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Usuario (Groenlandia)

Primer post: 13 ago 2011Último post: 13 ago 2011
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6 leyendas urbanas para no dormir
6 leyendas urbanas para no dormir
ParanormalporAnónimo8/13/2011

Bienvenidos, les traigo algunas leyendas urbanas que encontré en una web, hoy que no tengo nada que hacer decidí postear algunas... El Trailero fantasma. Hace mucho tiempo, sobre la carretera de la rumorosa, un trailero manejaba a toda velocidad rumbo a mexicali, pues su esposa estaba a punto de dar a luz y quería llegar rápido a su casa, ya que llevaba dinero para lo que se ofreciera, mas cuando iba a tomar una peligrosa curva perdió el control y se estrelló contra unas rocas. el chofer se bajó del trailer todo aturdido, se miró el cuerpo y se alegró al darse cuenta que no le había pasado nada. entonces esperó a que pasara alguien para que le ayudara o lo llevara a la ciudad, pero durante mucho tiempo nadie cruzó aquellos cerros. el hombre se quedó dormido y cuando despertó se sorprendió al ver todo oscuro; no entendía qué pasaba así que decidió caminar, caminó y caminó, avanzó una buena distancia, sabía que la salida de la rumorosa estaba cerca y sin embargo, cuando se dio cuenta se encontró en el mismo lugar del accidente... a los tres días hallaron el camión pero no al conductor; de él no se supo nada. hasta que en una ocasión, años más tarde, un muchacho que manejaba un trailer se detuvo porque un hombre le hizo señas. —amigo, me llamo francisco vázquez y necesito con urgencia que mi mujer reciba un dinero porque va a tener un niño. yo no puedo ir, mi trailer se descompuso y no lo puedo dejar aquí. —sí, señor, con gusto se lo llevaré —contestó el muchacho— sólo dígame dónde vive su señora. el hombre le entregó un papel en el que anotó la dirección y el nombre de su esposa. al despedirse, el joven sintió que un escalofrío le recorría la espalda, pues al darle la mano, el señor estaban tan frío como un muerto. el muchacho no le dio importancia, subió a su trailer y se encaminó a la ciudad de mexicali. al día siguiente, fue a buscar a la señora pero no la encontró; alguien le dijo que ya no vivía ahí, que hacía tiempo se había cambiado. sin darse por vencido, preguntó en varios lugares hasta que, por las señas del papel, una anciana le indicó dónde vivía. al llegar dio unos golpes en la puerta y esperó a que le abrieran. —¿dígame joven? —le preguntó la señora. —perdone, ¿aquí vive la esposa del señor francisco vázquez? —soy yo —contestó ella— ¿qué se le ofrece? —ayer en la carretera, su esposo me pidió que le trajera este dinero, porque se le descompuso el trailer... —¡no puede ser! —lo interrumpió la señora tapándose la boca—. mi marido murió hace cinco años. al muchacho le temblaron las piernas, le dejó el dinero a la señora, que se puso a llorar, y se fue para su casa todo asustado. cuando llegó, apenas había cerrado la puerta cuando descubrió frente a él al trailero de la carretera y brincó espantado; sentía que una fuerza extraña lo invadía. —¡gracias, amigo! —le dijo el muerto con voz cavernosa, mientras desaparecía. el joven podía escuchar los latidos de su corazón y tardó un buen rato en recuperarse de la impresión. tiempo después, al platicar con unos amigos, se enteró de que el trailero ya se les había aparecido a otros hombres, mismos que no habían cumplido el encargo del muerto, por eso se les fue secando el cuerpo hasta quedar como esqueletos. Escrita por Giovanna Charlene. El Francés. Si algún dia visitas el pueblo de Epatlán, Puebla, y preguntas a la gente por el francés, la gran mayoria de la gente te dirá que no sabe nada, y lo dirá sinceramente. Sin embargo, con los mas ancianos, notará siempre nerviosismo, y cambiaran el tema rápidamente. Muchos de ellos lo conocen, pero tienen sobradas razones para no hablar de el. Es gracias al francés que, en Epatlán, la gente no le teme tanto a la muerte como en otros lugares. Si tienes suerte –aunque suerte no es precisamente la palabra puede llegar a verlo en la calle. La piel de los brazos esta terriblemente quemada, su cuello, ladeado de una forma casi imposible. Es delgado y terriblemente viejo, lo cual es notorio en su lentísimo andar, ayudado por un elegante baston con pomo de oro, y que lleva el escudo de armas del ejército napoleónico, que