Valen-Bonino
Usuario (Argentina)

http://stfuandwin.net/wp-content/uploads/2011/05/Dirt-3-1920x1200.jpg Ahora algunos videos del Juego.. El trailer del Juego...
Bueno gente aqui les dejo algunos creepypastas poco conocidos! La venganza… a todos alcanza Una llamada de emergencia llegó a la jefatura de policía el 20 de agosto del año pasado. Nos solicitaban revisar una casa con el No. 310 de la calle Luces, en un vecindario tranquilo llamado Lomas de la Soledad. La casa tenía una semana en completo silencio, y según los vecinos, llevaba días despidiendo un aroma desagradable. Mientras mi compañero tocaba la puerta de dicha casa, yo me dediqué a reunir información de los vecinos. De acuerdo a los testimonios, allí vivía desde hace tiempo una pareja joven con un niño de siete años. Parecían gente normal, al menos hasta que el niño cumplió cinco años. Según una vecina, los padres consentían mucho al niño y con frecuencia le compraban mascotas que “extrañamente se volvían locas”, o eso pensaban, ya que durante una o dos noches seguidas, los animales aullaban, gritaban, maullaban, ladraban y lloraban de una forma horrible. No era raro ver a los padres y al niño enterrando las mascotas en el patio trasero. Lo que me contó el vecino de la 309 no me pareció nada fuera de lo normal… al principio. El padre del niño gustaba de coleccionar herramientas de todo tipo; era mecánico, electricista, carpintero, plomero, etc., y tenía un garaje lleno. El vecino sabía esto porque por un tiempo se llevó bien con ese hombre, y a veces le pedía una que otra herramienta. Empezó a dejar de pedírselas cuando notó que las herramientas eran constantemente limpiadas, aunque no del todo, pues llegó a notar manchas cafés en las ranuras, tornillos, orillas y esquinas. Al parecer la madre era chef, y por un tiempo enseñó recetas a las vecinas, comidas deliciosas, comentan; pero dejaron de frecuentarla cuando comenzó a mostrarles recetas “extranjeras” demasiado raras, que a veces llegaban a ser repugnantes. Por lo general estaban constituidas por un acompañamiento más una pieza de carne cocinada de diferentes formas. Hasta aquí no hay nada fuera de lo normal, pero lo extraño era la carne del animal: mencionaba tucanes, caballos, perros, gatos, e incluso algunos reptiles, monos y simios. Al terminar de recoger información, mi compañero me informó que no le abrían la puerta, pero que vio extraños bultos adentro de la casa. Por el mal olor, decidimos tirar la puerta, y al entrar, no vimos más que mucho desorden. Decidí ir al garaje mientras mi compañero revisaba el segundo piso. Cuando entré, el aroma era sanguinolento, el piso estaba sucio, grasoso y había pelo tirado, mientras que un enjambre de moscas se apresuraba a salir. Las herramientas estaban regadas en la mesa, manchadas de algo que al parecer era sangre seca. Una caja de madera llamó mi atención, y en el momento justo en que la abriría, mi compañero me llamó por radio diciendo que había algo que tenía que ver. Subí al segundo piso, y en lo que parecía la habitación de los padres, vimos la cama, y en ella se encontraban los padres arañados, picoteados, pisados, mordidos y desmembrados, sin ojos, y parecía que también se les arrancó la lengua. Al parecer, al niño le tocó peor: tenía mordisqueado y abierto el tórax, desde el cuello hasta el estómago; fue destripado y posiblemente comido desde adentro, ya que no había rastros de sus órganos. Cabe destacar que la cabeza fue aparentemente arrancada, y en ese momento recordé la caja de madera en el garaje, y cómo parecía que de las orillas salía no pelo, sino cabello humano. Cuando fui a abrirla, allí estaba, la cabeza del niño con un ojo sacado y carcomido, la lengua arrancada y la quijada completamente desencajada, como si todavía sintiese y siguiera sufriendo dolor. Por último, revisamos el patio trasero. La tierra de éste estaba removida, y varias cajas de diferentes tamaños salían de la tierra, algunas abiertas, otras simplemente rotas, pero no había rastro de ninguna mascota. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- El ciclo de tus noches Despiertas en medio de la madrugada, has preferido dormir nuevamente en el piso, tu espalda te está matando pero no encuentras confort en tu cama. Te levantas del suelo y sales de tu habitación, atraviesas el pasillo a oscuras, no necesitas luz, sabes dónde se encuentra cada mueble; mamá lleva meses sin cambiarlos de lugar. Bajas las escaleras y llegas a la cocina, la única habitación iluminada a esta hora. Abres el refrigerador, buscas la jarra de agua fría, parece que papa ha olvidado llenarla. Te conformas con tomar agua del grifo. Escuchas un ruido, proviene del estudio de papá, crees también escuchar una conversación, y decides ir a comprobar que todo esté bien. Caminas al estudio atravesando otro pasillo, conforme te acercas te das cuenta de que no es una conversación, tiene pinta de ser una canción de The Doors, te suena a Spanish Caravan; piensas entonces que papá se ha quedado dormido escuchando su disco favorito de nuevo. Sigues caminando, llegas al estudio. La luz está apagada, la enciendes y descubres que no hay nadie; el sillón de papá está vacío pero su botella favorita de whisky está sobre la mesa junto a un vaso, ha estado tomando de nuevo. Terminas de escuchar la canción y apagas tanto el reproductor como la luz. Regresas a la cocina, la luz sigue encendida, papá siempre dice que hay que tenerla así para mantener las cucarachas alejadas de los alimentos, dice que la luz las espanta. Subes las escaleras y cuentas los escalones, a mitad de camino escuchas unos silbidos que parecen venir del jardín. Bajas las escaleras nuevamente y pasas por la cocina hasta llegar al cuarto de lavado, entonces abres la puerta que da al jardín trasero, enciendes la luz, y ahí está ella; se ve tan hermosa con sus guantes de jardinería que ni siquiera te preguntas qué hace afuera a estas horas. Ella voltea al ver la luz, te sonríe y tú le regresas la sonrisa. Se te acerca y te da un beso en la frente, sientes el amor que sólo una madre puede darte. Sin decir nada, regresa a trabajar con las plantas. Se puede sentir la paz, una atmósfera completa de paz y tranquilidad. Sientes un aroma fuerte a alcohol y cigarros, huele a papá. Giras el cuello y ahí esta él, ebrio y grotesco como siempre, caminando hacia ella, ocultando sus manos en la espalda. Pasa justo enfrente de ti, pero parece no verte. Se acerca a mamá, puedes ver entonces que no oculta sus manos, oculta un cable. Comprendes lo que está a punto de suceder; el cobarde la toma por la espalda, completamente indefensa. Pasa el cable alrededor de su cuello, ella intenta gritar pero no puede. Sientes su dolor, entonces corres, corres hacia tu habitación y buscas refugio en tu cama, tienes miedo. Escuchas que alguien sube las escaleras, sabes quién es, él dice tu nombre, lo repite como si fuera un juego, un gato y un ratón… Esperas en tu cuarto, sabes perfectamente cómo terminara todo, lo has vivido antes. Él entra a tu habitación, cuchillo en mano. Se abalanza sobre ti, sobre tu cama, te apuñala diecisiete veces, pero no te duele, ya no duele. Sale de tu habitación llorando, baja las escaleras, y tú lo sigues; llega a su estudio, pone su disco favorito de The Doors, se sienta y sigue tomando mientras llora. Lo observas con odio, con furia; y mamá también lo hace. Él no resiste más, se rompe, no sabe cómo terminar con esto. Busca su arma, pero no tiene el coraje para jalar el gatillo; busca entonces cinta adhesiva y una bolsa de plástico. Cubre su cara con la bolsa y usa la cinta para asegurarla. Minutos después está muerto. Te despides de mamá y vuelves a subir las escaleras. Llegas a tu habitación, la cama está empapada en sangre, no se puede dormir a gusto en una cama humedecida por tu propia sangre. Tomas una almohada seca y te acomodas en el suelo una vez más, una noche más. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- El peor enemigo del creepypastero Una remodelación significaba cosas nuevas, o por lo menos eso le hice creer a mis padres. Fuimos a un lugar en donde vendían muebles, sofás, espejos y otras reliquias antiguas. Me encantaba lo antiguo, hacía ver a mi habitación interesante, le daba un toque pintoresco, cosa que siempre me preocupaba por resaltar. En ese lugar habían candelabros con aspecto de hace muchos siglos, muebles con grabados egipcios y un sinfín de cosas que hubiera querido que adornaran mi habitación. Buscando lo que finalmente compraría, llegué a ver un espejo muy grande. Era extraño, semiovalado, con bordes negros entre los cuales se podían ver signos antiguos, tal vez griegos o romanos. El aspecto era perfecto, quedaba de encaje con mi habitación, lo único malo era que el espejo en sí… estaba mal. El cristal estaba algo hundido, lo que hacía que el reflejo estuviera distorsionado. Pero ¿para qué fijarme en eso?, me pregunté, después de todo tenía muchos espejos en casa, sólo necesitaba algo que encajara a la perfección con mi habitación. Mis padres lo compraron a rabietas; ellos no entendían lo que significa mi habitación y lo sagrada que era para mí. Puse el espejo exactamente frente a mi cama. Como lo esperaba, combinaba a la perfección con el resto de mi cuarto. Era genial esa mezcla de blanco y negro en mi habitación, y el espejo le daba un toque greco-romano. Llegó la noche y no me molesté en verme en mi nuevo espejo antes de dormir, después de todo, mi reflejo no sería tan exacto que digamos. Estaba realmente cansado por el día que había tenido, habíamos ido de tienda en tienda buscando lo que finalmente resultó ser mi preciado espejo. El cansancio me abatió, cerré los ojos y me sumergí en un profundo sueño. Ese sueño fue realmente extraño. En él, yo me veía desde otro plano; me veía como si estuviera en el techo, presenciando todo lo que sucedía en mi habitación. Me podía ver a mí mismo durmiendo, y al espejo. Y pude notar cómo del espejo salía una sombra que se paró a los pies de mi cama a observarme. El sueño fue básicamente eso, ver cómo esa sombra me veía dormir durante horas, hasta que volvió al espejo. Y así fue cada noche. Todas las noches tenía el mismo sueño, esa sombra que salía del espejo para verme dormir. Lo espeluznante de estos sueños era que cada vez la sombra se hacía más concreta. Un viernes por la madrugada, regresé a casa totalmente ebrio por una fiesta que había tenido con mis amigos de la universidad. Llegué sólo para lavarme los dientes y tirarme rendido en mi cama. No pasó ni una hora y me levanté de súbito. Eran aproximadamente las 3:20 a.m. Entonces lo vi. Me quedé pasmado ante mi espejo, que reflejaba distorsionadamente un paisaje totalmente desconocido para mí. Era una especie de bosque deteriorado, totalmente gris. Incluso se podía notar un pantano a lo lejos, los arboles marchitos y un ligero azote de viento contra las hojas de las copas más altas de los robles a la distancia. Intenté moverme frente al espejo para ver si éste me reflejaba, pero era inútil. Estaba a punto de llamar a mis padres cuando se asomó alguien por el espejo. Alguien que conocía bien. Yo. Me vi a mí mismo asomarme por el espejo, mirándome. Mi reflejo me sonrió, y habló: —Hola, qué gusto encontrarte —me dijo, sin la menor pizca de sorpresa. —Ho… Hola. Eh… estoy soñando, ¿verdad? —Jajá, no. Ni tampoco estás borracho por la fiesta. —¿Cómo sabes que fui a una fiesta? —le pregunté con una ligera sospecha. —Pues te vi llegar ebrio —me respondió, moviendo los ojos como si buscara algo en mi habitación—. Te veo dormir desde que compraste mi espejo. No estaba soñando, eso lo sabía, y no estaba ebrio, me lo confirmó el espejo. Estaba pasando en realidad. Estaba hablando conmigo mismo a través de un espejo. —¿Cómo es posible esto? ¿Quién eres? ¿Qué es este espejo? —lo bombardeé de preguntas con un poco de desesperación en mi voz, aun tratando de explicarme cómo era posible lo que estaba sucediendo. —Tranquilízate —me susurró mi reflejo—, esto está pasando de verdad, no necesitas ir muy lejos para comprenderlo. ¿Yo? Yo soy tu reflejo, soy tú mismo, y digamos que este espejo es un tipo de ventana a mi mundo. —¿Qué quieres? —le pregunté. —Compañía —me respondió. Desde que empecé la conversación con mi reflejo, él transmitía un tono de seguridad en su voz, y ese tono se hacía más confortante a medida que hablaba con él, tal vez porque ésa era mi voz. —Puedo ser tu amigo. Además, tú eres yo —le dije sin temor, pues no tenía