WriterQueen
Usuario (Argentina)
Bueno, aquí estaba, entrando en esta prisión a la que llaman escuela. Nodo de arpías, eso es lo que era. Estaba en esa odiosa fila cuando siento risas a mis espaldas, siempre era un indicador de malas noticias para mi, me hablar desabrochado la pollera, no me preocupe, tenia un short debajo, pero a los demás parecía divertirles igual. Seguí mi monótona existencia en el salón de clases, una compañera se reía de mi apellido, eso era normal, pero no me hacia sentir mejor el que lo fuera. Empece a escuchar risas nuevamente, me habían pegado un chicle en el cabello, al sonar la campana salí al recreo y fui al baño, quise sacármelo pero estaba muy pegado, finalmente me rendí, pase todo el recreo sola a un costado, escuchando los comentarios de los demás acerca de mi, decían que estaba gorda, ellas no sabían que sus comentarios me hacían vomitar (literalmente ya que soy bulímica), eran unas tontas, pero yo lo era mas porque mi cobardía no me permitía gritarles que se callaran. Sonó la campana, me arrastre pesadamente por las escaleras aun escuchando sus risas, acaso sus vidas eran tan aburridas que yo era su única diversión, eso parecía. La tercer y cuarta hora se burlaron de que me senté en una silla rata y me caí, decían que la silla se había roto por mi peso, que era una gorda que se metía todo en la boca, y otra vez rieron, eran unos idiotas, intente ignorarlos y les oculte mis ganas de llorar. Llego el final del dia y me dirigí a mi casa, me tiraría en mi cama con mi gato y me computadora portátil a escuchar música soñando que no existo, soñando que mañana no debo ir de nuevo al infierno, que no es solo un día mas de clases.
queridos conocidos: seguro estarán tristes por mi partida, pero primero eh de aclarar algunas cosas, deben saber por que? por que matarme, por que termine con todo. mi historia comienza cuando tenia 4 años, era una niña pequeña sin mucha conciencia acerca del mundo, mi papa era agresivo con mi mama, todos los días la escuchaba llorar, ella se iba a cantar a un coro junto con mi abuela y me dejaba sola una vez a la semana, una noche ella me dejo con mi papa, yo estaba en su cuarto enseñándole que al fin podía distinguir entre la derecha y la izquierda cuando el me dijo:"juguemos a algo", yo gustosa acepte, imaginaran cual era el juego, ya que al terminar se frase fue:"este sera nuestro secreto, no debes decirle a mami", al crecer un poco, y ver todos los días a mi mama llorar, me eduque y crecí, entendí que mi padre no era una buena persona y que era un pedofilo, iba a decirlo, pero ese mismo día vi como casi tiraba a mi madre por la escaleras en una pelea y no lo hice por miedo, cuando comente este suceso con mis abuelos mi mama lo negó, eso me asusto mas, y que si mama no me creía?, al final seguí viviendo con ello, mi padre, al yo crecer, empezó a ser mas cuidadoso, entraba a mi cuarto por las noches, yo rogaba a mi madre que no se fuera, y aveces le pedía si podía acompañarla a sus practicas en el coro, quería quedarme con mis abuelos, a ellos no les gustaba mi papá, ellos era buenos, ellos no se gritaban, mi abuela no lloraba por mi abuelo, ellos me sonreían, ellos me daban de comer cosas ricas, yo me sentía bien con mis abuelos, ellos no me dejaban sola, mi madre me tuvo de muy joven, ella ni siquiera sabia cocinar, así que solía darme cosas mal preparadas, o comida chatarra, como consecuencia fui victima de muchas dietas para mis enfermedades y ataques al hígado, vivía con diarrea e infecciones, a los ocho mi mama estaba embarazada, estaba muy feliz por eso, quería un compañero para cuando lloraba sola mientras escuchaba los gritos de mi madre mientras tenían sexo, y los llantos desastrosos todas