Tumorenito384
Usuario (Argentina)
Había una vez un hombre y una mujer que vivían solos y desconsolados por no tener hijos, hasta que, por fin, la mujer concibió la esperanza de que Dios Nuestro Señor se disponía a satisfacer su anhelo. La casa en que vivían tenía en la pared trasera una ventanita que daba a un magnífico jardín, en el que crecían espléndidas flores y plantas; pero estaba rodeado de un alto muro y nadie osaba entrar en él, ya que pertenecía a una bruja muy poderosa y temida de todo el mundo. Un día asomóse la mujer a aquella ventana a contemplar el jardín, y vio un bancal plantado de hermosísimas verdezuelas, tan frescas y verdes, que despertaron en ella un violento antojo de comerlas. El antojo fue en aumento cada día que pasaba, y como la mujer lo creía irrealizable, iba perdiendo la color y desmirriándose, a ojos vistas. Viéndola tan desmejorada, le preguntó asustado su marido: "¿Qué te ocurre, mujer?" - "¡Ay!" exclamó ella, "me moriré si no puedo comer las verdezuelas del jardín que hay detrás de nuestra casa." El hombre, que quería mucho a su esposa, pensó: "Antes que dejarla morir conseguiré las verdezuelas, cueste lo que cueste." Y, al anochecer, saltó el muro del jardín de la bruja, arrancó precipitadamente un puñado de verdezuelas y las llevó a su mujer. Ésta se preparó enseguida una ensalada y se la comió muy a gusto; y tanto le y tanto le gustaron, que, al día siguiente, su afán era tres veces más intenso. Si quería gozar de paz, el marido debía saltar nuevamente al jardín. Y así lo hizo, al anochecer. Pero apenas había puesto los pies en el suelo, tuvo un terrible sobresalto, pues vio surgir ante sí la bruja. "¿Cómo te atreves," díjole ésta con mirada iracunda, "a entrar cual un ladrón en mi jardín y robarme las verdezuelas? Lo pagarás muy caro." - "¡Ay!" respondió el hombre, "tened compasión de mí. Si lo he hecho, ha sido por una gran necesidad: mi esposa vio desde la ventana vuestras verdezuelas y sintió un antojo tan grande de comerlas, que si no las tuviera se moriría." La hechicera se dejó ablandar y le dijo: "Si es como dices, te dejaré coger cuantas verdezuelas quieras, con una sola condición: tienes que darme el hijo que os nazca. Estará bien y lo cuidaré como una madre." Tan apurado estaba el hombre, que se avino a todo y, cuando nació el hijo, que era una niña, presentóse la bruja y, después de ponerle el nombre de Verdezuela; se la llevó. Verdezuela era la niña más hermosa que viera el sol. Cuando cumplió los doce años, la hechicera la encerró en una torre que se alzaba en medio de un bosque y no tenía puertas ni escaleras; únicamente en lo alto había una diminuta ventana. Cuando la bruja quería entrar, colocábase al pie y gritaba: "¡Verdezuela, Verdezuela, Suéltame tu cabellera!" Verdezuela tenía un cabello magnífico y larguísimo, fino como hebras de oro. Cuando oía la voz de la hechicera se soltaba las trenzas, las envolvía en torno a un gancho de la ventana y las dejaba colgantes: y como tenían veinte varas de longitud, la bruja trepaba por ellas. Al cabo de algunos años, sucedió que el hijo del Rey, encontrándose en el bosque, acertó a pasar junto a la torre y oyó un canto tan melodioso, que hubo de detenerse a escucharlo. Era Verdezuela, que entretenía su soledad lanzando al aire su dulcísima voz. El príncipe quiso subir hasta ella y buscó la puerta de la torre, pero, no encontrando ninguna, se volvió a palacio. No obstante, aquel canto lo había arrobado de tal modo, que todos los días iba al bosque a escucharlo. Hallándose una vez oculto detrás de un árbol, vio que se acercaba la hechicera, y la oyó que gritaba, dirigiéndose a o alto: "¡Verdezuela, Verdezuela, Suéltame tu cabellera!" Verdezuela soltó sus trenzas, y la bruja se encaramó a lo alto de la torre. "Si ésta es la escalera para subir hasta allí," se dijo el príncipe, "también yo probaré fortuna." Y al día siguiente, cuando ya comenzaba a oscurecer, encaminóse al pie de la torre y dijo: "¡Verdezuela, Verdezuela, Suéltame tu cabellera!" Enseguida descendió la trenza, y el príncipe subió. En el primer momento, Verdezuela se asustó Verdezuela se asustó mucho al ver un hombre, pues jamás sus ojos habían visto ninguno. Pero el príncipe le dirigió la palabra con gran afabilidad y le explicó que su canto había impresionado de tal manera su corazón, que ya no había gozado de un momento de paz hasta hallar la manera de subir a verla. Al escucharlo perdió Verdezuela el miedo, y cuando él le preguntó si lo quería por esposo, viendo la muchacha que era joven y apuesto, pensó, "Me querrá más que la vieja," y le respondió, poniendo la mano en la suya: "Sí; mucho deseo irme contigo; pero no sé cómo bajar de aquí. Cada vez que vengas, tráete una madeja de seda; con ellas trenzaré una escalera y, cuando esté terminada, bajaré y tú me llevarás en tu caballo." Convinieron en que hasta entonces el príncipe acudiría todas las noches, ya que de día iba la vieja. La hechicera nada sospechaba, hasta que un día Verdezuela le preguntó: "Decidme, tía Gothel, ¿cómo es que me cuesta mucho más subiros a vos que al príncipe, que está arriba en un santiamén?" - "¡Ah, malvada!" exclamó la bruja, "¿qué es lo que oigo? Pensé que te había aislado de todo el mundo, y, sin embargo, me has engañado." Y, furiosa, cogió las hermosas trenzas de Verdezuela, les dio unas vueltas alrededor de su mano izquierda y, empujando unas tijeras con la derecha, zis, zas, en un abrir y cerrar de ojos cerrar de ojos se las cortó, y tiró al suelo la espléndida cabellera. Y fue tan despiadada, que condujo a la pobre Verdezuela a un lugar desierto, condenándola a una vida de desolación y miseria. El mismo día en que se había llevado a la muchacha, la bruja ató las trenzas cortadas al gancho de la ventana, y cuando se presentó el príncipe y dijo: "¡Verdezuela, Verdezuela, Suéltame tu cabellera!" la bruja las soltó, y por ellas subió el hijo del Rey. Pero en vez de encontrar a su adorada Verdezuela hallóse cara a cara con la hechicera, que lo miraba con ojos malignos y perversos: "¡Ajá!" exclamó en tono de burla, "querías llevarte a la niña bonita; pero el pajarillo ya no está en el nido ni volverá a cantar. El gato lo ha cazado, y también a ti te sacará los ojos. Verdezuela está perdida para ti; jamás volverás a verla." El príncipe, fuera de sí de dolor y desesperación, se arrojó desde lo alto de la torre. Salvó la vida, pero los espinos sobre los que fue a caer se le clavaron en los ojos, y el infeliz hubo de vagar errante por el bosque, ciego, alimentándose de raíces y bayas y llorando sin cesar la pérdida de su amada mujercita. Y así anduvo sin rumbo por espacio de varios años, mísero y triste, hasta que, al fin, llegó al desierto en que vivía Verdezuela con los dos hijitos los dos hijitos gemelos, un niño y una niña, a los que había dado a luz. Oyó el príncipe una voz que le pareció conocida y, al acercarse, reconociólo Verdezuela y se le echó al cuello llorando. Dos de sus lágrimas le humedecieron los ojos, y en el mismo momento se le aclararon, volviendo a ver como antes. Llevóla a su reino, donde fue recibido con gran alegría, y vivieron muchos años contentos y felices.
