Zuleton2
Usuario
Monte Chingolo"Es posible decir que el saldo impresionante (…) del episodio de Monte Chingolo, produjo en muchos un sentimiento de alivio: cien muertos son cien enemigos menos, y si fueron más mejor, cualquiera haya sido la manera de su muerte" (Editorial de la revista católica Criterio del 22 de enero de 1976.)El 23 de diciembre de 1975, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) intentaba copar el depósito de arsenales de Monte Chingolo pero la acción ya estaba cantada. Una feroz represión a los combatientes y a los vecinos de la zona fue el saldo.La acción que se llevó a cabo el 23 de diciembre de 1975 en el sur del conurbano había sido planificada para extraer armas del batallón Domingo Viejobueno de Monte Chingolo, un importante depósito de arsenales. El armamento guerrillero era escaso en esos tiempos y con una operación de semejante envergadura se podrían solucionar varios de los problemas que acarreaba la escasez. Y, según explican los protagonistas, se podría dar un paso adelante en la lucha revolucionaria. Sin embargo, Monte Chingolo se convirtió en la derrota más sangrienta de la guerrilla urbana en la Argentina.Una gran cantidad de combatientes habían sido designados para intervenir en la toma del Batallón de Arsenales 601. El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) había dispuesto para esta acción a su unidad militar más numerosa, el Batallón General San Martín que estaba integrado por tres compañías. El grupo de asalto guerrillero estaba al mando del capitán Abigail Attademo. Por su parte, militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) participaban de actividades de contención, que tenían como objetivo el corte de las vías de acceso desde la Capital Federal y la zona oeste a la zona sur del Gran Buenos Aires.Tal como se explicaba en un boletín interno de la organización dado a conocer a cuatro días del fracaso del copamiento, el ERP planeaba extraer de Viejobueno alrededor de 20 toneladas de armamentos: 900 FAL con 60.000 tiros, 100 m-15 con 100.000 tiros, seis cañones antiaéreos automáticos de 20 milímetros, quince cañones sin retroceso, italasas con sus proyectiles y 150 subametralladoras. Sin embargo, este objetivo no se pudo completar.El fracaso del operativo que comenzó antes de las 20 del día anterior a la nochebuena se debió a la infiltración dentro de la organización revolucionaria de un agente del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE). Así fue como las fuentes castrenses previeron que el golpe del ERP se realizaría en Monte Chingolo. Y lo esperaron.Las cifras dejan en evidencia la magnitud de la masacre. "Más de cuarenta combatientes del ERP, cinco militares -tres de ellos, conscriptos- y una cantidad nunca determinada de vecinos murieron en el cuartel y sus inmediaciones, durante y después del mayor enfrentamiento librado en la Argentina entre una fuerza guerrillera y efectivos militares", detalla Gustavo Plis-Sterenberg en su libro "Monte Chingolo".Años después se supo que efectivamente hubo combatientes que cayeron prisioneros dentro del predio de Viejobueno y cuyos cuerpos nunca aparecieron. El diario Página/12 aseguró en 1999 que tuvo acceso a una información militar en la que se hablaba claramente de sobrevivientes. "A las 3.30 de la madrugada del 24 de diciembre, siete horas después de comenzado el ataque al Batallón de Arsenales y cuando el enfrentamiento había finalizado, el escribiente militar detalla que 'el Capitán Lazzarano con cinco vehículos marcha a transportar detenidos, custodiados por la fracción al mando del Teniente Silvani'. Media hora más tarde se detalla que 'regresa la columna con los detenidos'. A partir de este momento, el registro sólo refleja los preparativos efectuados para recibir la visita del Comandante de la fuerza, general Jorge Videla", repasa el periodista Eduardo Tagliaferro."Nuestros compañeros no cayeron combatiendo sino que después de haber sido hecho prisioneros fueron asesinados por las fuerzas del Ejército. De estos 50 compañeros, yo creo que más o menos unos 20 deben haber caído en combate y los otros 30 deben haber sido asesinados", comentó a esta cronista Daniel De Santis, ex dirigente del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).El osoJesús Ramés Ranier se incorporó al ERP a fines de 1974. Había militado en las Fuerzas Armadas Peronistas 17 de octubre (FAP-17 de octubre) y tenía buenos amigos en la derecha sindical peronista. Tal como se explica en el libro "Monte Chingolo", Ranier se convierte en "filtro" después de caer en manos de la Policía. Tras ser capturado en una pinza montada por la Bonaerense, el "Oso" se quiebra rápidamente. Así es como, atemorizado por su vida y la de su familia, empieza a trabajar para los servicios de Inteligencia.Los contactos de Ranier serían con el jefe de la división Situación General