Tony_quezada
Usuario (El Salvador)
siempre supe que tenía problemas con la bebida, desde muy chico supe que el alcohol mataba , ya que con apenas 5 años de edad vi como enterraban a mi padre, quien murió a sus 27 años de vida, a causa directa del alcohol..... toda mi familia comentaba como mi padre había muerto por borracho, pero cada celebración que mi familia hacia, no faltaba el alcohol, así comencé mi camino hacia el infierno del alcoholismo. en esas reuniones a mis escasos 8 años, que me tomaba un ponchecito, y otro ..... mis amigos se extrañaban que mi familia lo permitía, en realidad, no lo permitían pero estaban tan borrachos que ni se daban cuenta, que yo hurtaba ponche. fue cuando nació mi hija primogénita, que supe que tenía problemas con el alcohol ya en ese tiempo tenía 20 años y comencé con mis insistentes intentos para dejar la bebida, pero, en otros 18 años no podía lo mas que llegue a estar sobrio, fueron 3 meses, de allí volvía al mismo infierno del alcoholismo. mi madre encontró el camino que la ayudo a dejar la bebida en la Iglesia, eso fue cuando yo tenía ya 13 años, pero ya era un poco tarde en mi vida, porque ya en varias ocasiones me había emborrachado hasta perder el conocimiento, aunque asistía con frecuencia a la iglesia a sus retiros y campamentos, siempre estaba en mi ese deseo dormido de sentir nuevamente , esa sensación que se siente al ingerir la primera cerveza, el primer trago, el primer vinito, o tequilita, o lo que sea que contenga alcohol. así pasaron los años y yo bregando contra el vicio del alcoholismo y a medida que me internaba en ese bosque tenebroso del alcoholismo, así se hacían mas grandes los problemas. físicos, emocionales y materiales como por ejemplo choques de autos, perdidas de billeteras con documentos, celulares, falta de respeto a mi familia, amigos que se alejaban, por mi mala forma de manejar la bebida, lagunas mentales, pérdidas de empleos , entre miles de problemas más, que si el moderador de esta página me lo permite y no me borra este post los contare uno a uno. no con morbo si no para que quede como mal ejemplo para los futuros bebedores problemáticos, o alcohólicos, y así demostrar con mi testimonio que si hay una solución. Debo aclarar que no siempre fue un infierno mi alcoholismo, porque recuerdo perfectamente cuando tenía 15 años , había una niña que me gustaba, con la que coincidimos en una fiesta, pero nunca le había hablado solo nos mirábamos y nos reíamos, mis amigos me animaban y me decían que fuera a hablar con ella hasta me empujaban , uno de ellos me dijo que saliéramos de la fiesta y fuimos a una tienda me dijo que me tomara una cerveza y que eso me iba a dar valor….. así lo hice, como por arte de magia o mas bien gracias a esa cerveza me fui directamente donde la chiquilla, la invite a bailar y platicamos, me dio su numero de teléfono y hasta le pregunte si quería ser mi novia, quien acepto con una gran sonrisa. Nunca mas volví a platicar con ella, solo la veía pasar y me daba pena hablar con ella, creo que ella habrá pensado que estaba loco, porque aquel chico platicón y bailarín, había desaparecido, solo recuerdo que me mando a decir al cabo de una semana con una empleada de su familia, que nuestro noviazgo había terminado. Me decepcione tanto que hasta fui a parar a un hospital por una ingesta de pastillas para dormir que mi madre muy amablemente tenía en una mesa junto a su cama. Así hubieron fiestas y días de colores agradables, en los cuales bebíamos con los amigos y al día siguiente no había pasado nada, al contrario hubieron muchas ocasiones en las que me sentía todo un hombre y llegue a darle las gracias a la bebida, porque en diversas ocasiones que me reunía a tomar con mis amigos, había cerrado un buen negocio, o había hecho nuevos amigos, o simplemente que en el reventón o reunión me la había pasado muy bien, eso duro poco porque luego después vinieron los problemas que vienen con la bebida… recuerdo que mis últimos 4 años que bebí, yo sabía que mi problema con el alcohol se había agudizado, que estaba al borde de un derrame cerebral o ataque cardiaco ya mi cuerpo me lo decía, ya las lagunas mentales eran normales, al día siguiente de cada borrachera no sabía que había sucedido, como había llegado a mi casa, y ni como había malgastado el dinero que andaba conmigo. Recuerdo que en varias ocasiones, habiendo llegado borracho a mi casa y cuando me despertaba por la madrugada, cuando abría los ojos, me daba un calambre en el estomago , y me llenaba de culpa por haber bebido de nuevo y trataba de acordarme que había hecho, a quien había ofendido, y todo lo que viene remordimientos, y de nuevo la convicción de que tendría que buscar la forma de dejar la bebida, por la mañana me ponía de rodillas y le pedía a Dios que me ayudara a dejar de ingerir bebidas embriagantes, yo era cervecero, le suplicaba a Dios de corazón que me ayudara que ya no quería vivir ese infierno. