UnVientoCeleste
Usuario (Argentina)
(20/11/2009) Nota de Juan Forn para la Contratapa de Pagina12 SUMO Y YO. Todos los fans de Sumo darían la vida por oír a Pettinato hablando de la banda y, a la vez, le niegan terminantemente ese derecho. Lo curioso es que el 90 por ciento de esa gente se hizo fan de Sumo después de la muerte de Luca: nunca los vieron tocar en vivo y tampoco tienen idea de quién era Pettinato antes de entrar en Sumo (y qué significaba el Expreso Imaginario para los pendejos rockeros de entonces). Saben, eso sí, en qué se convirtió Pettinato después. Y desde ahí juzgan, como se juzga siempre en el rock: con la “pureza” del fanático (“es un sentimiento, loco, no me pidas que piense”). Para aclarar de entrada, no soy un sumólogo. Para seguir aclarando, creo lo mismo que muchos: que el único Sumo que moría por ser una estrella (de rock, de tele, de lo que fuese) era Pettinato. Pero creo también que el Petti cumplía una función esencial en la banda y que sólo una parte de esa función era ser el bocón. Por eso siempre esperé que se decidiera alguna vez a terminar su libro sobre Sumo (que publicó parcialmente en 1993 con el título La jungla del poder). Parecía poco probable que, a esta altura de su estrellato, Pettinato pudiera sacarse el personaje de encima y ser verdaderamente sincero. Sin embargo, el libro que acaba de sacar sobre Sumo logra transmitir mucha de la sinceridad salvaje que hizo de la banda esa entidad irrepetible dentro del rock de acá. “Esta no es la historia verdadera de Sumo”, dice en el prólogo. “Es MI historia dentro de la banda. Porque yo estuve ahí. Y mis oídos se hartaron de escuchar a tanta gente diciendo que tal cosa no fue así. O explicándome cómo era Luca en realidad.” En otro momento del libro, Pettinato frena la acción en mitad de una frase y se dirige al lector: “Vos, sí, vos, ¿qué hubieses hecho, aparte de preguntar cuando me ves por la calle si lo podríamos haber salvado? ¿Qué hubieses hecho? ¿Querés que deje un espacio en blanco en este libro para que lo escribas?”. Y en un tercer momento, ya cerca del final, menciona al pasar su primera aparición con Divididos en Obras, después de años de no subir a un escenario, “de superar mi brutal paranoia, mi tendencia a pensar que los fans me iban a bajar a piedrazos, esa paranoia televisiva que te convierte en un ridículo outsider de tu verdadera y profunda vocación”. Esa es la única mención en todo el libro a la vida post-Sumo de Pettinato. Incluso en los fragmentos cancheros en los cuales transcribe literalmente las charlas que grabó con Daffunchio y Mollo y Superman Troglio para este libro, Pettinato nos ahorra el personaje que es en la actualidad. También evita con éxito los clichés repetidos hasta el cansancio por los periodistas de rock que han escrito sobre Sumo y sobre Luca. Recordemos que Pettinato hizo realidad el sueño imposible de todo periodista de rock: entrar en una banda, lograr por una vez ver las cosas no desde afuera sino desde adentro (imaginen por un instante a Mariano Clos, o alguno de los gansos de Fox Sports, sin la corbatita y con pantalones cortos y botines, jugando para la Selección; imaginen cómo cambiaría por completo su discurso si pudieran alguna vez hablar desde ahí). La ironía mayor es que el único miembro de la banda que valoraba ese “saber” de Pettinato como periodista de rock era Luca. Y ésa, precisamente, era la función del Petti en la banda: ser el empático mental de Prodan (“el maldito idiota pseudointelectual”, prefiere decir Pettinato), así como Da-ffunchio y Arnedo eran los empáticos musicales de Luca, los que se entendían con él no a través de la palabra sino con un instrumento en la mano, o simplemente tarareando juntos una melodía. De ahí vienen los mejores momentos del libro: cuando se le alinean los planetas, cuando logra que el lector esté con él en la sala donde ensayaban los Sumo, en el sótano de aquella casona de Hurlingham o en las sierras cordobesas (“Agachábamos la cabeza y tocábamos sin mirarnos, a lo sumo mirábamos de reojo hacia la ventana, rogando que cualquier cosa que pudiese interrumpirnos fuese neutralizada de inmediato, y que la música se formase sola, hasta que el Pelado se acercaba al micrófono y cantaba algo que lo unía todo. Tal vez Sumo fue eso: el mejor sistema jamás creado para liberar el inconsciente. Eramos una banda que vivía y se alimentaba de perder la conciencia. Queríamos hacer como hacían los demás, queríamos ser profesionales, pero no podíamos”). O cuando dice: “Es extraño pensar que casi todos esos temas que el público consideró híper urbanos se hicieron en medio de las sierras o de un jardín inglés de Hurlingham. La ciudad era como un hospital para los Sumo. Estábamos siempre como sentados contra una pared, mirando de reojo a los demás como hacen los pacientes en los pasillos de un hospital, preguntándose ¿y éste qué tendrá? ¿de qué van a operarlo?”. O cuando Luca, en pleno 1982, cocinaba fideos para todos y gritaba desde la cocina: “¡Las Malvinas son... italianas!” O cuando estaban escuchando el doble en vivo de Van Der Graaf y Prodan dijo: “Yo estaba ahí ese día, se oye un grito mío en el disco, mirá”. Y, en efecto, al rato se oía un aullido desde la audiencia que para todos los Sumo fue inmediatamente reconocible. El núcleo duro del libro de Pettinato es el vínculo irrepetible que logró darle Luca a la banda (“El buscaba una familia que no le rompiera las pelotas, una familia propia pero a la que sólo él decidiera cuándo pertenecer y cuándo no”) y el karma simultáneo de girar como satélites en torno de un planeta que se estaba autodestruyendo (“Lo importante era parecerse a Luca, aunque eso implicara bancarse a todos los pesados del mundo, los densos sin futuro, los a punto de morir que nos querían conocer”). Hay dos o tres escenas más bien impresionantes de los últimos tiempos del grupo (que, para entonces, se parecía según Pettinato a “un nene en una hamaca de plaza, empujado con rabia por un padre sin trabajo”). En una de ellas se ve a Luca acostado, profundamente dormido, llevar la mano debajo de la cama, manotear una de sus botellas de ginebra y beber sin despertarse. En otra, Pettinato cuenta cómo trataron de acomodar el cadáver de Luca cuando llegaron a la casa de la calle Alsina donde murió. A él le tocó alzarlo de la cabeza y dice que “la cabeza de Luca pesaba como un trueno”. Pero mi momento favorito en el libro es la historia (que quizá muchos conozcan pero yo ignoraba) sobre “Mañana en el Abasto”: Mollo había armado una batería con delay en uno de los palillos, sumaron una guitarra y el bajo de Arnedo y quedó algo climático, aéreo, como de Brian Eno, que les encantó a todos. Entonces Luca le agregó la voz. Y todos lo quisieron matar: había arruinado el tema con esa letra infantiloide, que además estaba cantada fuera de tono, desafinada. Hasta que Mollo se lo hizo escuchar a Spinetta y el Flaco dijo: “Qué letra más impresionante, y qué bien cantada que está”. Así se dieron cuenta los Sumo del pedazo de tema que tenían grabado, del regalo de despedida que Luca les dejaba antes de irse a su cielo con diamantes. Mañana de Sol, bajo por el ascensor, calle con árbol-es, chica pasa con temor No tengas miedo no, me pelé por mi trabajo, las lentes son para el sol y para la gente que me da asco No vayas a la escuela, porque San Martín te espera, estás todo el día sola y mirás a mi campera Tómates podridos, por las calles del Abasto, podridos por el sol que quiebra el asfalto del abasto Hombre sentado ahí, con su botella de Resero, Los bares tristes vacíos ya, por la clausura del Abasto José Luis y su novia se besan ahí por el Abasto, yo paso y me saludan bajo la sombra del Abasto Mañana de sol, bajo por el ascensor, calle con árbol-es, chica pasa con temor Parada Carlos Gardel, es la estación del Abasto, Sergio trabaja en el bar en la estación del Abasto Piensa siempre más y más, será por el aburrimiento, subte línea B, y yo me alejo más del suelo, y yo me alejo más del cielo también Ahí escucho el tren, ahí escucho el tren, estoy en el subsuelo, estoy en el subsuelo, Mañana de sol, bajo por el ascensor, calle con árbol-es, chica pasa con temor.
Buda bajo el aspecto de liebre (una leyenda de la India) Los juegos de luz y sombra que pueden verse en la superficie lunar, dieron lugar a la creación de una serie de leyendas Una de ellas nos explica porqué los habitantes de la India veían dibujada una liebre en dicho satélite. Hace varios siglos, el futuro Buda nació en forma de liebre y le correspondió vivir en un bosque, donde hizo amistad con un trío de animales: un mono, un chacal y una nutria. Bajo este aspecto leporino, quien tiempo después regresaría al mundo como el príncipe Siddharta Gautama, se convirtió en el líder del grupo y, además de aconsejar sabiamente a sus camaradas, no perdía ocasión de transmitirlesla doctrina religiosa y exhortarlos a seguirla. Cierta noche que estaban reunidos, la docta liebre les advirtió, al contemplar la Luna, que el día siguiente habría que ayunar. Instó al resto de los animales a obedecer la orden. Además, les sugirió practicar la caridad. A la mañana siguiente, la nutria vagaba por las orillas de un río, cuando vio a un pescador que enterraba en la arena siete pescados rojos ensartados en un palo. El astuto mamífero esperó que se alejara el humano y escarbó en el sitio preciso, hasta dejar los peces al descubierto. Luego cogió la rama con los dientes y arrastró el botín hasta su madriguera, pero no se atrevió a tocarlo porque deseaba guardar la orden. Entretanto, el mono saltaba de árbol en árbol y, de repente, descubrió un jugoso racimo de mangos. Jubiloso, lo arrancó y de buena gana se habría comido uno de los frutos, pero recordó las enseñanzas de la liebre y decidió guardarlo en su casa para el día siguiente. Por su parte, el chacal llegó a la cabaña de un guardabosques y, al encontrarla deshabitada, penetró cauteloso en su interior. Se adueñó de un tarro de manteca agria, dos trozos de carne asada y uno de iguana. Con dificultades, se llevó todo a su cubil y, a pesar de que lo acosaba el hambre, también optó por conservar el ayuno. Mientras esto pasaba, el futuro Buda yacía en su guarida descansando, cuando atravesó por su mente la idea de que si alguien le solicitaba comida, nada podría darle. Sin embargo, resolvió de inmediato que estaría dispuesto a ofrendar su propia vida. El dios Brahma captó aquel pensamiento y para averiguar si había sinceridad en Siddharta, se disfrazó de monje y descendió a la Tierra. Ya en el bosque, se topó con la nutria y aprovechó la oportunidad para probarla. Le aseguró al nervioso animalito que no había probado alimento en varios días. La nutria, sin dudarlo siquiera, le ofreció los pescados que había conseguido. El falso monje agradeció la buena disposición, pero rechazó los pescados porque dijo encontrarse también ayunando y continuó su camino. Antes de encontrar a la liebre, visitó al mono y al chacal. Les hizo la misma petición que a la nutria, obteniendo resultados similares, y procedió de igual manera. Al tener frente al futuro Buda, le suplicó que le diera alimento y la liebre cumpliendo su promesa pidió al dios, metamorfoseado en sacerdote, que hiciera una hoguera en un claro del bosque para saltar sobre ella y brindarle su carne. Brahma siguió la indicación, pero con su mágico poder no permitió que la liebre se chamuscara ni siquiera un pelo, sino que experimentara la sensación de sumergirse en un lecho de blandas nubes. Paso seguido descubrió su identidad y, para dejar testimonio de aquella conducta ejemplar, se convirtió en gigante, destruyó una montaña con sus manos y, valiéndose del polvo obtenido, dibujó en el disco lunar la figura de una liebre

Filosofía Aquí y Ahora (Segunda Temporada) 10- Alberdi: El fragento preliminar El siguiente texto es una transcripción literal de lo expuesto oralmente por J.P Feinmann en el programa de T.V "Filosofía Aquí y Ahora II", Segunda Temporada. Encuentro Nº 10- Alberdi: El Fragmento prelimiar 1- ¿Cuál es el propósito de el "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho"? Continuamos en este encuentro, con nuestro estudio de la Filosofía Latinoamericana. Como gran texto de la Filosofía Latinoamericana, en la Argentina hemos hecho un aporte invalorable. Se hizo en el siglo XIX. Y lo hizo, (Yo creo que es el más grande pensador que dio este país, y es una de sus figuras más puras, más conmovedoras, más fascinantes), Juan Bautista Alberdi. Alberdi, en 1837, publica su "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho". El "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho" es un intento de Alberdi por acercarse a Rosas. ¿Qué tenemos aquí? Tenemos, otra vez, un intelectual que quiere acercarse a un gran caudillo político. Esto, nosotros lo hemos estudiado en los intentos de Martin Heidegger por aproximarse a Adolf Hitler, el führer de Alemania, y Heidegger intentando ser el führer filosófico de Alemania. Digamos que, Juan Bautista Alberdi quería darle a Rosas una ideología, un pensamiento. Él lo va a decir: La Argentina hasta ahora ha tenido tres etapas: La etapa de la espada. La etapa, que es Mayo... San Martín, la Revolución. La etapa del orden, que es Don Juan Manuel de Rosas. Y ahora viene la etapa de la inteligencia, que era la etapa de Alberdi. ¿Como llega Rosas al poder? Vamos a analizar ésto. En 1828, el 13 de Diciembre, Juan Lavalle fusila a Manuel Dorrego, en la localidad de Navarro. Lavalle había derrocado al legítimo gobernador Manuel Dorrego por sus tendencias Federalistas. Y entonces, lo derrota en una batalla. Y los sicarios Acha y Escribano, entregan a Dorrego a Lavalle. Y Lavalle lo fusila, como dije, en la localidad de Navarro. Si ustedes me preguntan ¿Qué fue eso?. Yo diría francamente, fue un asesinato. Porque Lavalle mató al gobernador legítimo, legítimo de Buenos Aires, al Federalista Dorrego. "Lo mató en el silencio de las leyes", como va a decir Rosas. De modo que fue uno de los crímenes más atroces de nuestra historia. Este crimen, este crimen va a tener tal poder, digamos, disolutorio en nuestra historia, tal poder disolvente, que va a llevar, por fin, a la necesidad del orden. Tengamos en cuenta entoces, siempre que las sociedades entran en una gran convulsión anárquica, se exige el orden. Entonces, asume en 1830 Don Juan Manuel de Rosas como gobernador de la Provincia de Buenos Aires y Representate de las Relaciones Exteriores de la Confederación Nacional. Gobierna Rosas. Gobierna Rosas. Entre tanto una serie de jóvenes intelectuales comienzan a reunirse -sabemos esto- en el salón de el librero Marcos Sastre. Y forman lo que se llama "El Salón Literario". "El Salón Literario" comienza a funcionar en 1837. Ahí, cada uno dice sus distintos discursos. Y ahí, Alberdi hace saber que ha publicado su "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho". ¿En qué consiste. Para qué escribe Alberdi este "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho"? Alberdi tenía 26 años -escuchen muchos, eh?