra por unos dos segundos, y después apareció la página del Rey Unown en la Pokédex, que decía algo así: “Esta feroz bestia puede dormir durante siglos, y cuando despierta mata lo que sea para alimentarse”. No tenía ningún número, y su grito era el que había sonado antes. Era azul oscuro como los Unown, pero su forma sólo se parecía a ellos en la cabeza, en la que tenía tres cuernos, como si de una corona se tratase, y un solo ojo. A diferencia de los Unown, tenía cuerpo, patas y unos brazos que terminaban en pinzas, manchadas de rojo, imagino que simulando sangre. índice Cuando cerré la Pokédex, aparecí de nuevo en donde había encontrado al Rey Unown, y otro mensaje apareció, diciendo, “Has liberado a la Bestia”. Cuando lo cerré miré mi equipo, pero ahora no tenía ningún pokémon. El juego empezó a ponerme nervioso. Salí de la cámara y me dirigí a Ciudad Violeta a recoger algún pokémon del PC. Durante el trayecto hacia dicha ciudad noté que había algo extraño —además de que la música de la Radió Unown seguía sonando allá o donde fuera—, pero sólo lo confirmé en cuanto entré en el centro Pokémon: ¡no había ninguna persona! ¡Los sprites habían desaparecido! Cuando miré dentro del PC me encontré con que de las 20 cajas prácticamente llenas, ahora sólo había dos pokémon en la caja de Pandora. Un Staryu a nivel 20 y el Sandshrew de antes. No sabía qué estaba pasando, así que anduve deambulando por todo Johto. No había ningún sprite en ninguna ciudad, ni ruta, ni siquiera en las casas. Recordé la nota. “4º Espera la llamada”. ¿La llamada? ¿De quién? No sabía quién me tenía que llamar, así que abrí el Pokégear, y miré los números; sólo estaban Elm y mi madre. Llamé a Elm, pero apareció un mensaje que decía: “Parece que no contesta…”, y cuando llamé a mi madre me salió el texto de siempre. Ya eran las 3:30 y nadie me había llamado aún. Había recorrido casi todo Johto y no había ni una persona; en la hierba tampoco salían pokémon. Por fin llegó la llamada. Era de mi madre, decía, “Hijo, por favor ven a casa rápid…”, sonó el grito del Rey Unown y se cortó. Entre la fiebre y el sueño yo ya empezaba a sentirme mal, pero quería saber qué pasaba, y ahora sabía a donde ir. En mi casa no había nadie, pero en la parte de arriba parecía que había una nota en la pared, que leí. Decía: “5º y último: Ve a ver a Oak”. Antes de ir miré en las casas de Pueblo Primavera, pero como ya me temía, no había nadie. Ni un sprite en todo Johto. No obstante, antes de ir a ver a Oak, di una vuelta por Kanto para ver si había alguien. Sólo parecía estar Mr. Fuji en Pueblo Lavanda. Hablé con él, y me dijo: “Últimamente estoy muy atareado”… No me entretuve más y enseguida me fui a Pueblo Paleta. Allí tampoco había nadie, ni en la casa de Rojo, ni en la de Azul. Entré en el laboratorio de Oak. Como era de esperarse, ni un sprite de persona; pero donde normalmente se encuentra el profesor Oak, estaba el sprite de un Unown. Supuse lo que tenía que hacer, así que me paré enfrente de él y pulsé la A. Sonó el gritó del Rey Unown y comenzó la batalla contra él. índice Era de nivel 100, y por si fuera poco estaba equipado con Restos. Acabó con mis pokémon en poco tiempo, pero en cuanto se debilitó el último de mis pokémon, la batalla la continuó el entrenador. Estaba en nivel 10, ya sabía que no iba a poder hacer nada contra aquel bicho. Pensé en apagar la consola, pero luego lo reconsideré, me dije que si no veía cómo acababa me quedaría con la intriga, porque no volvería a ocurrirme esto. Total, era un juego, ¿qué me podía pasar? Mi entrenador sólo conocía “Combate”, pero no llegó a usarlo porque el Rey Unown atacó primero. Usó mordisco, y mi entrenador se debilitó. Salió un mensaje diciendo SUSEJ ha muerto. La pantalla se puso negra unos segundos, y después apareció el sprite de un hombre vestido de negro, similar a como lo hace el Profesor Oak al principio del juego. Me dijo lo siguiente: “¡SUSEJ, acabas de liberar a la Bestia y condenado a la raza humana! No podría haberlo hecho sin ti”. Después la pantalla se puso en negro, y tras un minuto, empezó la intro normal del juego, con Lugia volando en el cielo azul. No estaba guardada la partida anterior, sólo podía empezar una nueva. Ya eran las 4:30 de la madrugada, así que apagué la consola y traté de dormir, puesto que estaba enfermo y cansado. Esa noche soñé que era el Rey Unown e iba vagando por el mundo, en busca de mi próxima víctima. No sé si esto se trató de una broma mórbida, o realmente tuvo un origen “sobrenatural”, lo que sí sé es que estuve un mes sin parar de pensar en ello y que cada vez que lo recuerdo se me ponen los pelos de punta. De ser una broma (que espero que eso sea) creo que se trató de la broma de un satánico o algo así: las tres de la mañana es la hora de Lucifer, SUSEJ es Jesús al revés, sin mencionar la “liberación de la Bestia”. De una cosa estoy seguro, haber jugado a ese juego me ha dejado marcado de por vida + La maldición de El Rey Unown | Creepypasta en español http://creepypastas.com/la-maldicion-de-el-rey-unown.html#ixzz3LDO1ZUiW Follow us: @Creepypastas on Twitter | Creepypastas on Facebook
Desde que la pequeña Edith encuentra a la muñeca Maddie dentro de la habitación de Amadine Tussaud, la antigua dueña de la casa, una extraña obsesión por la muñeca nace en ella, al mismo tiempo que comienzan a suceder trágicos y terroríficos acontecimientos dentro de la familia. Al final, todo resulta ser el plan profético de Amadine, quien aún después de muerta, planea un sangriento sacrificio para poder volver a la vida. "Me dijo cosas tan secretas, Que tú no puedes oír, Me confesó algunos pecados, Que prefiero no decir..." Mi muñeca me habló (canción) Dicen que cuando los niños traviesos están en silencio por mucho tiempo, es porque algo muy malo están haciendo y eso fue lo resonó en la cabeza de Axel cuando se percató de que su hija, Edith, no se escuchaba correr ni gritar por los pasillos vacíos y silenciosos de la casa nueva. _ ¡Edith! ¿Qué estás haciendo? –Preguntó y en la casa sonó un eco que se estiró entre las habitaciones Pero ella no respondió. Axel estaba desempacando algunos adornos de vidrio y cerámica de Maia y poniéndolos sobre el estante de roble que le regaló su madre como obsequio de bodas, pero al no ver a Edith por ningún lado, dejó de hacerlo y buscó con la mirada hacia las proximidades de la casa que estaban dentro de su campo visual. Nuevamente no vio a nadie. _ ¡Maia! –Le gritó a su esposa que estaba en el segundo piso ¿Está Edith contigo? Ella bajó la escalera con apuro, sus talones sonaron en eco al golpearse con los escalones. _ ¿Edith? –Dijo No, pensé que estaba contigo. Ahora que me lo dices, no la he escuchado desde que comenzamos a ordenar esto último. –Giró la cabeza hacia afuera y dirigió su mirada al porche, sobre los tablones fríos de madera, había unas hojas de otoño coladas sobre la alfombra en la puerta principal, pero Edith no estaba allí. Hacía tres días que se habían mudado y ese había sido el lugar que había elegido para jugar a "tomar el té" con sus dos peluches grandes. Mi amor, ¿estás ahí? Caminó hasta allí, pero no la vio. El frente era grande, entre el porche y la verja había un gran cuadrado verde en el que florecían tristemente pequeñas florecitas de color amarillo apagado, siete higueras medianas y un enorme sauce llorón que en conjunto le daban a la casa un toque tétrico y melancólico. En el sauce, colgaba un hamaca hecha con dos cuerdas sucias y una madera gruesa e hinchada por la humedad, Edith se había hamacado varias veces allí, pero en ese momento, los ojos de su madre sólo percibían un columpio vacío y estático como un recuerdo congelado. _ ¿No la ves, cariño? –dijo Axel desde adentro _ No, no está aquí. ¡Edith! –Gritó de nuevo En eso, mientras el llamado de la niña se iba perdiendo entre las ásperas ramas de las higueras, Axel logró escuchar un tímido murmullo que venía desde una de las habitaciones. Dio media vuelta y se dirigió hasta allí, al verlo, Maia lo siguió. _ ¿Edith? –Dijo viendo la habitación entreabierta ¿A caso no te dije que no vayas a esa habitación? _ ¡Guarda silencio, papá te va a escuchar! –exclamó ella un segundo antes de que su padre se asomara por la puerta y se llevara una sorpresa. Aunque Edith los había desobedecido, ella parecía estar bien. Estaba sentada a los pies de la cama de dos plazas sobre el piso polvoriento y rechinante, frente a ella, había un cuadrado de terciopelo color rojo y finalmente, sobre éste yacía sentada una vieja y macabra muñeca. _ Niña, ¿qué estás haciendo? ¿No escuchas que te estamos llamando? Te dijimos que no entres aquí, estas cosas son de la antigua dueña del lugar. Entró a la habitación junto con Maia que acababa de llegar al lugar, era la segunda vez que lo hacían y no dudaban en tirar a la basura todos los muebles de la señora Amadine Tussaud, quién hacía ya diez años, se había suicidado precisamente en esa habitación por razones desconocidas. _ Lo siento, es que estoy jugando con mi nueva amiga, Maddie. Los ojos de sus padres se posaron como flechas despiadadas sobre la muñeca sentada sobre el terciopelo. En seguida, Maia se acercó para tomar la muñeca. _ Oh, Edith. ¿De dónde la has sacado? –preguntó levantándola, notando lo horrible del aspecto de la muñeca. _ La encontré en ésa caja. –dijo señalando con el dedo al baúl abierto en el rincón de la habitación Lo abrí y estaba ella, sonriendo alegre de haber encontrado una amiga, me ha contado muchas cosas y ahora es mi mejor amiga. _ ¿Contado? ¿Es parlanchina? –Preguntó su madre separando las dos cintas de velcro que su espalda para encontrar un parlante, pero no había nada _ No lo creo –agregó Axel, mira lo que es. Probablemente tiene más de cincuenta años. La muñeca estaba muy bien cuidada, pero por la supuesta antigüedad que mostraba su apariencia, lucía espeluznante. Tenía