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Primer post: 25 mar 2011Último post: 25 mar 2011
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DEA Dispositivo Economizador de Agua
InfoporAnónimo3/25/2011

El Agua brota como el mayor conflicto geopolítico del siglo XXI ya que se espera que en el año 2025 la demanda de éste elemento, tan necesario para la vida humana, sea un 56% superior que el suministro. Hay estudios que estiman que, para ese año, al menos 3000 millones de personas podrían tener escasez de agua en todo el mundo. Actualmente para los 6.250 millones de habitantes a los que hemos llegado se necesitaría ya un 20% más de agua. Sin tomar en cuenta el aspecto moral, con estos datos debería ser considerado ilegal derrochar agua. Da vergüenza saber que los americanos utilizan un promedio de 168 litros de agua por día. Los Holandeses 135 litros. Y en Argentina los grandes núcleos urbanos superan los 200 litros por persona/día, llegando en algunos lugares a 500 litros/día: un verdadero derroche. Más aún sabiendo que desde hace una década, se acumulan cifras que presagian que el planeta se encamina a una escasez cada vez más marcada. Siendo consiente de toda ésta problemática SPM ingeniería desarrolló un dispositivo revolucionario en la reducción del consumo de agua denominado (Dispositivo Economizador de Agua). Cuando no utilizamos el consumo de agua aumenta en niveles que oscilan entre el 50 y 150 % , según cual sea el caudal utilizado. Con este dispositivo una persona puede ahorrar entre 50 y 150 litros por cada ducha que se dé, sin perder efecto del golpe, sensación de flujo y resultado de limpieza. También estaría ahorrando 032m3 de gas para calentarla y estaría evitando tirar esa misma cantidad de agua a la cloaca y por ende a las plantas de tratamiento. En la mayoría de los casos se estaría también ahorrando la energía para impulsar dicha agua. Como se sabe en Argentina está pasando por una crisis energética tanto de provisión de gas como de electricidad. Para tener idea de la magnitud de lo que estamos hablando podemos decir que un millón de personas podrían ahorrar 100 millones de litros diarios solamente duchándose, sin contar los demás usos de grifería, y ahorrar 32.000 m3 de gas. Por otro lado a la planta de tratamiento llegarían 100 millones de efluentes cloacales menos. Recién este año se puede decir que la Argentina empezó a tener conciencia de la necesidad de ahorrar agua luego de ver los graves problemas de provisión que están sufriendo Córdoba, Bahía Blanca, las provincias del Oeste, etc. Más de 2.200 millones de habitantes de los países subdesarrollados, en su mayoría niños, mueren todos los años de enfermedades asociadas con la falta de agua potable, saneamiento adecuado e higiene. Además, casi la mitad de los habitantes de los países en desarrollo sufren enfermedades provocadas, directa o indirectamente, por el consumo de agua o alimentos contaminados o por los organismos causantes de enfermedades que se desarrollan en el agua. Con suministros suficientes de agua potable y saneamiento adecuado, la incidencia de algunas enfermedades e incluso la muerte podrían reducirse hasta un 75%. CABE ACLARAR, ESTE INVENTO LLEVO AÑOS EN TERMINARLO, NO SE HIZO SOLO POR UNA CUESTION MONETARIA SINO COMO PARA PODER APORTAR DESDE NUESTRO LADO ESE GRANO DE ARENA QUE SE NECESITA PARA CONCIENTIZAR A LA GENTE. Fuente: http://www.spmingenieria.com

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Análisis de cuentos - Silvina Ocampo + Barthes
Análisis de cuentos - Silvina Ocampo + Barthes
InfoporAnónimo3/25/2011

Silvina Ocampo Cuánto tiempo hace que no pienso en otra cosa que en ti, imbécil, que te intercalas entre las líneas del libro que leo, dentro de la música que oigo, en el interior de los objetos que miro? A veces, (…) llevo el dialogo a temas que fatalmente atraen comentarios sobre tu modo de vivir, sobre las particularidades de tu carácter, o bien paso por la puerta de tu casa, perdiendo un tiempo infinito en esperarte para ver a que hora sales o como te has vestido. Podría dibujar tu cara con los ojos cerrados, sin equivocarme en ninguna de sus líneas: me guardare de hacerlo, pues temo mejorar tus facciones o divinizar la expresión un poco bestial