Tuticapo1337
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Esta es un novela que empecé hace año y medio, mas ahora me propongo terminarla. Disfrutad .Capitulo 1º El nacimiento de una leyenda Nuestra historia comienza en un barrio aceptable de Madrid, un bloque de pisos construidos hace poco, pisosbaratos sin lujos. Un prometedor químico estudia años hace que estudia en una prestigiosa universidad, este buen hombre si bien sabía que tal vezno conseguiría trabajo en su mundo decide casarse con Claudia Diaz,el hombre de ciencias se llama Marcos Salamanca, aunque sus amigos,y novias y todo aquel que lo conociere, profesores incluidos, lollamaran “marcosa”(Jugando con su nombre completo). Casaron se de joven a los 22 años enamorados.Con un lenguaje casi empalagoso, muchos: cariño, miel, tortuguita,(nopreguntéis por qué tortuguita, mama siempre se lo dice a mipadre) volaban por el aire (¿¡y en que podrían volar sino?!).Desgraciadamente para el sujeto hoy en cuestión, sus peores auguriosfueron correctos, no consiguió trabajo de químico y tubo quehacerse joyero, puso una tienda modesta “Cucaracha de diamante”(aúnme río de él por ello). Prosperó, y en 2 años tuvieron un hijo, elmedico del parto, me contaron, les dijo éste preciso comentario al hacer unaecografia a mi madre: “Miren ustedes señores Salamanca, estehijo suyo sera tonto o feo como una cucaracha” mi padre le contestó:“Pues entonces sera nuestra cucaracha de diamante” (menos mal queno me pusieron diamantin o algo así para referirse al local, sinoSEGURO me hubiere emancipado...a los 30, tomando me mi tiempo, porsupuesto). Aunque mis padres querían aferreamente tenerme,ambossabían que seria difícil cuidar de un hijo con solo una joyería. Luego del parto, mientras mama mecuidaba, como su cuerpo se gastaba constante mentepero su mente no, empezó a estudiar para terminar su carrera defilologia alemana y francesa, se esforzó por pura ansia de darme una vidamejor ( y yo me pregunto: ¿Por qué no se esforzó en que seapelirrojo. No sé tal vez con tintes diarios o, ¿algo así?). A los dosaños míos de vida, hizo su máster y se saco la carrera defilologia en literatura alemana y francesa, “ad honorem cumlaude” como mi padre siempre decía con orgullo en su roncavoz: “mi mujer es más lista que yo, yo saque mi carrera connotables cuando era estudiante, pero ella con nuestro hijo a cargosaco dos masters” (Muy romántico pensarás, mas cuando lo decía sereía entre diente y me susurraba siempre: “Copiando seguro”...Espero que mama nunca lo escuche, le tiraría sus diplomas por laventana...y a su hijo *Glup ... tragar saliva: signo de miedo, paraaquello que no conozcan esta onomatopeya,wow soy genial escribí unapalabra larga sin error). De a poco ambos enamorados montaron lajoyería, mientras él la antedia y estudiaba las piedras preciosasque tenía, ella era catedrática de alemán en la universidad máscercana a la tienda. Los años prosperaron y parecía quepor fin papa podría abrir otra tienda en pleno Madrid, para mandar asu inútil hijo a trabajar de algo mientras estudiaba el bachiller.(No os preocupes, no lo logro, ¡yo gano!). Padre abrió sutienda, “Araña de Oro” (Por supuesto, por mi hermanita de 15años, la verdad fueron un poco crueles, la llamaronArecne, probrecilla, menos mal que yo siguo sin ser “cucarachin”,aunque mi hermana me llame así siempre arghhh). Un día como cualquier otro, terminadoprimero de bachillerato, salí a caminar con mis 17 años en mente yparecía un descolocado tonto, pues: Me robaron losbilletes para el Metro, casi pierdo dos veces el tren a casa y¡¡la maquina expendedora de gaseosa se trago el billete de cincoeuros por una sola lata!! (Vale, tal vez esto no venga a cuento ...pero ¡Es verdad!). Llegando a casa a las seis de la tarde recibí unllamado del número telefónico de mi padre: -Aló?-Cucarachin- Dijome con su cercana voz.-Dime hermanita, que pasa?- indague con cara de situación ( Os la dibujaría pero entonces en el “open office” perderia la gracia el “dibu”).-¿Donde estás?- Tenía una voz un tanto agitadamas no importaba mucho, bueno a mi no por lo menos.-En la Calle AlgunLadoDeMadrid … nº3(Esta bien tal vez no supiere donde estaba pero, lo que importa es que lo intente).-Vale, a ver, ¿Te has bajado ya de la estación?-Muy lista la criaja esta. Tiene mis genes, aun que eso da la pregunta ¿Por qué si ella tiene mis genes yo soy un ,comoella me llama, “Virtuoso sin grandes virtudes”? … ¿A todoesto, qué era que significaba “virtud o virtuoso”, son como esosverbos -ara o -ase?(Sí, estudio para ser periodista, aunque …estudiar abarca desde abrir el libro hasta dormir arriba de él segúnmi definición).-¿Como?-Indague por pura curiosidad científica.-Si has salido de la boca del Metro“cucarachin”- Vale, tal vez es que no le entendí, pero es que … ¡Me daba el Sol en los ojos! -Ahh, si recien cuando me llamaste, ¿aque soy listo Aracne ?,¿a que si?- Bueno esto lo explico diciendoque: sí, tal vez estaba un poco “disperso” ese dia pero, bueno ya sabes : ¡Me daba el Sol en los ojos! -Si cucarachin, si eres muy listo y tu cara no se parece tanto a una cucaracha ...eso solo si,dos puntos, El Sol te da enlos ojos, jajajaja- Tal vez fue un poco cruenta pero es entrañablemientras te humilla publicamente, ah un angel en toda regla.(Mentira, mentira y mas mentira es un monstruo que me ataca en lossueños y aun en los mejores me hace llorar *Snif *Snif)- A lo queiba, cucarachin, papa esta por allí en el banco te quería dar unasorpresa por eso te llame, ve a verlo y yo puedo volver con mi MMPRPG(Cómo, ¿no os lo dije?. Ella es una friki de los video juegos).-Estamos por matar a “Erudax” la raid esta a punto, voy de healer,no lo necesito al “boss” ya pero la gente de la alianza lo quiereen bandeja de plata y soy su mejor sacer, ya ves como molo.(Por si nolo habeis entendido, yo también juego al WoW Cataclysm en el Oficialjunto a ella y creais o no, es la leche de buena jugando, el tanqueno muere ni con criticos de 50 K<Mensaje para los BIEN frikis comonosotros /whisp >-De a cuerdo aracne, voy para el bancode aquí al lado, corto, chau … por cierto.-¿Dime?-¡Eres un sacer sombra con más dps que heal!-Calumnias y lo sabes, tengo lo necesario de sombras y el resto sagrado y disciplina. Bueno chaocucarachin. (Disculpad por las fricadas, pero asi gano un gran depublico para esta obra. Al fin y al cabo, quiero dinero).-Chao luego te llamo Aracne. Llege al banco cercano a la estacion,ciertamente ni me acuerdo cual era, solo me acuerdo lo que allí mepaso. Antes de entrar y pasar por esas puertas corredizas condecoración intentando ser renacentistas. Mire mi movil, tenía dosllamadas perdidas de papa, recuerdo haber ignorado ambas pensando queeran para decirme que entrara al banco. Bueno recordad que era unadolescente que me creía que todo lo sabía, mal de mi. Entré sin másen mi cabeza que la imagen de la chica de mi instituto con quienestaba saliendo. De pronto esa imagen se borro como si un martillazome golpease en la espalda, de golpe estaba en el suelo. Minutos medijieron que tarde en recobrar mi conciencia, vi a mi padre y lepregunte que sucedia, esto me dijo: “Te golpearon con la culata deuno de sus armas esos hombres, están en pleno secuestro del banco yambos somos rehenes”-Mi cara palideció según mi papa me conto alacabar todo. Pregunto le yo : “¿papa que hacíasaquí?”-Simple, venia a ingresar el dinero dela joyeria para pagar la entrada a la “Universidad Complutencede Madrid” para tus estudios.-No tenías por qué hacerlo-Sí que debía hacerlo, estas en estelío porque me tarde hablando con el cajero, si hubiera ingresadoel dinero e irme sin más no estarías tu aquí en pleno secuestro. Losiento- Juro que creí verle llorar en aquel momento.-No es tu culpa padre, seguro que estubiste hablando de tus hijos como siempre con orgullo en tu voz.-Me deje llevar por el momento lo admito.-Eh, si generalmente lo hago pero hoy no. Estuvimos hablando del : “Calendario Pireli” del 2000 que tenía el encargado atrás de él.- Vale, quede como un tonto absoluto pero no importa, hay que admitir para ese calendario (Cual no tengo ninguna copia , bueno en papel ninguna aunque en mi ordenador tal vez “algunos”)-El 2000 fue un grán año.-Ya ves, la de Marzo esta increiblemente buena y su compañera de Junio con esas ropas...-Le llamaron la atencion los asaltantes.-Calla o te disparo- Bramó el delincuente armado.-¡¿Pero qué narices (la verdad es que no use “narices” fue otra palabra plural del cuerpo) quereisde nosotros?!- Le grite tan fuerte como enojado estaba (Muy fuerte osea).-De ustedes nada solamente vuestrasvidas para usaron como rehén, y vuestros cuerpos si fuera el casocomo escudo humano- Lo peor es que lo dijo con absoluta tranquilidady convencimiento de lo dicho.-Vaya, sois muy veraz, gracias por no mentirme.-Le respondi con igual educacion … Vale luego de“mentirme” les insulte ,excepto a su pelo, a toda su familia, persona, mascota además de todo lo que se me ocurrió en aquel instante, y se me ocurrieron muchas cosas creed me.-Callad criajo- Me golpeo con su arma y colocando la en mi frente me dijo- Si no te callas te mato aquí mismo delante de tu padre-No se por qué pero senti la punta de su pistola de plastico y como si fuera falsa.Me llene de ira de repente yapartando el arma le pegue en el estomago, me pare y lo patee en lacara, estomago piernas y básicamente todo lo que en mis dos semanasde Taekwondo pude aprender. Lo reduje por el “subidon”deadrenalina terminando la batalla (aunque como lo pille por sorpresaél no me atacó nunca) pisando el estomago del delincuente. Québien me sentia, me creí en aquel momento un Bren Foster o mejorincluso (Campeón de Taekwondo). El gran problema es que olvide deque habian dos malhechores, desgraciadamente éste no lo olvido y medisparo al hombro (Por si no lo supones también volví a recordad asu madre en insultos, claro está, el balazo dolió mucho). Huboentonces un gran disturbio, el director del banco se interpuso entre el delincuente y yo de golpe (Sé que era el director por que teníauna tarjeta de identificación que ponía Director, soy listo, ¿eh?).Lo calmó, dentro de lo que cabe, diciendo que daria todo el dineroal malhechor este se dio la vuelta y con el arma en la espalda delbuen hombre empezo a conducirlo hacia la habitación donde guardan elefectivo. Ahora sí que no pensé en mi vida, ni en mis padres ni mihermana Aracne, ni en mi novia (lo sera, lo presiento, aunque aun nohalla salido con ella ni una vez. La cita que os narre antes nunca nose produjo porque estaba en el cine que quedamos con otro tío). Soloen venganza pensé y hice todo lo que podia hacer: Correr, coger elarma en el piso y aunque me temblaba el pulso disparar con ambasmanos al pecho del asaltante en su espalda a solo 1 metro de él.¿Épico no creeis? Qué desgracia que mi Intuición de que el armaera falsa … Era correcta, le moje la sudadera que llevaba, pero elagua del jugete se lanzo con ira, él se dio la vuelta me disparómientras giraba el brazo para apuntar, gracias a Dios la bala falló yal instante con la culata le pegué en la cara (Pura adrenalina,aunque lo vuelva a intentar ahora no lo conseguiría). Luego de esoyo me quede en “shock” según me narro mi padre luego, tambiénme dijo que una chica joven y guapa se armo de valor al instantepillo el arma del suelo y le disparó en la pierna al atracador (alque le pegue en la cara, el otro estaba “groggy”). La muchachaademás fue hacia puerta y disparando para romper el candado que lossecuestrados pusieron antes alarmó a la policía cual entro arestandoa los “chorizos”(Siempre he querido decir esto).Fin del 1º Capitulo[Actualización]Capitulo 2º La Falsa Enferma Luego todo ocurrió muy rápido, llegó una camilla a mi espalda y un hombretón muy rustico y con rasgos faciales de neandertal, o al menos de cavernícola, me acompañó en un largo viaje dentro de lo que supuse que era una ambulancia. Le dije que yo estaba bien y que no necesitaba atención sanitaria y todo ese rollo. Él muy astuta mente me dijo: “¿Ah si?, ¿Y qué sucede si os presiono aquí?”