Zachariasz
Usuario (Venezuela)

Estructuras microbianas, que pueden adoptar la forma de una alfombra de hierba sobre el fondo del mar Unos microbios microscópicos podrían estar contribuyendo a reducir los deshechos en el mar "comiéndose" los plásticos que contaminan las aguas del planeta, indicaron este jueves científicos australianos. Estas criaturas microscópicas parecen estar biodegradando toneladas de desechos que flotan en el mar, según un estudio de oceanógrafos de la University of Western Australia publicado en la revista científica Plos One. Los científicos analizaron más de mil imágenes de desechos frente a las costas de Australia y documentaron por primera vez las comunidades biológicas que viven en estas pequeñas partículas de deshechos, conocidas como microplásticos. "Parece que la biodegradación del plástico está ocurriendo en el mar", explicó a la AFP Julia Reisser, una de las responsables del estudio. "Estoy entusiasmada porque los microbios 'comeplásticos' podrían ser una solución para mejorar los sistemas de tratamiento de basuras en el continente", aseguró. Aunque ya se había observado la existencia de microbios que comen plástico en los vertederos, el estudio pone de relieve que sus equivalentes en el mar podrían ser igual de eficaces. "Los microbios terrestres necesitan agua para crecer y el proceso es muy caro. Pero los microbios marinos crecen en agua salada y podrían ser una manera más barata" de reducir los vertederos, asegura Reisser. La acción de estos microbios también podría explicar por qué el aumento de los deshechos de plástico en los océanos no es tan importante como preveían los científicos, según la investigadora. Los científicos han advertido reiteradamente de la amenaza que representan los microplásticos, es decir las partículas de plástico inferiores a cinco milímetros, para el océano y en 2012 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estimó en cerca de 13.000 las piezas de microplástico por cada km2 de mar, un fenómeno que se agudiza en el Pacífico Norte.
El SLS tendrá potencia suficiente para lanzar una nave espacial a Marte o a un asteroide. Su primera prueba será en 2018 Los viajes tripulados que la Nasa contempla realizar a un asteroide, en 2025, y a Marte, a partir de 2030, requerirán de una capacidad de transporte sin precedentes. Por eso, y aun con problemas de presupuesto, la agencia ha estado trabajando en tener a tiempo a Orion, su nueva nave espacial, y el vehículo que lo pondrá en órbita, el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), el cohete más poderoso que se haya creado hasta ahora. Este miércoles, la agencia dio un paso decisivo en esta cronología, al anunciar que el SLS realizará su primera prueba en noviembre de 2018, tras confirmar la continuidad del programa. EL SLS pasó la etapa administrativa conocida como “punto clave de decisión” (KDP-C, siglas en inglés), que fijó en 7.021 millones de dólares el costo base del cohete hasta su primera prueba, fase que ningún vehículo espacial había superado desde los transbordadores. Más allá de la órbita baja El SLS es un cohete de carga pesada, cuyo diseño fue completado en 2013. Su tecnología es la misma que la Nasa usó en el programa Apollo y los transbordadores. De hecho, utiliza motores sobrantes de misiones anteriores. Según la agencia, la fecha anunciada para su primera prueba -en que el cohete lanzará a Orión más allá de la órbita baja de la Tierra- es un cálculo realizado por la comisión que analizó detalles de ingeniería y de costos, tomando en cuenta que pueden surgir problemas, aunque es probable que el cohete esté listo antes. “La junta de revisión nos dice que si no hacemos nada, básicamente tenemos una probabilidad del 70% de llegar a esa fecha”, dijo William Gerstenmaier, director de operaciones de la misión. “Nuestra intención y la del equipo de Marshall (Space Flight Center) es dar un vistazo a esos problemas y ver qué podemos hacer para mitigarlos”. “Estamos en un viaje de exploración científica y humana que nos guía a Marte. Y estamos firmemente comprometidos con la construcción del vehículo de lanzamiento y otros sistemas de apoyo que nos llevarán en ese viaje”, dijo el administrador de la Nasa, Charles Bolden. No obstante, hasta hoy, las únicas misiones cubiertas por el presupuesto proyectado de la agencia son tres vuelos de prueba (Orion en diciembre, SLS en 2018 y un vuelo de prueba tripulado alrededor de 2021). Para su vuelo de prueba en 2018, el SLS podrá elevarse con 77 toneladas de carga y llevar una nave Orion sin tripulación. En su configuración más potente, tendrá una capacidad de elevación de 143 toneladas, lo que permitirá misiones a un asteroide y a Marte. Robert Lightfoot, administrador asociado de la Nasa, destacó que no se trata de un solo vehículo de lanzamiento, sino de una serie. “Esto es el inicio de una especie de modelo de producción de la forma en que vamos a desarrollar los vehículos que necesitamos para llevar gente más allá de la órbita baja, pasando del vehículo de 77 toneladas a, finalmente, un cohete de 143 toneladas que llevará gente a Marte”, dijo a la CBS. El mismo medio señala que los críticos al programa han cuestionado la baja tasa de vuelos proyectados para el cohete -un lanzamiento cada dos años- y el hecho de que sea un lanzador de carga pesada antes de especificar los requisitos técnicos de las futuras misiones. Ante eso, los directivos de la Nasa defienden la necesidad del cohete para las travesías hacia el espacio profundo y creen que el programa es sostenible en el largo plazo. Característica fundamental, considerando que SLS y Orion se transformaron en reemplazantes del programa Constellation, cancelado por no ser sostenible.