del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército, el coronel Carlos Antonio Españadero. Este militar al que el "Oso" le suministraría información por teléfono era más conocido por su alias "Peirano".Aunque la misión de Ranier no se basaba únicamente en su supervivencia. Se podría decir que su función era vocacional. El traidor cobraba un sueldo mensual, por lo que su caracterización como agente es más que acertada. Y recibía grandes premios por delatar una acción importante o por señalar a un militante notorio de la organización.En la revista El combatiente del miércoles 21 de enero de 1976 aparece publicada la confesión del "Oso". Allí, el infiltrado declara que ganaba mensualmente la suma de 1.200.000 pesos y que por entregar la operación de Monte Chingolo recibió 30 millones de pesos.Al actuar dentro del ámbito de Logística del ERP, el "Oso" conocía algunas casas operativas y sabía hacia dónde se trasladaban armas. Además, como era chofer, podía tener manejo de la mayoría de las municiones que debía entregar a los militantes.Al respecto, De Santis recuerda el encuentro que tuvo con Ranier antes del intento de copamiento de Monte Chingolo. Daniel iba a participar en una contención en el Puente Ocho. Pero para hacerlo los ocho integrantes de la escuadra erpiana necesitaban el armamento y los autos, que debería entregarles justamente el infiltrado. El compilador de "A vencer o morir" revive el encuentro en el Parque de Lomas de Zamora: "Estaba en la cita con un pañuelo (que era la contraseña) y veo aparecer un Ford Falcon -color crema- con dos personas a bordo. El que manejaba tenía el aspecto característico de los integrantes de los servicios de inteligencia y de la policía, sobre todo, de la provincia de Buenos Aires. Dudé un momento si irme o no. Me quedé porque era la cita. Este auto, que venía a gran velocidad, cuando me vio, se detuvo y subí."Pero el indicador más certero de que se podía tratar de un miembro de los Servicios de Inteligencia apareció en la conversación: "Antes de entregarme al lugar donde estaban ubicados los coches con las armas, me preguntaba: 'Adónde vas a ir', 'Adónde te llevamos'"Acto seguido, al militante del PRT le explican cómo hicieron para llegar a la cita desde la zona de Quilmes. La anécdota fue tan sorprendente que Daniel sólo atinó a pesar que la gente del ERP era muy intrépida. "Me contaron que la cita se la habían dado en la zona de Quilmes diez minutos antes y habían tenido que venir a toda velocidad por la avenida Pasco con las luces prendidas. El 'Oso' había sacado una pistola y se abría paso entre los demás vehículos como si fuera un auto de la policía".Después de lo vivido, De Santis comentó con su responsable sus sospechas. Pero todo fue peor cuando el 23, ya en el Puente Ocho, los combatientes abrieron los baúles de los autos y notaron que faltaba gran parte del armamento. En un primer instante, debieron recomponerse del golpe anímico que significó la falta de las armas pero así y todo pudieron cumplir con su función y cortar el acceso.Aunque había evidencias más elocuentes para suponer que la organización revolucionaria estaba infiltrada y que la acción había sido entregada, no hubo marcha atrás. Días antes del intento de toma caían trece dirigentes del área de Logística y el comandante Pedro Juan Eliseo Ledesma. A pesar de esto, el Buró Político decidió seguir en pie con la operación.El traidor a la causa revolucionariaTres días después del fracaso de la acción, el 26 de diciembre de 1975, los integrantes del Buró Político se plantearon la posibilidad de que los estuvieran esperando dentro del Batallón.Después de hacer una lista de las caídas más importantes y de las personas que tuvieron alguna relación, se hizo evidente un dato. El "Oso" aparecía siempre, a pesar de los diferentes descartes. Él siempre había concurrido a la cita o había trasladado armamento.Por eso, se empezaron a buscar sus antecedentes, que eran nulos. La certeza de su delación era casi total pero no se tenían pruebas definitivas. Así que se decidió detenerlo e interrogarlo.El 28 de diciembre una escuadra detuvo a Ranier junto a otro militante leal, "Coco". A éste se le había asignado la misión de simular la detención. La idea era ejemplificar con "Coco" el posible maltrato que sufriría el "Oso" si no confesaba. Aunque la tortura física quedaba desterrada para el ERP, después de que Mario Roberto Santucho afirmara que la guerrilla no podía emplear los mismos mecanismos que el enemigo.El 13 de enero un Tribunal Revolucionario condenó a Jesús Ramés Ranier por "traición a la revolución y delación al enemigo". La pena era una sola: la muerte.A Ranier le fue comunicado su destino y se le preguntó cómo prefería morir: con la inyección letal o con un disparo. El "Oso" prefirió la segunda opción. Nunca había sido un valiente. En su supuesta militancia, había procurado evitar cualquier enfrentamiento armado.El 14 de enero de 1976 aparecía un cadáver en Flores. Era el de un hombre joven -de unos 29 años- y corpulento. Un epitafio lo acompañaba: "Soy Jesús Ranier, traidor a la revolución y entregador de mis compañeros".En su condena pesaban las detenciones, desapariciones y ejecuciones de muchos militantes, la entrega de talleres de armamentos y automotores, las cárceles del pueblo de Pilar y Florencio Varela, un depósito de propaganda y la acción del Batallón 601.Fuente: www.anred.org, diciembre 2006