apenas puede sostener en sus nudosas manos. Viste con harapos y respira pesadamente, como si el dar unos pasos le resultara agotador, y de vez en cuando escupe una masa sanguinolenta. Los ancianos que lo ven, se persignan apresuradamente, y muchas son las ancianas que, piadosamente y con la mejor buena voluntad del mundo le desean una pronta muerte. De creer lo poco que sabemos de el, llegó como un joven impetuoso y gallardo a tierras mexicanas, bajo las órdenes de Lorenzes, en 1862. Fue en Veracruz en donde escuchó por primera vez del brujo del puerto, que se decía era tan poderoso, que podía hacer a la gente inmortal. Empujado por ese deseo, se dio a la tarea de buscarlo, hasta que dio con su cabaña. Como buen soldado conquistador, su postura no fue humilde. Pistola en mano, le puso el cañón en la frente, exigiéndole que le confesara el secreto, si no quería pagarlo con su vida. Aunque amenazado, el viejo sonrió, enseñándole sus tres únicos dientes. Yo puedo hacerlo, pero entiende, que no va a haber vuelta atrás. Aquí la historia se vuelve algo confusa. Nadie sabe exactamente en que consistió el rito, o que fue lo que pasó, pero le hombre salió de ahí convencido de que había alcanzado la inmortalidad. Eso le dio un valor de combate que alarmó incluso a sus compañeros, que lo veían lanzarse al frente sin ningún temor. Pero fue hasta Puebla que las cosas cambiaron. Todos sus compañeros de regimiento lo vieron: el indígena zacapoaxtla tomó el machete y se lo hundió en el pecho, destrozándoselo por completo. El soldado fue llevado de urgencia con el medico, que prácticamente solo esperaba verlo morir… Pero en vez de ello, pudo contemplarlo como gritaba de agonía, resistiendo los dolores, mientras el corazón latía dificultosamente a pesar de estar abierto, y el aire silbaba claramente al atravesar los dañados pulmones. Sus compañeros estaban aterrorizados, y mas de uno mencionó al demonio al ver al hombre sanar lentamente, pero con todo el dolor que eso significaba. A pesar de su recuperación, el pecho le dolía tremendamente y tenía dificultades para respirar, por lo que se le dio de baja por motivos de salud. Se instaló en una pequeña villa en la ciudad de Puebla, y se la ingenió para permanecer ahí aun cuando los ejércitos fueron expulsados de México. El pecho aun le dolía de vez en cuando, ero la sensación era menos cada día, por lo que el casi juraba que se sentiría mejor. Cuando llegó a México, el soldado estaba apenas a la mitad de sus veintes, por lo que, según avanzaba el tiempo, comenzó a verse preocupado. Al cumplir los treintas, se veía de esa edad, lo que significaba que estaba envejeciendo. La experiencia del machete le dio seguridad de su inmortalidad, por lo que su primera idea es que seguiría cambiando hasta llegar al límite de su fuerza, en donde eventualmente se detendría. El hombre comenzó a hacerse cargo de negocios, e incluso se casó bien. Al llegar a los cuarentas empezó a ver las primeras cana, y su resistencia física, a pesar de haber llevado una vida militar, iba disminuyendo lentamente. Fue al llegar al fin de siglo, que se dio cuenta: estaba por llegar a los sesenta años, y los aparentaba perfectamente. Fue una mañana de 1901 cuando cayó en cuenta. El brujo habló de hacerlo inmortal, pero no se mencionó nada de la eterna juventud. En 1905 contrajo tuberculosis, seguramente por el mal estado de sus pulmones. La tos era terrible, y en varias ocasiones llegaba a escupir sangre. Los médicos que lo examinaron, no le dieron mas que unos cinco años de vida. Desafortunadamente ignoraban lo que el destino le tenía deparado. Cuando tuvo que salir de la ciudad en 1910, para refugiarse en Campeche, no podía dar un par de pasos sin sentir que se quemaba por dentro. Para 1912 cumplía los ochenta y seis años, y fue cuando se presentaron los primeros síntomas de artritis. Es cuando vuelve a Puebla, a prepara su testamento, y compra una hacienda en Epatlán, donde se retiraría definitivamente. El dolor de las articulaciones era insoportable, y su dificultoso respirar resultaba horrible para quienes lo escuchaban. Pues incluso a cierta distancia se escuchaba el silbante pase del aire entre los dañados pulmones. Sus esposa, mucho mas joven que el, murió en 1921, y dado que sus hijos se fueron a vivir a la Ciudad de México, él se quedó completamente solo. Él tendría a la