VMKevin
Usuario (Colombia)
Un ejemplo es el caso de Alex Iván, quien solicitó que su nombre verdadero fuera omitido, quien cuenta a El Diario su adicción al juego inició hace una década, cuando tenía 20 años. “Mi mamá y mi hermana dependen de mí y sí hay problemas familiares. Trato de darle preferencia a mis gastos personales, de mi casa, pero hay veces que tengo que pedir vales de despensa para comprar comida”, manifestó. Explicó que su gusto por los juegos de azar comenzó por curiosidad, pero sus visitas al casino fueron cada vez más recurrentes, hasta convertirse en una necesidad. “Empecé yendo una vez al mes, pero cada vez era más seguido, hasta que fui todos los días durante un año. Ahorita ya nada más voy una vez a la semana (...) Al principio iba por divertirme, después por querer ganar, ya después por recuperarme. Ahorita nomás quiero ganar para pagar lo que debo”, dijo. Relató que en una jugada llegó a ganar más de 40 mil pesos, sin embargo, esa ganancia no pudo disfrutarla, pues en otro casino, la perdió al cabo de algunas horas. “Lo más que llegué a ganar en un día fueron 48 mil pesos en una jugada, pero ‘dejé’ la mitad ahí mismo. No me fui a mi casa, ese día me fui a otro casino, porque hay casinos que no cierran en toda noche”, aseguró el jugador. De igual forma, María, quien laboró como empleada de un casino de la ciudad, mencionó que en más de una ocasión observó cómo los clientes se “echaban” a llorar en los baños del establecimiento tras perder lo que habían ganado, incluso hubo quienes pidieron dinero afuera del lugar para continuar jugando. “Se daba mucho el caso de que había mucha gente que lloraba en los baños porque se gastaron el dinero del mandado. Incluso gente afuera del casino pidiendo dinero. Llegaban y perdían todo. Algunos se quedaban sin siquiera para pagar la ruta”, añadió. Deudas y más deudas Brenda Ibarra, coordinadora del programa de Salud Mental de la Jurisdicción Sanitaria II, comentó que cuando una persona desarrolla este trastorno deja de realizar actividades con la familia, así como modifica su conducta y pasa menos tiempo en espacios recreativos. “En este caso, un juego de azar viene a regir y a formar parte de la vida de la persona (...) Conforman su día a partir de la adicción. Ahora es el juego o la conducta adictiva lo que viene a formar su vida. Deja de lado trabajo, familia e incluso las finanzas. Empieza el ausentismo laboral, las deudas financieras”, expuso. El jugador relató que a pesar de que ha llegado a obtener grandes cantidades de dinero en una máquina, es más lo que ha perdido, pero la sensación de apostar más nunca cesa, siempre cree que la siguiente vez va a ganar y que las ganancias podrían ser mayores. “Cuando gano, siento la necesidad de apostar más fuerte. Sientes que vas a ganar más. Ahorita, todos mis problemas son económicos, porque todo el dinero me lo gasto en los casinos”, agregó. Alex Iván mencionó que actualmente tiene una deuda de más de 60 mil pesos, pues para poder solventar su vicio tuvo que pedir dinero prestado a usureros. “Debo como 60 mil pesos desde hace un año. Les debo a varias personas. Yo le pedí a tres, pero ya terminé de pagarle a una. De las que me quedan, una me cobra de intereses 40 por ciento sobre el total y la otra el 10 por ciento mensual, por eso es que debo tanto todavía”, refirió. María relata por su cuenta que los jugadores podían iniciar las apuestas con 30 pesos, mientras algunos le gastaban grandes cantidades de dinero. “Es muy variable lo que gastan. Hay quienes sólo traen 30 pesos y otros, en un solo día, se llegan a gastar hasta 10 mil pesos. Hay mucha gente que jugó en Las Vegas y sienten que ya saben cómo hacerle para ganar”, comentó. La especialista en Salud Mental explicó que en términos de psicología, la ludopatía se conoce como “trastorno del control de los impulsos”; lo sufren personas que son incapaces de controlar alguna necesidad o un impulso. “Cuando tenemos una estructura de la personalidad bien establecida, fuerte, bien formada, decidimos cosas que no afecten y que sean funcionales. Que nos permitan convivir con nuestra familia, la sociedad, tener un trabajo, administrar nuestras finanzas y tener obligaciones”, indicó. ‘Perdí mi carro’ Los síntomas de este trastorno se presentan evidentemente en Alex Iván, pues no sólo cuenta con deudas financieras sino que también en varias ocasiones omitió sus obligaciones por dar prioridad a su adicción. “Yo perdí mi carro por el juego”, hizo una pausa y continuó, “salí del casino muy desvelado y choqué. El carro se fue al corralón. Junté tres veces el dinero para sacar el carro, pero en lugar de ir por él, me lo gastaba en la jugada y ahí lo dejé, nunca lo recuperé. Ahorita no tengo carro”, narró Alex Iván. A pesar de que el jugador es consciente de que tiene un problema, además de las pérdidas financieras y las deudas con las que actualmente tiene, éste indicó que espera algún día, no muy lejano, ganarse el “premio mayor”, pues de esta manera lograría terminar de pagar sus deudas. “En uno de los casinos puedes llegar a ganarte un millón de pesos. Tengo como dos meses diciendo ‘ya me va a caer y ya me va a caer’, pero no. Yo lo que quiero es ganármelo, porque con eso pago todas mis deudas”, externó. Ibarra dijo que actualmente entre los servicios de salud mental que ofrece dependencia a nivel estatal se registran principalmente trastornos de bipolaridad, ansiedad, depresión, riesgos de suicidio, entre otros, sin embargo, hasta el momento no se atiende a ninguna persona que padezca la compulsión por el juego. Gracias por leer.