- 26 años tenía. Y escribe este fragmento. En realidad el fragmento está escrito dirigido a Rosas. Y Alberdi le entrega a Rosas algunos elogios muy grandes como "El grande hombre que dirige nuestros destinos". Luego esto le va a costar caro, porque los Unitarios en Montevideo se la van hacer pagar caro. La primera pregunta que se hace Alberdi en el "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho" es: ¿Cuál es la relación entre las leyes universales y las leyes individulaes de nuestra condición nacional?. Alberdi dice que hay una Ley Universal que está expresada por todos los códigos del mundo. Todos los códigos del mundo expresan una Ley Universal. Pero cada país, tiene que expresar su Ley individual, su Ley Particular. Y con ella incluirse en la Ley Universal. En el código Universal. 2-¿Qué es una Nación, según Alberdi? Alberdi se va a preguntar: ¿Qué es una Nación?. Y va a unir la idea de Nación con la Filosofía, con el pensamiento. Va a decir: "Una Nación es ese territorio que puede pensarse a sí mismo, que puede darse a sí mismo una Filosofía. De aquí que los conceptos de Filosofía y Nación, sean fundamentales en Alberdi. (Y bueno, el primer libro de ensayos que yo publiqué, justamente, se llama "Filosofía y Nación", en homenaje a Juan Bautista Alberdi). ¿Qué va a decir Alberdi? El rostro particular, único de una Nación, surge cuando esa Nación se conoce a sí misma. Y una Nación se conoce a sí misma a través de la Filosofía. Pero, ¿Cómo?, ¿Qué es la Filosofía para Alberdi? Alberdi es un intelectual argentino que se ha formado en los grandes maestros de el derecho europeos: Savigny, Lerminier, Théodore Jouffroy ,Víctor Cousin. Por ejemplo, Alberdi conoce a Hegel a través de Víctor Cousin. Es decir, vamos a tomar ya, este elemento. Ser culto en la Argentina de 1837, era ser culto a la europea. No había otra manera de ser culto. Llegaban los libros de Europa y los intelectuales de aquí, se morían por devorárselos. Digamos, todo el resto del Federalismo del Interior no producía libros. Por supuesto, ni leía los libros que llegaban al puerto de Buenos Aires. Al puerto de Buenos Aires llegaban las novedades de Europa. Y junto con las novedades, en distintos artículos -ya sean vestidos, porcelanas-, llegaban los libros. Entonces, Alberdi se forma con la cultura europea. Y con esa formación quiere descubrir la cultura Nacional. Aquí tenemos una contradicción muy fascinante. Vamos a ver cómo la resuelve Alberdi. Alberdi va a pensar muy bien ésto. Y va a establecer una relación entre lo Universal y lo Particular. ¿Qué es lo Universal? Lo Universal es la Razón Universal. La Razón Universal es la Razón Occidental para Alberdi. Si ustedes me lo preguntan, les voy a decir categóricamente qué fue la Revolución de Mayo, en mi humilde opinión, que está en contra de la de muchos. La Revolución de Mayo, no fue una Revolución. Fue el pasaje, el pasaje de la hegemonía dominante de España a la libertad de comercio con Inglaterra y a la libertad de relación cultural con Francia. Es decir, a la globalización -por usar esta palabra- española: arcaica, godista, monárquica, vieja, atrasada... Sarmiento escribe en "Recuerdos de Provincia": "Se teme que cinco años de inquisición hayan achicado el cerebro español". Así que, imagínense ustedes, el respeto que le tenían los liberales del Plata a España. En cambio, en cambio la nueva globalización tienen que ser Gran Bretaña y Francia. El 25 de Mayo, las naves ancladas en el Río de la Plata festejan a cañonazos. Ya no va a ser más necesario el contrabando. Ahora el comercio es directo. Ya no va a ser más necesario invadir las Provincias del Río de la Plata como en la Primera y en la Segunda Invasión Inglesa. Y George Cunning , primer ministro inglés, dice una frase notable: "Ya no entraremos como guerreros, vamos a entrar como mercaderes". Bue, así los quieren aquí. Así entran, entran como mercaderes. Pero, al entrar como mercaderes, lo que entra es la racionalidad de Occidente. La Razón Universal. Entonces dice Alberdi: "A esa Razón Universal nosotros tenemos que unirnos, porque esa razón universal es el alma del Drecho. Pero, tenemos que unirnos conservando nuestras particularidades". Conservando nuestras particularidades. O sea, conservando nuestra propia identidad. Ahora, quiero llevar a la consideración de ustedes, que la propuesta de Alberdi es unirse a una universalidad, en tanto particularidad. O sea, nosotros seríamos la particularidad que se une a la universalidad, expresada por las grandes potencias metropolitanas. Es como si nosotros, en ese momento, le hubieramos dicho, desde el Plata a Francia e Inglaterra: "Miren, nosotros somos la Razón Universal y ustedes son la particularidad que tienen que unirse, en tanto particularidad, a nuestra universalidad". ¡Se hubieran reído!. Se hubieran reído y habrían dicho: "No, ¡por favor!. ¡Nosotros somos Occidente!. Nosotros somos las Naciones Metropolitanas. Ustedes son los países adyacentes". Los países que, una teórica del Poscolonialismo, Gayatri Spivak, llama "Países Subalternos". Entonces, Alberdi, en tanto intelectual de un país subalterno, se propone como necesario, como necesario para entrar, digamos, en eso, en eso que se llama "El tren de la Historia", unirse al devenir universal de la Razón de Occidente. Y a esa Razón de Occidente unir nuestra particularidad. Nuestro rostro particular. 3- ¿Cúal es la propuesta de Alberdi? La propuesta de Alberdi es la de integrarnos, en tanto particularidad, en el desarrollo universal de la Razón Occidental o europea. O sea, nosotros somos una particularidad y lo universal es la cultura europea: Lo universal, la civilización, el progreso, las luces de la razón... todo eso es lo que representa Europa. Nosotros tenemos que descubrir nuestro rostro particular. Pero nuestro rostro particular, solo va a tener significatividad si se integra, en tanto particularidad, a ese momento, a ese desarrollo universal de la razón de Occidente. Si no nos integramos a eso, nos quedamos fuera de la Historia. O sea, lo que Alberdi va a decir es que hay dos niveles: Un nivel es, el que él llama, "Humanidad", el nivel de la Humanidad. Y otro es, el que llama, el de la "Nación". La Humanidad está dada por el desarrollo de las potencias europeas. Una de las cosas geniales que tuvo el Imperialismo o el Colonialismo europeo, fue presentar sus conquistas con valores. El Imperio Romano, por ejemplo, cuando conquistaba territorios, los conquistaba en nombre de la grandeza de Roma. Pero, los Imperios, de la burguesía capitalista del siglo XIX, conquistaban, conquistaban los territorios coloniales en nombre del progreso, de la civilización, de las luces de la razón. Estas eran las banderas ideológicas. La civilización era lo que Europa llevaba a los países periféricos. Entonces Alberdi llama a esa civilización, encarnada por los grandes países centrales de la Europa capitalista, los llama "Humanidad". Esa es la Humanidad. Hay aquí, una equiparación entre Europa y la Humanidad. Esa Humanidad implica un nivel, un nivel fundante. Esa es la Humanidad. Ese es el desarrollo de la Humanidad. Y a ese desarrollo de la Humanidad tenemos que integrar nuestra Nación. Integrarla con sus características propias. Integrarlas en la modalidad de lo más auténtico que podamos conservar de nosotros. Una de las cosas más auténticas, que Alberdi cree que puede conservar nuestra Nación es, la figura de Don Juan Manuel de Rosas, que para él representa... representa lo que para un europeo sería el color local, es decir, representa una figura muy romántica, como efectivamente lo era Rosas, y representa el orden que el pensamiento necesita para desarrollarse. Entonces, ¿Cuál es el propósito del "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho"? El "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho" es dar a nuestra forma particular de ser una Nación, darle un objetivo: Ser nosotros mismos pero participar de el desarrollo necesario de la humanidad. Porque ese desarrollo es el del progreso. Si no nos incorporamos a ese desarrollo vamos a estar fuera del progreso. Llevado a términos de hoy, esto ha sido expresado con una dualidad que era: Países Desarrollados y Países en Vías de Desarrollo. Ustedes observen qué interesante es ver la falacia que hay en esto. Porque cuando se dice: Países Desarrollados y Países en Vías de Desarrollo, pareciera que hay una sola vía. Y que los Países Desarrollados y los Países Subdesarrollados van por la misma vía. Y que los Países en Vías de Desarrollo van a alcanzar en algún momento, en esa misma vía, a los Países Desarrollados. No. No. No. Lo que ocurre es que los Países Desarrollados van por una vía, y los Países Subdesarrollados van por otra vía. Y los Países Subdesarrollados lo único que han hecho hasta el día de hoy, es profundizar su atraso, su fracaso, al haber sometido su soberanía a los dictámenes de los países hegemónicos de la Economía de la historia mundial. Entonces, esta hegemonía de lo Universal que marca Alberdi, es la de los Países en estado de desarrollo, ¿no?, como se dirá después. Para Alberdi, entonces, lo fundamental es una consigna que larga, que es muy conocida, y es: "Gobernar es poblar". Ignacio Anzoátegui , un hombre que solía empezar sus artículos diciendo: "Seamos claros. Soy Nazi". Ignacio Anzoátegui, tiene un libro que se llama "Vidas de muertos". Y el capítulo dedicado a Alberdi empieza diciendo: "Dijo: Gobernar es Poblar. Y núnca se casó". 4- ¿Por qué fracasa su proyecto? ¿Por qué fracasa este proyecto? Por qué Alberdi escribe un texto tan brillante, que ni llega a manos de Rosas, lo habrá bloqueado Pedro de Angelis, que era el escribiente de Rosas, o a Rosas no le habrá interesado. Pero, hay un drama para el jóven Alberdi. Hay un drama para el jóven Alberdi, que estaba tramado él, intelectualmente, por lecturas europeas. En 1938, un almirante francés bloquéa a Rosas. O sea, la Particularidad y la Universalidad entran en conflicto. ¡Alberdi no sabe qué hacer! Qué es lo que va a elegir... Si para él, lo Particular, que debía unirse al Universal, ¡Era Rosas!. Y lo Universal, que debía recoger lo Particular y llevarlo hacia el progreso, eran "Las luces de la Francia". Y aquí tenemos, que viene una escuadra de barcos franceses con el almirante Le Blanc y bloquéa el estuario del Río de la Plata. Y Rosas, como era realmente un cabeza dura, por supuesto no transa, no arregla nada. Entonces, Alberdi dice: "Pero, ¡Caramba! ¡Qué complicada es esta situación!. Yo siempre creí que la Francia iba a hacer bien las cosas. Y que Don Juan Manuel, que era nuestra Particularidad... -porque Don Juan Manuel es nuestra Particularidad-. Pero, aquí está la cuestión. Don Juan Manuel no quería ser una Particularidad. Don Juan Manuel de Rosas quería ser un Universal. Un Universal no puede someterse a ninguna otra universalidad. Es decir, si una Nación se considera a sí misma un Universal, una totalidad autónoma, no puede ser la parte subalterna de otra. Esto era en realidad, lo que Alberdi pretendía. Digamos, integrar nuestra particularidad Nacional al desarrollo universal de la racionalidad europea. Rosas, no. Rosas no lo acepta al almirante Le Blanc. Porque lo que dice Rosas es: Nosotros somos una Nación y tenemos una identidad nacional. Y esa identidad nacional nos hace Universales. Es decir, somos tan Universales como los europeos porque tenemos una identidad propia. Quizás de ningún modo lo hubiera dicho en estos términos, porque por supuesto, no tenía la formación dialéctica que Alberdi sí tenía. Pero esto es lo que Rosas pensaba. Y realmente lo explicita en una carta a Juan Facundo Quiroga, que es la famosa "Carta de la hacienda de Figueroa". Rosas es distinto de Alberdi. Rosas, digamos, es un gobernante que se mezcla con el pueblo, que va a los candombes de los negros, que conoce las costumbres de los indios, que -como dice Sarmiento- en cualquier lugar de la Pampa se baja del caballo, se come un poco de pasto, y es capaz de decir en qué estancia está. Alberdi no. Alberdi no tiene nada que ver con eso. Es incapaz de saber en qué estancia está. A penas podía saber que estaba en la ciudad de Buenos Aires, digamos. Alberdi es un muchacho culto, muy culto. Endeble. Vivió exiliado casi toda su vida. Quizás hasta se podría decir que era físicamente cobarde. Porque cuando vuelve al país, en el 80, Sarmiento se le acerca, y Sarmiento ampuloso, un titán, le dice: "A mis brazos Dr. Alberdi". Y Alberdi se apichona, digamos, se achica. Y bueno, muy pronto se va del país y muere en el exterior. Entonces, Alberdi se va a Montevideo. Y para irse a Montevideo se pone una Divisa Punzó, para poder llegar al puerto, y que nadie, digamos, lo moleste, lo intercepte... que crean que es un verdadero Federal. Y en medio del río, tira la Divisa Punzó. Llega a Montevideo y comienza a conspirar contra Rosas, del lado de los Unitarios que estaban aliados a la flota del almirante Le Blanc. Los Unitarios de Uruguay estaban aliados a los fanceses. Es decir, entonces, que el jóven intelectual Alberdi, que había escrito el "Fragmento Preliminar del Estudio del Derecho" para Rosas... Termina conspirando contra Rosas, de manos de los Unitarios que están en Uruguay, y a favor de los intereses de los Unitarios y de Francia -que coincidían-. Esto era inevitable. Porque para Alberdi, como dijimos, ser culto era ser culto a la europea. Y, si bien Alberdi valoraba la figura de Rosas, más valoraba la cultura de Francia. Por eso, este proyecto lamentablemente fracasa. Era imposible. Hubiera sido deseable: Un gran caudillo político y un gran intelectual unidos en conquistar, conquistar la modernización de la Argentina, sin perder su soberanía. Eso, no fue. Vamos a seguir hablando de todos estos temas. Y mucho más de Historia del Pensamiento Argentino. Porque esto, continúa. FUENTE: el impresionante blog ZERO UNO Filosofía, para mi, solo es un formato estructural más, uno como cualquier otro, como los tantos que vos tenés, quizás sin saberlo. Para mi, es solo una estructura que ayuda a tanta desestructura que me abunda. Es como un "recuerdo", tal vez olvidable...¿quién sabe?. No entiendo y entiendo por qué tanto terror, tanta fobia, tanto espanto y finalmente Miedo ante éstos formatos (Sistema Filosofía) que no son muy diferentes de "otros" -por ejemplo: "Lo estético y su goce". En fin... sigamos en la utopía de la "libertad", sigamos niños y tal vez ciegos. Por suerte, y soy privilegiada, gozo de todas las manifestaciones de lo humano. gracias a delarena-zero por brindar las transcripciones desde su blog.