sazón poco mas de 100 años. E incluso el menor esfuerzo le era imposible. Desesperado, decidió atar una cuerda a las vigas del techo, y saltar con ella al cuello del borde de la cama. Lo encontraron dos días después, aún pataleando, y con el cuello roto. Dado que lo bajaron aun con vida, sus vecinos creyeron que el intento había sido reciente, por lo que ignoraron lo que era permanecer dos días colgando, con fractura en el cuello, sin poder respirar…pero sin poder morir. Los médicos estaban desconcertados, pero hicieron lo posible por mantener el cuello alineado, hasta que se recuperó después de cerca de dos años de estar inmovilizado, pues con mas de 100 años el cuerpo se recupera con mucha mayor lentitud. Fue en 1945 cuando su desesperación llegó al límite, y prendió fuego a su hacienda. La gente llegó sólo para ver cómo las paredes se derribaban presa de las llamas, y cuando el fuego se apagó nadie reparó en el amasijo de piel calcinada que se arrastraba trabajosamente fuera de los escombros. La piel le ardía terriblemente, y el mínimo roce le causaba un tremendo dolor, pero no murió. Fue hasta 1977 que sus heridas se recuperaron lo suficiente como para volver a Epatlán, ahora como un mendigo. Los 30 años de ayuno lo tenían en lo huesos, y tenía que arrastrarse para moverse. Unas tortillas duras que una buena samaritana le dio constituyó su primera comida desde hacía 3 décadas. Actualmente, nadie sabe dónde vive, y sólo se le ve mendigar por las calles de vez en cuando. Nadie recuerda su nombre, quizá ni siquiera el y las quemada y los andrajos no permiten identificarlo. Solo un elemento hace posible reconocerlo: el bastón que se le obsequiara cuando fe dado de baja con honores, hace ya mas de 150 años. Escrita por Mxrce. La Hamaca que se mece sola. Los vecinos de la localidad de Firmat en Santa Fe, no pueden creer lo que ven. Aseguran que una plaza es visitada por el espíritu de un chico que murió hace veinte años. No hay viento, ni siquiera brisa. Y, sin embargo, la hamaca se mueve. A su lado, otras dos hamacas se mantienen firmes en sus lugares. Pero la misteriosa hamaca de la punta se mueve en forma evidente, casi como si alguien se estuviera meciendo en ella. Pero allí no hay nadie. El misterio, que mantiene en vilo a los habitantes de Firmat, sucede desde hace algo más de una semana en una plaza ubicada en uno de los accesos a esa localidad. Yo lo he visto. También mucha otra gente, aseguró Gonzalo Ramos, un periodista de Firmat, en diálogo con Radio 2. Es una historia que va de boca en boca, pero ya ha tenido connotación nacional, planteó. ¿En qué consiste el fenómeno? Una hamaca que se mueve, resumió Ramos. No sucede todo el día, es por momentos. Varios medios han ido pero no han logrado imagenes. La gente se agolpa frente a la plaza a la espera de que la hamaca se mueva, planteó. El periodista evocó cómo arrancó la historia: Hace años, en los ochenta, se construyó en la zona un nuevo barrio llamado La Patria. En esa construcción hubo un accidente donde un niño perdió la vida en los cilindros de cemento gigantes de desagüe. Esa historia es real, es un chico con nombre y apellido, puntualizó. Dicen que el espíritu de este chico siempre se mantuvo ahí. Dicen que hace unos años ya pasaba lo de la hamaca, pero ahora volvió, relató. El periodista de Firmat contó que: Hay tres hamacas comunes con cadenas y asientos de goma en una plazoleta infantil ubicada en el ingreso a la ciudad. Una se mueve aún cuando hay condiciones climáticas normales y no hay viento. Se mueve mucho e incluso demasiado, como si alguien se estuviera hamacando. Llega a dos o tres metros de recorrido hacia atrás o adelante. Son tres hamacas continuas pero al lado las otras dos se quedan totalmente quietas. Es de no creer. Es algo paranormal, insistió. Escrita por www.leyendashispanas.com Sara y Jeniffer. Esta historia pasó hace muchos años en un lugar alejado de la ciudad, en un pueblo de nueva jersey (eeuu). no se sabe si lo que pasó fue verdad o si es sólo una leyenda; pero los inquilinos que ahora viven en la casa donde ocurrió la desgracia dicen que a veces por las noches oyen los gritos de una chica y los llantos de otra chica, de voz parecida a la de la primera, pero más bonita y clara, como si fueran las voces de dos hermanas adolescentes. bueno; el caso es que, hace 40 ó 50 años atrás, en una