Luis se presta para la foto, con un cartel de apoyo al campo, pero se niega a revelar su apellido. Es un productor sojero de Intendente Alvear, provincia de La Pampa. Tiene a sus hijas estudiando en Buenos Aires, vino a visitarlas y aprovechó para acercarse a la esquina de Callao y Santa Fe para expresar su repudio a la política oficial en materia de retenciones. Luis fue, ayer, el Cacerolero Solitario. Se lo notaba desilusionado por la escasa convocatoria y ofuscado con la presidenta Cristina Fernández: “Pone cara de buena frente a las cámaras, se hace la sensible, pero lo que dice en contra de los productores demuestra que su alma va por otro lado”. Al costado de Luis, sin que nadie lo llame, un señor calvo revela que en su juventud fue cadete del Colegio Militar y que allí tuvo como jefe de instructores a quien considera “su ídolo máximo”: el ex dictador Jorge Rafael Videla. No extraña, entonces, su discurso: “La solución a este conflicto es matar a todos los montoneros que hay en el Gobierno”. La pareja de manifestantes que se había formado se rompe abruptamente después de la intervención del admirador de Videla: “Yo quiero aclarar que no tengo nada que ver con ese pensamiento”, se ataja Luis, que insiste en que sólo es “un productor indignado por las medidas oficiales, no quiero saber nada con la política y no pienso lo mismo que este señor”. A su lado, ahora a prudente distancia, el hombre calvo hace alarde: “Hay que matar a los montoneros que no matamos antes”. Lo afirma, desafiante, ante PáginaI12 y las cámaras de TVR (Televisión Registrada). Luego aclara que no dará su nombre y que lo único que “lo identifica” como ciudadano de “doble nacionalidad” es una credencial que tiene en su portadocumentos. Es un plástico que luce, en el dorso, la bandera británica. Luis retoma su soliloquio: “Es mentira lo que se dice sobre el dinero que ganamos los del campo, sobre la oligarquía vacuna que ya no existe. No se tiene en cuenta que todos nuestros insumos, sobre todo los fertilizantes, que son importados, han aumentado un 80 por ciento, igual que el gasoil. Y nosotros no tenemos nada que ver con el aumento del gasoil, de la carne, de la leche, con el aumento de ninguno de los productos de primera necesidad. Si tienen dudas, que vayan al Mercado de Liniers y pregunten sobre el precio del novillo en pie. Nosotros no aumentamos nada, son otros los que lo hicieron”. Mientras Luis, el único y auténtico cacerolero habla con la televisión, una señora de tapado de piel quiere saber qué pasa, por qué están las cámaras. Cuando le nombran a la Presidenta, se le eriza la piel: “Qué viene a decirnos que hay gente que la está pasando mal. Todos la pasamos mal. ¿Cuál es la solución? Hay que sacarlos, sacarlos del gobierno. Hay que hacerle un juicio político a la Presidenta. A ella hay que aplicarle la letra de la Constitución”. La mujer se ofusca, la sangre le sube a la cara y le da un tinte extraño a su tostado de verano en pleno invierno. “Las retenciones son un desastre, igual que la deuda monstruosa que tenemos con Venezuela. Esa deuda que nos dejó ‘ojitos mágicos’”, dice en alusión al ex presidente Néstor Kirchner. También repudia el envío al Poder Legislativo del tema de las retenciones: “¿Qué Congreso, si no hay Congreso? –dice–. Lo que pasa es que el Gobierno está vendiendo el país”. Cuándo PáginaI12 le pregunta a quién se lo están vendiendo, responde muy segura: “Al Estado de Israel”. Para no pecar de antisemita, se apresura a aclarar: “No soy antijudía. Soy amiga de una mujer judía dueña de un comercio de la calle Santa Fe. Mi problema es el Gobierno, no los judíos”. Como un flash, un chico joven, que pasa caminando por Callao se burla de la poca convocatoria del acto contra las retenciones que no fue. “A estos forros del campo hay que decirles que vayan a gritar al Congreso. Allí se va a tratar el tema. Más democrático no puede ser”. Y se va, luego de saludar con un corte de manga a los caceroleros que se quedaron en sus casas. Otro joven, atraído por las cámaras de TVR, arma un discurso conciliador y a la vez crítico: “El país es un desastre, pero no podemos echarle la culpa al Gobierno actual. Todos han contribuido a crear esta situación. Todos los gobiernos alguna vez han robado algo, incluso los que hicieron algunas cosas buenas”. Habla vagamente bien de Arturo Illia y vagamente mal de la dictadura. La hora de la cena se va acercando y Luis, el Cacerolero Solitario, decide marcharse, sin dejar de regar sus hectáreas de soja: “El Gobierno tiene que pensar en el país y volver atrás con su política de retenciones”. Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-106207-2008-06-18.html