(Puso levemente su mano en mi hombro. Sí, donde la herida de bala, muy sádico. Me cae bien). Como era de esperar lancé un doloroso alarido. Al principio no me hizo gracia alguna esa broma, pero luego al ver su cara sonriente (Aunque fea como un escarabajo). Entendí que sólo quería ayudarme, y también reírse de mi un rato(Reitero, me cae bien). En el hospital me hicieron las típicas preguntas: “¿Cómo se encuentra?”, “¿Le duele aquí?, ¿y allí?” “¿Se ha despedido de sus cercanos ya?”(No lo niego, se me palideció la cara al oír esto. Era otra broma del Groucho Marx del hospital: el neandertal.). Una esbelta y bastante guapa, aunque muy mayor, doctora me atendió, miró mi herida y con solo un guante de látex en la mano y unas pinzas la extrajo a la bala de un tirón. Yo fui un chico muy valiente y sólo chille un montón(Luego de llamar a mi mama y correr en círculos por la consulta...Si un chico muy valiente, ya). La doctora se rió de mis payasadas, aunque no eran de broma mis gritos de dolor, así pues llamó a una enfermera un tanto musculosa, tenía más músculos en los brazos que Rafael Nadal, ella, o mejor dicho ello, me levanto como si nada y me llevó en brazos a otra camilla(Y eso que tengo mis 87 kilos de cuerpo). En brazos me llevó unos 5 minutos. Durante ese tiempo oí a dos enfermeras que decía algo de un “paciente polizón” o algo así, algo de un paciente que se adentró en el hospital para tener comida gratis y tal. Me condujo hacia una sala con otros pacientes, separados uno de otro por aire. Me recostó muy suavemente en una cama un poco dura (mentira, me tiro como a una bolsa de abono). Tan dolido me encontraba que no me fije quien estaba alrededor mio. Empecé a recordar todo lo acaecido: La llamada de mi hermana, el no haber dado le importancia a las llamadas de mi padre y, por ultimo, al inacabable e intenso secuestro y su resolución. Todas las imagenes se sucedían ante mis ojos como una lluvia de estrellas: emociones, pensamientos, movimientos...todo como una cadena de sucesos incompresibles para muchos. Pero no para mi, veía un gran lío de echos y posibles salidas de cada situación que recordaba, aunque también veía una posible forma de haber acabado...muerto y entre llantos de mis cercanos. También veía a la muchacha,por mi ensoñada , que nos salvó. Yo jamas la vi en realidad, pero en mi cabeza se iba conformando una preciosa tez, un esbelto cuerpo y una perfecta sonrisa. Una chica casi superior en belleza a Afrodita, ¿Cuál será su nombre?, ¿Será una personalidad qué cuadre con la mía?, ¿Tendrá novio?...¿Estará realmente tan buena?(Sí, también me lo pregunté). De pronto mi imaginación se paró como si descarrilase un tren, abrupta mente. Una tosca voz femenina entabló conmigo esta charla:--¡Ahí va! Pero si eres el de la paliza y los balazos. Qué alegría verte, Soy Sofía Müller.--Ahh, claro eres tú. ¿Quién eres?--¡Pues yo! La muchacha que os salvo junto a todos los rehenes. ¡Yo!¿No me reconoces? ¿O es que te haces de tonto a propósito? ¿Es eso? Jajajaja, que cómico eres.-Estaba altiva y muy animada para estar entre enfermos graves en la UCI del hospital.(Note se, no entendía nada de lo que ella me decía. Entre que hablaba rápido y que yo estaba concentrado viendo otras cosas de su persona. No me enteré de nada(No entendáis mal, estaba viendo su bello rostro, mal pensados)).--Eh, bueno mire. No se quien eres, y aunque seas aquella que nos salvó, no lo podría saber.--¿Porque no?-Me interrumpió con agilidad--Porqué estaba desmallado, por estas cosas de las balas y de la excesiva perdida de sangre que lleva al desmallo.- Creo que me pasé de irónico, aunque desgraciadamente...--No lo pillo, ¿Estabas dormido por perder algo de sangre?- Así es, no entendió mi ironía en lo más mínimo, gracias a Dios que entendió el mensaje de que estaba desmallado.--Sí, es normal que cuando casi pierdes un litro de sangre te desmalles. Por cierto, ¿Tú porqué estas en la UCI del hospital?, te pasó algo en el secuestro. --¡Ah!, eso es que saliendo del banco para llamar a la policía me golpeé contra una farola y tal, jiji--¡¿“jiji”?! ¡¿Contra una farola?! ¿Cómo?--Bueno, estas cosas pasan--No, no suele la gente golpearse contra una ¡FAROLA!- No me cabía en la cabeza esto--Bueno, será que no soy como la gente que tu conoces.- Ahí me dejo a cuadros, lo admito.-Se me olvidaba preguntaros, ¿Cómo os llamáis?--Antonio Diaz Salamanca, para ser exacto.- No se porqué le di mi nombre completo, me salió sin más.--Bonito nombre- Se sonrojó, y yo me “acoj...” ya sabéis como sigue.--Eh, si. Supongo que es un nombre bonito, jaja- Me rasque la nuca, me di cuenta un segundo luego de hacerlo, que cosa más rara.--Por cierto, tienes novio?--¿Qué?, ¿“novio”?, dirás novia. Y no.- Hice una prolongada pausa antes de negar lo, dado que sé que mi amiga de bachillerato dejará a su actual musculoso y guapísimo novio por mi...seguro que sí.--¿Cómo, no eres... “rarito”?--¿Cómo?, eh no. Yo no soy mono temático.--¿Querías salir conmigo?- Así, en frío me lo dijo. Como era de esperar fui un “casanova”--Ah,eh,uh,ahhhh. Ehhh, claro, que...que no, no ¡HOY!. ¿Hoy no? Noo, por ejemplo...¿Te va bien mañana?- Vale, tal vez no muy casanova...pero dijo que sí.--Vale, ¿donde vives?--Ahh, ehh. ¿Para qué querés saberlo?--Para recogerte en el coche de mi papa.--Ah, claro, como no. Vivo en la calle Alicante 62 Bajo B---Mola, te veo mañana. Por cierto, yo me piro que como me vea la enfermera me echará del hospital. Estaba aquí para hablar contigo. Ya para los helados gratis. No me golpeé con ninguna farola...al menos no cuando fui a llamar a la policía, jijiji.- Sonriendo se fue como apareció, de golpe. Fin del 2º capítuloCapitulo 3º Una comprensiva charla El día de la cita había legado, yo me había puesto mis mejores galas, estaba eufórico. Pensaba: “¡Voy a salir con otro ser humano!”. No cabía de la emoción, bueno tal vez sí. Es que ese día estaba contento, por la calle la gente me sonreía, los perros vagabundos no me mordía a matar. Sí, todo era idílico ese día. Tanto es así que fui a una maquina expendedora y, para mi sorpresa, ¡Alguien se olvidó su vuelto en la máquina!. El refresco, pues, me salió gratis. ¿Quién lo va a negar? Para mi había sido un muy buen día...o al menos hasta entonces Era la hora. Ella estaba al caer. Yo no me podía de la emoción: Mi hermana me dio una bofetada, le dí las gracias por ello. Pensaba yo: “Tengo 17 años y esta es mi 1º cita con alguien, debo de ser el mas joven en legar hasta aquí”(Mi hermana salía con chicos a los 14, pero ella no cuenta. Creed me, no cuenta. ¡Ella suspendió matemáticas!...Espera, ¿Ese no fui yo?. Esta bien el profesor, me tenía manía. Siempre me decía : “Estudia, vago, este es el peor examen que me han presentado”. Yo siempre le respondía: “¡Qué va!, ¡Le he presentado peores exámenes!”(Por si os pica el mosquito de la curiosidad, dos soluciones: o bien le dais lo que quiere, osea, información. O bien lo matáis con algún “Spray” anti-mosquitos.(Por si os interesa, en un examen, me acuerdo, que hasta yo lo vi como mi peor examen. Tanto es así que el profesor no me lo suspendió. Él lo enmarco y lo muestra a todos los alumnos. En dicho examen de matemáticas me equivoqué de materia y le empece a hablar del temario del examen de lengua. Luego le escribí chistes tontos y por ultimo le hice un mapa de como debía de aprobar mi examen.).). Tocan al la puerta. ¿Quién será?. ¿Acaso es ella?. Me adentré a abrir la puerta , allí estaba, que pena que era mi padre. -Hijo, cuanto sin veros. Te has cortado el pelo como veo. Y también te has vestido de traje. Además de sacarte esa cara de burro tan característica tuya.-¡Papá! Para ya, por favor. ¿Qué tal tu día?.-¿Qué tal el tuyo?. En serio. No te reconozco.-Bien padre, aquí esperando a la muchacha del secuestro. Dijo llamarse Sofía Müller. Dijo que me vendría a buscar a casa.-¿Cómo, ella buscar lo a él? Donde se ha visto tan poca caballería.-¡Eh, cuidado! Seré yo quien pague por la comida (Por la mía).-Ahh, donde habrán quedado esos antiguos muchachos que le traían flores, chocolate y un “Cadillac” a la puerta de la señorita.-Padre, ciertamente. ¿Era en tú época normal ira buscar a una chica con un “CADILAC”?. Son coches caros.-El amor no tiene precio.-Sí, ya. Pero seguro que ahora mismo puedes decirme cual es el precio del amor de tu familia : Dos embargos de casa, un local cerrado por falta de dinero y un coche alquilado a unos hippies de Francia.(Creo que me pase...¡Na!)-Gracias por recordarme que estabas castigado sin ordenador, ni mucho menos sin paga mensual-¡Pero si no me pagáis nunca! ¡Hago trabajos parciales para poder comprarme las consolas!-Ohhh, pobre niño. Tiene que poner el precio de unos jugetes en una tienda pequeña. Y sólo por que su malvado padre no quiere comprarle dos veces la misma consola. Sí, me parte el alma...¿Aceptas limosna?-¡Papá!¡te he dicho que necesito dos consolas para jugar con mis colegas! Somos mas de 4 y con cuatro mandos no funciona.-¿Y por qué ellos no traen sus consolas aquí para jugar todos?-Porque, porque,porque...¡Porque no se nos había ocurrido! ¿Contento?-Bastante. Por cierto, hay una muchacha esperando te en el jardín.-¿Cómo, a mi? ¿Y eso como lo sabes? Supongo que será ella, aunque puede que no.-Supongo que sí, dado que esta con un cartel-pancarta que pone : “Busco al tío joven ese, ya sabes: ¡Antonio!”-¿pero qué? ¿Cómo puede escribir eso en un pancarta?...Si aquí todos me conoces como el “Antogonista”-Dos cosas hijo: Primero, lo escribe pues no es muy dada a las manifestaciones se ve. Segundo, nadie te llama tal cosa.-Aunque deberían.-No. Bueno ve a dejarme en paz, digo. Ve a cenar con la muchacha. Y recuerda, no me llames. Me da igual que encuentres por la calle a un pato y te diga kuak*, como la última vez.(Como podéis ver, mi padre es bastante cínico. Aunque es verdad, se preocupa por que estemos bien siempre. Aunque eso implique el que estemos mal, tú me entiendes.)-Pero...Es que fue alucinante. ¡Los patos hablan!. Me alejé de mi padre corriendo hacia Sofía, ella sin pestañear me miróa los ojos y dijo: “Inútil. Me has echo esperar como 10 minutos”. Le pregunté que cómo, dado que había estado con mi padre todo ese rato, y también le pregunté si el cartel-pancarta era de broma. Ella me dijo: “Pues si, estuve aquí escondida durante 10 minutos para hacer el cartel-pancarta. ¿Ok? ¿Querés pelea?.Dale, dame tu mejor golpe. Aquí, en la barbilla.” Me volví a quedar anonadado con su reacción. Le dije que yo odiaba la pelea y tal y ella sólo me dió su sentencia: “Bah, seguro que eso es porque sabes que perderías la batalla”. Le dí la razón, soy más maduro de lo útil a veces (Aunque entre tú y yo. Le hubiera dado una paliza en dos minutos, no en menos. Seh, a ver quien es el maduro ahora, ¿eh?. *Tch a mi también puedo darme una paliza, así que cuidado yo mismo. ¿Ok?. Así mejor). La terminé, con gran maestría, de convencer de que era mejor que nos vallásemos a cenar (Sólo hizo falta la frase: “Tú, yo, comer ¿Quieres?”. Viva mi “maestría” ¿eh?. Seh)Fin 3º CapítuloCapítulo 4 Una impresionante revelación A donde podría irme a cenar en una cita con menos de cuarenta euros: A un local de comida rápida y luego el cine. Perfecto plan resultó en mi cabeza. Ella no tenía coche, yo menos aun, decidió ella tomar un taxi hasta una pizza en el centro de Madrid. Decidió mi billetera que tendríamos que caminar...mucho.Tal fue la caminata que tendríamos que hablar, por lo menos. Esta fue la charla:-¿Y. Te gusta la ciudad?