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Turbomenta

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Retrica, la aplicación perfecta para “selfies” de iOS l
Retrica, la aplicación perfecta para “selfies” de iOS l
InfoporAnónimo4/15/2014

Son muchas las ocasiones en las que nos encontramos con que una aplicación sólo está para Android o para iOS. Retrica era una de esas aplicaciones que más de uno habría querido tener en su Android pero que hasta ahora sólo estaba para iOS. Se trata de una aplicación destinada a la edición de fotografías pero en especial para el tipo de fotografía que está tan de moda últimamente, las “selfies”. Retrica presume de una interfaz minimalista y muy simple de manejar. Desde ella podremos tomar las fotografías y editarla al momento aplicándole multitud de filtros que compensen la mala calidad de algunas cámaras frontales o para darle un toque original. Existen muchas aplicaciones de edición fotográfica para Android pero lo que destaca de esta es su interfaz tan plana y simple, haciendo que fotografiar, editar y compartir sea rápido. Una de las cosas que me ha gustado de esta aplicación es que al acceder a ella nos oculta la barra de estado pero eso sí, la barra de navegación permanece. No sabemos si en futuras actualizaciones la ocultarán también para aprovechar al máximo la aplicación pero sería un bonito detalle. Retrica ya se encuentra en la Play Store de forma gratuita pero con anuncios. Si queremos la versión de pago tendremos que pagar 1,45€ y eliminaremos los anuncios y conseguiremos además 25 nuevos filtros. No sólo íbamos a pagar por anuncios, ¿no?

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Shahaiya, el barrio de la desolación
InfoporAnónimo7/23/2014

Ochocientos metros de cascotes y escombros después de penetrar en el barrio palestino de Shahaiya, la palabra desolación pierde su trágico significado, vacía e incapaz de describir tanta tragedia acumulada. Una macabra senda de esqueletos de hormigón todavía humeantes, amasijos de ambulancias calcinadas, árboles tronchados, rostros apresurados, voces indignadas, miradas atribuladas y cámaras que no dan abasto para filmar tanto estrago. Hace apenas media hora que Israel ha aceptado, bajo presiones, una tregua humanitaria tras más de diez horas de incesantes bombardeos en el barrio del este de Gaza, y el tránsito de coches, personal sanitario, voluntarios civiles y bomberos es frenético. Unos reclaman una camilla, otros se afanan para despejar el camino -salteado de escombros, basura, juguetes ennegrecidos, trozos de cotidianidad e ilusiones truncadas-, mientras alguien pide con desesperación una rueda para poner en marcha una ambulancia atestada de cuerpos. No hay camillas para tantos muertos ni ojos suficientes para ver todos los cadáveres que saltean aquello que un día fueron aceras por las que avanzaba la vida. El de un hombre mayor, vestido con un chándal empapado de sangre, permanece destrozado a la puerta de una casa, oculto bajo un montón de ramas arrancadas. Ha pasado ya más de una hora de la citada tregua, cientos de personas en su vecindad, y nadie lo había visto hasta que alguien tropezó y sonó el grito más temido: “Shahid, shahid” (un mártir, un mártir). También el más repetido. “Nos matan sin que nadie diga nada, nadie quiere a los palestinos. ¿Cuántos más debemos morir?”, grita una mujer que en apenas unos segundos pasa de la indignación sublime a las lágrimas desconsoladas. El Ejército israelí afirma que avisó a los habitantes de Shahayia para que abandonaran sus casas porque la presencia en sus calles de milicianos ponía en riesgo sus vidas. Pero hace días que no existe ya lugar para huir de la guerra en Gaza, una superpoblada franja de costa en la que viven encerradas dos millones de personas sin derecho a salida. Israel vigila su cielo, controla su mar y levantó una aislante verja en su perímetro, protegida por cerca de 300 metros de lo que denomina zona colchón. Egipto mantiene sellada su única puerta de conexión con el mundo, por la que ni siquiera deja que se evacue a los heridos, cerca de 2.500. Y las escuelas-albergue de la Agencia de ONU para los Refugiados Palestinos están desbordadas, sobrepasadas en su capacidad de acogida.

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Los niños en Gaza, víctimas psicológicas del conflicto
InfoporAnónimo8/14/2014