décadas dibujadas en su rostro de goma dura, pintado a mano los detalles de sus ojos, pestañas, cejas, labios y pecas. Tenía una mirada penetrante y profunda, que junto con el peculiar gesto de su cara y su sonrisita pícara daba la sensación de una niña curiosa y burlona que había descubierto algo y se jactaba por eso. Su pelo, sin duda y como todas las muñecas de su supuesta época, era real, de color castaño oscuro que le caía hasta la cintura y que podría estar reluciente si las cortinas pesadas, de color gris no hubieran impedido la entrada de los opacos rayos de luz del sol de otoño en la habitación. Llevaba puesto un desgastado vestido de novia de color lino, sobrecargado con tul y armado con seda y organza descolorida, acompañado con dos zapatitos negros que desencajaban con todo su vestuario. _ Mami, ¿me la puedo quedar? –Preguntó Edith _ Ay, no lo sé. Mejor te compro una nueva mañana –le contestó ella, desaprobando la idea de quedarse con ese horrible vejestorio _ ¡Yo quiero a Maddie, no quiero una muñeca nueva! –exclamó dramatizando la situación, sobresaltándose violentamente. Maia apartó la vista de la muñeca y se fijó en su hija, nunca había reaccionado así en sus seis años de vida. _ Está bien, está bien. Te la puedes quedar, pero no grites así. A mamá y papá no le gusta que nos grites. ¿De acuerdo? Ella asintió con la cabeza y le arrebató con ligereza la muñeca para retirarse de la habitación. Al irse, Maia se dirigió hacia Axel, todavía pensando en el comportamiento de Edith. _ ¿Viste cómo me gritó? Eso no es típico en ella. Axel se acercó hacia ella y la envolvió en sus brazos. _ Probablemente sea el estrés por el cambio de casa. Está en pleno crecimiento, no podemos exigirle mucho. –Le dio un beso que duró un par de segundos Y ahora que estamos hablando del tema, yo también me siento muy estresado y con ganas de... _ Axel, ahora no. –Interrumpió, apartándose de él, camino unos cuantos pasos por el dormitorio y le habló sin mirarlo Ya ha pasado más de un año y sigues sin comprenderme. Entiende que no es fácil para mí. Se fue hacia las ventanas y corrió levemente las dos cortinas para dejar pasar un poco de luz, quería evitar a toda costa tener otra discusión relacionada con su frigidez. _ ¿No es fácil para ti? –le dijo en un grito bajo Eso fue lo más egoísta que has dicho en los últimos años, ¿qué se supone que haga yo, que me masturbe hasta la vejez esperando en vano que mi mujer recobre su libido sexual? De verdad que me impresionas. _ ¡Yo no pedí esto! –exclamó y se escuchó desde afuera, pero Edith estaba muy ocupada hablándole en el oído a Maddie y poniendo su oreja en la boca de la muñeca _ ¡Yo tampoco! Y espero que lo consideres. Piensa un segundo en mí y verás que tengo razón. exclamó él Sin palabras, decidieron terminar con la discusión en ese instante. Ambos sabían que Edith había escuchado los gritos, tal y como lo había hecho los últimos meses, pero por lo menos se consolaban con su inocencia que no la dejaba comprender nada de lo que decían. Como si nada, siguieron examinando la habitación de Amadine, una antigua residente del pueblo, según los agentes de bienes raíces, una solterona antisocial que no salía de su casa si no era necesario y fiel seguidora de una religión africana de la cual no se tenían datos. Con esa información, pudieron comprender por qué en los roperos se escondían grandes cajas de velones de colores blancos, negros y rojos, junto con frasquitos con colonias, esencias y otros tipos de sustancias caseras que al destaparlos, despedían un olor asqueroso. También, entre la colección de posesiones de la señora Tussaud, había inciensos, sahumerios y materiales extraños que posiblemente usaba para ofrendas o trabajos especiales. A la tarde, todo eso fue tirado a la basura, incluido los muebles. Ninguno de los dos era supersticioso ni nada por el estilo, pero pensaban que era correcto apartar todas aquellas cosas relacionadas con la extraña Amadine y sus prácticas diabólicas, pero nunca pensaron la furia que desataría ello. Cuando las acciones del hombre son manejados por el deseo de la carne, la mente muere. Era justo lo que le había sucedido a Axel, que aprovechando el turno nocturno de Edith en el hospital, llevó una amiga a su habitación. Edith dormía tranquilamente abrazada a Maddie. Luego, durmió sola. Axel pasó de la mano de su amiga, Deborah, una rubia voluptuosa que había visto en internet y prometía dar un intenso momento de placer si de por medio había un moderado monto de dinero. Atravesaron el living rápidamente por si por esas ruines casualidades Edith se despertaba y los veía, pero no, estaba sumergida en un sueño profundo, sola hasta hace unos segundos. Subieron las escaleras, los pies golpeándose sigilosamente en los escalones parecían el galope de un caballo. Al atravesar el pasillo corto, ingresaron a la habitación. Axel, la tomó de la cintura y le besó el cuello, luego sus manos enfurecidas apretaron sus senos y luego sus nalgas. La desvistió rápidamente mientras ella le bajaba el cierre de su jean y sacaba su pene erecto. Una acción llevó a la otra y cuando quiso acordar, Axel estaba sobre Deborah, penetrándola con fuerza, vigor e ira en el piso de la habitación. Los gemidos aminorados se retumbaban en las paredes pero no las atravesaban. Después, todo terminó. Y volvió a empezar, una vez más. Creyeron que la puerta estaba cerrada, pero en realidad estaba entreabierta y a través de la fina pero agraciada rendija se proyectaba la visión fantasmal de un ojo de plástico tan curioso, como diabólico. Maia volvió a las tres de la mañana, antes de hacer nada, fue hacia la habitación de su hija para verificar que se encontraba bien. La vio plácidamente dormida, su rostro perfecto otorgaba ternura a quien lo veía. Fue hasta ella y le dio un beso en la mejilla, la arropó y acomodó a Maddie, quien descansaba sobre su brazo pero mantenía su cara pícara. Subió las escaleras y vio a Axel dormido en la cama, por un momento, pareció darle la misma ternura que Edith y por primera vez pensó en lo difícil que era su lugar como esposo, padre y hombre de la familia; "si hubiese sido otro hombre, seguramente ya me habría votado o se buscaría a una amante para que le dé el placer que no le puedo dar", pensó valorándolo y poniéndolo en el pedestal de "El hombre perfecto". _ Ya todo mejorará, amor. Estoy dispuesta a buscar ayuda médica. El sol se comenzó a asomar por el horizonte medio campestre cerca de las seis y media de la mañana, corría un viento fuerte, atónito y tormentoso. Maia decidió dejar en la cama a Edith, se podría enfermar si la llevaba a la escuela con una helada como la que cruzaba sobre ellos. Tres horas más tarde, todos desayunaban cereales y tostadas con mermelada en la mesa del comedor. Edith había protestado para que Maddie se siente a su lado y como su madre no soportaba sus tenaces insistencias, terminó cediendo a la voluntad de su hija; aunque le recordó que no es de buena educación poner muñecos en la mesa. _ ¡Maddie no es un muñeco, es mi amiga! –le gritó _ ¡Hey! Ya basta, niña. Tu madre ya te ha dicho que no le gusta que le grites de ese modo. –Dijo Axel tragando los cereales mojados en leche Edith se puso de pie, tomó con determinación su tazón de leche y se lo lanzó con fuerza a su padre. El plástico rebotó en su frente y lo empapó de leche. _ ¡Y a mí no me gusta que hablen así de Maddie! ¿Entendiste? ¡Maldito infiel! Todo el mundo parecía haber entrado en alguna especie de shock al ver la reacción de Edith. Sus padres habían quedado mudos, no entendían de dónde su hija había sacado tanta agresividad y cómo había aprendido las palabrotas que acababa de decir. _ Ed... Edith... dijo Maia soltando la caja de cereales al piso ¿Cómo te atreviste? Te desconozco... En el momento que Maia iba a emitir la siguiente pregunta, Axel se levantó poseído por una ira indescriptible, necesitaba poner en su lugar a su hija que de un día para el otro, actuaba con rebeldía, gritos, insultos y agresiones. Le tomó fuerte del brazo y alzó la otra mano para pegarle una palmada. _ Si me pegas, contaré tu secreto, hijo de puta. –espetó la niña con una sonrisa vil La soltó en seguida y junto con su esposa, le dirigieron una mirada fruncida y confundida. _ ¿De qué hablas, Edith? –Preguntó Maia La niña tomó a Maddie en la falda y sonrió hacia su padre. _ ¿Hay algo que quieras confesarle a tu esposa, Axel? Silencio. Caminó hacia el lavabo, se lavó la cara y se sacó la remera mojada de leche. Intentaba disimular el hecho, pero apenas podía. _ ¿De qué están hablando? –insistió Maia sintiendo en su pecho el fuerte latido de su corazón ¿Quién te enseño esas malas palabras? ¡Por Dios! ¡¿Qué es lo que les está pasando?! _ A mi nada, mami. Pregúntale a tu esposo sobre Deborah y te lo dirá. Bueno... pensándolo bien y según lo que me dijo Maddie hoy a la mañana, la idea de él era ocultártelo, entonces te lo diré. Papá trajo una mujer a la casa, más bien una puta, ya sabes, de esas que cobran por sexo. Su nombre era Deborah, la llevo a tu habitación y la cogió dos veces en el piso. La muy puta gemía como los demonios. Maia quedó sin respiración, su hija se había convertido en una completa desconocida para ella. _ ¡Por Dios, Edith! ¡¿Qué estás diciendo?! ¿Qué te está pasando hoy? –Interrogó Axel desesperado acercándose a ella y tomándole con ambas manos su carita _ No te hagas el disimulado le recalcó la niña, estoy diciendo la verdad. Mamá, por si no nos crees, Maddie sacó algunas fotografías con la cámara, la que está arriba de la heladera. Hubo un momento. Luego otro. Los pensamientos gritaban enfurecidos dentro de una llamarada de desconcierto y desesperación en las cabezas de sus padres. Axel estaba envuelto en un fuego interior que lo hacía sudar como burro y sentía como si su corazón quisiera salir de pecho y detenerse destrozado