Primero que nada debo aclara que desde muy pequeña que puedo ver fantasmas o cosas por el estilo, muchos dicen que yo los atraigo... pero siempre son cosas que dan miedo... personas sin cuerpo, sangre, heridas y mucha mas sangre... cualquiera pensaría que estoy loca, pero estoy en mi sano juicio, en ese año tenia 12 años y obviamente ahora 14, espero que les guste mi historia, esta basada en hechos totalmente reales. Era un día Miércoles por la noche año 2011, ese día fue la primera vez que vi a ese hombre, apareció a los pies de mi cama por varios días, vestía totalmente de negro, traje negro, lo que mas le hacia destacar eran sus ojos, unos bellos ojos rojos que no me sacaban la vista de encima, como ya dije antes, era un color bellamente rojo, no del tipo de rojo que da miedo, no este era un rojo precioso, no tenia miedo,me senté en la cama a observarlo como el hacia y fue allí cuando intente hablarle, mi cerebro procesaba todas las palabras pero no salían de mi boca,por mi mente pasaban muchas preguntas... preguntas que quería hacerlo como preguntarle su nombre o si volvería, de la nada el me entro el sueño y recuerdo que desperté al día siguiente, hice la típica rutina, desayunar, ducharme, vestirme, ir al colegio, en el colegio había un chico que me gustaba mucho, cada vez que iba al colegio no dejaba de pensar en aquel chico, pero ese día fue distinto, estuve todo el ida pensando en lo ocurrido la noche anterior, el transcurso escolar paso lento... mucho mas lento que abrir el Internet Explore ( xD ) pero durante todo el santísimo día no deje de pensar en aquel visitante, luego de salir del colegio, volví a casa, almorcé y salí a Quilpue, a ver a mi hermanito pequeño, con la rapidez de la micro por el lugar que pasábamos donde era puro bosque lo volví a ver, estaba junto a un gran árbol y cuando la micro paso junto al árbol nuestras miradas se juntaron, pase toda la tarde junto a mis primos y hermano... volví a casa y a dormir... esa noche soñé que la luz de mi habitación se encendía y por una extraña razón me desperté y la luz estaba encendida, escuche unos pasos fuera de mi habitación, abrí la puerta y no había nada, todas las luces estaban apagadas y nadie estaba despierto excepto yo, cerré la puerta y revise la hora en mi celular, eran las 3 y algo de la madrugada, volví a dormir y nuevamente me desperté pero esta vez fue a las 4 AM justa, sentí una gran ola de protección, como cuando uno siente la protección que te brindan tus padres, pero no era ninguna familiar mio... era aquel hombre, sentía que el me protegía, esa fue la ultima vez que lo vi y también la ultima vez que una persona desconocida me hace sentir tal emoción, todo este tiempo aquello recuerdos están en mi mente, ¿Lo volveré a ver?, ¿Que era?...
Junto a un bosque muy grande vivía un pobre leñador con su mujer y dos hijos; el niño se llamaba Hänsel, y la niña, Gretel. Apenas tenían qué comer, y en una época de carestía que sufrió el país, llegó un momento en que el hombre ni siquiera podía ganarse el pan de cada día. Estaba el leñador una noche en la cama, cavilando y revolviéndose, sin que las preocupaciones le dejaran pegar el ojo; finalmente, dijo, suspirando, a su mujer: - ¿Qué va a ser de nosotros? ¿Cómo alimentar a los pobres pequeños, puesto que nada nos queda? - Se me ocurre una cosa -respondió ella-. Mañana, de madrugada, nos llevaremos a los niños a lo más espeso del bosque. Les encenderemos un fuego, les daremos un pedacito de pan y luego los dejaremos solos para ir a nuestro trabajo. Como no sabrán encontrar el camino de vuelta, nos libraremos de ellos. - ¡Por Dios, mujer! -replicó el hombre-. Eso no lo hago yo. ¡Cómo voy a cargar sobre mí el abandonar a mis hijos en el bosque! No tardarían en ser destrozados por las fieras. - ¡No seas necio! -exclamó ella-. ¿Quieres, pues, que nos muramos de hambre los cuatro? ¡Ya puedes ponerte a aserrar las tablas de los ataúdes! -. Y no cesó de importunarle hasta que el hombre accedió-. Pero me dan mucha lástima -decía. Los dos hermanitos, a quienes el hambre mantenía siempre desvelados, oyeron lo que su madrastra aconsejaba a su padre. Gretel, entre amargas lágrimas, dijo a Hänsel: - ¡Ahora sí que estamos perdidos! - No llores, Gretel -la consoló el niño-, y no te aflijas, que yo me las arreglaré para salir del paso. Y cuando los viejos estuvieron dormidos, levantóse, púsose la chaquetita y salió a la calle por la puerta trasera. Brillaba una luna esplendoroso y los blancos guijarros que estaban en el suelo delante de la casa, relucían como plata pura. Hänsel los fue recogiendo hasta que no le cupieron más en los bolsillos. De vuelta a su cuarto, dijo a Gretel: - Nada temas, hermanita, y duerme tranquila: Dios no nos abandonará -y se acostó de nuevo. A las primeras luces del día, antes aún de que saliera el sol, la mujer fue a llamar a los niños: - ¡Vamos, holgazanes, levantaos! Hemos de ir al bosque por leña-. Y dando a cada uno un pedacito de pan, les advirtió-: Ahí tenéis esto para mediodía, pero no os lo comáis antes, pues no os daré más. Gretel se puso el pan debajo del delantal, porque Hänsel llevaba los bolsillos llenos de piedras, y emprendieron los cuatro el camino del bosque. Al cabo de un ratito de andar, Hänsel se detenía de cuando en cuando, para volverse a mirar hacia la casa. Dijo el padre: - Hänsel, no te quedes rezagado mirando atrás, ¡atención y piernas vivas! - Es que miro el gatito blanco, que desde el tejado me está diciendo adiós -respondió el niño. Y replicó la mujer: - Tonto, no es el gato, sino el sol de la mañana, que se refleja en la chimenea. Pero lo que estaba haciendo Hänsel no era