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Usuario (Argentina)
¿Qué es el aprendizaje? No castiguemos a nuestros niños por ser, al corregir sus acciones. No desvaloricemos a nuestros niños en función de lo que no saben, valoricemos su saber. Guiemos a nuestros niños hacia un hacer que tiene que ver con un mundo cotidiano e invitémoslos a mirar lo que hacen, y sobre todo no los llevemos a competir (Maturana, Humberto) El aprendizaje es la significación de una cosa internalizada y comprendida que no solamente resuelve el problema inmediato, sino que también aprende el modo de pensamiento utilizado en esta resolución. Es decir aprender algo nuevo y desconocido para alcanzar a comprender y hacerlo parte de nuestra identidad. Toda nueva adquisición o conocimiento asimilados por el niño no son simplemente agregados a los anteriores, sino que también los modifica y son modificados, a su vez, por ellos. Resulta de ello no solo una acumulación, sino, sobre todo, una reorganización y reestructuración de las relaciones y las perspectivas (Osterrieth, 1974). Sabemos que para un niño de edad escolar un conocimiento nuevo muy importante al que debe llegar es el aprendizaje de la lectura y de la escritura. Estaremos de acuerdo también en que este aprendizaje modifica sustancialmente la vida del niño, enriqueciéndola, puesto que le permite una nueva fuente de acceso a la información-el texto escrito- y una nueva forma de expresión y de relación con su entorno. Es posible entonces concebir el desarrollo mental como una reorganización constante, como una reestructuración continuada de la configuración mental y de la conducta como un paso perpetuo de un estado de menor equilibrio a otro de equilibrio superior (Piaget, 1973) Es preciso, entonces, que el aprendizaje efectué una modificación profunda en la persona, para que pueda ser utilizado en los diferentes momentos vitales del individuo. Por tanto, al hablar de aprendizaje no nos referimos a determinados métodos pedagógicos que alimenten la docilidad o la competitividad de los alumnos para que se adapten a las demandas del medio, sino a los que defienden que el objetivo esencial es la adquisición de conocimiento y la comprensión de las experiencias que conduzcan al crecimiento integral del individuo y promueva su proceso de autonomía. Así mismo el concepto de aprendizaje nos acerca a capacidades, emociones, experiencias de un individuo en su relación con otro individuo (padres, maestros...) del cual dependerá en el desarrollo del pensamiento. El individuo contiene en su mente representaciones de sus vivencias personales, es decir, sentimientos de confianza, de miedo, de celos etc... Que desde su nacimiento o incluso antes configuran según el porcentaje una determinada visión del mundo. El bebe que ha podido disfrutar del placer de ser alimentado y tratado con ilusión por unos padres tolerantes ante los miedos, la desesperación y los enfados del bebe y que han aprendido y valorado su recursos para hacerse entender y querer, con toda seguridad se enfrentara al aprendizaje con ese mismo deseo de conocer que sentía hacia sus padres y hacia su entorno mas cercano. Pero también hay que tener en cuenta el factor de la tolerancia a la frustración con que cuenta el bebe para enfrentarse a los obstáculos que determinadas experiencias conllevan: la capacidad de tolerar la frustración determinara la capacidad para formar pensamientos. Cuando la tolerancia es suficiente, el recién nacido utiliza unos mecanismos que tienden a modificar su experiencia y que conducen a la producción de símbolos, pensamientos e ideas. El recuerdo de los conflictos y su resolución será esencial para poder enfrentarse a nuevos problemas y así completar su proceso de desarrollo. Por el contrario si en las primeras relaciones, sentimientos comunes en el bebe como el enfado y el miedo no son bien tolerados ni por el entorno ni por el mismo, con seguridad, su acercamiento al aprendizaje se vera resentido ya que le será difícil observar el mundo y valorar los conflictos con serenidad. No es posible el aprendizaje sin un grado tolerable, que variara según las características personales del niño, de sufrimiento, dolor mental, o visto desde otro ángulo, sin capacidad suficiente de tolerar la frustración de no saber. La familia tiene unas funciones propias que van a ser determinantes para la evolución satisfactoria del niño. Estas consisten en generar amor, promover esperanza en las capacidades del niño y en su futuro, contener el sufrimiento en las vivencias cotidianas y ayudar a pensar, es decir, digerir mentalmente una experiencia de manera que adquiera un significado que pueda ser utilizado de nuevo en otras situaciones. El educador, otro de los componentes relacionales importantes en el aprendizaje, debe poder contar con la calidad de las relaciones familiares para poder llevar a cabo su tarea. Pero incluso cuando no sea así, ha de poder dar al niño una nueva oportunidad que le permitirá el acceso a nuevas posibilidades de desarrollo en el futuro. El inicio de la escolaridad es un momento especialmente sensible en los niños, ya que supone la primera separación de la madre y del padre y el enfrentamiento a una nueva experiencia. Incluso en niños de más edad, el inicio del curso escolar conlleva un cambio que promueve una mezcla de ilusión y ansiedad que habrá que tener en cuenta. El miedo y el desconcierto que siente el pequeño ante la nueva situación es importante y sin embargo no deja de sorprendernos la rapidez con que pone en marcha capacidades mas maduras para hacerse cargo de la nueva experiencia, y un entorno, los