que temerle a alguien que era exactamente igual que mí, es más, hasta me sentía bien con su compañía. —¡Perfecto! Te visitaré siempre que pueda, amigo mío. El reflejo se distorsionó hasta convertirse en un vago reflejo de mi habitación. Se había ido. Decidí seguir durmiendo para que la resaca no me hiciera estragos en mis clases al siguiente día. Todo iba de maravilla, o por lo menos así parecía. Todas las noches hablaba con mi reflejo, él me contaba las aventuras que había tenido en esa misteriosa dimensión de la cual no me daba más detalles de los que podía ver por el espejo. No me dijo cuándo nació, en dónde o si tenía familia, sólo se limitaba a decir que él era yo. Lo curioso de esto era que seguía teniendo aquellos extraños sueños; cada noche soñaba que me veía a mí mismo dormir, y veía cómo una sombra salía del espejo para hacer lo mismo, y luego regresaba al espejo. —¿Puedo hacerte una pregunta? —interrumpí a mi reflejo mientras me contaba sobre las extrañas y gigantescas plantas del pantano que visitaba siempre. —Dime. Fue ahí cuando le conté con lujo de detalle el sueño que tenía desde que compré el espejo. Él se quedó pensativo. —Estoy algo cansado, iré a dormir. —Pero ¿tienes alguna idea de lo que significa mi sueño? —le pregunté, pero mi reflejo ya no estaba, y una vez más mi espejo volvió a reflejar mi habitación. A la noche siguiente volví a tener ese sueño, yo flotaba y observaba cómo una sombra me acechaba mientras dormía. Pero esta vez algo había cambiado. Ya no estaba en la misma posición, ya no estaba exactamente arriba de mi cama, en el techo, sino que ahora estaba a los pies de la misma. —Sigo teniendo ese extraño sueño, una sombra sale del espejo. ¿Estás seguro de que no sabes nada? —le volví a preguntar a mi reflejo. —No, pero estoy seguro de que dejarás de tenerlo. A la noche siguiente volví a soñar el repetitivo sueño. Como lo había sospechado, me estaba moviendo. Ahora estaba cerca del espejo y podía ver a través de éste. Podía ver que más allá del pantano, había una especie de… cables, de tecnología. Era como si esa imagen del pantano y la pradera llena de árboles y flores fuera una proyección holográfica. —No te ofendas, pero moveré el espejo al sótano. —¿Qué? —me preguntó mi reflejo consternado. No le gustó para nada la noticia. —Es el espejo, no tú. Seguiremos hablando, no te preocupes, sólo que quiero alejar este espejo de mi cuarto. —Si es por el sueño, no te preocupes, pasará. —Ya llevo varios días con el mismo sueño. —Ya, relájate. Te estás ahogando en un vaso de agua —me dijo, transmitiéndome algo de calma—. Hagamos algo, si vuelves a tener ese mismo sueño, entonces podrás mover el espejo, ¿de acuerdo? —Como quieras —le respondí. A la noche siguiente todo cambió. Volví a tener el sueño, pero ahora no me veía durmiendo estando en mi habitación, sino que ahora me veía durmiendo a través del espejo, había entrado en él. No volví a despertarme. Sólo empecé a mirar por el espejo cada noche, viendo cómo esa sombra se unía a mí cada vez más. Llegó un momento en el que me rendí a tratar de salir del espejo; mi reflejo ahora formaba parte de la realidad, y ahora yo era el reflejo. Aceptando mi destino, empecé a explorar el pantano. El lugar era inmenso. Más allá del mismo, a los extremos, podía ver la máquina de proyección que era responsable de las imágenes que se veían en el espejo, tal vez para querer pintar un paisaje que diera gusto a la vista de los que veían desde afuera del espejo. El lugar parecía ser algo alejado a nuestra realidad, o por lo menos a nuestro planeta. Al fondo habían otros espejos, y en todos ellos se podía ver a otras personas durmiendo de noche, y de día me veía a mí mismo, mi reflejo, sólo que mi reflejo cambiaba con cada espejo en el que me veía. Yo soy el reflejo de Thomas. Cada mañana, Thomas se levanta y entra al cuarto de baño. …Y hace muecas. Estoy tan cansado de las muecas. Las hace por lo menos durante media hora. Muecas burlonas, ridículas. No tengo más remedio que imitar todas sus acciones, aunque por dentro estoy hirviendo de ira. Él hace esto todos los días… bueno, lo hacía. Una mañana se despertó como de