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LA AUTENTICA BOBINA DE TESLA Existe un grave error histórico respecto la llamada "Bobina Tesla". En muchas universidades y centros de educación superior se presenta como tal a una bobina que emite descargas de alta tensión, y en más de una demostración ha quedado implantado así ese nombre, la bobina como tal no es la Bobina Tesla original, esa bobina es un dispositivo magneto-eléctrico perfeccionado por Sir Olivier Lodge, y que por alguna razón, se confundió con la verdadera bobina Tesla, este error histórico ha sido arrastrado por muchas generaciones de ingenieros. Sin embargo, sí se sabe como era la verdadera Bobina Tesla, pero solo si se recurre a textos antiguos – comienzos del siglo XX - se encuentra la verdadera bobina tal como se concibió, pero no en las publicaciones modernas, es como si alguien en el tiempo hubiese querido distorsionar la verdad. Si Tesla quería generar electricidad a coste cero, la bobina a la que se suele aludir nunca generaría esa energía, sin que una fuente energética proporcione la energía necesaria. La bobina Tesla sí permitía esto, fue quizá el primer dispositivo que utilizó el moderno concepto de generar energía eléctrica a base de energía de punto cero. La Bobina Tesla es capaz de producir energía a partir del espacio, del vacío, como hoy lo hacen los aparatos de ese tipo, pero esa bobina tenía rendimientos mucho más elevados, por lo que Tesla decidió usarla como generador para distribuir la energía en todas partes, en definitiva, se trataba de un amplificador de energía, a diferencia de la de Lodge, que es un amplificador de tensiones, pero no de la energía de la fuente. La bobina Tesla no es un dispositivo magnetoeléctrico como el mostrado en cualquier texto de transformadores, la bobina Tesla consiste en un generador electrostático de alta tensión continua. El campo electrostático generado por una esfera carga un anillo abierto a manera de disruptor, de forma que por su centro pasaba un conductor helicoidal. Cada vez que el anillo se descargaba generaba ondas en el conductor helicoidal auto-intensificando su energía. En el trabajo de esta bobina no existe corriente, solo voltaje puro, por tanto es un dispositivo eléctrico y no magnetoeléctrico como un transformador, en el que circula corriente por sus bobinas. Tesla llamó a ese dispositivo transformador antes de desarrollar el transformador tradicional. Al anillo abierto lo llamó primario, y a la bobina helicoidal abierta secundario, sus contemporáneos no entendían a qué se refería con sus leyes de "inducción" dado que este transformador no producía corrientes. Solo Tesla conocía sus parámetros exactos para un mejor rendimiento, sus resultados publicados dan a conocer pulsos unidireccionales de carga-descarga los cuales son generadores de un poderoso campo radiante de energía electrostática, que con las reglas tradicionales magnetoeléctricas de los transformadores, es imposibles explicar, solo las mediciones dieron a conocer nuevas relaciones matemáticas. Estas nuevas leyes de inducción electrostática establecen que las ondas de choque radiantes se auto intensifican cuando encuentran objetos segmentados. La segmentación era la clave de la activación. Esta onda de choque no pasaba totalmente a través de los terminales de la bobina, tratando la superficie de la misma en forma aerodinámica. El pulso de la onda de choque se auto intensificaba exactamente como las presiones de gas lo hacen en el tubo de Venturi. El incremento de la presión eléctrica se midió a lo largo de la superficie de la bobina. Tesla señaló que los voltajes podían alcanzar 10.000 V por pulgada axial de superficie de la bobina. Tesla descubrió que los voltajes de salida estaban matemáticamente relacionados con la resistencia de la hélice, de forma que, con una gran resistencia se alcanzaba el máximo voltaje, lo que desconcertó a Tesla por un tiempo. Tesla encontró que no había corriente medible en esta bobina secundaria. El voltaje puro emanaba por cada centímetro de superficie de la bobina. Los transformadores Tesla no son aparatos magnetoeléctricos, ya que usan ondas de choque radiantes, y producen voltaje puro sin corriente. No debería llamarse a la bobina de alta frecuencia Bobina Tesla. La bobina de alta frecuencia se empleaba en salones de demostración y son el resultado directo de la perfeccionada por Sir Oliver Lodge, pero no por Nikola Tesla. El transformador Tesla es un aparato de impulso, y no es de fácil construcción, debe seguir los parámetros establecidos por Tesla. Los transformadores Tesla producen descargas blancas extraordinariamente largas y de alta presión, muy superiores a las chispas alternas violetas de las bobinas de Lodge. Las bobinas Lodge son alternadores. Los transformadores Tesla son de impulsos unidireccionales. Todo esto fue realizado en 1890, el año que Tesla desarrollaba el transformador que todos conocemos.