compañeros, fuente importante de conflicto y también satisfacción. En este sentido el paso a la escolaridad representa para el la vivencia de que ya no es un bebe, de que ya no puede depender exclusivamente del padre y de la madre y de su entorno mas cercano, allí donde todos lo quieren y aceptan, para sus actividades cotidianas, sino que estas han de ir desarrollándose en otro marco, donde va a tener que construirse un espacio, va a tener que hacerse entender por medio de lenguaje, y va a tener que hacer frente a situaciones de conflicto que no se habían producido en su entorno hasta el momento. Asimismo, el comienzo de un nuevo curso despierta en el alumno ansiedades y dudas en referencia a las vivencias que le esperan, relacionadas con nuevos profesores, compañeros y sobre todo la inquietud que se manifiesta frente a nuevos conocimientos que hay que adquirir, poniendo en marcha capacidades y habilidades de las que aun no se siente seguro. Sin embargo, es necesario precisar que hay momentos clave en la etapa de la escolaridad. El primero de ellos, el inicio de la escolaridad, el paso de la educación inicial a la primaria y el paso de la primaria a la secundaria. Es importante que la institución escolar, en especial en estos periodos, observe con atención el proceso de los alumnos, siendo receptiva en extremo a su proceso de adaptación. A pesar de ello, podemos confiar en que la relación que se establecerá entre maestro y alumno conducirá un buen desarrollo del proceso educativo. Efectivamente los maestros ocupan una posición de extrema importancia en la vida mental de sus alumnos. Podemos observar también como el alumno es extremadamente sensible a los comentarios y valoraciones que de su trabajo hace el maestro y puede llegar a sentirse realmente afectado por sus observaciones. Factores que dificultan el aprendizaje 1) Trastornos emocionales. No es posible disociar el estado afectivo y los trastornos del aprendizaje. De hecho los individuos con alteraciones afectivas graves acaban viendo mermadas sus capacidades para aprender, sus capacidades para relacionarse con el entorno o sus capacidades intelectuales, pudiendo llegar a sufrir perturbaciones de la personalidad más o menos graves. Signos de alerta En el niño: prematuriedad, sufrimiento neonatal, patología somática precoz o patologías orgánicas crónicas, separaciones precoces, deficiencia mental, retraso o trastorno del lenguaje, retraso o trastorno de la psicomotricidad, baja tolerancia a la frustración, trastorno de la alimentación, dificultades del control de esfínteres y trastornos del sueño. En la familia: separación de los padres, conflictos crónicos, alcoholismo, drogadicción, enfermedad crónica o muerte de uno de los padres, maltrato físico o psicológico. En la comunidad: Insuficiencia socioeconómica, situación de emigración. Trastornos del desarrollo psicoafectivo - Trastornos de conducta - Psicosis infantil - Neurosis infantil - Depresión. Neurosis infantil Se manifiesta a través de: Ansiedad en el niño: Tratar sobre conductas y trastornos de tipo neurótico nos remite al problema de la ansiedad y a como esta es manejada por el niño. La ansiedad aparece en aquellos momentos en que un conflicto es vivido como amenazador. El niño que se encuentra en esta situación, la vive con temor y le hace especialmente sensible a cualquier cambio o imprevisto. Asimismo, con frecuencia se observan manifestaciones corporales de tipo hipocondríaco, con inquietud permanente sobre la salud, o bien fatiga que impide el trabajo y el juego, o bien dolores o malestares estomacales. Conductas fóbicas en el niño: Las fobias son miedos que no tienen justificación frente a un objeto o una situación a la que no puede enfrentarse porque le genera una intensa ansiedad. El individuo tiende a utilizar una serie de estrategias para evitar el contacto con el objeto de la fobia. Son frecuentes el miedo a la oscuridad, a los animales pequeños, a los animales que muerden, a los fantasmas a los extraños, estos son elementos fóbicos que si se viven con intensidad, pueden llegar a bloquear la capacidad de evolución. Así también se puede presentar una fobia escolar que se produce en niños que por motivos inconcientes, rehúsan ir al colegio y que cuando se les intenta obligar a ello reaccionan con ansiedad intensa y con sentimientos de pánico. Son frecuentes las quejas somáticas, como los vómitos o bien las conductas agresivas. Conductas obsesivas: La obsesión es una idea que asedia al individuo acompañada de una sensación de malestar y ansiedad, de la que no puede desprenderse. También pueden llevarse a cabo rituales o acciones compulsivas para poder desprenderse de la ansiedad intolerable que provocan las ideas repetitivas. Algunas conductas obsesivas serian por ejemplo lavarse las manos repetidamente después de realizar una actividad o empezar a trabajar siempre en el mismo punto de una hoja en blanco pensando que si no es así el resultado no será el adecuado. Inhibición en el niño: la inhibición escolar es uno de los motivos mas frecuentes de consulta en un niño en periodo escolar. Suele ir asociada a una inhibición de las conductas de socialización y de la capacidad de funcionamiento intelectual. 