las tardes, los portazos, las peleas, los gritos, y otras cosas, pero una noche estaba sola con mi mama, me gustaba el trabajo de papa pues hacia que pasara menos tiempo en casa, esa noche mama estaba muy pegada a la estufa, como consecuencia tuve que verla durante cinco minutos viéndola envuelta en fuego, así es, se quemo, debí ayudarla a aplicarse hielo en cuanto estuve mejor, resulta que no tuve un hermanito después de eso. las cosas fueron mal hasta mi noveno año de vida, en el cual mi mama se volvió a embarazar, de mellizos, mis hermanos, y como consecuencia del poco espacio en el departamento nos mudamos a la casa del mis abuelos hasta que consiguiéramos una propia, allí me sentía bien, pero al llegar una oportunidad mis abuelos decidieron mudarse y dejarnos su casa a nosotros, las cosas seguían mal, mi papa seguía viniendo a mi cuarto por las noches, camuflándose con las sombras de mis pesadillas, empece a creer que era algo malo en mi, que estaba loca, mi padre no podía ser ese monstruo, empece a estar mas atenta, un día fingí estar dormida, al rato el llego, cerro la puerta, empezó a tocarme los senos, luego bajo....ya entienden, en seguida me sentí sucia, por no tener el valor de decirle que parara, deje de comer, me sentía mal con mi cuerpo, entre en algo semejante a la anorexia, no quería vivir, me encerraba en mi cuarto a leer, o solo miraba el techo por horas imaginando que esta vida no era real, no quería enfrentarme al colegio, luego tuve una amiga, nunca fui muy popular en el colegio, pero al fin tenia una amiga, pero luego vino un chico, me enamore de el , pero era un real idiota, como consecuencia mis padres decidieron cambiarme de colegio separándome de la única amiga real que jamas tuve. mi nuevo colegio era horrible, las chicas me odiaban, nadie me hablaba de frente, pero escuchaba sus risas a mis espaldas, me odiaba por ser tan cobarde como para darme vuelta y decirles que se callaran, dolía, me sentía sola, mi madre decidió que era hora de enviarme al psicólogo, pase por unos tarados hasta que encontré una que me gusto. una noche mama decidió irse, dejándome sola con mis hermanos y mi papa, mientras estábamos con mi papa tratando que se durmieran, pensé que no me gustaba que sus manos estuvieran tan cerca de ellos como lo estaban de mi, lo quería lejos, y mientras entonaba una canción de cuna me auto convencía que debía hablar, no por mi, por mis hermanos, finalmente decidí decírselo a mi psicóloga, ella me guiaría, pero mis planes no salieron según el plan, un día antes, día de pascua, mi familia se reunión, festejamos, pero estaba bajo mucha presión, mi decisión no dejaba de darme vueltas en la cabeza, entonces apareció mi papa al lado mio, el era el único que notaba que no estaba en la mesa con los demás, ya que a mis tíos parecía no importarles, igual que en mis cumpleaños, cumplir en una fecha tan significativa como navidad es un asco, nadie se acuerda de ti, están muy ocupados pensando en la celebración, después de todo es navidad, solo me dan un regalo que se pierde entre los del resto, y aveces se olvidan de saludarme, es muy deprimente, en fin, donde quede... mi papa salio a buscarme, se sentó junto a mi, dijo que tenia que estar con el, que el me quería, que por que mañana no salíamos a jugar tenis a la puerta de casa, yo no quería nada mas de el, al terminar la celebración todos se fueron, mis hermanos se quedaron un rato mas con mis abuelos pero yo decidí no quedarme, no porque no quisiera, sino porque estaba al borde de una crisis nerviosa y temía que mis abuelos lo notaran, así que fui a casa, pero ya era tarde, empece a sentir pánico, me encerré en el baño, llore un largo rato en silencio, como todas las noches