Los niños en Gaza, víctimas psicológicas del conflicto Varios niños se reúnen en el patio de una escuela-albergue en Gaza pero no son los juegos lo que centra su atención, sino un grupo de psicoterapeutas que tienen como misión tratar el estrés y el miedo de los menores. Cuando Israel lanzó su ofensiva sobre la franja costera hace ya más de un mes, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) habilitó la mayoría de sus escuelas en ella para ofrecer refugio a las cerca de 200.000 personas que abandonaron sus hogares, muchos ahora destruidos o seriamente dañados por los bombardeos aéreos y ataques de la artillería israelí. Abrumados por la violencia, los niños que fueron acogidos en estas escuelas-albergue pasan su tiempo con psicoterapeutas que juegan con ellos, les ayudan a dibujar y les cuentan relatos como parte de la terapia para minimizar el estrés y la tensión que padecen. Estos especialistas son también palestinos residentes en Gaza, hombres y mujeres que voluntariamente han decidido poner a disposición de los demás sus conocimientos en educación y psicología y su habilidad para tratar con niños en etapas de crisis. No sólo deben mantener a los pequeños entretenidos, sino también ayudarles a superar los temores que les produce haber perdido sus hogares. Según estos expertos, en una situación de conflicto el miedo y el desplazamiento forzado afectan psicológicamente, especialmente a los más pequeños, provocando, entre otros efectos, alteraciones del sueño y terrores nocturnos. Hasta la fecha, varias agencias de la ONU al cuidado de la infancia han reiterado en múltiples ocasiones su preocupación sobre el futuro de estos niños y cifran en cerca de 400.000 aquellos que necesitan con urgencia recibir psicoterapia para reducir las secuelas del conflicto. Ahmed Badder, que presta ayuda psicológica "de emergencia" a los menores, asegura que todos los voluntarios están esforzándose al máximo para dar la mejor atención. "Estamos divididos y cada grupo va a una escuela u hospital", explica Badder, quien agrega que "es una misión complicada trabajar con niños que presentan daños psicológicos después de que muchos de ellos, además, hayan perdido a sus padres, hermanos y amigos". La parte más complicada, según este voluntario, "es cuando alguien pregunta dónde están sus padres, adónde han ido o quién se los ha llevado. En este caso, intentamos que olviden progresivamente y se adapten, poco a poco, a su nueva situación". Esta tragedia se extiende por toda Gaza, donde en cada casa, en cada familia hay una historia que contar tras más de un mes de intensos bombardeos y fuego de blindados a lo largo y ancho del pequeño territorio costero. De acuerdo al Ministerio de Sanidad en Gaza, unos 430 niños han muerto y cerca de 3.000 han resultado heridos durante la operación que, en total, ha sesgado la vida de casi 2.000 personas. Sin embargo, para muchos, los juguetes, los juegos y las historias no son suficiente. Bashir Idhair, con siete años, lo ha perdido todo, incluida a su familia en un bombardeo sobre su casa en Rafah, en el sur de Gaza. En el hospital de Shifa, también atacado durante el conflicto, Bashir no deja de llorar y llama sin cesar a su madre. Él también fue herido y su pequeño cuerpo se resiste a superar lo que ocurrió, a pesar del apoyo de los parientes que aún quedan a su lado, quienes se desviven por ayudarle. Su tío, Jalil Idhair, afirma que los tratamientos más modernos no podrán curar sus heridas porque Bashir "desea, desde lo más profundo de su ser, haber muerto junto a su familia en lugar de vivir el resto de sus días sin ellos". El doctor en Psicología en la Universidad de Al Aqsa, Derdah Al Shaler, afirma, en consonancia a los demás expertos en Gaza, que los niños allí han sido sujeto de dolor físico y psicológico durante la ofensiva. "Los datos son sabidos, pero son ilimitados, imposibles de cuantificar los casos de daños psicológicos. En una situación como ésta, puedo decir que la gran mayoría de los menores de 18 años atraviesan un periodo de problemas psicológicos por la guerra israelí sobre Gaza", expone Al Shaler.

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Gaza: dos mil muertes después
Gaza: dos mil muertes después
InfoporAnónimo9/15/2014

