a6203w
Usuario (México)
¿Te ha pasado que cuando buscas información sobre la Fibromialgia sueles encontrarte con el concepto de Fatiga Crónica? Debes saber que no son lo mismo. Suele confundirse a la una con la otra porque comparten muchos síntomas, sin embargo, son enfermedades diferentes. El Síndrome de Fatiga Crónica, SFC, es generalmente considerado un “pariente cercano” de la fibromialgia o una expresión parcial de ésta; el SFC puede manifestarse en conjunto con la fibromialgia, sobre todo en sus primeras etapas, donde suele ocasionar cansancio extremo. Aunque son enfermedades diferentes existen reportes médicos donde se han encontrado la presencia de ambas en una misma persona. A continuación te presentamos un cuadro comparativo que te ayudará a comprender mejor cuáles son sus similitudes y diferencias: Síntomas que comparten: -Cansancio. -Depresión. -Dolor de cabeza. -Mayor incidencia en mujeres que en hombres. -Dificultades cognitivas. -Dolores articulares. - Las personas tienen un alto grado de adrenalina. -Alteraciones del sueño.
“Creo que es importante que la gente sepa lo difícil que es para los hombres tener fibromialgia. Cuando creces te enseñan a ser duro, tener un trabajo, mantener a una esposa y dos hijos. Es mucho más difícil para un hombre mantener una relación o explicar su condición a los amigos “ El 90% de los casos de fibromialgia se presenta en mujeres, sin embargo no se debe hacer de menos a ese 10% de hombres que convertido a números se vuelve en millones. La fibromialgia no debe ser considerada como “una enfermedad de mujeres” Debido a la prevalencia en el sexo femenino , la mayoría de los médicos tiene mucha más experiencia práctica con las pacientes con fibromialgia; de hecho una gran cantidad de personas piensan erróneamente que los hombres no sufren fibromialgia. Esto puede causar problemas especiales para los hombres que viven con ella, tanto para obtener un diagnóstico como en la búsqueda de apoyo. Aún no se sabe a ciencia cierta las razones por la que tan pocos hombres la padecen; lo que sí se ha descubierto es que la fibromialgia afecta de forma distinta a los hombres y a las mujeres. Por ejemplo, los hombres tienen menos síntomas y de forma más leve que las mujeres. Ellos tienden a tener menos fatiga, y el dolor se presenta en menos partes del cuerpo. Tienen menos puntos sensibles y rigidez matutina, además los síntomas duran menos tiempo que en las mujeres y los sufren con menos frecuencia. A pesar de esto, la fibromialgia también afecta mucho su calidad de vida. Aunque los roles de género están cambiando poco a poco algo, los hombres han sido considerados durante mucho tiempo como los que deben “alimentar y proteger a la familia”. Debido a las expectativas sociales y los roles de género, los hombres comúnmente se comportan reacios a admitir un dolor intenso o un malestar, sienten que no deben acudir al médico, que “deben aguantar”. Esta actitud puede resultar bastante contraproducente, pues lo primero que debe hacer una persona que perciba síntomas de fibromialgia (o cualquier enfermedad reumática) es acudir al doctor en busca de un tratamiento. Los hombres son menos propensos a buscar ayuda o asistir a grupos de apoyo por lo que pueden experimentar un aislamiento aún mayor. Aunque sus síntomas sean menores y más leves que en las mujeres, los hombres también se enfrentan a un problema que reduce su calidad de vida. Si eres hombre y padeces fibromialgia (o tienes síntomas) te damos las siguientes recomendaciones: * Busca un tratamiento médico que te ayude a controlar tu enfermedad. *No te esfuerces más de lo que tu cuerpo puede soportar. Acepta trabajar de acuerdo a tus posibilidades físicas. *¡Exprésate! No te guardes tus sentimientos y temores. Procura hablar con tu familia acerca de tu enfermedad y cómo te hace sentir. * Busca un grupo de apoyo, ya sea presencial o por Internet. Permítete conocer las experiencias de otras personas que están pasando por lo mismo que tú. Te será de gran ayuda. *Desecha los estereotipos, ideas y expectativas sociales que te obliguen a tener que soportar calladamente tu enfermedad.