de tus mejillas prominentes. Será una mezquindad de mi parte, pero todas mis mezquindades te las debo a ti. En el oficio de quererte y no tenerte, de no saber, aprendo, vivo, existo. Y en el ínter me muero, un poco, cada día. En este oficio no tengo días de asueto, ni permisos por salud, no me descuentan por retardo, pero cada retraso son mil años de azotes, propios o compartidos. No pido vacaciones: No puedo, aunque a veces lo quiera, aunque a veces no pueda. Estoy aquí, ahí, donde me necesites. Dispuesto las veinticuatro, los trescientos sesenta y cinco. O cuando menos lo intento. (…)Es el oficio de quererte, y otra vez, al final es no tenerte. ¡Renuncio! (Eduardo Miramontes) Fragmentos de un discurso amoroso, Roland Barthes . El enamorado delira ("desplaza el sentimiento de los valores", pero su delirio es tonto. El daimon de Sócrates le soplaba: no. Mi daimon es por el contrario mi tonteria: como el asno nietzscheano digo sí a todo, en el campo del amor. Me obstino, rechazo el aprendizaje, repito la misma conducta; no se me puede educar - y yo mismo no lo puedo hacer; mi discurso es continuamente irreflexivo; no sé ordenarlo, graduarlo, disponer de enfoques, las comillas; hablo siempre en primer grado; me mantengo en un delirio prudente, ajustado, discreto, domesticado, trivializado por la literatura. Nada puede superar el inconveniente de un sujeto que se hunde porque su otro adopta un aire ausente. La catástrofe amorosa está quizás próxima de lo que se ha llamado, en el campo psicótico, una situación extrema, que es "una situación vivida por el sujeto como algo que debe destruirlo irremediablemente"; (…) son situaciones sin remanente, sin retorno: me he proyectado en el otro con tal fuerza que, cuando me falta, no puedo recuperarme: estoy perdido, para siempre. A veces ocurre que soporto bien la ausencia. Estoy entonces "normal": me ajusto a la manera en que "todo el mundo" soporta la partida de una "persona querida (…) Actúo como un sujeto bien destetado; sé alimentarme, mientras espero. Si se soporta bien esta ausencia, no es más que el olvido. Soy irregularmente infiel. Es la condición de mi supervivencia; si no olvidara, moriría. El enamorado que no olvida a veces, muere por exceso, fatiga y tensión de memorias. Muy pronto desperté de este olvido. Apresuradamente, puse en su lugar una memoria, un desasosiego. En la ausencia amorosa, soy, tristemente, una imagen desapegada que se seca, se amarillea, se encoge. ¿El deseo no es siempre el mismo, esté presente o ausente el objeto? ¿El objeto no está siempre ausente? No es la misma languidez: hay dos palabras: Pothos, para el deseo del ser ausente, e Himeros, más palpitante, para el deso del ser presente. Dirijo sin cesar al ausente el discurso de su ausencia; situación en suma inaudita; el otro está ausente como referente, presente como alocutor. De esta distosión singular, nace una suerte de presente insostenible; estoy atrapado entre dos tiempos, el tiempo de la referencia y el tiempo de la alocución: has partido (de ello me quejo), estás ahí (puesto que me dirijo a tí). Sé entonces lo que es el presente, ese tiempo difícil: un mero fragmento de angustia. El ser amado es reconocido por el sujeto amoroso como "átopos", es decir como inclasificable, de una originalidad imprevisible. Es átopos el otro que amo y que me fascina. No puedo clasificarlo puesto que es precisamente el único, la Imagen singular que ha venido milagrosamente a responder a la especificidad de mi deseo. Es la figura de mi verdad. Un día comprendo lo que me ha ocurrido: creía sufrir por no ser amado y sin embargo sufría porque creía serlo; vivía en la complicación de creerme a la vez amado y abandonado. Cualquiera que hubiese entendido mi lenguaje íntimo no habría podido menos que exclamar: pero en fin, ¿qué quiere? Accedo entonces (fugitivamente) a un lenguaje sin adjetivos. Amo al otro no según sus cualidades (compatibilizadas) sino según su existencia; por un movimiento que ustedes bien podrían llamar místico, amo no lo que él es sino: que él es. El lenguaje del que el sujeto amoroso hace protesta entonces es un lenguaje obtuso: todo juicio es suspendido, el terror del sentido es abolido. Lo que liquido en ese movimiento, es la categoría misma