costumbre, y entró al cuarto de baño. Esa mañana, involuntariamente, cogió unas tijeras. Esa mañana, involuntariamente, apretó fuertemente las tijeras y las alzó. …Esa mañana, totalmente en contra de su voluntad, Thomas se clavó con fuerza las tijeras directamente en su ojo derecho. Thomas gritó y gritó. Yo gritaba y gritaba, con una diferencia. Yo no puedo imitar su dolor. Sólo su rostro. Estaba sentada frente a mi computadora, como siempre a altas horas de la noche. En las últimas semanas había estado lloviendo mucho, siempre comenzaba una leve llovizna a las siete de la noche, una tormenta a eso de las diez y culminaba con rayos y relámpagos desde la media noche hasta el amanecer. Sentí ganas de beber algo. Me asustó pasar por toda la oscuridad hasta la cocina, pero igual me pareció una estupidez y me levanté. Esa noche me quedé hasta muy tarde, estaba entretenida oyendo música, buscando historias de terror en internet y hablando en foros o chats sobre cosas sobrenaturales. Dieron las doce, lo noté por el primer y estridente relámpago que iluminó por un segundo toda la habitación, seguido de inmediato con un trueno muy fuerte, que me espantó y cortó la electricidad de la casa. Le temía a la oscuridad debido a tantas historias de cosas que salen de ésta, pero me tranquilicé diciéndome que la electricidad volvería pronto, y que lo mejor sería iluminar un poco el lugar para no asustarme tanto. Entendí que debía caminar a la cocina por velas y un encendedor, y en cuanto volviera la luz llamaría a mis padres para preguntarles a qué hora volverían de sus trabajos, pese a saber exactamente a qué hora regresarían. Fui a la cocina y me costó un poco encontrar el paquete de velas que guardábamos en alguno de los numerosos cajones, pero en cuanto ubiqué las velas y el encendedor las encendí lo más rápido que pude torpemente. Lo peor ya había pasado, pensé, aunque aún sentía un miedo terrible al ver una gran cantidad de oscuridad inundar la casa. Iría a la sala, me sentaría allí a leer a la luz de las velas hasta que volviera la electricidad, pero debía pasar frente al espejo. «Supera tu miedo de una maldita vez», me grité mentalmente con enojo y a modo de regaño, como hacía a menudo. Me refería al espejo enorme que estaba entre la sala y la cocina. Me pareció en ese momento un terror inútil que era necesario superar. Siguiendo órdenes mías, me senté con nerviosismo frente al espejo y puse la vela casi tocando el helado vidrio. El calor de la vela empañó una pequeña parte del espejo, yo seguía sin prestar atención mientras leía con la tenue luz. No me fijé en el espejo, hasta que vi un extraño movimiento en él. Cuando miré casi me da un ataque cardíaco del miedo: en la parte empañada, alguien estaba escribiendo un mensaje, se veía al revés porque quien lo escribía debía estar al otro lado del cristal. Vi el dedo de alguien pegado a ese vidrio mientras escribía, pero veía el resto del espejo normal, reflejando la oscuridad. Me costó un poco leerlo: «Conócete». Me quedé petrificada sin saber qué hacer. El mensaje no se quitaba y me ponía nerviosa. Decidí quitarlo yo misma pasando la mano, y luego me iría a la sala sin mirar atrás. En cuanto puse la mano contra el espejo, lo atravesó. No me reflejaba, reflejaba la habitación pero no a mí. Era como una puerta a otra habitación, como si no hubiera un vidrio. Tuve miedo, devolví mi brazo contra mi pecho. Tras unos momentos decidí volver a meter mi mano, y luego mi cuerpo. Era la misma habitación, era mi casa. Caminé con miedo, nada tenía sentido en cuanto a eso, pero la curiosidad era lo que movía mis extremidades. Al llegar a mi habitación, la habitación del otro lado del espejo, vi que había alguien en mi cama. Tomé fuerzas y encendí la luz, a pesar de que se suponía que se había ido la electricidad. Me asusté mucho cuando vi a la persona que estaba en esa cama levantarse de golpe y mirarme. Era igual a mí, me sentí más tranquila cuando vi que sus ojos demostraban tanta curiosidad como los míos. —¿Quién eres? —se apresuró a preguntar. —Me llamo Natalia —repliqué, esperando su respuesta. Ella era igual a mí, era como verme al espejo, pero era