en el piso. Maia, confundida, aturdida e indecisa, comenzó a caminar hacia la heladera, del otro lado de la cocina y tomó la cámara digital de la familia. Axel las miraba a ambas, creyendo y queriendo que todo fuera una pesadilla. La mujer encendió la cámara y desde el comedor se escuchó un grito despavorido y el impacto de sus rodillas en las maderas del piso. Ambos corrieron hacia allí, Axel la abrazó y tomó la cámara. Ahora, su corazón se había convertido en un trozo de hielo blando y enfermo que estaba por detenerse. Se le formó un nudo en la garganta seguido de tres arcadas que lo hicieron tambalearse y caerse de rodillas junto a su esposa que justo se levantaba. Otra vez, el deseo y los pensamientos oscuros predominaron sobre la mente y la razón. Podría haber jurado que todos los cuchillos estaban en la otra mesada, pero por alguna razón, uno de ellos había aparecido cerca de la mano nerviosa y huesuda de la mujer desesperada. Un tajo. Una mejilla cortada. La madera reluciente manchada de sangre. Un grito, luego dos. Luego tres. Ira. Miedo. Un arduo trajinar le esperó en el hospital. Catorce puntos de sutura desde la unión izquierda de los labios hasta el lado opuesto del lagrimal. No se presentaron cargos, por supuesto que no. "¿Cómo es posible que una niña de cinco años pueda llegar a tal altura para tomar la cámara de fotos?" se preguntaba Maia mientras le acariciaba el cabello a su hija. Esa noche, se acostaron las tres juntas, pero una sola dormía, otra lloraba y la otra se regocijaba detrás de un rostro inmóvil. La comunicación matrimonial fue recobrada a la semana y media, pero no eran tan agradables como antes. Cualquier tipo de discusión anterior al día del suceso les había parecido una estupidez, emitían frases cortas y sin sentimientos, principalmente ella, quien ya no le miraba a los ojos. Axel sin embargo, sentía un profundo arrepentimiento, tan intenso que se asemejaba al sentimiento de estarse pudriendo lentamente desde el interior. La única tranquilidad que tenían, era que la insólita rebeldía de Edith había desaparecido. Había sido dos días muy extraños, en los que Edith había mostrado su lado más oscuro, había insultado, agredido y hablado con un vocabulario tan sucio como un chiquero de chanchos, pero por suerte, todo había vuelto a la normalidad, o casi todo. A parte la escasa comunicación, el cambio de dormitorio de Maia hacia el cuarto de su hija y la espantosa cicatriz en el rostro de Axel, había algo más que marcaba el sorpresivo cambio de estilo de vida de la familia y era la profunda y casi enfermiza obsesión de Edith por la muñeca de Amadine Tussaud, iba con ella hasta a la escuela y al llegar pasaba todo el día en su cuarto, en el porche o en la hamaca del sauce llorón hablándole como si fuera una persona viva con oídos de carne. La tarde del día era tan dormida y melancólica como la estación otoñal. Maia estaba sentada en uno de los sofás nuevos leyendo un aburrido libro de inteligencia emocional, Axel estaba dando clases en la escuela, en un par de horas llegaría a casa. En eso, Maia escuchó unos pasitos ligeros, caminar por el pasillo cercano, se sobresaltó banalmente al ver que era su hija acercándose a ella. Creyó que probablemente se aburrió de dibujar con crayolas en su habitación, "...o de hablarle a una muñeca de goma.", se dijo. _ Mami –dijo ella recostándose en su regazo, no quiero que duermas más conmigo. A ella le sorprendió la frase de su pequeña. _ ¿Por qué, amor? –Le dijo Recuerda que mamá está enojada con tu papá por lo que has descubierto sobre él ¿Lo recuerdas, amor? Nunca hemos conversado sobre eso. Ella bajó la cabeza para que su mamá le acaricie sus rizos cortos y cerrados. Después, la movió de un lado a otro para negar que existiera recuerdo alguno en su mente. Su madre no lo entendió en absoluto. ¿De verdad no lo recordaba o estaba evadiendo el tema? Justamente, en el libro que tenía en su mano hacía unos minutos había leído un párrafo que afirmaba que ciertas veces la mente era selectiva y para el bien de la persona, a veces suprimía aquellos recuerdos traumáticos para que no nazcan secuelas de ellos, quizás eso era lo que le ocurría a Edith, pero sólo era una de las tantas suposiciones que Maia tenía pendientes por resolver pero que no quería adentrarse, quizás por miedo a enloquecer. _ Está bien, hija. Entonces no hablaremos –le contestó pronunciando con sus dedos los rulos negros de la pequeña. Si te molesto en tu dormitorio entonces no tendré remedio que irme al que está vacío. _ ¿Al de Amadine Tussaud? –Preguntó, nuevamente sorprendiendo a su madre _ Sí, contestó ella. –Suponiendo que Edith había escuchado dicho nombre salir de la boca de su padre Diez minutos después, el trapeador empapaba los pisos empolvados de la habitación vacía. Tendría que esperar a Axel para que la ayude a mover la cama de una plaza que tenía dejada en el fondo, aunque últimamente odiaba la idea de pedirle ayuda o favores. A la noche, mientras la cena se preparaba casi sola, el dormitorio de Amadine, había cobrado vida. El piso estaba tan reluciente como si estuviera nuevo, aunque era necesario cambiar el empapelado de las paredes que le daba un aspecto antiguo y percudido al estar descascarado sobre la madera. El sol cayó rápido y pesado como una gigantesca bola de metal, la luna se mostró llena y dorada. Comieron sin formular una sola palabra, escuchando una inquietante melodía que Edith cantaba con la boca cerrada. De repente, habló: _ Mami, perdóname por echarte de mi habitación. Maddie y yo necesitamos estar solas. Ella también se disculpa por haberte mandado a la habitación de la señora Tussaud. Sus padres la miraron pero no prorrumpieron una sola palabra. Estaban impresionados con la habilidad de su hija en disociar sus pensamientos y repartirlos entre ella y aquél ídolo que parecía haberla hipnotizado desde el momento en que la encontró. Aun así, no dijeron nada; toda oración ficticia de Edith que hacía revivir teatralmente a Maddie, los hacía acordar al momento en que su forma de vida cambió de improvisto. Todavía ninguno pensaba cómo superaría esa dura etapa, ni siquiera lograban resolver cómo mantenerla. _ La cena está deliciosa, cariño. –Dijo Axel sonriéndole a Maia Edith los observó callada, esperando algún tipo de reacción, y la encontró. Maia apartó la vista de sus espaguetis para apuntarla a su esposo, a quien le proyectó una expresión nula. Luego, no pudo contener una carcajada cargada de rabia y para no seguir con el tema, se levantó de la mesa y se fue a su cuarto con prisa. Desde el comedor se escuchó el portazo. _ Disculpa a mamá, pequeña. –Le dijo a Edith pronto me podrá perdonar. Todo el a mundo comete errores, ¿sabes? Y a veces con ellos lastimas a la gente que amas. Eres muy pequeña para entenderlo... pero a alguien se lo debo decir. Sus ojos azules se cristalizaron en lágrimas y uno de ellos soltó una que se resbaló por su mejilla. Tres de la mañana. La casa se volvió muda. Toda la familia descansaba en el mundo onírico, cada uno en su habitación. En eso, Edith, que siempre dormía acompañada, nuevamente quedó sola. Una niña de plástico corría libremente por la caza oscura, cuyos únicos rayos que la iluminaban de forma vaga, eran los de la luna imponente pero aun así, débil e impotente. Algo logró interrumpir el descanso de Maia, era un llamado, una voz: _ Maddie es Amadine... Maddie es Amadine... Maddie es Amadine... ¡Maddie es Amadine! –Sonó fuerte dentro de su cabeza y le causó un sobresalto que la hizo despertarse cubierta en sudor frío Se sentó en su cama de golpe, como si hubiese sido revivida con un desfibrilador. Sentía el corazón latir rápidamente, como el de una rata. Entre la luminosidad opaca de la luna, pudo distinguir fácilmente que la puerta de su habitación estaba abierta. Frunció el ceño y luego su corazón estalló de miedo. Iba a gritar, pero su lengua pareció devolverle el grito a su interior. La muñeca, Maddie, estaba allí, parada a los pies de la cama, congelada pero persistente, como la misma luna. "Esto debe ser una broma de Edith", quiso suponer cuando notó que una mano de la muñeca estaba levantada y su dedo índice señalaba precisamente hacia la pared. Como un acto reflejo o por la misma situación de subordinación que le imponía el miedo en ese momento, giró su cabeza hacia donde le señalaba el dedo y descubrió que justo en ése lugar, había una abertura en el empapelado color verde oliva. Frunció el ceño nuevamente, tomó valor y se puso pie. Por algún motivo, su postura ante aquel insólito hecho era firme, quizás era porque nunca le había tenido miedo a este tipo de cosas o tal vez porque una parte de ella, seguía creyendo que estaba dentro del sueño. Respiró hondo y metió la mano en aquel tajo que casi pasa desapercibido para su adormecida visión. Al meter la mano, se percató que en aquel espacio, el papel no estaba pegado y probablemente lo habían hecho a propósito. Finalmente, no fue muy difícil retirar lo que había allí. El color denotaba el paso de los años, en un tiempo fue un sobre blanco e impecable. Olvidándose de que la muñeca estaba detrás de ella, rompió el sello que lo bloqueaba, una fina lámina adhesiva con la palabra "Tussaud". Sacó la hoja dura que estaba doblada en cuatro y la leyó: "Malaventurado aquél que lea éste mensaje escrito en el pasado, leído en el presente y ocurrido gran parte en el futuro. Los grandes espíritus del Santa África me han prometido una reencarnación. Y yo, fiel cordero, accedí a cambio de tres sacrificios. Según sus predicciones, todos los hechos ocurrirán, siempre y cuando les obedezca en todo, poniendo mi sabiduría por debajo de su poder, tanto es así, que ni siquiera sé por qué ni a quién le escribo estas palabras, pero así me lo han mandado. Ya tengo todo lo necesario para el ritual, he seguido sus pasos al pie de la letra y se que aún después de muerta tendré que terminar con la vida de tres almas mas. Mi cuerpo, será entregado bajo mi absoluta voluntad, pero todos lo entenderán como un suicidio. Los otros dos serán entregados en el futuro, justo antes de reencarnar en carne y sangre en el cuerpo de una de mis víctimas. Hasta ese entonces, no seré Amadine, sino Maddie, la niña de plástico." Maddie... Maddie... Maddie... El nombre retumbó en su cabeza e hizo temblarle las rodillas. Nuevamente se acordó de quién estaba atrás suyo y dio vuelta con violencia. Al descubrir que el espacio que ocupaba Maddie, ahora estaba vacío pegó un gritó chirriante que hizo resonar el vidrio flojo de la ventana. _ Ésa cosa se ha ido. Oh, no... ¡Edith! –gritó Corrió envuelta por un espanto atónito hacia la cocina y tomó el cuchillo que por casualidad creía ella, estaba sobre la encimera más cercana, cuando en realidad la niña de plástico lo había puesto allí. Los ruidos de aquella casa con los pisos de madera, los gritos a altas horas de la noche y las pesadillas inoportunas hicieron que Axel se despierte también con una sacudida alborotada. Maddie es Amadine... Maddie es Amadine... Maddie es Amadine... sonaba en su cabeza. De pronto, sintió que abajo corrían unos pasos apresurados y descalzos. En seguida salió de la cama para ver lo que estaba pasando. _ ¿Dónde estás? –dijo Maia ingresando a la habitación con el cuchillo en la mano ¡No voy a dejar que dañes a mi hija! –gritó Un brazo fuerte le apretó la muñeca y le quitó el cuchillo, ella volvió a gritar, pero Edith no se despertó. _ ¿Qué mierda estás haciendo? –Exclamó en voz baja Axel, tirando el cuchillo lejos del lugar Ella no supo qué contestar, ni tampoco quería. _ Yo... no es lo que parece. –Dijo Axel soltó una carcajada nerviosa. _ Imagínate cómo hubieses reaccionado tú si hubiera dicho eso cuando viste las fotos. –Se acercó más a ella y la penetró con sus ojos furiosos Escúchame bien, si le haces algo a Edith, los vas a lamentar de verdad. –Percibió en el rostro de la mujer una increíble cantidad de miedo y se retiró con la seguridad de que nada más sucedería Cuando se dice que las cosas no pueden estar peor, se vuelven peores. Escuchó a Axel subir las escaleras, mientras ella se dirigía a su cuarto. Vio el tajo agrandado en el empapelado de la pared y metió la mano dentro, pero no había carta alguna. _ ¿Dónde la he metido? –Dijo en voz alta buscando por todos los lugares Se fijó en los rincones, debajo de la cama y hasta en la encimera de la cocina, pero la carta no estaba. Volvió a su cuarto. _ ¿Estoy quedando loca? ¿Todo ha sido un sueño? ¿Me lo he imaginado? La noche transcurrió como si no hubiese pasado nada. El sábado nació soleado y precioso, parecía un día primaveral. Maia creía que lo que había pasado ayer era una especie de sonambulismo mezclado entre el sueño y la vigilia, lo más raro de todo era que nunca le había pasado algo así, nunca podría determinar cuándo había comenzado y cuándo dio fin. La oreja pequeña de Edith estaba pegada en la boca de Maddie. _ ¿Quieres ir a la hamaca? –Le preguntó la niña Está bien, vamos. Corrió alegre con saltitos infantiles hacia allá. Aunque Maia se había obligado a convencerse que lo que había pasado, era una mala jugada de su conciencia, ordenando la cama, ojeaba sigilosamente por los rincones por si encontraba la carta fantasma, pero no la halló por ninguna parte. Axel se estaba haciendo un emparedado para llevar al trabajo, a pesar de que era sábado tenía un horario muy apretado durante la tarde. Mientras untaba mayonesa sobre el fiambre, su atención de desvió cuando encontró justo cerca de sus pies un sobre amarillento sin bloquear. En seguida, lo levantó. Extrañado por haber encontrado algo tan inusual en la cocina de su casa, lo abrió y retiró de su interior el papel grueso doblado en cuatro que al abrirlo supo que se trataba de una carta, escrita en manuscrita con una especie de delineador de ojos de color rojo. Allí mismo, lo comenzó a leer: "Amor mío. No te imaginas cómo me gusta escribirte por este medio, este tipo de códigos, el sobre, la carta y el delineador rojo me causan tanto morbo que me éxito en escribirte. Te quiero decir que todo ha salido a la perfección. El idiota de Axel todavía no se pregunta cómo es que una estúpida niñita de cinco años pudo haber tomado tales fotos. La verdad es que me has sorprendido con tus enfoques, por fin lo hemos capturado con las manos en la masa. Él ni siquiera se imagina que tú existes y encima se cree culpable de nuestra situación. Ahora que lo pienso, soy muy buena actriz llorando o quizás son mis increíbles ganas de mandarlo a la mierda que me hace desempeñarme como una actriz eximia. Todo marcha a la perfección. Sólo nos queda esperar que crea que estoy loca y que quiero matar a nuestra estúpida hija para que ambos se larguen de aquí y así nosotros podamos vivir tranquilos en nuestra casa nueva. Pronto te traeré nuevas noticias. Te amo, Maia." El descubrimiento hizo sumergir a Axel en un océano infinito de ira y dolor. Caminó casi corriendo hacia la habitación donde ella estaba, al mismo tiempo que Edith quedaba sola en la hamaca, sin Maddie. Axel se asomó con precisión en la puerta, vio que su esposa buscaba algo casi sin descanso mientras daba una barrida descuidada en el cuarto. _ ¿Buscas esto? –Preguntó levantando el brazo con el sobre en la mano Ella vio el sobre y sintió un ligero palpitar, no sabía si sentirse feliz por el hecho de que no estaba enloqueciendo, o mal por haber descubierto que se habían mudado a la casa indicada. _ Sí –contestó con firmeza, eso es lo que busco. Supongo que ya lo has leído. A Axel le sorprendió la naturalidad y la falta de vergüenza de su mujer, hasta le era difícil diferenciar a esa desconocida con la que había conocido y había jurado amor eterno. _ Supones bien –le contestó. ¿Hasta cuándo pensabas ocultármelo? –dijo expresando rabia en su rostro Ella no respondió, aunque era una situación extraña que se debía conversar seriamente, no era un tema con el que podría entablar una conversación con un esposo infiel. Su orgullo pesaba aún más que todo eso. Sin embargo, una parte de ella estaba comenzando a insistir en dejar todo atrás, por lo menos de forma temporal y comenzar a preocuparse por lo que de verdad importaba: los sucesos paranormales que habían sucedido en la casa desde la llegada y las horrorosas apariciones de la muñeca de Amadine; podría odiarse después, pero primero estaba el bienestar de su hija y eso era algo que le incumbía a los dos, más allá del error y la falta de respeto de Axel hacia la familia. Le tardó considerarlo medio segundo y entonces, se dispuso a hablar. _ Está bien. Disculpa por no habértelo dicho... _ ¿¡Disculpa!? –Interrumpió enloquecido ¿Cómo quieres que te disculpe por una cosa de ésta? Admito que yo me he equivocado en traer una mujer a la casa, pero no se compara con lo que planeas hacer tú. No puedo creer cómo nos has traicionado –sus ojos despidieron dos líneas de lágrimas que cayeron por sus mejillas, una de ellas, se metió dentro del surco rojizo de su cicatriz y se quedó estancada, sin posibilidades de hacer nada y todo por un hombre. _ ¿Qué... qué estás diciendo? –Dijo ella tartamudeando, viendo que Axel se ponía de cabeza gacha para iniciar un lastimado sollozo Con un signo de interrogación dibujado en su rostro, dio dos pasos ágiles hacia delante y le arrebató el sobre de la mano, lo abrió notando que el sello con el apellido "Tussaud" escrito ya no estaba, lo sacó y leyó aquel extraño mensaje escrito con el delineador que hacía dos días había perdido. Su pecho dio un vuelco tan inmenso que le fundió en una sacudida interna. La letra era casi igual a la suya, pero ella no había escrito eso. _ ¡¿Qué es esto?! Yo no hice esto. –Axel levantó la mirada como un tigre asesino No, amor debes creerme, nos están tendiendo una trampa. ¡Maddie...! La muñeca de Edith en realidad es Amadine que quiere matarnos para completar su sacrificio –se acercó nuevamente hacia él y lo tomó de las mejillas, ¡Por favor, créeme! Él puso la mano en su pecho y la apartó con fuerza. _ ¡No seas ridícula y admite que también eres una adúltera! Fue despedida hacia atrás, pero no con tanta fuerza como para que se produzca el trágico momento que estaban por sufrir. Apoyó la punta del pie derecho y luego su talón para evitar caer al piso. Luego, necesitó apoyar el otro, pero éste no llegó al piso. Su pie se torció de repente al pisar una superficie redonda, parecido a un balón. Su tobillo se rompió con un crujido. El cuerpo de la pobre mujer cayó duro y congelado como un ángulo de noventa grados volviéndose llano. Su cabeza se golpeó con el borde de la cómoda donde guardaba la ropa y un tajo sangriento se dibujó en su sien. Cayó sin vida y a sus pies, estaba inanimado el objeto que había pisado, no era un balón, sino una cabeza: la cabeza de la niña de plástico. Las orbitas oculares de aquel hombre nunca habían sido tan grandes. No podía creer que un simple empujón hubiese podido desencadenar tal tragedia. Sus manos estaban embarradas de un acto homicida. _ No... ¿qué acabo de hacer? –Dijo tomándose con fuerza y locura los cabellos de su cabeza Una vena nerviosa saltó perpendicular a su frente y se levantó sobre su piel traspirada y brillante. _ Maia... espetó sollozando un llanto de vidrio No, no, no, no... agregó en un desespero agitado Yo no lo hice... yo no la maté, ella se tropezó... Sí... se tropezó con el muñeco y se golpeó la cabeza. Lo que decía era cierto, pero ninguna clase de autoridad se lo creería. Hacía poco más de una semana había sido marcado de por vida en su rostro por un cuchillo que Maia había manipulado y no presentó cargos. "¿Por qué no lo hizo?..." pensaría la policía "... ¿será que quería hacer justicia con sus propias manos?" Se veía sin salida, incapaz de poder actuar o moverse. Quedó