Gaza: dos mil muertes después Durante mis primeros viajes a Gaza, descubrí que la vieja y descuidada carretera principal que atraviesa la Franja servía de frontera natural entre dos mundos: la miseria de los refugiados, hacinados en los campamentos situados en la orilla del mar y la opulencia de las mansiones señoriales, edificadas del otro lado de la vieja vía de tránsito, entre naranjales y magníficos jardines de estilo californiano. De un lado, la pobreza; del otro, la ostentación de los automóviles de superlujo pertenecientes a los señores de la Franja, adinerados terratenientes que solían pasar la mitad de su vida en palacetes londinenses o residencias de ensueño de la Costa Azul. Dos mundos separados, tales compartimentos estancos que llevaban existencias paralelas en ese exiguo espacio – unos 150 kilómetros cuadrados – que los cooperantes nórdicos no dudaron en llamar el bantustán Gaza. Sí, aquel territorio cercado por alambradas cuidadosamente colocadas por vecinos israelíes y egipcios, aquél claustrofóbico hervidero de gente humilde y de religiosos exaltados parecía un enorme campo de concentración. Gaza fue, tiempos ha, tierra de iluminados y profetas, cantera de radicales islámicos, generadora de pobreza e inestabilidad. Para el mítico David Ben Gurion, primer ministro de Israel durante la primera ocupación militar de la Franja, Gaza era una “bomba de relojería” que había que esquivar. Cinco décadas después, otro jefe de Gobierno israelí, Ariel Sharon, ordenó la retirada de las tropas y la repatriación de los colonos judíos afincados en la Franja. Su permanencia resultaba demasiado onerosa para las arcas del Estado de Israel. Pero el bantustán se había radicalizado. Tras las elecciones palestinas de 2006, el Movimiento de Resistencia Islámica (HAMAS) logró expulsar de la Franja a los representantes de la OLP. Un año más tarde, los militantes islámicos cogían las riendas del poder, convirtiendo el territorio en un mundo aparte. El desafortunado experimento islamista parecía haber llegado a su fin hace apenas unos meses, tras la inesperada y espectacular reconciliación entre HAMAS y la OLP, cuando ambas facciones acordaron la creación de un Gobierno de Unidad Nacional. Buenas noticias para la calle palestina; sombríos presagios para el Gobierno conservador de Tel Aviv, liderado por el inflexible Benjamín Netanyahu, dinamitero de los Acuerdos de Oslo y adversario de la convivencia con los palestinos. Lo que siguió después es harto conocido. Los días del operativo militar bautizado pomposamente Margen Protector (los estrategas israelíes no carecen de imaginación a la hora de buscar eufemismos), la incursión arroja el siguiente saldo: alrededor de 2.000 víctimas mortales en el bando palestino, en su gran mayoría, civiles y 67 bajas israelíes. Según la ONG británica OXFAM, los daños materiales podrían resumirse de la siguiente manera: 10.000 viviendas destruidas, 12 hospitales, 141 colegios y 6 refugios de las Naciones Unidas afectados por los bombardeos, destrucción total de la gran mezquita de Gaza y daños irreparables de la única central eléctrica de la Franja. La reconstrucción – total o parcial – del territorio requerirá varios miles de millones de dólares. Un excelente negocio para las mal llamadas agencias de desarrollo del primer mundo, especializadas en llevar las buenas palabras de países que participaron, a través de sus industrias armamentistas, a la devastación de la zona. Aunque los estrategas de Tel Aviv estiman que la ofensiva Margen Protector cumplió su objetivo – la destrucción total de los túneles subterráneos utilizados por HAMAS para el transporte y lanzamiento de misiles o la penetración de comandos de guerrilleros en suelo israelí – los radicales islámicos no se dan por vencidos. Es cierto que el discurso de HAMAS ha cambiado durante las negociaciones indirectas de El Cairo, pero ello no significa que la agrupación religiosa haya renunciado a su objetivo: la lucha sin cuartel contra el ente sionista. Aprovechando la última tregua, israelíes y palestinos tratan de redactar el borrador de un posible acuerdo, que incluye una serie de concesiones mutuas. Aparentemente, la parte israelí estaría dispuesta a ampliar la zona de pesca de Gaza de 3 a 12 millas, aumentar el número de permisos para la salida de Gaza y autorizar la transferencia de fondos destinados al pago de los salarios de los funcionarios públicos gazatíes. Hasta ahora, los pagos se efectuaban a través de instituciones financieras qataríes. A su vez, HAMAS se comprometería a readmitir a la guardia del Presidente de la ANP en la frontera con Egipto, la supervisión de los trabajos de reconstrucción por la Autoridad Nacional Palestina (ANP), así como un mayor protagonismo del Presidente Abbas en la toma de decisiones relativas al porvenir de la Franja. A cambio, Israel exige la desmilitarización y desarme total de las facciones armadas que operan en la Franja – HAMAS, Jihad islámica, Brigadas de Ezzedin al Kassem, el cese total de los lanzamiento de misiles y la destrucción de los túneles utilizados por la resistencia islámica. Los palestinos reclaman la (re)construcción de un aeropuerto y la reapertura del puerto de Gaza. Exigencia estas que parecen quedar relegadas, como de costumbre, a las calendas griegas… Lo que sí es cierto es que después de días de guerra no declarada los tiempos del bantustán Gaza no volverán. Pero tampoco volverá aquél candoroso flirteo entre israelíes y palestinos que presenciamos tras la firma de los Acuerdos de Oslo. Esta vez, las heridas son demasiado profundas.

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Ocupación israelí lastra la economía palestina
Ocupación israelí lastra la economía palestina
InfoporAnónimo10/20/2014

Ocupación israelí lastra la economía palestina El Banco Mundial divulgó un vídeo en el que demuestra, de una forma simple y con cifras, cómo la ocupación militar israelí de la mayor parte de Cisjordania lastra la economía palestina e impide su crecimiento. Bajo el título “El área C y el futuro de la economía palestina”, subraya que si Israel aplicara en su totalidad los acuerdos de Oslo firmados en 1995, la economía palestina crecería en torno a 35% y reduciría en un 50% su déficit fiscal “haciéndola menos dependiente de la ayuda internacional”. Los citados acuerdos dejaron el territorio palestino dividido en tres áreas: Área A, que incluye las ciudades más populosas, bajo total control palestino; Área B, bajo control civil palestino y responsabilidad militar israelí. Y Área C, que Israel se comprometió a entregar paulatinamente y que supone el 61% de Cisjordania, bajo control total de las Fuerzas israelíes. “El Área C incluye la mayoría de las tierras agrícolas y el acceso a la mayoría de los recursos hídricos de Cisjordania”, explica el vídeo. “El acceso a más tierras y a la irrigación en área C podría suponer 704 millones de dólares más para la economía palestina, equivalente a un 7% del PIB de 2011”, agrega. La grabación recuerda, además, las restricciones de acceso a los recursos minerales del Mar Muerto, que ahora solo explotan empresas israelíes y jordanas. “Si se le diera oportunidad a las empresas palestinas acceder a los minerales del Mar Muerto, podría suponer un incremento de 918 millones de dólares, lo que equivale al 9% del PIB en 2011”

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Los israelíes sobresalen en el camuflaje de la expulsión de
InfoporAnónimo10/28/2014