mirar el gato, sino ir echando blancas piedrecitas, que sacaba del bolsillo, a lo largo del camino. Cuando estuvieron en medio del bosque, dijo el padre: - Recoged ahora leña, pequeños, os encenderé un fuego para que no tengáis frío. Hänsel y Gretel reunieron un buen montón de leña menuda. Prepararon una hoguera, y cuando ya ardió con viva llama, dijo la mujer: - Poneos ahora al lado del fuego, chiquillos, y descansad, mientras nosotros nos vamos por el bosque a cortar leña. Cuando hayamos terminado, vendremos a recogeros. Los dos hermanitos se sentaron junto al fuego, y al mediodía, cada uno se comió su pedacito de pan. Y como oían el ruido de los hachazos, creían que su padre estaba cerca. Pero, en realidad, no era el hacha, sino una rama que él había atado a un árbol seco, y que el viento hacía chocar contra el tronco. Al cabo de mucho rato de estar allí sentados, el cansancio les cerró los ojos, y se quedaron profundamente dormidos. Despertaron, cuando ya era noche cerrada. Gretel se echó a llorar, diciendo: - ¿Cómo saldremos del bosque? Pero Hänsel la consoló: - Espera un poquitín a que brille la luna, que ya encontraremos el camino. Y cuando la luna estuvo alta en el cielo, el niño, cogiendo de la mano a su hermanita, guiose por las guijas, que, brillando como plata batida, le indicaron la ruta. Anduvieron toda la noche, y llegaron a la casa al despuntar el alba. Llamaron a la puerta y les abrió la madrastra, que, al verlos, exclamó: - ¡Diablo de niños! ¿Qué es eso de quedarse tantas horas en el bosque? ¡Creíamos que no queríais volver! El padre, en cambio, se alegró de que hubieran vuelto, pues le remordía la conciencia por haberlos abandonado. Algún tiempo después hubo otra época de miseria en el país, y los niños oyeron una noche cómo la madrastra, estando en la cama, decía a su marido: - Otra vez se ha terminado todo; sólo nos queda media hogaza de pan, y sanseacabó. Tenemos que deshacernos de los niños. Los llevaremos más adentro del bosque para que no puedan encontrar el camino; de otro modo, no hay salvación para nosotros. Al padre le dolía mucho abandonar a los niños, y pensaba: "Mejor harías partiendo con tus hijos el último bocado." Pero la mujer no quiso escuchar sus razones, y lo llenó de reproches e improperios. Quien cede la primera vez, también ha de ceder la segunda; y, así, el hombre no tuvo valor para negarse. Pero los niños estaban aún despiertos y oyeron la conversación. Cuando los viejos se hubieron dormido, levantóse Hänsel con intención de salir a proveerse de guijarros, como la vez anterior; pero no pudo hacerlo, pues la mujer había cerrado la puerta. Dijo, no obstante, a su hermanita, para consolarla: - No llores, Gretel, y duerme tranquila, que Dios Nuestro Señor nos ayudará. A la madrugada siguiente se presentó la mujer a sacarlos de la cama y les dio su pedacito de pan, más pequeño aún que la vez anterior. Camino del bosque, Hänsel iba desmigajando el pan en el bolsillo y, deteniéndose de trecho en trecho, dejaba caer miguitas en el suelo. - Hänsel, ¿por qué te paras a mirar atrás? -preguntóle el padre-. ¡Vamos, no te entretengas! - Estoy mirando mi palomita, que desde el tejado me dice adiós. - ¡Bobo! -intervino la mujer-, no es tu palomita, sino el sol de la mañana, que brilla en la chimenea. Pero Hänsel fue sembrando de migas todo el camino. La madrastra condujo a los niños aún más adentro del bosque, a un lugar en el que nunca había estado. Encendieron una gran hoguera, y la mujer les dijo: - Quedaos aquí, pequeños, y si os cansáis, echad una siestecita. Nosotros vamos por leña; al atardecer, cuando hayamos terminado, volveremos a recogemos. A mediodía, Gretel partió su pan con Hänsel, ya que él había esparcido el suyo por el camino. Luego se quedaron dormidos, sin que nadie se presentara a buscar a los pobrecillos; se despertaron cuando era ya de noche oscura. Hänsel consoló a Gretel diciéndole: - Espera un poco, hermanita, a que salga la luna; entonces veremos las migas de pan que yo he esparcido, y que nos mostrarán el camino de vuelta. Cuando salió la luna, se dispusieron a regresar; pero no encontraron ni una sola miga; se las habían comido los mil pajarillos que volaban por el bosque. Dijo Hänsel a Gretel: - Ya daremos con el camino -pero no lo encontraron. Anduvieron toda la noche y todo el día siguiente, desde la madrugada hasta el atardecer, sin lograr salir del bosque; sufrían además de hambre, pues no habían comido más que unos pocos frutos silvestres, recogidos del suelo. Y como se sentían tan cansados que las piernas se negaban ya a sostenerlos, echáronse al pie de un árbol y se quedaron dormidos. Y amaneció el día tercero desde que salieron de casa. Reanudaron la marcha, pero cada vez se extraviaban más en el bosque. Si alguien no acudía pronto en su ayuda, estaban condenados a morir de hambre. Pero he aquí que hacia mediodía vieron un hermoso pajarillo, blanco como la nieve, posado en la rama de un árbol; y cantaba tan dulcemente, que se detuvieron a escucharlo. Cuando hubo terminado, abrió sus alas y emprendió el vuelo, y ellos lo siguieron, hasta llegar a una casita, en cuyo tejado se posó; y al acercarse vieron que la casita estaba hecha de pan y cubierta de bizcocho, y las ventanas eran de puro azúcar. - ¡Mira qué bien! -exclamó Hänsel-, aquí podremos sacar el vientre de mal año. Yo comeré un pedacito del tejado; tú, Gretel, puedes probar la ventana, verás cuán dulce es. Se encaramó el niño al tejado y rompió un trocito para probar a qué sabía, mientras su hermanita mordisqueaba en los cristales. Entonces oyeron una voz suave que procedía del interior: "¿Será acaso la ratita la que roe mi casita?" Pero los niños respondieron: "Es el viento, es el viento que sopla violento." Y siguieron comiendo sin desconcertarse. Hänsel, que encontraba el tejado sabrosísimo, desgajó un buen pedazo, y Gretel sacó todo un cristal redondo y se sentó en el suelo, comiendo a dos carrillos. Abrióse entonces la puerta bruscamente, y salió una mujer viejísima, que se apoyaba en una muleta. Los niños se asustaron de tal modo, que soltaron lo que tenían en las manos; pero la vieja, meneando la cabeza, les dijo: - Hola, pequeñines, ¿quién os ha traído? Entrad y quedaos conmigo, no os haré ningún daño. Y, cogiéndolos de la mano, los introdujo en la casita, donde había servida una apetitosa comida: leche con bollos azucarados, manzanas y nueces. Después los llevó a dos camitas con ropas blancas, y Hänsel y Gretel se acostaron en ellas, creyéndose en el cielo. La vieja aparentaba ser muy buena y amable, pero, en realidad, era una bruja malvada que acechaba a los niños para cazarlos, y había construido la casita de pan con el único objeto de atraerlos. Cuando uno caía en su poder, lo mataba, lo guisaba y se lo comía; esto era para ella un gran banquete. Las brujas tienen los ojos rojizos y son muy cortas de vista; pero, en cambio, su olfato es muy fino, como el de los animales, por lo que desde muy lejos ventean la presencia de las personas. Cuando sintió que se acercaban Hänsel y Gretel, dijo para sus adentros, con una risotada maligna: "¡Míos son; éstos no se me escapan!." Levantóse muy de mañana, antes de que los niños se despertasen, y, al verlos descansar tan plácidamente, con aquellas mejillitas tan sonrosadas y coloreadas, murmuró entre dientes: "¡Serán un buen bocado!." Y, agarrando a Hänsel con su mano seca, llevólo a un pequeño establo y lo encerró detrás de una reja. Gritó y protestó el niño con todas sus fuerzas, pero todo fue inútil. Dirigióse entonces a la cama de Gretel y despertó a la pequeña, sacudiéndola rudamente y gritándole: - Levántate, holgazana, ve a buscar agua y guisa algo bueno para tu hermano; lo tengo en el establo y quiero que engorde. Cuando esté bien cebado, me lo comeré. Gretel se echó a llorar amargamente, pero en vano; hubo de cumplir los mandatos de la bruja. Desde entonces a Hänsel le sirvieron comidas exquisitas, mientras Gretel no recibía sino cáscaras de cangrejo. Todas las mañanas bajaba la vieja al establo y decía: - Hänsel, saca el dedo, que quiero saber si estás gordo. Pero Hänsel, en vez del dedo, sacaba un huesecito, y la vieja, que tenía la vista muy mala, pensaba que era realmente el dedo del niño, y todo era extrañarse de que no engordara. Cuando, al cabo de cuatro semanas, vio que Hänsel continuaba tan flaco, perdió la paciencia y no quiso aguardar más tiempo: - Anda, Gretel -dijo a la niña-, a buscar agua, ¡ligera! Esté gordo o flaco tu hermano, mañana me lo comeré. ¡Qué desconsuelo el de la hermanita, cuando venía con el agua, y cómo le corrían las lágrimas por las mejillas! "¡Dios mío, ayúdanos! -rogaba-. ¡Ojalá nos hubiesen devorado las fieras del bosque; por lo menos habríamos muerto juntos!." - ¡Basta de lloriqueos! -gritó la vieja-; de nada han de servirte. Por la madrugada, Gretel hubo de salir a llenar de agua el caldero y encender fuego. - Primero coceremos pan -dijo la bruja-. Ya he calentado el horno y preparado la masa -. Y de un empujón llevó a la pobre niña hasta el horno, de cuya boca salían grandes llamas. Entra a ver si está bastante caliente para meter el pan -mandó la vieja. Su intención era cerrar la puerta del horno cuando la niña estuviese en su interior, asarla y comérsela también. Pero Gretel le adivinó el pensamiento y dijo: - No sé cómo hay que hacerlo; ¿cómo lo haré para entrar? - ¡Habráse visto criatura más tonta! -replicó la bruja-. Bastante grande es la abertura; yo misma podría pasar por ella -y, para demostrárselo, se adelantó y metió la cabeza en la boca del horno. Entonces Gretel, de un empujón, la precipitó en el interior y, cerrando la puerta de hierro, corrió el cerrojo. ¡Allí era de oír la de chillidos que daba la bruja! ¡Qué gritos más pavorosos! Pero la niña echó a correr, y la malvada hechicera hubo de morir quemada miserablemente. Corrió Gretel al establo donde estaba encerrado Hänsel y le abrió la puerta, exclamando: ¡Hänsel, estamos salvados; ya está muerta la bruja! Saltó el niño afuera, como un pájaro al que se le abre la jaula. ¡Qué alegría sintieron los dos, y cómo se arrojaron al cuello uno del otro, y qué de abrazos y besos! Y como ya nada tenían que temer, recorrieron la casa de la bruja, y en todos los rincones encontraron cajas llenas de perlas y piedras preciosas. - ¡Más valen éstas que los guijarros! -exclamó Hänsel, llenándose de ellas los bolsillos. Y dijo Gretel: - También yo quiero llevar algo a casa -y, a su vez, se llenó el delantal de pedrería. - Vámonos ahora -dijo el niño-; debemos salir de este bosque embrujado -. A unas dos horas de andar llegaron a un gran río. - No podremos pasarlo -observó Hänsel-, no veo ni puente ni pasarela. - Ni tampoco hay barquita alguna -añadió Gretel-; pero allí nada un pato blanco, y si se lo pido nos ayudará a pasar el río -. Y gritó: "Patito, buen patito mío Hänsel y Gretel han llegado al río. No hay ningún puente por donde pasar; ¿sobre tu blanca espalda nos quieres llevar?." Acercóse el patito, y el niño se subió en él, invitando a su hermana a hacer lo mismo. - No -replicó Gretel-, sería muy pesado para el patito; vale más que nos lleve uno tras otro. Así lo hizo el buen pato, y cuando ya estuvieron en la orilla opuesta y hubieron caminado otro trecho, el bosque les fue siendo cada vez más familiar, hasta que, al fin, descubrieron a lo lejos la casa de su padre. Echaron entonces a correr, entraron como una tromba y se colgaron del cuello de su padre. El pobre hombre no había tenido una sola hora de reposo desde el día en que abandonara a sus hijos en el bosque; y en cuanto a la madrastra, había muerto. Volcó Gretel su delantal, y todas las perlas y piedras preciosas saltaron por el suelo, mientras Hänsel vaciaba también a puñados sus bolsillos. Se acabaron las penas, y en adelante vivieron los tres felices. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Hola robert...¡digo!...lincesas y linces de toda taringa, les traigo unos resumenes para que no tengas que leerte el libro entero...¡un golazo!. Hamlet Hamlet, hijo del difunto rey de Dinamarca, se siente melancólico y abatido por las cosas del mundo. Su madre se ha casado con Claudio (el hermano de su padre), el nuevo rey, y Hamlet deambula por el palacio lleno de sospechas y dudas. Dos meses después de la muerte de su padre, Hamlet es visitado por el fantasma de su padre y le informa que ha sido asesinado por Claudio para llegar a ser rey y casarse con su madre. A Hamlet le corresponde la venganza del asesinato, pero se angustia entre la acción y la duda y busca excusas para posponer la venganza. Se finge loco para que la gente no sospeche de lo que trama en secreto. Polonio, el chambelán de la corte, cree que la locura de Hamlet se debe a la prohibición de que cortejase a su hija Ofelia. Hamlet aprovecha la visita de una compañía de actores a la corte para descubrir si el mensaje del fantasma es verdadero. Se reproduce en escena el asesinato de su padre y estudia las reacciones del rey Claudio. Hamlet se convence de que el fantasma ha dicho la verdad. Claudio advierte que su crimen ha sido descubierto y planifica una misión diplomática para enviar a Hamlet a Inglaterra. Hamlet censura a su madre, Gertrudis, y durante la conversación, al ponerse en evidencia un espía con una certera estocada, Hamlet mata a Polonio que estaba escondido tras unos cortinajes. El rey teme por su vida y envía a Hamlet a Inglaterra acompañado de dos mercenarios que llevan encargo de convencer al rey de Inglaterra para que ejecute al príncipe. Hamlet se entera de la misión cambia la orden, reemplazándola por la muerte de los dos portadores. Hamlet cae prisionero de un pirata, pero es devuelto por ellos mismos a Dinamarca. Regresa a tiempo para presenciar el funeral de Ofelia, que se había ahogado. Laertes hijo de Polonio, le acusa a Hamlet de la muerte de su padre y hermana. Laertes y Claudio decide matar a Hamlet y preparan un duelo. El plan consiste en envenenar una de las espadas y tener un copa de vino envenenado para el caso de que 1a espada falle. En el duelo, Laertes hiere a Hamlet. La reina, Gertrudis, toma por equivocación el vino envenenado. Los duelistas intercambian las espadas. En su agonía, Laertes revela la traición del rey. En un arranque de cólera, Hamlet arremete con la espada envenenada contra Claudio y mata al rey. Hamlet ruega a su amigo Horacio que cuente la verdadera historia de su tragedia al mundo. Hamlet señala a Fortinbrás como el soldado más apto para ascender al trono. Tema central.- A mi parecer, el tema central de esta obra es la traición. Una traición por parte los integrantes de una familia y algunos de sus sirvientes. Un hermano que mata al otro para quedarse con la corona y con la reina y un sobrino que desea vengar el asesinato de su padre. Análisis de los personajes.- Claudio: rey de Dinamarca. Este personaje se caracteriza por la hipocresía, ya que finge ser una persona honrada y justa durante su reinado. Hamlet: Hijo del difunto rey y sobrino del actual. Este personaje se caracteriza por la justicia. Al enterarse que su padre ha sido asesinado por su tío finge estar loco para vengarse de terrible traición. Para este personaje, el mundo está podrido, igual que el rey ,la reina y la corte. Pero la podredumbre que observa no puede ser soslayada como antes de la muerte de su padre; ahora se halla inmerso en ella y debe combatirla. Polonio: Lord chambelán. Sumamente leal al rey y a la reina. Gertrudis: reina de Dinamarca y madre de Hamlet. Ella es una persona ingenua, ya que no se da cuenta de lo que ha hecho su actual esposo, el rey y los motivos por los que ha llevado a cabo este hecho. Fantasma: en este caso, el fantasma es la persona que se comunica con Hamlet para hacerle saber la verdad sobre la muerte de su padre. Análisis de la problemática.- Desde mi punto de vista, la primera problemática sería la traición y la venganza entre los integrantes de una familia. También se puede considerar la falta de fidelidad en cuanto a los Polonio con Hamlet, ya que lo cree loco y estimulan a los reyes para que este problema sea remediado. . Tiempo y espacio.- La mayor parte de los investigadores concuerdan en que Hamlet debió ser escrita entre 1600 y 1601. La obra transcurre durante la edad antigua en Dinamarca, más precisamente en el palacio real. 20.000 leguas submarinas todo se remonta hacia los años de 1866 donde todos los marinos tanto de América como de Europa sentían gran inquietud, ya que habían numerosos casos en los cuales se presentaban ataques de un gran cuerpo parecido a un cetáceo que perforaba el casco de los buques hasta hundirlo, tal fue el caso de EL SCOTIA, el cual zarpó del puerto de Liverpool hacia las costas de Estados Unidos. Al parecer casi al llegar a su destino que era el cabo Clear, a unas 300 millas, sufrió un ataque espontáneo de un cuerpo al parecer muy sólido el cual no logró hundirlo pero si inundó varios compartimientos. Al llegar a su destino con algunos días de retrazo lo llevaron a que se sometiera a revisión para ver que era lo que lo había atacado. Al sacarlo se pudo apreciar que se trataba de un agujero de aproximadamente 20mts en forma de triángulo, lo cual despertó gran polémica entre la población náutica. Al ver este incidente ocurrido con EL SCOTIA las fuerzas navales mandaron junto con el mejor cuerpo de investigadores y arponeros al buque Abraham Lincoln. Pedro Arronax profesor ayudante del Museo de Historia Natural de Paris reconocido por su libro “Los misterios de las Tierras Submarinas” fue uno de los primero invitados a esta excursión; y este mismo llevó a su fiel criado Conseil, el cual insistió mucho en acompañarlo. Otro que destacó en lo que fue esta expedición fue el famoso arponero canadiense Ned Land el cual era conocido por toda América por sus grandes presas y su filoso arpón. Durante varias semanas navegaron en busca del pero parecía en vano ya que ni una luz del se podía apreciar en el horizonte. Se comentaba de este cuerpo en las pláticas nocturnas de la tripulación que varias personas que lo habían visto de noche tenía una estela luminosa y se desplazaba con una gran velocidad y un fuerte ataque. Hacían cuatro meses de largas jornadas de búsqueda hasta que una noche como por las 22:00 hrs. Un gran grito a babor de Ned Land anunció la presencia de aquel misterioso cuerpo. Al oír el grito todos los tripulantes hasta los del cuerpo de máquinas subieron a cubierta para percatarse de aquel hecho. Durante las próximas dos horas el titán submarino rodeaba a la embarcación lo cual terminó hasta la madrugada cuando la densa neblina cubrió la superficie y no se podía ver nada. En la mañana se pudo apreciar ya un poco más el mar y el cuerpo aún más cerca del barco. En ese instante Ned Land lanzó su arpón al lomo de aquel cuerpo y este sin desistir ante el golpe fulminante tomo un poco de vuelo y atacó al buque, así destrozándolo todo mandando a la tripulación hacia el fondo del mar. Pedro fue uno de los que cayó primeramente el cual fue auxiliado por su fiel criado Conseil hasta llevarlo a una superficie estable junto con aquel gran arponero canadiense. Al volver en sí, pedro, se pudo dar cuenta junto con sus tres compañeros náufragos que se encontraban sobre aquel cuerpo asesino que por lo parecer era hecho de metal y no de carne y músculos como pensaban. En unos instantes más se abrió una escotilla saliendo de ella tres fornidos y enmascarados guardias que tomaron a los náufragos y los llevaron dentro de la nave así perdiendo por tal conmoción los tres compañeros. Después de varias horas de desmayó se fueron despertando los tres rehenes, uno por uno, y preguntándose de lo que había pasado, al poco rato entro uno de los fornidos enmascarados el cual se presentó llamándose El Capitán Nemo. Los dotó de comida, ropa y posteriormente les advirtió que tenían dos opciones morir o unirse a su tripulación en todos sus viajes. Desconcertados y sin ninguna otra opción eligieron formar parte de la tripulación. Caso especial pasó con Pedro el cual fue llamado personalmente por el capitán Nemo a conocer cada una de las dependencias de la nave, en el trayecto en el cual circundaban el capitán le mencionaba su preferencia por la obra que Pedro había escrito y que sólo él era digno de poder apreciar todas las maravillas con las que contaba su submarino al que llamaba EL NAUTILUS. Conforme pasaba el tiempo Pedro se iba dando cuenta de todos los rencores de los cuales se atormentaba el capitán Nemo. Cierto día por la mañana el capitán Nemo anunció a los tres pasajeros invitados que almorzaran fuerte ya que la jornada de cacería marina sería muy larga. La nave seguía su camino a una gran velocidad rumbo a una selva marina en las costas de Pacífico Septentrional, en el trayecto les fue dotado sus respectivos trajes de buzo y al llegar se dispusieron a descender. Pasaron dos horas de aquella cacería de especies exóticas para la colección del capitán Nemo y al llegar de dicho acto el capitán Nemo me llamó ya que tenía algo muy serio que mostrarme; caminamos hacia la parte de la enfermería donde se encontraba un tripulante inglés que tenía aplastada la cabeza. Al poco rato que falleció el capitán Nemo rompió en lágrimas y se mantuvo observando su entierro en aquella zona hasta el anochecer. Al poco rato me comentaba que me llevaría a la gran y gloriosa tumba del vengador, a la cual llegamos después de dar varias vueltas alrededor y tres días en buscarla. Llegaron estos personajes a dicho sitio y con una voz triste y una mirada vulnerable el capitán Nemo dijo que aquel buque que estaba hundido era el Marsellés y que fue dado a pique en 1772. Montaba setenta y cuatro cañones y en una pelea defendiendo su patria contra el Prestan perdió la batalla y fue derrocado por el mismo buque que semanas pasadas había atacado el pueblo natal del capitán Nemo. Mientras tanto Ned Land no perdía tiempo junto con Coinseil para idear su plan de fuga. Al subir a la superficie el Nautilus sufrió un fuerte impacto de un cañón en una de sus paredes, al ver la oportunidad que tenían de escapar Ned Land y Coinseil salieron a mandarles señas a los enemigos, pero al ver esto el capitán los golpeó y los mandó de vuelta adentro. Inmediatamente el capitán mandó a sumergir la nave para atacar por debajo lo cual resultó muy favorablemente y a los dos disparos de torpedos, fue derrocado y llevado a pique; inmediatamente el capitán Nemo ordenó el descenso conforme se fuera hundiendo el barco. Y así fue, pudo apreciar todo el sufrimiento de los agresores y su macabra muerte, al poco rato el capitán se dirigió a su camarote y se arrodillo ante las fotografías de sus hijos y su esposa sacando un triste llanto. Mientras tanto los compañeros seguían planeando la escabullida, hasta que un día Ned Land pudo convencer a Pedro Arronax junto con Conseil de escabullirse la noche del 8 de enero en una navecilla que tenía la embarcación preparada para cualquier contingencia. Esa noche Pedro durmió de más en el día ya que sus latidos iban más allá de lo normal por lo cual si lo llegase a encontrar al capitán el mismo se delataría, esto fue hasta las nueve y media hora en la que salió para escabullirse de una vez por todas, al pasar por fuera del camarote del capitán escuchó que este tocaba una triste melodía lo cual fue lo último que Pedro escuchó del. Al llegar todos al sitio de partida se subieron rápidamente mientras Conseil cerraba las escotillas. Pero de pronto un ruido alarmante por lo cual creímos que habíamos sido descubiertos y a los pocos segundos se repitió con mas fuerza el sonido acompañado de gritos de la tripulación diciendo MAELSTROM fue entonces cuando apresuraron el paso y en un abrir y cerrar de ojos una gran corriente empezó a girar el barco destruyendo todo lo que encontró y sin nada que poder hacer y con un mal golpe en la cabeza perdieron el conocimiento los tres. A la mañana siguiente en una pequeña granja pesquera estaban volviendo en sí los tres náufragos que habían sido recogidos por un campesino y sin palabra alguna los tres se tomaron de la mano y se enorgullecieron de haber vivido tal experiencia y salido con vida los tres, de casi o totalmente Veinte mil leguas de viaje submarino sin saber que había pasado con el Nautilus y el capitán Nemo. Rebelion en la granja Resumen Por Capítulos de Rebelión en la Granja. Capítulo 1 El granjero Jones llega borracho a su casa. Los animales hablan en una reunión, y el Viejo Major da un discurso sobre el maltrato que sufren los animales por culpa de los hombres. El hombre utiliza a los animales y después los mata. Los cerdos hacen una votación para saber si todos los animales son amigos y deciden que sí, y que el hombre es el enemigo. Capítulo 2 El granjero descuida a los animales, no les da de comer, ellos se meten a buscar comida y hay una pelea en la granja. Los animales ganan, pero el Viejo Major muere antes y no puede ver el triunfo de los animales. Los cerdos aprenden a leer y escribir, y cambian el letrero de la granja de Jones por el de Granja de los Animales. En la pared escriben las siete reglas que inventó el Viejo Major, y son sus "7 mandamientos": 1. Todo lo que camine en dos piernas es enemigo. 2 Lo que tenga cuatro patas o plumas es amigo. 3. Los animales no deben usar ropa. 4. Ningún animal debe dormir en una cama. 5. Ningún animal beberá alcohol. 6. Ningún animal matará a otro animal. 