del mérito. DESOLLADO. Sensibilidad especial del sujeto amoroso que lo hace vulnerable, ofrecido en carne viva a las heridas más ligeras. INSOPORTABLE. La sensación de una acumulación de sufrimientos amorosos explota en este grito: "Esto no puede continuar". SUICIDIO. En el campo amoroso, la idea de suicidio es frecuente. POR QUÉ. Al mismo tiempo que se pregunta obsesivamente por qué no es amado, el sujeto amoroso vive en la creencia de que en realidad el objeto amado lo ama, pero no se lo dice. DOLIDO. Imaginándose muerto, el sujeto amoroso ve la vida del ser amado continuar como si nada hubiera ocurrido. CATÁSTROFE. Crisis violenta en cuyo transcurso el sujeto, al experimentar la situación amorosa como un atolladero definitivo, como una trampa de la que no podrá jamás salir, se dedica a una destrucción total de sí mismo. LLORAR. Propensión particular del sujeto amoroso a llorar. LOCO. El sujeto amoroso es atravesado por la idea de que está o se vuelve loco. Quisiera ocuparme y no pensar / ¿Cómo se para el pensamiento? / ¿Cómo se ignora el dolor? / Un dolor hondo, en el centro del pecho / Un no poder pensar en otra cosa / Un no querer estar en otra parte / Quisiera ocuparme y no pensar / Tu imagen me persigue, allá donde miro, allá donde voy / Esperar, partir, olvidar / Dormir y no despertar / ¿Adónde iré a parar? / Un cierto resplandor alrededor de su cuerpo, que lo hace, sin buscarlo, reconocible entre miles ¿Por qué te quiero? No lo sé / He conocido muchas personas, podría desear muchos cuerpos, pero amo a uno entre millones / Uno solo que intuyo sin ver y en el que mi mirada se posa sin querer / Su ausencia me hace frágil, precario, incompleto más que antes, más que nunca, más que nadie / Te espero para hacer juntos tantas cosas / Que me voy quedando sin vida ¿Qué significa ese gesto? ¿qué significa esa mirada? ¿qué significa esa palabra? ¿qué significa ese silencio? ¿qué significa ese olvido? ¿qué significa esa confusión? ¿qué significa ese temblor, ese roce, esa sonrisa? ¿qué significa esa cercanía? / Más de una mañana me he propuesto no verte tan a menudo / Mañana no irás, llega mañana y encuentro siempre una razón / Tantas razones entreveradas con tantos azares, tantos azares entreverados con tantas razones / O tú me preguntas si volveré mañana, ¿qué significa esa pregunta? / No soy yo, son mis pies los que me llevan / Náufrago, errante, acabo en ti como el barco en la orilla / Tiene algo de inevitable, de ineludible / Como un planeta que encuentra su órbita / No soy yo, son mis pies los que me llevan / O nos encontramos casualmente al mediodía y empiezo a creer en el destino / Son las calles que llevan a tu casa, son las campanas que suenan a lo lejos / Un no querer estar en otra parte / Si te volviese a conocer, me volvería a enamorar / Una y otra vez / Conozco tu risa y me contenta / Conozco tus noches y allí quiero estar / Conozco tu cuerpo y lo deseo / Conozco tus ruidos y me son cotidianos / Conozco tu pasado y te voy queriendo He probado todas las ebriedades, todos los olvidos, todas las huidas / Deambulo por las calles hasta el amanecer / Nadie te puede querer como yo te quiero / No puedo habitar la casa que habitábamos / No puedo andar las calles que anduvimos / Recuerdos tan felices, tan dolorosos / ¿Te acuerdas de aquellos días / Si no estás, todo no es más que el lugar de una ausencia/ Conocí lo que es estar acompañado en el mundo. Después, no estarlo parecía una muerte / Un vacío que nada ni nadie puede llenar / Verte hoy, verte mañana, verte siempre / Espero encontrarte al abrir los ojo s por las mañanas, al andar por la calle, al doblar las esquinas / Tu imagen me persigue, allá donde miro, allá donde voy / Sin ti esta ciudad no es esta ciudad, este paisaje no es este paisaje, los demás no son los demás / Te necesito para andar a mi lado por las calles, para que las calles no me sean extrañas y hostiles No puedo pasar por ciertas esquinas ni por delante de aquellos cafés. No puedo oír esta canción, ni abrir aquellos libros / Si no estás, todo no es más que el lugar de una ausencia / Me faltas tú y me falta una parte de mí mismo / Nunca he sido tan feliz / Nunca tuve una sensación tan cierta de estar vivo Por las ventanillas del tren va pasando lento