Las personas quieren mantener un estilo de vida saludable sin sacrificar sabor y variedad. En respuesta a eso ahora existen una gran cantidad de versiones light de los productos que más gustan como golosinas y snacks, que han sido lanzados al mercado con la intención de permitirle a las personas pecar sin remordimiento ¿Pero consumir productos light realmente adelgaza? Los productos bajos en calorías son conocidos por diferentes nombres: light, low o diet y reciben este título porque son bajos en calorías, azúcar, grasas o sodio, lo que significa que aportan una menor cantidad de calorías. Estos contienen una reducción como mínimo de 30% de su valor energético o de alguno de sus nutrientes, lo que tiende a confundir a las personas, ya que un producto reducido en sodio puede ser considerado light a pesar de que no se le ha modificado su valor energético. El doctor Doménico Petrarca dice no creer en los productos light ya que estos no hacen que las personas adelgacen, ya que solo aportan menos calorías que las versiones convencionales. El explica que es preferible acostumbrar al cuerpo a comer alimentos que se puedan consumir toda la vida y no solo momentáneamente, ya que después de que se dejan de ingerir probablemente la persona recuperará los kilos que perdió. “Los productos light tienen un mínimo de calorías menos que lo normal y además te sacrificas comiendo algo que no sabe bien”, dice Petrarca. Por otro lado, es importante aclarar que una etiqueta diga light no significa que las personas puedan abusar indiscriminadamente del producto y comerlo de forma compulsiva, ya que esto se traducirá en el efecto contrario que se busca que es consumir menos calorías. “La mayonesa light y otro tipo de productos de este estilo son solo artificios publicitarios”, comenta el doctor, ya que a pesar de que su aporte calórico si es menor al del producto que imita, igual contiene grasas en cantidades significativas. Para ilustrar mejor lo anteriormente dicho: una cucharada sopera con 15 gramos de mayonesa convencional tiene alrededor de 100 calorías y 10 gramos de grasa, mientras que la versión light tiene 50 calorías y 5 gramos de grasa. Entonces si la persona comete el error de abusar y consumirla en mayor cantidad por tratarse de un producto light, al final estará haciendo absolutamente lo mismo que consumir mayonesa normal. Para evitar este tipo de errores es importante aprender a leer etiquetas para entender porqué el alimento está catalogado como light y saber en que nutrientes está reducido, cuanta grasa tiene y de que tipo. Estos productos también deben ingerirse con moderación ya que algunos aditivos de estos, pueden causar diferentes problemas de salud en órganos específicos como los riñones. En el caso de los refrescos light, por ejemplo, consumirlos en exceso puede crear problemas gastrointestinales para las personas que no toleran el sorbitol, un componente presente en este tipo de bebidas, también puede producir deficiencias nutricionales como la carencia de grasa que dificulta la absorción de vitamina D y que puede debilitar los huesos. El especialista hace énfasis en que no es lo mismo consumir este tipo de productos porque se padece una enfermedad a porque se tiene sobrepeso, ya que hay personas a las cuales se les recetan productos light porque padecen algún trastorno o enfermedad que involucre reducir el consumo de grasas o azúcares, como es el caso de los diabéticos. Tampoco son recomendables durante la infancia o la adolescencia, ya que durante estas etapas aun muchos tejidos están formándose y se necesitan todos los nutrientes de los alimentos como grasas, carbohidratos y proteínas. Además durante estas etapas el gasto calórico es muy alto. Así que si se tienen niños pequeños con sobrepeso no es ideal suministrarles este tipo de alimentos, lo recomendable es acudir a un nutricionista que indicará una dieta especial. Lo mismo para las personas adultas, si se busca adelgazar la respuesta no son los alimentos light, lo ideal es modificar los hábitos alimenticios e incorporar ejercicio a la rutina diaria, solo de esta manera se logrará perder peso de forma que perdure a través del tiempo.