casa grande de un pueblo de nueva jersey, vivía un feliz matrimonio con dos hijas de la misma edad, sarah y jeniffer, unas adolescentes de 16 y 17 años (jeniffer era la mayor). era una familia que lo tenía todo; amor, bastante dinero... los padres creían que eran la familia perfecta, pero ignoraban algo respecto a sus hijas: el gran odio que sarah sentía hacia jeniffer. tenía una gran envidia a su hermana; ya que era más guapa, más alta, tenía más suerte con los chicos, era admirada por todos, tenía una voz más bonita, era la más popular, era la mayor de ellas dos... pero había algo que sarah envidiaba muchísimo a jeniffer, mucho más que cualquier otra cosa: sus ojos. jeniffer no era vanidosa ni soberbia, pero no podía evitar decir que sus ojos eran su mayor orgullo, estaba orgullosísima de ellos, no paraba de alucinar con sus ojos, y es que eran perfectos: de un azul claro precioso, brillantes... y todos la admiraban por eso, todo el mundo le comentaba que tenía unos ojos preciosos. el caso es que una tarde sarah se quedó pensando en su cuarto sobre cómo podría destruir a su hermana jeniffer, ya que la odiaba mucho, y se le ocurrió una idea bastante cruel y sanguinaria, aunque no era raro porque sarah estaba volviéndose loca y enferma mental. su principal objetivo era hacer que los ojos de jeniffer dejaran de molestarla con su belleza, y que de paso jeniffer dejara de ser la mejor en todo. mientras sarah se quedó en la casa preparando y materializando su plan, jeniffer estaba dando una vuelta con las amigas por la ciudad, y los padres se habían ido al cine y al teatro, así que fue la ocasión perfecta para trazar su plan sin que nadie la viera. pasaron las horas, pasaron y pasaron, y se hizo de noche. eran las 10:00. jeniffer estaba yendo hacia su casa. venía muy contenta y sonriente. entró muy rápido en su casa sin mirar a su alrededor. fue a su cuarto y se encontró con su cuadro de comunión roto y tirado en el suelo. después empezó a recibir unas llamadas. era alguien amenazándola con arrancarle los ojos y con destripar a su club de fans. la voz le resultaba conocida. jeniffer se estaba asustando muchísimo, y también oía gritos fuera de la casa. era sarah, que lo hacía para asustarla más. diez minutos después, jeniffer salió de la casa, y, nada más salir, se detuvo. su boca se secó. su corazón se paró. se quedó de piedra con lo que vió. lo que había visto era tan enormemente horrrible, tan horroroso, que se arrancó los ojos para no ver más. era su propia hermana ahorcada de un árbol con tres puñaladas en el vientre y mirándola directamente a los ojos. las ideas de la desquiciada sarah habían quedado muy claras, y su venganza se había cumplido. estuvo dispuesta a morir a cambio de que jeniffer perdiera su felicidad, y, sobre todo, su mayor tesoro: sos ojos. Escrita por nyuu. La muñeca. Una niña de 6 años padecía una extraña y desconocida enfermedad. Cada hora del día, le aparecían en la piel unos sarpullidos verdosos y empezaba a escupir espuma blanca por la boca. Ante la grave situación la niña fue ingresada inmediatamente en el hospital de su ciudad donde, después de varias pruebas, los médicos consiguieron encontrar un antídoto que paliaba los síntomas. La niña estaría todavía unos días ingresada en observación para ver su evolución y sacar más conclusiones sobre la enfermedad, por lo tanto su madre se quedaba con ella cada noche para estar con su hija, que siempre que le era suministrado el antídoto pedía estar con su muñeca; su preferida… Una noche, después de ser visitada por su médico, se quedó sola en su habitación, mientras su madre hablaba con él en el pasillo, cuando su madre escuchó el murmullo de su hija, su madre, abrió la puerta y vio que la niña estaba sentada en el borde de su cama, hablando con su muñeca. la madre de la niña, muy disgustada la mandó irse a dormir, la quitó la muñeca y la cerró la puerta. esa misma noche, a su madre le tocaba velar por ella, fue a ver como estaba su hija, y encontró la muñeca de nuevo en su cama, arropada, abrazada a la niña; no se lo explicaba, volvió a coger la muñeca y se fue a dormir. a la mañana siguiente, su madre despertó oyendo el murmullo de su hija, y sintiendo curiosidad de lo que decía, se hizo la dormida y empezó a escuchar: Entonces...tengo que hacer eso, ¿para qué me cures la enfermedad?. la madre no sabía