Los israelíes sobresalen en el camuflaje de la expulsión de los palestinos Un inventario de los métodos de expulsión y sus diversas formas de ocultamiento Así como que los descendientes de un pueblo eran desterrados de sus hogares y de sus diversos países de origen a lo largo de la historia, nosotros, los israelíes hemos desarrollado nuestras propias habilidades de expulsión -habilidades que no avergonzarían a reyes, nobles y funcionarios de los gentiles-. Nuestra contribución a la familia de las naciones que destierran es grande, especialmente teniendo en cuenta nuestra corta existencia como entidad soberana. Después de la gran expulsión de entre 700.000 y 800.000 palestinos en 1948 volvimos con expulsiones de pobladores en menores cantidades y perfeccionándonos en el camuflaje de ellos bajo varias definiciones legales o haciendo variaciones de teorías circunstanciales. La burocracia civil y militar israelí no intenta lavar sus actos con alguna guía ideología única. Pero el espíritu de Avigdor Lieberman, Naftali Bennett, Rehavam Zeevi y Yosef Weitz observan desde arriba. He aquí un inventario de los métodos de expulsión en sus diversas ocultaciones: 1. "Dejar de ser residente". El control de Israel del registro de población palestino le permitió expulsar a unos 250.000 palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza entre 1967 y 1994 revocando su condición de residentes (debido a que se quedaron en el extranjero más de siete años). Estas cifras fueron proporcionadas por el ministerio de Defensa para HaMoked: Centro para la Defensa del Individuo, en 2011 y 2012. Hay que agregar a esta cifra unos 100.000 palestinos (al menos), que huyeron o fueron expulsados de Cisjordania y Gaza durante la guerra de junio de 1967 y no estuvieron presentes durante el censo realizado ese verano. No se les ha permitido regresar a sus hogares. Los israelíes que han emigrado a Los Ángeles, es preciso señalar, continúan siendo israelíes. 2. "Engaño." Los Acuerdos de Oslo hablan de un mecanismo para el retorno gradual a la Ribera Occidental y la Franja de los que “perdieron” sus tarjetas de identidad en 1967. Más tarde, los representantes israelíes en las negociaciones afirmaron que la intención era para los que habían perdido físicamente sus tarjetas de identificación, no la condición de residentes en sí. Entre tanto, aquí tenemos otra sección del acuerdo que Israel no está llevando a cabo, al tiempo que exige a los palestinos asumir sus compromisos en su totalidad. 3. El control continuo del registro de población palestina en Cisjordania y Gaza, 20 años después del establecimiento de la Autoridad Palestina, permite que israel siga evitando que cientos de miles de personas regresen a sus hogares y familias. También le permite aprobar que sólo unas decenas de miles de personas regresen mediante el gesto de buena voluntad de "reunificación familiar". 4. Definir como "residentes permanentes" a los palestinos nacidos en Jerusalén Oriental es una condición que aparece como una especie de favor que los países conceden, igual que el que otorga a un sacerdote de las Filipinas, por ejemplo, que quiere vivir en la Tierra Santa según las reglas del gobierno israelí. Sin embargo, este es un favor con una condición: al que vive en el extranjero durante siete años se le revoca ese favor. Su estatuto de residente permanente se revocará. Pero los palestinos nacidos en Jerusalén son lo que son: nacido allí. En la Jerusalén palestina. No eligieron vivir bajo el Gobierno israelí, es Israel el que los ocupó. Y es Israel el que decidió que todo el que vive y trabaja en el extranjero (incluso en la Ribera Occidental, un kilómetro al norte de sus hogares) pierda la condición de residente permanente. En otras palabras más simples es esto: No se les permitirá regresar. Desde 1967 hasta finales de 2013, Israel expulsó a 14.309 palestinos nacidos en Jerusalén de esa manera (de acuerdo con la información que el Ministerio del Interior dio a HaMoked). ¿No son tantos? Piense en los 7.000 colonos "víctimas" de la Franja de Gaza y el ruido que todavía están haciendo porque su proyecto de robo de tierras y del agua llegó a su fin en 2005. La espada de la expulsión está tranquilamente flotando sobre las cabezas de todos los palestinos de Jerusalén, oculta bajo la cubierta de las leyes de Israel y de su gloria. 5. Los beduinos. ¿Quién hace su escrutinio? Siempre los están expulsando. De las fuentes, de las tierras de pastoreo, a causa de campos de tiro militares. Debido a las reservas naturales. En la década de 1990 fueron los desterraron al vertedero de Abu Dis para hacer sitio a otro barrio de Ma'aleh Adumim. Ahora hay planes de expulsar a otros grupos de beduinos a una ciudad que se construirá al norte de Jericó. 6. Los beduinos. ¿Quién hace su escrutinio? (II) Con el silencio mediático, unas docenas de beduinos de la tribu Kaabneh, que había vivido en el este de Jerusalén desde la década de 1950, fueron expulsados de Cisjordania. 7. "Área C" Incluso antes de definirla así el ejército israelí y la administración civil implementaron reglas draconianas (solo para los palestinos) en cuestiones de vivienda, construcción y agricultura. Esta es la razón por la que sólo unos 300.000 palestinos -el 12% de los residentes- viven en un 60% del área de Cisjordania. A los residentes de las aldeas "no reconocidas" se les obliga a trasladarse a los enclaves de las zonas A y B. 8. En 2002 Israel expulsó a Gaza a 26 de los palestinos que fueron sitiados en la Iglesia de la Natividad en Belén. Les prometió que podrían regresar después de dos años. Desde entonces ellos, sus esposas e hijos están viviendo en Gaza, en el exilio, a 70 kilómetros de las casas donde nacieron. Los judíos son un pueblo misericordioso, dos o tres veces permitieron a los padres ancianos visitar a sus hijos. 9. Hacer la vida insoportable en los enclaves. Las posibilidades de que un joven palestino encuentre trabajo se están reduciendo, sobre todo debido al control israelí de la mayor parte del territorio de la Ribera Occidental y también por las limitaciones de movimiento que impone. El 20% de los residentes de la Ribera Occidental y el 40% de los residentes de la Franja de Gaza dicen que les gustaría emigrar. Y no olvidemos a los jóvenes de Jerusalén Oriental, cuyos puestos de trabajo con los patrones judíos son a menudo una trampa para los ataques racistas. ¿Es posible que los expertos demográficos israelíes no sean conscientes de que la relación entre las dificultades económicas, la falta de un horizonte político y profesional y los ataques militares y racistas, generen el deseo de salir?