luego de que mi padre me hiciera su visita, lloraba mi desgracia, pero esta vez era un llanto diferente, lloraba por la impotencia, por mi cobardía, debía decirlo, y no esperaría mas, me limpie la cara fui a mi cuarto y tome las cosas mas estupidas que encontré, luego salí y les dije a mis padres que me arrepentí de no quedarme con mis abuelos y que quería ir con ellos, los salude a ambos, a mi padre con la felicidad de ser consiente de que tal vez seria la ultima vez, y a mi madre con lastima, la heriría, y lo sabia. llegue a la casa de mis abuelos hecha un mar de lagrimas, mis abuelos escucharon mi historia y mi abuelo salio disparado a matar a mi padre, mi abuela fue tras el, yo con miedo de quedarme sola corrí a ocultarme en el lavadero, ellos volvieron con mi mama, ella dijo que me creía, respire, llegaron a la decisión de que me quedaría en la casa de mis abuelos, unos días mas tarde hable con mi madre, ella me mintió, no me creía, eso me destrozo, estuve muy mal por mucho tiempo, mi padre empezó a acosarme con mensajes, luego descubrí que mi madre seguía estando con el, eso me destrozo, tuve un ataque, me empezaron a empastillar, antidepresivos, los odiaba, no me hacían nada, subieron la dosis y hasta me agregaron otra pastilla, pero no pueden darme eso esperando reemplazar el amor que jamas recibí, estoy sola, mi vida es un asco, morir me dará lo que tanto anhelo, un descanso, ahora que ya lo saben todo, no estén tristes, estén feliz por mi, al fin tendré mi final feliz, saben que siempre fui diferente, mi final feliz también tenia que serlo, los amo, me hubiera gustado poder decírselos, pero estaban muy ocupados fingiendo que nada pasaba.
bueno les dejo mi historia, dije en los comentarios de mi shout que sería corta, pero al final me cope escribiendo... dedicado a @ivaxx1 les dejo el prólogo y el capitulo 1 prólogo Soy una estudiante de psiquiatría, voy a una universidad de provincia. Estoy quedándome en la casa de una amiga. Para una práctica, surgió la posibilidad de ir de viaje a Londres, a un psiquiátrico para asesinos, yo ni loca iba, pero el chico que me gustaba iba a ir, y como cualquier adolescente enamorada, me inscribí para ir a las prácticas. Dentro de un mes partíamos, moría de la ansiedad, temía lo que fuera a encontrar allí, pero admito que me encantaba la idea de poder investigar la mente de los criminales, tratar de comprender por qué hicieron lo que hicieron. capitulo 1 Llego el día, me despedí de Martina, la chica con la que vivía mientras iba a la universidad, y me subí al avión, el chico que me gustaba no viajo a mi lado, pero al menos me toco la ventanilla. Siempre me gustó volar, no le temía a las alturas, le temía más a lo que me encontraría cuando bajara del avión. Llegamos a Londres, mi ingles era bueno así que no me preocupaba. El clima era húmedo, había algo de niebla, genial (pensé con sarcasmo), el clima era el perfecto para una peli de terror, en fin, fuimos a un autobús que nos llevaría a el lugar apartado donde se suponía que se encontraba el psiquiátrico. Al llegar lo primero que note fue lo tenebroso del lugar, me tenia que calmar, un edificio, que parecía bastante descuidado, con una arquitectura muy básica, era como una rectángulo enorme, y la pintura muy salida, se notaba que necesitaba unas cuantas reparaciones, muy tétrico para mi gusto, había una gran cerca, de hecho, las había por todas partes, era un lugar algo desértico allí, por seguridad, a nadie le gustaría vivir aquí, eso se notaba a leguas, yo solo pensaba en por qué , me había prestado para esto. -estas bien?