abralight
Usuario (Japón)

......................................................................................................................................................................... Hoy después de la escuela fui al Blockbuster para saciar mis ganas de rentar películas, soy un verdadero fanático de todo eso. Cuando abro la puerta y respiro profundo, es como si inhalara la imaginación de esos grandes cineastas. Sinceramente es uno de los mejores lugares creados en el universo. En vez de ir a bailar o a beber, prefiero adentrarme a los grandes parajes que tiene este preciado video-club. Mientras me decidía por las que fueran de mi agrado, llegué a uno de los estantes que más me encantan, es decir, la sección de “terror”. Tomé entonces el estuche de la película “El diario de los muertos”, por George A. Romero (que por cierto es uno de mis directores de cine favorito, gran padre del cine zombi), y recordé algo muy curioso que se había rumoreado cuando iba en la primaria. Hace mucho tiempo que ese rumor se había olvidado. Era una noticia que no debía comunicarse en ninguno de los medios masivos, ni en el periódico, ni en la radio, ni en la televisión y mucho menos en el Internet. Sin embargo, se decía que lo habían ocultado para no ocasionar pánico en la gente, así que lo desmintieron; pero fue como un secreto a voces, porque algunos de los que vivieron aquel suceso consiguieron escapar y publicaron de su experiencia en foros, redes sociales y demás sitios web. Fue algo muy renombrado en aquella época, y cuando recién había ocurrido, mis compañeros hablaban de todo eso en el recreo. Recuerdo que se llegó a saber en la escuela por una simple persona, y por supuesto que se trataba de uno de mis populares amigos, el gran Twister. Pasé a la cafetería por unas golosinas y cuando iba cruzando la cancha observé que se estaba formando una especie de “reunión” en círculo. —Hola, ¿qué cuentas ahora Twister? —pregunté indagando con entusiasmo, puesto que imaginé que estuviese hablando acerca de otra cosa. —Llegaste justo a tiempo para escuchar la historia que leí en Internet, ni se lo imaginan. —Deja de alardear, ¿qué historia? —habló David, uno de mis compañeros que se encontraban en ese momento. —Imprimí todo, no se desesperen. Sacó de su bolsillo cuatro hojas dobladas. Todos esperamos intranquilos por la lentitud con que se movía, pero apenas y las desdobló supimos claramente que la narración sería increíble. Cada cosa que nos solía relatar siempre nos dejaba boquiabiertos, sobretodo por los temas que mencionaba. Él era el típico cuenta cuentos del salón, tú sabes, el que decía historias de fantasmas, ovnis y cosas raras. Sin embargo esta historia se me quedó en la mente más que otras, supongo que por lo raro y curioso del asunto. Lo que están a punto de leer, seguro les dejará impresionados. Yo lo estuve un buen tiempo. Twister alzó la voz y con un tono tétrico empezó a narrar lo que decía en las hojas de papel… «Hola, mi nombre es Michael… y fui uno de los sobrevivientes del extraño evento del Blockbuster nuevo. Las noticias lo mencionan como una broma, como un simple juego, como algo que nunca fue verdad. Pero no es cierto, yo soy la prueba viviente de que todo eso sí ocurrió. No soy el único, hay más que pudieron escapar de aquel lugar; si alguien llega a leer esto, por favor, no lo callen y háganlo saber de alguna forma. Cuando la violencia en mi tierra natal se había desatado de una manera alarmante, me mudé al poblado de Anomalía, una pequeña ciudad en la que los cines escaseaban y la piratería ni siquiera asomaba sus mañas. Por ello, unos hombres decidieron construir un Blockbuster en el centro. Me pareció increíble puesto que yo solía rentar películas y videojuegos en mi antigua ciudad. Eso significaba “no más horas de aburrimiento”. Lo mejor era que se construiría a unas cuatro cuadras de mi casa, así que podría visitarlo cuantas veces quisiera. La construcción se tardó aproximadamente medio año, después, camiones de carga traían las películas para poder organizarlas en los estantes. Cuando iba y venía, ya sea de la escuela, del parque, de la tienda o de algún otro lugar, me cercioraba si por fin estaba abierto, pero tardó un poco más. Desde “románticas”, “artísticas”, “documentales”, “para adultos”, “terror”, “ciencia ficción”, “fantasía”, “suspenso”, “drama”… Yo no podía creerlo cuando entré al establecimiento por primera vez aquella noche; estaba en el mundo de los géneros cinematográficos y hace mucho tiempo que no los veía. Una sonrisa se forjó en mis labios inmediatamente, y cuando quise dar el primer paso, alguien me detuvo. —Buenas tardes joven, ¿puedo ayudarlo a buscar un título? Era una chica, vestida con un uniforme azul, usando cola de caballo y una gorra que cubría su cabello rubio. Mientras tanto, en su playera, un distintivo sostenía su nombre con un broche. “Diana Vázquez”, se llamaba. —No, en realidad me gustaría sacar mi tarjeta de renta, quiero volverme socio distinguido. —Por supuesto, sígame por favor —contestó y me dirigió a la barra de cobro. —¿Será tardado?, es que no avisé a mi casa —sostuve para no demorar. —En lo absoluto joven, no será mucho tiempo. Sólo necesito que llene esta hoja con sus datos. —Está bien —accedí, tomándola. —Me avisa cuando termine. —Pasó a atender a los demás clientes. El documento pedía cosas sencillas, como mi nombre, dirección y número telefónico. Debo admitirlo, jamás me gustó rellenar hojas de ese tipo. Como era de natural, cada Blockbuster tenía televisiones instaladas a lo alto de las paredes, mismas donde se transmitían videos grabados acerca de las últimas recomendaciones de películas o videojuegos. He aquí el grave problema de esta historia. En el transcurso de mi pluma peleando con el papel, escuché lo que se mencionaba en las pantallas. Aunque no le tomé mucha importancia al principio, alcancé a escuchar pequeñas partes de la transmisión, pero nada que realmente captara mi interés. Ahí es cuando sucedió, las pantallas se apagaron emitiendo un último ruido, como un molesto quejido. Levanté la mirada hacia los televisores de la misma manera que los demás clientes hicieron. Volvieron a encenderse y mostraron una serie de imágenes que no dejaban de rodar. Las animaciones llegaron a transmitirse muy velozmente para nuestras miradas; aunque subconscientemente logramos captarlas lentas y detalladas. ¿Cómo lo sé? Ni yo mismo podría responderme, pero fue una especie de truco subliminal muy extraño e innovador. La primera imagen que pude ver fue a un hombre en el parque, parecía hambriento y su rostro era desquiciado. Corrió por los campos para morder a una mujer en el cuello; luego, otra imagen se hizo presente. Se trataba de una joven ubicada en una especie de asilo, enterrando una navaja en el estómago de un anciano. Éste cayó aún con vida; sin embargo y para su mala fortuna, la joven se acercó lentamente para terminar con él. Después un niño apareció en pantalla. Estaba sentado en un gastado catre mientras que su rostro le descubría tener un intenso malestar. Vomitaba descontrolado entre sus sábanas cuando una silueta se trazó a su espalda y bateó con ira la cabeza del infante. La grabación terminó. Justo cuando la pantalla regresó a las transmisiones regulares, algunos cuantos cayeron al suelo para convulsionarse, mientras volvían sus ojos en blanco. Los que quedaron, empezaron a vomitar, y entre ellos me incluyo. Diana Vázquez fue una de las que cayó al suelo para convulsionarse, pero después de unos cuantos segundos, la uniformada del Blockbuster se levantó, al igual que todos los demás en su misma situación. La vi de lejos, corrió por entre los estantes que tenían las películas de terror. Fue escalofriante. Mantuvo los ojos totalmente en blanco y con espuma escurriendo por su quijada; se lanzó bruscamente contra un hombre para morderlo en el cuello, así hasta destrozarle la yugular. Así mismo, una mujer tras recuperarse de su ataque repentino, sacó de su bolso una navaja suiza, y corriendo hasta el primer sujeto que tenía enfrente lo apuñaló en el abdomen hasta asesinarle. Reitero, ella también tenía los ojos en blanco y espuma escurriendo por toda su boca. Imagino que ya habrán comprendido lo que estaba ocurriendo. Quedé sorprendido al ver el mismo comportamiento salvaje en un niño que salió de la sección de videojuegos, se movilizó sobre los estantes y a una velocidad impresionante se arrojó contra una mujer para arrancarle la nariz de un solo mordisco, con una fuerza innatural. Ni se diga, yo estaba horrorizado… sin siquiera poder moverme. Vi que otro empleado del Blockbuster había sido manipulado por las imágenes. Se hallaba de pie y su mirada puesta sobre mí. Temblando, retrocedí lentamente con intención de escapar, sólo provocando que tomara una pluma de la barra y corriendo hacia mí intentara clavármela. Huí directamente por la salida que tenía a unos metros de distancia, apenas consiguiendo evadir el asalto de ese poseído; y dejando atrás los ensordecedores gritos, no detuve mi paso. El sujeto aún me perseguía, puesto que de igual manera cruzó la puerta con intención de alcanzarme. Seguí hasta la otra calle, y escuchando un disparo a mis espaldas, me escondí en uno de los contenedores de basura que había por ahí. Me asomé con un poco de curiosidad para darme cuenta de algo: una gran camioneta negra se había estacionado afuera del Blockbuster; sin embargo, lo que más quedó grabado en mi mente fue ese extraño nombre que tenía marcada en una de las puertas, uno que decía: “Sinneslöschen”. Por las ventanas del vehículo unos hombres asomaron las puntas de sus armas. Esto para dispararle a todos los que intentaban escapar… Fue una masacre. Cada uno de los sobrevivientes que se asomaban fuera del establecimiento, cada uno recibió un balazo en la cabeza. El uniformado que me había perseguido permanecía tendido en el suelo, vaciando su sangre sobre el pavimento. Por lo que vi, sólo dos más aparte de mí se las ingeniaron para huir ilesos. Los extraños entraron al video-club y retiraron todos los cuerpos, lanzándolos dentro de la camioneta. Se marcharon luego de eso… Todo fue tan súbito. Irreal… Algún desquiciado, bizarro experimento; y al darse cuenta de los efectos provocados, decidieron deshacerse de todo lo que supuestamente ya habían comprobado. Un mensaje de control mental, ya que desde ese suceso claramente he perdido parte de mis facultades. Esas transmisiones continúan asaltándome en momentos aleatorios del día, unas que ni recuerdo haber visto en el momento. Me hace pensar con cuánta basura infestaron nuestras cabezas en esos pocos minutos…, y si verdaderamente habrán conseguido manejar a gusto tal terrible efecto». Esa fue toda la historia que nos leyó Twister. La recuerdo muy bien pues nos sorprendimos demasiado. Admito que me encanta visitar el Blockbuster hoy en día, pero supongo que no podré evitar la escabrosa sensación que me hace imaginar ese relato. Claro, aún persiste una pregunta en todo esto: ¿será cierto…? .....................................................................................................................................................................