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Superar la pérdida en los escombros de Gaza
InfoporAnónimo10/9/2014

Superar la pérdida en los escombros de Gaza Para una niña que perdió a su padre y a su hermana en el reciente conflicto de Gaza, regresar a la escuela es sólo un primer paso en un largo proceso de recuperación. “No puedo cantar. Pienso en mi padre y mi hermana que están muertos. Me siento culpable”, dice Shaima, que perdió a su padre y su hermana menor en un bombardeo en Gaza. UNICEF Gaza/2014/El Baba Shaima, de 10 años, vive en Shuja'iyeh, en el este de la ciudad de Gaza, un barrio lleno de gente que ahora ha quedado casi reducido a una vasta extensión de escombros. La amenaza de los restos explosivos de guerra se cierne sobre sus habitantes en cada esquina. Se estima que 18.000 casas fueron destruidas en Gaza durante la última ronda de hostilidades, que dejó a 506 niños muertos y más de 3.000 heridos. Entre los escombros de lo que una vez fueron hogares hay banderas que llevan los nombres de los antiguos ocupantes y números de teléfono, por si alguien quiere ponerse en contacto con ellos. Al final de una calle polvorienta llena de aguas residuales hay una pared donde cuelga un tipo diferente de bandera. Con una imagen de tamaño natural de un hombre sonriente y de una niña, marca la entrada a la casa donde ambos murieron. En el interior, una niña un poco mayor se prepara para la escuela, poniéndose el uniforme verde con cuello de encaje blanco utilizado aquí por los estudiantes. A los 10 días de conflicto, cuando el barrio estaba siendo atacado con artillería pesada, morteros y ataques aéreos, la familia de Shaima se mudó al apartamento de su abuelo en la planta baja, que creían que era un lugar más seguro. “Ya desde temprano por la mañana las bombas estaban cada vez más cerca”, dice Shaima. “De repente, una bomba cayó en la casa de al lado. Todo el mundo salió corriendo, a excepción de mi padre y mi hermana menor. Escuché a gente gritando que habían muerto”. Un asesor dirige un juego con globos en un aula Gaza, parte de un esfuerzo para reincorporar poco a poco a los niños en el aprendizaje a través de actividades recreativas. © UNICEF Gaza/2014/El Baba Su padre, Adel, estaba en el sofá de la sala de estar con su hermana de 2 años, Dima, en sus brazos, tratando de acunarla para que se durmiera, cuando un proyectil golpeó la casa del vecino. Tanto Adel como su hija murieron a causa de la metralla que irrumpió a través de las paredes. “Vi a mi tío que llevaba a mi hermana”, dice Shaima. “Me di cuenta de que la metralla había cortado su cabeza. No miré el cuerpo de mi padre, porque tenía miedo de que sus heridas fuesen tan malas. Hui de allí”. En estado de choque Shaima recibe habitualmente la visita de un asesor del Centro Palestino para la Democracia y la Resolución de Conflictos (PCDCR), una aliada de UNICEF que se especializa en trauma infantil. El asesor la ve en su casa y le ayuda a hablar de su experiencia. “No pude decirle decir adiós a mi padre”, dice Shaima al consejero. “Yo no quiero ser una huérfana, quiero que mi papá esté conmigo. Sólo tengo recuerdos maravillosos de él. Solía comprar juguetes, aunque yo no se los pidiera. Me gustaría poderles ver, a él y a mi hermana Dima. Yo solía jugar con ella. Me gustaba vestirla y peinarla”. La madre de Shaima, Shereen, está igualmente en estado de choque. “Mi marido era un hombre bueno. Él nunca negó nada a nuestros hijos, a pesar de nuestros escasos recursos”, dice. “Todo el mundo dice que mi hija Dima era una niña hermosa”, continúa. “He visto antes a niños muertos y mutilados en la televisión, pero cuando trajeron a mi propia hija fue horroroso”. Conseguir que Shaima vuelva a la escuela es una prioridad para darle un sentido de normalidad a su vida. No es una tarea fácil en Shuja'iyeh, donde la nueva normalidad es que las calles estén llenas de edificios destrozados, y los estudiantes tropiecen con escombros cuando se dirigen a la escuela. Incluso la propia escuela lleva las cicatrices de la guerra, ya que una parte del edificio fue derribada en un ataque aéreo. Vuelta al aprendizaje Para ayudar a que los niños alejen de sus mentes los horrores que presenciaron y experimentaron, UNICEF y la organización aliada Centro de Desarrollo MA'AN dedicaron la primera semana de escuela a actividades recreativas destinadas a introducir lentamente a los estudiantes en el aprendizaje. UNICEF lleva a cabo la capacitación de cerca de 12.000 asesores, maestros y supervisores escolares para que puedan hacer frente a la ansiedad de los estudiantes después del conflicto, y para identificar a las personas que necesitan atención especializada. Esto ha llevado a que 230.000 niños en edad escolar reciban apoyo psicosocial y participen en actividades recreativas durante la primera semana de regreso a la escuela. “Yo no quiero ser huérfana, quiero que mi papá esté conmigo”, dice Shaima a un consejero del Centro Palestino para la Democracia y la Resolución de Conflictos, una aliada de UNICEF que se especializa en el tratamiento del trauma infantil. © UNICEF Gaza/2014/El Baba En la clase, Shaima y los otros estudiantes juegan con globos de colores bajo la atenta mirada de los consejeros de MA'AN. De repente, ella se queda quieta, y con una mirada vacía en sus ojos observa las paredes, ajena a su entorno. Uno de los asesores le atiende inmediatamente. “Ven, juega con nosotros, y luego vamos a cantar juntos”, dice. “No puedo cantar. Pienso en mi padre y mi hermana que están muertos. Me siento culpable”, responde Shaima con lágrimas en el rostro. “Nuestros estudiantes han visto y vivido cosas terribles. No pueden volver a estudiar como si nada hubiera pasado”, dice Randa Mahmoud, que enseña Inglés a Shaima. “Las actividades recreativas y el apoyo psicosocial ayudan a hacer frente a sus experiencias. Incluso Shaima ha conseguido sonreír después de jugar en la clase, aunque sólo sea por un rato”. Hay por lo menos 373.000 niños en Gaza que necesitan desesperadamente apoyo psicosocial. UNICEF debe recaudar 4,5 millones de dólares para programas de apoyo psicosocial como parte de un llamamiento más amplio de 12,5 millones de dólares para el plan de respuesta de la protección de la infancia.

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Israel reconoce que su masacre de 1956 en Palestina merece u
Israel reconoce que su masacre de 1956 en Palestina merece u
InfoporAnónimo10/28/2014

Israel reconoce que su masacre de 1956 en Palestina merece una reparación En una visita a la ciudad árabe-israelí de Kfar Kasem, el presidente de Israel, Reuvén Rivlin, habló del asunto como un episodio oscuro. Ha reconocido que la minoría árabe ha sido discriminada durante años por Israel. En una histórica visita a la ciudad árabe-israelí de Kfar Kasem, el presidente de Israel, Reuvén Rivlin, repudió hoy de forma enérgica la masacre que fuerzas policiales de su país cometieron allí en 1956 y consideró que merece "reparación". "El crimen deplorable en vuestra aldea es un episodio excepcionalmente sombrío en la historia de las relaciones entre nosotros, los árabes y judíos que vivimos aquí", dijo Rivlin en el acto anual que rinde tributo a los 47 palestinos que habían quedado en el territorio reconocido de Israel. Rivlin, que se ha convertido en el primer jefe del Estado israelí en participar en este homenaje -lo que le ha valido fuertes reproches en círculos nacionalistas judíos-, instó a los israelíes a "mirar directamente a la masacre" de Kfar Kasem y educar a las futuras generaciones para que no vuelva a ocurrir algo igual. Medio centenar de palestinos murieron en la aldea el primer día de la Guerra del Sinaí, en 1956, cuando, sin saberlo, violaron el estado de sitio decretado por el entonces gobierno de Israel en varias localidades árabes, que mantenían bajo régimen militar desde 1948. La Policía de Fronteras, a cargo de la seguridad en la zona, recibió órdenes de abrir fuego contra cualquier persona que deambulara por las calles después de las 17.00 horas, y tres de sus agentes acribillaron a hombres, mujeres, niños que regresaban de trabajar. Los tres agentes involucrados fueron condenados a prisión y posteriormente fueron indultados, mientras que el oficial al mando en la población árabe únicamente pagó una multa simbólica. Sin llegar hoy a pedir perdón, el dirigente israelí manifestó en ese sentido, que "el serio crimen cometido aquí debe ser reparado" y que la población árabe de Israel, formada por 1,5 millones de ciudadanos en su mayoría de origen palestino, "serán siempre parte integral del estado de Israel". Reconoce la discriminación a árabes Israel "debe ser honesta consigo misma y admitir que la minoría árabe ha sufrido años de discriminación (y) muchos árabes en Israel sufren el racismo de los judíos". La visita del mandatario coincide con un momento de máxima tensión en la zona entre judíos y palestinos, y en la que las muestras mutuas de racismo proliferan todo el país y el territorio ocupado de Cisjordania y Jerusalén Este. Precisamente por ello Rivlin ha desoído las críticas de los nacionalistas y tendido la mano a la minoría palestina. Como todos los años, la ciudad de Kfar Kasem amaneció hoy con banderas negras en señal de luto, un duelo que el presidente dijo "compartir" con sus vecinos. Exmiembro del partido gobernante Likud y quien había prometido acudir al acto durante su campaña electoral el pasado mes de julio, Rivlin dijo "comparecer ante los familiares de las víctimas para compartir el dolor del recuerdo con vosotros". En 2007 el anterior presidente Simón Peres ya había pedido perdón por la masacre durante otra visita con motivo de la fiesta musulmana de Eid Al Adha, pero nunca llegó a participar en el acto de homenaje. En la ceremonia de hoy el jefe del Estado judío colocó una ofrenda floral ante el monumento en recuerdo a las víctimas y que conmemora la masacre a la entrada del Ayuntamiento de la localidad.