- Mi talento para romper el hielo es genial.-No. Es bastante aburrida. Sólo hay gente apurada.- Ella también tiene esa habilidad para romper el hielo ya roto, igual que el Perito Moreno.-Si, verdad. Bien. Eh, ¿me cuentas algo de tu vida?.-Qué te puedo contar que no supongas.-Lo que sea, me interesa tu vida- Hice mal. Ya lo veréis.-¿En serio? Pero mira que hay muchos detalles incómodos.-Pues saltados, no hay problema.-Pero, sin ellos no es nada la historia. ¡¿Cómo se te ocurre pedirme que no lo cuente?! ¡¿Pero quieres que cuente de mi vida o no?!- Primer demostración de que me equivoque al querer saber de su familia.-Tranquila, cuenta lo que desees pues. Y sí, deseo que me cuentes de tu vida.-Esta bien, pues... Cuando era una niña fue adoptada, mis verdaderos padres eran de mala calaña, se contaba que vendía “caramelos, ya me entiendes” (Con las manos hizo el movimiento de las comillas, rasgó el aire en modo de comillas.)-Ah, drogas, disculpa si esto te hiere.-¿Drogas? ¿Pero que dices? No, ellos venden chucherías.-¡Pero entonces porque haces comillas!-Es que venden ya sabes “caramelos” (Otra vez el gesto)-¿LCD?, ¿Speed?-No, no. ¿Antonio estas bajo el efecto de productos raros o algo? Ellos vendían chuches y chocolatinas.-Ah, como sea. ¿Y tus padres adoptivos?-Bueno, ambos eran muy buenos conmigo. Pero tenia un hermanito se sangre que también se le traslado a la misma familia que yo.-¡Ah!, tienes un hermanito, eso no lo sabía.-Claro que no, no te lo había dicho. ¿Enserio, estas bajo algún alucinógeno o algo?-¡Qué estoy limpio! Continua por favor. -Bueno, como te decía. Mi hermanito es un poco...Bribón. Y ello hizo que mi padrastro le pegara algo.-¡¿Le pegaba?! Eso es muy turbio.-Sí, pero mi padrastro siempre tubo la teoría de, como él siempre decía: “La bondad de un hombre se mide en las palizas a su hijo, cuantas más das, más bueno eres” Él, por su propia regla, era un hombre MUY (enfático) bondadoso. Pero un santo, ¿eh?- He aquí el porqué no tube que haber preguntado. -Osea, ¿le pegaba a él y a ti te quería como a una hija?-Es que soy su hija.-Ya, ya. Bueno, algo más (en mis adentros pedía que no hubiera nada más pero no).-Bueno, también estaba el echo de que mi madrastra era un poco, como decirlo, atrevida con los chicos. Me acuerdo que cuando que el año pasado, en el instituto había un chico con quien empece a salir...-Le interrumpí- ¿Cómo, no soy el primero?-Eh, no eres el decimoquinto, de este año. (Se me agrandaron los ojos de la impresión.)-Bueno, como decía, este novio mio tenía un amigo mayor de edad bastante guapo. Y una vez lo trajo a casa. Mi madre se le echaba encima. Enserio, que bochorno. Me acuerdo también que vino al instituto solo para intentar ligar... Ah, era también muy divertida. Me ayudaba en mis ligues mucho. Llegamos al burger, una de queso, barata y muy aceptable. Luego una película aventura romántica. Me acuerdo el nombre: “Es hora de morir”. Muy “romántica”. Fue una muy entretenida noche. Fin capítulo 4
Sección 9 Interludio. Mi día a día. Antes de continuar con Leo. Me gustaría contarte, querida madre, que me pasaron cosas geniales en éstas épocas. Que viví aventuras y conseguí dinero para mandaros. Pero ese desgraciadamente no es el caso. Luego de que se crease el Palacio de Ray Sah, los tiempos se calmaron. Los altos nobles de Ewig se mudaron al palacio. Vinieron misivas de Gelder y patrullas de soldados por doquier. Pero nada más que formalismos. Sin duda estaban impresionados por el Palacio, pero no trajo eso mucha riqueza a la gente. Yo hacía mis rondas en la Bäckerei de Herr Müller cómo siempre. Y no llegaba a ahorrar casi nada. Pero en el piso, el dueño se tomó unas vaciones de ser tan estricto y me dio una copia parcial de la llave para que usase libremente. Gran cosa. Últimamente estoy viviendo entre casa, la iglesia Unsere Mutter María, y la Biblioteca de Ewig. He tomado un pequeño hobby por los libros de cocina. Son tan divertidos ver cómo cambian los colores y sabores de las verduras al cocinarlas. Creo que estoy empezando a saber cómo no quemar las cosas cuando uso “Fornace Ardente”. El truco está en calmarse antes de empezar. Pero bueno, aparte de eso, nada más. Es verdad que se siente algo rara esta última semana la iglesia. Ahora el sacerdote es otro, un tal Mathias Zweite, es amigable y buen orador. Pero no es Helmut. No es que le culpe, pero dado que tiene ahora dos iglesias que llevar, se centra más en la Iglesia de la Montaña y no tanto en UMM. Helmut siempre esta corriendo para un lado y otro. Siempre agitado estos días. ¡Ah, eso! Tengo una noticia. He hecho un amigo. Un señor llamado Alexander Gnade, alex para los amigos. Es un casi un hermano de Helmut. Suele ayudar en misa a Mathias, y luego de la homilía se queda todas las tardes leyendo libros a la gente que quiera escuchar. Lee sobre leyes y normativas, pero lo hace parecer tan divertido lo que cuenta. Es difícil no reírte con sus interpretaciones libres, o “frei und lustig” cómo les llama él. Nos hemos hecho muy amigos, él me da libros raros de cocina y yo le traigo al día siguiente el plato piloto. Solemos comer junto a otros parroquianos al atardecer. No siempre se quedan muchos, pero cuatro o cinco personas fijo. Me la paso bien, aprendo de Ewig, leemos, comemos. Muy ameno se me hace. Cada uno cuenta historias suyas. Y Gnade narra absolutamente siempre historias de él, Helmut, Leonardo Amintor o una combinacional de los ellos. Aprendí un montón de Leo en esas charlas. Sección 10 El Arquitecto Amintor Y ya que hablamos de Leo. Pues la verdad es que su vida cambió drásticamente. Esas semanas todo el palacio estaba agitado por la comitiva de científicos y arquitectos de Gelder Entraban y salían personas del Palacio de Ray Sah, Leo entre ellas. Siempre con su Esfera Mística Bicolor a la derecha flotando. Y según parecían los primeros días. Lo que pasaba es que estaba re-modelando el lugar. ¿Re-modelar algo que tiene menos de un año? Se preguntaba la gente esos días. Luego pudimos ver que sí, lo que hacía Leo era trabajar en una plataforma externa al Palacio, para el proyecto Eilen. La instalación era una especie de hongo gigante y metálico. Con colores negros y plateados, al estilo de la fachada del palacio. La base de Eilen estaba a la derecha del portón de entrada. La construcción del mismo fue tan impresionante cómo la del Palacio de Ray Sah mismo. Leo flotando y armando con gestos el edificio. Recuerdo que el día de la construcción la gente se amontonó cerca para ver trabajar a Leo. ¿Ver trabajar a un arquitecto? ¿A quién le cabe en la cabeza? Pero claro, era digno de verse. Era fascinante y misterioso. Cómo los fuegos artificiales. Yo estaba entre la gente, pero no muy cerca. Siempre me han dado algo de miedo los edificios altos. Ya sabes, luego de aquello, no me gusta estar en lugares sin salida fácil. Esos primeros meses, me dijo Leo, que pasaron cómo una flecha. Que no los llegó a sentir. Que casi no los recuerda. Fueron cómo un sueño oscuro y dulce. El estar con Finster, con el rey Vorig, con la corte. Los soldados. Las misivas. La corte y su pompa. Me contó que era encantador pero difícil de explicar, algo tenso y a la vez suave. La voz melodiosa de Finster siempre acompañando, fuera donde fuera. De las largas charlas del rey. De su enfermedad. De su vejez y duda. Pero también de su sabiduría militar. Las batallas, ganadas o masacradas, que vivió el general Knapp. Siempre mirando un plano de la ciudad y moviendo soldados de aquí para allá. Me contó que era tan diferente su vida antes de aquella Carta Light. Su rutina de levantarse y preparase el desayuno ya no hacía falta. Qué ahora tenía súbditos, obedeciendo le y girando a su alrededor. Ya no sentía una necesidad de crear más, ahora sólo quería estar allí más tiempo y disfrutar de los múltiples encantos de la compañía Finster. Me dijo que sólo veía sus planos y su Esfera Mística Bicolor cada tanto, no hacía más que estar en sus aposentos y revisar candidatos que querían trabajar de sirvientes en el Palacio de Ray Sah. Unas amigas me recomendaron que yo me presentase, he iba a hacerlo. Pero con la increíble competencia que había, no me sentí fuerte la verdad. El rey seguía enfermo, cada vez más gravemente. Había mañanas que salía del Palacio de Ray Sah y hablaba con la muchedumbre. Con sus historias y anécdotas inspiradoras. Siempre con voz muy firme, pero cada tanto tosía y se perdía. Pero eso lo venía haciendo desde hace años. O eso me juraba Helmut, así que la gente no se preocupada demasiado por su salud. Sabían que tenían rey para años. Una mañana llamó el rey Vorig a Leo a la Sala Militar. Leo raramente la visitaba, no era algo que le interesa demasiado .Y cuando iba era para hablar con Carls Knapp, máximo comandante del ejercito de Ewig. Amigo personal de Vorig y Helmut además de católico devoto. Un buen hombre. Leo suele hablar bastante de las charlas que tuvo con Knapp en esas habitaciones. Note se que la Sala Militar se encuentra en la planta de arriba del palacio, es una amplia habitación con una gran mesa cuadrada sin casi decoración visible. Tiene algun detalle de estilo y color, pero Leo la creó con idea de seriedad y formalismos pulcros. Un ambiente ejecutivo y simple, no hermoso, pero útil. Dicha mañana mañana estaban el enfermo y cansado Rey junto a los altos nobles y Knapp. Todos mirando al gigantesco mapa que estaba en la mesa estirado. Era un mapa detallado de Ewig y su entorno. Llegando casi a 500 metros de montañas y bosque ilustrados a los alrededores de la ciudad. Ése era el mapa oficial de la realeza. Por ello estaba muy usado y con las esquinas gastadas. Leo nunca lo había visto hasta ese entonces y se quedo medio asombrado de la calidad de detalles, mirando a las calles del mapa sin prestar atención a lo que hablaban los altos nobles. -Joven Amintor, preste atención. Es de menester que comprendáis la situación que vive Ewig estos tiempos.- Avisó el rey Vorig. -¡Oh si!. ¿Qué situación, perdón? -La de los Mercenarios de Geider. - Dijo Knapp. Y sin dejar de mirar el mapa- Están acosando sin descanso a los mercaderes de las afueras y los campesinos que buscan entrar a Ewig. -¿De qué rutas?- Preguntó Leo. -Tanto de los del sur, proveniente de Jegug. Cómo los que vienen del norte, de la ruta de la montaña. -Daleko....-Habló taciturno Leo. -Así es. ¡Necesitamos pararlos! Les hemos intentado pagar multiples veces. Y siempre dicen que lo dejaran, pero... -Pero vuelven como buitres-Dijo el rey Vorig.- Ya te he dicho muchas veces que no puedes convertir a la gente, los malos son malos y nunca pasan al bando de los honestos. -Claro que lo hacen. Yo soy un ejemplo de ello.-Discutió Knapp. -Tu caso es especial, mi buen amigo. Ellos hace mucho que han dejado de querer cambiar. Solo buscan dinero y revueltas esos rufianes. -Y...¿Qué pensais hacer, rey Vorig? -No lo sé, Leo. Tal vez atacarlos con todo nuestro poderío atemorice a la gente. Nunca jamás implantes miedo en la población. El miedo es inestable y muy rápidamente se torna en odio. Y el odio siempre busca un objetivo fácil. Y un gobernante suele ser un comienzo. No los quiero matar, pero habría que calmarlos a la fuerza. ¿Tú que haría, Leo? -No se mucho de ellos, mi maestro siempre me dijo que has de ver los trabajos con los ojos del cliente. Tal vez estemos trantando como mercaderes a patriotas. -Tiene razón tu maestro. Pero si sabemos de ellos. Tenemos un hombre infiltrado desde hace meses en sus cuarteles. Un hombre fiel a la realeza. - Habló con firmeza Knapp. -¿Y qué opina dicho soldado?