2) Dislexia Se llama dislexia al trastorno de la lectura que imposibilita su comprensión correcta. Aunque convencionalmente el término se aplique también a la dificultad para una correcta escritura, en este caso el término médico apropiado es el de disgrafía. Etimológicamente la palabra dislexia quiere decir aproximadamente dificultades de lenguaje. En la acepción actual se refiere a problemas de lectura, trastorno en la adquisición de la lectura. Causas Existen factores hereditarios que predisponen a padecerla. Sin embargo, aún no están claros otros factores que pueden estar implicados en el curso del trastorno, tales como causas genéticas, dificultades en el embarazo o en el parto, lesiones cerebrales, problemas emocionales, déficit espaciotemporales o problemas en cuanto a la orientación secuencial, de percepción visual o dificultades adaptativas en la escuela. Estudios del ámbito neurológico han descubierto diferencias en el giro angular; (estructura cerebral situada en el lóbulo parietal del hemisferio cerebral izquierdo); entre sujetos disléxicos y grupos de control. Estudios similares han visto que existe un funcionamiento pobre de esta región cerebral. Otras teorías del ámbito médico más minoritarias la asocian a que el hemisferio cerebral derecho, que sería responsable de procesar la información visual, realiza su tarea a una velocidad inferior que el lado izquierdo, encargado de los procesos del lenguaje, o a que existe una mala conexión ínter hemisférica. Asimismo, desde el ámbito de la psicolingüística, se ha visto que uno de los déficit centrales en la dislexia, especialmente en los niños más pequeños, es una baja conciencia fonológica. La conciencia fonológica es el conocimiento que tenemos las personas para dividir el habla y la escritura en estructuras cada vez más pequeñas. Esto es compatible con los estudios neurológicos antes comentados, ya que se han observado déficit de este tipo en sujetos que han sufrido una lesión cerebral en el giro angular. Tipos Existe cierta confusión en el uso de "apellidos " aplicados a la dislexia. Tales los calificativos de "madurativa", "evolutiva;" "adquirida". En la práctica se habla de dislexia evolutiva cuando aparecen dificultades y síntomas parecidos o iguales a los disléxicos en niños que inician su aprendizaje, pero rápidamente estos síntomas desaparecen por sí solos durante el aprendizaje. Los síntomas a los que me refiero son inversiones en la escritura y / o en la lectura, adiciones, omisiones, escritura en espejo, vacilaciones, repeticiones... Si embargo la dislexia madurativa refiere a las dificultades de aprendizaje de la lecto-escritura que se dan en niños con deficiencias intelectuales. Siendo la dislexia en principio un problema de aprendizaje, acaba por crear una personalidad característica que en el aula se hace notar o bien por la inhibición y el retraimiento o bien por la aparición de conductas disruptivas, hablar, pelearse, no trabajar,.. Como formas de obtener el reconocimiento que no puede alcanzar por sus resultados escolares. La dislexia va unida en ocasiones a otros problemas de aprendizaje escolar, tales como la disgrafía (dificultades en el trazado correcto de las letras, en el paralelismo de las líneas, en el tamaño de las letras, en la presión de la escritura...) y en fases posteriores aparece la disortografía (dificultades para el uso correcto de las reglas de ortografía, desde las que se llaman de ortografía natural a las de nivel más complejo.) En ocasiones la dislexia va unida a dificultades de pronunciación, con mayor incidencia en la dificultad de pronunciación de palabras nuevas, largas o que contengan combinaciones de letras del tipo de las que le producen dificultades en la lectura. En el aula la dislexia se puede detectar inicialmente por el retraso en el aprendizaje de la lecto-escritura, las peculiaridades que se dan cuando consigue iniciar el aprendizaje, la lentitud, la tendencia al deletreo, la escasa comprensión lectora debida a la falta de ritmo, la ausencia de puntuación. A medida que los cursos pasan, los problemas se agudizan, ya que el estudio, y el trabajo escolar en general se basa en las habilidades que el niño no tiene y se retrasa progresivamente. Así, la dificultad lectora, la escasez de comprensión, llevan a malos resultados escolares, mal auto concepto, actitudes de desgana y conductas en ocasiones, disruptivas, perturbadoras del buen funcionamiento del clima del aula. Ocurre con gran frecuencia que al niño se le tacha de vago, distraído y se atribuye a estas características su mal funcionamiento escolar, presionándole para que trabaje, atienda, y de alguna manera menospreciándolo por su incapacidad para aprender. La dislexia se presenta en muchos grados, desde pequeños problemas superables en breve plazo, hasta una dificultad que se arrastra de por vida y que se aproxima como en un continuo hacia la disfasia, que es un problema más grave y profundo de todas las áreas de lenguaje. De cualquier modo, con la iniciación del tratamiento con suficiente precocidad se suelen derivar resultados positivos y una clara mejora en el rendimiento escolar. La mayor o menor efectividad va a depender de factores tales como la profundidad del trastorno, el nivel de motivación, inicial o que se le consiga inculcar, grado de implicación de la familia y el profesorado, adecuado diagnóstico y tratamiento, duración y seguimiento del trabajo... Características Niños de Preescolar (Educación Infantil) • Historia Familiar de problemas disléxicos (padres, hermanos, otros familiares) • Retraso en aprender a hablar con claridad • Confusiones en la pronunciación de palabras que se asemejan por su fonética • Falta de habilidad para recordar el nombre de series de cosas, por ejemplo los colores • Confusión en el vocabulario que tiene que ver con la orientación espacial • Alternancia de días "buenos" y "malos " en el trabajo escolar, sin razón aparente. • Aptitud para la construcción y los objetos y juguetes "técnicos" (mayor habilidad manual