......................................................................................................................................................................... Bucle infinito en programación es aquel ciclo que se repite de forma indefinida ya que su condición para finalizar nunca se cumple. Por definición un bucle debe contener condiciones que establezcan cuándo empieza y cuándo acaba, de manera que, mientras las condiciones se cumplan, ejecute una secuencia de código de manera repetitiva. En el caso de ciclo infinito, como la condición de finalización no se alcanza, el bucle sigue ejecutando el segmento de código indefinidamente. … Y entonces lo vi, era deslumbrante. El portal se abría enfrente de mí, con la luminosidad idéntica del sol. Sin embargo, estaba ahí, en medio de mi habitación. No podía creer que lo había logrado, después, por un instante la luz se volvió más tenue y podía vislumbrar lo que había detrás de él, ahí estaba parado él frente a la mesita, el maletín de aluminio postrado sobre la mesita. Abrió el maletín y saco la Prieto Beretta nueve milímetros, sacó el cargador de nueve balas y lo insertó plácidamente en la cacha de la pistola. Se dirigió hacia un panel y empezó a presionar varios botones en una secuencia que para mí ya me era familiar. Tenía que detenerlo antes de que terminase de presionar el último botón. Apunté hacia su cabeza y jale del gatillo. La detonación hizo eco en el cuarto, sin embargo, la bala no cruzó el portal, por alguna extraña razón. El tiempo se detuvo, el proyectil cada vez viajaba más lento hasta quedarse estático en el aire. Todo repentinamente se congeló… Unos hombres entraron, no podía moverme, no podía resistirme a sus acciones. El hombretón negro, asió la bala en el aire. El pequeño hombre asiático tomó mi Prieto Beretta nueve milímetros y me la quito de las manos pacíficamente. Ambos miraron hacia la derecha de la habitación. Mientras del otro lado del portal, él había terminado la secuencia y una luz con la intensidad del sol iluminaba la habitación. Se abrió un portal, levantó el arma y disparó. El tiempo se detuvo en su habitación. Un hombretón negro tomó el proyectil y un pequeño hombre asiático le quito el arma de las manos. Ambos giraron de frente al portal y al unísono, los cuatro dijeron: -“Los viajes en el tiempo al pasado están prohibidos señor Arioch y más aun si son asesinatos/suicidios. Debemos terminar esta transacción en el flujo temporal y evitar destruir la continuidad espacio tiempo.”- De pronto, tinieblas… Lo había logrado, había creado el primer agujero de gusano que permitía el viaje al pasado. Sin embargo, los hombres de traje negro habían mencionado que era un evento de rutina. ¿Cuántas personas han hecho esto? ¿Es que acaso no soy el primero? ¿No soy el único? Cuando por fin recobré la vista, estaba en otra habitación, una muy iluminada, las paredes de aluminio y los paneles de aluminio estaban divididos en tres grandes placas. Extrañamente no había puertas. La sensación del tacto regresaba a mi torso y brazos, sentí frio, mis piernas empezaban a tener el mismo efecto. Estaba sentado en una silla de aluminio, fría. Una mesa de aluminio estaba frente a mí, no la había notado. -“Señor Arioch.”- una voz femenina. –“Nosotros no comprendemos cómo fue posible que usted haya obtenido el conocimiento de dicha tecnología o de cómo obtuvo el aparato, sin embargo, este tipo de eventualidades nos mantiene en constante vigilancia”- frente a mi estaba esa mujer, vestida de traje negro, camisa blanca, cabello obscuro, su silueta era la de una diosa, su cara presentaba algunas marcas de la edad, sus ojos cubiertos con un par de gafas obscuras y sus labios pintados de rojo. Tomó la silla de frente a la mesita… ¿Había una silla ahí? ¿Se habrá materializado? No lo sé. Ella tomo asiento. -“Tiene dos opciones: la primera, es darnos toda la información para crear ese aparato tan formidable y trabajar para nosotros. La segunda, si se niega, procederemos a realizar una lobotomía y la información se perderá para siempre. Usted decide.”- ¿Lobotomía? ¿Trabajar para ellos? Vaya, tenía que tomar una decisión y pronto. Opté por la primera, pero con una condición; yo les construiría una máquina para crear agujeros de gusano y ellos no podrían entrar a mi laboratorio para ver mis planos, sin cámaras de seguridad, sin vigilancia. La mujer salió por la puerta que estaba oculta en uno de los muros. El hombre asiático entró con una carpeta. La puso sobre la mesa, abrió la parte frontal. Una página en blanco, excepto por una línea al final se mostró. -“Firme aquí.”- Lo dijo en tono imperativo. Por un momento me quede pensando. –“¡Firme aquí!”- Repitió el asiático. -“No tengo un bolígrafo”- Fue mi respuesta. –“¡Firme aquí!”- repitió el asiático. Sin darme cuenta, tenía un bolígrafo elegante en mi mano izquierda. Firmé. En los siguientes meses, solicité material, estaño, cobre, aluminio, hierro, titanio, silicio, un laboratorio de química básico. Comencé con la placa principal, luego otra, y otra. La construcción se hizo tal a mi condición, sin vigilancia, sin cámaras de seguridad, sin planos, todo lo tenía en mi cabeza. Cada día que me enviaban comida, veían mis avances, nunca preguntaron cómo lo hacía, nunca cuestionaron mis pedidos. Simplemente ellos proveían y yo construía. Construí los paneles donde empotraban las placas. Conforme pedía material, ellos seguían abasteciendo. Si solicitaba una herramienta, ellos la tenían disponible inmediatamente, cables, resistencias, chips, computadoras. Todo estaba a mi disposición. Por alguna razón, continúe construyendo la maquina, no me detenía solo hasta descansar o para mis necesidades básicas. Aceptaba el trabajo, nunca cuestioné mis órdenes. Todo estaba sistematizado y eso me aterraba. Fue entonces cuando lo comprendí… el contrato. –“¡Firme aquí!”- Carbón, azufre, plomo, cobre, plástico, hierro. En secreto comencé una segunda construcción. Casquillo, cartucho, pólvora, recamara, cañón. Hice una segunda arma. La oculté dentro de la maquina. Al final del mes, la maquina estaba terminada, completamente armada. Sin embargo, no funcionaba sin un núcleo de poder. Fue entonces cuando solicité una barra inerte de plutonio. Ellos me negaron el metal. Me suministraron de electricidad con el fin de evitar que operara la maquina sin su supervisión. Llego el día. Conecté la maquina a la fuente de poder. La mujer de traje negro y unos hombretones, junto con otros hombres de bata blanca observaban desde una distancia segura. Inicié la secuencia, mientras con mi otra mano tomaba el arma escondida en una de las placas de los paneles. Que se jodan, abriré otro portal y me suicidaré. Acabare con la continuidad espacio tiempo. El portal se abrió frente a mí, tapando la visión de aquellos hombres que me raptaron. Frente a mí, estaba otra vez yo. Apunté al frente, jale del gatillo. Nada. Del portal emergió la mujer de negro. -“Muchas gracias señor Arioch por su aportación a esta organización. Como verá, sus planes han fallado y ahora tenemos dos máquinas, gracias a usted.”- ¡Maldición! ¡Olvidé por completo la primera máquina! -“Ahora que sabemos el funcionamiento de tan espectacular hallazgo. Ya no lo necesitaremos. Procedan con la eliminación.”- El hombretón negro salió del portal. Me tomo de los brazos, mientras la mujer de traje negro cambiaba la secuencia. Se abrió un segundo portal mientras el hombretón de negro me arrojaba a la ventana espacio/tiempo… Tinieblas… No sé en qué tiempo estoy. No sé donde estoy. Solo veo volcanes, ríos de lava, gases tóxicos flotan en la atmosfera. Todo parece un infierno. Solo hay dos opciones, estoy en el apocalipsis del mundo o estoy en el nacimiento de él. Debí aceptar la segunda opción. Ya es demasiado tarde. Si encuentran esta nota, eviten este suceso. Mi nombre y dirección son las siguientes: Arioch T. Ol… La nota termina hasta aquí, no se pudo descifrar la información siguiente, ya que el papel está destruido debido a la corrosión del metal. Papel encontrado en un artefacto cilíndrico hecho de cobre, que data del año dos millones cuatrocientos mil antes de Cristo (fecha aproximada). Localizado en el monte Kilimanjaro, a las faldas del volcán Mawenzi en África. .....................................................................................................................................................................