mirando espantado el cuerpo muerto de su mujer a los pies de la cómoda, con su cabeza ensangrentada emanando como una cascada grotesca cada vez más y más sangre. Sus ojos, aunque ya no veían nada, estaban completamente abiertos, casi como los de él, mirando fúnebremente lo trágico del destino y lo escuro de la muerte. De pronto, algo lo sacó de aquella nube maligna de la que había sido metido sin querer y lo introdujo otra vez en la nerviosa desesperación. _ ¡Maddie! –gritó Edith desde afuera ingresando a su casa La entrada principal quedaba a solo cuatro metros y una puerta de la escena del crimen. Axel no sabía qué hacer. _ Maddie, ¿Dónde estás? –preguntó entrando Maddie... otra vez se nombraba a la maldita muñeca que había sido testigo del crimen. Axel no la había visto detrás de su esposa hasta después de fallecer. "Si tan sólo fuese alguien con vida, la enviaría a la cárcel, porque ambos sabemos que yo no he sido el asesino.", se dijo en su interior considerando que estaba al borde de la locura. La vena que había crecido en su frente le deformaba la cara casi tanto como su cicatriz, dentro de ella, corría su sangre homicida furiosa y vertiente como la de la cabeza de Maia. Se dio la vuelta y cerró la puerta de un golpe, ni siquiera se dio cuenta que estaba actuando, hasta parecía verse afuera de él mismo, desconociéndose como persona. Tomó con fuerza el cuerpo de Maia y lo metió bajo la cama. Gotas de su helado sudor cayeron en el ínterin. El puño de su hija golpeó la puerta. _ Mamá, ¿Maddie está allí contigo? –Preguntó desconociendo lo que ocurría detrás de la puerta El atlético estado de Axel lo había beneficiado en aquél momento, sólo tardó unos segundos en esconder el cuerpo de su madre. Luego, movió la cómoda hacia delante para que ésta quede encima del charco de sangre. Respiró hondo y abrió la puerta. Edith lo vio y le causó asco verlo en ese estado. Lucía traspirado, despeinado y agitado. Pero cuando vio que tenía a la muñeca en su mano la tomó rápidamente y se olvidó del tema. Dio media vuelta y se fue de nuevo hacia la hamaca. _ ¿Dónde estabas? –Se le escuchó decir Me dijiste que ibas al baño y terminaste en el cuarto de mamá... La palabra "mamá" resonó en su mente junto con otra que desde hacía varios minutos evitaba afrontar: Criminal. Pidió faltar al trabajo esa tarde por motivos de salud, confesó que no le importaba el monto de dinero que le descontarían de su sueldo el próximo mes por ello. Lo que haría en el correr del día no lo pensó mucho, estaba demasiado choqueado como para poder realizar sus acciones con claridad. Primero, esperó que su hija se duerma, tan profundamente como acostumbraba a hacerlo. Sacó del fondo de la casa una enorme hoja de plástico grueso, con la que envolvía las vigas y otros elementos que había comprado para la reformación del hogar y la llevó hacia el lugar del crimen. La colocó sobre la cama de una plaza y recostó a su esposa encima, tapándola después con una manta roja. Acto siguiente, la limpieza total e impecable del lugar. Mientras trapeaba no dejaba de pensar en el hecho de que su hija ya no vería más a su madre. No tuvo necesidad de mentirle, por alguna razón no le había preguntado dónde se encontraba su madre que no había visto en todo el resto del día. Cada lágrima que derramaba en el piso, era eliminada con el agua enjabonada que liberaban las cuerdas del trapeador y que se mesclaba con la sangre espesa pegada en los tablones. Cuando terminó, hizo lo más difícil. Mientras todo secaba, envolvió como a un enrollado al cadáver en el plástico y con las puertas de la habitación, de la entrada y de la camioneta abiertas, se transportó con rapidez y sigilo con su mujer en los brazos, rogando a la suerte no encontrarse con Edith despierta. Cuando quiso acordar, estaba en el asiento delantero con la mano en la llave, comenzando a llevar a su esposa al rio más cercano, a unos dos kilómetros de allí. Si la suerte lo acompañaba, no lo atraparían. El rio corre fuerte y desemboca en una cascada de piedras, sabía que era un indigno adiós hacia el cuerpo de su mujer, pero debía elegir entre eso y pasarse toda la vida en la cárcel. La próxima imagen que tenía de sí, era su cuerpo recién bañado, acostado en la cama matrimonial, sin mover un sólo musculo, sin creer lo que acababa de pasar ese día. No supo cuándo se durmió, pero cuando quiso acordar, el sol ya se había asomado por completo desde el frío horizonte. Se desperezó con sus parpados congelados, para él solo habían pasado unos minutos, su cuerpo no tenía muestras de sentirse descansado y necesitaba estarlo para afrontar todas las mentiras que debería formularle a la policía para no ir preso, se tomaría todo el día para pensar bien en eso y a la noche llamaría a las autoridades para anunciar la extraña desaparición de su mujer. Se sentó en la cama y abrió los ojos. Gritó del susto. El reloj casi marcaba las ocho de la mañana, era imposible que Edith ya haya despertado. Justo al lado de su cama, estaba Maddie parada, como si sus pies de plástico estuviesen clavados en el piso a través de la alfombra color roja. En la casa había un silencio que le producía un leve zumbido en sus oídos, luego se escucharon unos pasitos secos que provenían del pasillo. Era Edith. Entró a la habitación con un rostro inentendible, sus ojos lucían apagados y artificiales, como si por ellos hubiese perdido la esencia de su vida. Estaba vestida con su camisón blanco de cama y se veía media perdida. _ ¿Edith? ¿Estás bien, pequeña? –le preguntó su padre, como si en su cabeza no tuviera ningún problema por el que preocuparse. Ella no respondió al instante. Luego, bajó la cabeza hacia Maddie, quién estaba de espaldas a ella. La subió de nuevo y en el instante que iba a comenzar a hablar, le bajaron de sus narinas dos finas y brillantes líneas de sangre que se deslizaron por sus labios y cayeron sobre la cabeza de Maddie, manchando el tul de su vestido de novia. _ Maddie no está vacía. Aún puedes salvarnos. –Dijo y salió corriendo a toda velocidad Su padre se paró inmediatamente y salió en busca de ella. _ ¡Edith!... ¡Edith, vuelve aquí! –le gritó antes de salir del cuarto, pero se detuvo en la puerta y dio un giro de ciento ochenta grados para ver de espaldas a Maddie. "Maddie no está vacía. Aún puedes salvarnos..." recordó y se estremeció del miedo. _ ¡¿Qué carajo está pasando?! –Gritó al techo agarrándose mechones de su cuero cabelludo con tanta fuerza que los arrancó No... esto no es real, esa muñeca sólo es juguete, ¡un estúpido juguete! Maia no estaba en lo cierto, Edith está confundida y yo... bueno, creo que yo sí estoy loco. Todo eso lo había dicho con los ojos apretados y cuando los volvió a abrir, la muñeca estaba con la cabeza dada vuelta, mirándolo con los ojos más vivos del mundo. Axel notó que las manos de Maddie estaban manchadas de color rojo y una de ellas cargaba un lápiz, precisamente el mismo que había perdido Maia y con el que supuestamente había escrito a su amante. El estómago Axel se torció de repente y lo hizo encorvarse haciéndole escupir un vómito verde con manchones rojos de sangre que se desparramó fuera del borde de la alfombra. Su respiración era agitada, pero cuando vio la sangre, se aceleró aún más. _ ¡No nos matarás! –Le gritó desquiciadamente ¡No nos podrás matar, Amadine! ¡Primero lo haré yo! Y de nuevo recordó la frase que había dicho Edith: ""Maddie no está vacía. Aún puedes salvarnos...". Sin pensarlo dos veces, cargó la muñeca y la acostó boca arriba sobre la cama, luego la volteó, sus ojos lucían demasiado reales como para volverlos a mirar. _ Bien, Edith ha dicho que no estás vacía. ¿Qué mierda llevas en tu interior, maldita puta? –le dijo destrozando el velcro para desvestirla Descubrió su espalda y vio en su cuello la palabra "Maddie", más abajo, en el medio de su envés estaba escrita la frase "Ábreme si quieres vivir" y al momento en que lo leyó corrió hacia la cocina a buscar el cuchillo más grande. Sin piedad alguna, penetró aquél plástico como a un trozo de carne muerta y le hizo un tajo que recorrió su espalda, lo abrió y halló en el interior un sobre pequeño, de apariencia exacta al que había encontrado hacía veinte horas, con la diferencia que éste estaba bloqueado con un sello rectangular con el apellido "Tussaud" escrito. Lo abrió desesperadamente y leyó lanzando de su boca sucia de vómito, un gemido de horror que no cesaba. "Mis queridos malaventurados, no lo tomen de manera personal todas las desdichas que le he hecho pasar. No quería hacerles sufrir, pero no podré revivir plenamente si no entrego antes de tiempo los tres cuerpos necesarios. Aun así, si estás en contra de mis planes, te doy el permiso para que continúes tu vida en paz. Simplemente debes enterrar mi cuerpo de plástico, aquél que tome prestado para realizarlo todo y entiérralo bajo una de las higueras en un agujero profundo y grande como para poner un humano, sólo de ésta forma mi alma descansará en paz y ya no podré volver al mundo real. Mis dioses son deidades muy generosas con los humanos y aún en contra de mi voluntad, me han obligados a decirles la solución a su problema, pero recuerda, sólo podrás lograrlo si todavía no han muerto dos de ustedes" Axel no sabía si en ese momento debía gritar de felicidad o entregarse al terror que corría por sus venas y que hacían que su pecho estalle en latidos. Agarró a la muñeca de los pelos corrió como un felino africano hacia el fondo de su casa para tomar una pala de excavación. Afuera caía un rocío invernal, pero a Axel ni siquiera se le pasó por la cabeza abrigarse. Atravesó nuevamente la casa, ésta vez su meta era el frente hacia la higuera más cercana, tenía ambas manos ocupadas y en su mente yacía la pregunta "¿Dónde está Edith?" La llamó a gritos imaginando cómo se lamentaría si estuviese muerta, no solamente porque se quedaría