que lingüística, que aparecerá típicamente en las pruebas de inteligencia.), juegos de bloques, lego, • Dificultad para aprender las rimas típicas del preescolar • Dificultades con la palabras rimadas • Dificultades con las secuencias Niños hasta 9 años • Particular dificultad para aprender a leer y escribir • Persistente tendencia a escribir los números en espejo o en dirección u orientación inadecuada. • Dificultad para distinguir la izquierda de la derecha. • Dificultad de aprender el alfabeto y las tablas de multiplicar y en general para retener secuencias, como por ejemplo los días de la semana, los dedos de la mano, los meses del año. • Falta de atención y de concentración. • Frustración, posible inicio de problemas de conducta. Niños entre 9 y 12 años • Continuos errores en lectura, lagunas en comprensión lectora. • Forma extraña de escribir, por ejemplo, con omisiones de letras o alteraciones del orden de las mismas. • Desorganización en casa y en la escuela. • Dificultad para copiar cuidadosamente en la pizarra y en el cuaderno. • Dificultad para seguir instrucciones orales. • Aumento de la falta de auto confianza y aumento de la frustración. • Problemas de comprensión del lenguaje oral e impreso. • Problemas conductuales: impulsividad, corto margen de atención , inmadurez. Niños de 12 años en adelante. • Tendencia a la escritura descuidada, desordenada, en ocasiones incomprensible. • Inconsistencias gramaticales y errores ortográficos, a veces permanencia de las omisiones, alteraciones y adiciones de la etapa anterior. • Dificultad para planificar y para redactar relatos y composiciones escritas en general. • Tendencia a confundir las instrucciones verbales y los números de teléfono. • Gran dificultad para el aprendizaje de lenguas extranjeras. • Baja auto-estima • Dificultad en la percepción del lenguaje, por ejemplo en seguir instrucciones. • Baja comprensión lectora. • Aparición de conductas disruptivas o de inhibición progresiva. A veces, depresión. • Aversión a la lectura y la escritura. La observación de que todos los trastornos que desencadenan la dislexia no se dan siempre en su totalidad, y de que sus manifestaciones no se dan siempre en su totalidad, lleva a algunos autores a pensar que existen dos matices distintos de la dislexia: - Dislexia con alteraciones fundamentalmente viso-espaciales y motrices, cuyas características serían: escritura en espejo, confusiones e inversiones al escribir, torpeza motriz, disgrafías - Dislexia con alteraciones fundamentalmente verbales y de ritmo, que se caracterizaría por trastornos del lenguaje: dislalias, inversiones, pobreza de expresión, poca fluidez verbal, comprensión baja de las reglas sintácticas, dificultad para redactar y para relatar oralmente... Así también es característico que estos niños se destaquen por la falta de atención. Debido al esfuerzo intelectual que tiene que realizar para superar sus dificultades perceptivas específicas, suelen presentar un alto grado de fatigabilidad, lo cual produce una atención inestable y poco continuada. Por esta causa, los aprendizajes de lectura y escritura les resultan áridos, sin interés, no encontrando en ellos ninguna motivación que atraiga su atención. Este problema se agudiza con el tiempo si el aprendizaje de la lecto-escritura se retrasa, pues el trabajo escolar exige cada vez más de estas habilidades y el niños se distancia cada vez más de lo que ocurre en el aula. En ocasiones compensa un tanto su dificultad, si se le consigue motivar, mediante la atención auditiva a lo que se dice en el aula, en niños con alta capacidad intelectual, para que aprenda por esta vía. Pero en general se produce: Desinterés por el estudio: en especial cuando se da un medio familiar y/o escolar poco estimulantes. Sus calificaciones escolares son bajas y con frecuencia son marginados del grupo y llegan a ser considerados (y a considerarse a sí mismos) como niños con retraso intelectual. La posición de la familia y con harta frecuencia, de los profesores es creer que el niño tiene un mero retraso evolutivo (o intelectual en casos extremos) o bien, lo más frecuente, que es un vago, lo que se le reprocha continuamente, con consecuencias funestas para la personalidad del niño, que se rebela frente a la calificación con conductas disruptivas para llamar la atención o se hunde en una inhibición y pesimismo cercanos a la depresión. Se producen a veces también mecanismos compensatorios como se describen a continuación: Inadaptación personal: Es frecuente encontrar en los niños disléxicos una serie de rasgos que denotan cierto desajuste emocional, que en estudios realizados y en mi práctica aparecen tres rasgos característicos: sentimiento de inseguridad, compensado por una cierta vanidad y falsa seguridad en sí mismos y en ocasiones terquedad para entrar en el trabajo y la motivación que requieren los tratamientos. En general la franqueza, la explicación de su problema, la incidencia en que su capacidad intelectual es normal o superior, ayudan a crear un clima que favorece la intervención del terapeuta. La dificultad estriba en generalizar esa actitud positiva al resto del entorno de los niños: familia y escuela. Precisamente donde la dislexia se manifiesta de una forma concreta, donde se suelen empezar a detectar los síntomas y los problemas, es en la escuela , precisamente en las materias que inician fundamentalmente el aprendizaje, la lectura y la escritura, y en ocasiones también afecta el problema a los aprendizajes del cálculo apareciendo una discalculia, si bien en mi práctica esto es menos frecuente, en especial en los comienzos, con