Filosofía Aquí y Ahora (Segunda Temporada) 9- La Filosofía Latinoamericana El siguiente texto es una transcripción literal de lo expuesto oralmente por J. P Feinmann en el programa de T.V "Filosofía Aquí y Ahora", Segunda Temporada. Encuentro Nº9- La Filosofía Latinoamericana 1- ¿Desde qué punto de partida podemos pensar la Filosofía Latinoamericana? Nos vamos a empezar a dedicar a la Filosofía Latinoamericana. Aquí ya está el primer problema. ¿ Hay filosofía en Latinoamérica? Voy a contar una pequeña anécdota. Cuando yo cursé Historia del Pensamiento Argentino, no era Historia de la Filosofía Argentina. No había una Filosofía Argentina. Acá da pudor hablar de una Filosofía Latinoamericana. Filosofía hacen los Europeos. Nosotros a lo sumo, pensamos. Entonces, habría que decir: Nos vamos a empezar a ocupar del "Pensamiento Latinoamericano". Pero bueno, lo importante es pensar. Después vamos a ocuparnos de si interesa si es Filosofía o Pensamiento. Vamos a ver, desde qué punto, desde qué punto pensamos nosotros o hacemos Filosofía Latinoamericana, de el Pensamiento Argentino. Materias de las que, aclaro, fui profesor durante largo tiempo, hasta el 74. Cuando vino un señor, que se llamaba Alberto Ottalagano, y me echó de la Facultad, porque el gobierno de Isabel Martinez lo puso a Alberto Ottalagano que era, digamos, nazi tirando a la derecha. El punto de partida de la Filosofía Latinoamericana tiene que ser Latinoamérica. Es una filosofía en situación. Nosotros tenemos que pensar desde nosotros mismos. Y esa va a ser ya una tremenda originalidad de la Filosofía Latinoamericana. Porque nosotros, los Latinoamericanos, hemos sido pensados más de lo que pensamos. Y cuando nos hemos pensado, pensamos a partir de categrorías europeas. Raramente hemos elaborado categorías propias que surgieran de la realidad, la realidad social, política, humana, existencial, del Continente Latinoamericano. En este sentido, plantear un Pensamiento Latinoamericano es ya un desafío, porque vamos a partir de una situación distinta a la del pensamiento europeo. Para decirlo claro: La filosofía europea es la filosofía del Occidente europeo. El Occidente europeo tuvo la gran habilidad de identificar a la razón, al progreso, a la civilización y a la filosofía con Occidente. Olvidando, desde ya, todo el mundo Islámico y olvidando, por supuesto, a el Continente Latinoamericano. Pero, el Continente Latinoamericano puede pensarse a sí mismo. Y ya nos estamos pensando a sí mismo. Porque esto que acabo de decir es uno de los puntos de partida del Pensamiento Latinoamericano: Señalar. Señalar, pero claramente, terminantemente. Vamos a tratar de grabarlo. Y esto le va a molestar a muchos: La Filosofía tal como se la entiende, es la Filosofía del Occidente Europeo. Que nace en los Griegos, en el Mediterráneo, en el siglo V a.C, y llega hasta Derrida. Hasta Derrida, hasta Foucault, hasta los Estructuralistas, Posestructuralistas, que ahora triunfan en la Academia Norteamericana, que los asume y le dan un poder enorme. En cambio nosotros tenemos que pensarnos a partir de nosotros mismos. De Latinoamérica. Pensar como Latinoamérica, como Latinoamericanos. Eso quiere decir, y esto es la pregunta del desafío, que quizás no somos parte de la Historia de Occidente. O que quizás somos una particularidad de la Historia Universalizadora de Occidente. O que quizás, o que quizás hemos sido arrasados por el poder de Occidente. La teoría que yo voy a sostener es que: América, como los territorios Asiáticos, Africa, India, China, fueron colonizadas por las potencias europeas. No bien llega Colón en 1492 a América, comienza el despegue del capitalismo burgués. Cuando llegan esas tres carabelas ahí despega el capitalismo burgués. ¿Cómo, cómo despega? Despojando las riquezas de América. Esto es lo que Marx, en un capítulo célebre, "El Capital", que es el capítulo XXIV de "El Capital", que se llama, a propósito, de la llamada "Acumulación Originaria"..., Marx se pregunta ¿cómo el capitalista consiguió su capital. Porque el capitalista no viene al mundo con el capital. El capitalista tiene que conseguir el capital. O sea, la civilización burguesa tuvo que hacerse poderosa. ¿Cómo se hizo poderosa? Saqueando a su periferia. Saqueando a su periferia. La conquista de América es para llevarse el oro de América hacia los países centrales. Y ese es el fundamento de la "Acumulación Originaria" del capital europeo y su posible despegue. 2- ¿Hay un Pensamiento Latinoamericano? Bueno. Esto tiene una respuesta inmediata y fácil. También, un poco orgullosa, digamos. Nosotros estamos aquí. Estamos haciendo un curso de Filosofía por televisión y desde la República Argentina, que no es Europa. Aunque lo intentó ser, digamos. En algún momento estuvo muy orgullosa de ser Europa, al comienzo del siglo pasado. Pero ese es otro tema. ¿Hay un Pensamiento Latinoamericano? Sí. Nosotros aquí pensamos en situación. Pensamos como Argentinos. No podemos pensar como otra cosa. Aunque quisiéramos pensar como un europeo, no podríamos porque no somos europeos. Porque los únicos que pueden pensar como europeos son los europeos. O sea que, ésto que nosotros estamos haciendo aquí, que estamos tratando de pensar, de pensar-nos, es Filosofía Latinoamericana. Ahora. Lo que potenció el pensamiento europeo, lo que lo hizo y lo hace posible, lo que hizo de Europa una potencia central, ubicada en la centralidad del mundo, fue el Genocidio Americano. Es decir, cuando llega nuestro amigo Colón, en ese Día que llamamos, absurdamente, de la Raza, ahí se inicia el despegue del capitalismo europeo. Ahí comienzan las naves. Los galeones españoles se llevan todo el oro a España. Como España en esa época era una nación un tanto indolente, no hacía nada con el oro. Entonces, aparecen los piratas. ¿Y qué hacen los piratas? Le roban el oro a los galeones españoles. Le roban el oro a los galeones españoles y se lo llevan a Gran Bretaña. Gran Brataña es una nación industrialista, pujante, y hace el Capitalismo. Hace el capitalismo. Entonces, cada vez más, ese capitalismo se va concentrando en Europa. Ahora. En sí, ese capitalismo responde a un Genocidio Latinoamericano, que se calcula entre treinta, cincuenta o setenta millones de muertos. Cuando muere una persona, nos horrorizamos. Cuando nos dicen que mataron cincuenta millones, es una estadística. Este es el horror de las grandes cifras. Son una estadística. No nos emocionan. Si vemos morir a alguien, en la calle, que lo atropella un coche, puede que nos dé un infarto. Pero cuando nos dicen que mataron cincuenta millones de habitantes, originarios, en América Latina... y bueno... es una estadística. El pensamiento acerca del holocausto, de lo que nos vamos a ocupar acerca de Auschwitz, dice: "No mataron seis millones de judíos. Mataron uno y después lo mataron seis millones de veces más". Esto es para recalcar el valor de cada vida singular humana. Entonces, con este genocidio, que Europa no reconoce... Pero vieron que España festejó los quinientos años de la conquista de América como un gran acontecimiento festivo!. Fue un Festival. Bueno... Ese Festival para América Latina representó el despojo, no solo de vidas humanas, de todas sus riquezas, que fueron llevadas al centro de Europa. Y en Inglaterra, esto toma el despegue del capital. Y ahí se produce la centralidad de la civilización, en Europa. Europa pasa a representar la Civilización. Lo que tiene el capitalismo de la burguesía, que es una clase poderosa, históricamente poderosa, y Marx lo reconoce mucho a esto en "El Manifiesto Comunista". Marx es un hombre enamorado de la burguesía (en "El Manifiesto Comunista" ) porque ve que la burguesía es una clase tremendamente poderosa para hacer la Historia. Entonces, la burguesía concentra las Industrias en Manchester y Liverpool. Inglaterra es una nación industrialista. Y todos los otros territorios periféricos quedan condenados a ser porveedores de materias primas del taller del mundo, que es Inglaterra. Y yo les voy a explicar muy, muy simplemente, por qué un producto industrial vale más que, digamos, una parva de trigo. Porque a la parva de trigo no hay que agregarle nada. Entonces, una clase ociosa, agarra la parva de trigo y la exporta. En cambio, el producto industrializado requiere que se le agregue valor. "Valor"no es un pedazo de fierro. Es un fierro trabajado. Es el trabajo del acero, de la industria, del hierro. Entonces, el producto industrializado siempre vale más que la materia prima. Nosotros quedamos condenados a ser productores de materias primas. Europa es el taller del mundo, y sobre todo Inglaterra, el taller de todas las manufacturas, que luego exporta a América Latina, que importa esas manufacturas, como importa el pensamiento europeo. Porque esto es lo doblemente trágico: No solo América Latina se dedica a no producir industria autónoma, sino que no produce un pensamiento autónomo. Porque el Pensamiento Latinoamericano comienza su despegue como reflejo del pensamiento europeo. Y no podía ser de otro modo. Porque para ser culto, en el siglo XIX, había que leer los textos de los teóricos europeos. Porque en verdad, por ejemplo en la Argentina, los que no eran cultos, digamos, los caudillos federales: Facundo Quiroga, Ángel Vicente Peñaloza, Francisco Ramírez, Felipe Varela, Ricardo López Jordán, y todos los caudillos, no eran cultos, no eran cultos, no podían ser cultos, eran hombres del pueblo, eran ignorantes. En cambio, la clase cultivada de Buenos Aires, lee todos los libros europeos, que venían en los barcos. Y con esos libros europeos, intentan comprender nuestro país. Trágica contradicción. Trágica contradicción. 3- ¿Poscolonialismo o Neocolonialismo? Hay una corriente filosófica que se estudia todavía en las academias y que tuvo mucho desarrollo, y que es la llamada Teoría Poscolonial. El representante que a mí más me interesa, y que quizás ustedes oyeron hablar de él por lo que hizo, (ahora murió), es Edward Said. A Edward Said estaba asociado, con el pianista y director de orquesta Daniel Barenboim, porque habían hecho una orquesta mitad palestina y mitad israelí, que dirigía Barenboim, y Edward Said le daba a Barenboim, digamos, el fundamento teórico. Edward Said se llama a sí mismo un teórico poscolonial palestino. Después, está Gayatri Spivak, de la India, y está Homi Bhabha. Pero ellos están equivocados. La situación que ellos describen no es Poscolonial, digamos. Nadie puede decir que la India es un territorio que ha dejado de ser una colonia definitivamente. O Palestina, o Argelia, digamos. Son territorios Neocoloniales. Esta es una definición que corresponde a Tulio Alperín Donghi, que lo cito porque es, digamos, un historiador muy prestigioso, que se fue de la Argentina en 1966 e hizo una gran carrera académica en los Estados Unidos. Entonces si uno lo cita a Tulio Alperín Donghi, queda bien. Entonces, Tulio Alperín Donghi dice: "El pacto Neocolonial". Vamos a hablar del Pacto Neocolonial. ¿Qué es la Revolución de Mayo?. La Revolución de Mayo es el Pacto Neocolonial que Buenos Aires hace con las potencias europeas hegemónicas de ese momento: Inglaterra y Francia sobre todo. Inglaterra en lo económico. Francia en lo comercial. Y reniegan de España. Es salir de España para entrar en la órbita de Inglaterra y Francia. Ese es el Pacto Neocolonial. Ahora. Spivak, Edward Said, Homi Bhabha dicen que ellos escriben Teoría Poscolonial. No hay Poscolonialismo, porque el colonialismo no terminó. No hay Poscolonialismo. Lo que hay son nuevas formas de colonialismo. Asi que, estos teóricos parten de un punto de vista equivocado. Ellos, entonces, el error que tienen es que, para estudiar los textos coloniales estudian la literatura europea. En efecto, en la literatura europea hay una enorme presencia del colonialismo. Por ejemplo estudian Jane Austen, estudian "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad. Y ahí estudian los elementos colonialistas que hay en esa literatura. Nosotros no necesitamos de ningún texto europeo. Fue nuestra propia burguesía, porteña, burguesía de Buenos Aires, una burguesía ilustrada, la que escribió los textos Neocoloniales. A ver si está claro ésto. No tuvimos que ir a buscar, digamos, las teorías colonialistas en los europeos. Fueron escritas por nuestra ilustrada burguesía de Buenos Aires. Por supuesto se basaron en libros europeos. Pero las escribieron ellos mismos y brillantemente, con gran talento. Con gran talento y el más talentoso de todos, el que escribe un libro desmedido, desmesurado, genial, contradictorio, digamos, que uno lo odia, lo detesta, lo ama, lo admira, que es una mezcla de novela, ensayo, psicología de los personajes, estudio geográfico... todo, es "El Facundo" de Sarmiento, de Domingo Faustino Sarmiento. "Facundo Civilización y Barbarie", o Civilización o Barbarie, también, porque es una opción de hierro la que da Sarmiento. Entonces, nosotros tenemos lo siguiente: Nuestro gran texto Neocolonial es el que Sarmiento comienza a publicar en el diario "El Progreso", de Chile, donde Sarmiento estaba en efecto, exiliado. Entonces, en ese exilio de Sarmiento... Sarmiento era un hombre..., Bueno, Sarmiento era un titán, digamos. No hubo otro como Sarmiento. Fue un gran escritor, fue un gran viajero, fue un gran mujeriego, fue Presidente de la República, fue militar, fue asesino, como él mismo lo dice: "Van a conocer ahora al militar, al asesino"... Y pensar las estupideces rosas, que se escriben sobre Sarmiento en los libros de Historia de los colegios argentinos. Es un insulto. Un insulto a la personalidad gigantesca de Sarmiento. Él mismo, en "Mi defensa" hay un capítulo en el que dice: "Ahora van a conocer al militar, al asesino". Este personaje tan contradictorio, merece un mejor tratamiento. Y vamos a tratar de dárselo. Sarmiento escribe, en Chile, donde estaba exiliado por el gobierno de Don Juan Manuel de Rosas, escribe "Facundo". Y lo publica en "El Progreso", como folletín. Es un folletín. Escribe descontroladamente. Y vamos a ver qué es lo que nos dice, en este texto fundamental de nuestra literatura. 4- ¿"Facundo", un gran libro Latinoamericano? La pregunta es: ¿Es "Facundo" un libro americano? ¿Es un libro que responde a la esencia profunda de nuestro país, de la Argentina?. ¡Por supuesto!, ¡Por supuesto!. Más allá de todos los teóricos que encuentren en "Facundo" la teorización del Pacto Neocolonial, la exaltación de la unidad con Europa, la necesidad de europeificar el país, e incluso, la necesidad de exterminar a los gauchos y a sus caudillos, "Facundo" es un libro profundamente Argentino y Americano, porque... Ustedes observen lo siguiente: Sarmiento no escribe la biografía de Rivadavia, Sarmiento no escribe la biografía, ni siquiera, ni siquiera la de San Martín. Como hace Mitre, digamos, que escribe las biografías de los grandes hombres de la Historia Argentina, ¿No?: San Martín, Belgrano... No, no. Sarmiento se mete con lo que yo llamo "El barro de la Historia". Sarmiento escribe la Biografía de Juan Facundo Quiroga. No escribe la biografía del General Paz. No escribe la biografía del General Paz, que para Sarmiento era la esencia del militar a la europea. Escribe la de Juan Facundo Quiroga, porque Juan Facundo Quiroga es para Sarmiento un personaje Argentino, Americano. Es un caudillo detrás del cual van las masas. Un caudillo que tiene una vida azarosa. Un caudillo bárbaro para Sarmiento. Representa a la barbarie, es decir, lo otro de la civilización. Pero ese otro de la civilización lo fascina tanto a Sarmiento... que escribe sobre eso. E incluso, llega a decir de Quiroga "Nuestras sangres son afines". Y describe tanto a la montonera de Quiroga, que en algún texto que habré escrito en el pasado, yo lo llamaba a Sarmiento "El poeta épico de la montonera" porque... Esto es muy lindo, piensenló: En "Martín Fierro", no hay montoneras. El "Martín Fierro", que es tomado como el canto al gaucho, lo que hay, es el gaucho derrotado, el gaucho llorón, el gaucho que se va a la frontera con el Sargento Cruz, se fue de entre los indios y cuando vuelve, vuelve manso, vuelve a trabajar: "El que obedeciendo vive/Nunca tiene suerte blanda/Mas con su soberbia agranda/El rigor en que padece/Obedezca el que obedece/Y será bueno el que manda". Bueno, esa, digamos, no es una consigna muy combativa. ¿No?. ¿Por qué? Porque el gaucho en "Martín Fierro", es el gaucho derrotado, que está pidiendo permiso para formar parte del sistema que ya hegemoniza Buenos Aires. Facundo Quiroga, no. El gaucho que pinta Sarmiento es el gaucho de la montonera guerrera. El gaucho del gran caudillo de La Rioja, que guerrea contra el General Paz en Oncativo, en La Tablada. Que llega a Buenos Aires. Que cambia cartas con Rosas. Que Rosas lo manda en esa misión al Interior. Que lo matan en Barranca Yaco... Es una vida llena de acontecimientos. No es la vida del Señor Rivadavia. No es la vida del señor Rivadavia que hacía negocios con la Baring Brothers. Y... ¡Ojo!, esto no es revisionismo. Yo no hago revisionismo. El que crea que yo hago revisionismo le aviso lo siguiente, a los que crean que yo hago revisionismo histórico: Yo me olvidé al revisionismo histórico. Yo estudio a la Historia Argentina desde el libro de Theodor Adorno y Max Horkheimer "Dialéctica del Iluminismo". Y desde el Heidegger II. Los cuales demuestran que la acción del colonialismo y del imperialismo en los países periféricos fue nefasta. Y ustedes diganmé si nosotros podemos hablar del progreso como hablaban Mitre, Sarmiento, Las generaciones del 80... ¿Dónde está el progreso? ¿Dónde está el progreso de la periferia? ¿De qué sirvió la colonización de la burguesía europea? No sirvió. Las Naciones siguen atrasadas. Tan atrasadas como estaban antes de que fueran las burguesías europeas o más. Porque, de haber podido seguir su desarrollo, habrían quizás, tenido una autonomía y una dignidad nacional mayor. Pero, Sarmiento es entonces, este gran escritor argentino. Lo que escribe Sarmiento es la vida de Quiroga. La vida de el Fray Félix Aldao, que era un montonero. La vida de "El Chacho", de Ángel Vicente Peñaloza, a quien la burguesía de Buenos Aires, dirigida por Mitre y por Sarmiento, lo matan en Olta. Y le cortan la cabeza. Y la clavan en una pica, en la plaza de Olta. Y Sarmiento dice: "Muy bien, así es como se hace". Entonces, este tipo sanguíneo, este tipo talentosísimo, escribe en un lenguaje profundamente argentino. Cuando Sarmiento le manda su libro al gramático cubano Mantilla... Aquel, no lo puede creer. Alguien que en América escriba en un lenguaje americano. Que se ocupa de temas americanos. De personajes americanos. Entonces, a diferencia de el "Martín Fierro", "Facundo" agarra al gaucho en su momento más combativo. Cuando el gaucho se está enfrentando a Buenos Aires. Cuando todavía está peleando por su autonomía. Cuando todavía no lo derrotaron. El gaucho antes de la batalla de Pavón, de 1861. Donde Urquiza se retira, y le deja la batalla y el triunfo a Mitre. Traiciona al Federalismo. Y ahí, el Federalismo pierde. Pierde la batalla, además, con la Guerra del Paraguay. Ese gaucho derrotado es el que toma Hernandez en el "Martín Fierro". Esto que yo estoy diciendo, es Pensamiento Argentino. Es Filosofía Nacional. Estamos pensando sobre nuestra Historia, sobre nuestros libros, sobre lo que nos pasó a nosotros. Estamos tratando de entender lo que nos pasó a nosotros. Entonoces, lo que nos pasó a nosotros es lo siguiente: Ganó la burguesía de Buenos Aires. Y ganó la oligarquía terrateniente. Hicieron, no un país, hicieron una ciudad. Una ciudad le ganó a un país. Se construyó una ciudad en lugar de un país. Todo el resto quedó condenado a la pobreza. Y, más o menos, ahí sigue todavía. Estos titanes, como Sarmiento, que contruyeron este país, a la vez, escribieron una genuina literatura Latinoamericana. Por el lenguaje. Por los tipos latinoamericanos que eligieron. Todo esto es muy, muy denso. Muy apasionante. Nosotros vamos a volver sobre eso. Bueno, a mí me gusta mucho todo esto. Si yo se los puedo transmitir, voy a ser muy feliz. el impresionante blog ZERO UNO [Filosofía, para mi, solo es un formato estructural más, uno como cualquier otro, como los tantos que vostenés, quizás sin saberlo. Para mi, es solo una estructura que ayuda a tanta desestructura que me abunda. Es como un "recuerdo", tal vez olvidable...¿quién sabe?. No entiendo y entiendo por qué tanto terror, tanta fobia, tanto espanto y finalmente Miedo ante éstos formatos (Sistema Filosofía) que no son muy diferentes de "otros" -por ejemplo: "Lo estético y su goce". En fin... sigamos en la utopía de la "libertad", sigamos niños y tal vez ciegos. Por suerte, y soy privilegiada, gozo de todas las manifestaciones de lo humano.] gracias a delarena-zero por brindar las transcripciones desde su blog.

Filosofía Aquí y Ahora (Segunda Temporada) 11- Foucault El siguiente texto es una transcripción literal de lo expuesto oralmente por J. P. Feinmann en el programa de T.V "Filosofía Aquí y Ahora II, Segunda Temporada. Encuentro Nº 11- Foucault 1-¿El hombre ha muerto? Vamos hacia el encuentro de Michel Foucault. Michel Foucault es la gran estrella del pensamiento francés que surge a mediados de la década del 60. Como gran estrella del pensamiento francés, también se presenta como el sucesor de Jean-Paul Sartre, que lo había sido en los finales de la década del 40, durante toda la década del 50. Y comienza aquí entonces, el Pensamiento Estructuralista. El Pensamiento Estructuralista, el puntapié inicial lo había dado Claude Lèvi Strauss, con dos obras fundamentales como "El pensamiento salvaje" y "Antropología estructural". Ninguno de los Estructuralistas va a estar satisfecho o contento cuando le digan "Estructuralista". Salvo quizás Levi Strauss, que núnca renegó de ese concepto. La aparición de Michel Foucault es una aparición espectacular, realmente. Y lo hace con un libro que tiene un enorme éxito, y que es "Las palabras y las cosas". "Las palabras y las cosas"... vamos a ir a lo que se dice: "Al grano". La fórmula que trae "Las palabras y las cosas", basándose un poco en Nietzsche , es "El hombre ha muerto". "El hombre ha muerto", frase que puede despertar nuestra curiosidad, indudablemente. Pero para eso la elabora Foucault, digamos, para despertar la curiosidad de los lectores y que lean su libro. Entonces, Michel Foucault es un seguidor de Nietzsche. Y de Nietzsche a través de la lectura que Heidegger hace de Nietzsche. Faucault dice que él leyó a Heidegger en 1951, y que tiene miles de páginas de Heidegger marcadas, señaladas, escritas en los márgenes, etc. La idea de la muerte del hombre es paralela a el concepto de Nietzsche de la muerte de dios. Si ha muerto dios, ahora muere el hombre. ¿En qué sentido muere el hombre? Esto es realmente complejo. Lo que se propone hacer Michel Foucault, lo que se propone hacer el Estructuralismo es -atención- salir del sujeto. Ese sujeto que Descartes, en 1637, pone ahí, en la centralidad, como punto de partida epistemológico único, el "Ego Cogito Ergo Sum", el "Yo pienso". Ese sujeto centralizado, ese sujeto que domina todo el conocimiento y toda la realidad, va a ser cuestionado por Foucault y va a decir: "El sujeto no está en el centro, ni domina la realidad". El sujeto, por el contrario, pertence a, lo que Foucault va ha llamar, "La trama histórica". Está en algún lugar de la trama histórica, pero no es un sujeto constituyente de la realidad sino que es un sujeto constituido por las relaciones de la estructura. O sea, lo que viene a hacer Foucault es, sacar el sujeto de la centralidad donde lo había puesto Descartes, y donde Foucault dice que lo mantuvo Sartre para ponerlo dentro de la estructura estructuralista, digamos así. Para ponerlo dentro de la estructura. Entonces, yo voy a decir un poco, desde ahora. Lo que hacen estos pensadores franceses es seguir a Heidegger. Lo que hace Heidegger -el Segundo Heidegger- es justamente, una crítica despiadada a Descartes. Que lo hace en sus dos tomos sobre Nietzsche y en los seminarios que da sobre Nietzsche, de 1935 a 1940. En los que dice que Descartes hace una "Antropología", es decir, un estudio del hombre. Es el hombre el que Descartes pone en la centralidad. Ese hombre, puesto en la centralidad, va a decir Heidegger, es el hombre que olvida al Ser y se dedica a la conquista de los Entes. Entonces, lo que hace el pensamiento francés es salir del sujeto para poder entrar en Heidegger. Lo voy a explicar bien. El pensamiento francés -y esto es quizás un poco lateral pero muy importante- el pensamiento francés a mediados de los años 60, veía ya claramente -y esto está en textos de Derrida "Espectros de Marx", veía claramente la caída del Marxismo, la caída de la Unión Soviética. En realidad, Jacques Derrida dice en "Espectros de Marx": "Nosotros, ya desde los juicios de Moscú, y desde Hungría, ni siquiera necesitamos esperar a la "Primavera de Praga", veíamos que la Unión Soviética se caía y que el Marxismo no nos servía más como instrumento de conocimiento de la realidad". Entonces, necesitan una crítica a la modernidad capitalista que no provenga de Marx. Y la encuentran en Heidegger. Heidegger, efectivamente, es uno de los más grandes críticos de la modernidad capitalista en tanto técnica apropiadora de los entes, de los objetos de la realidad. Entonces, lo toman a Heidegger. Pero para tomarlo a Heidegger, tienen que adaptarse a él. Porque Heidegger es el filósofo que liquida al Sujeto. Porque va a decir: "Esta apropiación que hace el Ente antropológico de la realidad no es el sujeto. El sujeto no es lo que constituye la realidad, sino que la realidad es ahora apropiada por la técnica del sujeto. Esto va a quedar claro en un próximo bloque. 