....................................................................................................................................................................... Toda esta mierda inició cuando encontré esa pequeña nota. En un papel cuadrado que encontré al fondo de una caja que estaba sacando de mi sótano, decía «¿Hola? Por favor, respóndeme». No tenía idea de cuánto hacía que ese papel estaba ahí, esas cajas habían estado guardadas en mi sótano desde que me mudé. Lo ignoré hasta la mañana siguiente, cuando abrí mi cafetera para limpiarla y dentro de ella había un papel empapado que decía «¡Por favor, respóndeme! ¡Por favor, ayúdame!». Pensé que quien sea que estuviera haciéndome esa broma sin sentido lo había puesto en mi cafetera, porque cuando hice el café la nota no estaba dentro. Encontré más notas: debajo de mi almohadilla para el mouse, dentro de mi computadora cuando quise repararla, entre las capas de mi rollo de papel higiénico, debajo de la bandeja de mi reproductor de DVD. Lugares en los que nadie buscaría, lugares en los que nunca pensarías en poner una nota porque… ¿cuándo la verían? Pero siguió sucediendo, y todas decían lo mismo. Me rogaban responder y ayudar a quien las estuviera dejando. Siendo el estúpido que soy, un día simplemente me harté cuando encontré una dentro de un vaso en mi lavavajillas. Escribí en la parte de atrás «Hola. Estoy respondiendo. Explícame tu situación» y la deslicé en una raja que tenía mi tina de baño. Tan pronto como dejé el baño encontré otro pedazo de papel, flotando en la superficie del vaso de gaseosa que dejé en mi sala de estar. Con cuidado levanté mi bebida y leí «Gracias», y en mayúsculas, «ESTOY ATRAPADO». Lo sacudí para secarlo un poco y volví a escribir en la parte de atrás: «¿Dónde estás atrapado? ¿Cómo es que me estás enviando estas notas?», y, falto de creatividad, solamente la tiré detrás de mi sofá. Esperé y busqué, pero no vi ninguna otra nota por el resto del día. Al día siguiente revisé mi correo. Dentro de una carta estaba la siguiente nota: «EN LA SEGUNDA DIMENSIÓN, DEBAJO DE TI». Me apresuré a responder: «Quien quiera que seas, esta broma es estúpida. Para ya». Y la tiré fuera de la casa; el viento se la llevó. La siguiente nota que encontré era más larga que las anteriores, y también estaba escrita en mayúsculas, pero quien la escribió se las arregló para que entrara en el pequeño trozo de papel: «LA PRIMERA DIMENSIÓN ES UN PUNTO DEFINIDO EN EL ESPACIO. LA SEGUNDA DIMENSIÓN —esto se encontraba subrayado— ES CUALQUIER COSA QUE EXISTA CON ALTURA Y ANCHURA, Y LA TERCERA AGREGA PROFUNDIDAD. LA CUARTA INCLUYE EL TIEMPO Y LA QUINTA ES POSIBILIDAD, EXISTE EN UN POTENCIAL INFINITO». Todo a partir de esa oración estaba demasiado amontonado como para ser legible. Rodé la mirada y respondí «¿Cómo puedes leer esto si estás en la segunda dimensión? ¿Cómo puedes existir?». Puse esta nota en mi tostadora. Mi respuesta llegó cuando la saqué de entre mi cabello la mañana siguiente, antes de ducharme: «LA ESCRITURA ES EN SEGUNDA DIMENSIÓN. LA VISIÓN ES EN SEGUNDA DIMENSIÓN. POR ESO PUEDO LEER Y ESCRIBIR». Aquello realmente no me aclaró cómo se suponía que podía «ayudar» a esta persona, lo que dejé explícito en mi siguiente nota, la cual arrojé por el drenaje. «HAZME TRIDIMENCIONAL» fue todo lo que había en el nuevo pedazo de papel que encontré en una barra de chocolate que desenvolví, más tarde. Cómo era que este idiota escondía las notas en productos sellados estaba más allá de mi comprensión, pero decidí seguirle la corriente, quizás era algún tipo de broma, de algún programa de televisión. «¿Cómo lo hago?» fue lo que respondí. Recuerdo exactamente dónde lo puse, porque fue la última cosa que escribí en mucho tiempo. Lo puse en el espacio que había entre mi espejo y la pared. No vi más notas por medio año. Una mañana, mientas me vestía para el trabajo, fui a mi pieza y me ajusté la corbata y la camisa frente al espejo (el mismo en donde había dejado la nota, sólo que lo había cambiado de lugar). Mientras me miraba noté un pequeño cuadrado detrás de mí, en la pared. Me volteé para verlo… no había nada. Pensaba que quizás se había caído, pero sin embargo el mensaje seguía ahí cuando miré nuevamente el espejo. Toqué el vidrio pensando que era una especie de ilusión óptica, pero no lo era. Levanté el pasado espejo del suelo y caminé lentamente hacia atrás con él, acercándome al mensaje. Cuanto más me acercaba, más claro se veía el mensaje en la pared. Me detuve ya estando atrapado entre la pared y el espejo y miré el papel. Decía «HAZTE BIDIMENSIONAL». Me mudé de esa casa lo más rápido que pude; me deshice del espejo, la tostadora y todo lo que alguna vez había tocado esas notas. Mi corazón todavía da un vuelco cuando veo cualquier trozo de papel perfectamente cuadrado tirado en el suelo. Ahora reviso todas mis cosas. Constantemente. También dejé de tomar café. ..................................................................................................................................................................
........................................................................................................................................................................ ¿Sabes lo que es un Cordycep? Hasta hace veinte minutos yo tampoco lo sabía. Es una familia de miles de tipos diferentes de hongo que crecen alrededor del mundo en varias junglas y bosques tropicales. Lo terrible de estos hongos es que son parasitarios, crecen en otros animales. Una hormiga se encuentra con algunas esporas y luego éstas se apoderan de sus órganos vitales, comenzando por el cerebro. En algún momento la hormiga comenzará a mostrar los síntomas, quedándose parada en un mismo lugar, tiritando o caminando en círculos. Si un miembro de su colonia la ve en este estado la hormiga sería conducida lejos de la colonia y exiliada. Cuando ya casi se termina todo para ella, la hormiga trepa lo más alto que puede sobre las lianas de la jungla y asegura su cuerpo ahí. Finalmente muere, y el hongo emerge de su cabeza, como un fruto maduro. Después de un tiempo este hongo comienza a liberar sus propias esporas, dejando el cadáver momificado y roto de la hormiga bajo su tallo con sus cavidades oculares llenas de hongo seco. Les digo esto porque anoche, mientras estaba en el techo del edificio donde vivo, hallé el cadáver de mi hermano. Él había vuelto después de estar dieciocho meses en las Filipinas en servicio militar, y se quedaría por al menos tres días. Era la primera vez que lo veía desde que regresó. Mis padres me llamaron anteayer para decirme que venía en camino hacia mi casa. Me dijeron que se había quedado en su cuarto desde que llegó, y que de repente se había levantado y dicho que iba a salir para visitarme. Pensaron que estaba ebrio…, yo supuse que nunca llegó. A juzgar por su olor debió de subir directamente al techo y murió ahí. Estaba terminando un cigarrillo, abrumado por la ansiedad y con mi cabeza palpitando. Cuando el olor del humo se desvaneció sentí una oleada de podredumbre en el aire caliente. Me tomó unos minutos encontrarlo, boca abajo con su cara sobre un tragaluz. Una columna delgada y gris se levantaba indiscretamente desde la base de su cráneo y una cascada congelada de raíces salía de las cuencas de sus ojos y su boca. En la punta del tallo había un cúmulo de pequeños jirones despidiendo polvo blanco. Las esporas habían flotado a la deriva por el norte del edificio durante todo el día, mi lado del edificio. Bajé a mi apartamento para llamar a la policía. Mi dolor de cabeza estaba convirtiéndose en una jaqueca febril. Entré a mi apartamento y al instante que traté de levantar el teléfono el dolor estalló en mi cabeza, tanto que casi me desmayo. Desde entonces he intentado tres veces alcanzar el teléfono, pero nunca consigo poner mi mano sobre él. Lo mismo ocurre cuando me levanto e intento salir de la habitación; siento como si espinas de hielo se incrustaran en mi cráneo y mis miembros se tensan y tiemblan. Las hormigas, en sus últimos momentos, trepan a lo más alto que pueden llegar. Esto es para que la espora se esparza sobre la colonia que está debajo. Al final, el parásito controla a la hormiga casi inteligentemente. El dolor es casi cegador ahora, y un nuevo pensamiento ha ido apareciendo rítmicamente en mi cabeza, como si fuera una grabación que se repite. Arriba. Arriba. Arriba. Conjuntamente con esto veo la imagen del edificio donde está mi oficina. Es más alto que el de mi apartamento, el lugar más alto en el que puedo pensar, y aunque el bulto en la parte trasera de mi cuello es del tamaño de un durazno y la piel encima estirada y brillante, estoy mareado y con la vista nublada, creo que puedo llegar hasta ahí. Arriba. No. Estoy enfermo. Necesito ayuda. El edificio vuelve a aparecer en mi mente. El viento frío. El techo y el cielo. Estas imágenes y conceptos alivian el dolor en lo que pasan por mi mente. Creo que puedo llegar ahí. Arriba. Arriba. Si vives en el centro de Chicago, te recomiendo que largues de una puta vez de aquí. Si crees que esto no es verdad mira esto link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=_a2MlPkhym8 los dejo bajo su propia ... ..................................................................................................................................................................