la suma y la resta y los primeros números, pero aparece con más frecuencia el problema al iniciarse la resta llevando, tener que memorizar las tablas de multiplicar y aprender la escritura numérica y con letras de grandes números. En esta primera etapa aparecen muchos niños que presentan síntomas que a veces se consideran característicos de los disléxicos, tales como incipiente escritura en espejo, inversiones... La dificultad en este nivel es la de distinguir a niños que comenten errores normales en una primera etapa de aprendizaje, de los verdaderos disléxicos cuyos problemas son más profundos y permanentes. Según va creciendo, el niño va presentando unos problemas, que dentro de la amplia variación individual para estructurarlos, predominar unos sobre otros, etc... Caracterizan aproximadamente a ciertos niveles de edad. En algunos estudios se agrupan los niños con este problema en tres niveles de edad o más bien de etapas de evolución. En general el niño disléxico al superar las dificultades de un nivel, se encuentra con las dificultades propias del siguiente nivel. Sin embargo, una reeducación adecuada hace en general que las dificultades se atenúen, se enfrenten con mayor facilidad o pueden no aparecer, en función de la dificultad intrínseca del niño, nivel de motivación, éxito de la reeducación.... Además de las alteraciones de lenguaje, se observa también frecuentemente: • Retraso en la estructuración y reconocimiento del esquema corporal • Dificultad para los ejercicios sensorio perceptivos: distinción de colores, formas, tamaños, posiciones,... • Torpeza motriz, con poca habilidad para los ejercicios manuales y de grafía. Si se observa con detenimiento, se suele dar falta de independencia segmentaría, dificultad de mover independientemente las distintas articulaciones. • Movimientos gráficos de base invertidos. Nuestra grafía requiere el giro en sentido contrario a las agujas del reloj, pero hay niños que los hacen en el mismo sentido de las agujas. • Al final del período, si consigue aprender letras y números, memorizarlos y distinguirlos, parece la escritura en espejo de letras y números, las inversiones, las confusiones, la falta de alineación de la escritura el tamaño inconstante de las grafías • Cuando se ha aprendido la técnica lectora se notan vacilaciones, omisiones, adiciones, confusiones de letras con simetrías, dificultades de las descritas arriba a nivel oral a la hora de escribir. Niños mayores de 9 años La variabilidad que el trastorno presenta en las características individuales que acompañan al problema fundamental de dificultad lecto-escritora, se hace mayor a medida que el niño crece, ya que la manera de interactuar los distintos elementos personales y del entorno aumenta en amplitud y complejidad. Hay algunos factores que influyen en el estado del problema en esta edad: - El nivel mental. Los niños con una capacidad intelectual alta, encuentran a veces la forma de superar los problemas, en especial si han recibido atención especializada, y/o apoyo familiar, a veces en forma de repaso insistente a nivel oral cuando se dan cuenta intuitivamente que pueden compensar su dificultad de comprensión lectora de ese modo. - La gravedad de la dislexia. Las alteraciones profundas son más difíciles de superar que las leves. Según algunos autores la dislexia forma un continuo con la disfasia, un trastorno del área del lenguaje más profundo y con un mayor correlato con disfunciones cerebrales. Hay disléxicos que mantienen su dificultad de adultos pese al tratamiento. - El diagnóstico precoz y la reeducación adecuada aumenta las posibilidades de que el trastorno se supere. - La eficaz colaboración de la familia y el profesorado en el tratamiento, teniendo en cuenta la motivación y el aumento de la autoestima como factores de vital importancia en el mantenimiento y éxito del tratamiento. En la consulta aparecen niños con características típicas de la etapa anterior, fundamentalmente por no haber recibido adecuado tratamiento, por diagnóstico equivocado, falta de continuidad del trabajo terapéutico, dificultades de diverso tipo en el desarrollo del mismo... Los trastornos típicos de esta edad y que a veces permanecen son: Dificultades para elaborar y estructurar correctamente las frases, para estructuras relatos y por lo tanto para exponer conocimientos de una forma autónoma. Dificultad para expresarse con términos precisos. Dificultad en el uso adecuado de los tiempos del verbo. En general continúa la pobreza de expresión oral. La comprensión verbal continúa en desnivel con la capacidad intelectual. En la lectura es frecuente que se queden en un nivel de lectura vacilante-mecánica, con lo que no encuentran gusto alguno en la lectura y no se motivan en los aprendizajes escolares ni en la lectura como distracción o complemento. El esfuerzo del niño, cuando lo hace, se pierde en gran parte en descifrar las palabras, se cansa, y tiene gran dificultad para abstraer el significado de lo que lee. En ocasiones se detecta que la lectura silenciosa, para sí, le resulta más eficaz que la lectura en voz alta, donde las dificultades se manifiestan de forma más patente. Permanece la dificultad en las seriaciones. Esto se manifiesta en la dificultad de uso del diccionario. Les cuesta aprender la ordenación alfabética de las letras. Además les cuesta recordar la ordenación de las letras dentro de la palabra, lo que unido a las dificultades ortográficas que suelen tener, da como resultado esa gran dificultad en el uso del diccionario. En la escritura, siguen presentando cierta torpeza en el aspecto motriz. Es frecuente el