el paisaje y me voy muriendo / Pasan los días y me voy muriendo / Qué vida me espera, de vivo o de muerto / Me voy alejando y me voy muriendo / ¿Qué es este temblor? / Me tiembla el pulso y no puedo decir mi nombre / No sostengo la mirada / Los días sin ti pasan lentos, uno a uno, y se van clavando / Por qué no te abracé y te besé y me aferré a ti sin que nadie nos pudiese separar, por qué no lo hice / Cuando ya no se tiene nada que perder / Qué fácil sería olvidar si pudiera No puedo no amarte / No existe el no amar después de haber amado ...no podía comer, ni beber, ni dormir, se sentía ahogar, hacía lo que no debía hacer, como si un espíritu maligno lo persiguiese... No sé por qué me acuesto ni por qué me levanto A veces me acuesto con la esperanza de no volver a despertar / No me preguntes / No me obligues a decirte que estoy bien / No me rebajes a decirte que me estoy muriendo / No me hagas oír que estás bien / No me hagas oír que no estás bien / Entonces, el silencio / ¿Dónde estás? / No soporto no saber de ti Tengo la certeza de que me quiere / No concibo otra manera de existir ¿Olvidar ? Como si el olvido fuese voluntario Y olvidando me siento infiel Vine aquí para ser otro, que nunca se enamoró de ti / Mi mirada me delata / Me tiembla el pulso y no puedo decir mi nombre / No hablo de ti, intento que no existas, ¿cómo no vas a existir? / Tu imagen me persigue allá donde miro, allá donde voy / Un recuerdo del pasado, de los tiempos aquellos en que escuchábamos esta canción / Las lágrimas brotan solas / No puedo / No me hagas esto / Te irás y no sabré qué hacer el minuto siguiente, las horas siguientes, los días siguientes hasta no se sabe cuándo. No sabré volver a casa, no sabré andar, no sabré subir las escaleras Nadie te merece como yo te merezco / ¿Te deseo lo mejor? ¿no es conmigo lo mejor? / No era conmigo la felicidad / Y el amor se llena de rabia / No me reconozco / Qué cerca está todo de todo / ¿Soy yo, el mismo que te ama? / A veces se me pasa por la cabeza La encerraron durante meses en un hospital y luego contaba que allí encontró la paz, que dormía, y dormía, y dormía / Adormecerme, no sentir / Dejarse llevar, abandonarse / Aún tengo fuerzas / Me voy debilitando / Tengo la certeza de que me quieres / No me hagas esto Déjame soportar mis males hasta el final / Insensato, loco / Es esto la locura? / La imposibilidad de poseerte / Un precipicio / Dormir y no despertar / No veía el final, ahora lo siento / ¿Éste soy yo? / Perder la conciencia y con ella este dolor / Me atormenta la imagen de tu cuerpo abrazado a otro / Nadie te puede querer como yo te quiero / Por momentos se parece demasiado al egoísmo / Me siento desfigurado / No me reconozco / Qué cerca está todo de todo / ¿Será la imposibilidad de tenerte? / ¿Es esto la locura? / Un dolor hondo en el pecho / Un no poder más / Un haber llorado demasiado The hours are considerably longer when you're not around. I miss you, I really do I find myself thinking about you too often. That can't be good. Expect people to be better than they are; it helps them to become better. But don't be disappointed when they are not; it helps them to keep trying. The thing is that you never try, and I always expect. How come I have to be the one sitting around analyzing him in, like, microscopic detail, and he gets to be the one with other things on his mind? so i try to laugh about it, cover it all up with lies i try to laugh about it hiding the tears in my eyes i'm shy around you i'm dumb around you i'm moody around you it's fucking over. you found a million ways to let me down so i'm not hurt when you're not around i can't help myself... i can't help it...you're my kind of man I love how smart you are i love how you're one of a kind i hate how you're not mine I wonder why it is i don't argue like this with anyone but you. i wonder why it is i won't let my guard down for anyone but YOU i really don't know what's worse having you miles away or having you right next to me..but still miles away Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son." Nunca supe bien por qué, pero una y otra vez volvía a cosas que otros habían aprendido a olvidar para no arrastrarse en la vida con tanto tiempo sobre los hombros. Por qué, claro. A