7. Todos los animales son iguales. Capítulo 3 Los animales están contentos, se sienten libres del yugo del granjero. Trabajan más porque son felices y tienen una gran cosecha. Los cerdos se convierten en los líderes de los animales, y controlan a todos. Los cerdos empiezan a abusar de su poder, se quedan con lo mejor, se comen todas las manzanas y la leche con el pretexto de que las necesitan para pensar. Capítulo 4 El granjero Jones intenta recuperar su granja pero no puede, porque Napoleón está preparado para el ataque. A Bola de Nieve y Boxer les dan medallas por la valentía que mostraron en la batalla. Capítulo 5 Mollie huye de la Granja de Animales y se va a buscar un amo humano. Napoleón y Bola de Nieve discuten pelean por el poder en la Granja. Bola de Nieve quiere que haya luz eléctrica en la Granja y para lograrlo quiere construir un molino de viento. En una reunión Bola de Nieve cuenta a los demás animales sobre su plan para tener electricidad, pero Napoleón hace que los perros persigan a Bola de Nieve. Bola de Nieve logra escapar. Napoleón se convierte en un dictador y usa a los perros como sus guardias. Napoleón quiere construir el molino de viento que inventó Bola de Nieve (en el libro nos damos cuenta que el plan original del molino sí era de Napoleón, y Bola de Nieve le robó la idea) Napoleón no había querido que se hiciera antes el molino porque no quería ceder poder a Bola de Nieve. Capítulo 6 El molino de viento se cae en una tormenta y Napoleón le echa la culpa a Bola de Nieve del accidente. Mientras tanto, los humanos odian la Granja de los Animales pero les tienen respeto por su trabajo y prosperidad. Los cerdos se empiezan a comportar cada vez más como humanos. Se duermen en camas (lo cual estaba prohibido por uno de los 7 mandamientos del Viejo Major). Napoleón es que el que mas abusa por ser el líder de los animales, y se queda con lo mejor. Los cerdos manipulan los mandamientos para poder hacer lo que quieran, empiezan a cambiar las reglas en forma tramposa. Capítulo 7 Las cosas empiezan a ir mal en la granja, el clima es malo y los animales tienen frío y no hay suficiente comida. Napoleón abusa cada vez más de su poder, les prohibe cantar el Himno Animal porque dice que es un himno a la rebeldía y los animales ya no deben rebelarse porque ya vencieron a los humanos que eran sus enemigos. Ya no hay comida suficiente y Napoleón tiene que venderle a los humanos los huevos de gallina para conseguir granos. A Bola de Nieve lo consideran un traidor. Napoleón organiza una reunión con los animales y a cuatro de los cerdos los juzgan y deciden que son traidores igual que Bola de Nieve. El castigo es que los perros los maten. Los perros también atacan a Boxer, pero el caballo es fuerte y resiste el ataque. Capítulo 8 Napoleón se convierte en dictador absoluto y llama a la segunda batalla La Batalla del Molino. Capitulo 9 Empiezan a reconstruir el molino, y por el trabajo Boxer se colapsa del agotamiento. Napoleón dice que se van a llevar a Boxer al hospital para curarlo, pero en realidad se lo llevan al matadero. Los cerdos beben whisky que le piden a los humanos (lo cual también estaba prohibido por los mandamientos) Capítulo 10 Los años pasan, y los animales de la Granja cambian, unos llegan y otros se van. Napoleón ya usa un látigo para controlar y ordenar a los animales. Los 7 mandamientos del Viejo Major ya no están en la pared, los borraron y sólo queda el último, pero cambiado a "Los animales son iguales, pero unos son más iguales que otros". Los humanos pueden visitar la Granja, y los cerdos beben con los humanos porque se sienten superiores al resto de los animales. Edipo rey Mito de Edipo: rey de Tebas, hijo de Layo y Yocasta, rey y reina de Tebas respectivamente. Un oráculo advirtió a Layo que sería asesinado por su propio hijo. Decidido a rehuir su destino, ató los pies de su hijo recién nacido y lo abandonó para que muriera en una montaña solitaria. Su hijo fue recogido por un pastor y entregado al rey de Corinto, quien le dio el nombre de Edipo (pie hinchado) y lo adoptó como su propio hijo. El niño no sabía que era adoptado y, cuando un oráculo proclamó que mataría a su padre, abandonó Corinto. Durante su travesía, encontró y mató a Layo, creyendo que el rey y sus acompañantes eran una banda de ladrones y así, inesperadamente, se cumplió la profecía. Solo y sin hogar, Edipo llegó a Tebas, acosado por un monstruo espantoso, la Esfinge, que andaba por los caminos que iban a la ciudad, matando y devorando a todos los viajeros que no sabían responder al enigma que les planteaba. Cuando Edipo resolvió acertadamente el enigma, la esfinge se suicidó. Creyendo que el rey Layo había muerto en manos de asaltantes desconocidos, y agradecidos al viajero por librarlos del monstruo, los tebanos lo recompensaron haciéndolo su rey y dándole a la reina Yocasta por esposa. Durante muchos años la pareja vivió feliz, sin saber que ellos eran en realidad madre e hijo. Pronto Edipo descubrió que involuntariamente había matado a su padre. Atribulada por su vida incestuosa, Yocasta se suicidó y, cuando Edipo se dio cuenta de que ella se había matado, se quitó los ojos y abandonó el trono. Vivió en Tebas varios años pero acabó desterrado. Personajes Edipo: Hijo de Layo y Yocasta abandonado a su suerte tras nacer debido a una profecía, heredero del trono de Tebas al cual accedería tras asesinar inconscientemente a su propio padre y rey de Tebas en aquel momento, cumpliendo la profecía que años atrás le había pronosticado un oráculo a su padre por la cual Edipo le asesinaría. Creónte: en la obra resulta ser el hermano de Yocasta. La posición que asume dentro de los acontecimientos es que al momento de morir Edipo se apodera del trono sin dejárselo al hijo Edipo, Eteocles que en ese momento era al que le correspondía el trono. En una batalla murieron los dos hermanos: Polinices y Eteocles y volvió a tomar el trono creón decretando que se negaran los ritos funerarios a todos los que habían luchado contra la ciudad. Sus virtudes y cualidades son que es un hombre pasivo, capaz de resolver problemas y de desempeñar un papel de buen gobernante y se caracteriza también por ser un individuo seguro de si mismo, audaz y de convicciones firmes. Tiresias: Era el encargado de anunciar las profecías a Edipo y supo muy bien tomar el papel de hacerle un poco impertinente la vida a Edipo. Era ciego gracias a que se decía que había visto a Atenea mientras se bañaba. Yocasta: En lo personal el personaje de Yocasta me lo imagino como una mujer muy sentimental, dramática y solidaria. Me parece que estuvo bien