2- Si el hombre ha muerto, ¿Quién está en las calles? En resumen: El pensamiento francés quiere salir de Marx y quiere salir de Sartre. Críticos de la modernidad capitalista. Encuentran otro crítico de la realidad capitalista, en realidad, dos: Nietzsche y Heidegger. Los dos habían abominado de la modernidad capitalista. Heidegger había dicho que esa modernidad capitalista, que comienza en Descartes poniendo el Sujeto en la centralidad había olvidado al Ser y se había concentrado en la conquista de los objetos, de los Entes, se había perdido en eso. Al contrario de los Griegos. Los Griegos no partían del Sujeto. Los Griegos estaban en estado de "Abierto" con el Ser y tenían una relación de "encuentro" con el Ser -algo que mucho más tarde, Heidegger le va a poner un nombre: "Ereignis", es decir, un momento en el cual el hombre se encuentra con la plenitud del Ser- Esto se pierde en Descartes. Entonces, el sujeto muere en Heidegger. Y Foucault también dice "Hay que terminar con el Sujeto como punto de partida epistemológico". Entonces, lo que vamos a poner en el centro ahora es la estructura. Y al Sujeto lo vamos a poner dentro de la estructura. O sea, para salir de Heidegger había que poner al Sujeto dentro de la estructura y someterlo a infinidad de determinaciones. Sin embargo, sin embargo "Las palabras y las cosas" y la fórmula: "El hombre ha muerto", no tiene fortuna inicialmente. Porque Foucault publica en 1966 su libro y en Mayo de 1968 ocurre el Mayo Francés. Entonces, si el hombre ha muerto, ¿Cómo vamos a hacer el Mayo Francés? -dicen los estudiantes- Y dicen una frase memorable, dirigida a los Estructuralistas: "Las estructuras no bajan a la calle. Las estructuras no salen a la calle. Los que salen a la calle son los Sujetos". Y esto, ¿A quién trae de vuelta al primer plano de la escena Folosófico-Política de Francia durante el Mayo Frances? Al veterano Jean-Paul Sartre. Es decir, al Filósofo del Sujeto Libre que con su praxis hace la Historia. Entonces, en el Teatro Odeón, donde se concentran todos los estudiantes que están haciendo el Mayo Francés, como gran honor, al único pensador al que llaman a hablar, es al ya veterano Sartre. Que va muy gustoso. Se dispone a hablar y un estudiante le pasa un papelito. Y le dice así el papelito: "Sartre, no nos des la lata que después tenemos que planificar lo que vamos a hacer mañana". Bue, no sé cómo le habrá caído a Sartre que le dijeran "Sartre, no nos des la lata", pero esto era todo lo que iban a aceptar los estudiantes franceses de parte de sus filósofos. Entonces, lo que hace Foucault -que tampoco entró aquí en la Argentina. Porque ustedes imaginen lo que pasaba en la Argentina y en América Latina: El Che, proponía el Hombre Nuevo. Se hablaba del Nuevo Hombre. Se vivía un estado revolucionario en toda América Latina a través de las guerrillas latinoamericanas, que requerían a un hombre nuevo, dispuesto a jugarlo todo, a dar su vida, a entregar todo lo que podía entregar, sobre todo lo máximo: su vida-. Y la fórmula de Foucault tardó mucho en entrar. Ahora bien, "Las palabras y las cosas" no tanto, pero ya el libro que más entró aquí de Foucault es el segundo gran libro de Foucault -aunque antes hay otros- pero el más conocido que es "Vigilar y castigar", que es un libro sobre las prisiones, en el cual Foucault analiza lo que él va a llamar "Las sociedades disciplinarias". Para Foucault, y en este sentido el aporte de Foucault es invalorable, invalorable... Voy a decirlo contundentemente: Foucault es un brillante analista del Poder. No ha habido, quizá, un analista del Poder más brillante y exhaustivo que Foucault. Lo único que le costó explicar es cómo uno se resiste. Foucault lanza una fórmula: "Donde hay Poder, hay resistencia al Poder". Ahora, se pasa muchos, demasiados años explicando al Poder, y la resistencia al Poder no aparece núnca. Incluso sus discípulos, hacia 1978/79 le dicen: "Bueno, pero Michel, cómo nos resistimos a este Poder que describiste durante tantos años con tanta plenitud. ¿Cómo describe Michel Foucault el Poder? ¿Cuáles son los Poderes de los que se ocupa? Bueno. El Poder, para Foucault, va a ser el Poder de la Razón. Lo que usa el Poder es la Razón. Entonces, la crítica que va ha hacer Foucault no es nada nuevo en éste sentido. Porque ya vimos que Adorno y Horkheimer en "Dialéctica de la Iustración" criticaban a lo que llamaban "Razón Instrumental". A esa Razón que venía del Iluminismo como Diosa Razón, y se transformaba en Razón Instrumental para dominar la naturaleza y los hombres, y finalmente su aplicación más macabra ocurría en Auschwitz. Ahí, entonces, Michel Foucault se basa en ese texto de Adorno y Horkheimer. Se basa también en la concepción que tiene Heidegger de la Razón. Y va a desarrollar su propia concepción de la Razón, en dos libros fundamentales: "Historia de la locura en la época clásica" y "Vigilar y castigar". 3- ¿Por qué escribe Foucault una Historia de la locura? ¿Por qué escribe Foucault determinados libros? No hay libro que Foucault escriba que no tenga una clara finalidad. La finalidad de Foucault es erosionar a la Razón. Sacarla del lugar privilegiado que tiene. Cuestionarla. Mostrar que esa Razón ha sido instaurada para dominar a los hombres. Entonces, escribe ¡genialmente!. Porque el modo de atacarla es genial. Escribe una Historia de la locura en la época clásica. ¿Por qué? Porque no hay nada que cuestione más a la Razón que la locura. No hay nada que la Razón necesite ocultar más, para validarse a sí misma, que la locura. La locura es la antítesis de la Razón. Es la negación de la Razón. La Razón no quiere admitir que parte de ella es la locura. E incluso, e incluso que este mundo racional, en el cual todos creemos vivir, o que se nos vende que vivimos en un mundo racional, genera locura. Escribe entonces, "Historia de la locura en la época clásica" en la cual la figura del "Manicomio" ocupa un lugar importantísimo. El Manicomio es el lugar en el cual la sociedad racional pone a los locos, los aparta. Usted no va a ver a los locos. Usted va a andar tranquilo por esta sociedad racional, bien organizada, aunque, digamos, haya embotellamientos, piqueteros... toda esas cosas que les disgusta a la gente que anda por la calle... pero, es una sociedad racional. Y más, y más si pensamos que Foucault no ha dejado de pensar núnca en la sociedad francesa. Hay incluso una ensayista norteamericana que dice: "Si esa es la sociedad disciplinaria, yo quiero vivir ahí". Porque, en realidad, es cierto. Es una sociedad disciplinaria de gran control, pero también es una sociedad disciplinaria del Primer Mundo. Bueno. Pero de todos modos, ahí, Foucault dice que esa sociedad disciplinaria, es una sociedad racional para dominar a los hombres. Y para dominar a los hombres la Razón tiene que apartar de sí la locura. El Manicomio, entonces, cobra una importancia central. Porque apartar de sí aquello que es diferente es fundamental para la Razón. Para su propia afirmación. Porque la locura -atención a esto- La locura es el mayor cuestionamiento a la Razón. Entonces, los locos al Manicomio. Lo otro que analiza Foucault en "Vigilar y castigar" -que es otro de sus grandes libros- es la delincuencia, digamos. Es la sociedad civil que tiene que ser organizada, transparente, en la cual todos tenemos que poder vivir. Que ya Thomas Hobbes en el "Leviatán" dijo que: "Los hombres librados a sus propios instintos generaban una guerra de todos contra todos, y que el hombre era el lobo del hombre y que por eso el Estado Leviatán era necesario para armonizar esa guerra de todos contra todos. Entonces, todos sedían su voluntad al Estado, y el Estado organizaba la sociedad". Bien, dice Foucault, esta sociedad para organizarse así, necesita las Cárceles. Entonces, si a los locos se los amontonaba en los Manicomios, a los delincuentes se los va a amontonar en las Cárceles. ¿Qué hay que hacer en la cárcel? ¿Cuál es el elemento esencial de la cárcel? Foucault se acuerda de una figura de Jeremy Bentham, un teórico inglés del siglo XIX, que había escrito un librito chiquito, en el que desarrolla una figura, de lo que Bentham llama el "Panóptico". ¿Qué es el panóptico? El panóptico es una torre puesta en la mitad de la unidad carcelaria. Toda la unidad carcelaria está construida alrededor del panóptico. Supongamos que yo soy uno de los guardias de la unidad carcelaria -no me gustaría serlo pero supongamos que lo soy-. Desde el panóptico yo puedo ver todo alrededor. Puedo ver y no ser visto. Esto es lo fundamental. El control central que ejerce el panóptico es ver a los que están en las prisiones y que los que están en las prisiones no vean a aquellos que los ven desde el panóptico. Entonces, el que ve, cosifica al otro. Hace del otro un objeto visto pero no un ser humano. Para el guardia del panóptico, el tipo que está en la cárcel es una cosa a vigilar, una cosa a controlar, una cosa a ver, pero una cosa que no tiene que verlo a él. Él tiene que ver y no ser visto. Y el que está en la cárcel, no tiene que ver. Tiene que ser visto, pero no ver. Este es el esquema del Panóptico. 4- ¿Cómo logra el Poder imponer su verdad? Esta relación que el Poder establece con detenido, o con el hombre al que ha confinado en el manicomio, es claramente una relación de exclusión. Entonces, el Poder es la Razón que ve, la Razón que controla, la Razón que domina. Bueno. Esta Razón que controla, que ve, que domina, que instrumenta a los hombres. Esta Razón, que incluso -atención a esto que es muy fascinante en Foucault- que incluso desarrolla las Ciencias Humanas, no para conocer al hombre, sino para conocerlo y dominarlo mejor -esta es una idea brillante de Foucault- Las Ciencia Humanas no pretenden estudiar al hombre. Lo quieren estudiar para conocerlo y dominarlo mejor. Entonces, el Poder tiene una capacidad enorme, gigantesca. El Poder tiene el poder de imponer la verdad. Usted me dirá: "¡La verdad es una!". Bueno, podemos decir cosas más extremas: "La verdad es la verdad revelada de Dios". Bueno. Usted ya sabe que estamos en Filosofía. Y en Filosofía, como dice Heidegger, Dios queda aparte. Porque sino nos respondería todas las preguntas. Pero las tenemos que responder nosotros los pobres seres humanos que estamos aquí. Entonces, la pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿Por qué es el Poder es el que impone la verdad? ¿Por qué, por ejemplo, tener todos los medios de comunicación en manos de un Poder, le permite a ese Poder moldear las consciencias de los sujetos de una sociedad? ¿Por qué la revolución comunicacional del Imperio Norteamericano a sido justamente eso, una revolución comunicacional? Porque por medio de esa revolución condiciona, conforma, forma las subjetividades de los receptores. Hace de los demás un enorme mundo de receptores de la verdad que emite ese inmenso Poder comunicacional. Entonces, el Poder crea la verdad. La verdad, lo siento, no existe la verdad. Lo que existe es la interpretación de la verdad. Lo que existe es la verdad que el Poder puede repetir treinta mil veces, cincuenta mil veces, sesenta mil veces en un día, hasta que usted se la crea. Y crea esa verdad. Y crea que eso es la verdad. Ahora bien. Hay una frase de Nietzsche, tan genial que uno puede pensar largos años sobre ella. Nietzsche dice: "No hay hechos, no hay hechos. Hay interpretaciónes". O sea, ningún hecho nos va ha dar la verdad. Supongamos. Hay una vieja tragedia que en este momento me viene a la memoria: La puerta 12 del Estadio de Boca, en una tarde terrible, en la cual se amontonaron setenta cadáveres porque querían salir desesperadamente por esa puerta. Este... Ezeiza, Ezeiza... ¿Cuál es la verdad? ¿Cuál es la verdad de Ezeiza? ¿Cual es? La que dicen los que estaban el el palco. La que dicen la gente que estaba abajo. La que dice la columna que venía del sur. La que dice OSIND. La que dicen los Montoneros. La que dice Cámpora. La que dice Favio... ¿Cuál es la verdad?. Bueno. Hay interpretaciónes. El hecho es uno. Algo terrible ocurrió en Ezeiza. Pero la interpretación de ese hecho es múltiple. O sea, no hay hechos, hay interpretaciónes. Si hay interpretaciónes, entonces el Poder tiene, justamente, el poderío de imponer la suya. Esto es el Poder. El Poder es la capacidad que tiene un determinado grupo de imponer su verdad como verdad para todos. De lo que se trata el Poder es de imponer esa verdad. ¿Cómo lo hace? Lo hace teniendo la mayor cantidad posible de medios para comunicar. Entonces, lo que comunica el Poder es la verdad del Poder, la interpretación que el Poder tiene de los hechos, y esa interpretación es la que conviene a los beneficios. En última instancia, la que le hace ganar más dinero. Porque el objetivo de el Poder es o dominar o ganar más dinero. También dominar para ganar más dinero. El dinero sigue siendo una mercancía que hace mover a este mundo. Como decía Sally Bowles, Liza Minelli, en Cabaret: "Dinero, dinero, dinero hace caminar al mundo". En consecuencia, el Poder tiene que imponer esa verdad suya y sofocar las otras verdades a través de todos los medios posibles: diarios, canales de televisión, radios, y teatro, cine... Todo lo que pueda conquistar para penetrar en la consciencia de los sujetos y sujetarlos, como va a decir Foucault: "Sujetar al sujeto". Esta es la meta del Poder. Sujetar la subjetividad de los sujetos. Conquistarla. Hacerla suya... Del Poder. el impresionante blog ZERO UNO Filosofía, para mi, solo es un formato estructural más, uno como cualquier otro, como los tantos que vos tenés, quizás sin saberlo. Para mi, es solo una estructura que ayuda a tanta desestructura que me abunda. Es como un "recuerdo", tal vez olvidable...¿quién sabe?. No entiendo y entiendo por qué tanto terror, tanta fobia, tanto espanto y finalmente Miedo ante éstos formatos (Sistema Filosofía) que no son muy diferentes de "otros" -por ejemplo: "Lo estético y su goce". En fin... sigamos en la utopía de la "libertad", sigamos niños y tal vez ciegos. Por suerte, y soy privilegiada, gozo de todas las manifestaciones de lo humano. gracias a delarena-zero por brindar las transcripciones desde su blog.