una versión de mí que yo quería ser. Su piel era totalmente perfecta, sus ojos eran grises y no cafés como los míos. Ambas teníamos cabello de color café, pero el suyo era increíblemente hermoso, brillante y se veía impecablemente peinado a pesar de haber acabado de despertarse. Una versión totalmente perfecta de mí. Su alcoba era la que yo quería, cubierta de posters de grupos como Nirvana o los Beatles, un enorme librero lleno de todos los libros que alguna vez quise y una mesa llena de discos de vinilo de mis grupos preferidos. —También me llamo así —contestó con una sonrisa preciosa. —¿Por qué te pareces a mí? Ella pensó un momento, y luego pareció haber terminado de ordenar lo que diría. —Claro, eres la yo reprimida. —¿Reprimida? —repetí sus palabras tanto con énfasis como intriga. —¡Viste mi mensaje! —gritó emocionada—. La tormenta abrió el portal, e hice lo que pude para que vinieras. —¿Para qué querías que viniera a este lugar? —Leíste el mensaje, ¿no? «Conócete». Yo soy la tú libre, tu reflejo. Ese molesto vidrio siempre cubre el portal, pero lo quité gracias a la tormenta. Yo demuestro lo que eres, pero a veces no quieres verlo. Hay cosas que el cristal no te podía enseñar, pero yo lo haré. Me llevó por la casa. En cada habitación veía todos y cada uno de mis deseos reprimidos, mis anhelos ocultos bajo el manto de conformidad. Mi primer deseo se materializaba en ella, que era la justa imagen de una yo sumida en belleza y perfección. En la segunda habitación me desconcerté, había una chica muy hermosa que me miraba y sonreía. Sentí un nudo en la garganta, era mi anhelo de amor. Sonreí confundida, el amor siempre me resultaba materializado en un chico, pero ahora sí que tenía dudas. En la tercera habitación había una gran cantidad de fotos mías, de la yo perfecta, y era una escena de un museo, de un «salón de la fama». Mucha gente veía mis fotos, dibujos que yo había hecho y otros tantos tenían unos audífonos pegados a la pared con una lista de reproducción de canciones en las que yo figuraba como intérprete; tenían cara de admiración. En la cuarta habitación estaba la misma chica de la segunda habitación, con un pequeño camisón blanco y mirada lasciva. Así seguíamos por las habitaciones escarbando mis deseos, hasta llegar frente a una puerta de madera cerrada. —¿Qué hay allí? —inquirí. —Ya cumpliste tu anhelo de conocimiento, ¿no? Asentí, aunque no entendía cómo su respuesta contestaba mi pregunta. —Aquí reposa tu más oscuro deseo, ¿estás segura de que quieres conocerlo? —Claro que sí, ¿por qué no querría saberlo? —insistí. —¿Por qué no querrías saberlo? Es algo verdaderamente oscuro, algo que no querría saber en tu lugar. Preferiría seguir dejando ese secreto tras la puerta. —Quiero verlo —seguí insistiendo. —Entra tú sola. No te acompañaré allí. Ella se fue, y me quedé sola frente a la gruesa puerta de madera. La abrí lentamente, no se veía mucho. Y lo vi. Era una habitación sin ventanas, muy diferente a lo que había visto antes: cosas hermosas y deseos que simplemente me parecían maravillosos. En cambio esto era muy diferente. Una alcoba cerrada con piso de piedra oscuro, que estaba lleno de sangre. Había muchos cuerpos allí, algunos en el piso, otros atados a las paredes con cadenas o clavos. Había muchos instrumentos de tortura y gente mutilada o quemada, una pila de cuerpos quemándose, ojos en el piso… todo era horriblemente sangriento y sádico. Salí corriendo de la habitación y me apresuré a volver a la sala donde estaba el espejo. Salí y volví a mi casa, mi verdadera casa. No miré atrás, me apresuré a llegar a mi habitación. Aseguré la puerta y me metí en mi cama. Me tomé una pastilla para dormir, pero no logré conciliar sueño. Las imágenes de la gente muerta y mutilada me perseguían. «No deseo eso», pensé, «jamás querría algo así». —Sí lo deseas —dijo una voz, y me sobresalté. Miré al pie de mi cama, y era yo, la yo perfecta, con una sonrisa algo sádica. —Es lo que más reprimes y aun así lo que más deseas. No importa cuánto lo niegues. Un día estallarás, no podrás contenerlo. —No deseo algo así, es horrible —aseguré. Ella guió mi mirada al lado de mi cama. Allí