agarrotamiento y el cansancio motriz, dado el sobreesfuerzo que le requiere la escritura a nivel gráfico, comprensivo, ortográfico y de ordenación en el papel. Se llega a dar una especie de fobia hacia la escritura, que dificulta el tratamiento y que hay que superar en las fases iniciales del mismo. En la lectura se da también esa posición de rechazo sistemático cuasi-fóbico de la esa actividad tan negativamente cargada. La ortografía, como hemos referido arriba, es una gran dificultad para estos niños y se puede hablar en muchas ocasiones de disortografía. Muchos niños acaban leyendo aceptablemente, pero la ortografía es deficiente, debido a una percepción y memorización visual deficientes, de la "gestalt " de las palabras. Les cuesta recordarlas como un todo. Al redactar de forma espontánea pone de manifiesto su mala ortografía en mayor medida que en otros usos de la escritura. A ello se une la dificultad para ordenar las frases, para puntuar con corrección y expresarse con los términos precisos. Es una versión aumentada de su dificultad de expresión oral. En otras materias además de la lectura, la escritura y el cálculo, se observan dificultades que tienen que ver con las características descritas, como la desorientación espacio-temporal. Así, en historia les cuesta captar la sucesión temporal y la duración de los períodos. En geografía tienen gran dificultad para localizar y en especial para establecer las coordenadas geográficas y los puntos cardinales. En geometría se producen grandes dificultades por su relación directa con la estructuración espacial. Como hemos comentado en otros lugares, pese a la reeducación en algunos casos la dislexia de forma atenuada hasta la edad adulta: les cuesta automatizar las nociones espaciales y temporales, su lectura no llega alcanzar nunca una gran rapidez y su expresión oral no suele ser muy fluida. Esto no impide el desarrollo profesional, incluso a nivel universitario. Diagnostico Para los profesionales de la enseñanza es importante detectar los problemas de dislexia si quieren contribuir a su solución y no aumentar los problemas que estos niños tienen en este área de aprendizaje tan crucial en nuestro sistema de enseñanza. Con las listas y descripciones que se presentan anteriormente en este trabajo, se puede empezar a sospechar la existencia de una dislexia en un alumno. Vuelvo a insistir en que lo fundamental es la dificultad para aprender a leer y escribir correctamente en ausencia de problemas intelectuales o de otro tipo que den una explicación alternativa al problema presentado. Así, hay que descartar: - defectos de visión - defectos de la audición - Un C.I. por debajo de lo normal - La existencia de una perturbación emocional primaria - Que el problema sea debido a mera falta de instrucción. - Que haya problemas de salud graves que mediaticen el aprendizaje - Que no se den lesiones cerebrales diagnosticables y que puedan afectar al área del lenguaje. - Que pueda darse el diagnóstico de algún retraso grave de desarrollo. Algo que puede guiar en el diagnóstico, además de las dificultades de lecto-escritura, es la existencia de dificultades similares en la familia. Las dificultades fonológicas (de correcta repetición de determinadas palabras) y las dificultades de pronunciación, si no hay una dislalia clara, pueden orientar hacia la dislexia. La lateralidad cruzada o no definida, suele ir ligada a la dislexia. Con estos datos de observación, el profesional que no sea psicólogo o pedagogo, debe remitir el niño a estos servicios, con el fin de que profundicen en el diagnóstico y nos ayuden con su análisis a identificar los problemas concretos que tiene cada alumno y establecer las pautas y métodos de ayuda que le puedan ser más favorables. El psicopedagogo escolar o privado, fundamentalmente tratará de establecer, además del historial personal, médico y pedagógico del alumno, su C.I. y las características de su perfil. El WISC (Escala de inteligencia de Wechsler para niños) es el test de inteligencia más utilizado, por la amplia información que proporcionan sus subtests y la posibilidad de establecer un perfil, que si bien se discute su utilidad, al menos permite conocer detalles del funcionamiento y las posibles lagunas de dicho funcionamiento cognitivo.. Este es un aspecto importante, junto con una prueba de lecto-escritura, que puede ser el castellano el T.A.L.E., (Test de Análisis de Lectura y Escritura), que permite una análisis detallado por niveles de edad y escolarización de los problemas que aparecen en todas las áreas y modos de la lecto-escritura: letras, sílabas, lecturas, comprensión lectora, dictado, copiado... Si se considera necesario por la mayor incidencia de problemas de lenguaje, se puede utilizar el ITPA (El test Illinois de Aptitudes Psicolingüísticas) El aspecto psicomotriz se puede ver mediante las pruebas de Mira-Stambak y el área de integración mediante el test Gestáltico-Visomotor de Lauretta Bender. Un buen indicador inicial y que se puede inicialmente en el aula, proporcionando información al evaluador posterior, es el test de la figura humana de Goodenough. Una alternativa para medir la inteligencia con escaso componente verbal, son la matrices progresivas de Raven. La percepción visual en niños pequeños se puede evaluar con el test de Frostig, que tiene un programa para recuperar las deficiencias encontradas. La lateralidad se puede evaluar con diversas pruebas, como la LATERALIDAD Usual de Marguerite Auzias En un aula se puede detectar una posible dislexia haciendo leer a un niño en voz alta y pidiéndole que nos cuente algún acontecimiento