sólo, sino porque habría faltado a la única condición que tenía el macabro juego de Amadine, no enterrar a la muñeca si ya hay dos personas muertas. Cuando salió por la puerta delantera, vio a Edith de espaldas sentada sobre la hamaca del sauce, parecía estar en perfectas condiciones pero no quiso vociferarle, algo dentro de sí le decía que debía terminar con el entierro cuando antes y además comprendía como comprendía la obsesión de su hija hacia la muñeca, la verlo enterrarla protestaría contra él y no tenía tiempo para ese tipo de escenas. Tiró la muñeca hacia un lado y de inmediato comenzó a cavar. Al hacerlo, Edith se dio cuenta de lo que hacía y se acercó a él, inexplicablemente no levantó queja alguna, permaneció callada todo el tiempo salvo tres o cuatro veces en donde tosía y le sangraban las narices, en esos momentos era en los que Axel más se apresuraba. Por suerte, la tierra estaba húmeda por el abundante rocío que la había ablandado, entonces no tardó mucho tiempo en cavar el gran pozo. Cuando terminó, no pudo evitar largar una aturdidora carcajada cuyo aullido demente torció del miedo hasta a las higueras. Agarró del pelo a la muñeca que había permanecido inmóvil todo el tiempo y la arrojó adentro. _ ¡Ahí tienes tu maldito pozo, hija de puta! ¡Ahora déjanos en paz! –le exclamó Cargó un montón de tierra con la pala y comenzó a llenar el pozo, pero algo lo detuvo. Sintió un dolor indescriptible en su espalda, algo frío y filoso lo había atravesado de atrás, percibió que sus pulmones le ardían pero al mismo tiempo sentía congelado el resto de su cuerpo. Tosió una vez y de su boca saltó un chorro de sangre, su respiración ahora había alcanzado el punto máximo de agitación y cada vez le costaba más tomar aire. Edith retiró el cuchillo que había clavado en la espalda de su padre y soltó una risita al mismo tiempo que éste caía al pozo. Golpeó su cabeza con la tierra húmeda y desparramada, estaba boca arriba junto a la muñeca Maddie que enigmáticamente, tenía la nariz y la boca empapadas de sangre. Aún con el dolor que estaba terminando con su vida y la tos sangrienta que sucedía cada cinco segundos, tomó fuerzas para decir sus últimas palabras. _ Ed... Edith... ¿Qué me has hecho? La niña se rió nuevamente y agarró la pala del piso, luego habló: _ ¿Edith? –Largó una carcajada malvada Éste ya no es el cuerpo de tu hija. Ella ahora está muerta, justo a tu lado. –Axel le dio un vistazo a la muñeca y en un esfuerzo de llorar, una corriente de dolor le hizo retorcer su cuerpo, la niña siguió hablando Lo más gracioso de todo es que yo sólo te he matado a ti, pero tú... tú has matado a toda tu familia, accidentalmente, pero en fin, los has matado a todos. Por si el dolor no te deja darte cuenta, cuando abriste a la muñeca por la espalda para retirar el sobre, en realidad se lo estabas haciendo a mi querida amiga Edith, pero no te preocupes, posiblemente murió en el segundo y sin darse cuenta; y ahora morirás tú, tal y como me lo han predicho los dioses. –En ese momento, Axel dejó de respirar y el viento furioso: el viento de mal, sopló por toda la casa Ya he entregado mis tres ofrendas, ya los he sacrificado y ahora, estoy nuevamente viva. FIN
Érase una vez una niña de ojos dorados y cabellos cobrizos. Érase una vez una niña de 13 años, tan inocentes como malditos. Érase una vez una niña de risa musical y pasos bailarines, con amor por los animales y los libros, pura tras sus dos coletas y grandes gafas. Érase una vez Abigail. Érase una vez una niña de ojos húmedos y cabellos desgreñados. Érase una vez una niña sin edad, eterna y efímera. Érase una vez una niña que no era niña, sino alma en pena al descubierto, rota tras su pijama harapiento y piel amoratada. Érase una vez Gayla. Érase una vez una niña dividida en dos una noche. Érase una vez una niña viva y muerta, buena y mala, inocente y culpable. Érase una vez Gayla y Abigail, Abigail y Gayla, distintas antes de esa noche, una misma entidad después. Érase una vez yo, que no sé quién soy, o qué soy, y que no sé nada y nada recuerdo salvo una noche, la Noche de Todos los Santos, la Noche de Difuntos, de la difunta Abigail, de la recién nacida Gayla. Escuchen mi historia, niños, díganme que opinan... En mi mente todos son nieblas y lagunas. No hay recuerdo claro de quién fue o qué hizo Abigail antes de aquella noche, y abandoné su búsqueda hace tiempo. He de conformarme con lo que de momento sé sin duda, y es su última Noche de Difuntos, que tantas veces he revivido en mi cabeza que soy capaz de recitarla de memoria, aunque todavía pienso que hay detalles que se me escapan. Lo primero que recuerdo, en aquella mañana, fue cuando abrí los ojos. Estaba encogida en cama, rodeando con los brazos las rodillas contra el pecho, tenía frío. Al despertarme, me envolví en las mantas aún más, pero ya no pude volver a conciliar el sueño, así que me levanté, me envolví en una bata rosa calentita y bajé a desayunar. Mi madre me recibió con una sonrisa y me sirvió las tostadas deprisa, pues pronto se iría al trabajo. Se había recogido el pelo rubio en un moño en lo alto de la cabeza, y sólo el flequillo impecablemente recto y dos mechones cuidadosamente idénticos envolvían su cara. Mi madre era así, muy metódica, y me había inculcado sus horarios a la perfección, por lo que sabía que al acabar mis tostadas ella seguiría en casa, haciéndome la cama, terminaría unos minutos después y saldría por la puerta, justo cuando yo, en la cocina, abriría la nevera para coger la leche y prepararme los cereales. Y así fue. Al terminar mi desayuno, coloqué la taza en el fregadero y subí a mi cuarto a vestirme. Me puse unos vaqueros largos, azules, y una camiseta de algodón blanca, con las mangas largas y rosas, lo recuerdo perfectamente. Me cepillé el pelo, mientras intentaba inútilmente mantener mi flequillo recto de igual forma que mi madre, cosa que no pude conseguir. Al darme por vencida, salí del baño y, al no tener escuela, estuve leyendo un libro, no recuerdo su título, hasta que mi padre llegó a casa. Me saludó con un beso y salió de casa de nuevo, a la tienda, a comprar espaguetis para la comida. Esperé, todavía con el libro en las manos, a que volviese, pero al ver que tardaba más de lo normal regresé a la lectura. Aún tuvieron que pasar casi diez minutos más antes de que se abriese la puerta y mi padre, algo pálido, entrase precipitadamente y cerrase la puerta a sus espaldas. Extrañada por su comportamiento, le pregunté qué había sucedido, él me respondió que había creído que un hombre le seguía, un hombre alto y de pelo negro, que le resultaba turbador. Al ver mi expresión, se recuperó deprisa y le restó importancia a lo sucedido, alegando que sólo habían sido imaginaciones suyas. Asentí, todavía inquieta, y él entró a la cocina para preparar la pasta. Una media hora después, mi madre regresó. Se había desecho el moño y el cabello rubio le caía por la espalda. Ella también estaba pálida, fue lo primero que noté. Comentó que un cliente muy insistente había armado un alboroto en su consulta (mi madre trabajaba en una agencia matrimonial) y la había acusado de arruinar su relación, insultándola y amenazándola hasta que los guardas de seguridad lo sacaron a rastras. Sin embargo, ella todavía seguía intranquila, pues aunque era común encontrarse con personas nerviosas o desequilibradas en su trabajo, jamás había visto a ese hombre. Le pregunté si estaba segura y me dijo que sí, porque no habría olvidado a un hombre tan alto, con esa mata de pelo negro y esa apariencia perturbadora. Mi padre y yo nos miramos, pero no dijimos nada. El miedo ya se había instalado en mi corazón y, mientras comíamos, dije que no quería salir a pedir esa tarde, aunque fuese fiesta. No intentaron convencerme de lo contrario, cosa que me sorprendió, pues significaba que ellos mismos estaban tan asustados como yo. Pasó la tarde en un suspiro. Mi madre estuvo repasando cuentas del trabajo desde su ordenador de casa, quizás buscando a aquel hombre. Mi padre y yo jugamos a las cartas y atendimos a los niños que llamaron a nuestra puerta, añadiendo un puñado más de caramelos a sus bolsas. Al caer la noche, cenamos en silencio los espaguetis sobrantes del mediodía. Sin hablar, habíamos decidido que si superábamos aquel día sin más percances, el incidente del hombre alto y moreno quedaría atrás, por lo que nos acostamos lo más deprisa posible, deseosos de olvidar lo ocurrido. En la cama de nuevo, no podía concentrarme en mi libro, aunque me mostraba reacia a apagar la luz. No me consideraba asustadiza, y era bien consciente de que el misterioso hombre no aparecería de debajo de la cama o de dentro del armario para cogerme en cuanto quedase a oscuras, de hecho, lo más seguro es que fuese una coincidencia, pues en la vaga descripción de mis padres cabrían la mayor parte de los hombres de la ciudad. Era más que probable que no fuesen el mismo hombre; sin embargo, no podía sacudirme de encima el hecho de que yo era la única persona que no lo había visto, que yo era la que quedaba y que nos debíamos encontrar antes de que el día terminase. Y si a mi padre sólo le había seguido, y a mi madre la había amenazado, continuando así, ¿qué me haría a mí? No, no. No pienses en eso, me dije, son tonterías. Estaba siendo ridícula, así que, antes de que mi imaginación pudiese volar más, apagué la luz y me tumbé, obligándome a mí misma a cerrar los ojos y a dormir. Tardé en conciliar el sueño, pero al final lo logré. Flotaba entre brumas, nieblas y espesas nubes grises. No podía caer en el sueño, no podía volver a la realidad, me encontraba presa en la semiinconsciencia. Poco a poco fui sintiendo como me inclinaba más por la vigilia, al percibir la almohada bajo mi cabeza y mi cuerpo entre el colchón y las mantas. También noté uno de mis brazos preso bajo mi peso y el otro sobre la