La sensibilidad a la temperatura ambiental es un síntoma común que sufren muchas personas con fibromialgia; pues de acuerdo a la variación del clima pueden sentirse o muy acaloradas, o con mucho frío. Estas personas suelen sentirse más cansadas cuando hay calor, en cambio, perciben un aumento del dolor cuando hace frío. Esta es la razón por la que la gente con fibromialgia se sienten mejor en los meses de marzo y abril, y tienden a empeorar en diciembre y enero. Las bajas temperaturas pueden provocar una sensación extrema de frío en todo el cuerpo, pero sobre todo en las manos y los pies, y como reacción pueden tomar una coloración rojiza, morada o pálida. Las altas temperaturas, en cambio, tienden más a agravar la fatiga, sudoración y los problemas cognitivos. Se llega a tener una intolerancia importante hacia el Sol, pues provoca una sensación de irritación y molestia en la piel. Además de la temperatura ambiental, existen 4 factores climáticos que también afectan a las personas con fibromialgia: 1. Presión atmosférica. Es la presión que ejerce la atmósfera en una localización específica. Cuando el clima es cálido la presión atmosférica es alta y provoca que las personas se sientan mejor. Cuando hay una tormenta, la presión atmosférica baja de repente, lo que provoca el incremento de dolor en las personas con fibromialgia. 2. Humedad. Se refiere a la cantidad de vapor que hay en una unidad de aire. En un ambiente poco húmedo, las personas con fibromialgia pueden sentir dolores de cabeza, rigidez, mayor dolor corporal. 3. Precipitación. La lluvia, el granizo, la nieve o el aguanieve suelen causar una mayor cantidad de síntomas, y agravan al dolor y la fatiga; esto probablemente porque se acompañan de cambios de presión atmosférica. 4. Viento. Ya sea manifestado como una ligera brisa o un ventarrón, el viento ocasiona la disminución de la presión atmosférica, lo que significa que puede ocasionar fatiga, dolores de cabeza y corporal. Es por la existencia de estos factores que el dolor puede variar según la hora del día, el nivel de actividad, la temperatura o bien el clima. A la fecha no se sabe exactamente qué es lo que provoca esta alteración de la sensibilidad en las personas con fibromialgia.
Se ha comprobado que la aplicación de calor provoca mayor beneficio para el dolor de las personas con Osteoartritis, que la aplicación de frío. Puede representar un excelente complemento de los tratamientos farmacológicos, sobre todo cuando hay poco control sobre el dolor. A continuación te presentamos 18 puntos que debes saber sobre la aplicación de calor en las articulaciones afectadas por Osteoartritis: 1. Un estudio arrojó que pacientes con Osteoartritis de rodilla que utilizaban la aplicación de calor informaban un mejor alivio en la escala del dolor, en comparación con aquellos que tomaban algún placebo o analgésicos orales comunes. 2. Es una alternativa de fácil acceso, pues no es completamente necesario adquirir los servicios de un especialista en hidroterapia o parecido. La mayoría de las veces se puede aplicar desde la comodidad del hogar. 3. Antes de aplicar calor es indispensable consultar a tu doctor acerca de qué es lo más conveniente para tu caso; cada persona requiere de indicaciones diferentes (tiempo de aplicación, temperatura, técnica, etc.) En ocasiones, la aplicación del calor podría resultar contraproducente para tu enfermedad. 4. La terapia de agua caliente ha demostrado funcionar de maravilla para todo tipo de molestias musculoesqueléticas, incluyendo la Fibromialgia. 5. La terapia de agua caliente tiene un efecto prolongado, ya que su sensación de bienestar perdura aún después de la aplicación. 16. Respecto al uso de agua caliente, los expertos indican que las personas pueden alcanzar un beneficio máximo después de 20 minutos. 7. El rango saludable de la temperatura del agua está dentro de los 33 a los 37ºC. Llegar a los 40ºC es peligroso para cualquier persona. 8. El agua caliente es ideal para relajarse, pero también es buena para moverse. El agua caliente estimula el flujo de sangre a los músculos y las articulaciones rígidas. Si tienes la oportunidad de estar en una alberca o una tina caliente es muy benéfico que puedas hacer un poco de estiramientos suaves; la flexibilidad va a continuar aún después de salir del agua. 9. Los baños calientes tienen una acción analgésica, aumentan los mecanismos de defensa de la sangre y eliminan espasmos. 10. En ocasiones, una articulación con Osteoartritis puede tener un brote inflamatorio, en estos casos no se recomienda aplicar calor, es más conveniente el frío. 11. Un baño caliente antes de dormir logra favorecer la calidad del sueño. 12. El calor también favorece la digestión, el tránsito intestinal, el buen funcionamiento de los riñones y es efectivo para calmar el dolor menstrual. 13. La hidroterapia, tanto si se aplica calor o frío, debe ser consultada con el médico, debido a que estar embarazada, tener sobrepeso, problemas de la presión o del corazón son situaciones donde no se recomienda este tipo de tratamientos. 14. La temperatura ideal para un baño caliente es la que más se acerca a la temperatura corporal, es decir entre 37 a 38ºC. A esta temperatura el agua calma, reposa y tranquiliza, regularizando la tensión nerviosa y sanguínea. 15. El calor hace que los poros de la piel se dilaten, lo que activa las glándulas sudoríparas, permitiendo la eliminación de toxinas. 16. Todas las técnicas basadas en la hidroterapia, aparentemente inocuas, pueden causar grandes efectos en el cuerpo humano, por lo que es recomendable que se realicen bajo vigilancia de personal especializado. 17. La hidroterapia revitaliza el organismo, estimulando el sistema inmunitario al mejorar las defensas frente a infecciones. 18. El cuerpo se tiene que quedar con una sensación agradable tras una aplicación hidroterápica, pues si se presentan sensaciones desagradables como palpitaciones, mareos o frío, la respuesta resulta contraria y se debe interrumpir la aplicación.