....................................................................................................................................................................... Recuerdo que mi primo me habló un par de veces de un chiste tenebroso que apareció en un número de la revista a comienzos de los años ochenta, le molestaba tanto que terminó regalando el número a un amigo. Me contaba que trataba sobre la muerte y ésta aparecía dibujada bien grande en el encabezado de la página, justo antes de ese chiste había uno de unos mellizos, entonces cada vez que él leía la revista y veía el chiste de los mellizos se saltaba una página para no toparse de nuevo con el tenebroso chiste de la muerte. Hasta hace un par de años no le tomé mayor importancia, pero la desgracia que sacudió a mi familia y su relación con aquella revista es algo que no me deja en paz. Mi primo era una persona bastante sana, no fumaba ni bebía y solía tener una estricta rutina de ejercicios los fines de semana por lo que su repentina muerte nos extrañó a todos… sobre todo a mí. Justo un par de días antes de su deceso me escribió un mail solo para contarme que en un puesto de cachivaches había comprado una revista de condorito y era ni más ni menos que el número que contenía ese tenebroso chiste sobre la muerte. Fue un mail bastante escueto y hasta absurdo, no me saludó ni me preguntó cómo andaban mis asuntos, solamente era para decirme que había comprado un condorito usado y venía el chiste que tanto le asustaba de niño. Tras leerlo solamente le respondí “que bien”, y es que me pareció un mail bastante estúpido. Bueno, a los dos días después mi primo falleció en extrañas circunstancias… de hecho la causa de su muerte hasta hoy es una incógnita, comenzó a sentirse mal en la mañana, lo internaron en el hospital y a eso del anochecer ya estaba muerto. Mi tía nos contó que durante aquel fatídico día le había llevado música y unas revistas para que se entretuviera en el hospital, pero que no le quiso recibir el condorito usado… Un buen tiempo después de lo sucedido me encontraba charlando con mi tía y en medio de la conversación no sé por qué terminamos hablando de aquella revista usada y le conté a mi tía sobre aquel chiste tenebroso (el cual yo aún no había leído) y de cómo asustó tanto a mi primo en su niñez y luego de nuevo ya estando adulto. Reconozco que en ese punto me dio cierta curiosidad y quise leer el mentado chiste así que le pedí la revista a mi tía, ella me dijo que me lo llevaría al día siguiente a mi casa pues tenía que buscarla entre varias cosas. Jamás pudo hacerlo, mi tía falleció al día siguiente. En la mañana tuvo mareos y vómitos… fue al hospital, la internaron de urgencia y falleció a las pocas horas. Pensamos en una especie de virus extraño que a lo mejor mi primo había contraído y que le había contagiado a mi tía, o una especie de enfermedad hereditaria fulminante, qué se yo… pero ningún médico supo explicarnos bien de que fallecieron ambos, solamente fueron “fallas múltiples del organismo”. Todo esto fue muy terrible, pero lo más para mí fue el enterarme que mi tía había encontrado la revista de condorito la noche antes de morir y la había guardado bajo la almohada de su cama. Días después me armé de valor y quise despejar todas las dudas que inundaban mi mente pues… NO PUEDE SER que un chiste de una revista afecte a las personas y les quite la vida, eso es absurdo. Me dispuse a buscar la revista y nadie en casa sabía de que estaba hablando, finalmente hablé con mi madre y ella me dijo que la había guardado. No fue necesario contarle ni explicarle nada, pues ella había llegado a mis mismas conclusiones… es más, ella siempre se acordaba de mi primo y de sus pesadillas con aquel tenebroso chiste desde que era niño, se acordaba de cómo él muchas noches lloraba aterrado al ver a los mellizos y saber que luego, en la página siguiente, venía el tenebroso chiste sobre la muerte. Fue por ello que tomó una decisión radical y arrancó las hojas del chiste en cuestión. Pensó que con ello estaríamos a salvo, ella tuvo el cuidado de no leer nada. En mi familia no somos supersticiosos, pero la muerte de mi primo y de mi tía en esas extrañas circunstancias no daban lugar a coincidencias… Recuerdo que mi madre no quitó bien las páginas y algunas viñetas del chiste quedaron en la revista, no pude evitar fijarme en ellas. Pude ver parte de la muerte dibujada en grande, así como una parca con su manta y su guadaña. Luego el desarrollo del chiste sucedía en un hospital, pues en una viñeta se encontraba condorito asustado en una camilla junto a otros enfermos, por lo que pude deducir… el chiste trataba de que la parca venía a llevarse a los enfermos uno por uno cada noche y condorito quería salvarse. No conozco el final… la página estaba arrancada. Pero el chiste es real, el número aquel existe, y lo sucedido con mi familia también sucedió. Soy escéptico, creo en las coincidencias. Pero no me animo a conocer aquel chiste, pues podría terminar como mi primo… o mi tía. .....................................................................................................................................................................

.................................................................................................................................................................... La maldición de El Rey Unown Esto me sucedió la Navidad pasada: Serían alrededor de las once de la noche; mis padres no estaban en casa y no volverían hasta el siguiente día, pues estaban de fiesta en casa de mis abuelos. En circunstancias normales habría ido, pero me encontraba enfermo. Así que allí estaba yo, solo en casa con 38° y medio de temperatura, viendo televisión, cuando de repente el timbre suena. Fui a ver quién era; no esperaba ninguna visita y me constaba que mis padres no podían ser, pues el pueblo de mis abuelos está a hora y media de donde yo vivo, y me habían llamado para avisarme que ya habían llegado hacía tan sólo un cuarto de hora. Vi por la mirilla para ver quién era, pero no había nadie. Supuse que sería un bromista borracho, algo nada raro en Nochebuena… Abrí la puerta para gritarle, pero cuando salí me encontré con un paquete en el rellano. ¡Vaya!, parecía que Papá Noel se había adelantado este año. No sé quién habría sido, pero en aquel momento me pareció una persona bastante generosa. Metí el paquete en mi casa y lo abrí. Dentro de él había un sobre en el que aparecía escrito: «Quédatelo, ya no lo quiero», y una copia de Pokémon Plata. Eso me pareció genial, pues tenía muy buenos recuerdos de aquel juego, y al mío se le había agotado la batería interna. Cogí mi viejo Gameboy Advance SP y comenzó mi viciada. Pero antes abrí el sobre para ver lo que había dentro. Había una nota con instrucciones a seguir. Aún el día de hoy la conservo junto con el juego, y dice así: «Hola, si estás leyendo esto es porque tienes mi juego, y ya que te lo he regalado, te pido por favor que lo continúes hasta el punto que te menciono en esta carta; luego puedes jugarlo libremente». «Bueno, ya que me lo has regalado», pensé, «¿qué de menos puedo hacer por ti?». Seguí leyendo: «1º No empieces una nueva partida, continúa la mía. Tengo capturados a los tres perros legendarios, y le he entregado la GSBALL a César, así que en cuanto vayas a hablar con él podrás capturar a Celebi. Tengo capturados 248 pokémon; aparte de Celebi, me faltan Lugia y Ho-oh, por favor captúralos y completa la Pokédex». ¡Joder! ¡Qué suerte! Me lo había servido en bandeja de plata. Lo cierto es que me hacía ilusión completar la Pokédex, así que me puse a ello. Continué el juego que ya había empezado su antiguo dueño y lo primero que hice fue revisar sus datos. El nombre del entrenador era SUSEJ —os contaré luego lo que significa, si no os habéis dado cuenta ya por vosotros mismos—. Mi equipo constaba de Houndoom, Lapras y Slowbro, a los niveles 66, 32 y 63, respectivamente, y un Sandshrew, un Abra y un Pidgey a niveles muy bajos, que seguramente los tenía para usar los MO. Tenía 16 medallas y el límite de dinero. Tiempo de juego 229:50, o por ahí, y el Pokégear marcaba poco más de las 11:50 p.m. del sábado, la misma hora y día de la semana que en las que estaba jugando. Luego de conocer mis datos, empecé a jugar. Primero capturé a Celebi, ya que nada más al empezar me encontraba en Pueblo Azalea, y era lo que me quedaba más cerca. Pensaba que sólo se podía capturar en la versión Cristal, pero bueno, hice todo el proceso: fui a hablar con César, recibí la GSBALL, luego fui al encinar, la deposité en el monumento al guardián del bosque y comenzó la batalla con Celebi. Me hizo mucha ilusión capturarlo, ya que sin un evento especial no se podía conseguir. Lo capturé después de un rato cuando me cansé de tirarle pokébolas normales y le lancé una Bola maestra —de tres que tenía—, y apareció el mensaje diciendo que había sido transferido al PC de Bill, a la caja de «Pandora». Supuse que sería una broma. Para quien no lo sepa, la caja de Pandora es un mito, creo que griego, que relata que, de ser abierta la caja, saldrían de ella demonios y cosas así, y la raza humana estaría condenada. Sin darle demasiada importancia, ya que el nombre de las cajas se podía cambiar, continué y capturé a los otros dos legendarios que me quedaban. Fue fácil, como ya dije antes, tenía las Bolas maestras necesarias. Una vez capturados todos los legendarios, y con ello completada la Pokédex, retomé las instrucciones que me dejó el antiguo dueño: «2º Ahora que has capturado a todos los legendarios, crea el siguiente equipo: Mew, Celebi, Ho-oh, Lugia, Suicune y Moltres. Espera a que el Pokégear marque las 3 a.m. para realizar el siguiente paso». Entonces era la una de la mañana en el juego, y como marcaba la misma hora que era en realidad, tuve que mantenerme despierto hasta las tres. No me importó, la pasaba bien jugando aquel juego. Fui a hablar con Oak, a ver qué me decía por la Pokédex, fui a Ciudad Azulona a reclamar el diploma que certificaba que había completado la Pokédex, derroté a Rojo, y eché un vistazo a las demás cajas. ¡El tipo había capturado incluso los cuatro MissingNo.! Seguí haciendo tonterías así hasta que me percaté de que ya eran las 2:45 a.m. Entonces leí el siguiente paso: «3º Cuando sean las 3 a.m., ve a las Ruinas Alfa, entra en la cámara principal y ve hasta la última estatua que hay siguiendo el pasillo hacia abajo. Enfrente de ella pon la Radio Unown, y habla con ella». Así lo hice, cogí el Magnetotren y desde Ciudad Trigal fui andando hacia mi destino, pues tenía tiempo de sobra. Cuando por fin llegué eran las 2:58, así que estuve dos minutos esperando enfrente de la estatua, ya con la Radio Unown puesta. Ese ruido me ponía bastante nervioso. Apenas el Pokégear marcó las 3 a.m., hablé con la estatua. Emitió el ruido de un pokémon, pero no me sonaba a ninguno que conociese, y empezaron a salir cuadros de texto: «Mew ya no está», seguido del grito de Mew. «Celebi ya no está», y su grito, y así sucesivamente hasta que nombraron a todos los pokémon de mi equipo. Al final salió otro cuadro de texto: «El sacrificio de tu Equipo ha permitido la liberación de El Rey Unown». Luego de que cerré el cuadro de texto la pantalla se volvió negra por unos dos segundos, y después apareció la página del Rey Unown en la Pokédex, que decía algo así: «Esta feroz bestia puede dormir durante siglos, y cuando despierta mata lo que sea para alimentarse». No tenía ningún número, y su grito era el que había sonado antes. Era azul oscuro como los Unown, pero su forma sólo se parecía a ellos en la cabeza, en la que tenía tres cuernos, como si de una corona se tratase, y un solo ojo. A diferencia de los Unown, tenía cuerpo, patas y unos brazos que terminaban en pinzas, manchadas de rojo, imagino que simulando sangre. Cuando cerré la Pokédex, aparecí de nuevo en donde había encontrado al Rey Unown, y otro mensaje apareció, diciendo, «Has liberado a la Bestia». Cuando lo cerré miré mi equipo, pero ahora no tenía ningún pokémon. El juego empezó a ponerme nervioso. Salí de la cámara y me dirigí a Ciudad Violeta a recoger algún pokémon del PC. Durante el trayecto hacia dicha ciudad noté que había algo extraño —además de que la música de la Radió Unown seguía sonando allá o donde fuera—, pero sólo lo confirmé en cuanto entré en el centro Pokémon: ¡no había ninguna persona! ¡Los sprites habían desaparecido! Cuando miré dentro del PC me encontré con que de las 20 cajas prácticamente llenas, ahora sólo había dos pokémon en la caja de Pandora. Un Staryu a nivel 20 y el Sandshrew de antes. No sabía qué estaba pasando, así que anduve deambulando por todo Johto. No había ningún sprite en ninguna ciudad, ni ruta, ni siquiera en las casas. Recordé la nota. «4º Espera la llamada». ¿La llamada? ¿De quién? No sabía quién me tenía que llamar, así que abrí el Pokégear, y miré los números; sólo estaban Elm y mi madre. Llamé a Elm, pero apareció un mensaje que decía: «Parece que no contesta…», y cuando llamé a mi madre me salió el texto de siempre. Ya eran las 3:30 y nadie me había llamado aún. Había recorrido casi todo Johto y no había ni una persona; en la hierba tampoco salían pokémon. Por fin llegó la llamada. Era de mi madre, decía, «Hijo, por favor ven a casa rápid…», sonó el grito del Rey Unown y se cortó. Entre la fiebre y el sueño yo ya empezaba a sentirme mal, pero quería saber qué pasaba, y ahora sabía a donde ir. En mi casa no había nadie, pero en la parte de arriba parecía que había una nota en la pared, que leí. Decía: «5º y último: Ve a ver a Oak». Antes de ir miré en las casas de Pueblo Primavera, pero como ya me temía, no había nadie. Ni un sprite en todo Johto. No obstante, antes de ir a ver a Oak, di una vuelta por Kanto para ver si había alguien. Sólo parecía estar Mr. Fuji en Pueblo Lavanda. Hablé con él, y me dijo: «Últimamente estoy muy atareado»… No me entretuve más y enseguida me fui a Pueblo Paleta. Allí tampoco había nadie, ni en la casa de Rojo, ni en la de Azul. Entré en el laboratorio de Oak. Como era de esperarse, ni un sprite de persona; pero donde normalmente se encuentra el profesor Oak, estaba el sprite de un Unown. Supuse lo que tenía que hacer, así que me paré enfrente de él y pulsé la A. Sonó el gritó del Rey Unown y comenzó la batalla contra él. Era de nivel 100, y por si fuera poco estaba equipado con Restos. Acabó con mis pokémon en poco tiempo, pero en cuanto se debilitó el último de mis pokémon, la batalla la continuó el entrenador. Estaba en nivel 10, ya sabía que no iba a poder hacer nada contra aquel bicho. Pensé en apagar la consola, pero luego lo reconsideré, me dije que si no veía cómo acababa me quedaría con la intriga, porque no volvería a ocurrirme esto. Total, era un juego, ¿qué me podía pasar? Mi entrenador sólo conocía «Combate», pero no llegó a usarlo porque el Rey Unown atacó primero. Usó mordisco, y mi entrenador se debilitó. Salió un mensaje diciendo SUSEJ ha muerto. La pantalla se puso negra unos segundos, y después apareció el sprite de un hombre vestido de negro, similar a como lo hace el Profesor Oak al principio del juego. Me dijo lo siguiente: «¡SUSEJ, acabas de liberar a la Bestia y condenado a la raza humana! No podría haberlo hecho sin ti». Después la pantalla se puso en negro, y tras un minuto, empezó la intro normal del juego, con Lugia volando en el cielo azul. No estaba guardada la partida anterior, sólo podía empezar una nueva. Ya eran las 4:30 de la madrugada, así que apagué la consola y traté de dormir, puesto que estaba enfermo y cansado. Esa noche soñé que era el Rey Unown e iba vagando por el mundo, en busca de mi próxima víctima. No sé si esto se trató de una broma mórbida, o realmente tuvo un origen «sobrenatural», lo que sí sé es que estuve un mes sin parar de pensar en ello y que cada vez que lo recuerdo se me ponen los pelos de punta. De ser una broma (que espero que eso sea) creo que se trató de la broma de un satánico o algo así: las tres de la mañana es la hora de Lucifer, SUSEJ es Jesús al revés, sin mencionar la «liberación de la Bestia». De una cosa estoy seguro, haber jugado a ese juego me ha dejado marcado de por vida. ..............................................................................................................................................................
.....................................................................................................................................,................................ Todo comenzó a las 7:50 de la noche. A esa hora y en mi habitación, sólo pensaba en que al día siguiente tenía algunas cosas que hacer en la universidad, tenía un evento importante y debía estar muy arreglada para ello. Ya había acomodado mi cabello en una especie de rollo sostenido por pinzas para que cuando me levantara se mantuviera lacio y bien peinado, por lo que procedí a pintarme las uñas. Realmente en mi mente estaba repasando todo aquello que debía exponer frente a un frío jurado de directores y profesores, sólo me estaba enfocando en eso, y eso era lo único que me importaba en ese momento; pero algo que era importante en una presentación era la buena y limpia imagen. Pinté las uñas de mis manos de un color rojo, tan brillante y profundo como la sangre, ése era el color que más me gustaba. Después de eso, aún repasando en mi cabeza el contenido, miré las uñas de mis pies, las cuales estaban un poco largas para mi gusto. Odiaba tenerlas largas, no me sentía con complejo de águila, así que tome el cortaúñas y con cuidado corté cada una de las uñas de mis pies. Fue hasta después de que las corté todas que me di cuenta de la situación… Todo el contenido de mi exposición salió de mi cabeza dejando sólo la carrasposa voz de mi abuela resonando en ella: “Hija, no te cortes nunca las uñas de noche”. Me quedé mirando el vacío por un momento, siempre había creído en mi abuela y en sus supersticiones, y siempre había tenido en cuenta cada una de ellas, salvo por esa noche que la olvidé. Recordé cómo inocentemente había preguntado por qué era malo eso, y que la respuesta no me había gustado para nada, me había causado miedo, y eso era lo que tenia en ese momento, miedo. Suspiré mirando la pared. ¿Y ahora? Mi abuela nunca me había dicho qué hacer si las cortaba, pero sí me había dicho esto: “Después de las 8:33 p.m., no vayas a cortar tus uñas, ni las de las manos ni las de los pies, pues después de esa hora, ese instrumento de plata estará maldito. Maldito para todo aquel que lo presione sobre su carne y sus uñas; será más afilado y más brillante, y traerá consigo algo terrorífico, algo fuera de este mundo. Recuerda esto: ‘después de las 8:33, corta tus uñas y vas a temer. Alguien tocará tu puerta, un regalo dejará; no lo abras hasta que amanezca, no seas curiosa. No mires hacia atrás si sientes que algo se acerca, pues el dueño de la caja piensa sorprenderte. No cortes tus uñas de noche, no, si esperas a la muerte’”. Solté el cortaúñas rápidamente y miré las uñas reposar sobre el suelo. El corazón me latía con fuerza, mi abuela no mentía nunca. ¿Y si llegaban a tocar mi puerta? ¿Y si me encontraba con una caja? ¿Justamente en ese momento tenía que vivir sola? No dejé de mirar las uñas, tenía mucho miedo, el corazón no dejaba de latirme rápidamente y sentía que algo malo iba a suceder, pero, ¡espera! No cortes tus uñas después de las 8:33. Corrí a mirar el reloj de la sala y me detuve en seco frente a él observándolo. Marcaba las ocho en punto. Cerré los ojos y solté una bocanada de aire al mismo tiempo que mantenía mi mano derecha sobre mi pecho. Lo había hecho antes de las 8:33, estaba segura, no me pasaría nada. Repentinamente me rugió la panza, era momento de hacer algo de cenar y luego irme a la cama para estar descansada al día siguiente. Caminé hacia la cocina y encendí la televisión para mirar las noticias, fui hasta el refrigerador y saqué dos huevos para freír. Aparentemente, había habido un incidente en Colorado, algo relacionado con un tiroteo; la noticia parecía indignante, pero más indignante fue lo que dijeron antes de ir a comerciales. “Ya que son las 8:50 de la noche, vamos a una pausa comercial”. Después de las 8:33 corta tus uñas y vas a temer… Me quedé paralizada, el corazón volvía a latirme con fuerza y volvía a tener miedo; pero esa vez el miedo fue aún más fuerte, de aquel miedo que te ataca con tal intensidad que te impide mover tus músculos e inmediatamente cierra tus cuerdas vocales, dejándote mudo y paralizado. Habían pasado sólo unos minutos desde que miré el reloj de la sala, ¿tenía mal la hora? Suspiré y temblando un poco caminé hacia mi habitación. Lentamente llegué, con el corazón acelerado y las manos sudando. Eran las 8:50 aún. No podía ser, miré el aparato sorprendida y con algo de desesperación busqué en mi gaveta varios de los relojes que tenía. Tomé uno y lo miré, las 8:50; tomé otro y lo miré, las 8:50; tomé otro, ¡las 8:50! Sin evitar la desesperación arrojé el reloj hacia la pared haciéndolo pedazos y tomé rápidamente mi celular para llamar a mi madre. Pero después de marcar el número algo resonó en mi cabeza: alguien tocaba el timbre. Me paralicé por completo y el teléfono se resbaló de mis manos cayendo al suelo. Alguien tocara tu puerta… Algo me decía que no abriera la puerta, o que la abriera, tomara mis cosas y saliera de ahí lo más rápido que podía, pero algo también me decía que ya era muy tarde. Lentamente cerré los ojos, apenas podía respirar, sentía el corazón latiéndome en todo el cuerpo y las manos me sudaban. Pero nunca había sido cobarde, y no podía serlo ahora; quizá era el momento de que mi abuela se equivocara y quizá estaba exagerando. Me levanté despacio y caminé, tratando de calmarme con cada paso que daba hacia la puerta. El timbre sonó tres veces y después cesó. Lentamente coloqué mi mano sobre la perilla, pensando que nada iba a pasar, que seguro era una de mis amigas o mis vecinas fastidiosas, y que nada de lo malo que había pensado me sucedería. Suspiré, cerré los ojos y abrí la puerta. Un regalo dejará… Había una caja. El corazón en ese momento me latió tan fuerte que lo escuchaba resonar en mi cabeza, inmediatamente comencé a llorar con desesperación, las manos me sudaron más y más, el miedo me invadía tanto que sólo quería llorar, llorar y esconderme, taparme los ojos y pensar que nada de eso estaba sucediendo, despertarme de esa pesadilla. La caja era negra, un negro perturbador e inquietante; quería patearla, pero temía empeorar las cosas. ¿Qué debía hacer? ¿Qué era esa caja? ¿Qué había dentro de ella? Eso era lo peor, lo que podría haber en su interior. Quería saberlo, ¿y si era una broma? Tenía amigas muy bromistas, pero el susto que tenía no me hacía creer que era una broma. Me incliné y tomé la caja. Estaba algo pesada, lo cual aumentaba mi curiosidad. No la abras antes que amanezca, no seas curiosa… No podía abrirla, quería, pero no podía. Dejé la caja sobre la mesa y fui hasta la cocina por un calmante, tomé agua y me lo tragué. Pensé por un momento que debía esperar a que amaneciera, quizá así no me pasaría nada. Sí, eso era, debía esperar. El hambre se me había quitado, sentía la casa más sola que nunca, sentía frío, sentía que cada pasillo era más oscuro de lo normal. Entré al baño y me miré al espejo; tenía el rostro rojo, los ojos llorosos, los labios pálidos, y aunque no podía verlo mi corazón seguía acelerado. Después de que me cepillé, salí y comencé a cerrar las cortinas, entonces el corazón me empezó a latir fuertemente de nuevo. Sentí como si alguien estuviera detrás de mí, parado, respirando; sentía su respiración tal y como si fuera una persona, cercana, fría. Respiraba como los sádicos que aparecían en películas. Nunca había estado tan asustada en mi vida, las lágrimas se me salían y todo el cuerpo me temblaba. No mires hacia atrás si sientes que algo se acerca, pues el dueño de la caja piensa sorprenderte… El dueño de la caja, ¿quién era? Sentía que alguien estaba detrás de mí, ¿qué podía hacer? El corazón me seguía latiendo con fuerza, el susto iba mas allá de lo que podía imaginar. De repente lo pensé. Yo no podía morir, no esa noche, y menos así. Si no podía mirar a lo que estaba atrás, tenía que escapar. Con todo el valor que pude reunir cerré mis ojos con fuerza y corrí hacia la derecha. Abrí los ojos y seguí corriendo rumbo a las escaleras, sentía cómo esa cosa me seguía, aún sentía el frío, aún las piernas me temblaban, aún sentía el miedo, y aunque corría aún lloraba con algo de desesperación. Por más que corría, eso que me seguía no se detenía; llegué hasta las escaleras aún sin voltear y fue cuando mis piernas me fallaron y entonces caí. Rodé por las escaleras, sentí el miedo junto con el dolor. Las pinzas que sostenían mi cabello se estaban incrustando poco a poco en mi cabeza, haciéndome sentir un dolor inmenso que superaba incluso el miedo. Al final de las escaleras no dejé que el dolor me paralizara, me levanté como pude y corrí hacia la salida. Estaba desesperada, y cuando vi la puerta más cercana a mí tropecé, cayendo al suelo. Giré mi cabeza y observé: había tropezado con la caja y ésta se había volteado, abriéndose. ¿Qué había dentro de ella? Habían dedos, dedos de pies mutilados y ensangrentados, también había uñas. Pegué un grito de terror, alejándome con desesperación de ahí; sentí mi frente húmeda, estaba sangrando gracias a las pinzas que me habían lastimado. Pero más fuerte que ese dolor, fue el que sentí al observar que me faltaban todos los dedos de mis pies. Abrí los ojos de par en par y lo último que vi fue un rostro tan blanco como el papel, y unos ojos más rojos que mi pintura de uñas. Luego de eso, me desmayé. No cortes tus uñas de noche, no, si esperas a la muerte. Mi abuela una vez me dijo: “No cortes tus uñas de noche”, y en mis años de vida siempre tuve presente eso, hasta que un día lo olvidé. La abuela nunca se equivoca. Ahora les digo a ustedes, no corten sus uñas de noche, siempre habrá un amanecer. ..................................................................................................................................................................
..................................................................................................................................................................... El día de ayer estaba muy tranquilo en mi casa jugando Slender, ya que soy muy fanático de ese juego, cuando recibo un mensaje en el Facebook de un amigo mío llamado Carlos, e iniciamos la conversación: Carlos: che loco todo bien? Yo: Sisi bien y vos? Carlos: bien bien te queria preguntar algo Yo: Bueno, preguntame Carlos: vos crees en el asesino de chatroulette? Yo: Que es Chatroulette? Carlos: es una pagina donde podes chatear con personas a traves de una webcam Yo: Ahhh bueno, pasame la pagina que voy a ver que es eso del asesino de Chatroulette Carlos: http://www.chatroulette.com Yo: Listo, ahora entro e investigo. Pero contame mas sobre esa historia Carlos: el chico se sabe todos los idiomas conocidos para poder chatear tranquilamente con la victima. entra en chatroulette los miercoles a la noche y cuando encuentra a alguien para chatear empieza a asustarlo y se dice que en un momento la victima enloquece y muere. para que aparezca tenes que haber pasado las 3 conversaciones de 10 minutos para que tu webcam pueda verse, tener las luces apagadas y poner en la descripcion de tu perfil “search-user**born021044**start-chat” Yo: Jajajajajaja eso es puro cuento Carlos: te pregunto porque estoy en chatroulette y esto me acaba de contar una chica que sobrevivio a ese loco, estaba llorando Yo: Y porque se te ocurre venir a preguntarmelo a mi? Carlos: porque a vos te gusta investigar esas cosas paranormales Yo: Mmm… Esta bien, ahora investigo. Carlos: dale Después de investigar algo no encontré nada relacionado con algún asesino en Chatroulette, ni tampoco habían datos sobre esa famosa descripción que me dio Carlos; pero entré en Chatroulette.com y me registré. Como me dijo Carlos antes, tenía que pasar una conservación de diez minutos con tres personas diferentes. La primera persona era de Reino Unido, y con mi poco dominio del inglés me costó hablarle, pero pude mantener una conversación estable. Me atreví a preguntarle si conocía la leyenda del asesino de Chatroulette, y me dijo que «eso era una leyenda vieja de ese sitio, que la contaban para asustar a las personas y para evitar mostrarnos ante público desconocido». Empecé a pensar que el hecho de crear una leyenda urbana en esa página para evitar mostrarnos en público ante extraños me pareció raro, pero a la vez efectivo, porque muchos niños son de entrar a estas páginas sin saber con qué puedan cruzarse. Me di cuenta de que habían pasado diez minutos y seguí charlando con él porque me había copado, hasta que le pregunté qué significaba «search-user**born021044**start-chat». Se desconectó… Pasé a la segunda conversación, que fue con un italiano que por suerte hablaba algo de español. Le pregunté si conocía la leyenda urbana del asesino de Chatroulette, y éste no lo conocía, así que con gusto se la conté. Se asustó y dijo que era una muy buena historia, y entonces mantuve conversación con él por diez minutos. Me faltaba una sola conversación con alguien, y me tocó con una mujer de Arabia. Le pregunté si conocía la leyenda del asesino de Chatroulette, y me dijo que sí, y que era verdad. Yo le pregunté que cómo fue que llegó a esa conclusión, y me respondió lo siguiente: «Porque ……………………..». Quedé con tremenda cara de WTF, y le volví a preguntar. Todas las veces que le pregunté me dijo eso, como si todas las veces que lo decía, la palabra se censuraba. Vi que pasaron diez minutos y pude activar mi webcam. Agregué en la descripción de mi perfil «search-user**born021044**start-chat» y fui a apagar las luces. Estuve así durante más o menos una hora, y no pasaba absolutamente nada. Aproveché que Carlos estaba conectado en el Facebook para decirle que era pura mentira, que estuve una hora así y no paso nada. Me respondió esto: Carlos: bueno ya que terminaste de hacer eso tenes que buscar en chatroulette alguna persona con las luces apagadas, escribir en un papel “born021044″ y quemarlo frente a esa persona. eso hace enojar al asesino Yo ya estaba medio cansado, pero decidí hacer eso último que me dijo. Busqué a alguien con las luces apagadas, fui por un papelito, escribí «born021044» y lo quemé frente a esa persona. No notaba nada, hasta que de pronto escuché un golpe en la habitación de la persona con la cual chateaba. Me dijo que iba a fijarse para ver qué era, y cuando se fue a fijar, escuché un gran grito de susto y horror que me dejó los pelos parados. Por un minuto se escuchó puro silencio, hasta que noté que estaba escribiendo, y quien escribió no fue ella. Miren: Partner: born021044**chat-started Partner: Hola Ahí mismo, yo me dije «Esto no es real… esto no es real…», y con todo el miedo de mundo, me atreví a responder: Yo: Hola Partner: ¿Quien sos? Yo: ¿Por que preguntas? Partner: Quiero saber quien sos, decime dale. Yo: Tengo miedo Partner: Decime o te mato Yo: Que? Partner: Apurate, o me decis, o te mato, elegi vos Yo: Bueno para, espera un poco… Partner: Dale que se me acaba la paciencia. Nombre y apellido, decimelo ya. Ese momento fue muy horrible, y decidí intentar decirle un nombre y un apellido falso, para ver qué ocurría. Mientras estaba escribiéndole, estaba llamando a mi amigo Carlos para que viniese a mi casa, pues tenía al asesino hablando conmigo. Yo: Damian Macedo Partner: Dale pibe, decime tu nombre y apellido verdadero ya o te arranco las tripas. Decidi salirme del Chatroulette, pero no me dejaba. Partner: Pendejo de mierda apurate, y no intentes apagar la computadora porque sino tu amigo Carlos muere. En ese momento se me caían lágrimas de los ojos, y decidí decirle mi nombre y apellido: Yo: Juan Martin Herrera Partner: Ahora decime tu edad Estaba a punto de marcarle a la policía, cuando me mandó: Partner: Baja ese celular y decime tu edad, pelotudo de mierda. Yo: 14!!! Contento?!?! Tenes de victima a alguien de 14!!!! Partner: Jajajajaja que genial, ahora vas a cobrar. Yo: Que queres de mi, hijo de puta? Partner: Volveme a faltar el respeto y te arranco el cerebro. Yo: Pero porque sos tan sadico conmigo? Partner: Jajaja no entendes una mierda pichón Partner: Vos me convocaste, ahora bancatela Partner: Se donde vivis, se a que escuela vas, se donde vive tu novia, se que Carlos esta viniendo a tu casa, se donde vive cada uno de tus mugrosos padres, se todo de vos Partner: Ahora te voy a hacer un par de preguntas y me vas a responder con la verdad, si no entro a tu casa y te abro la panza. Ya no sabía sobre qué más llorar, hasta me dolía la cabeza de pensar en todo este asunto. No podía llamar a nadie, no tuve que haber llamado a Carlos para que viniera, no podía ni siquiera en pensar algo que me pudiera salvar. Partner: Ya te la garchastes? Yo: Que? Partner: Dale no te hagas el boludo y decime, te garchaste a tu novia? Yo: Es una joda muy pesada esto? Partner: Respondeme o la mato Yo: Si… Partner: Y esta embarazada? Yo: Pero loco, porque justo tenes que joderme a mi? Yo no te hice nada malo Partner: Vos me convocaste, ahora bancatela. Dale responde, esta embarazada tu novia? Yo: Si Partner: Y es tuyo el bebe? Yo: LOCO PARAAAA!!!! DEJA DE JODERME LA VIDAAA!!!!! PORQUE TENGO QUE BANCARME ESTAS JODAS?!?! Partner: Asi que vos pensas todavia que esto es una joda Partner: ¿Queres que te mande una foto de tu novia? La acabo de sacar recien. ¿La queres ver? Yo: Voy a llamar a la policia Partner: Llama a la policia y yo mato a Carlos, elegi Yo: Esta bien Me estaba volviendo loco, no sabía de qué forma librarme de esta «persona», era un infierno. Justo en un momento, Carlos llegó sano y salvo, y yo llorando le conté todo esto. Él me preguntó si era verdad, y le dije que lo viera por sí mismo. Quedó callado. Estaba a punto de decirle que llamáramos a la policía, hasta que de la webcam se escuchó: —Che pendejos de mierda, ni se les ocurra llamar a nadie porque los mato, ¿me escucharon? El asesino estaba ahí, con una máscara de Anonymous, toda ensangrentada. Yo fui y por el micrófono le dije: —Mostranos tu cara. —Ni en pedo se las muestro. ¿Al final te enseño las fotos de tu novia? Está acá conmigo. En ese momento se me vino a la cabeza la idea que él o ella mató a mi novia. —¡HIJO DE LA GRAN PUTA! DEJÁ A MI NOVIA EN PAZ, ¡¡¡LA PUTA MADREEEEEE!!! —¿Entonces las fotos no te las muestro? Está bien, mejor te la muestro acá por webcam. Tras decir eso, vi que fue a agarrar algo que estaba en el piso. Cuando volvió a la webcam, me dijo «Mirá esto», y ahí mostró una cabeza. Una cabeza decapitada. Pero no cualquier cabeza, era de una persona que yo conozco, de una chica que yo conozco. De una chica con la cual pase dos años feliz. Era… la cabeza de mi novia. Carlos y yo estábamos viendo la pantalla de la webcam y a mí se me estaban cayendo las lágrimas. En ese momento, el asesino me dijo: —Che, ahora que te mostré a tu novia, volvamos a las preguntas. Partner: ¿Tus papas viven separados? Yo todavía estaba callado, inmóvil, con lágrimas cayéndome, y Carlos intentando que reaccionara. Cuando lo hice, vi el mensaje que me había dejado, y le respondí: Yo: Esuchame una cosa hijo de la gran puta, no se quien sos, no se como es que sabes tanto de mi, pero te juro que si llego a averiguar quien sos, te voy a matar. Partner: Y mas vale que me escuches lo que te voy a decir, yo naci el 2 de noviembre de 1844, y me mato una persona que sabia datos sobre mi y decidio ponerlos en mi contra, matando a casi todos mis familiares y proximamente a mi. Yo descansaba en paz hasta que alguien me contacto desde el juego de la ouija y me dijo si queria vengarme, y yo accedi. Desde ese dia soy el que maneja la cuenta “born021044″ de Chatroulette, y para mantener contacto conmigo, deben hacer lo que vos hicistes. Ahora, te vuelvo a preguntar, ¿tus papas viven separados? Y mas vale que me respondas o mato a Carlos. Yo: Si, estan separados y mi mama esta con otro hombre. Partner: ¿Y porque se separaron? No había escapatoria, era luchar contra un demonio, no sabía qué hacer. Recordando todo lo que Carlos me dijo, le respondí: Yo: Hay alguien mas que mantuvo contacto con vos, me lo dijo Carlos Partner: ¿Quien? Yo: Una chica Cuando le dije eso, se sacó la mascara. Carlos se quedó mirando, y me dijo «Es ella… ella me contó lo del asesino de Chatroulette». Partner: Ambos hablaron conmigo antes de que me convocaran. Carlos hablo conmigo cara a cara, y yo hable con vos tambien. ¿Recordas esa persona de Arabia con la cual hablastes? Partner: De nuevo, ¿por que se separaron tus padres? Yo: No te voy a decir una mierda Partner: Esta bien, igual quiero que los saludes Esas palabras fueron suficientes para que enloqueciera por completo. La chica mostró a la cámara la cabeza de mi madre seguida de la de mi padre, y empezó a reírse de una manera diabólica. Partner: Ahora si no me respondes esta pregunta, muere tu amigo. Carlos estaba tan asustado que entró en pánico y me amenazó con matarme si no respondía lo que la asesina me pedía. Yo ya estaba al borde de la locura e indefenso, tuve que responderle todo lo que me preguntó: Partner: ¿Tuviste una hermanita? Yo tenía una hermana cinco años menos que yo, llamada Sasha, y éramos los más unidos. Yo: Si Partner: ¿Donde esta? Hace dos años, ella fue con mi padre al parque. Mi padre la dejó sola un momento porque tenía que retirar plata del banco, y le dijo que no se moviera de donde estaba. Cuando mi padre volvió, ella había desaparecido. Nos pusimos a buscarla todo el día, hasta que la encontramos… muerta. Yo: Enterrada Partner: ¿La extrañas? Ese mismo día, mi madre terminó con mi padre por no ser lo suficientemente responsable para cuidar a mi hermana, y desde ese día no lo vi. Yo me quede solo con mi mamá, y cada vez que alguien nombra «La concha de tu hermana», «Tu hermana está re buena», me largo a llorar. Nunca había extrañado tanto a alguien. Yo: Muchisimo, pero por lo que mas te pido, no te metas con ella… Partner: Jajajajaja tranquilo, esa fue la ultima pregunta. Pero igual, hay alguien que no viste aun. Cuando terminó de escribir eso, me mostró por webcam otra cabeza más. La cabeza de mi hermana Sasha… eso fue más que suficiente para llegar a la locura extrema, para pasarme de la raya, para querer mandar a todos a la mierda. Terminó de mostrarme, y tiré el monitor contra la pared. Carlos reaccionó e intentó calmarme, pero no lo logró. Entre tantos esfuerzos por intentar calmarme, lo tiré contra el piso y lo ahorqué con todas mis fuerzas. Después empecé a romper todo y a tirar todo. Estaba por ir a la cocina cuando me encontré con ella, con la chica, la asesina de Chatroulette, riéndose macabramente. Me abalancé contra ella y empecé a golpearla fuertemente. Ella siguió riendo, entonces agarré un cuchillo y se lo clavé. Ella seguía riéndose todavía, y me agarró del cuello, me levantó y me dijo: —El dolor y la locura te hacen un asesino… Hoy, en este momento, estoy en Chatroulette, bajo el seudónimo «born050799». Ya que el asesino de Chatroulette ahora soy yo… Si reciben «born050799**chat-started» en Chatroulette, NO CONTESTEN… .................................................................................................................................................................