Filosofía Aquí y Ahora II (Segunda Temporada) 12- Foucault II El siguiente texto es una transcripción literal de lo expuesto oralmente por J.P Feinmann en el programa de T.V "Filosofía Aquí y Ahora", Segunda Temporada. Encuentro Nº 12: Foucault II 1- ¿Qué es el Poder Pastoral? Uno de los conceptos fundamentales de Michel Foucault es el de "Poder Pastroral". De algún modo sospecho que, debido a sus intensivas lecturas de Heidegger, proviene de la famosa fórmula que Heidegger elabora en su "Carta sobre el humanismo", en la que dice "El lenguaje es la morada del ser y el hombre su pastor". Aquí aparece la idea del hombre y del pastor. Lo que va a hacer Foucault es decir que "El Poder es el pastor del hombre". ¿Esto qué significa? ¿Qué hace un pastor? Un pastor guía su manada. En consecuencia, lo que hace el pastor es ser el dueño de la manada y guiar la manada. O sea, lo que va a hacer el Poder Pastoral es justamente eso. ¿Por qué lo llama Poder Pastoral? Porque la Iglesia, el poder de la Iglesia Catlólica, ese poder instituído, poderoso, que la iglesia en tanto institución levanta luego de la muerte de Cristo, y de los apóstoles; la Iglesia pasa a transformarse en un Estado. En un Estado, Institución. Y ahí, lo que la iglesia requiere, requiere, de los pecadores (somos todos pecadores). Lo que requiere es, que los pecadores, para saldar, para limpiar sus pecados, se los confiesen al "Cura". Entonces esto es lo que se llama "La Confesión". Entonces, el pecador va al confesionario y le confiesa al cura todos sus pecados. ¿Qué es lo que aparece aquí? Aparece un Poder que el cura tiene sobre el pecador. Porque el cura conoce los pecados del pecador. Y el pecador no conoce los pecados del cura. Porque esa no es la relación. La relación es que el cura es el Poder eclesiástico, el Poder pastoral. Y ese Poder pastoral controla a los hombres a través del temor a Dios y de la Confesión. ¿Por qué se produce la Confesión? La confesión se produce porque le temo a Dios. Y si le temo a Dios, temo que Dios me castigue por mis pecados. Y si Dios me castiga por mis pecados, debo confesar estos pecados. Y para confesar estos pecados, tengo que ir al confesionario. Entonces ahí, instauro al cura -que oye mis pecados- como aquel que tiene poder sobre mí. Esto es el Poder Pastoral. Ahora, lo que va a decir Foucault es que este poder pastoral, que se extiende a lo largo de toda la Edad Media y que es el Poder controlador de la Iglesia sobre los hombres... se va a prolongar en el Estado moderno. El Estado moderno es el que comienza a ejercer ahora, el poder pastoral. Podemos preguntarnos: Cómo, si el Estado moderno no tiene "Curas", no tiene sacerdotes, no hay confesión. No es así, va a decir Foucault. Usted cuando va al médico, le confiesa todo al médico. El médico le puede preguntar lo que quiera, y usted va a tener la tendencia de contestarle todo - salvo que le haga una pregunta disparatada o terriblemente íntima, que a usted lo avergüence- pero, va al médico a confesarse. A confesar sus, digamos, problemas físicos, de salud. Pero ahí ya hay una relación de desigualdad. La relación Medicina-Paciente es una relación que instaura al médico por encima del paciente. La relación Psiquiátra-Loco, hace del loco un dependiente del psiquiátra. El psiquiátra arroga para sí el poder de la razón. "Yo tengo la razón. Vos estás loco. Yo te voy a curar" , lo cual para Foucault es "Yo te voy a controlar. Yo te voy a dominar". Es otra forma del poder pastoral. O sea, va a decir Foucault... lo mismo la Policía que arresta a un delicuente le está diciendo: "Yo soy la ley. Vos sos el que ha violado la ley". O sea, "Yo tengo más poder que vos" y "Contame por qué violaste la ley". Entonces, hay toda una serie de Instituciónes, dice Foucault... Ni hablar de la Escuela!, ni hablar de la Escuela!. La Maestra ¿Qué le dice a los alumnos?. "Esta es la Verdad". "Les voy a enseñar la Verdad". Y ¿Qué les enseña?. La Verdad que está en los libros de enseñanza. Y los libros de enseñanza ¿Qué dicen?. Dicen la Verdad del Poder. La verdad que ha dicho el Poder a lo largo de los tiempos. Si analizamos nuestros libros de ensañanza, vamos a ver que dicen lo mismo , no sé, desde hace cien años, por lo menos. Y ese es un poder pastroal. El Maestro es el pastor de sus alumnos. Y el pastor de esos alumnos le transmite a esos alumnos, la ideología del poder, en la educación. Y si esto, si esto intenta ser transgredido... Esto sí que es llamado "Subversión Ideológica", porque la versión de la Historia es una sola, y es la que dice el maestro en la clase. Y esa visión es la visión del poder. Y ese poder es el poder pastoral. 2- ¿Cómo entiende Foucault la Historia? ¿Qué visión de la Historia tiene Michel Foucaul? Acá si que entramos en una cuestión realmente profunda, densa. Michel Foucault es un historiador, un analista del devenir histórico, (que para él no va a existir). La idea del devenir histórico como una cosa lineal, que se va desarrollando, no existe. No exite. Lo que existe para Foucault es una discontinuidad en la Historia. La Historia no es un continuum, sino es una discontinuidad. ¿A quién se está oponiendo? Se está oponiendo al Historicismo de Hegel. Nosotros en estos encuentros hemos analizado la visión de la Historia en Hegel. Una visión de la Historia que consistía en decir que, la Historia tenía un desarrollo dialéctico interno y necesario. Ese desarrollo dialéctico era el que, el "Sujeto Absoluto" iba tomando, a través de ese desarrollo, "Consciencia de sí", hasta llegar a la "Autoconsciencia total", que ocurría en la Filosofía de Hegel. Esa toma de la consciencia de sí, del "sujeto absoluto", tiene una continuidad sustancial. Esto lo va a decir muy bien el filósofo Louis Althusser , que va a caracterizar la concepción filosófica de Hegel como la de una continuidad sustancial. ¿Cuál es esta sustancia que constantemente avanza contradictoriamente, dialécticamente en Hegel?. Bueno, es la sustancia que constituye la Historia. Y la Historia, es la Historia del Sujeto Absoluto. En Marx, en Marx que toma el concepto muy acríticamente... la dialéctica hegeliana -aunque se diga que la pone de cabeza abajo-. No es así. Marx hace, con perdón de los marxistas, una Metafísica de la Historia. Estos, son para mí, los costados más endebles de Marx. Y justamente, son aquellos en los cuales la Academia soviética insistió más en desarrollar. Lo que hace Marx es decir que: La Historia es dialéctica. Es decir, que la historia tiene una linealidad que no se detiene. Y que esta linealidad es dialéctica. Es decir, que hay una afirmación, una negación de esa afirmación, una negación de la negación y una nueva afirmación que contiene a los contrarios anteriores. Por eso, la Dialéctica le permite decir a Marx que, de la mutación que hace la burguesía de el feudalismo, surge el proletariado. O sea, del triunfo de la burguesía surge el proletariado. Y que el proletariado,violentamente -va a decir Marx- va a aniquilar a la burguesía y va a establecer, finalmente, una sociedad sin clases, donde habrá una gran plenitud, donde el lobo dormirá junto al cordero... y habrá una gran libertad, no habrá clases, no habrá la explotación del hombre sobre el hombre... Y como vemos, todo esto se hizo trizas, trizas. Ni el proletariado enterró a la burguesía, más bien parece al contrario, que la burquesía hubiera enterrado al proletariado, y que no vemos un horizonte de plenitud en el cual, digamos, el lobo duerma junto al cordero y seamos todos libres, sino que vemos un horizonte apocalíptico, prácticamente. Pero lo fundamental es que se trata de una Metafísica de la Historia. Porque es un ordenamiento de los hechos históricos considerando que, internamente en los hechos históricos se va desarrollando una necesidad. En Marx, la necesidad de que el proletariado derrote a la burguesía e instaure una sociedad sin clases. Foucault, entonces, muy inteligentemente, y esto es un gran aporte de Foucault, aunque lo había hecho Sarte, ¡Ojo!, hay que leer la "Crícica de la Razón Dialéctica". Sartre ya había dado una concepción de la Dialéctica que no tenía como pre-supuesto la linealidad interna necesaria. Lo que vamos a llamar de aquí en adelante el "Decurso Histórico". Pero es Foucault el que efectivamente cuestiona esto con mayor eficacia. Entonces Foucault dice que todas esas son Metafísicas de la Historia. Que la Historia no tiene un devenir necesario ni lineal. Que no tiene un decurso necesario lineal, sino que la Historia es una discontinuidad permanente. Es una discontinuidad permanente. Y esto le permite decir que él no hace una Metafísica de la Historia, porque él se basa en Nietzsche. Y Nietzsche tiene un texto, que lo pueden leer, porque es un enorme placer leerlo, que se llama "La segunda consideración intempestiva". Que se consigue fácilmente en Ediciones Zorzal -esto no es un chivo, esto es algo necesario que yo tengo que decir para que usted consiga ese libro- es un pequeño librito, barato. Y se lee la "Segunda consideración intempestiva" de Nietzsche, donde Nietzsche genialmente dice: "¿Pero, qué es esto? ¿Qué es esto de una Historia que es lineal, racional, que marcha alegremente hacia el futuro en medio de contradicciones, pero siempre linealmente? Esto -dice- es un Dinosaurio no es la Historia. Esto es materia bastarda para los historiadores idiotas". Más o menos, es lo que dice Nietzsche. 3- La Historia, ¿Un campo de batalla? La concepción Foucaultiana de la Historia está expresada en una famosa conferencia que dio Foucault acerca de Nietzsche y la Genealogía. Ya Hegel, en el Prefacio de la "Fenomenología del Espíritu", un texto monumental de la Filosofía, que nosotros analizamos en otros encuentros, es de 1807, tiene una fórmula que dice: "La Verdad, la Verdad es el delirio báquico en el que cada miembro se entrega a la embriaguez". Qué concepción tan, digamos, dionisíaca de la Verdad. Es decir, la verdad no es una cosa fija: "Esa es la Verdad". No. Aqui no hay cosas fijas. Porque en la Edad Media, digamos, cuando el hombre era esclavo de la divinidad, efectivamente, al hombre el estamento sacerdotal le decía "Esta es la verdad". Le decía a Galileo: "No, Señor Galileo. Esta es la Verdad: El sol gira alrededor de la tierra". "¡No!", decía Galileo. "No, no es así". "Bueno, mire, una palabra más y lo quemamos como a Giordano Bruno". "Ah, tienen razón", decía Galileo. Entonces, esta concepción verticalista de la Verdad, es poner la Verdad como lo Uno. Pero lo que hace Foucault es decir, basándose... No, no se basa. Quizás indudablemente la conocía a la frase de Hegel. La frase, "La verdad es el delirio báquico en el que cada miembro se entrega a la embriaguez", quiere decir que la Verdad no es lo Uno, sino que la Verdad es lo Múltiple. La Verdad es el choque de las distintas Verdades. La Verdad es guerra. El Conocimiento es guerra, va a decir Foucault. Porque la Estructura Foucaultiana es una estructura estratégica, en la cual no hay Sujeto. Hay luchas. A ver si esto está claro, ¿Eh?. Ojo, es muy importante. No hay Sujeto. Hay luchas. Hay colisiones. Hay odio. Hay enfrentamientos. Enfrentamientos de distintas Verdades sobre los hechos históricos. En consecuencia, hay muchos hechos históricos. No hay una linea interna racional de la Historia. Es lo que habíamos visto, también, con Walter Benjamin, y las "Tésis sobre Filosofía de la Historia", cuando el "Angelus Novus" se da vuelta y mira al pasado... Y Benjamin dice: "Cuando el Angelus Novus, el ángel de la historia, mira al pasado no ve una cadena de hechos racionales, dialécticamente encadenados. Ve un paisaje de ruinas". Y esto es lo que está diciendo Foucault: "Yo veo -sino un paisaje de ruinas- un paisaje de luchas". Un paisaje de luchas de conocimientos. De odio, entre aquellos que poseen los distintos conocimientos. De fuerza, por imponer yo mi conocimiento al conocimiento del otro. Entonces, en este campo de batalla por el dominio de la Verdad, lo que hace Foucault es seguir analizando el Poder. El Poder es el que consigue, consigue vencer en esta lucha de las distintas interpretaciones de la realidad. Hay una enorme multiplicidad. Eso es la Historia para Foucault, una enorme multiplicidad de agentes de la Historia, de factores de poder de la Historia, de elementos estratégicos de la Historia que colisionan entre sí. Y la lucha es por establecer cada uno de ellos su Verdad como La Verdad. Ahí es donde el Poder triunfa. Entonces, esta concepción de la Historia es una concepción un tanto caótica de la Historia. Incluso Foucault, quiso ser aceptado en la Academia de la Historia en Francia, y no lo aceptaron porque dijeron: "Y bueno, nosotros tenemos muchos reparos con su Epistemología". Y claro. Los Historiadores, ¿Qué es lo que quieren los Historiadores?. Quieren hacer la Historia Contemporánea, ¿No?. Y bueno: La Revolución Francesa, despues las Revoluciones en Fancia, el surgimiento de la Industria en Inglaterra, la Comuna de París, Napoleón el pequeño, el surgimiento de la Unidad Alemana, de la Unidad Italiana... bueno, así... guerra del 14, etc, etc. ¿Qué hay ahí? El Historiador triunfa. Porque tiene una linealidad para explicar. No, dice Foucault. La Historia no es así. La Historia no hay que explicarla a través de esos grandes hechos protagónicos de la historia, sino que la Historia está en las pequeñas luchas también, que son en última instancia, las que van a definir ese transcurso de la Historia. Que nunca es lineal. Siempre es una avance, un retroceso, una lateralización, otra lateralización. Es un complejo de enormes multiplicidades, que cuesta mucho entender. Ahora, la pregunta es: ¿Cómo actúo yo politicamente en medio de una multiplicidad de hechos que no puedo entender? Porque para actuar políticamente sobre la realidad, alguna síntesis tengo que poder hacer. Sino, yo también me vuelvo loco, entro en el dionisismo y me emborracho y no puedo actuar sobre la realidad. O sea, vamos a ver qué nos propone Foucault para actuar sobre la realidad y contra el Poder. 