- pregunto Ariel, y recordé por qué lo hice, por él. -si-respondí mirándolo como una idiota. me sonrió y miro al frente, venia caminando un hombre de ya avanzados años, canoso y con una bata blanca. -bienvenidos, aquí encontraran los secretos mas profundos escondidos en las mentes más retorcidas, sigan me por favor. primero nos adentró por un salón, parecía una clínica normal. subimos unas escaleras, empezamos a oír gritos, enfermeros corrían. -lo siento, tuvimos un problema con el señor wiggings, no hay de que preocuparse, aquí hay muy buenos médicos, ellos se encargarán, jamas estarán a solas con un paciente, nuestros especialistas los acompañaran todo el tiempo, y asesoraran.-decía todo esto mientras caminaba por el interminable pasillo. Yo no estaba muy calmada, esos gritos me ponían la piel de gallina. -él viene, me matara, quiere matarme, nadie esta seguro aquí, dígales que se vallan. Estaban transportando a una señora en una camilla, estaba atada con arneses. -que tiene ella?- dijo uno de los chicos del grupo, no los conocía a todos, creo que se llamaba Lucas. -sufre de delirio, cree que hay un asesino, cree que alguien la perseguía y quería matarla, un día su hija contacto a la policía, pero no hallaron nada, luego llamo a un especialista, le dijo que su madre sufría delirios, aconsejo que la internara en un psiquiátrico, la iban a enviar al Hunther, pero el día antes de trasladarla ella se entero de lo que su hija planeaba y la mato, en su crisis dijo que su perseguidor la había matado, y por eso la trasladaron aquí, su estado empeora cada día, dice que el asesino la acecha, y que planea matarlos a todos como lo hizo con su hija, dice que quiere matarlos a todos para dejarla como una loca y encerrarla de por vida. Es una historia muy triste en realidad. Esto llamo un poco mi atención, sería interesante poder hablar con ella, los pacientes con delirio son tranquilos en cuanto les llevas la historia, llévale la contra y terminaras como la hija. -él viene, no se da cuenta, no estoy loca, no estoy, loca suéltenme, mi hija murió por su culpa, él es el loco. la señora gritaba por el pasillo, de pronto, los arneses, logró aflojarlos de tanto moverse, se notaba que no los habían ajustado muy bien, quizás fue culpa de que ella no se estaba quieta, entonces se paro y antes de que pudieran agarrarla, corrió hacia mi. -por favor, tu me crees, no?, debes creerme, ellos piensan que mate a mi hija, pero no, jamas le haría daño, yo la amaba, fue él, tu me crees verdad?, créeme por favor.-me hablaba con lagrimas en los ojos, vi una sinceridad, y un dolor de madre, me rompió el corazón ver a eso mujer en esas condiciones, pero que podía hacer? ella había matado a su hija. -de acuerdo, aquí esta su habitación señorita Rodriguez.-me hablo el señor que había estado guiandonos.- usted por ser la única dama del grupo dormirá en una habitación aparte, aquí al lado está el dormitorio de las enfermera, si necesita algo ellas la ayudaran, pero le aconsejo que no se mueva sola por la noche, no es lindo.-okey, eso me dio miedo, era obvio por qué era la única mujer que se animo a venir, por que soy una completa loca, debería internarme aquí, obvio que lo digo con motivo irónico, ni loca me quedo aquí, bastante que tengo que estar este trimestre aquí. Era ya de noche, el señor Black, como descubrí que se llamaba nuestro guía y además neurocirujano del edificio, nos había invitado a cenar en el salón comedor, donde comeríamos a partir de ahora todos juntos las 3 comidas del día, aun no me acostumbraba a ello. Estaba intentando dormir pero no lo conseguía, eran ya las 3 30 a.m. según mi reloj, estaba nerviosa por dormir aquí, se escuchaban gritos y llantos provenientes de distintos lugares, era insoportable, pero lo que más me sorprendió fue escuchar pasos, eso era raro, a estas horas y por este lado del hospital psiquiátrico no debería haber nadie despierto, las enfermeras de guardia estaban en el lado oeste, junto a las habitaciones de los enfermos, no aquí. De pronto escuche un llanto, y alguien se acercaba, tome valor, y salí de la cama, me asome por la puerta, y la vi, era la señora de los delirio, cómo salio de su habitación sin que nadie la viera? ella me vio y corrió a mi, yo me asusté, pero no pude moverme, estaba paralizada. Me tomo por el rostro, ella parecía mas aterrada que yo. -esta aqui, él esta aquí, debes ayudarme niña. -quién?