Bueno, he aquí unos cuantos argumentos a favor xD que lo disfruten, y si la investigación de nuevas energías los apasiona tanto como a mí, más que gusto leer es un placer. La energía del punto cero es en física la energía más baja que un sistema físico mecano-cuántico puede poseer, y es la energía del estado fundamental del sistema. El concepto de la energía del punto cero fue propuesto por Albert Einstein y Otto Stern en 1913, y fue llamada en un principio "energía residual" Debido a que la energía del punto cero es la energía más baja que un sistema puede tener, no puede ser eliminada de dicho sistema. Un término relacionado es el campo del punto cero que es el estado de energía más bajo para un campo, su estado base, que no es cero. Pese a la definición, el concepto de energía del punto cero y la posibilidad de extraer "energía gratuita" del vacío han atraído la atención de inventores independientes. _En 1900, Max Planck dedujo la fórmula para la energía de un "radiador de energía" aislado, i.e. una unidad atómica vibratoria. _En 1913, utilizando esta fórmula como base, Albert Einstein y Otto Stern publicaron un artículo de gran importancia donde sugerían por primera vez la existencia de una energía residual que todos los osciladores tienen en el cero absoluto. Llamaron a esto "energía residual", o Nullpunktsenergie (en Alemán), que fue más tarde traducido como energía del punto cero. La evidencia experimental más simple de la existencia de la energía del punto cero en la teoría cuántica de campos es el Efecto Casimir. Este efecto fue propuesto en 1948 por el físico holandés Hendrik B. G. Casimir, quien analizó el campo electromagnético cuantizado entre dos placas metálicas paralelas sin carga eléctrica. Una pequeña fuerza puede medirse entre las placas, que es directamente atribuible a un cambio en la energía del punto cero del campo electromagnético entre las placas. Aunque el efecto Casimir al principio fue difícil de medir, porque sus efectos pueden verse únicamente a distancias muy pequeñas, el efecto es muy importante en nanotecnología. No sólo es el efecto Casimir fácilmente medido en dispositivos nanotecnológicos especialmente diseñados, sino que se debe tener en cuenta cada vez más en el diseño y en el proceso de manufactura de los mismos. Puede ejercer fuerzas significativas y tensiones sobre los dispositivos nanotecnológicos, causando que se doblen, tuerzan, o incluso que se rompan. Otras evidencias experimentales incluyen la emisión espontánea de luz (fotones) por átomos y núcleos, el efecto Lamb de las posiciones de los niveles de energía de los átomos, los valores anómalos de la tasa giromagnética del electrón, etc. No soy un "teórico de la conspiración", pero estoy de acuerdo con muchos más que opinan como yo, en que la investigación y los descubrimientos, aunque muchos llegan a ser públicos, luego son silenciados u olvidados metódicamente desacreditados inclusive en esta área por los pocos mega-industriales de la época de Nikola Tesla, y aún en la actualidad, que tratan de proteger sus propios combustibles fósiles, y sus inversiones en el monopolio del petróleo. Consideren esto: Nikola Tesla, el inventor de corriente alterna electricidad (sin la cual no pudo entregar energía a los hogares), pasó la mitad de su vida dedicada al estudio y desarrollo de tecnología de punto cero. Lamentablemente sus resultados, e investigaciones fueron modestamente "desaparecidos de la mente y el recuerdo de la humanidad". Un dispositivo de Energía de punto cero cero utiliza tecnología de punta para generar energía. Quizás el mejor ejemplo es el de la ya mencionada Bobina Tesla, que aún no se puede demostrar.
Si hay algo extremadamente extraño y fuera de su época son "Las pilas de Babilonia" Aquí una breve mención para estimular las increíbles posibilidades de la energía sin limite de espacio o tiempo. PB-1 Es sumamente difícil rastrear los antecedentes y referencias a esta cuestión que ha sido extirpada con celo singular de los libros de historia. Hablar de ello es un pecado que todos los autores se cuidan de cometer. Pero hay hombres audaces: el famoso científico y vulgarizador S. Gamow en su obra titulada "Nacimiento y Muerte del Sol" publicó un esquema, tomado por el del natural, de una pila babilónica, acompañado de su descripción técnica. La historia en si misma del descubrimiento y "redescubrimiento" de las pilas de Babilonia es aleccionarte. Durante muchos años estas pilas eléctricas —procedentes de las excavaciones de Khujut-Rabua— estuvieron en los anaqueles del Museo de Bagdad clasificadas como "Objetos de Culto", sin que en momento alguno los numerosos técnicos y curadores del museo sospecharan se trataba de pilas eléctricas. Se podrá arguir como justificación que ninguno de los citados era un especialista en electricidad. Pero no deja de ser sorprendente que hace tres mil años los babilonios supieran fabricar pilas eléctricas y que treinta siglos después científicos contemporáneos no sean capaces siquiera de reconocerlas. Cualquier interpretación que demos al episodio, la verdad histórica es que si hoy sabemos algo de las pilas de Babilonia fue porque un día feriado no sabiendo qué hacer el ingeniero Wilheim Koning se dirigió al museo para matar el tiempo. El citado ingeniero austríaco se encontraba a la sazón en Bagdad "desarrollando el alcantarillado de la ciudad, y no fue pequeña su sorpresa al enterarse de que tales pilas eléctricas procedían de milenios antes de Cristo. Era un recipiente de unos quince centímetros de alto de cerámica amarilla, fechado en unos dos milenios atrás, que contenía un cilindro hecho de una hoja de cobre de doce por casi cuatro centímetros. La costura del cilindro estaba soldada por una mezcla de estaño 60/40 similar a la que se usa hoy en día para soldar. El fondo del cilindro estaba terminado con un disco de cobre con los bordes doblados en forma de tapa y sellado con un material bituminoso como el asfalto. Otra capa de asfalto sellaba la parte superior, sosteniendo una varilla de hierro suspendida en el centro del cilindro de cobre. La varilla mostraba evidencias de haber sido corroída por un agente ácido. Posteriormente se fueron encontrando detalles diversos que confirmaron la primera impresión del ingeniero Koning. En efecto, algunas de estas pilas fueron enviadas a Schenectady (USA) donde fueron analizadas por técnicas de G.E. que confirmaron la presunción : Se trataba de auténticas pilas eléctricas, una de las cuales entró en funcionamiento apenas se la llenó de agua destilada suministrando una fuerza electromotriz de 0,8 voltios. El estudio de esta primitivísima pila eléctrica es de sumo interés desde diversos puntos de vista; desde ya porque rompe con la tradición unánime de la ignorancia técnica de los antiguos; enseguida porque nos muestra de qué recursos debe valerse un técnico, colocado en un medio primitivo, para lograr la aplicación de sus conocimientos. Si un moderno electricista con conocimientos de electroquímica abandonado en un poblado primitivo lograra fabricar una pila, la misma sería idéntica a la construida por los técnicos de Babilonia. Las pilas del Museo de Bagdad están constituidas por un vaso de terracota vidriada con una tapa de asfalto atravesada por un electrodo de cobre y otro de hierro. En el interior de la misma el análisis reveló la presencia de acetato de hierro. El químico prehistórico que construyó resolvió los varios problemas técnicos presentados con singular habilidad. La contención del líquido por un recipiente anticorrosivo se parece a muchas soluciones modernas. Por ejemplo, en museo de la Universidad de San Patricio —en Méynooth— se exhiben las primeras pilas construidas en Irlanda —hacia 1830— que están formadas, también, por un recipiente de barro-vidriado y una cubierta aisladora atravesada por dos electrodos. Pero el constructor de las pilas irlandesas —que según me dijo el físico McConnell fue el creador del primer electroimán— estuvo favorecido por los alquimistas occidentales que le proveyeron de ácido sulfúrico y zinc; en cambio el fabricante babilónico debió contentarse con vinagre y con hierro (creemos). Otro problema técnico que se ha presentado siempre a los constructores de pilas eléctricas es el de la "polarización", consistente en moléculas de hidrógeno desprendidas de la reacción que se adhieren al electrodo terminando por aislarlo e interrumpiendo el suministro de electricidad. Las