- Pregunto Leo. -¡Traigan a Markus Tierish, ahora mismo! - Bramó Knapp a sus soldados. En cuestión de segundos la sala se quedó casi vacía. Leo no se había percatado de la cantidad de soldados que habían en la sala sin contar a los nobles y al rey, en esa sala habían 20 personas. Todas ellas se fueron haciendo ruido a metal de sus armas, pero sin hablar. Todas apresuradas a cumplir el mandato de Knapp. El rey Vorig y Knapp siguieron mirando al mapa. Centrados en sus mentes. Los nobles empezaron a parlotear de temas de negocio. Hablaban de comprar un taller de arte, una productora de Esferas Místicas. De avances científicos. De todo, menos de los Mercenarios de Geider. Y Leo seguía apreciando el arte del mapa. Cuando de a tras de él alguien lo abrazó y le empezó a susurrar palabras al oído. Era la indudable Finster. Leo no me especificó qué le dijo, pero probablemente algo no relacionado con el tema que allí les preocupaba. El rey se alejó hacia las paredes llenas de libros de estrategia que había ordenado personalmente Knapp. Casi toda esa basta selección de libros era de pertenecientes a su colección privada. Knapp fue y es un ávido lector de literatura, tanto berglesiana como extranjera. No le importa el autor ni el estilo. Pero si la temática. Casi siempre lee biografías, novelas históricas, fantasía épica y libros de estrategia militar. Él jura que sólo lee eso. Pero he ido a su casa, y en su habitación tiene multitud de libros románticos ordenados de la “z” a la “a”. Volviendo al tema, el rey tomó un libro militar concreto y empezó a ojearlo. Leía los pasajes en voz alta y Leo lo miraba fijamente. Callo su voz unos segundo el rey y mirando al suelo con el ceño fruncido se quedó pensando unos segundos, hasta que dijo: -Algo me da que ésta situación no tendrá solución fácil. Pero el camino es la paz. A un león no le hacen falta dientes para mostrar poderío. -Su voz era muy melódica, como si recitara poesía. Subía y bajaba el tono, era ciertamente elegante su hablar. Al acabar de hablar volvió a sus libros. Entraron en tropel los soldados y entre ellos un hombre con barba y heridas en su cara. Una mirada fría y distante. Vestido de paisano, con armas a ambos lados. Ese sin lugar a dudas era Tierish, habrá pensado Leo. -Me han contado muchas cosas en el camino aquí. Entre ellas que queréis mi opinión.- La voz de Tierish era oscura y aguda. Pero bien vocalizada. Al hablar movía la cabeza como una serpiente y sus ojos los mantenía fijos en el mapa. Aunque cada tanto latigaba con la vista a los nobles y al rey. -Tú que más los conoces a los mercenarios, dinos. Cómo los calmarías.- Preguntó Knapp. -Con sangre. Mucha, muy fresca sangre.- Su voz se enfrío aun más que antes. Igual que el ambiente de la sala. Y Tierish continuó- A poder ser no la nuestra, no se si me entiendes. -¿Pero no se les puede calmar, hablar o comprar?- Inquirió Leo. -¡Oh! Mira quién tenemos aquí. Al Moldeador de Montañas nada menos. Tremendo palacio. Una pena que los asesinos solo vean un montón de tierra y puntos debiles. Pero yo aprecio tu obra. -Gracias. Pero dime. ¿Hay alguna cabecilla en el grupo, o alguien clave?- Continuó Leo. -No realmente. Hay varios “lideres” - Hablaba gesticulando con las manos- Pero el grupo busca revueltas, sangre. No escuchan a Zufal o Rache más allá de por sus tácticas y estilos de combate. Si ellos muriesen, buscarían otro líder capaz. -¿Son adoradores de la Magia Negra, acaso?- Preguntaba atónito Leo -Algo así. Pero no son grandes mago bajo ningún aspecto. En definitiva mi opinión es ésta...-Se calló y miró a todos los asistentes de la sala, entre ellos a Finster- Dejadme comandar a los soldados y os traeré suficientes cabezas de mercenario cómo para decorar cada habitación de éste palacio. -¡Eso es una locura!-Bramó Knapp- La gente nos odiará si nos bañamos en la sangre de los descontentos. ¡Tenemos que convencer los. No matarlos!. -¿Tú que opinas, Leo?- Susurró Finster. -Opino que es un hombre loco y despiadado Tierish. Pero tal vez tenga razón. Aunque algo no me encaja. No sé qué.-Su voz se tornaba taciturna al final. La mente de leo vibraba. Mientas todos hablaban el rey seguía revisando libros y pensando. Se podía ver que le dolía el cuerpo. Y cada tanto se balanceaba sin fuerzas. Tenía a dos sirvientas a los lados para mantenerse en pie y tomar medicinas de magia verde. Escuchando todo atentamente, rey espero el momento adecuado. Y al opinar Leo, se pronunció: -Dados que todos buscamos el bien de Ewig. Votad que haríais. Yo hablaré al final. -Fácil. Los Matamos y listo.- Dijo Tierish. -¿Pero no llevas meses con ellos, no sientes remordimiento por sus vidas?- Hablo Leo con cara preocupada y asqueada, seguramente. -Algunos de esos son mis amigos. Y cómo tal sé que para conseguir que se detengan. Hace falta sangre. A los que me interesan los podemos torturan y encarcelar un tiempo. Al resto la espada es una mejor solución. -¿Torturarlos?-Preguntó Finsters con una sonrisa ligera. -Bueno. También quiero divertirme, mi lady.- Ella le contestó con una cortada risa. Y continuó Knapp. -Yo sugiero que capturemos a sus lideres. Ellos nos informarán sobre sus planes. Y luego encarcelaremos a sus soldados. -¡No servirá de nada!-Chilló Tierish. -Y tú Leo. Qué harías. -Indagó el rey Vorig. -Yo...-Antes de que pudiese hablar, se pronunció Finster- Deja me ayudarte mi amor. La situación es oscura y de índole perversa. Algo que nosotras las princesas entendemos. - Leo asintió con la cabeza y caminando hacia atrás la dejó hablar. - Si bien no es bueno generar odio en nuestros vasallos, si que es bueno imponer la paz. Cómo diría el rey, aquí presente, para matar a un gusano no vale con cortarlo en dos. Hay que erradicarlo de la existencia, masacrarlo a él y a todos quienes lo siguen. Torturar a su familia para que sepa, quien es el gusano. Y quien la Diosa. -Yo no recuerdo haber dicho tal cosa, Finster. -Tal vez la vejez y enfermedad te haya hecho débil mi rey. Pero no a mi. Yo opino, la justicia sea impuesta con sangre. Matadlos. -¿Tú piensas eso mi amor? -Si, mi dulce Leonito. Haz me caso, sé lo que digo. -La verdad, algo sigue sin encajarme. Pero si tú lo deseas, te apoyo. Voto que los ataquemos. Pero no Tierish, prefiero a Knapp. Es un general con más experiencia. -Me parece bien mi amor.- Hablo Finster con una voz dulce y suave. -Así que tres contra uno, matarlos. De acuerdo. Que así sea. General Knapp, mandarás a tus soldados a apresar a todos los Mercenarios de Geider, intenta no matarlos. Aquí decidiremos qué hacer con ellos. -Así será mi señor.- Bajando la cabeza todos hicieron una reverencia a Vorig mientras salía. Todos se esperaron antes de salir de la sala. Sólo quedando Knapp y los príncipes de Ewig en la sala. Se disculpó el general y empezó a irse. Acercando se a Leo le dijo en voz de interiores: -Gracias por tu apoyo. Tienes compasión y sabes ver al mal. Serás un gran rey joven Amintor. -Bueno, de aquí a que sea rey tardará mucho- Hablaba riéndose Leo. -No creo que tanto, mi amor- Se pronunció seductora Finsters. Al hablar ambos hombres la miraron. Y no dijeron nada. Leo me cuenta que la besó en ese momento y le susurró “¿Para qué necesito ser rey si estoy contigo?” Ella sonrió y tomando lo de la mano se fueron de la sala militar, volviendo a su rutina. Sección 11 El Principe Amintor Todos se apresuraron a sus posiciones. Los soldados formaron en la sala principal del Palacio de Ray Sah y firmes esperaron a que el general Knapp se situase en su posición central. Todos los sirvientes y curiosos que estaban en la sala principal fueron echados o fuera del palacio o hacia la segunda planta. Solo militares habían de escuchar esa orden oficial. Algo no demasiado raro para los soldados de Knapp, pero si para los sirvientes del palacio. Los cuales nunca habían trabajado para la realeza antes. Con paso lento y meditado, pero no cavilante. Avanzó Knapp hacia el centro de la sala, mientras bajaba las escaleras los soldados lo vitoriaban. Y el cómo de costumbre los saludaba sonriendo sin ser efusivo. Se acercó al centro de la sala y dijo levantando el dedo índice: “Un segundo”. Dio un brinco y llegó a la iglesia, a la derecha de la sala principal. Cerró las puertas a sus espaldas, e instantáneamente la gente que había allí empezo a salir como si brotasen plantas. Al abrirse y cerrarse las puertas se podia vislumbrar a Knapp hablando con Helmut al pie del altar. Ningun soldado murmuró nada .Todos miraban a sus cosas, armadura, su espada. A nadie le importo tal conducta de su lider. Pues era casi una tradición. Antes de los grandes combates de Knapp, él siempre hablaba con Helmut buscando sabiduría y gracia divina. Salieron de golpe ambos hombres de la iglesia. Con paso rápido subio a su sitio el general y bramó: -¡No debeis de usar la fuerza cómo si fueran los mercenarios escoria!. Debeis de usarla cómo si fueran hombres errados. Qué es lo que son. Pero no dudeis en usarla si en sus errores buscan mataros. Aquel que capture sin matar será premiado, aquel que mate sin necesidad será tratado como mercenario. Sois mis soldados y mis hermanos. La batalla no es el final. Ni para ustedes ni para nuestro enemigo. Pero sí para el mal. Destruyamos el mal, no los hombres. ¡Luchad mis soldados.! ¡Luchad y defendeos! ¡Defendeos y defended el honor de Ewig! ¡Por Ewig!. -¡Por Ewig!- Gritaron al unisono levantando sus espadas. Todos empezaron a salir por la puerta principal en formación. Knapp miró a Helmut y le hizo una seña. El general se fué con sus soldados y el sacerdote se apresuró a subir las escaleras. Helmut llegó a los aposentos de Leo donde estaba con Finsters recostado. Ambos arriba de las sabanas de la cama nupcial. El sacerdote abrió las puertas de golpe, sorprendiendo a los dos guardas que habían en la entrada. Ellos lo intentaron capturar pero Helmut fue demasiado rápido hasta donde estaban los principes de Ewig. -Tenemos que hablar, joven discípulo. -¡Pero que...! ¡Maestro! ¿Qué hacéis aquí? ¿Cómo subes sin avisar?- Hablaba Leo sorprendido. Levantando se de la cama, mientras ambos príncipes se agitaban a vestirse. -Tenemos mucho para hablar. Tu y yo. Nadie más. Ninguna soldado ni princesa.- Mirando fulminante a Finster. -Ehm, ¿Planteas hechar a una Diosa?- Sonaba aguda y agitada la voz de Finster. -Eh...será mejor que le hagamos caso mi amor. No quiero tener que lidiar con mi maestro enojado. Es algo que no quiero que se repita en mi vida.- Le susurraba Leo a la princesa mientras le tocaba el hombro y ayudaba a vestir. -¡Hmpf! - Y se retiró la princesa con cara molesta y con paso veloz. Leo les ordenó a los soldados que la escoltasen a sus aposentos y luego regresasen a su labor de proteger la entrada la habitación. -Aquí me tienes, maestro. ¿Qué he hecho mal, ahora? -¿Aparte de estar desnudo junto a una mujer que no es tu esposa aun? -¡Ya soy mayor para hacer lo que quiera con mi cuerpo! -Ser mayor no te hace ser maduro. -¿Por eso es que nos interrumpes? ¿Para darme un sermón sobre morales y el matrimonio? Ja, mejor otro día. -No...No es ese mi motivo- La voz de Helmut era oscura y ha cada palabra más iritado. Hablando con cara molesta y ceño fruncido, dijo- Vengo por la orden de matar a los mercenarios de Geider. -¿Qué importa eso? Fue una desición unánime. No sólo yo hablé en esa sala. Todos estaban deacuerdo, si me permites que te lo cuente... -No me hace falta. Ya me lo han contado todo. Me han contado cómo Tierish busca sangre y cómo la “diosa”- Gesticulando con las manos- te convenció de votar para el ataque. -No hables así como así de ella. Tu serás mi maestro, pero ella es mi vida. Finster Wollust lo haría todo por mi. Y lo sé muy bien. -¿Cómo lo sabes? -Porque...porque...¡Porqué lo sé!-Chillaba Leo. -Yo no lo creo. Diría que tu “diosa”-gesticulando- te dejaría morir si le conviniese. -¡Mentiras! ¡Guardias! Entraron corriendo los guardias, apuntando con sus lanzas de punta hechiza de “Lama Tagliante” al cuello de Helmut. El con un reves de su mano apartó las lanzas y dijo: -Puedes mandar a tus soldados atacar, pero solo me estarás dando la razón necio aprendiz. -Ya no soy un aprendiz .Ya tengo un palacio. Todos admiran mi obra. La mia. Mi obra. A mi. Todos. Me. Adoran. Soy un genio. Ya soy un Maestro del Gremio Streit. ¿recuerdas? -Fui yo quien te recomendó en las altas cortes muchacho. No lo olvides. -Y te lo agradezco enórmemente. Pero ahora somos iguales, no puedes tratarme cómo un tonto. ¿Acaso un tonto reaccionaría como yo? Instantáneamente, ambos soldados de las lanzas encantadas se rieron para adentros y bajaron ligeramente sus armas. Leo los miró cabreado y grito: -¡Fuera! ¡Todos fueras! ¡¿Cómo os reís de mi?! No entendéis nada. - Con un gesto amplio de su brazo los mando a irse a los soldados. Quienes aun riendose se empezaron a acercar a la puerta, mientras Helmut estaba con mirada fija en Leo. No llegaron a tocar las puertas los soldados cuando éstas se abriron de par en par, entrando agitadísima una de las dos sirvientas del Rey Vorig. -Mi señor, rápido. El rey. Venga – Tosia de faltarle el aire a la joven sirvienta.- El rey, no está bien. Os llama, venido por favor. Sin llegar a pensar un segundo, todos los quienes estaban en esa habitación, se apresuraron a los aposentos reales. Y allí estaba él, Vorig, acostado con una sirviente usando una Esfera Mística de Sanación. Estaba realizando lo que parecía un “Luce Verdestra” encima del monarca. A la iquierda estaba Finster arrodillada con la cabeza en la cama llorando. Tomando de la mano al rey. -¡Ya basta!...de..déjalo. Ya no hay nada que hacer.- Habló con la voz rota Finster. -No...no porfavor no. Mi rey. No....-Seguía la conjuradora sirvienta. -Ya basta hermana.- Dijo la otra sirvienta- Mira su Orbe de Paz. Ya no hay nada que hacer. -No...No...-Lloraba la sirvienta mientras paraba el hechizo. -El rey Vorig Wollust Tercero. El Rey de la Noble Concordia... Ha muerto- Sentenció Helmut. Solo la voz firme y las plegarias de extrema unción de Helmut se escuchaban. Leo quedo atontado, sin entender nada. Mirando a Finster. Los soldados arrodillados se apoyaban unos contra otros. Leo tiró a abrazar a la princesa, quien se dio vuelta y lo besó y lloro abrazando lo. Ella estaba de espaldas al rey, él de cara. Las sirvientas tristes, salieron de los aposentos reales y fueron a todas las habitaciones del palacio para contar la noticia. Vorig Wollust Tercero. El llamado de la Noble Concordia por su amor al dialogo y las soluciones pacíficas al conflicto. Un gran rey que prefería aprender a enseñar, votar que imponer. Un rey justo con sus vasallos. Un rey que hoy, había muerto. Sección 12 Rey Amintor Primero Esos días fueron un caos. La noticias se propagó volando. A veces literalmente, gracias al proyecto Eilen. Todos los ciudadanos pusieron mantas negras en sus tejados, y se vistieron de luto para recordar a un gran hombre. Vinieron cortes de Gelder, Jegug y hasta de la lejana Daleko. De todos los lejanos vecinos de Ewig llegó un mensajero, carta o regalo. Nadie quería faltar a la fastuosa despedida a Vorig. En el palacio había insertidumbre y murmullos por doquier. Todos los sirvientes corrian a buscar sus materiales, sus trabajos parecían una manera de no parecer triste. Aunque realmente los vasallos no conocieron al rey. Las unicas dos que sí lo hicieron fueron las dos sirvientas personales de Vorig: La Señorita Mond y la joven Frieden. La mayor de veinte y algunos y la segunda recien mayor de edad. Ambas sirvientas del rey desde que las adoptase hace trece años. La verdad sea dicha. No creo que a nadie le haya sorprendido la muerte del rey. Llevaba meses sufriendo de una incurable situación. Solo permitía que Mond lo tratase con “Luce Verdestra”. Muchos le había recomendado dejar tal tarea clave a un especialísta. Pero solo de sus hijastras fiaba su salud. Nunca supe si eran amigas Finster y las chicas. Pero en mi opinión, no creo que la princesa supiese de la existencia de las sirvientas. Al fin y al cabo no eran herederas, sólo ayudantes del rey. Le pidieron multitud de encargos a Leo. Finster no dejaba de darle consejos sobre reinar al joven arquitecto. Le abrumaba tantos datos. Pero sabía que tenía que ser rey muy pronto. Lo primero que hizo fue buscar su Esfera Mística Bicolor. Al verla en sus aposentos se quedó unos segundos admirando sus fluidos violetas y rojos carmesí. Ambos flotaban dentro del cristal como si de danza eterna se tratase. No pudo entretenerse demasiado, así que se apuró cerrar los ojos y el orbe empezó a flotar a su derecha. Él caminó hacia la salida del palacio .Mandó a los soldados que separasen la muchedumbre, con paso firme avanzó a la base del proyecto Eilen y levantando las manos creó una escultura inmensa del rey Vorig. Los vitores era ensordesedores. Pero calmo, continuó esculpiendo la figura real. Al acabar se dio vuelta hacia el palacio y sin decir nada entró. Finster lo abrazó y le dijo algo al oido. Helmut me cuenta que estaba muy tenso esos momentos Leo. Las horas y los días pasaron corriendo. Llego el día de la ceremonia de despedida del rey Vorig. Todos en respeto a él le llevaron flores, y casi no hubo revueltas. Era una especia de símbolo a él aquella calma. La ceremonia no era gran cosa, un monton de asientos de madera y una homilía de Helmut. El cuerpo del rey estaba más alto que el altar, casi a la altura de la cabeza de Helmut. Solo se escuchaba la voz del cura hablar. No hubieron, como se acostumbra aquí, testimonios ni otros oradores. Solo Helmut. Y mucho respeto y calma. Respeto y calma que fue roto de golpe. Pues de algún lado salió un objeto volando hacia el ataúd del rey. Una especie de bola brillante. “¡Una Bollide!” -Gritaron los soldados. El cura cubriendose vio cómo su viejo amigo se encendía en fuego, junto a él todo su ataúd. Hubo un gran revuelo y griterío de pronto. La gente se volvio loca y salia para un lado, par otro. Los altos nobles corrian a refujiarse mientras los soldados se armaban y saltaban a cargar a toda la población en busca del atacante. Todos los allí presentes sabía de quien se trataba. De los Mercenarios de Geider. Con su caballo y su lanza en llama saltó Knapp a buscar a los rufianes que habían atacado. Mientras Helmut y los sirvientes intentaban apagar el fuego. Atónito Leo se quedo callado en medio de tanto alboroto. Acercándose a su oido susurró´ Finster: “Ésto continuará así si no te conviertes en rey y machacas a nuestros enemigos” Sin tardar un instante. Se elevó Leo y levantando las mismas piedras que rodeaban a todo el resito, hizo flotar por los aires a todo el mundo. Medio pueblo y soldados se vieron en manos del príncipe y su Esfera Mística Bicolor. -Si no quereis que todos caigais aquí y ahora, será mejor que hableis. ¿¡Quien ha hecho ésto!? De en medio del gentío alli agrupado se escuchó-¡Si nos atacas matarás tambien a los tuyos!.-Leo se quedo pensando y bajó a la gente. Mientras bajaba a tierra la plataforma donde estaban las personas se separó de donde estaban los soldados. La de los soldados toco suelo y pudieron bajar, pero la de los aldeanos se convirtieron en celdas, pues subieron otras piedras a modo de barrotes al rededor de la plataforma. -¡Os pudrireis allí si no hablais!-Bramó Leo. Se escucharon chillidos y gritos, hasta que de pronto alguien empujo a alguien y un joven chocó contra los barrotes y los demas se alejaron de él. - Él es el culpable- Gritaban todos. -Arrestad lo – mandó Leo Corriendo los soldados lo tomaron captivo y lo llevaron a los calabozos del palacio. Leo bajo a los demas ciudadanos y deshizo las plataformas. Cuando finalmente descendió al suelo, Finster abrazó y felicitó a Leo. Él miró a su derecha y vio levemente titilar a la esfera que lo acompañaba desde aquel sueño único. Pasaron los días y interrogarron al culpable. Era un revelde de Geider, que quería demostrar su valia entre los mercesarios. Leo lo mandó encarcelar de por vida. Luego de aquella ceremonia se empezaron a calmar los días y la princesa sabía qué tenia que hacer. Y lo hizo. Leo se despertó en su habitación cómo siempre, se levanto. Mandó que le preparan el baño, se aseó con ayuda de sus sirvientas. Que desde hacía poco las tenía. Las asignadas eran las mismas que al anterior rey, Mond y Frieden. Ellas le eran cariñosas y cercanas, y él a ellas las trataba con un gran respeto. No era un típica relacion súbdito dueño, más bien, primos cercanos. Leo mando que le preparasen el desayuno y le contasen qué deparaba el día. Tenía gran interes en los estilos de diálogo de sus sirvientes. Ellas eran extranjeras y eso era raro. Le contaron que lo que tocaba hoy era algo diferente a lo normal. Lo que hoy tenía que hacer, era convertirse en rey. Leo atónito llamó a Finster, quien entró prontamente con las ropas que se visten para la coronación. Sin tardanza las dos sirvientas empezaron a ponerle la capa y las botas de la ceremonia. Dicha ceremonia fue privada y casi sin ningun espectador aparte de la princesa, los sirvientes, el cura y Knapp. Ni un soldado ni ciudadano alguno estuvo en aquella corta coronación. Nadie hubiera sabido que ahora Leo era rey si no hubiera salido del palacio y bramado a los cuatro vientos: -¡Juntaos mis vasallos!. ¡Soldados, llamad a la población!. Sed gentiles, pues la dicha es grande. Todos nos acercamos a las puertas del Palacio de Ray Sah para oír: -Está es la obra de un genio, que en sueños fue inspirado por Dios. ¡Éste es mi palacio! Yo soy el rey Leonardo Amintor Primero y éste es mi pueblo! Sección 13 El nuevo rey La gente se agitó y gritó. Vítores se mezclaban con abucheos, maldiciones con alabanzas, llantos con risas. Yo estaba atónita mirando aquello. Leo comenzo a hablar de nuevo. -Tal vez aun no lo veáis, pero yo os prometo. Arreglaré la ciudad y la haré a vuestra petición. Donde Vorig destruyo, yo edificaré. Donde devastó, yo plantaré. A quienes maltrató, yo apremiaré. Será una epoca justa. Una época de cambio, mi reinado- ¡El reinado del rey Amintor Primero y La reina Finster la Hermosa! Las gentes se acallaron para oirlo y le pidieron: “¡Construye nuevas escuelas, baja los impuestos, encarcela a los mercenarios!” -Vuestras peticiones son oídas. Y serán hechas. Primero. Una escuela.- Levantando sus manos, brilo la Esfera Mística Bicolor y de la tierra suelta al lado del palacio. Creció cual flor, una escuela de color beig. Los vitores empezaron a superar a los abucheos. La gente fue en manada a aquella construcción. Y Volvió a hablar Leo: -Los impuestos los revisaremos con mis cortesanos. ¡Os prometo que los cambiaré a mejor!.- Y añadió luego de una pausa- Y a los Mercenarios ya los estamos casando. ¡No os preocupéis, estáis a salvo!- Los vitores aumentaron y Leo se marchó hacia dentro del palacio. Finster salió a hablar con los ciudadanos desde su balcon principal. La gente la amaba, todos eras gritos unánimes de alabanza y buena estima. Ella entró a su habitación privada y vio a Leo allí. Con las manos cruzadas y carácter tasiturno. -Estaremos haciendo lo correcto. Mi amor... Tu sabes que ésto es dificil. Pero no debería parar de atacar a los mercenarios...Tengo tantas dudas de ello. -No temas mi joven rey, tu serás la cara. Pero tus penas y dudas dejalas conmigo. Sé que hacer con ellos. Se perfectamente qué hacer. Los ciudadanos se organizaron y rápidamente empezó a operar el Colegio de Amintor, la gente estaba empezando a creer en la palabra de Leo. Éste volvió a hablarles días más tardes para contarles los cambios fiscales de Ewig. Bajaría los impuestos a los ciudadanos y los subiría a mercaderes y altos nobles. Genial pensarás madre. Pero has de recordar que los nobles si algo tienen, es poder. Poder para movilizar a las gentes en contra de algo o alguien. Semanas más tarde de la innauguración del colegio, los ciudadanos le pidieron al rey arquitecto que crease más casas y puentes para cruzar a la otra mitad de la ciudad. Lo hizo. Y todo aquello que hacía era vitoreado y felicitado. Pero entrando a su palacio esa mañana del año xoxik, se apresuró en irse a cambiar los ropajes de rey por otros más cómodos y menos cálidos. En sus aposentos tiene un pequeño altar con colchas y almohadas para depositar su Esféra Mistica Bicolor. La dejó suavemente, mientras sus dos buenas sirvientas le ayudaban a cambiarse. Y empezó a mirar fijamente el orbe, diciendo: -Mond...¿No ves raro a mi Esfera Mística? -¿Qué, mi buen señor?. Veo que es la demostración de su poderío. Nada raro. -No me refiero a eso. Me refiero. ¿No la ves de color raro? No parece violeta, es más un azul. Y mira al rojo, antes era cómo la sangre, ahora parece al fuego. Miró fijamente Mond al orbe y no vio nada raro. - Es el estres mi señor. Permiteme que haga “Bacio Verdestra”. Te calmará los múlculos y te relajaras mucho. -Sí, debe de ser eso. Gracias por tu consejo, pero no hace falta el conjuro. Estoy bien. Prefiero ir a ver a mis generales y luego relajarme. No al revés.- Se levantó y marchó hacia la Sala Militar. Donde los esperaban Finster y Knapp con noticias. -Hemos capturado a un lider Geider . El lider Rache. Y no nos ha dicho aun nada. Pero sabemos que dejandolo separado de su gente hablará tarde o temprano. Nadie estaría en una carcel por voluntad. -¡Eres un idiota!¡Claro que lo estarían!- Gritó alguien desde el fondo de la habitación. Era Tierish.- Esos locos como Rache solo quieren vivir. Les da igual donde. Sabe que tarde o temprano lo dejaréis ir. Eso dice vuestra absurda ley. ¿Para qué hablar si puede esperar? -Nuestra ley asegura que la gente viva en paz. No juzgamos inocentes. Nuestra ley nos separa de animales cómo ellos. ¡Cómo tú!- Amenazó Knapp mirando a Tierish. -Dejadme lo una hora. Y le haré hablar. -Lo torturarás.- Hablo Knapp, intentando calmarse. -Lo haré hablar - Sentenció Tierish con voz fría y contenida. Ambos hombres miraron al rey a la reina y esperaron que hablase. Ella lo miró a él. Y el hablo sin mover el rostro. -Has que hable. De todo. Pero no lo mates...A poder ser. -¡¿Pero qué?!... -Así se hará su majestad.- Alejando se Tierish, frotandose las manos. Volvió a salir ante la gente. Y les informó de que habían capturado a un lider mercenario y que pronto acabarían con la revuelta. La respuesta era cómo ultimamente, unánime vítores de la gente. Se volvió a meter al palacio Leo y fue a la iglesia. Allí estaba Helmut esperando empezar la homilía. Al ver entrar al rey la gente se asusto y se alejó dejando lo pasar. Helmut lo miró y dijo: -Que os trae aquí, muchacho. -¡Habladle el rey con respeto!- Exigió Leo. -Cuando lo merezca, tal vez. -Nadie me habla con tal desprecio. Solo tú “maestro”-gesticulando con las manos-. Tal vez sí que tenga razón Finster de que haría mejor sin ti. -¿Eso vienes a decirme? Apresúrate a ir, que tengo que empezar la misa. -¡Guardias! ¡Arresten a ese hombre!- Grita Finster señalando a Helmut. Atónitos, los guardias dudan un segundo, pero prontamente se focalizan y arrestar al sabio sacerdote. La gente no podía creer lo que veía. Vuelve a sus aposentos Leo y mira su Esfera Mística. Ahora era azul verdosa y anaranjada. Se queda segundos mirándola y se da la vuelta, llendo ante la gente de nuevo a hablar. -Decidme. ¡¿A quién amais?! A un rey callado y distante o a un constructor y cercano monarca. -¡¡¡Amintor, Amintor, Amintor!!!-Gritaban todos. -Eso suponía. Decidme, qué queréis ahora. Le pideron nuevas calles y nuevas tejas para las casas. Y mejor regadío para el campo. Leo los escuchó calladamente, hizo ademán de silencio con su mano y fue a traer su Esfera Mística. Con ella en sus manos, salto del balcón y empezó como siempre a flotar. Con su orbe a su derecha. Todos lo acomparon desde abajo con vítores. Primero las calles. Levantó sus manos e hizo resquebrajar la tierra donde estaban las baldosas del suelo. Temblaron y temblaron. Y levantó con fuerza las manos de nuevo, y ésta vez las piedras y baldosas empezaron a flotar y a reordenarse. Y la tierra se hizo gris oscura, y se hizo una especie de metal opaco. Y se pusieron las baldosas en distinto orden al anterior. Creando un patrón más simple y elegante que el aburrido y recargado de antes. Y a la gente le encantó. Se empezó a alejar y subir hacia la altura de las casas de la ciudad. Y con cara de esfuerzo comenzó a mover las tejas, y a gritar que le obedezcan y a hacer géstos más bruscos. Y su Esfera Mística brilaba cada vez más. Y el de un golpe. Cambió todas las tejas por otras de un verdoso color, mucho más resistentes y bellas. Y la gente empezó le encantó. Un voz muy fuerte empezó a gritar, dicendo que estaba enfermo, que no se encontraba bien Leo. Que podía hacer esto luego. Que descanzase. Era la voz de Gnade. Y Leo la reconoció al instante, sonriendole le dijo que ser rey cansa, pero que ha de crear esos regadíos. Y los vítores acallaron la voz de Gnade. Y se fue lejos, muy lejos de ahí. A las afueras de Ewig. Donde estaba los campos. Y vió flotando a qué se referían los ciudadanos. Los canales donde pasaba el agua desde la montaña hacia allí, estaban tapados de piedras y metales. Leo los reconoció al instante, eran materiales salidos de la creación del palacio de Ray Sah. Bajó a tierra. Se calmó y no vio a casi gente a su alrededor. Se centró un poco y volvió a subir y volvió a mover sus manos en gesto de alejar los escombros. Pero no lo hicieron. Y se forzó más. Y no lo hicieron nada. Y Se enojó y gesticuló con fuerza. Yo lo vi con mis propios ojos. Estaba allí en el campo a la izquierda de Ewig. Había salido hacía unas horas a comprar trigo para la tienda donde trabajo. Y allí estaba. El rey Leonardo Amintor forzandose y chillando cómo loco para mover unos gigantescos preduzcos. Sí. Pero nada en comparación de una montaña. Y gritaba más y forzaba más sus músculos. Y nada. Y la gente empezó a acercarse. Los campesinos de la zona se agruparon entorno a las gigantescas piedras. Y de pronto su Esfera Mística empezó a girar al rededor de él y el a gritar más y más. Y a elevarse por encima del orbe giratório. Y de pronto. ¡Crash!. Nadie entendía nada. Pero todos sabíamos lo que veíamos. La Esfera Mística Bicolor había estallado en mil pedacitos. Y Leo empezó a descender. Y aun flotando suavemente encima de los escombros empezo a llorar en silencio. Silencio espectral que nadie quería romper. Pero alguien lo hizo. Aunque no entre nosotros. Lejos. Un estruendo y griterío vino del centro de Ewig. Leo levantó la cabeza y fue hacia allí flotando. Y nosotros corríamos a ver qué pasaba. Y lo vimos. Vimos qué pasaba... Vimos a la ciudad llena de agua y llena de gente chillando. Se habían desmoronado los puentes que había hecho Leo hace días. Y al fondo, junto al palacio vimos lo peór de todo. La escuela Amintor se habia desmoronado matando a decenas de personas. Se olía la sangre y el sudor. El pólvo y los escombros. El ruido y las alarmas. Los chillidos y llantos. Todo lo vimos de golpe. Tanto yo, cómo Leo. Sección 14 El silencio del dolor Leo voló tan rápido cómo fecha hacia su palacio. Y la gente que lo veía desde abajo lo abucheaba y gritaba. Y él sin pararse un segundo. Fue al calabozo a ver a Helmut -Qué ha pasado. ¡Qué ha pasado! ¡Cuenta me!- Enfuresido le preguntó al sacerdote en su celda. Éste, con pálida expresión le dijo. - Ya no te conozco. No tengo nada que decirte, rey Amintor Primero. -Yo te diré que ha pasado.- Sonó una voz de su espalda. Se dió la vuelta Leo y vio a Duche, el lider rebelde- Los nobles habrán atacado tus construcciones para que te echen la culpa. Tendría sentido hacer eso. Yo lo haría. -Pero, han muerto decenas. -Y más lo harán si no haces algo. -Pero qué, exactamente. -No sé. Tú eres el rey de éste absurdo lugar. Yo solo un soldado descontento con la nobleza. Siento que haya muerto la gente. Pero tampoco hay mucho que hacer ahora. ¿Los muertos no se quejas, cierto? Se escucharon pasos y voces llegar a los calabozos. Eran Finster y sus sirvientes. Ella lo abrazó y le pidió que subiera con ella. Que había mucho que hacer. Que tenía planes. Al subir los soldados no lo miraban, tampoco los súbditos. Solo lo miraban con la misma cara tranquila y cercana las dos sirvientas suyas. Quienes había jurado a Vorig que acompañarían al rey, fuera quien fuera. -¿¡Qué hacemos, mi Diosa!? ¿Qué hago ahora? -Casemos a quien esté en tu contra. Sean nobles o campesinos. Manda al ejercito a acabar con los insurrectos. Las plantas crecen mejor con sangre. -¡Soldados!¡ Traed a Knapp a mi! Llegó prontamente el Comandante Carls Knapp ante él y sin arrodillarse dijo. -¿Cómo pretendes arreglar ésto? -Manda a tus hombres a que me traigan a los nobles de las casas Frigid y Kühl. Sé que ambas me odian. Seguro que son ellas. -¿Y luego?- Habló con cara incrédula Knapp. -Matalos en frente de todos los ciudadanos, a modo clásico.- Dijo la reina.- Eso les enseñará a no jugar con lo quien no deben. -¿Sabes? Aún tengo trabajo con los mercenarios. Y ni la charla de Tierish la logrado que Duche hable. No sirve de nada. -¡Me da igual. Haz lo que decimos!- Chillo Leo. -De acuerdo. Os traeré a vuestros nobles. Pero no creo que sea eso lo que ha sucedido. -¿Y qué crees que ha sucedido?- Furioso hablaba rápido y agudo Leo -Qué sois un mal rey y débil conjurador. Que Todo éste palacio muy posiblemente se caiga mañana. Qué sois una farsa y ésto es culpa vuestra y de nadie más. -¡Calla y vete!- Grito Fenster y añadió Leo- ¡No me hagas que te mate yo mismo! Visiblemente furioso, se dio la vuelta Knapp con sus soldados. Y salieron en busca de los nobles mandados. Pero casi sin tardar Leo empezó a flotar y desde las nubes acompañó a los soldados. Nadie lo vio, pero él veía perfectamente lo que hacían. Sabía que algo iba mal, que seguramente era culpa de Knapp, que quería quitarle el poder. Para quedarse con la reina. Sabía que era todo una trampa de los nobles, para quedarse con el poder. Para quedarse con la reina...Se repetía esas palabras en su cabeza una y otra vez mientras volaba encima de los soldados quienes estaba tocando la puerta a los nobles. Los atraparon, y un soldado gritó algo, llamando la atención de Leo. Y Knapp mando entrar a casa del noble en tropel. Y sacaron a una criada que estaba chillando. Desde atrás de la casa Leo vio a una chica correr hacia la multitud y bajó a ver más de cerca la situación. La chica era una joven con ropas de bandido y una espada muy llamativa en su espalda. La verde y vistosa espada era el único color distinto del marrón que tenía la chica. La chica corrió hacia la gente y se tropezó. Y se apresuró Knapp a ver qué pasaba atrás. Al instante la iba a arrestar cuando ella de rodillas le suplicó clemencia. Leo atónito bajó a un tejado cercano para ver todo con calma. Y la chilla le imploraba misericordia y Knapp se le veía dudar. Pero sin hacer ningún ruido levantó su mano dejando que ella se fuera corriendo entre la multitud. Y Leo sin entender de qué iba todo se quedo callado pensando cuando escuchó lejos un alarido ultra agudo. Era mi voz. Desgraciadamente. Leo voló hacia donde yo estaba, y atrás, en caballo y con sus armaduras venían Knapp y sus soldados. Yo estaba en la puerta de UMM, acabamos de salir de nuestra clásica e imposible de faltar clase de humor legal con Gnade. Esa tarde cómo habían tantas revueltas, nos quedamos hasta tarde. Cuando se empezó a oír los estruendo de los edificios desplomándose, nos apresuramos a salir de nuestro grupo de lectura. Y allí, en la puerta estaba yo, de azul esmeralda. Y mi amigo Gnade, de gris, tan formal cómo siempre. Vestido con sus viejas prendas de Daleko. Sin nada que llamase la atención aparte de su altura y su blusa gris. Y en su espalda una espada de juguete que estaba usando para contar las historias de ese día. De la muchedumbre oímos gritar a alguien y a soldados moverse, Gnade se acercó por delante mio y salió corriendo una chica de marrón. Todo fue tan rápido. No llegué a reaccionar, ni gritar. Atónita vi desplomarse a Gnade con una espada en su pecho. Mis voz desde los más profundo de mi alma empezó a gritar y chillar. A medida que la sangre brotaba cual montaña de lava, tomé la espada de su pecho y me puse a llorar. De encima mío bajó un hombre flotante. Era Leo. Quien tomó la espada de mis manos. Secó la sangre de la cuchilla en sus azules y blancos ropajes. Y miró fijamente su brillo inconfundible. Ese nítido color verde esmeralda. Sección 15 Los gritos rotos. La calle gris y aburrida esa tarde se había pintado distinta tenía un olor a tiempo perdido. Una sensación de desasosiego rodeaba mi entorno. A mis pies el cuerpo envuelto en carmesí de un gran amigo, un compañero en mi fe. Sus mono cromáticas ropas se habían decorado con ese rojo tan vivo. Y mis manos con ellas, bañándose en desesperación. No sabía qué gritar, qué hacer. No sentía nada en mi pecho. Pero si sabia quien sentía algo allí. Leo. Con sus ojos perdidos mirando algo más allá que la hoja verde que tenía en sus manos. No era la espada lo que veía, veía el tiempo que tardaría en vengarse. El tiempo que no tendrá más su amigo, y lo mucho que todavía tenía que contarle a alguien que lo cuido de niño. Más que un padre. Un hombre que nunca cometió error mayor qué el de haber amado y perdido. Un hombre que sabía cómo calmar a Leo. Hombre que ya no estaba. Leo sentía su sangre arder y sus venas tensarse . Sentía sus ojos romper en lagrimas e ira mezclada. El silencio de la callee era incordiado por el resonar de los galopes de caballo de Knapp y sus soldados. Knapp lo habrá entendido...Pues cualquiera pensaría que Leo había matado a ese hombre. Más bien ese hombre había matado a Leo. O al menos una parte de él. Aun hoy, años más tarde Leo no me habla de qué vivió allí . Sé lo que hizo, pero no cómo lo vivió. Pero puedo suponer por donde habrá ido su mente...A ningún lado con luz. Kapp descabalgo su corcel y tomó en brazos al cuerpo de Gnade. Me dijo en tono frio: “Vais de dar testimonio. ¿Conocéis el procedimiento?. Acompañad me.” Mandado un caballo para mi, me hizo que fuese al palacio con el cuerpo de Gnade. Dejando un rastro de sangre por allí a donde iba. Cómo aquel cuento que se narra en Ewig, de los dos hermanos que marcan el camino para volver con galleta. Pero ahora no hay vuelta atrás, me hubiera encantado saber más de Helmut, de Leo o de Gnade mismo. Saber sobre qué los había separado. Saber de porqué ya no visitaba el palacio. Pero solo podía saber que ya no estaba. Llegue al palacio y me quedé en pie junto al cuerpo. esperando al sacerdote. Rezaba que no fuese Helmut, cualquiera menos él. Gracias al altísimo, Helmut estaba en los calabozos, pensando en su necio disciplino. Sin permiso para salir bajo ningún concepto. Cuando vi llegar a un sacerdote del norte de Ewig, me sentí aliviada, sabia que sólo yo y Leo llevaríamos el dolor de la muerte. No tendría Helmut que ver a su hermano así. Creo que haber esperado horas, minutos o años. No sé la verdad. Pero sí sé que para mi el tiempo se congelaba, que podía ver el peso de la gravedad en las agujas del reloj frontal a donde yo me encontraba. Las gentes iban y volvían a sus trabajos, pero para mi el tiempo era distinto. Era como un trance en mi mente. El estar allí, cómo estaba. Trance que fue roto abrupta mente al abrirse las puertas del palacio con gritos y forcejeos. Leo era contenido por dos guardias, y Knapp por otros dos. Ambos se recriminaban uno al otro. Leo le chillaba que por su culpa Murió Gnade. Knapp le contestaba que murió por la falta de protocolo, qué no tenia la culpa el noble capturado y todo era culpa de no ser buen rey. Knapp decía qué las ordenes de Leo era de niñato, y que no debería estar así. Que la pena no es buena consejera. Leo gritaba y forcejeaba por librarse de los dos guardias. No entiendo cómo, pero Leo tomó una espada del soldado a sus izquierda y con ella atacó a Knapp. Quién defendiendo se desarmó al rey y lo dejo de rodillas. Leo rompió a llorar y golpeando el suelo, mando a los guardas a que arrestaran a Knapp. Que lo mandasen al calabozo. Ellos lo estaban obedeciendo cuando los soldados del general lo defendieron. Hubo mucho revuelo y Knapp y los suyos se marcharon del palacio. Jurando no servir más a una realeza que no es nada más que un hombre roto. Los guardias ayudaron a Leo y vino Finster para hablarle y reconfortarlo. Se dijeron algo entre ellos, y se fueron a la planta de arriba. Con los guardas acompañando los a su debida distancia. Yo atónita seguí en mi lugar, rezando por el alma de Gnade, con el cura a mi derecha dando una improvisada ceremonia. -¡Por que, quién se atreve!...¡Tenías razón! ¡¡¡Los mataré a todos !!! ¡Mis manos se bañaran en la sangre de sus familiares!. ¡No dejaré que nadie me haga esto!. ¡¡Nunca más!! - Se oía gritar y hablar en chillidos a Leo, desde la planta de arriba. Una sirvienta me dijo que si quería subir a cambiar mis ropas con sangre, que me regalaría un juego entero de prendas. Subí a la planta de arriba y no pude sino oír lo que decían en la sala militar: -¿Ves mi rey? Has perdido a tu amigo porque no fuiste duro con la morralla. -Hablaba Finster. -Tenías razón... -Siempre la tengo. Y ahora sabes cómo arreglarlo? Manda a tus generales a destrozar a los rebeldes -¿Cómo? Ya no tengo general alguno. Ningún soldado tiene lideres de mando y los nobles están en mi contra. ¡Todos ellos! -Todavía tienes uno más. -¿Cual? -Tierish, el soldado infiltrado. Él sin duda no tendrá perdón con los asesinos -Si...Él ...Traedme lo. Salio la princesa con sus súbditos y muy prontamente volvía con otro señor de cara repulsiva y mirada fría. Ese debía ser Tierish pensé. -Aquí me tiene mi rey. ¿Dime, qué deseas de tu humilde ciervo? -La sangre de tus amigos -¿Oh? Por fin hablamos el mismo idioma.... Quiero mi propio grupo de soldados y caballos. Pero las armas todas vuestras, que son más afiladas. -Tendrás lo que pidas. Pero trae me la cabeza de una rebelde que llevaba una espada verde. Una chica joven pero diestra con la cuchilla. -Hummm , Que yo recuerde solo hay una persona como tal que cuadre con tu descripción. La líder Zufal. Ella es la única que lleva armas verdes y va por libre. -La líder? Osea que si la vencemos a ella, habremos encarcelado a ambos lideres -Sí. Pero cómo os dije eso importa poco...Lo relevante es destrozar a los soldados de a pie -Tráeme la cabeza de Zufal, pero no la mates. Quiero hacer lo yo. -¡Vaya! Me quietas la parte divertida -¡Y ahora vete! ¡Largo de aquí!. ¡Vete a trabajar! -Sí, mi rey Salieron los hombre con paso ligero y se podía ver como Tierish se frotaba las manos. Por fin tendría lo que quería. Un rey desesperado por la venganza, un pasto libre donde plantar dolor y fuego. Sin duda se le veía disfrutar aquella charla a Tierish. Una vez cambiada volví a abajo a estar con el cuerpo y esperar al guardia que me tomase testimonio. Es lo que Gnade hubiera querido, que cumpliese el protocolo y la ley. Eso hice. Espere dentro. Pero los guardias y soldado no. Ellos salieron en caballo hacia afuera. Los minutos se hicieron horas. Las horas días y los días eternos. Yo esperaba allí, llegando al palacio de mañana y volviendo a casa de noche. Se suponía que el investigador llega en menos de dos horas, pero teniendo en cuenta cómo estaba todo. Era de entender que tardase algo mas. Pues si bien en el palacio se juntabas los cuerpos y la desolación. Afuera no había necedad de buscar motivos para el suicido,. Con solo mirar por la ventana venias horrores sin nombre. Gente llorar y caer degollada, guardias del palacio atacar a mercaderes como si nada. Según parecía de tantas llamas y muerte, los rebeldes ahora eran parte de la gente de a pie. Se había mezclado en una danza macabra. Los soldados y Tierish a su cabeza, y los mercenarios y rebeldes sin la suya. La líder Zufal no era vista en ningún lado, y todos los ciudadanos torturados decían que ella se había escapado lejos. Que ahora luchaban por derrocar al rey y su general, no por una causa como antes “poética” ahora tenían una razón por la que morir. No necesitaba el oro de los mercaderes, necesitaba la vida del rey. Leo no salia de sus aposentos privados, no salia a ver qué pasaba. Solo estaba en su habitación con Fisnter a veces, pero la mayoría de oportunidades , hablando y sollozando en soledad. Yo me empece a acostumbrara estar en el palacio. Me daban comidas gratis, hablaba con Mond y compañía, buenas chicas. Y hablaba también con algunos guardias. Atendía a misa etc... Tenia una vida cómoda, aunque temporal .Pues se acabaría cuando llegase el investigador y yo pudiese volver a mi trabajo en la Bäckerai...O lo que quedase de ella la verdad. Habían pasado una semana desde que Tierish tomó el mando. Y la ciudad ya no podía ser considerada tal. Ahora eran ruinas y llamas. Solo caos se veía. Los soldados atacaban a los ciudadanos sin pensar en nada. Antes al menos los seleccionaban. Ahora parecía que la locura de Tierish había corrompido a todos los soldados y guardias. Ya no eramos nosotros contra ellos, ahora era nosotros contra el aburrimiento de no matar. No tenia sentido aquello. Ero el rey seguía sin ver nada. Seguía en su cuarto mientras nosotros los del palacio y los altos nobles afines al rey estábamos atemorizados de que se atacase a nuestras casas. O que nos tomasen rehén cómo se contaba que hacían, o cualquier otra atrocidad que los rumores contaban. No sabia cómo salir. Pues ya no era un hotel mi estadía en el palacio de Rah Say. Ahora era cómo un pájaro encerrado en jaula colgada de un precipicio. Ya no tenia salida, y quedarme tampoco era una opción. Pero quería cumplir la ley, como Gnade hubiera querido .Así que estoica, seguía allí. Esperando al investigador que ahora parecía más un mensajero de dios que un trabajador común y corriente para mi. Esa tarde escuché unos gritos más cerca de lo normal, pedían auxilio .Los guardias miraron y vieron que eran soldados. Abrieron las puertas y allí estaban otros nobles y soldados cerca de su final . Gritando y chillando Su voces de apoco iban enfriándose y callándose. Y ya no hablaban más, ni se movían. Nos santiguamos y los guardias se hartaron, empezaron a golpear sus lanzas contra el suelo y bramar “¡¡¡Ven Rey mira tú obra”!!! Y esa habitación encerrada en si misma donde vivía y dormía el rey. La cual solo se habría para recibir a Finster o las sirvientas privadas de Leo. Nadie más. Y él nunca salía. Pero el ruido ensordecedor de los guardas continuó . Y Leo salió por fin. Barbudo, débil, cansado ,con los ojos desgastados de nunca sonreír. Las marcas por donde caían la lágrimas estaba surcada con fuego. Su cara oscura de polvo y sudor solo tenía una linea limpia desde sus pupilas hasta sus mejillas. Y las ropas pulcras que traía daban más contraste a la imagen. Pues según supe luego no se baño ni aseo de ninguna forma, solo la ropa cambiada por sus sirvientas. No hablaba con nadie y a ni nadie. No habló con la reina ni comió nada. Estaba débil en todos los sentidos que sabía ver yo. Pues sobre ésto sí que jamás le he preguntado ni preguntaré ni permitiré que vuelva a pasar tanto sufrimiento cómo el que pasó esa semana. Saliendo el rey miró a sus guardias y con un gesto de su mano, sin casi mover el brazo. Los mandó a callar. Y con una especie de grito, pues era algo más desgarrada la voz, dijo :” Tráiganme a Tierish. Ya no hace falta ésto. Ya nada tiene sentido”. Los soldados obedecieron y corrieron a atraer a Tiersh. Quién vino con los brazos en alto, relajado, alegre y bañado en sangre, pero no la suya. Pues no tenía ni un rasguño. Sus ojos abiertos exhuberantemente y su mirada de lunático es lo único que recuerdo de el. Pues no sé hoy si vino con alguien más, o sólo. Solo recuerdo esa mirada de obsesionado con la muerte, y la sangre de sus ropas. -Te veo desmejorado, mi rey. -...Para. Ya basta -No. No lo hace. Aun no hemos capturado a Zufal -¿Y qué mas da?. Cuando lo hagas ya no volverá. Ya he destrozado el reino que Vorig me dio. He matado gente con tú espada. Espada que jamás tuve que haber empuñado. -Pero lo hiciste. Y ésta espada quiere más. Así que no tiene mucho que decirme. ...Venga no pongas esa cara tan larga. ¡Alégrate un poco! Ahora no hay ciudadanos que sepan siquiera tú nombre. Todos están muertos. De aquí solo se puede ir a mejor¿No? -Antes parecías un soldado loco pero con cabeza. Ya no te asemejas a un hombre. ¡¡Vete de aquí monstruo, asesino, demonio!! -No me hables así, mi “rey”-gesticulando- O mi hoja saboreará tú piel. - Empezó acercar su espada al cuello del rey. Cuando los guardias levantaron sus espadas y lo defendieron. Retiró sus armas Tierish y dijo: -Vuelve a tu habitación con tus lagrimas y tus sirvientas. Y déjame el reino a mi. Total, ya no eres capaz ni de comer. Ni hablemos de reinar. Sorprendido y sin poder reaccionar palabra, se volvió el rey a sus aposentos. Con Tierish en ademan de ganador. Hablando le a la reina quién no se le veía en lo más mínino tensa. Estaba elegante y hermosa, con sus 28 años. No parecía que le había manchado la sangre lo mas mínimo. Estaba perfecta. No cómo Leo. El una vez rey de Ewig, ahora daba asco verlo. Pensé en hablarle de Gnade o algo. Pensé en ir e intentar hacer que se levantase y quitase a Tierish .Mond entendió mi proyecto y Friden me vistió de sirvienta. Subimos las tres para hablarle al rey. Cuando no pudimos sino escuchar los parloteos de Finster desde lo profundo de la sala miliar, a la izquierda de los aposentos de la reina, cerca de los del rey. -¡Ja! Al final ya todo se ha decidido. Será algo complicado al principio pero la gente ya no se revolucionara tan fácilmente, bien hecho general -Me honras con tus palabras mi hermosa reina. -Llama me diosa. -No es para menos -Sin duda ésto ha salido mejor de lo que planee -Bueno, serás diosa mi reina, pero no ves le futuro.¿Quién hubiera imaginado que la muerte de un ciudadano rompería tanto al rey? -No es eso lo que planee, aunque ese detalle me ayudó sin duda. -¿Y cual fue tu plan, Diosa? -Tomar el reinado de manos de Leo. Pues sabía que no aguantaría mucho el arquitecto de torres. Es verdad me sorprendió lo bien que hizo el palacio, pero construir no es lo mismo que edificar. -Muy sabia. A Vorig no era fácil convencerlo, pero a éste. ¡Pff!, Juego de niños -Es por eso que planear sirve. Sin el reyVorig éste reino es mio. Y todo lo que tenia que hacer era quedarme cerca suya para que mi “morte scura” parase su corazón. -¡OH! Por eso es que te quedaste llorando en su cama. Ya me parecía todo una hija destrozada. ¡Wow! Eres buena, chica. -Diosa. Y fue perfecto, nadie sospecha del que llora. Y el que Leo me abrazase JoJoJo. Me vino como anillo al dedo. Siguieron hablando pero nuestras orejas se separaron de la puerta... no tenía sentido escuchar más. Todo lo dicho era suficiente. Vi como Mond en especial se tensó y enojo tanto, que no podía contener esa cara pacifica y calma que siempre mostraba. Tus ojos querían tomar una espada para clamar venganza. Pero Frieden la calmo. Sin poder decir nada, abrimos la puerta de los aposentos del rey quien estaba en su cama sentado con las manos en su cara. Mond quiso hablar, quiso contarle lo que acababa de oír pero Leo se pronunció con tono controlado y certero: -Ya sé lo hay que hacer. Y tanto tiempo quería evitar ésto. Pero es la única solución. Acabaré con el problema de una vez. - Nos señalo y dijo- Ustedes dos sois las únicas fieles en áste palacio muerto .Os merecéis vivir. ¿¡Pero tu quien eres?! -Soy amiga de Helemut y... -¡Oh si!...Hay que salvarlo a él tambien. -Y Gnade!! -Añadí apresuradamente -¡¿Lo conocías?! -Era como un padre para mi -para mi también....Esta bien. Acompañadme las tres. Los tres sin entender nada bajamos los escalones hasta llegar a las mazmorras y allí estaban entre otros Luche y Helmut. Leo cabrio primero la celda de Luche y dijo: “Ti causa era justa. Vete y sé noble”. Con una expresión de asentimiento con la cabeza se alejó el rebelde. Y luego giro hacia Helmut quién se pronunció primero: -Así que has decido el qué hacer joven rey. -No me llames así. Mi maestro. Lo libamos al barbudo sacerdote y salimos de aquella sala de piedra gris y antorchas. Caminando Leo tomó una antorcha y pronunció miles de veces “¡Bolide!”. Tirando llamaradas allí por donde salíamos.
sección 16 Tormenta que anticipa la calma Habrán pasado un par de horas desde que llegamos a un punto de la montaña que estaba estable y tranquila. Miramos hacia atrás una y otra ves y vimos las llamas de la guerra y las lanzas y espadas volar por el cielo cual fechas. El humo marcaba la posición del palacio. Para que todo Bergland supiesee el dolor que se vivía en esa amurallada ciudad. Vi cémo Leo se arrodillaba ante la tierra de enfrente suyo, sin hacer mas que ladear su cabeza. No entendía cómo había pasado todo. Tanto dolor sin necesidad, tantos errores acumulados. Y solo era capas de mover tierra y hacer montañitas con sus manos. Y de pronto, se quedó mirando a su montana de tierra, brillaba rara. Y se acero Helmut y movió la tierra de allí y vio una Esfera Mística brillando sin color especifico. Leo sin pensar más, la tomó en sus manos y la elevó por encima de su cabeza. Todos estábamos atónitos ante tan suceso y vimos cómo la esfera comenzó a flotar por encima de Leo y se fue alejando más, cada vez más alta. Y estaba en las nubes y se la veía brillar. Un brillo mayor que el Sol. Y brillaba entre esas grisáceas y esponjosas nubes y había cada vez más nubes. De pronto encima de nuestras cabezas habían una tormenta eléctrica y la nubes se comenzaron a condensar y acercarse unas a otras y de pronto...Se abrieron en dos. De las nubes salió una especie de águila hecha de viento, hacia Ray Sah. Era tan grande el pájaro que cubrió a todo Ewig, Y todos los ciudadanos impresionados ante tal visión se frenaron para mira al cielo y lo vieron tapado de una pájaro esponjoso y etéreo con ojos dorados brillantes. El pájaro llego al palacio y cómo si aterrizara con el pico para pescar, se metió en la tierra y el ladrillo del palacio. Y se escuchó un tremendo ruido Nos refregamos los ojos por no ser capaces de entender tal maravilla. Tanto el palacio mismo, cómo toda la tierra que había debajo comenzó a temblar y resquebrajarse, Y de pronto,el águila volvió a volar, pero ahora con la tierra y el palacio en si mismas. Vimos una enorme águila de tierra y metal volar por los cielos y alejarse de Ewig. Los soldados y rebeldes soltaron las armas y pararon el combate. Ya no hace falta matarse si estás subyugado al poder de Dios. Se sentían como insectos en la eternidad de la realidad. Y parando el conflicto se dispensaron los combatientes. Ya no había rey, no había palacio y casi no había Ewig. Helmut fue el primero de nosotros en actuar. Tomando tierra del lugar hizo una cruz y se puso a rezar. Y el resto sin más que añadir, lo acompañamos. Sección final Por fin hemos acabado nuestro relato querida madre. Han pasado años desde aquello, pero aun lo tengo en mi menta tan nítido que lo puedo tocar con mis manos,. Ese calor de las llamas, ese olor nauseabundo a sangre podrida. No necesito pensar para volver a ese tiempo, con cerrar mis ojos es suficiente. Por fin hemos acabado nuestro periplo madre. Han pasado demasiados meses sin que hablasemos. Aunque ahora si que puedo decirte el porqué de todas estas cartas mías. Aparte de para entretener te y explicar te porqué no te he mandado dinero estos últimos diez meses. Me he casado. Con Leo. Quien ahora trabaja en Ewig construyendo casas. Tenemos un hijo, Hoffen Salang. Solo tiene unos meses, pero es el futuro hecho carne. A veces no duermo bien por sus llantos, pero si que sueño distinto por sus risas. Es igualito a Leo, tendrías que verlo, un encanto. Helmut ha vuelto a su parroquia de siempre que ahora lleva con Malthias. Han agrandado la iglesia UMM. La cual milagrosamente no resulto herida del “Conflicto de Ewig”. Tiene más trabajo que de costumbre, pero ahora sabe que tiene dos parroquiano más, nosotros. Siento contarte que no sabemos mucho de Mend y Frieden, ambas se despidieron de nosotros hace meses. Probablemente para vengarse de Finster y Tierish. De ellos no sabemos nada más que se fueron a Gelder.Mientras más lejos de aquí, mejor. Y tenog otra noticia. Tengo dos amigos más, Carls Knapp y, te lo juro, su esposa Zufal. Son encantadores los dos. Tienen una academia de soldados y entrenamiento en el manejo de armas en las orilla del rio Riss. A Leo le tardó pero finalmente, luego de muchos gritos míos, hizo las paces con Zufal por lo de Gnade. Aun se siente raro su perdida. Es como si nos faltase algo en nuestra rutina. Pero día a día se va sintiendo distinto. El día parece más nítido cada mañana. Tu siempre querida hija, Chamdoen Salang. En Ewig conocida cómo Carleigh Reinhart. FIN Si habéis leído todo mi cuento, aunque sea por arriba. Mil gracias, para mi significa mucho que otra persona vea algo interesante en mis textos, le guste, o simplemente le haga pensar en otras tramas propias. El camino de este cuento está acabado, pero no el mundo que tuve que crear para él. He aquí las distintas "side stories" y continuaciones que he pensado sobre el mundo, pero no he escrito más que un párrafo para cada. Si os gustaría más sobre éste mundo, pedidme y de mil amores lo escribiré en detalle. Un abrazo, Juan Diego Zulliger 1. POSIBLES SIDE STORIES QUE CONTAR 2. reinhard vivió una especie de las torres gemelas en su vila de jegug, por eso huyó de su ciudad, ahora aldea en ruinas. 3. la historia de la lider revelde Zufal 4. la guerra de Tierish cómo un inflitrado entre los asesinos de Bergland 5. la vida del rey Vorig y Knapp quuien antes era un asesino y se hizo general 6. La Señorita Mond y la joven Frieden. La mayor de veinte y algunos y la segunda recien mayor de edad. Ambas sirvientas del rey desde que las adoptase hace trece años. 7. La venganza de mond y friede hacia Finster y Tierish 8. La historia del hijo de Leo. 9. A donde fue el castillo pájaro de tierra 10. quien es Chamdoen Salang Detalles y guía de idiomas. imperio de seber → ruso berland → aleman calles de ewig → italiano montañas-> danes y nórdico personalidad de cada pjs: carleigh Reinhart, respetuosa con el pasado de leo, alegre y chistosa, medio como Gnade // es de jegug, medio asiatica Leonardo Amintor: orgulloso, ambicioso pero contenido e intenta contentar a todo el mundo (cuando rey) Helmut demut: sabio, calmo, avispado. Honesto, pero tambien tozudo y respondon. Alex Gnade: emocional, explosivo, pero honesto, bueno, muy "teatrero" soldado bueno inteligente horroso, epico soldada salvada por el bueno, peleona , juy guapa, agresiva la reina: bruja, falsa, doble moral, ambiciosa, pero no "super mala" comandante malo, un monstruo, sin alma, asesino, violento y pedofilo (se contará en side story), ademas de traidor.