4- ¿Es inexplicable el hombre que se rebela? Foucault, anticipa muchísimo a los Posmodernos en esta idea de la enorme fragmentación de la Historia. Y los anticipa porque les da letra. Es veinte mil veces más pensador Foucault, que todos los Posmodernos juntos. Entonces, Foucault inventa esto, que toma de Nietzsche, de la multiplicidad de hechos de la Historia. Pero, lo que uno le cuestiona es: Para la práxis política, para la acción política, para la posible rebelión contra ese Poder. Nosotros no podemos hundirnos en el vértigo multiplicador de la Historia sino que tenemos que poder, por lo menos, unir A con B, y después relacionar B con C. Y bueno... Y actuar en consecuencia, digamos. Realizar ciertas síntesis que nos permitan actuar sobre esa realidad. Foucault va a llegar muy, muy tarde a conceder la posibilidad de la rebelión contra el Poder. Su fórmula: "Donde hay poder, hay resistencia al poder", recién va a comenzar a ser respondida a fines de los años 70, en el Collège de France. Y el concepto más interesante que va a elaborar es el de "Contraconducta". Es decir, que a las conductas del Poder hay Contraconductas de los sometidos al Poder. No es mucho. Pero le pasó algo a él. Y esto es, tal vez, muy conmovedor. El diario "L'Osservatore Romano" lo envía a Foucault a Irán, para que haga una serie de notas sobre la Rebelión del pueblo Iraní para sacarlo al Sha, y traerlo al Ayatollah Jomeini. En ese momento Foucault no sabía quién era el Ayatollah Jomeini, es decir, no sabía que iba a ser un carnicero. Era lo que pedían las masas. Y el Sha era un aliado del Occidente, capitalista burgués, que esas masas querían echar. Entonces, llega ahí, Michel Foucault, y ve a las masas iraníes marchar contra los soldados armados del Sha, con las manos vacias. Entonces, escribe una nota excepcional que se llama "La rebelión de las manos vacias". Y se pregunta: ¿Qué es lo que hace que un hombre se rebele?. El hombre que se rebela, es inexplicable -va a decir Foucault-. El hombre que se rebela es inexplicable. Entonces, uno le diría: "Querido Michel Foucault, el hombre es inexplicable, el hombre que se rebela es inexplicable para usted, porque usted lo hizo inexplicable. Porque usted, al quitarle la subjetividad, al transformar la Historia en un caos, vuelve imposible la asunción de un sujeto de sí mismo, su furia y su unión con otros compañeros, en este caso las masas iraníes, y la rebelión contra el Poder. En Marx siempre fue posible la rebelión. El sujeto en Marx es la Comuna de París. La Comuna de París que se alza en armas contra el poder del ministro Thiers y contra el poder Prusiano de Bismarck. La Comuna en París es el sujeto en acción. Cómo sino se rebeló la Comuna de París. Y cómo sino, se rebelan las masas iraníes. Quiere decir que algo han podido superar de ese condicionamiento terrible del Poder. Es decir, en algún momento dijeron: "No, no. Queremos otra cosa. Y vamos a las calles. Y arriesgamos nuestra vida contra los fusiles del Poder". Entonces, Foucault se pregunta, algo que Sartre había respondido. Sartre siempre dijo: "El hombre, el hombre va a ser libre siempre, aún en el último socavón, en el último abismo de su enajenación hay un resto de libertad, que siempre le va a permitir rebelarse". Esa es la Filosofía Política de Sartre, esencial. El hombre es siempre, siempre Libertad, aún cuando sea este poquitito de Libertad, de esa Libertad puede surgir la rebelión. Y en Marx, el hombre debe rebelarse. En Foucault esta rebelión de las masas iraníes le provocan la visión, efectivamente, de unas masas que se estan sublevando. Entonces, dice: "El hombre que se rebela es inexplicable". Bueno. A ver, digamos, puede ser. (Para mí no puede ser) Pensémoslo de el lado de Foucault, brevemente. Tomemos, el hombre está condicionadao por el lugar en que nace, por el inconsciente, por el lenguaje, por la semiología, por la lingüística, por, digamos, Ferdinand de Saussure, por la Antropología de Lévi Strauss, por Lacan!, por Lacan, por el lenguaje Lacaniano, que núnca termina por encontrar el sujeto. El hombre está condicionado por todo eso y quizás, quizás por todo eso, una rebelión resulte inexplicable. Bueno. Si es así, nosotros vamos a tener que ser inexplicables. Porque si nos volvemos explicables, tan explicables, nos vamos a volver pasivos. Vamos a ser una cosa de estudio de las distintas disciplinas del saber humano, como bien lo ha dicho Foucault. Para no ser eso, necesitamos confiar que siempre, siempre existe la posibilidad de la rebelión, aunque sea inexplicable. Aunque sea inexplicable hay que tornarla explicable con la acción de esa rebelión, que es lo que vio Foucault en las masas iraníes con las manos vacías enfrentando los fusiles del ejercito del Sha. Esto que le pasó a Foucault fue muy positivo para él. Y murió, murió, pobrecito, murió de sida, a comienzos de los años 80, cuando justamente comenzaba a desarrollar, a desarrollar brillantemente, como siempre, a través de estudios sobre la sexualidad, estos temas de la resistencia al poder. Honra a Michel Foucault, del modo que sea. FUENTE: el impresionante blog ZERO UNO Filosofía, para mi, solo es un formato estructural más, uno como cualquier otro, como los tantos que vos tenés, quizás sin saberlo. Para mi, es solo una estructura que ayuda a tanta desestructura que me abunda. Es como un "recuerdo", tal vez olvidable...¿quién sabe?. No entiendo y entiendo por qué tanto terror, tanta fobia, tanto espanto y finalmente Miedo ante éstos formatos (Sistema Filosofía) que no son muy diferentes de "otros" -por ejemplo: "Lo estético y su goce". En fin... sigamos en la utopía de la "libertad", sigamos niños y tal vez ciegos. Por suerte, y soy privilegiada, gozo de todas las manifestaciones de lo humano. gracias a delarena-zero por brindar las transcripciones desde su blog.
Los libros, los sueños, la memoria. El tigre está en la biblioteca. Susan Sontag 12 de junio de 1996 Querido Borges: Dado que siempre colocaron a su literatura bajo el signo de la eternidad, no parece demasiado extraño dirigirle una carta. (Borges, son diez años.) Si alguna vez un contemporáneo parecía destinado a la inmortalidad literaria, ese era usted. Usted era en gran medida el producto de su tiempo, de su cultura y, sin embargo, sabía cómo trascender su tiempo, su cultura, de un modo que resulta bastante mágico. Esto tenía algo que ver con la apertura y la generosidad de su atención. Era el menos egocéntrico, el más transparente de los escritores... así como el más artístico. También tenía algo que ver con una pureza natural de espíritu. Aunque vivió entre nosotros durante un tiempo bastante prolongado, perfeccionó las prácticas de fastidio e indiferencia que también lo convirtieron en un experto viajero mental hacia otras eras. Tenía un sentido del tiempo diferente al de los demás. Las ideas comunes de pasado, presente y futuro parecían banales bajo su mirada. A usted le gustaba decir que cada momento del tiempo contiene el pasado y el futuro, citando (según recuerdo) al poeta Browning, que escribió algo así como "el presente es el instante en el cual el futuro se derrumba en el pasado". Eso, por supuesto, formaba parte de su modestia: su gusto por encontrar sus ideas en las ideas de otros escritores. Esa modestia era parte de la seguridad de su presencia. Usted era un descubridor de nuevas alegrías. Un pesimismo tan profundo, tan sereno como el suyo no necesitaba ser indignante. Más bien, tenía que ser inventivo... y usted era, por sobre todo, inventivo. La serenidad y la trascendencia del ser que usted encontró son, para mí, ejemplares. Usted demostró de qué manera no es necesario ser infeliz, aunque uno pueda ser completamente perspicaz y esclarecido sobre lo terrible que es todo. En alguna parte usted dijo que un escritor – delicadamente agregó: todas las personas– debe pensar que cualquier cosa que le suceda es un recurso. (Estaba hablando de su ceguera.) Usted fue un gran recurso para otros escritores. En 1982 –es decir, cuatro años antes de morir (Borges, son diez años)– dije en una entrevista: "Hoy no existe ningún otro escritor viviente que importe más a otros escritores que Borges. Muchos dirían que es el más grande escritor viviente... Muy pocos escritores de hoy no aprendieron de él o lo imitaron". Eso sigue siendo así. Todavía seguimos aprendiendo de usted. Todavía lo seguimos imitando. Usted le ofreció a la gente nuevas maneras de imaginar, al mismo tiempo que proclamaba, una y otra vez, nuestra deuda con el pasado, por sobre todo con la literatura. Usted dijo que le debemos a la literatura prácticamente todo lo que somos y lo que fuimos. Si los libros desaparecen, desaparecerá la historia y también los seres humanos. Estoy segura de que tiene razón. Los libros no son sólo la suma arbitraria de nuestros sueños y de nuestra memoria. También nos dan el modelo de la autotrascendencia. Algunos piensan que la lectura es sólo una manera de escapar: un escape del mundo diario "real" a uno imaginario, el mundo de los libros. Los libros son mucho más. Lamento tener que decirle que la suerte del libro nunca estuvo en igual decadencia. Son cada vez más los que se zambullen en el gran proyecto contemporáneo de destruir las condiciones que hacen la lectura posible, de repudiar el libro y sus efectos. Ya no está uno tirado en la cama o sentado en un rincón tranquilo de una biblioteca, dando vuelta lentamente las páginas bajo la luz de una lámpara. Pronto, nos dicen, llamaremos en "pantallas-libros" cualquier "texto" a pedido, y se podrá cambiar su apariencia, formular preguntas, "interactuar" con ese texto. Cuando los libros se conviertan en "textos" con los que "interactuaremos" según los criterios de utilidad, la palabra escrita se habrá convertido simplemente en otro aspecto de nuestra realidad televisiva regida por la publicidad. Este es el glorioso futuro que se está creando –y que nos prometen– como algo más "democrático". Por supuesto, usted y yo sabemos, eso no significa nada menos que la muerte de la introspección... y del libro. Por esos tiempos no habrá necesidad de una gran conflagración. Los bárbaros no tienen que quemar los libros. El tigre está en la biblioteca. Querido Borges, por favor entienda que no me da placer quejarme. Pero, ¿a quién podrían estar mejor dirigidas estas quejas sobre el destino de los libros –de la lectura en sí– que a usted? (Borges, son diez años.) Todo lo que quiero decir es que lo extrañamos. Yo lo extraño. Usted sigue marcando una diferencia. Estamos entrando en una era extraña, el siglo XXI. Pondrá a prueba el alma de maneras inéditas. Pero, le prometo, algunos de nosotros no vamos a abandonar la Gran Biblioteca. Y usted seguirá siendo nuestro modelo y nuestro héroe. Susan Sontag, crítica, ensayista y narradora norteamericana. * Aproximación a Artaud (1976), Lumen; ensayo. * La enfermedad y sus metáforas (1980), El Aleph / Muchnik; ensayo. * Estilos radicales (1985). El Aleph / Muchnik / Taurus Ediciones / Suma de Letras; ensayo. * Bajo el signo de Saturno (1987), Edhasa; ensayo. * El amante del volcán (1996), Alfaguara / Círculo de Lectores; novela. * El benefactor (1996) Alfaguara / Suma de Letras; novela. * Contra la interpretación (1996), Alfaguara / Taurus; ensayo. * La enfermedad y sus metáforas. El sida y sus metáforas (1996), Taurus; ensayo. * Sobre la fotografía (1996), Edhasa; ensayo. * Yo, etcétera (1997), Taurus / Seix Barral / Suma de Letras; relatos. * En América (2002), Alfaguara; novela. * Ante el dolor de los demás (2003), Alfaguara / Círculo de Lectores; ensayo. * El benefactor, Alfaguara / Lumen. * El poder de la palabra, Nobel; ensayo. * Al mismo tiempo: Ensayos y conferencias. (2007), Mondadori; ensayo.