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Entre bombas y reconstrucción en Gaza, activistas palestinos
Entre bombas y reconstrucción en Gaza, activistas palestinos
InfoporAnónimo11/8/2014

Entre bombas y reconstrucción en Gaza, activistas palestinos luchan por el medio ambiente Sarah Rifaat entrevistó a Muna Dajani, ambientalista palestina en Cisjordania, para 350.org, una organización que crea movimientos contra el cambio climático en todo el mundo. Global Voices publica la siguiente entrevista gracias a un acuerdo de intercambio de contenidos. Durante la última semana de agosto de 2014, Israel finalizó una operación militar que duró siete semanas en Gaza, uno de los dos territorios palestinos ocupados por aquel país. Según algunos estimados, el 40 por ciento del área urbana de Gaza no es más que escombros. Esta fue la tercera operación militar de Israel en la zona en los últimos seis años. Mientras los gazatíes reconstruyen sus casas destruidas por la guerra, la mayoría de los palestinos solo piensan en su supervivencia física y económica. Sin embargo, existe un movimiento contra el cambio climático que está creciendo en Palestina, un movimiento que entiende lo mucho que se relaciona la ocupación de 4,5 millones de palestinos en Cisjordania y Gaza con los recursos y el ambiente. Para conocer más sobre el activismo contra el cambio climático en un territorio ocupado que vive en conflicto, Sara Rifaat, de 350.org, habló con Muna Dajani, activista ambiental en Cisjordania. Sarah Rifaat (SR): ¿Cuál es la idea detrás del campamento climático que has organizado y que debió suspenderse por el reciente ataque en Gaza? Muna Dajani (MD): Luego de asistir a la Fase I del Global Power Shift que se realizó el año pasado en Estambul, muchos grupos comenzaron a organizarse para empezar a hablar del cambio climático en sus países. Mi reto como participante palestina fue diferente al de Europa y Estados Unidos que aceptaron confrontar cuestiones serias como la fracturación hidráulica, la industria del carbón y la explotación petrolera, . El movimiento contra el cambio climático es prácticamente nulo en Palestina. El activismo sobre cuestiones ambientales suele estar limitado a ciertos individuos y organizaciones. Bajo la ocupación israelí durante décadas ——que ha controlado a la fuerza la tierra, el agua y los recursos naturales— fue difícil ver evolucionar un movimiento ecológico. Las prioridades de la mayoría de los palestinos son la estabilidad económica y la supervivencia frente a una ocupación brutal, lo que deja poco espacio para el activismo y la defensa del ambiente. La política sigue ocupando un rol importante sobre el modo de actuar de individuos y grupos, pero no en lo relacionado con el ambiente. Sin embargo, la conciencia de los palestinos sobre la relación entre el ambiente, la política y la ocupación está creciendo. Eso es lo que queremos construir con nuestra propuesta de campamento climático: conectar a la gente activa en ámbitos políticos y sociales, y crear una red de activismo político que incluya y cree principios de justicia ambiental. Nuestro objetivo es centrarnos en la independencia energética, ya que dependemos un cien por ciento de Israel, el poder ocupante, en el uso de la energía; eso tiene que cambiar si buscamos establecer una comunidad viable y sostenible. En el campamento hablaremos de la cuestión energética en Palestina y, por medio de facilitación interactiva, haremos una campaña extensa que trate distintas cuestiones, como hacer campañas de modo estratégico, hacer activismo creativo y abrir la resistencia popular. Traer activistas del mundo árabe es una gran oportunidad para establecer lazos a nivel regional y empezar a crear colaboraciones sobre las cuestiones ambientales más importantes en la región, como la soberanía alimentaria y el derecho al agua. ¿En qué modo la situación en Gaza afectó tu vida personal y laboral? MD: Nuestros activistas ambientales más activos son gazatíes que han sido ponentes en conferencias locales e internacionales. En la actualidad, son testigos de brutales agresiones; también sus vidas corrieron peligro debido a los misiles y ataques aéreos que han dejado más de 2000 muertos, la mayoría mujeres y niños. Los activistas en Gaza han constituido una parte fundamental del campamento climático. Han organizado muchos encuentros, como la Hora del Planeta, a pesar de que Gaza sufre gran escasez energética debido al bloqueo de la Franja de siete años. Hemos trabajado duro para publicitar el campamento, pero con menos posibilidades para que nuestros amigos activistas árabes lleguen a Palestina y debido al gran peligro en la seguridad y el estado de emergencia, hemos suspendido el encuentro para tiempos más justos y calmos. Todo el activismo, sea ambiental o político, ha cambiado y se ha intensificado en Gaza, donde las condiciones inhabitables anteriores al ataque han empeorado, ya que más de 1,8 millones de personas no tienen acceso a agua limpia, servicios sanitarios y electricidad. ¿Qué quieres que la gente sepa sobre los activistas climáticos en Palestina y el trabajo que hacen? MD: Los activistas palestinos, si bien se ocupan de cuestiones de justicia ambiental locales, comparten la pasión y determinación de los movimientos y activistas internacionales. Incluir el activismo ambiental en la movilización política impuesta constituye una lucha de todos los días, pero es una lucha que vale la pena. Los activistas están tomando mayor conciencia de cómo nuestra lucha por libertad y justicia está íntimamente relacionada con nuestros recursos naturales y el derecho a esos recursos como pueblo originario. Estamos construyendo alianzas con las comunidades originarias en todo el mundo, ya que la motivación de las luchas es la misma; además, es necesario tener contactos y activismo a nivel mundial. Nuestro aporte al movimiento climático mundial nos da fuerzas para aprender, evolucionar y relacionar nuestras luchas locales con aquellas mundiales. ¿Qué tipo de apoyo puede brindar la gente al pueblo de Gaza y a los activistas palestinos? Empoderar las raíces del movimiento de justicia ambiental que está creciendo en Palestina. No separar la política de las cuestiones ambientales, ya que se relacionan y son dependientes. Apoyar y hacer circular el mensaje de que Palestina tiene mucha historia de resiliencia y determinación, que puede ser un ejemplo de lucha popular exitosa para proteger la tierra, el agua y el sustento de vida. Necesitamos construir alianzas, redes y colaboraciones con coaliciones y grupos que compartan los valores de justicia, equidad y resiliencia. Ayudar en los esfuerzos para exponer las violaciones a los derechos ambientales. Empoderar a las comunidades locales para defender y alzar sus voces junto con las organizaciones internacionales e individuos. Educar, apoyar y movilizar..