estaba, el cuerpo acuchillado y sin vida de mi padre, parecía que había sido asesinado recientemente, y le habían cortado una sonrisa de Glasgow; también habían quemado sus párpados y el resto de su cuerpo estaba lleno de cortes hechos brutalmente, quemaduras o algunas zonas empapadas en gasolina pero aún sin quemar. Al verlo así, con la boca quemada y los ojos de fuera, sonreí. Me gustó cómo se veía su cuerpo. Le saqué una fotografía, simplemente se veía mortalmente perfecto. Sonreí una y otra vez ante el cuerpo, verlo asesinado de forma tan violenta me causaba una sensación indescriptible que mezclaba paz, alegría, emoción y quietud. Escuché un ruido, la puerta cerrándose. —Mamá está en casa —comenté. La yo perfecta sonrió de nuevo. Hay una figura oscura en la cocina. La misma figura oscura que te ha estado acechando las últimas cuatro noches. Va de un lado a otro, abriendo cajones y haciendo ruido con cada movimiento, como si quisiera ser descubierto. Abre un último cajón y extrae un cuchillo. Lo observa por largo rato, esperando tal vez que alguien atraviese la puerta de la cocina y se lo arrebate de las manos. Pero eso no sucede. Apretando el cuchillo con tal fuerza que sus nudillos se tornan blancos, sale de la cocina. Camina escaleras arriba, la madera cruje bajo sus pisadas, pero nadie más que tú la escucha. Mira hacia el final del largo corredor que lleva a la habitación de tus padres y sus pies descalzos hacen camino hasta encontrarse frente a su puerta. Con su mano libre sostiene la perilla, y por un instante parece dudar. Sus delgados dedos, cerrados sobre la fría superficie de la perilla, se mueven con nerviosismo. Finalmente, abre la puerta con cautela y se interna en la habitación. Observa todo a su alrededor, su silueta se ve diminuta en ese lugar. Se acerca con sigilo a la orilla de la cama sobre la que tus padres están sumidos en un sueño profundo. ¡¿Qué estás haciendo?! ¡¿Acaso piensas asesinarlos?! La figura no hace ningún movimiento, no intenta siquiera levantar su cuchillo, sólo está ahí, observando. Da la vuelta y se dirige al baño que hay dentro de la habitación, y tú la sigues de cerca. Cuando entra, no cierra la puerta, tampoco enciende la luz. Se coloca frente al espejo, iluminado únicamente por la luz de luna que se filtra por el pequeño tragaluz del techo. Lo observas de pie y recorres su rostro con la mirada. Ojos sin brillo y piel pálida. Se ve delgado y viste una pijama desgastada. De alguna forma sabes que lo has visto antes, pero no lo reconoces. ¿Quién eres? Su expresión cambia al reparar en tu presencia, parece furioso. Levanta la mano con la que sostiene el cuchillo y sientes el filo contra tu piel. Un hilillo de sangre escurre por tu cuello, manchando tu pijama. ¿Vas a matarme? ―No ―responde, mirándote directo a los ojos, y entonces lo ves realmente por primera vez―. Tú vas a acabar conmigo. Separas el cuchillo de tu cuello y lo clavas en su garganta. Ves la sangre salir a borbotones por su boca y salpicar los mosaicos del baño. Ésta fue la última noche. Levantas la cara y lo ves por última vez mientras se entrega a los brazos de la Muerte. Ves tu reflejo en el espejo, siempre observándote. Sus ojos, iguales a los tuyos, y su sonrisa cínica, la misma con la que le sonríes. La figura cae sobre el suelo del baño con el cuchillo clavado en su garganta, y lo último que ves es tu sangre encharcada alrededor de tu cuerpo inerte. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Bueno gente, hasta aquí llegamos, espero que les guste, saludos!