almohada, cerca de mi rostro, ya que sentía en el dorso de la mano mi aliento cálido y húmedo. A pesar de esto, todavía no había despertado del todo, y no lograba entender qué me había apartado del sueño en el que estaba sumida. Cayó la primera gota sobre mi rostro. Aterrizó en mi sien izquierda. La sentí deslizarse en mi cara, trazando el contorno de mi rostro hasta detenerse en mi mejilla. ¿Habría goteras? Sin embargo, no parecía que estuviese lloviendo, no se oía nada. Espera, sí se oía. Pero no era el sonido susurrante de las gotas de agua, se asemejaba más a... una respiración. La segunda gota se posó en mi frente, cerca de donde la primera. Ésta resbaló en el sentido contrario, recorrió mi frente y se perdió entre mi flequillo. No, sin duda no era agua. Era un líquido más espeso, lo noté sobre mi piel, además la lluvia era fría, no estaba tan caliente. Para entonces no tenía ninguna duda de que otra persona estaba en la habitación conmigo, notaba su presencia imponiéndose sobre mi pequeño cuerpo. Otra gota más, justo al lado de las anteriores. Se escurrió por entre mi cara, bordeando mi nariz y acariciando mi labio superior, para morir en la comisura de mi boca. Noté su sabor salado, metálico, caliente. Sangre. Sangre recién manada de un cuerpo. Antes de poder asustarme, el colchón de mi cama tembló, alguien acababa de sentarse a mi lado. Antes de poder percatarme de lo que hacía, regresé de golpe a la más cruda realidad y abrí los ojos. Lo primero que vi fue la puerta de mi cuarto abierta. La luz del pasillo encendida. Un cuerpo apoyado en el marco. Se había deslizado hasta el suelo, pero pude reconocerlo. Era mi madre. Y la habían decapitado. De su cuello seccionado manaba sangre a borbotones, como una tétrica fuente. Sus manos, flácidas y blancas, moteadas de rojo, todavía estaban extendidas hacia mi cama, en un intento fallido de alcanzarme, de protegerme. Fue lo último que vi con claridad antes de que las lágrimas nublaran mi visión. Una violenta inclinación del colchón de mi cama logró que apartara los ojos del cadáver mutilado de mi madre, para volverlos hacia su asesino. Una figura alta se recortaba contra el rectángulo de luz del pasillo. Su rostro amenazador parecía esculpido en mármol, frío y blanco, y por sus mejillas corría la sangre; sus ojos negros, sin embargo, ardían con la furia y la ira más salvajes e indescriptibles que sólo podían acunar los verdaderos perturbados. Su cabello negro se había pegado a su cuello y frente, dejando caer gruesas gotas rojas sobre su rostro. Su ropa estaba sucia, rota y desaliñada; empapada en sangre de una manera tan devastadora que no pude seguir negando el hecho de que no pertenecía toda a mi madre. Mi padre no la habría dejado levantarse si temiese que algún desconocido se hubiese colado en casa. Mi madre logró llegar a la puerta de mi habitación, ¿habría podido él salir de la suya? Me fijé en sus manos y el hilo de mis pensamientos, el ritmo de mis latidos y el compás de mi respiración se interrumpieron brutalmente. El brazo izquierdo le colgaba en un costado, con la mano empuñaba un gran cuchillo cubierto en su totalidad por sangre negra y espesa. La otra estaba alzada, sobre su cabeza y sobre la mía, aferraba con fuerza la cabeza seccionada de mi madre. Con el cuello apoyado en la palma, la sangre resbalaba por su muñeca y su brazo, sólo algunas gotas desviaban su rumbo y aterrizaban sobre mí. Mi madre aún tenía los ojos abiertos en par en par y la boca desencajada. Chillé con fuerza. Él soltó la cabeza y se lanzó sobre mí, cuchillo en alto, mientras yo intentaba saltar de la cama por el lado contrario. Me arrastraba por el colchón, intentando zafarme de las mantas, del miedo, de sus sucias y asquerosas manos. Me aferré al borde de la cama con ambas manos y logré incorporarme. Antes de que pudiese salir, sin embargo, un inmenso dolor e atravesó la pierna. Giré la cabeza. Me agarraba el tobillo, me había clavado la hoja en el muslo. Intenté desesperadamente escapar pero ya era tarde. Me arrancó el cuchillo de la pierna y el dolor me hizo gritar de nuevo. Trepó sobre mí y me aferró los hombros, tirándome contra la pared. Me golpeé la cabeza con fuerza y mareada caí al suelo, mientras con la vista nublada y un dolor latiéndome tras la frente, le vi gatear sobre la cama y bajarse, poniéndose de pie a mi lado. Me miró unos segundos, que podría haber aprovechado para huir si el dolor no hubiese inundado mi cerebro hasta el punto de hacerme luchar desesperadamente por mantener la consciencia. Si iba a matarme, no cerraría los ojos. Sin embargo no me clavó el cuchillo, sino que se arrodilló ante mí y, con un movimiento brusco, me aferró por el pijama y me atrajo con fuerza hasta él. Con sus labios sobre mi oreja, mi cuerpo contra el suyo, y sus brazos envolviéndome; susurró: -Lo siento mucho, Gayla, sabes que tengo que hacerlo. Debo callar las voces. Debo hacer que te quedes conmigo, Gayla. Ellos ya están muertos, ya no podrás irte con ellos. Te quedarás a mi lado, para siempre, ya no huyas más de mí. Sentí la punta del cuchillo sobre mi espalda. Intenté hablar, intenté decirle que mi nombre no era Gayla, sino Abigail, pero las palabras no salían de mi boca. -Duerme, Gayla. Duérmete y todo terminará. Reuní todo el aliento que quedaba en mi cuerpo, toda la fuerza, todo el miedo, toda la tristeza, y la eché fuera con un grito brutal, que logró que me doliese la garganta, pero que se detuvo bruscamente al estallar un dolor rojo y negro, punzante, ardiente, en mi cabeza. Me había clavado el cuchillo en la nuca. El dolor fue indescriptiblemente agudo, terriblemente intenso, durante unos segundos eternos. Después cayó la oscuridad, cayó el frío, cayó la muerte. Morí. Me mató. Ahí murió Abigail. Ahí nació Gayla. No sé en quién pensaba él cuando me mató, no sé quién era antes, pero sí sé quién es ahora. Ahora yo soy Gayla, y soy Abigail. Y desde esa noche vago por esta casa, y por todas, y hablo con otros niños. Abigail les cuenta mi historia, y les aprecia, y les desea lo mejor, pero después Gayla arremete contra ellos, y les mata, y Abigail llora. Quizás mis pasos hoy terminen en tu casa, en la puerta de tu habitación. Si es así, conocerás mi historia mejor que en este relato. Abigail te la enseñará, y Gayla hará que la vivas. Los veré esta noche, niños, ustedes nos verán a nosotras. Me reconocerás enseguida, ya verás, todavía esas tres gotas de mi sien izquierda cubren mi rostro, como las tres patas temblorosas de una esquelética araña posada en mi frente. Adiós, pues. Abigail os quiere. Y Gayla os odia.

Este es Helen, 14 años. Sus ojeras lo hacen ver como si nunca durmiera. No le importa mucho su desordenado cabello negro, ya que no le interesa poner demasiado esfuerzo en arreglarse; es Bloody Painterinnecesario. Se sienta al final de la clase, junto a la ventana; él siempre se encuentra tranquilamente dibujando, es todo para el. No le gusta socializar con las personas, haciendo de él un persona solitaria. Hay una persona siendo empujada a la salida de la escuela. Ese es Tom, quién siempre es victima de bullying, no porque alguna vez haya hecho algo, es solo que a la gente le desagrada. Estas cosas pasan a menudo, y Helen sabe de ello. A pesar de que se siente mal por Tom, no quiere interferir, ya que sería bastante molesto. Durante el receso, Judy dijo que había perdido su reloj, así que comenzó a buscarlo. Helen no quería ayudarla, ya que no es de su interes. De repente, alguien vio algo que brillaba de la mochila de Helen. -¿Qué es esto?- dijo Ban, mientras metía sus manos en la mochila, y sacaba un reloj adornado con diamantes falsos. Helen estaba muy sorprendido, ya que no tenía idea de como habría llegado eso ahí. -¡Ah! ¡Ese es mi reloj!- Judy recibió el reloj de Ban, mientras veía la situación. Ambos observaron a Helen con un mirada extraña. -No fui yo- dijo Helen, mientras seguía dibujando sin levantar la cabeza -Sí, claro- Judy dejó el salón junto con Ban. Bloody painter 2 El día siguiente, como era usual, Helen estaba en su mesa dibujando. Él noto que la atmósfera a su alrededor no se sentía bien; las personas susurraban cosas sobre él, incluso algunos comenzaron a llamarlo “ladrón”. Decide no explicarselo a si mismo, ya que sabe que es inutil hacerlo. A medida que el tiempo pasaba, Helen se convirtió en el nuevo blanco de bullying; todo que él hacía, ahora era exagerado. No le gustaba, pero no se resistía. Mantenía ese sentimiento en su corazón, en silencio. Hasta que un día, Ban tomo el cuaderno con los infinitos dibujos de Helen sin terminar. -Siempre haciendo estas cosas sin sentido- dijo Ban mientras agarraba unas páginas de sus dibujos y las rompía en muchos pedazos, esperando a ver la reacción de Helen. En estos momentos, los sentimientos que había estado ocultando, estallaron. Golpeó a Ban en el rostro, y comenzó la pelea. Helen no era tan fuerte, por lo que fue golpeado. Otros estudiantes miraban la pelea, sin detenerlo, incluso había gente que le pisoteaba la cara y el estomago. Despues de que sonará el timbre, todos se detuvieron y fueron a sentarse antes de que llegará el profesor. Helen regresó a su asiento, como si nada hubiese pasado. La profesora llegó un poco tarde. -Oh por...Otis (Helen) ¿Qué te pasó?.