-logre recaudar todo mi coraje para decir eso. -él. -de qué habla?-dije temblando, tenía que pasarme esto a mi? -debes ayudarme niña, por favor.-empezó a sollozar, temblaba, yo también estaba asustada, cómo es que salió de su habitación y llego aquí? -cómo hizo para llegar aquí? -él, él lo hizo, una enfermera, la atacó, debes ir, esta muerta, fue horrible. -y ahí fue cuando lo noté, ella tenia sangre en sus manos, ese escalofrío que sentí cuando me tocó fue su tacto al sentir la sangre aún tibia. Una enfermera llego corriendo por el pasillo. -señora Beewer, cálmese, aléjese de la señorita, tranquila estamos aqui, solo la queremos ayudar. -ustedes no quieren ayudarme, quieren llenarme de pastillas, quieren librarse de la loca con medicamentos, pero no lo conseguirán, no dejare que siga matando. La señora Beewer salió corriendo, yo vi como la enfermera y unos enfermeros que llegaron después la siguieron, y yo sin pensarlo también lo hice, la señora llegó a un ventanal, lo trepó y miró hacia abajo. -señora Beewer, cálmese por favor. -ustedes no seguirán dejándolo matar, yo no lo permitiré, él quiere culparme, pero no lo dejare seguir haciéndolo. -señora Beewer, yo le creo-dije intentando calmarla. -lo dices en serio?-me pregunto desconfiada. -qué le paso? quién es él? -no puedo, no puedo decírtelo-ella temblaba, se iba a caer. -yo la ayudare, pero tiene que bajar, si no baja, si se tira, jamas podremos detenerlo, baje. Ella pareció pensarlo, finalmente bajó, los enfermeros en seguida corrieron a sedarla, yo suspire. -gracias, si no la hubiera calmado usted no se lo que habría pasado- dijo la enfermera, Ester, según leí. -no hay por qué. Pero qué ocurrió?, ella tenía sangre. -una de las enfermera de guardia, esta muerta, ella la mato, con un cuchillo, había pedido comer, ya que no había cenado, y cuando ella entro la ataco, no se por qué reaccionó de esa forma, ni por qué la enfermera llevaba un cuchillo para la cena, no se puede entrar en la habitación de los pacientes dejando les utensilios que puedan ser cortantes o filosos, algo no esta bien, pero usted no lo sabe, solo se lo cuento porque vivió una mala experiencia y a mi parecer debe saberlo, pero no piense en ello, han pasado cosas más raras en este lugar. Y así me fui a dormir, sabiendo que esa misma noche, la mujer que dormía tranquilamente en su cama sedada, era la que mató a una enfermera, o, la victima de un psicópata.
capitulo 3 Mi segundo día aquí había comenzado, en el desayuno nos anunciaron que debíamos elegir a un paciente, nos fueron mostrando distintos casos, Ariel eligió a un paciente que sufría de bipolaridad. Ya quedaba solo yo y un chico más, Ester habló, ella nos estaba mostrando a los pacientes. -él es John. Mató a su novia hace unos años, en el juicio, que recién hace unos días terminó por dar un veredicto, se lo declaró como paranoico, fue trasladado aquí anoche, por eso las enfermera no estaban en su puesto, y por eso fue más fácil que ocurriera el incidente de la otra noche del que seguramente ya están enterados. Mi acompañante asintió. -bien, si nadie lo quiere... Pensé que era raro que justo que llegaba un paciente con el mismo cuadro de la señora