la hora en que cerrando los ojos imaginaba a Sara entrando de noche en su cuarto, acercándose a su cama, era como un deseo de que ella le preguntara cómo estaba, le pusiera la mano en la frente y después bajara las sábanas para verle la lastimadura en la pantorrilla, le cambiara la venda tratándolo de tonto por haberse cortado con un vidrio. La sentía levantándole el camisón y mirándolo desnudo, tocándole el vientre para ver si estaba inflamado, tapándolo de nuevo para que se durmiera. Abrazado a la almohada se sentía de pronto tan solo, y cuando abría los ojos en el cuarto ya vacío de Sara era como una marea de congoja y de delicia porque nadie, nadie podía saber de su amor, ni siquiera Sara, nadie podía comprender esa pena y ese deseo de morir por Sara, de salvarla de un tigre o de un incendio y morir por ella, y que ella se lo agradeciera y lo besara llorando. Y cuando sus manos bajaban y empezaba a acariciarse como Doro, como todos los chicos, Sara no entraba en sus imágenes, era la hija del almacenero o la prima Yolanda, eso no podía suceder con Sara que venía a cuidarlo de noche como lo cuidaba a Doro, con ella no había más que esa delicia de imaginarla inclinándose sobre él y acariciándolo y el amor era eso, aunque Aníbal ya supiera lo que podía ser el amor y se lo imaginara con Yolanda, todo lo que él le haría alguna vez a Yolanda o a la chica del almacenero. Uno debería, por ejemplo, ser capaz de ver que las cosas son irremediables y, sin embargo, estar decidido a hacer que sean de otro modo. Pero sentí un fuerte impulso súbito de que debía estar solo. No quería ver a nadie en absoluto. Había visto demasiado gente durante toda mi vida –yo era medianamente sociable-, pero tenia una tendencia mas que mediana a identificarme a mi mismo, mis ideas, mi destino, con todos aquellos con quienes entraba en contacto. Comprendí que durante largo tiempo no me habían gustado personas ni cosas, sino que solo seguía con la vacilante y vieja pretensión de que me agradaban. Incluso comprendí que mi amor hacia los que me eran mas cercanos se había convertido solo en un intento de amar, que mis relaciones informales eran solamente lo que yo recordaba que debían ser, de otros días. -sentía desprecio ante la blandura humana, y de inmediato (si bien secretamente) hostilidad hacia el esfuerzo- odiando la noche en la que no podía dormir y odiando el día porque se encaminaba hacia la noche. Todo mas bien inhumano e insuficiente, verdad? Bueno, hijos mios, ese es el autentico síntoma del desmoronamiento. Mi vida se rige de acuerdo a tus pasos. Me falto valor para abrir la puerta y salir a tu encuentro, como pude hacerlo. Perdóname y compréndeme. A la hora en que todo el mundo duerme suceden las cosas más maravillosas y las cosas más terribles del mundo. A esa hora uno es o tiene la sensación de estar libre, pero nadie, salvo tu, sabe ser libre cuando es culpable. Anestesiados por el deseo, se arrancan grandes pedazos de carne con los dientes, entre dos besos se devoran la nariz o el dedo meñique, se beben el uno al otro la sangre, después, saciados, hacen de nuevo el amor, como pueden, y se duermen para volver a comenzar cuando se despiertan. Han pedido la cuenta de los días y de las horas. No son lindos de ver, eso es cierto, ensangrentados, descuartizados, pegajosos; pero su amor esta mas allá de las convenciones. Y es cierto que quisiera escribirte para llenar con un poco de verdad ese tiempo muerto de la espera – para que la muerte no lacre por entero sus cuatro esquinas, para demorarla. Pero lo es también que te escribo sin para ni por que, tal vez porque nadie me conoce como tu, que siempre has adivinado la balanza exacta que mide mis anhelos con mi paciencia, y desde tan lejos. (…) Quisiera escribirte así, desde dentro de esa ebullición lenta de paisajes que es el tiempo de la espera. (…) Mira, he descubierto que soy alguien que espera. Que mi cabeza es una ciudad que se demora desde siempre en la luz imprecisa del alba. He descubierto que, casi contra todo, nunca he sido otra cosa sino ese semblante inmóvil de ahora en la escarcha del espejo, el de alguien que espera. Y es realmente difícil acomodarse en la espera, bien difícil. Tal vez porque tampoco es nada fácil saber que es