Y todas las cuentas les salieron bien La rentabilidad promedio por producir soja es hoy 29 por ciento mayor que la de hace cinco meses. Esto es porque los precios de los granos se dispararon y la suba de retenciones sólo menguó en parte las ganancias extraordinarias del campo. Lo mismo con otros cereales. Por Roberto Navarro El esquema de retenciones móviles a la exportación de granos provocó el levantamiento de productores agropecuarios por el renglón dedicado a la soja. No sólo por el nivel de la retención (casi 44 por ciento), sino también porque prácticamente la mitad de la siembra del país se concentra en ese grano. Sin embargo, en un informe reservado preparado por técnicos de Economía, al que tuvo acceso Página/12, a pesar del aumento de las retenciones en los últimos cinco meses –desde fines de octubre hasta el último día hábil de esta semana– los productores de soja aumentaron su rentabilidad en un 29 por ciento, incremento de las utilidades difícil de encontrar en otro sector de la actividad económica. En el caso del girasol, la mejora de la renta en el mismo período, luego de aplicada la nueva retención del 40,1 por ciento, alcanza el 17 por ciento. Para el maíz, que es impulsado por el Gobierno para que gane terreno dentro del mix de siembra, el incremento de rentabilidad fue espectacular: con un arancel a la exportación del 24,4 por ciento, los productores ganaban un 77 por ciento más que en octubre. Los datos corresponden al miércoles pasado, último día hábil de la semana. Aunque en las últimas dos jornadas retrocedieron los precios internacionales de los granos, las retenciones móviles les aseguraron a los productores mantener una rentabilidad siempre superior a la de octubre último. ¿Por qué reaccionan en forma tan virulenta los productores si ganan más que antes? Porque luego de la última suba de retenciones, aplicada el 6 de noviembre de 2007, llegaron a ganar cifras exorbitantes, mucho más altas aún que las que reciben hoy. Por eso, aunque sean el único sector que aumentó su rentabilidad promedio cerca de un 40 por ciento en los últimos cinco meses, al ganar menos que en enero y febrero, afirman que fueron despojados de lo que les pertenece. Esto no hubiese ocurrido si el Gobierno hubiese implementado el sistema de retenciones móviles en noviembre, ya que los productores jamás hubiesen disfrutado de precios tan altos, que generaron una fuerte suba de los alimentos. Según datos de la Secretaría de Agricultura, en octubre, con un nivel de retenciones del 27,5 por ciento, una hectárea de soja en la provincia de Buenos Aires dejaba una utilidad promedio de 1404 pesos. En febrero, ya con un arancel del 35 por ciento, los productores bonaerenses llegaron a ganar 2240 pesos. Con las nuevas retenciones móviles, que el miércoles se situaban en un 43,38 por ciento, ganaron 1826 pesos, 29 por ciento más que hace cinco meses. Pero los productores insisten en ver el vaso medio vacío y afirman que ganan 400 pesos menos que en febrero. En el discurso de parte de la dirigencia gremial agropecuaria existe una falacia que fue creída por muchos de los productores que están cortando las rutas. Ellos dicen que las retenciones móviles les ponen un precio fijo a los granos. Sin embargo, en un solo día, con el repunte del precio internacional de la soja, pasaron de percibir 1756 pesos a 1826 pesos. También en el caso del girasol los productores salieron ganando pese al aumento de los derechos de exportación. En octubre último, cuando las retenciones a este grano eran del 23,5 por ciento, la rentabilidad promedio por hectárea en la provincia de Buenos Aires era de 1927 pesos. El miércoles, con una retención del 40,16 por ciento, conseguían una utilidad de 2242 pesos por hectárea, un 17 por ciento más. Pero los productores se quejan porque en febrero, cuando el derecho de exportación era del 32 por ciento, llegaron a ganar 2395 pesos. Con la cosecha de trigo los productores también se vieron fuertemente beneficiados con las nuevas medidas implementadas por el Ministerio de Economía. En octubre último, una hectárea sembrada con este cereal arrojaba una ganancia de 1084 pesos. En ese momento pagaban una retención del 20 por ciento. En febrero, con ese tributo en 28 por ciento, una hectárea de trigo les dejaba 1192 pesos. Con el nuevo sistema de retenciones móviles, la alícuota se situó en el 27,1 por ciento. Así llegan a ganar 1210 pesos, un 12 por ciento más que en octubre y un 1,5 por ciento más que en febrero. El ministro de Economía, Martín Lousteau, ha declarado que su intención con este tipo de medidas es alentar a los productores a que siembren menos soja y más del resto de los granos, por ejemplo trigo. Por el momento está cerrado el registro de exportación de este cereal porque la escasa cosecha hacía subir los precios del trigo y sus derivados en el mercado interno. En el caso del maíz es aún más evidente que la decisión del Ejecutivo fue estimular su producción, en detrimento de la soja. Con la nueva retención, las utilidades son un 77 por ciento superiores a octubre de 2007. En ese mes, con un nivel de retenciones del 20 por ciento, un campo bonaerense de maíz arrojaba una ganancia de 1042 pesos por hectárea. Ahora deja una utilidad de 1906 pesos por hectárea, un 77 por ciento superior a la de hace cinco meses. En este caso también es mayor que la renta de febrero, que era de 1779 pesos. Para el año en curso se estima un área total sembrada de granos de 30,2 millones de hectáreas. El 56 por ciento estará destinada a la soja: 16,6 millones. El 95 por ciento será exportado. Muy lejos de esa gran estrella del campo estará el trigo, cuya área sembrada sólo alcanzará las 5,6 millones de hectáreas, le sigue el maíz, con 4 millones, y el girasol, con 2,6 millones. Un grano tan importante como el arroz sólo se quedó con 185 mil hectáreas. De las 94,4 millones de toneladas de granos que se esperan cosechar en 2008, 47,5 millones serán de soja. Varios especialistas están advirtiendo hace algunos años que la concentración en un grano pone en peligro al campo y a la economía en general. Si por alguna circunstancia la soja perdiera cotización en el mercado internacional, el campo quedaría durante un año en una situación de altísimo riesgo y, como en otras oportunidades, terminaría pidiendo auxilio a la banca oficial. Además, es sabido que la tierra necesita la rotación de cultivos para mantener su fertilidad. El incremento de los commodities en los últimos cuatro meses –de octubre a febrero– fue impresionante: la soja registró un incremento de casi el 70 por ciento; el girasol, 75 por ciento, y el maíz, 78 por ciento. Por esa razón la rentabilidad en febrero se había ido a las nubes. Y las presiones inflacionarias habían crecido en bienes sensibles de la canasta de alimentos de la población. Quejarse de llenos (Rentabilidad en pesos por hectárea, luego de retenciones) Soja Girasol Maíz Trigo Octubre 2007 1404 1927 1042 1084 Febrero 2008 2240 2395 1779 1192 Ultima cotización 1826 2242 1906 1210 Secretaría de Agricultura. http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-101132-2008-03-22.html
EL LOBITO BUENOÉrase una vezun lobito buenoal que maltrataban todos los corderos.Y había tambiénun príncipe malo,una bruja hermosay un pirata honrado.Todas estas cosashabía una vez.Cuando yo soñabaun mundo al revés.José Agustín Goytisolo (n. en Barcelona en 1928)Poeta español nacido en Barcelona en 1928, en el seno de una familia burguesa donde se respiró siempre un gran ambiente intelectual.Maestro de la poesía libre, que para él, era la «menos libre de todas si está bien hecha». Y bien hecha significa «con música interna». Fue además escritor, traductor y crítico literario, siendo su característica principal una curiosa combinación de nostalgia, humor e ironía.Falleció trágicamente en 1999QUIEN SERA EN LOBITO BUENO?Poema de José Agustín GoytisoloFuente: http://www.elalmanaque.com/enero/19-1-poe.htmhttp://amediavoz.com/goytisolo.htm
El representante de Consumidores Libres, Héctor Polino, exhortó a no comprar carne vacuna debido a los "fuertes aumentos injustificados" que registra este producto, luego del lock out agropecuario. "Debido a los fuertes aumentos injustificados después del lock out agropecuario, corresponde que los consumidores se abstengan de continuar comprando dicho producto para lograr que los mismos se retrotraigan a los precios existentes antes del lock out", sostuvo Polino mediante un comunicado de prensa. En ese sentido, se refirió a "los fuertes aumentos que registran los precios de la carne vacuna en carnicerías y negocios barriales, que en algunos casos superan el 100 por ciento a los valores de referencia establecidos entre el Poder Ejecutivo y las Cámaras empresarias del sector el 10 de marzo". "Hoy el abastecimiento está prácticamente normalizado; en consecuencia no se justifican los aumentos que prueban que en algún eslabón de la cadena se están produciendo distorsiones claramente especulativas". Esta mañana, el vicepresidente de la cámara de carnicerías, Alberto Williams, declaró a medios radiales que “no se entiende que hayan aumentado, porque hay mucha hacienda ahora” . fuente http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=1920 COMO EN TOOD PAIS DESARROLLADO EL CONSUMIDOR TIENE EL PODER DE PRESIONAR SIEMRPE Y CUANDO ESTE ORGANIZADO Y MADURO. CASUALIDAD EL PARO GENERO, CASUALMENTE, QUE ESE SECTOR SE BENEFICIE AUN MAS.