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Arde Jerusalén
Arde Jerusalén
InfoporAnónimo10/28/2014

Hubo un tiempo en que el Estado de Israel tenía verdaderos líderes políticos. Su capacidad para mentir y ocultar sus verdaderos (y odiosos) objetivos bajo una fachada de moderación y disposición para el compromiso los hizo populares en todo el mundo (occidental). Ellos argumentaban que el verdadero problema era la falta de una contraparte del otro lado que estuviera dispuesta -como los líderes israelíes supuestamente estaban- a hacer “concesiones dolorosas”. David Ben-Gurion fue ese tipo de gran líder mentiroso, y debido a su capacidad para ocultar los hechos detrás de una cortina de humo de mentiras, fue capaz de obtener el apoyo de la comunidad internacional para el establecimiento del Estado de Israel. Teddy Kollek, alcalde de Jerusalén en 1967, fue capaz de anexar Jerusalén Este y aún así conservar la imagen de político moderado y motivado por la voluntad de trabajar por la plena igualdad entre judíos y árabes en la “ciudad unida”. Los actuales dirigentes de Israel han olvidado casi todo lo que deberían haber aprendido de los padres fundadores, incluyendo la capacidad de mentir. Ellos dicen abiertamente que no están interesados en ningún tipo de compromiso, que desprecian la idea misma de igualdad entre judíos y árabes, y que la judaización de Cisjordania, incluida Jerusalén, es su objetivo estratégico. Semejante discurso directo hace de la moderación extrema de Mahmoud Abbas un chiste penoso: es él el que no tiene contraparte israelí para cualquier tipo de compromiso, y sus llamadas a una “vuelta a las negociaciones de paz” son correctamente percibidas como patéticas. Después de años de “esperen y vean”, el pueblo palestino ha perdido totalmente la confianza en un acuerdo político entre la OLP e Israel. Los palestinos solo creen en los actos del gobierno de Israel, y no en las promesas vacías de su presidente. El gobierno de extrema derecha israelí ha decidido enterrar a Mahmoud Abbas bajo una serie de provocaciones, principalmente la construcción de nuevas colonias –y no de forma discreta, como el gobierno de Estados Unidos está sugiriendo, sino anunciándolo abiertamente. Más aun, ha decidido aumentar la provocación apoyando a los activistas de ultraderecha israelíes que invaden la mezquita de Al Aqsa, el sitio más simbólico no solo para el pueblo palestino, sino también para cientos de millones de musulmanes en todo el mundo. Las últimas provocaciones en Al Aqsa bien pueden haber sido un paso demasiado lejos: en las últimas semanas, la población palestina de Jerusalén se encuentra en un estado de rebelión, y Jerusalén es una ciudad en guerra; una guerra de baja intensidad, pero una guerra al fin. Los palestinos están manifestando para defender su lugar sagrado, y están dispuestos a hacer frente a la brutalidad de la policía israelí para detener la nueva agresión. Diariamente cientos de policías armados atacan brutalmente a los jóvenes manifestantes, y el gas lacrimógeno y los helicópteros sobrevuelan permanentemente sobre la ciudad; pero cada día la movilización palestina está ganando más impulso. Hace unos meses sugerí que la próxima intifada será en Jerusalén; Netanyahu, Bennett y el alcalde de Jerusalén, Barkat, están haciendo sus mayores esfuerzos para cumplir esta predicción.

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