exactamente ser alguien. El rio Entonces está bien, qué me importa si te has ido, si te has ahogado o todavía andas por los muelles mirando el agua, y además no es cierto porque estás aquí dormida y respirando entrecortadamente, pero entonces no te has ido cuando te fuiste en algún momento de la noche antes de que yo me perdiera en el sueño, Así una vez más, para dormir después con la cara empapada de un llanto estúpido, hasta las once de la mañana, la hora en que traen el diario con las noticias de los que se han ahogado de veras. Me das risa, pobre. Tus determinaciones trágicas, esa manera de andar golpeando las puertas como una actriz de tournées de provincia, uno se pregunta si realmente crees en tus amenazas, tus chantajes repugnantes, tus inagotables escenas patéticas untadas de lágrimas y adjetivos y recuentos. (…)creo que al final me duermo y me llevo, te lo confieso casi con amor, la parte más aprovechable de tus movimientos y tus denuncias, el sonido restallante que te deforma los labios lívidos de cólera. Para enriquecer mis propios sueños donde jamás a nadie se le ocurre ahogarse, puedes creerme. y creo que si no estuviera tan exasperado por tus falsas amenazas admitiría que eres otra vez hermosa, como si el sueño te devolviera un poco de mi lado donde el deseo es posible y hasta reconciliación o nuevo plazo, algo menos turbio que este amanecer donde empiezan a rodar los primeros carros y los gallos abominablemente desnudan su horrenda servidumbre. No sé, ya ni siquiera tiene sentido preguntar otra vez si en algún momento te habías ido, si eras tú la que golpeó la puerta al salir en el instante mismo en que yo resbalaba al olvido, y a lo mejor es por eso que prefiero tocarte, no porque dude de que estés ahí, probablemente en ningún momento te fuiste del cuarto, quizá un golpe de viento cerró la puerta, soñé que te habías ido mientras tú, creyéndome despierto, me gritabas tu amenaza desde los pies de la cama. No es por eso que te toco, en la penumbra verde del amanecer es casi dulce pasar una mano por ese hombro que se estremece y me rechaza. La sábana te cubre a medias, mis manos empiezan a bajar por el terso dibujo de tu garganta, inclinándome respiro tu aliento que huele a noche y a jarabe, no sé cómo mis brazos te han enlazado, oigo una queja mientras arqueas la cintura negándote, pero los dos conocemos demasiado ese juego para creer en él, es preciso que me abandones la boca que jadea palabras sueltas, de nada sirve que tu cuerpo amodorrado y vencido luche por evadirse, somos a tal punto una misma cosa en ese enredo de ovillo donde la lana blanca y la lana negra luchan como arañas en un bocal. Además te quiero, y hace tiempo y frío. Vaya a saber cómo hubiera podido acabar algo que ni siquiera tenía principio, que se dio en mitad y cesó sin contorno preciso, esfumándose al borde de otra niebla Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo, pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese pelo lacio, esa sonrisa. Entonces, ¿nadie quiere esto, nadie? No me des tregua, no me perdones nunca. Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves. ¡No me dejes dormir, no me des paz! Entonces ganaré mi reino, naceré lentamente. No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante; tállame como un sílex, desespérame. Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos. Ven a mí con tu cólera seca de fósforo y escamas. Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces. No me importa ignorarte en pleno día, saber que juegas cara al sol y al hombre. Compártelo. Yo te pido la cruel ceremonia del tajo, lo que nadie te pide: las espinas hasta el hueso. Arráncame esta cara infame, oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre No aprenderé por eso a quererte mejor, pero desalojado de la felicidad sabré cuánta me dabas con solamente a veces estar cerca Pero no fue así, y nos separamos verdaderamente como lo merecíamos, en un café mugriento, rodeados de larvas y colillas, mezclando pobres besos con la resaca de la noche. ¡No te extraño! Sólo cosas menudas de repente me faltan y quisiera buscarlas: el contento, y la sonrisa, ese animalito furtivo que ya no vive entre mis labios.

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