Pronunciamiento de la Facultad de Ciencias Sociales Jueves 10 de abril de 2008 La Facultad de Ciencias Sociales sólo cumplió con su obligación El martes 1 de abril el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires se pronunció (http://www.fsoc.uba.ar/archivos/institucional/medios.doc) Y lo hizo con la misma responsabilidad, autoridad, conocimiento y pertinencia que lo ha hecho en cientos de oportunidades anteriores Nuestro pronunciamiento provocó una desmedida, llamativa y por momentos insultante y hasta ofensiva respuesta de parte de algunos medios de prensa, a tal punto que se puso en cuestión y en duda no sólo la pertinencia de nuestra declaración, sino la seriedad académica de nuestra Facultad. El Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales (órgano máximo y soberano de gobierno de una Facultad, ante el cual el Decano no puede sino hacer lo que dicho órgano le encomienda) emitió una resolución criticando lo que considera un manejo cuestionable de la información. Su pronunciamiento fue, por algunos, tildado de “obsecuente” con el oficialismo. Pero lo que no se tiene en cuenta, es que con este tipo de acusaciones a la Facultad se cae en un contrasentido, rayano en el absurdo: en nombre de la libertad de prensa de las empresas privadas, se cuestiona la libertad de opinión de una institución pública. El desatino ideológico de los que levantan semejante acusación (estrechez ciertamente preocupante viniendo de quienes tienen mucho poder sobre la opinión pública) les impide siquiera creer que un Consejo Directivo académico tenga suficiente autonomía de criterio como para dar su parecer, coincida o no con la de alguna de las partes en conflicto. Para colmo de absurdo –o de, en efecto, manejo interesado de la información- se pasa por alto que se trata de la Facultad de Ciencias Sociales , una de cuyas carreras es precisamente la de Ciencias de la Comunicación. Es decir: la disciplina a la que, en principio, debe suponérsele la suficiente competencia teórica, científica y técnica como para que la suya no sea una mera “opinión” irreflexiva o caprichosa, sino el resultado de un análisis riguroso y fundado de los discursos mediáticos; y también, y sobre todo, una carrera de una universidad nacional que tiene el irrenunciable deber ético y cívico de cumplir con el mandato de la Reforma del 18: enseñar, investigar y hacer extensión. Todo ello, precisamente, porque una Facultad es un ente igualmente público, sostenido con los impuestos y el esfuerzo de toda la sociedad (y no, como se ha dicho por ahí, por un “gobierno”). Cuestionar que la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA se pronuncie sobre la temática es desconocer –como se dijo- que cobija a una de las carrera de Ciencias de la Comunicación más importantes de Latinoamérica; es ocultar que esta misma Facultad se ha pronunciado en cientos de oportunidades con el mismo nivel de independencia y libertad que lo ha hecho siempre; es no reconocer que todos estos otros pronunciamientos no vieron la luz pública porque no fueron considerados adecuados para ser publicados por los mismos medios de comunicación que hoy acusan a la Facultad de colaborar con el cercenamiento de la libertad de expresión; es no reconocer que cada día decenas de medios de prensa buscan en esta misma Facultad de Ciencias Sociales –cuyos dichos son hoy brutalmente cuestionados- citas de autoridad y de especialistas para analizar los más variados fenómenos de la realidad nacional. Y, de paso, es esquivar el punto principal de lo que la Declaración planteaba: que se habían cometido actos de discriminación durante la cobertura del lockout agropecuario. Entonces, cabe preguntarse, ¿por qué sólo en esta oportunidad, en que la Facultad se pronuncia sobre el comportamiento de los medios de comunicación, se reacciona con semejante irritación? Es imposible, entonces, evitar la sospecha de que en buena medida todo este debate forzado y artificioso pueda estar sirviendo de cortina de humo para evitar el verdadero debate que está en los fundamentos de la Resolución cuestionada: a saber, el de si es cierto o no que hubo un tratamiento parcial e interesado de la información, y el de si es cierto o no que dicho tratamiento incluyó un sustrato de discursos e imágenes rayano en formas explícitas e implícitas de clasismo, de racismo, de discriminación ideológica, etcétera. Esta es la discusión que debe hacerse de cara a esa sociedad de la cual –y supuestamente para la cual- viven tanto la Facultad de Ciencias Sociales como los medios masivos de comunicación. Si la Facultad está equivocada en sus análisis y sus evaluaciones, ello deberá ser demostrado independientemente de las opiniones partidarias y, por supuesto, de los agravios