previamente narrado por él o lo que ha leído, cuando se ha comprobado o que lo ha comprendido y lo ha expresado correctamente a nivel oral. En la lectura se pueden encontrar errores desde el desconocimiento de más o menos letras, hasta las adiciones, omisiones, repeticiones, inversiones, cambios de línea, lectura con falta de ritmo, ausencia de puntuación, acentuación y entonación, dificultades en sílabas compuestas, inversas, palabras largas o nuevas, o con acumulación de dificultades de pronunciación, dificultades con la g y la j, con la c y la z, confusiones en letras simétricas :d/b, p/q, d/p, letras de pronunciación similar : m/n, m/p, b/p, b/m... Cuando son mayores, típicamente inician la lectura de una palabra larga y acaban con otra que aparentemente se inventan. Esto es debido a que por falta de agilidad y práctica no hacen la adecuada previsión de lo que viene a continuación, como hacen los buenos lectores. Por eso en la reeducación hay que acompañarlos al leer y corregir con suavidad sus errores para que puedan hacer un aprendizaje correcto y reestructuras sus hábitos y automatismos lectores. Como se ve la cantidad de errores posibles y las posibilidades de combinación abundancia, influencia en las dificultades, es variada, y habrá de ser tenida en cuenta a la hora de programar la reeducación. En la escritura, cuando se le pide que escriba de una manera espontánea, generalmente se producen estos fenómenos: 1.- Dificultad inicial para imaginar la historia o si la ha imaginado adecuadamente, se siente incapaz de expresarla por escrito o reacio a hacerlo. Consume mucho en tiempo antes de iniciar el trabajo. A veces es preciso sugerirle los temas y el cómo expresarlos. 2.- El niño necesita un tiempo excesivo para escribir su relato. Puede tardar 15 o 20 minutos para escribir dos líneas, aunque esto es un caso extremo. 3.- La escritura en sí puede ser indicativa, por el tipo de letra, la mayor o menor disgrafía , la forma a veces incorrecta de coger el lápiz, la forma de realizar los óvalos de las letras. Se puede observar agarrotamiento a la hora de escribir. El niño puede manifestar cansancio. L letra inicialmente correcta, se va desestructurando, el niño pierde el control que a veces ejerce inicialmente a costa de grandes esfuerzos. Por eso en ocasiones animo a que escriban prescindiendo de la buena letra, pese alas tendencias uniformadoras de los profesores. 4.- Discrepancia entre lo escrito y el lenguaje oral del niño. (Por eso a veces convendría evaluar a los niños disléxicos oralmente y no por escrito). A veces utilizan una sintaxis extraña, omite palabras en especial los nexos y las palabras de función, dándose cuenta de ello en ocasiones al releer el texto. Igualmente el uso de los signos de puntuación apenas responde a las normas sintácticas. Cuando detectamos estos errores en un alumno, o algunos de ellos, debemos sospechar una dislexia y derivar el niño para un diagnóstico en profundidad. Tratamiento Cuando se habla del tratamiento de la dislexia generalmente se piensa en fichas de lateralidad, orientación espacial, grafo motricidad, orientación temporal, seriaciones, etc.... Las colecciones de fichas son útiles como trabajo de apoyo y complementación de la tarea principal, para variar las tareas y así como para trabajar determinados aspectos en los que algún niño debe incidir especialmente. En la situación del aula se pueden dar las siguientes sugerencias específicas: 1. Haga saber al niño que se interesa por él y que desea ayudarle. Él se siente inseguro y preocupado por las reacciones del profesor. 2. Establezca criterios para su trabajo en términos concretos que él pueda entender, sabiendo que realizar un trabajo sin errores puede quedar fuera de sus posibilidades. Evalúe sus progresos en comparación con él mismo, con su nivel inicial, no con el nivel de los demás en sus áreas deficitarias. Ayúdele en los trabajos en las áreas que necesita mejorar. 3. Déle atención individualizada siempre que sea posible. Hágale saber que puede preguntar sobre lo que no comprenda. 4. Asegúrese de que entiende las tareas, pues a menudo no las comprenderá. Divide las lecciones en partes y comprueba, paso a paso, que las comprende ¡Un disléxico no es tonto! Puede comprender muy bien las instrucciones verbales. 5. La información nueva, debe repetírsela más de una vez, debido a su problema de distracción, memoria a corto plazo y a veces escasa capacidad de atención. 6. Puede requerir más práctica que un estudiante normal para dominar una nueva técnica. 7. Necesitará ayuda para relacionar los conceptos nuevos con la experiencia previa. 8. Déle tiempo: para organizar sus pensamientos, para terminar su trabajo. Si no hay apremios de tiempo estará menos nervioso y en mejores condiciones para mostrarle sus conocimientos. En especial para copiar de la pizarra y tomar apuntes. 9. Alguien puede ayudarle leyéndole el material de estudio y en especial los exámenes. Muchos disléxicos compensan los primeros años por el esfuerzo de unos padres pacientes y comprensivos en leerles y repasarles las lecciones oralmente. Si lee para obtener información o para practicar, tiene que hacerlo en libros que estén al nivel de su aptitud lectora en cada momento. Tiene una dificultad tan real como un niño ciego, del que no se espera que obtenga información de un texto escrito normal. Algunos niños pueden leer un pasaje correctamente en voz alta, y aún así no comprender el significado del texto. 10. Evitar la corrección sistemática de todos los errores en su escritura. Hacerle notar aquellos sobre los que se está trabajando en cada momento. 