_MusicAngel_
Usuario (Argentina)

Hola a todos!!!Aquí comparto un capítulo interesante sobre Brian Epstein, quien fue, como muchos ya sabrán, el manager de The Beatles. Esto fue escrito por Bob Whitaker, fotógrafo australiano que tuvo el honor y la suerte de ser fotógrafo oficial y asesor artístico de la banda entre los años 1964 y 1966. Whitaker realizó muchos trabajos con la banda, pero posiblemente uno de sus mas famosos trabajos sea la sesión de la cual surgió la portada original para al el álbum “Yesterday and Today”. En esta portada, comúnmente llamada "butcher" (carnicero), aparecen los Beatles vestidos de carniceros, junto a pedazos de carne y muñecos de bebés plásticos. Originalmente Capitol editó el disco con esta portada pero, más tarde, sería censurada por la polémica que causó la imagen y sería sustituida por otra más “normal” para la venta.Arriba: portada original del disco "Yesterday and Today" - Abajo: portada modificadaEn este capitulo, Bob Whitaker cuenta como llegó a conocer a Brian Epstein, la impresión que se llevó del mismo y cómo llegó a convertirse en compañero de ruta y fotógrafo de los Beatles.Espero que lo disfruten!!! “Las fotografías en este libro son el resultado de un encuentro fortuito con el manager de los Beatles, Brian Epstein, durante su tour por Australia en 1964.En ese momento yo tenía 23 años y tenía el sueño de manejar mi propio estudio fotográfico en Melbourne. La moda, la publicidad y las editoriales de revista eran mis principales fuentes de ingresos. Como la mayoría de la gente de mi edad en Australia, a mi también me habían vuelto loco los Beatles, pero jamás pensé, ni por un momento, que yo pudiera fotografiarlos.Cuando los Beatles llegaron a Melbourne, un periodista amigo mío me llamó para contarme que le habían encargado entrevistar a Brian Epstein, y me dijo que había pensado en mí para que yo fuera quién tomara las fotografías.Llegamos al Hotel Southern Cross, donde se encontraba una enorme multitud en la calle (luego se logró estimar que habían llegado al cuarto de millón de personas) y el vestíbulo del hotel era un pandemonium de periodistas y fotógrafos luchando entre sí en sus intentos de conseguir entrevistas con los Beatles. Como nuestra cita había sido arreglada de antemano, nos anunciamos y rápidamente fuimos acompañados a los ascensores y luego dirigidos hasta la habitación del Sr. Epstein, ante la mirada de asombro del resto de los frustrados miembros de los medios de comunicación.Nos hicieron pasar a la sala de huéspedes de una habitación muy grande para esperarlo. En el exterior, muchos pisos más abajo, se oía el constante canto de la multitud, a veces interrumpido por un estruendo y gritos hacia alguien, que posiblemente podía ser un Beatle, pero la mayoría de las veces era algún otro huésped del hotel que confiado, se asomaban por una ventana para observar. Brian Epstein entró y comenzó la entrevista. Estaba inmaculadamente vestido: pantalones bien planchados, camisa de algodón a cuadros, zapatos elegantes, medias de seda, un costoso reloj y una pulsera de oro. “Un pavo real” pensé, mientras con cautela procedí a tomar algunas fotos. Bastante formal al principio, pero gradualmente se fue relajando y al final de la entrevista me pidió que le dejásemos ver las fotografías antes de salir de Melbourne.De vuelta en mi cuarto oscuro hice algunas impresiones para el periódico. Estudié las fotografías y me di cuenta de que, a pesar de que eran buenos retratos, no expresaban la sensación que tuve de él. Brian había demostrado que tenía un gran sentido del humor y yo decidí que para que se lleve este trabajo como recuerdo de Australia, debía darle algo mejor.En ese momento yo trataba de plasmar mis pensamientos en papel fotográfico a través de exposiciones múltiples y así, el efecto de las fotografías lo hice en la etapa de la ampliación de la foto, en el cuarto oscuro. Usé dos de las fotos que había tomado de Brian, algunas plumas de pavo real e hice un par de estas imágenes: retratos de Brian con plumas de pavo real en su cabeza, revelando así, la forma en que yo lo había visto: un pavo real, un emperador.Con mi trabajo terminado, pedí una cita con Brian en el hotel, para mostrarle mis fotografías. Al llegar al hotel, me encontré nuevamente con toda la loca multitud y me dirigí al teléfono interno del hotel para llamar a Brian, con quien quedamos en encontrarnos en el lobby, allí mismo. En cuanto puso un pié fuera del ascensor, la multitud lo acosó, pero yo, luchando en contra de todos, me las ingenié para alcanzarle mi sobre. Lo abrió ahí mismo y tres grandes imágenes se deslizaron directo al piso quedando a la vista de las masas. Brian se puso rojo, recogió las fotografías y riendo dijo que me llamaría mas tarde, cuando tuviera tiempo de echarles un vistazo. Sorprendentemente, cumplió con su palabra y me llamó mas tarde ese mismo día para preguntarme si podía visitar mi estudio para ver mas de mi trabajo. El amaba las exposiciones múltiples y la manera en que yo lograba transmitir mis ideas. En ese mismo momento, me hizo una increíble oferta. Me dijo que le gustaría que vaya a U.K. para que él se convirtiera en mi manager fotográfico pero a la vez, que yo me convirtiera en su “asesor artístico”. ¡Qué fantástica oportunidad!Bob Whitaker “Foto: Brian Epstein, Melbourne, Junio 1964 (Bob Whitaker)