modernas soluciones caracterizan los distintos tipos de pilas usados por la industria moderna (elemento de Leclanché, elemento de Landé, etc). El técnico irlandés resolvió el problema aumentando la superficie de los electrodos los que, como en la pila de Wollaston, eran aireados para eliminar el hidrógeno catódico. El estudio de la pila babilónica no nos permite conocer cómo resolvieron el problema. No me imagino tampoco cómo podría superarse en un medio rural el problema que las modernas "pilas secas" resuelven mediante la adición de bióxido de manganeso. Pero que lo debió resolver no cabe ninguna duda, de otro modo no hubiera logrado los excelentes depósitos electrolíticos con que se enchapaban las joyas de Babilonia. Y este es otro interesante capítulo de la interacción científica en la investigación arqueológica. En efecto, el descubrimiento de joyas babilónicas enchapadas en oro y en plata muestra que la falsificación de las joyas debió ser un excelente negocio en aquel tiempo en el que ya, como lo ha mostrado la arqueología, estaba muy extendida la usura. Los análisis metalográficos han mostrado, fuera de toda, duda, que los recubrimientos fueron hechos por vía electrolítica. No se trata, tampoco, de los delgados depósitos que modernamente se obtienen por simple inmersión; se trata de auténticos depósitos electrolíticos de espesor, los cuales pueden ser logrados únicamente mediante el empleo de pila eléctricas muy eficientes. Un problema arqueológico conspicuo lo presenta imaginar la composición del "baño de oro" y del "baño de plata" o sea las soluciones electrolíticas empleadas por el galvanostega prehistórico. Modernamente logramos la disolución de la plata y del oro utilizando los cianuros dobles. No es dable pensar que esta solución estuviera al alcance del lejano alquimista. Podemos lograr un baño de oro mediante la disolución electrolítica o autodisolución del ánodo de oro con sales de cloro. Pero para ello hace falta poseer ácidos fuertes como el ácido sulfúrico. ¿Qué composición química tuvieron las soluciones electrolíticas de los alquimistas babilónicos? El simple empleo de nitrato y acetatos no basta —se hubieran obtenido depósitos pulverulento y no los excelentes metales de las joyas babilónicas. Utilizando corrientes de muy baja intensidad y larguísimo tiempo de operación es posible un plateado que utilice citratos dobles, obtenibles a partir de jugo de limón. Pero con esto no resolvemos el problema del dorado. Lo que se infiere de este breve análisis de la tecnoquímica caldea es el alto grado de adelanto técnico y, sobre todo, la profundidad de los conocimientos químicos de aquellos lejanos investigadores de la electroquímica. • Normalmente se debía descartar de plano la posibilidad de que hace mas de tres mil años, se utilizaran pilas eléctricas similares a las que armamos todos los días en las escuelas como demostración de los procesos electroquímicos. No es solo el hecho de la pila en sí, es que aparecen cuestiones mucho mas problemáticas de contestar, como ser: el artefacto demuestra que había conocimientos de de física, específicamente de electricidad, de química y por ende también de matemática, de metalurgia, mineralogía y geología, como mínimo. Si tanto sabían se debe suponer que en otras áreas también debieron estar muy adelantados y sin embargo no hay nada al respecto. La respuesta es muy simple, en todas las épocas el demostrar que se poseían grandes conocimientos, nunca fue muy saludable. En la actualidad tampoco, lo de la libertad del pensamiento creativo es mentira, solo se es libre mientras no se sepa o haga algo considerado como “sensible” a la seguridad nacional. Es totalmente descabellado suponer que este generador electroquímico nació de casualidad, que un día alguien en la vieja Babilonia se puso a juntar cosas y terminó generando electricidad, creer en esa barbaridad es infantil y un insulto a la inteligencia de cualquiera, ya que alguien dijo que la “pila de Babilonia” fue solo una casualidad y que ni ellos sabían lo que habían hecho. ¡ No hay evidencias de que en Babilonia existiera una cultura tecnológica tan avanzada ! . Ni esperen encontrarla, el conocimiento es poder y eso no se comparte. Pero el hecho que no se encuentren por miles los artefactos “impropios” de la época, no quiere decir que unos pocos si hayan tenido los conocimientos superiores ( muy superiores ) al resto de la población.
Investigando un poco mi pasión por la energía libre y gratuita me encontré con este interesante video de Un programa de España que se llama "Mundo Desconocido". Aquí lo comparto: link: http://www.youtube.com/watch?v=hA3dhEdE_90 Me parece muy interesante poder cuestionar las creencias instauradas sobre los límites de las aplicaciones energéticas.