- Helen tenía algunos golpes y cortes visibles y su profesora lo notó al apenas entrar. Todos lo miraban, esperamos una buena respuesta, mientras seguían con esa mirada asesina. -Me caí de las escaleras profesora- dijo Helen, mientras desaparecían las miradas. Luego de llegar a casa después de la escuela, sus padres le preguntaron qué le había pasado, y respondió con la misma respuesta. La chaqueta que estaba usando tenía algunos cortes parecidos a los de su cara. Sus padres le creyeron sin dudar. Usualmente cuando los padres de Helen le preguntaban por la escuela, él siempre decía que estaba bien. Incluso mentía diciendo que tenía muchos amigos, viviendo feliz cada día. Helen se negaba a decirle la verdad a sus padres, no quería hacer que se preocuparan por él. Unos meses más tarde, Helen ya se había acostumbrado a los comentarios negativos sobre él, a ser golpeado o humillado, ya se volvió algo normal, ya no le afectaban esas cosas. ¿Quién lo culpó en primer lugar? ¿Por qué querrían hacerlo el culpable de eso? Eso ya no importa. Nada más importa ahora. ¡Hola! ¿Estás ahí?' Helen recibió un mensaje de un usuario desconocido en Facebook. ¿Quién eres?' Bloody painter by katrenk-d6ynqiv 'Soy Tom, tu compañero de clase' Tom nunca había hablado con él antes, así que se sorprendido '¿Qué sucede?' dijo Helen 'Um… ¿te encuentras bien? le pregunto Tom 'No es de tu imporancia' Helen concluyó a la pregunta de Tom. Tom chateó con él por un rato, hasta que le dijo: 'Mira, se que no te sientes bien. Estas en la misma situación que yo. Realmente quiero ayudarte, pero no puedo…lo lamento. Despues de eso, Tom y Helen se hablaron durante un tiempo, Helen se sintió mejor contando todo el dolor y los sentimientos que tenía. Él incluso bromeaba con Tom usando “” para mostrar su felicidad. Esa era la primera vez que Helen había hecho un amigo. Era una cálida tarde. 'Ven a verme en el techo despues de que términa el primer periodo. Necesitamos hablar. No preguntes.' envió Tom la noche anterior. Siguiendo sus instrucciones, Helen fue a ver a Tom en el techo, saludando y caminando hacía él dijjo:-¡Hey Tom! ¿Qué pasa amigo?- Um…tengo que decirte algo…algo importante…- dijo Tom con una expresión seria-¿Recuerdas el incidente del reloj robado?- ¿Cómo Helen iba a olvidarlo? Ese fue el inicio de su sufrimiento. Helen asiente.-¡Yo fui el culpable!- Tom miró hacía abajo, asustado de mirar a Helen. -¡¿QUÉ?!- Helen estaba sorprendido -Robe el reloj de Judy y te culpe -¿Por qué hiciste eso? -Con un nuevo blanco de victima, mi vida es mucho mejor- Tom sonrió. Es verdad que cuando todo el mundo decidió hacerle bullying a Helen, no volvieron a molestar a Tom. Era como un juguete abandonado. Para él era totalmente perfecto. Siempre y cuando estuviera en silencio sería capaz de vivir su vida escolar sano y salvo. Tuvo éxito, el plan era increíblemente perfecto. Helen agarró el cuello de su camisa, y, después le dió un pequeño empujón, que hizo que terminara cerca del borde. Tom se resbaló y se cayó del techo. Helen lo agarró al instante, y trató de tirar hacia arriba, pero no tenía la suficiente fuerza. -Lo siento mucho, Helen- Tom cayó. Helen cerró sus ojos, asustado de mirar lo que iba a suceder. No podía imaginar lo que sucedería después de caer de 6 pisos de altura... Luego, la policia llegó, interrogaron a Helen. Estaba demasiado horrorizado por el accidente, y no pudo decir ni una palabra. Una vez más, Helen se conviertía en el tema de discusión de los estudiantes. Algunos pensaban que Helen había empujado a Tom desde el techo, pero la mayoría pensaban que Tom se suicidó, y Helen no pudo salvarlo, ya que lo habían visto agarrando la mano de Tom antes de caer. Esa noche Helen se encontraba en su cuarto llorando, temblando, no podía sacar la culpa de su interior. Necesitaba calmarse y de repente un pensamiento se cruzó en su mente: "No es mi culpa que Tom haya muerto. ¡Merecía morir!". Esto hizo que se sintiera mucho mejor, y que su culpabilidad se desvaneciera. Helen sonrió espeluznantemente, "Tom ha tenido su castigo...Supongo que es hora de que los otros tengan el suyo, ¿no?" Su llanto se convirtió en una risa en la oscuridad. Los compañeros de Helen decidieron tener una fiesta de Halloween, pero no para celebrar Halloween, sólo para tener una fiesta. Como siempre, Helen había sido invitado a la fiesta. La noche antes de Halloween, Judy y Maggie se estaban enviando mensajes en Facebook. Ambas vivían en la residencia de estudiantes de la escuela, y la habitación de Judy estaba al lado de la de Maggie. 09:03 – Judy: quien vendrá mañana a la fiesta? Estoy muy emocionada 09:03 – Maggie: la mayoría de nuestra clase estará ahí. Pero le mande muchos mensajes a Ban, y todos los mensajes que envie fueron leidos, pero nunca me contesta, que demonios esta mal con él? 09:04 – Judy: probablemente este trabajando, supongo 09:06 – Maggie: algo raro esta pasando…he estado escuchando pasos viniendo de mi puerta por un largo tiempo…creo que alguien esta caminando alrededor del dormitorio 09:06 – Maggie: espera, iré a ver (Usando la mirilla de la puerta Maggie vió algo inusual...) 09:07 – Maggie: ¡oh dios! Hay un tipo afuera con una mascara y una chaqueta azul, tiene un cuchillo y ESTA CON SANGRE— 09:07 – Maggie: mie*da! Esta golpeando mi puerta — 09:08 – Maggie: oh dios oh dios oh dios!!! 09:08 – Judy: calmate! y encuentra un arma o algo!— 09:08 – Judy: solo protejete! 09:09 – Maggie: giró el pomo de la puerta, que bueno que puse llave...— 09:09 – Maggie: tengo miedo! 09:09 – Judy 09:09 – Maggie: que debo hacer?! 09:09 – Judy: Maggie, escucha 09:09 – Maggie: SALVAME! 09:09 – Judy: Maggie, calmate— 09:09 – Judy: Maggie— 09:10 – Judy: Maggie? Se muestra que el mensaje ha sido leído, pero Judy simplemente no obtiene respuesta de Maggie. De repente oye el sonido de su puerta abriéndose. Se da vuelta, y siente un terrible dolor en el estómago. Una persona con sangre en su mascara y una chaqueta azul irrumpió en su habitación y la apuñalo. 'Esa noche, todos los estudiantes que se encontraban en la residencia fueron asesinados. Nadie sabe cómo lo hizo. El asesino usó la sangre de las víctimas para pintar en las paredes de la residencia de estudiantes "" .Muchos de los cadáveres estaban mutilados y triturados, posiblemente para conseguir más "pigmentos". 'Helen Otis, el culpable, sigue desaparecido. Sin embargo, en el chat donde Judy y Maggie estuvieron hablando, un mensaje fue escrito, Bloody painter by delucat
Jack era un adolescente que trabajaba en un periódico local. Un día su jefe hizo un anuncio de que Estados Unidos había entrado en La Segunda Guerra Mundial, y Jack se dignó a inscribirse en el ejército para luchar por EE.UU. Al poco tiempo se hizo amigo de un inglés llamado Louis, el que también se había alistado allí, ya que su pueblo fue atacado y tenía la necesidad de defenderlo. Jack y Louis se hicieron mejores amigos, y todos los demás soldados empezaron a llevarse muy bien, hasta se llegaron a llamarse entre ellos hermanos. Jack y Louis estaban a punto de lanzarse hacia las líneas enemigas, pero al final resulto que el lado enemigo se movió antes que ellos. Un gas venenoso fue arrojado alrededor de la base, provocando que Jack se quedara ciego. Durante el alboroto, Louis recibió un disparo. Ambos fueron enviados a un hospital a unos pocos kilómetros de distancia. Mientras en el hospital, Jack empezó a llorar por el dolor que sus ojos le causaban, por lo que los médicos tomaron una medida drástica y le quitaron los ojos. Aun estando ciego, Jack se negaba a abandonar a su preciado amigo. Louis estaba siendo atendido por una enfermera llamada Betsy, quién nació en Estados Unidos, se trasladó a Noruega, y fue a ayudar a los soldados heridos de enfermera. Pero un día después de esto, la enfermera no pudo salvarle la vida, Louis agarró la mano de Jack pero unos minutos después la soltó, y dio su último aliento en esa cama, como si se fuera a dormir. Jack quería llorar, pero ya no tenía ojos para poder hacerlo, así que se mordió el labio hasta el punto de que le empezó a sangrar. Luego los médicos apartaron el cuerpo de su amigo y lo llevaron a enterrar, Jack se quedo durmiendo en esa habitación durante unos 3 días. Al día siguiente el médico le leyó un telegrama de Betsy, diciendo a donde habían enterrado los cuerpos de los soldados muertos, Jack fue allí y encontró el lugar donde fue sepultado Louis, Jack se despidió, luego volvió a su hogar, en Estados Unidos. Eyeless jack fan art Fan art Pero sólo más tristeza le esperaba allí. Cuando llegó, su madre lo recibió con lágrimas al ver que él ya no tenía ojos, luego Jack le preguntó si algo más había ocurrido para que estuviera así, siendo ella normalmente tan alegre y llena de tanta energía, entonces ella dijo que Marcos el hermano de Jack, quien trabajaba en una fábrica había muerto a causa de unas partículas que había impregnadas en el aire. Jack quiso llorar por la pérdida de su hermano pero sin siquiera pensar en eso una semana más tarde lamentó la pérdida de su madre, que se dice que probablemente murió por esa gran tristeza. Jack se había quedado solo ya que su padre murió de tuberculosis cuando él solo tenía cinco años. Y ahora Louis, Marcos y su madre también habían muerto. No había nadie allí para guiar a este hombre ciego, para consolarlo,siquiera para darle algo tan importante como un abrazo. Una noche, Jack caminó alrededor de su antigua habitación hasta que llegó a un viejo escritorio de madera donde guardaba un arma, estaba cargada y lista para disparar, por si en algún momento entraba un ladrón y tratara de hacerle daño a él o a su madre. Pero ya ella se había ido, solo había un uso para ese arma ahora, Jack abrió la boca, y apuntó con la pistola en la garganta y apretó el gatillo. Sus cuerdas vocales y la tráquea fueron destrozadas en un mili segundo. Eyeless jack by vikhop-d5s2alx Su cuerpo sin vida cayó al suelo, pero para su sorpresa, seguia vivo, el destello repentino de los disparos, le habían provocado algo en su mente que le hizo olvidar todo lo que le había ocurrido antes de su muerte. Estaba confundido en cuanto a por qué lo había hecho. Incapaz de escapar, se quedó en la casa esperando una respuesta, hasta que al ver las fotografías de la Segunda Guerra Mundial, de los soldados y lo demás, le hizo recordar todo de nuevo. Desde ese día aquel fantasma sin voz ni ojos, ronda por ahí intentando calmar su tristeza de algún modo u otro.