Beewer, Eva, ocurriera el asesinato de una enfermera. -yo lo tomo-dije. -excelente-me dijo Ester, al pasar por su lado para entrar en la habitación acompañada de un enfermero ella me dijo en un susurró -sabía que lo elegirías si decía eso, yo tampoco creo que Eva esté loca, suerte. La mire y le sonreí, era evidente que seriamos amigas. Entré en la habitación 582, que raro, si todas las enfermeras estaban trasportándolo al paciente en la habitación debieron ver lo ocurrido, estaban en el mismo pasillo, debieron escuchar algo. Que estaba ocurriendo aquí?, por más que fuera que estaban a 49 habitaciones, eran en es mismo pasillo, no podía estar todo el personal ahí y no haber siquiera escuchado lo ocurrido, pues debieron encontrarla después a la enfermera muerta, sino Eva jamas hubiera llegado hasta mi cuarto tan solo caminado tranquila. Esto era todo muy extraño. -Hola John-dije en cuanto ví al que sería mi paciente por el próximo trimestre. Estaba sentado en su cama, parecía abstraído en la ardua tarea de contar las vigas del techo, eso hacía hasta que notó mi presencia en la habitación. -hola-me saludo con una sonrisa. -cómo estás? -bien. -y cómo te sientes aquí. -cómodo. -dime John, por qué, exactamente, estas aquí? -por amar demasiado. -a quién? -a Susan. -Susan? -mi novia. -oh. -ella, yo, la amaba, y estaba muy enojado, todos la miraban, ella se hacía la tonta pero lo notaba, yo lo sabía, ella me engañaba.-se empezaba a alterar. -con quién lo engañaba? -con todos-grito parándose y dando vueltas por la habitación-pero ahora está muerta, y no puede engañarme más, ahora sera solo mía, su cuerpo, solo mio, ella es mía. -de acuerdo, entonces ella es suya, eso es algo muy fuerte, entiende que está privándola de todo lo que a ella le hace feliz? -privarla? yo le daba todo, yo la amo, pero ella me engañaba, ella debía ser mía, de nadie más, mía, mía, ella es mía. Solo repetía una y otra vez que ella era suya, un típico caso de obsesión, mezclado con los delirios provocados por los celos irracionales. -de acuerdo, ella es suya. -eso cree? -claro, de quién más sería? está muerta. -es cierto, yo la mate, pero es que ella, yo, la amaba, entiende?-decía de forma atolondrada y nerviosa, estaba llorando también. -tranquilo, todo estará bien, ella ya es suya. -si, ella es mía, ella es mía. Repitió esas palabras como si fuera un mantra hasta quedarse dormido. Silenciosamente salí del cuarto y fui con la enfermera Ester, no la encontré, pero me choqué con otra enfermera, creí que sería de ayuda igual. -hola señorita puedo ayudarle en algo? -de hecho si. Verá usted, mi paciente es el señor John Meller, quisiera saber a que hora llegó al hospital. -a las 2 45 llego aquí, puedo ayudarla en algo más? -no, muchísimas gracias. Lo que yo pensaba, las enfermeras no estaban en el lugar que les correspondía a la hora del accidente, pues Eva llego a mi cuarto cerca de las 3 30 y la sangre en sus manos estaba fresca, debía de haber ocurrido todo hace no más de unos minutos, y si a las 3 las enfermeras debían de estar en el mismo pasillo no deberían de haber escuchado algo y haber corrido a ver qué sucedía? Algo no cuadraba en esta historia. El día termino y yo me fui a acostar. Esperaba no más sorpresas esta noche. Eran la 1 a.m. cuando me desperté, creo que tuve un mal sueño, decidí ir al baño, quedaba un poco lejos y no era lindo salir a la noche del cuarto para vagar por los pasillos oscuros del psiquiátrico, pero debía ir, así que tome el valor y salí de la habitación, empece a caminar por un pasillo blanco que luciría prácticamente negro de no ser por los ventanales por los que se veía la noche y uno que otro árbol grande, eso hacia verlo todo aún mas tenebroso, camine y sentí un crujir, una puerta se abrió, me quedé paralizada, que hacía ahora? que se supone que haría? me asome despacio por la habitación, solo había oscuridad, total negro, de pronto, un movimiento rápido, una sombra se movía en la oscuridad, algo había allí, y salto, y lo vi, era un gato, lance un suspiro y volteé, para encontrarme con John, grité. -John, me asustaste, que haces aquí? -tú, eres mía. -John de que hablas?