KAFKA Y SUS PRECURSORES. Yo premedité alguna vez un examen de los precursores de Kafka. A éste, al principio, lo pensé tan singular como el fénix de las alabanzas retóricas; a poco de frecuentarlo, creí reconocer su voz, o sus hábitos, en textos de diversas literaturas y de diversas épocas. Registraré unos pocos aquí, en orden cronológico. El primero es la paradoja de Zenón contra el movimiento. Un móvil que está en A (declara Aristóteles) no podrá alcanzar el punto B, porque antes deberá recorrer la mitad del camino entre los dos y antes, la mitad de la mitad, y antes, la mitad de la mitad, y así hasta el infinito; la forma de este ilustre problema es, exactamente El castillo, y el móvil y la flecha y Aquiles son los primeros personajes Kafkianos de la literatura. En el segundo texto que el azar de los libros me deparó, la afinidad no esta en la forma sino en el tono. Se trata de un apólogo de Han Yu, prosista del siglo IX, y consta en la admirable Anthologhie raisoneé de la litterature chinoise (1948) de Margouliè. Éste es el párrafo que marqué, misterioso y tranquilo “Universalmente se admite que el unicornio es un ser sobrenatural y de buen agüero; así lo declaran las odas, los anales, las biografías de varones ilustres y otros textos cuya autoridad es indiscutibles. Hasta los párvulos y las mujeres del pueblo saben que el unicornio constituyen un presagio favorable. Pero este animal no figura entre los animales domésticos, no siempre es fácil encontrarlo, no se presta a una clasificación. No es como el caballo o el toro, el lobo o el ciervo. En tales condiciones, podríamos estar frente al unicornio y no sabríamos con seguridad que lo es. Sabemos que tal animal con crin es caballo, y que tal animal con cuernos es toro. No sabemos cómo es el unicornio”.(1) El tercer texto procede de una fuente más previsible; los escritos de Kierkegaard. La afinidad mental de ambos escritores es cosa de nadie ignorada; lo que no se ha destacado aún, que yo sepa, es el hecho de que Kierkegaard, como Kafka, abundó en parábolas religiosas de tema contemporáneo y burgués. Lowrie, en su Kierkegaard (Oxford University Press, 1938), transcribe dos. Una es la historia de un falsificador que revisa, vigilado incesantemente los billetes del Banco de Inglaterra; Dios, de igual modo, desconfiaría de Kierkegaard y le habría encomendado una misión, justamente por saberlo avezado mal. El sujeto de otra son las expediciones al Polo Norte. Los párrocos daneses habrían declarado desde los púlpitos que participar en tales expediciones conviene a la salud eterna del alma. Habrían admitido, sin embargo, que llegar al Polo es difícil y tal vez imposible y que no todos pueden acometer la aventura. Finalmente, anunciarían que cualquier viaje-de Dinamarca a Londres, digamos, en el vapor de la carrera-, o un paseo dominical en coche de plaza, son, bien mirados, verdaderas expediciones al Polo Norte. La cuarta de la prefiguraciones la halle en el poema Fears and Scruples de Browning, publicado en 1876. Un hombre tiene, o cree tener, un amigo famoso. Nunca lo ha visto y el hecho es que éste no ha podido, hasta el día de hoy, ayudarlo, pero se cuentan rasgos suyos muy nobles, y circulan cartas auténticas. Hay quien pone en duda los rasgos, y los grafólogos afirman la apocrifidad de las cartas. El hombre en el último verso, pregunta: “¿Y si este amigo fuera Dios?”· Mis notas registran asimismo dos cuentos. Uno pertenece a la Histories dèsbligeanes de León Bloy y refiere al caso de unas personas que abundan en globos terráqueos, en atlas, en guías de ferrocarril y en baúles, y que mueren sin haber logrado salir de su pueblo natal. El otro se titula Carcassonne y es obra de Lord Dunsany. Un invencible ejército de guerreros parte de un castillo infinito, sojuzga reinos y ve monstruos y fatiga los desiertos y las montañas, pero nunca llegan a Carcasona, aunque alguna vez la divisan. (Este cuento es, como fácilmente se advertirá, el estricto reverso del anterior; en el primero nunca se sale de una ciudad; en el último, nunca se llega.) Si no me equivoco, las heterogéneas piezas que he enumerado se parecen a Kafka; si no me equivoco, no todas se parecen entre sí. Este último hecho es el más significativo. En cada uno de esos textos está la idiosincrasia de Kafka, en grado mayor o menor, pero si Kafka no hubiera escrito, no la percibiríamos; vale decir, no existiría. El poema Fears and Scruples de Robert Browning profetiza la obra de Kafka, pero nuestra lectura de Kafka afina y desvía sensiblemente nuestra lectura del poema. Browning no lo leía como nosotros lo leemos. En el vocabulario crítico, la palabra precursor es indispensable; pero habría que tratar de purificarla de toda connotación y polémica o de rivalidad. El hecho es que cada escritor crea a sus precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro (2). En esta correlación nada importa la identidad o la pluralidad de los hombres. El primer Kafka de Betrachtung es menos precursor del Kafka de los mitos sombríos y de las instituciones atroces que Browning o Lord Dunsany. Buenos Aires 1951. Pie de página: 1. El desconocimiento del animal sagrado y su muerte oprobiosa o casual a manos del vulgo son temas tradicionales de la literatura china. Véase el último capítulo de Psychologie und Alchemie (Zürich, 1944) de Jung, que encierra dos curiosas ilustraciones. 2. Véase T. S. Eliot: Points of View (1941), págs.25-26 J. L. Borges -Otras Inquisisiones- Emece Editores -Bs.as. 1974 / -Obras Completas 1923-1972- Emecé Editores -Bs.As. 1981
Francisco Toledo es sin duda uno de los artistas más importantes del panorama mexicano contemporáneo. Es también mundialmente reconocido como uno de los mayores promotores del patrimonio artístico de Oaxaca y por su colaboración los artesanos y la comunidad locales. Su estilo ha creado, inevitablemente, una verdadera escuela entre los pintores de Oaxaca. dibujos/pasteles Autorretrato LV Autorretrato XXX Autorretrato LXXVI Autorretrato LXXII Autorretrato LXXX Autorretrato LXXXVII La época de su infancia –como toda su vida– se encuentra inmersa en la leyenda: utilizaba como lienzo los muros de la casa de su padre y escuchaba los relatos populares de su abuelo, plagados de criaturas fantásticas, animales y personajes legendarios. Habiendo pasado su adolescencia en la ciudad de Oaxaca, realizó sus primeros grabados en el taller de Arturo García Bustos. En su juventud, se traslado a la ciudad de México, donde estudió en Taller Libre de Grabado de la Escuela de Diseños y Artesanías, adscrita al INBA; y más tarde con William Hayter en París. Fue precisamente en París, entre los años de 1960 y 1965, cuando su obra se hizo conocida a nivel internacional, por su “desarrollo de lo mítico” y su “sentido sagrado de la vida” –tal como lo definió André Pierre de Mandiargues. Ha realizado un sinfín de exposiciones en México, Estados Unidos y Europa. Sus obras están presentes en recintos como el Museo de Arte Moderno, la Tate Gallery de Londres, la Biblioteca Pública de Nueva York y la Galería Kunstnaneshus de Oslo. Pero además del éxito museístico, también es necesario mencionar que su trabajo ha logrado un papel de suma importancia en mundo del mercado del arte. grabado en chapa Elefante Muchos hombres Gandhi con varias ranas La greñuda Rana con muerte subiendo Changos jugando A lo largo de su carrera, Toledo ha demostrado ser un artista polifacético, trabajando distintas técnicas: la acuarela; el óleo; el gouache; el fresco; la litografía; el grabado; el diseño de tapices; la cerámica; la escultura en piedra, madera y cera; los papalotes; las libretas; las máscaras; la joyería; así como la impresiones y la edición. Se ha caracterizado también por la recuperación de técnicas antiguas y por la renovación a través de la experimentación. Su meticulosa manera de trabajar las texturas y los materiales ha llegado incluso a ser calificada como “obsesiva”. En su producción están presentes las ideas de artistas como Durero, Klee o Chagall. Junto a ello, la antigüedad mexicana: las formas prehispánicas que se antojan contemporáneas y la manera de entender el quehacer del creador plástico. Pero además, la obra de Francisco Toledo articula una verdadera estética propia, nutrida por el color y la riqueza cultural de Oaxaca. Pero además, su obra tiene una dimensión crítica vertida hacia el terreno de la Ecología, al recordar permanentemente la deforestación y la destrucción de los recursos naturales. Lo orgánico, lo fantástico, lo animal y lo fálico se mezclan en sus superficies de tonalidades ocres. De ello surge un nuevo universo, paralelo al literario del llamado “Realismo mágico”, pero también cercano al género de la fábula, delatando su cercanía a la literatura y la poesía. Todo está plagado de insectos, serpientes, sapos, iguanas y murciélagos, todos ellos alejados de la noción tradicional de belleza y despojados de sus significados negativos para mostrar abiertamente sus formas. Todo ello tiene lugar, a manera de fórmula de alquimista, en las superficies de sus “cantos a la fertilidad” –como han sido llamados sus cuadros–, pero también en los libros que ha editado: Zoología fantástica (a partir de textos de Jorge Luis Borges), Insectario. gouache: de la serie Muerte Pies Ligeros Muerte saltando con Lagarto I Muerte saltando con Murcielago I Muerte saltando con Rana II Muerte saltando con Toro Muerte saltando con Zanate Muerte con los Zapatos Puestos Muerte saltando con Sapo IV Muerte saltando con Chapulin III En ese mismo estado, ha impulsado varias instituciones: el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO); el Centro de Artes de San Agustín (CASA), en Etla; el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), ubicado en la “Casa de Cortés”; el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo; el Museo de los Pintores; el Taller de Arte Papel Oaxaca, instalado en la antigua planta hidroeléctrica “La Soledad”; El Pochote; así como la restauración del Centro Cultural Santo Domingo. Dentro de su amplísima labor de promoción cultural y compromiso social, también ha emprendido el rescate de una factoría de hilados; ha fundado un cine-club; ha llevado la lectura en las cárceles; se ha preocupado por la relación de los invidentes con bibliotecas, exposiciones y escuelas artísticas; ha dirigido sus esfuerzos hacia la recuperación de espacios coloniales, la canalización y el tratamiento de aguas residuales, la defensa de las tradiciones y la gastronomía oaxaqueñas. Creador de un mundo fantástico y figura protagónica del arte y la cultura en Oaxaca y en México, sin duda Francisco Toledo es un artista imprescindible de nuestra época. cerámicas Murcielagos Pareja Campana de Dolores Plato de frijoles blancos La impúdica Me friego La ruina de la academia
.t-single-block { clear: both; display: block; font-weight: normal; line-height: 1.2; padding: 5px 0 20px; text-decoration: none; } .t-single-block:hover { text-decoration: none; } .t-single-block img { border: 1px solid #dfdfdf; float: left; margin: 0 10px 0 0; padding: 3px; width: 75px; height: 75px; } .t-single-block h3 { color: #006595; font-size: 19px; font-weight: bold; margin: 5px 0 0; text-decoration: underline; } .t-single-block span { color: #2ba94f; display: block; font-size: 17px; margin: 0 0 6px; } .t-single-block p { color: #000; font-size: 17px; } Alejandra Pizarnik No nombrar las cosas por sus nombres. Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa. Pero quién habla en la habitación llena de ojos. Quién dentellea con una boca de papel. Nombres que vienen, sombras con máscaras. Cúrame del vacío --dije. (La luz se amaba en mi oscuridad. Supe que ya no había cuando me encontré diciendo: soy yo.) Cúrame --dije. (Alejandra Pizarnik, de La extracción de la piedra de la locura, 1968) * * * * * * * * * DIARIOS 1961 sin fecha Es la noche, en la noche, sucede en la noche, cuando rodar, caer, lágrimas tiritando bajo los puentes cerca del agua donde fluyen casas iluminadas y seres sin cabeza y horas sin relojes y mi corazón en una pira, en una piragua letal, mi corazón disuelto en pequeños soles negros palpita y naufraga hacia donde no hay olvido. No hay olvido y el esfuerzo de ser es muy grande, el esfuerzo de vestirse de sí misma cada día y remontarse como a una ciénaga, arrastrarse como a un duro cadáver, bolsa compacta de chillidos y maldiciones y cosas muertas y puños cortados amenazando el suelo y el cielo. La vía alcohólica del cielo percute en mi cerebro iluminado como una galería de espanto en la que alguien busca con ardor. Viviera en otro mundo, viviera en algo más pequeño, sin nombre, sin lenguaje, no llamado y cuya única característica consiste en su silencio lujurioso. 24 de marzo Esta espera inenarrable, esta tensión de todo el ser, este viejo hábito de esperar a quien sé que no va a venir. De esto moriré, de espera oxidada, de polvo aguardador. Y cuando lleve un gran tiempo muerta, sé que mis huesos aún estarán erguidos, esperando: mis huesos serán a la manera de perros fieles, sumamente tristes cima del abandono. Y cuando recién muera, cuando inaugure mi muerte, mi ser en súbita erección restará petrificado en forma de abandonada esperadora, en forma de enamorada sin causa. Y he aquí lo que me mata, he aquí la forma de mi enfermedad, el nombre de lo que me muerde como un tigre crecido súbitamente en mi garganta, nacido de mi llamado. 25 de marzo Si siento algo suavemente benigno cuando escribo estos silencios o cuando surgen las imágenes de mis poemas no es el placer de crear sino el asombro ante las palabras. Nada ni nadie, en mí, se atreve a moverse, a girar, a rodar. Nunca se pone en marcha. Nunca abre la boca sino es para morder en silencio. He sentido dolor y silencio. Sufro o estoy callada. Estar bien es ser al modo de una estatua. Sufrir es ver un color blanco corriendo hacia una catarata ardiente. O como en una película muda el tigre devorando lentamente a la muchacha. Mi asombro ante mis poemas es enorme. Como un niño que descubre que tiene una colección de sellos postales que no reunió. Y si leo, si compro libros y los devoro, no es por un placer intelectual -yo no tengo placeres, sólo tengo hambre y sed- ni por un deseo de conocimientos sino por una astucia inconsciente que recién ahora descubro: coleccionar palabras, prenderlas en mí como si ellas fueran harapos y yo un clavo, dejarlas en mi inconsciente, como quien no quiere la cosa, y despertar, en la mañana espantosa, para encontrar a mi lado un poema ya hecho. Ésta es mi proeza, éste es mi heroísmo. Cómo es posible que el silencio fructifique de esta manera, como es posible que con mi terquedad campesina lo labre tan bien y con buen éxito. No sólo doy imágenes bellas sino reflexiones y hasta anuncio deseos difíciles de expresar: me quejo, hablo, discuto, enciendo, purifico, corrompo, y todo ello con palabras que no son mías, y ni siquiera tengo demasiadas faltas gramaticales; todo sucede como si realmente fuera así, todo sucede como si yo pensara, como si yo sintiera, como si yo viviera. Y no soy más que una silenciosa, una estatua corazón-mente-enferma, una huérfana sordomuda, hija de algo que se arrodilla y de alguien que cae. Sólo soy algo que está, algo que no espero que está.