que pensar, abrió los ojos y miró a su hija rápidamente, y vio de nuevo la muñeca sentada al lado suyo, no la pudo decir nada, porque en ese instante entró el médico a decir que la niña estaba curada y que la iban a dar de alta. Al cabo de unos meses, todo iba normal, hasta las costumbres de la niña. una de las costumbres que tenía, era irse al puerto de su ciudad, y sentarse en el muelle a contemplar los peces que había en el mar.se hizo de noche, y se levantó una fuerte tormenta.la niña seguía allí, y empezó a preocupar a su madre, esta llamó a la policía, pero al poco tiempo su madre se acordó de donde se encontraba su hija, en el muelle, fue allí corriendo y la gritó: -¡dónde estabas¡¡me tenías muy preocupada, porque me haces esto, mira que tormenta, volvamos a casa¡. pero la niña ni se inmutaba. su madre se acercó a su hija, la puso la mano en el hombro y la dijo: -estas helada, por favor vas a volver a casa enseguida. pero la niña seguía sin moverse, pero susurró: -yo volveré a casa...pero....tu, mamá... no. su madre la preguntó asustada: -¿por qué?. la niña volvió a susurrar: porque vas a morir... la niña seguido de esto, cogió a su madre del brazo y la empujó al furioso mar...y se ahogó, la niña corrió hacia un bosque cercano, y allí desapareció. Al cabo de unos años unos pescadores que había allí en el puerto, pescaron con sus redes el cadáver de la madre, y uno de ellos se fijó en que el cuerpo estaba agarrando una muñeca... Escrita por Claudia Nevado Aguado. La chica del perro. Esta es la historia de una chica. Una chica que cumplió los veinte años y, como regalo de cumpleaños, su padre le concedió una casita en el campo, concretamente en la cima de una colina. Recién mudada en la casa de sus sueños, acababa de instalarse en su chalecito en el monte con un único acompañante: su perro, un bonito pastor alemán. Cumpliendo la primera noche en su nueva casa de forma poco original(viendo la tele) se sorprendió al ver en las noticias que un asesino demente al que se le acusa de haber asesinado brutalmente a su familia y vecinos, había escapado esa misma noche hace dos escasas horas del manicomio de la colina contigua en la que se situaba su chalecito recién estrenado. Esto provoco un gran pánico en la veinteañera, que decidió acostarse, dada la hora que era. Tuvo que dormir en el sofá del salón, pues su cama aun no había sido instalada, lo que la incomodó aún más. Pasaron unos m minutos cuando... ¡BRAUMM!, sólo un trueno. Cuando el miedo la poseía, bajaba la mano para que su perro la lamiera, lo que le producía tranquilidad. De repente, sonó un crujido. Bajo la mano...y el perro se la lamió... no pasaba nada. Otro crujido... esta vez más fuerte. Entonces se oyó un ruido de madera rompiéndose seguido de lo que pareció el ruido de la puerta al abrirse... la chica, intentando convencerse a sí misma de que había sido producto de su imaginación, bajó la mano del sofá y la sensación de tranquilidad volvió de nuevo al notar la lengua de su querido perro recorrer su piel. Apenas pasaron unos segundos cuando se oyeron pasos. Silenciosos pasos que retumbaban con la fragilidad de un vaso de cristal fino en los oídos de la muchacha. A continuación le pareció oír una especie de goteo continuo: CLOC... CLOC...CLOC... No quería levantarse, tenía miedo, así que bajó la mano para que el perro se la lamiera. Pero aunque le lamiera las manos toda la noche el goteo seguiría ahí: CLOC...CLOC...CLOC... a si que decidió levantarse a buscar la gotera. Empezó por la cocina, pero no había ninguna gotera ahí. Miró por todos los grifos de la casa y por los baños, pero no encontró ninguna gotera. Sin embargo el ruido de goteo seguía ahí: CLOC...CLOC...CLOC... Decidió irse a dormir y buscar el goteo por la mañana, que se veía mejor. Pero el endemoniado ruido no la dejaba dormir. Bajo la mano para que su perro la lamiera antes de levantarse, y entonces cayó. Aún no había mirado en el lavadero del garaje. Emprendió camino hacia el lavadero y en cuanto abrió la puerta deseó no haberlo hecho nunca: vio a su pastor alemán ahorcado con gotas de sangre goteando por su cuello, lo que provocaba el ruido. Pero, os preguntareis, si su perro había estado muerto desde el goteo, ¿quien le chupaba la mano a la chica? ¡EL LOCO! Escrita por The Switer. Saludosssss!

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