-me estaba poniendo nerviosa. -eres mía Susan, entiéndelo- su rostro estaba rígido como la piedra, daba miedo en la oscuridad de un pasillo desértico, mis nervios se alteraron, quería gritar, pero tal vez eso lo alteraría. -tienes que entenderlo, no puedo dejar que te vayas de mi lado, por que tu eres mía, Eva. -Eva? Estaba aterrada, de pronto vi su mano, tenía un cuchillo, de donde lo había sacado? Lo levanto en el aire y me mostró una sonrisa horrenda de maníaco. -eres mía. Yo comencé a retroceder y el avanzó, corrí por el pasillo sin detenerme,a toda prisa iba cuando mis pies descalzos se patinaron en el frió piso, quedé a su merced. -eres mía, ahora y siempre mía Eva. -yo no soy Eva-grite asustada en mi desesperación, pero nadie vino, su sonrisa era más amenazante que el filo del cuchillo que esgrimió, y que de pronto callo en picada... Y desperté, sudorosa y aterrada, casi al borde de la histeria, tal vez el Doc. Black no estaba tan equivocado con eso del estrés, necesitaba descansar un poco.
este más que de suspenso es una conexión para lo que pasará después, y que sepan un poco más de la protagonista. capitulo 2 Era mi primer día después del infierno de la noche, baje a desayunar, nadie sabía sobre lo ocurrido y yo consideraba que así era mejor. -señorita Rodriguez, podría acompañarme un momento?-me preguntó el señor Black, seguro quería saber sobre el incidente, él era el dueño del edificio, según me enteré esta mañana por las enfermeras, su amor a su profesión lo hizo levantar este lugar hace muchos años. -por supuesto, le respondí. Lo acompañé hasta su despacho. -señorita Rodriguez yo quisiera... -Guillermina, dígame por mi nombre por favor. -de acuerdo, Guillermina, yo quisiera pedirle disculpas por los incidentes ocurridos la noche anterior, como le dije la paciente está cada vez peor, hoy vendrán unos especialistas a ver su condición, que tan saludable es para ella tenerla aquí, si tenemos suerte tal vez sea trasladada a un lugar que sea más conveniente para todos, sobre todo para su bienestar. Eso me dejo impresionada, se la iban a llevar, me estaba diciendo que no le importaba lo qué pasara con esa señora, yo no estaba tan segura ya de que estuviera loca. -y qué si lo que dice es cierto? -perdón? -y que si la señora Beewer no miente sobre el asesino, si hay alguien tratando de inculparla. -por favor, señorita... Guillermina, no creerá usted en el testimonio de una paciente de psiquiatría que padece de, un ya comprobado, delirio. -y qué si le creo?. -no me venga a decir eso, piénselo bien, mató a su hija. -eso usted no lo sabe en realidad. -al llegar a la casa ella estaba cubierta de sangre, las puertas estaban cerradas con llave, solo estaban ellas dos dentro. Además, ayer mató una enfermera. -eso usted tampoco lo sabe, de hecho nadie lo sabe, no había testigos, ella también estaba asustada cuando la encontré, vi sinceridad en sus ojos. -lamento decirle que lo que vio es una victima de sus propios delirios, debe tranquilizase, ha estado bajo mucho estrés al aceptar venir aquí y soportar la situación que se le presentó anoche, hoy puede tomarse el día libre y mañana comenzar con las prácticas, o cuando considere que ya está preparada para afrontarse a esto, hasta entonces le aconsejo que descanse un poco, anoche no ha debido