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Palabras pentavocálicas Las palabras pentavocálicas o panvocálicas son aquellas que contienen las cinco vocales. El Diccionario de la Real Academia Española recoge más de 2000 términos de este tipo, y en 760 de ellos no se repite ninguna vocal. Según las reglas de la combinatoria, se pueden ordenar las vocales de 120 formas distintas: aeiou, aeiuo, aeoiu... Así, por ejemplo, podemos encontrar algunas palabras con las vocales en el orden euoia, como neumonía o euforia, pero también nos encontraremos con algunas ordenaciones que no correspondan a ningún vocablo de nuestro idioma. Si buscamos en el francés también encontraremos una larga lista de términos pentavocálicos, entre ellos, oiseau, que significa pájaro. Sin embargo, en castellano no existe ninguna palabra que tenga las vocales en el mismo orden que las tiene oiseau, es decir, no hay ningún vocablo al que le corresponda la ordenación oieau. Además, en oiseau solo hay una consonante, mientras que en castellano son necesarias al menos dos para formar palabras panvocálicas, como euforia o eufonía. Ayuntamiento, murciélago, abuelito, adulterio, educación, hipotenusa, menstruación... ¡La lista llega hasta las 2000! Pero también hay palabras que no aparecen en el diccionario y contienen las cinco vocales, como es el caso de los nombres propios: Eustaquio, Eulalio o Aurelio. Si se buscan, fácilmente se encuentran nombres completos de personajes famosos que reúnen todas las vocales, como Rubén Darío, Martín Lutero, Julio César, Julia Roberts... Nombres de países y lugares también se unen a este grupo, como Eslovaquia, Bielorrusia, Mozambique y -permitiendo los nombres compuestos- Estados Unidos, Ciudad del Vaticano y Guinea Ecuatorial.
4 trucos para recordar mejor lo que tienes que hacer ‘¡Se me olvidó la cita con el médico! ¡No compré los materiales que necesitaba para la clase de ciencias! ¡Se me pasó llamar a mi jefe para confirmar la reunión!’ Estos y un sinfín más de ejemplos son conocidos como despistes, aunque en realidad son fallos en la memoria prospectiva. Cuando hablamos de la memoria, la mayoría de la gente tiende a pensar en cosas que ya han pasado, aunque en realidad, también tiene un papel fundamental en las cosas que planificamos hacer en el futuro más o menos inmediato, algo que conocemos como memoria prospectiva. Te contamos cuatro cosas a tener en cuenta para recordar mejor lo que tienes que hacer (o que otros lo hagan): • Darle importancia a lo que hay que recordar. Según un artículo publicado en Applied Cognitive Psychology la motivación ejerce un papel importante en las primeras fases de la memoria prospectiva, pues recordamos mejor hacer aquellas cosas que son más importantes para nosotros porque usamos más estrategias externas. • Intentar no hacer tareas muy complejas hasta el momento en que tienes que recordar realizar el recado. Según Harrison y su equipo (2013), si nos ocupamos con tareas de atención dividida muy complejas que nos exigen mucha concentración y recursos, nos costará más recuperar la instrucción de forma espontánea. • Dormir suficiente. Un estudio publicado recientemente en PLOS One (2013) señala que el sueño mejora nuestra memoria prospectiva hasta dos días después de la instrucción, de dos formas: recordamos mejor el hecho de que hay algo que hacer, y también la tarea concreta que hay que realizar. • Entrenar la memoria de trabajo. Laskowska y sus colaboradores (2013) han diseñado un juego que pretende trabajar de forma novedosa la memoria prospectiva, aunque según los autores, su eficacia aún no ha sido probada. Hasta que llegue ese día, podemos intentar entrenar la memoria de trabajo, otro tipo de proceso cognitivo que parece tener un papel importante a la hora de recordar nuestros planes de futuro (Wang y colaboradores, 2013).