..................................................................................................................................................................... Cuando era pequeña, mis padres y yo fuimos al cementerio a hacer una visita a la tumba de mi abuela. Mi padre y yo nos paramos en frente del cementerio y podíamos ver todas las inscripciones en las lápidas. Sentía una sensación extraña, ese lugar no me gustaba mucho. De repente, mi hermana se soltó del brazo de nuestra madre y corrió tan rápido como sus pequeñas piernas se lo permitían. Hace poco mi hermana había empezado a hablar, ella tenía tan solo un año y medio de haber nacido. Aunque mi madre insistentemente la llamaba, ella solo corrió por delante mientras reía. Ella corrió hacia una pequeña lápida y la tocó, y con una gran sonrisa se volteó y dijo: -¡Bebé! Mi madre caminó al otro lado de la lápida. Ella no pudo distinguir el nombre, pero la tumba si pertenecía a la de un infante. No hay forma de que mi hermana haya podido saber esto. .....................................................................................................................................................................

Día 1: ……….. ……….. (Silencio Absoluto) ¿???: ¡!!!!!!!(Levantamiento abrupto) ……….. ¿???:¡¡¡Rayos…!!! ¿???:¡¡¡Mi cabeza arde!!!...pero…¡¡¡donde estoy!!! ¿???: Todo es tan confuso y…¡¡¡Rrrgghh!!! ¿???:¡¡¡No puedo recordar nada!!!... ¿???:¡¡¡Quien rayos soy!!! ¿???:¡¡¡Donde estoy!!! ¿???: Y lo más importante…¿¿¿!!!Que voy a hacer!!!??? ……….. ……….. ……….. ¿???: Me siento mal…que clase de isla es esta…y… ¿por qué no puedo recordar nada? ¿???: Todo es tan confuso y extraño…debo tratar de averiguar más sobre lo que me sucedió y además…¡¡¡pero qué paso allá!!! Splash,Splash,Splash(Sonido de las olas al golpear el barco en escombros) ¿???:¡¡¡Esto acaso fue una vez un barco!!! Hombre lastimado:…¡¡¡Rrrgghh!!!...ayuda… Yo: ¡¡¡Señor se encuentra bien!!!(a juzgar por su vestimenta debe haber sido el capitán del barco que ahora está en escombros. Tiene sangre en su ropa, eso no indica nada bueno…) Hombre lastimado:…tú…no lo veas a la cara…el es…Max Taylor…todos… Yo: ¿Max Taylor? (¿se referirá a mí?) Hombre lastimado:…tu…debo decirte…algo muy importante…¡¡¡Rrrgghh!!! Yo: Trate de tranquilizarse. Lo sacare de los escombros y lo llevare a un lugar seguro Hombre lastimado: De…acuerdo Yo: lo levantare…a las 1…a las 2…a las¡¡¡3!!! Hombre lastimado: ¡¡¡Rrrgghh!!! Varios intentos después … Yo: listó lo llevare a un lugar seguro, ¿de acuerdo? Hombre lastimado: Si… ……….. Asentados debajo de un árbol (¿qué hace un árbol así en una isla?) Yo: Listó. Aquí estará bien, por ahora… Hombre lastimado: Gracias… Yo: Señor…Sé que acaba de pasar por un mal momento pero…debo preguntarle…¿quién rayos es Max Taylor? Hombre lastimado: Max… ¿tú eres unos de los pasajeros de mi crucero verdad? Yo: Bueno, en realidad…no recuerdo nada a sí que no se si lo fui o no Capitán: Ya veo…me sorprende que has sobrevivido…¡¡¡Rrrgghh!!! Yo: Su herida…¡¡¡se está desangrando, debemos hacer algo antes de que…!!! Capitán: Ahórrate el aliento hijo, lo necesitaras si quieres seguir con vida. Yo: ¿Seguir con vida? ¿A qué se refiere? Capitán: Mira, pronto dejare de acompañarte en este miserable y maldito mundo, pero hay ciertas cosas antes de que trates de hacer algo sin pensar…¡¡¡Rrrgghh!!! Yo: ¡¡¡Capitán!!! ¡no puede dejarse morir así lo necesito, necesito averiguar quién soy! ¡Usted debe…! Capitán: ¡¡¡Calla y escucha!!! 1. Tu nombre es Max y te apellidas Taylor, lo otro no lo sé ya que no soy el que registra a los pasajeros en el crucero 2. lo que paso en el barco será mejor que no lo recuerdes porque si no se te hará difícil salir de este lugar, aunque puede que salgas de la isla con ese recuerdo, y esa es ¡SIN VIDA! 3. Nunca trates de investigar en la isla a oscuras, será mejor que encuentres o construyas un refugio y siempre trata de esconderte lo mejor posible, ya que ese será tu último recurso si no quieres morir como un idiota el primer día 4. Consigue agua y comida, busca en los escombros del crucero, los cruceros son muy extensos u grandes que me hayas encontrado casi en la punta del barco fue un golpe de suerte, y con eso me refiero a que trates de buscar cualquier objeto que te haga falta, tal vez ahí lo encuentres…¡¡¡Rrrgghh!!! Yo:¡¡¡Capitán!!! Capitán: consigue peces, jabalíes o aves ¡Por dios, es una isla eso debes ya saberlo! Yoen realidad eso tampoco lo recordaba pero lo agradezco de todas formas…creo) 5. Si encuentras algún superviviente asegúrate de que no tenga problemas mentales o algo así, de ser así debes asesinarlo inmediatamente, a no ser que quieras problemas? Yono creo que haga falta eso) 6. No te encariñes con nadie ese seria tu fin 7. Y la ultima pero no menos importante…¡¡¡NO DEJES QUE TE MATEN!!! Yo: Lo que me mataría de verdad seria el hambre y la soledad Capitán: Vaya con que realmente no recuerdas nada, creía que me gastabas una broma pesada Yo: como le dije no recuerdo nad… ¿Qué está haciendo? *Sacando arma del bolsillo* Capitán: Como te dije, mi tiempo aquí termino…Adiós Max Yo: espere,¡no!,suelte el arma, ¡no lo haga! Capitán: Lo siento Max, además pronto veras cosas peores que esta Yo: ¡Como puede estar tan seguro de eso! Debe haber algo, ¡por favor no lo haga! Capitán: Lo siento Max, ya es muy tarde, *Respiro* ¡Por favor no lo haga! Debo hacerlo… No, aún quedan muchas cosas por delante, puedo tratar de curar su herida solo deme tiempo Nunca he tenido tiempo y nunca lo tendré ¡¡¡Por favor hacer esto es innecesario!!! Créeme siempre quise hacer muchas cosas más antes de morir, pero por culpa de ese maldito no las pude hacer ¡¿De quién habla?! Lo siento, te he dicho demasiado No,¡¡¡no lo haga!!! Adiós Max, ¡¡¡NOOOOOOOOOO!!! Lo siento, porqué madre, PORQUÉ LAS ALMAS SIEMPRE SERAN TUYAS, PORQUE!!!! ¡¡¡NOOOOOOOOOO!!! PERDONAME POR HACER ESTO, MADRE!!! BUM!!! … … … … … … … … … … … Continuara…