Bueno gentee, Es la primera vez pero esta vez les dejo un Creepypasta.. Bueno espero que les guste- En la oscuridad de la noche se escucha un grito estremecedor venia del cuarto de un niño,venia del cuarto de marcos un niño que no había hecho nada malo,era jeff quien había hecho que marcos gritara de horror jeff salto rápidamente a la cama diciendo: calma niño solo ve a dormir. Jeff no tuvo compasión con el pequeño marcos ni con sus padres, jeff luego de haber hecho su trabajo sale de el lugar con una botella de vodka que había encontrado en una repisa del uno de los muebles del padre de marcos. jeff toma un trago a su vodka y sigue su camino lejos del lugar del asesinato. jane la ex-vecina de jeff y su enemiga camina por el vecindario en el que había vivido alguna vez,al pasar por ahí unos recuerdos horribles vuelven a su mente de aquella aterradora noche donde sus padres y amigas fueron asesinados por la locura de jeff. jane no pueda estar ahí sin acordarse de ese terrible día pero por sobretodo no puede olvidar el gran odio que sentía hacia jeff ni su rostro deformado por su propia mano. jane buscando un lugar donde descansar va hacia el cementerio a ver nuevamente a sus padres, había ya pasado 1 año desde aquella noche,jane se sienta junto a la tumba de su padre y rompe en llanto. jeff en su caminata errante y su ebriedad por el vodka llega hasta un bosque que queda cerca del cementerio en el que se encuentra su ”amiga” jane. jeff en la lejanía escucho un llanto muy fuerte que provenía de algún lugar, este siguió el llanto hasta dar con el cementerio y el origen de ese llanto que a el molestaba jeff saca su cuchillo y grita: Hey tu! si la chica que esta ahí! basta ya de llorar! antes de que emputezca y te corte el cuello!.jane se levanta sin mirar hacia atrás sabiendo quien era la persona que le había hablado,sacando su cuchillo y volteándose lentamente jane logra ver a la persona que odiaba con todo su ser…jeff. jane consumida por el odio y soltando lagrimas de rabia no levanto la cabeza haciendo que jeff le gritara:te dije que te callaras me estas obligando a ir hacia ti!, jeff ingenuo de acerco a jane, cuando estuvo mas cerca jane levanto el rostro y poniendo su cuchillo en el cuello de jeff y gritando:no te acerques mas o te mato hijo de puta!. jeff sorprendido de ver que era jane se ríe descontroladamente y dice:jane enserio eres tu? no puedo creerlo. jeff sin saber que lo odiaba se intento acercar pero jane se lo impidió y jeff sin saber por que lo trato de esa manera tomo su cuchillo y retiro la mano de jane de su cuello poniendo su cuchillo en el cuello de jane preguntándole: por que me tratas de esa manera?! yo te hice bella y asi me lo agradeces?!.jane se libero rápidamente, se alejo y le dijo a jeff:tu arruinaste mi vida y te odio por eso pero me vengare ahora!,jane empuñando bien su cuchillo se acerca y logra cortar la sudadera de jeff haciendo que jeff se enojara:así lo quieres eh?! bueno, te matare entonces.dijo jeff riendo de manera macabra, jane hace un movimiento rápido llegando frente a jeff y apuñalandolo en su pierna derecha y hace que grite de manera estremecedora jane saca su cuchillo de la pierna de jeff y se aleja un poco,jeff con dolor aun en su pierna levanta la mirada llena de odio que hizo temblar a jane.jeff en su ira de un sagaz movimiento apuñalo a jane en su brazo izquierdo, quedando asi parejos en sus ataques. jane y jeff pelearon incesantes por un largo rato haciendo heridas uno al otro y cortando sus ropas luego cuando jeff y jane se cortaron mutuamente un mechón de pelo se alejaron un poco y jeff grito: eres buena con el cuchillo! pero sabes?! y soy mejor, jeff se abalanzo sobre jane para terminar con esto pero jane en un movimiento veloz se alejo del camino de jeff cortandole el pecho y haciendo que este cayera al suelo mal herido, jane después de dejar a jeff en suelo lleno de dolor le dice: podría acabar contigo ahora pero no valdría la pena matarte en ese estado así que te dejare vivo solo por que eres la encarnación de la estupidez y la locura adiós jeff. estaba ya amaneciendo y jeff estaba inconsciente por la cantidad de sangre que perdió en la batalla con jane. tres campistas van al bosque a explorar y ven a jeff en la lejania uno de ellos lo va ver para ver su estado a lo que jeff se despierta toma su cuchillo y los apunta diciendo: que carajos hacen aqui?!, el mismo hombre que lo iba ir a ayudar le pregunta :como te encuentras? .-yo me encuentro bien pero no podre decir lo mismo de ustedes en unos minutos, dijo jeff riendose en su locura, jeff se abalanza sobre los campistas y los asesina y grita a viva voz: esto no ha acabado jane! escuchaste?! no ha acabado!, luego de decir eso jeff sigue su camino con su risa descontrolada…