en no quererle hacer daño a su propio hijo tratando de que no se diera cuenta de que había matado a su padre y Yocasta hizo todo lo posible para ayudarlo pero al momento de suicidarse por no haber logrado su objetivo se me hace la manera mas tonta de perder tu vida y a la vez un “salirte de los problemas” que nadie merece. Un comentario que me gustaría hacer acerca de Yocosta y nuestra sociedad actual es que estamos en una cultura del indiferismo en donde nos da lo mismo mover un dedo o no, trabajar o no, ayudar o no y es algo realmente deprimente que la gente piense de esta manera cuando hay por ejemplo gente muriéndose de hambre en la calle y tu no puedes ayudarles ni siquiera con un peso!!! Esa era una virtud que tenía Yocasta desde mi punto de vista. Que le gustaba ser solidaria y ayudar. Personajes secundarios: Corifeo (Vocero del pueblo) Mensajero (Lleva a Tebas la noticia del Rey de Pólibo) Paje (Testigo y relator de los últimos sucesos y el desenlace final) (Sacerdote) Ministro del culto religioso de Zeus. Pastor o Siervo (Anciano, antiguo servidor del difunto rey Layo). Los ojos de perro siberiano La historia comienza cuando el muchacho cuanta que su familia vivía en San Isidro en una casa muy grande. A su madre le encantaba hacer manualidades y cuidar su jardín y es así como la recuerda. Cuenta que con su padre la relación era mas seria. Su hermano Ezequiel no vivía con el. Su primer recuerdo era de cuando su hermano se fue de la casa. El tenía 5 años y su hermano 18. El admiraba a Ezequiel, Ezequiel había sido quien le enseño a caminar y era la única persona con quien se dormía de bebé. Cuanta que su único y mejor amigo fue Mariano, eran como hermanos. Un día que regreso a su casa, encontró a sus padres y Ezequiel gritándose, pero en cuanto lo vio su papá lo mando a su cuarto. La razón porque Ezequiel se había ido de la casa era porque el había embarazado a su novia, pero el parto fue interrumpido, por eso el padre de la chica le dijo al papá de Ezequiel que Ezequiel debía casarse con su hija, pero Ezequiel se negó y se fue de la casa. El muchacho decidió ir a hablar con su hermano para saber la razón de la discusión. Consiguió la dirección y fue. Ese viaje le cambio la vida. Cuando llego, su hermano estaba allí, y un perro siberiano, le salto en encima. El perro se llamaba Sacha. El muchacho le pregunto por la discusión y Ezequiel respondió que el tenía sida. El muchacho comenzó a tener pesadillas sobre un viajero en el desierto que era sobrevolado por un ave de rapiña, pero este solo podía ver la sombra del ave y veía que cada vez se acercaba más. Un día llego su abuela, cuando estaban conversando ella le contó que sabia que había ido a ver a Ezequiel y que estaba contenta por eso. Un día el muchacho estaba aburrido y fue a comprarse un libro, cuando llego, Clara, la chica que siempre lo ayudaba a encontrar libros, no estaba y lo ayudo otra mujer. Se puso a buscar libros y llego a una pila de ellos de Maria Elena Walsh, leyó una parte y reconoció la canción que le cantaba su hermano de bebe. Se mareo y se fue corriendo, hasta que llego a un rió. Una semana antes de su cumpleaños, estuvo terminando todos los preparativos junto con Mariano. El día del cumpleaños llego mucha gente entre ellos a la abuela y Ezequiel, el cual le regalo un disco de Dire Straits, “Brothers in arms” (hermanos abrazados). Días después, Ezequiel lo invito a ver un partido de fútbol. Su papá no quería, pero al final lo dejo ir. Vieron el partido que fue terrible, pero estaban contentos. Fueron juntos hasta la casa, pero Ezequiel no entro. Después de eso su papá le prohibió ver a Ezequiel. Después de un tiempo, el muchacho le contó a Mariano que Ezequiel tenía sida, pero Mariano se enojo y se fue. Pasaron el año nuevo en la casa de la abuela, estuvo bueno porque incluso fue Ezequiel. Cuando comenzaron las clases otra vez, Mariano lo ignoraba todo el tiempo por lo tanto el muchacho decidió cambiarse de colegio al Nacional de Buenos Aires y como era difícil entrar, su papá lo metió en un instituto para que se preparaba. En esa epoca a Ezequiel le dio su primera crisis. Contrajo neumonía y tenía que tomar una medicina fuerte. Como el medico le mando hacer ejercicio, Ezequiel hacia largas caminatas con Sacha hasta el instituto del muchacho (no estaba muy lejos). Ezequiel le contó que le encantaba Sacha porque el era el único que lo miraba siempre de la misma manera. Ezequiel le pidió que cuidara de Sacha pero sus pasas lo mandaron con la abuela. Las caminata cada vez eran mas largas y el se quedaba mas tiempo en la casa de Ezequiel. Allí encontró un chelo y Ezequiel le contó que quería poder tocar la Suite No. 1 en Sol mayor de Bach. Ezequiel le prestaba libros que al final siempre le gustaban. El muchacho le pidió a su padre que le prestar el disco de la Suite No. 1 de chelo y su padre se alegro porque siempre quiso que el muchacho escuchara buena música. Ese fin de año lo celebraron en casa y celebraban también que el muchacho haya ingresado al Nacional de Buenos Aires. Ese verano se fueron al campo y cuando regresaron para el inicio de clases, el muchacho decidió tener mas actividades extracurriculares para pasar mas tiempo en la capital. Cuando fue a ver a Ezequiel, este le dio una foto en donde había un pentagrama en clave de fa (la clave en donde se toca el chelo). Uno de esos días, el muchacho fue a comprar un libro y se encontró con unos amigos de su papá, le contaron que estaban tristes porque su hermano tuviera leucemia. Por esa mentira de sus padres el muchacho no tenía palabras para describir su indignación. Una semana de cumplir los 13 años, Ezequiel le pidió que fura a la casa y allí le interpreto su propia versión de la Suite No. 1, no era perfecta pero cada nota tenía sentimiento. Los últimos días de Ezequiel, el muchacho los paso junto a el. Ezequiel decía que era irónico que el los acompañara en sus últimos pasos, cuando Ezequiel le había enseñado sus primeros. Ezequiel murió junto a su hermano. En el entierro de Ezequiel, la abuela le dio un vide de la película Blade Runner en al que estaba las ultimas palabras de Ezequiel. El muchacho se fue a estudiar a EE.UU. y se llevo con el, el chelo de Ezequiel, nunca aprendió a tocarlo, pero siempre lo mantenía afinado. El muchacho volvió al rió después de varios años, el rió es el mismo pero el ya no. Espero que les haya gustado adios!