dormir bien. Estaba a punto de decirle que podía meterse mi estrés por... cuando entró la enfermera Ester. -han llegado los especialistas, pero la señora Beewer se reusa a verlos, en cuanto los vio empezó a gritar, no entendemos muy bien que pasó, pero aparentemente no quiere ver a nadie, a excepción de... la señorita Rodriguez. Ambos me miraron. -dígale que no esta disponible en este momento. -usted no puede hablar por mi. -dígale. -no, yo aún reconozco cuando puedo, o no puedo con algo, y yo puedo con esto, iré. -dije que no. -y yo que si, adiós doctor.-y me fui con la enfermera dando un portazo. Al llegar al pasillo, me acobarde un poco, aún había rastros de sangre, no era algo muy cómodo, entre el la habitación 523, donde la señora Beewer se encontraba hecha una bolita en una esquina, parecía asustada, vulnerable, como una niña que vio por accidente una escena de una película de terror. -señora Beewer, soy yo. -oh, eres tu, gracias al cielo querida. Ester se fue y nos dejo solas, a pedido mio, era una locura para muchos, pero para mi no, estaba convencida de que la señora Beewer estaba en completo uso de sus facultades. -señora Beewer... -Eva, dime Eva mi niña. -Eva, cómo se encuentra? -terrible, él vino a verme hoy, estuvo aquí hoy, él vino a verme, me amenazó, el no quería que yo le contara nada, estaba peor que nunca. -Ester-la llame. Vino enseguida. -cuanto tiempo estuvo sola la señora Beewer, Eva, hoy? -no mucho, luego de anoche vinimos a hacer una revisión, intentamos ver como estaba psicológicamente, pero no vimos nada raro más allá de los delirios normales, un poco más presentes solamente, ya que ocurrió anoche, pero nada más, solo estuve yo con ella luego de eso, suminitrándole las pastillas, y el señor Black vino a ver a la paciente, para analizarla, como hace regularmente, nada fuera de lo normal, no pudo estar mucho tiempo sola. -jamás estoy sola, él siempre está aquí, vigilándome. -habla como si fuera un fantasma.-dijo Ester. -fantasma no, acosador. -acosador... -dijo un acosador, eso no suena tan loco. -por favor señorita Guillermina, es una paciente con trastornos psicológicos, en su infancia sufrió mucho a causa de sus padres, ellos eran muy rectos, eso debió provocar en ella sus delirios, repercutió en su mente, no diga sandeces, usted misma debería saberlo, estudia psiquiatría.-me decía exasperado el doctor Black, me hablaba como si retara a su hija por sacarse una mala nota en un examen de la primaria. -si, lo se, pero según el cuadro que usted me expone ella sufre de paranoia, no es así? -exactamente. -alguien que sufre de paranoia no debería de ser agresivo?, ella solo está asustada, eso es de una persona normal que se siente perseguida, no de una enferma mental. -ella mató a su hija. -quizás no fue ella. -y quién fue entonces? -un acosador. -por favor no diga estupideces-dijo gritándome histérico-eso es imposible. -por qué piensa así? podría ser. Él se relajo un poco, tomo aire y me miró. -mire, debe descansar, ya discutimos esto por varias horas, no seguiré discutiendo toda la noche, es evidente que fue ella, pero está tan ciega que no puede verlo. A ocurrido algo en su vida que la dejara con la errónea idea de que una paciente en estado psicológico crítico esta perfectamente bien a nivel mental? Puso el dedo en la llaga. Me quede en silencio. -entonces es eso. Mire, no se qué le paso, pero esa mujer es peligrosa y no podemos seguir teniéndola aquí, así que convenza a la señora Beewer de que la revisen los especialistas y la lleven a donde debe estar, con los locos, o en prisión. Sabía que no debía meterme, pero no dejaría que se llevaran a Eva a un manicomio, ella no estaba loca, y yo iba a probarlo, se lo debo a mi madre.