gratuitos. Los medios, seguramente, cuentan con asesores muy idóneos en la materia: que salgan al ruedo y fundamenten, al igual que lo ha hecho la Facultad, su crítica a nuestros argumentos. Y si no lo hacemos todos así, que sea la propia sociedad la que nos pida cuentas, y no los monopolizados pools informacionales con sus diatribas infundadas o quienes defiendan sus intereses. Con nuestro pronunciamiento, no hicimos más que cumplir con la función de la universidad pública: poner todo su conocimiento crítico al servicio de la sociedad que la sostiene y aportar a la reflexión todos sus elementos teóricos, técnicos y profesionales. En el mismo sentido y con el mismo espíritu es que nuestra Facultad se pronunció: - en contra de la forma en que se llevaron adelante las modificaciones en el INDEC (http://www.fsoc.uba.ar/archivos/institucional/INDEC.pdf ) - en contra de la extensión de las concesiones de las licencias de radiodifusión (http://www.fsoc.uba.ar/archivos/institucional/decreto.pdf) - con una carta pública para que el gobierno nacional acelerara los mecanismos para que nuestra Facultad pudiera finalizar las obras de su edificio definitivo (http://www.fsoc.uba.ar/archivos/institucional/carta.pdf) y http://www.fsoc.uba.ar/archivos/institucional/edilicio.pdf, entre otras decenas de declaraciones La deformación del “debate” sobre la “libertad de prensa” ha alcanzado abismos verdaderamente insondables y todos ellos basados en una falacia de origen: aquellos mismos que pretenden –como es legítimo- tener las manos absolutamente libres para opinar lo que sea, pretenden atárselas a los demás. La Facultad quiere volver a colocar el debate que propuso en la senda original. El 1 de abril hicimos pública una declaración en la cual Repudiábamos cualquier tipo de expresión discriminatoria, tanto por las referencias de clase o por invocar el color de la piel o la situación social. Exhortábamos al Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) para que en el ámbito de sus facultades: pusiera en conocimiento de la comunidad argentina la existencia de reglas antidiscriminatorias; realizara actividades a través del Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión, hiciera las investigaciones correspondientes a fin de dirimir si se habían dado a la difusión pública expresiones de contenido antidemocrático o de cuestionamiento a la vigencia del estado de derecho. Dábamos cuenta de la necesidad de la sanción de una ley democrática de radiodifusión. Invitábamos a la distintas organizaciones de periodistas profesionales a que realizaran un llamado de atención a sus afiliados y socios respecto de faltas éticas graves. Cuando hablábamos de actitudes discriminatorias nos referíamos a lo que la Facultad observó durante la cobertura y esto fue: Se diferenció ente “gente” y “piqueteros” A quienes manifestaban durante el cacerolazo se los llamó “vecinos autoconvocados” y a quienes manifestaban a favor del gobierno “piqueteros pagados por el gobierno”. Se dio por supuesto que la vestimenta y el color de la piel de las personas determinaban si éstos eran o no violentos. Se estableció una falsa dicotomía a través de la cual se planteó que quienes manifestaban en contra del gobierno eran “vecinos autoconvocados” o “ciudadanos que se manifiestan espontáneamente” y quienes lo hacían a favor, eran “piqueteros violentos” o “personas arriadas”. Cuando hicimos mención al Observatrorio de la discriminación –un organismo que, dicho sea de paso, no prevé sanción alguna para quienes pudieran incurrir en actos de discriminación, sino la invitación a retractarse o a corregir- no hicimos otra cosa que remitirnos al organismo nacional correspondiente y propusimos que esta entidad –creada en 2006 y no ahora como se dijo por estos días, y que no había recibido objeciones anteriores ni en su creación ni en su accionar- tomara cartas en el asunto. Es decir, pedimos que se cumplieran las funciones para las cuales ambos organismos habían sido creados. Para decirlo de otro modo, exhortamos al Estado nacional (y no al gobierno) –garante de todos los derechos humanos, incluido el de la ciudadanía a informarse correctamente y a que no se cometan actos de discriminación- a que actuara como tal. Cuando dijimos que la Argentina necesita una nueva ley de radiodifusión, lo que estábamos indicando es que nuestro país merece salir de la oscuridad de una reglamentación de la dictadura que sujeta los servicios a la seguridad nacional (inspiradda en la “Doctrina de seguridad nacional”), . Cuando proponemos que un organismo como el Observatorio actúe -como saben todos quienes tienen algún tipo de relación con los medios de comunicación, incluidos quienes más fuertemente nos cuestionaron- no estamos haciendo otra