11. Si es posible hacerle exámenes orales, evitando las dificultades que le suponen su mala lectura, escritura y capacidad organizativa. 12. Tener en cuenta que le llevará más tiempo hacer las tareas para casa que a los demás alumnos de la clase. Se cansa más que los demás. Procurarle un trabajo más ligero y más breve. No aumentar su frustración y rechazo. 13. Es fundamental hacer observaciones positivas sobre su trabajo, sin dejar de señale aquello en lo que necesita mejorar y está más a su alcance. Hay que elogiarlos y alentarlos siempre que sea posible. 14. Es fundamental ser consciente de la necesidad que tiene de que se desarrolle su autoestima. Hay que darles oportunidades de que hagan aportaciones a la clase. Evite compararle con otros alumnos en términos negativos No hacer jamás chistes sobre sus dificultades. No hacerle leer en voz alta en público contra su voluntad. Es una buena medida el encontrar algo en que el niño sea especialmente bueno y desarrollar su autoestima mediante el estímulo y el éxito. 15. Hay que considerar la posibilidad, como se ha dicho antes, de evaluarle con respecto a sus propios esfuerzos y logros, en vez de avaluarle respecto de los otros alumnos de la clase. (Es la misma filosofía de las adaptaciones curriculares). El sentimiento de obtener éxito lleva al éxito. El fracaso conduce al fracaso (profecía que se auto-cumple) 16. Permitirle aprender de la manera que le sea posible, con los instrumentos alternativos a la lectura y escritura que estén a nuestro alcance: calculadoras, magnetófonos, tablas de datos... El papel de los padres en el tratamiento de la dislexia En nuestro sistema educativo se da por supuesto que la responsabilidad de la enseñanza recae sobre el profesor más que sobre los padres. En el caso de los niños disléxicos, suele recaer sobre el especialista (psicólogo, pedagogo, logopeda, profesor especializado). Este énfasis en la labor del profesor no es adecuado por cuanto los padres pueden ser y de hecho son en ocasiones por propia iniciativa, una fuente de ayuda importante para sus hijos. El papel más importante que tienen que cumplir los padres de niños disléxicos quizás sea el de apoyo emocional y social. El niño de be de saber que sus padres comprenden la naturaleza de sus problemas de aprendizaje. Esto requerirá frecuentemente el tener que dar al niño algún tipo de explicación acerca de sus dificultades disléxicas. El mensaje importante que hay que comunicar es que todos los implicados saben que el niño no es estúpido y que quizá ha tenido que esforzarse mucho más en su trabajo para alcanzar su nivel actual de lectura y escritura. También es importante comunicarle que se le seguirá queriendo, aunque no pueda ir especialmente bien en el colegio. Hay que evitar que la ansiedad de los padres aumente los problemas del niño, aumentando su ansiedad y preocupación generando dificultades emocionales secundarias. Los padres (y todos los que se relacionan con él o ella) deben dejar muy claro al niño que puede tener éxito, ya que si el niño "sabe" que no puede tener éxito, porque así se lo hacen sentir las personas importantes de su entorno, el niño tiene miedo a intentarlo y como en la profecía que se auto-cumple, hace por fracasar, sin apenas darse cuenta. Esto complica la tarea del especialista. El éxito puede implicar una considerable cantidad de trabajo, pero se le hace ver que se comprende su problema y él va a recibir una ayuda específica a fin de que pueda superarlo. Irónicamente, son a veces los padres que han tenido dificultades similares y que han sufrido mucho en la escuela son los que tienden a ejercer una presión mayor, consiguiendo un fin diametralmente opuesto al pretendido. Conviene que admitan su preocupación y compartir con el niño los problemas que tuvieron. Esto le hace al niño sentirse más normal . Es totalmente inadecuado e inútil comparar en sentido desfavorable al niño disléxico con un niño sin problemas. Esto sucede especialmente si el niño que va bien en el colegio es más pequeño que el que tiene el problema. Conviene recordar que ambos son distintos y que el disléxico tiene sus cualidades. La rivalidades fomentadas entre hermanos pueden acabar mal... Es importante desarrollar la autoestima a todo los niveles. Puede hacerse dispensando al niño consideración positiva incondicional, en especial cuando se siente decaído o fracasado. Es fundamental evaluarlo con su propio nivel, esfuerzo y rendimiento. La dificultad es no pasar a la sobreprotección, al "todo vale". Pero la guía es tener clara la escala de valores en la que se desenvuelve el niño, la situación de partida, el esfuerzo realizado. Otra cosa a tener en cuenta son las dificultades prácticas asociadas con la dislexia: confusiones con las horas del día, equivocaciones respecto del lugar donde se colocan las cosas, tendencia al desorden, distraibilidad, torpeza en ocasiones, dificultad en el cumplimiento de las instrucciones ( sino se le dan muy claras y concretas y se aseguran de que las haya comprendido). Todo esto exige una buena dosis de paciencia, pero es tan importante como comprender las dificultades mismas del aprendizaje del lenguaje escrito. Los padres pueden tener en ocasiones un papel directo de enseñantes. Esto depende en buena medida del tipo de relación que haya entre padres e hijos. A veces es completamente imposible y hasta desaconsejable que los padres ayuden a sus hijos. La situación se torna en ocasiones en tan cargada de ansiedad que los padres o el niño pierden la calma, se enfadan y las condiciones de un aprendizaje con éxito y de refuerzo positivo sistemático, se vuelven inalcanzables.