cosa que poner en evidencia que los medios de radiodifusión utilizan un recurso escaso administrado por el Estado Nacional y concesionado, dentro de ciertas reglamentaciones, para su explotación privada y comercial. Cuando invitamos a la distintas organizaciones de periodistas profesionales a debatir lo hicimos con la intención de que éstas entidades aceptaran nuestra propuesta para ser discutida los ámbitos que creyeran convenientes y con las reglas de cada una de estas entidades. Sin embargo entre la tarde del martes 1 de abril y el mediodía del viernes 4, cuando tuvo lugar la reunión la Presidenta de la Nación, no sólo ninguna de estas entidades tomó contacto con nosotros, sino que ninguno de los medios que hoy cuestionan nuestra actitud se acercó para hacernos mención al tema. La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, en definitiva y por todo lo que aquí se explica, no hizo más que cumplir con su obligación. Dirección de Comunicación Institucional Secretaría de Gestión Institucional Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Buenos Aires Marcelo T. de Alvear 2230 2º piso Of. 204 TE: 4962-3913 ó 4508-3800 (int 133) Correo electrónico: [email protected] FUENTE: http://www.fsoc.uba.ar/archivos/institucional/medios.doc
Registrate y eliminá la publicidad! La plaza de las Trillizas de Oro Por Sandra RussoHace rato que el campo seduce a la ciudad, tanto como la ciudad seduce al campo. “Yo estoy con el campo”, se leía ayer en las pancartas cuadraditas que exhibían jóvenes de look Cardon, una marca que, dicho sea de paso, tiene en Palermo su “torre rural”. Parece una bizarrada argentina, y acaso lo sea, pero en el sitio web de la marca que impuso la ropa de estancia entre jóvenes y adultos que de estancieros tienen poco, se indica que sus emprendimientos inmobiliarios se originaron en el deseo de que la gente del campo “se sienta en la ciudad como en su casa”.Algunos barrios de esta ciudad, anoche, estuvieron con el campo, aunque no se sepa muy bien cuál es el lazo que se estrecha, más allá del espanto que los une, y que es el gobierno kirchnerista. Iba a pasar tarde o temprano, pero seguro iba a pasar ante alguna señal concreta de que había llegado la hora de redistribuir un poco, un poquito, algo de lo que tienen y nunca en la historia han cedido de buena fe o buena gana.Las Trillizas de Oro lo supieron antes que muchos, y por eso hicieron buenos matrimonios: acabado hace rato su cuarto de hora, las chicas fueron noticia solamente porque las tres eligieron casarse con polistas. Hay un glamour polista que recoge cierta muchachada bilingüe, un toque de distinción en alpargatas, un manierismo de mate con la peonada, un aire de familia numerosa y divina que aunque argentina, es rubia y fina. La base social y cultural del nicho citadino que no tiene empacho en arrebatarles a los piqueteros sus piquetes y que desembarcó en las calles con entusiasmo de debutante, encanto del polista.A propósito, el lunes 24 me equivoqué de marcha, y en lugar de ir a la de los organismos de derechos humanos aterricé en la de las agrupaciones de izquierda. Quien se atuviera a lo que allí se megafoneaba, jamás hubiese comprendido este país, que un día después, un solo día, ofreció en el mismo escenario el espectáculo del sector agropecuario forzando rebelión en la granja.A pesar del arrebato con el que estas líneas están siendo escritas, hay al menos un par de cosas claras. Quien votó a Cristina Kirchner se presume que votó algo parecido a lo que pasa. Medidas que redistribuyan riqueza. ¿Por qué hasta ahora no se tomaron medidas como éstas? Porque medidas como éstas no son gratis. Porque la riqueza no se suelta. Porque no hay lógica ni ideología capaces de arrancarle a un sector privilegiado algo de lo que tiene. Porque a la redistribución de la riqueza hay que acompañarla y sostenerla y defenderla de la reacción que provoca. Porque para acompañar un proceso de redistribución de recursos y de asignación de torta hay que hablar claro, tener coraje y poner el cuerpo y la cabeza a favor de ese cambio. Porque es más fácil, desde un progresismo previsible, rancio y fofo, seguir boludeando con el bótox o las carteras de la Presidenta.Hoy hay miles de personas en las calles con pancartitas que dicen “Yo estoy con el campo”, sin que eso signifique otra cosa que estar en contra de este gobierno y de las medidas que pueden rozarles las ganancias. Así ha sido siempre. Siempre han estado a favor de quien les done favores y en contra de quien se los recorte. No los mueve nada más que el bolsillo. No hay otra ideología que el bolsillo, aunque usen alpargatas y salgan de padrinos del hijo de un peón.Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/101318-31926-2008-03-26.html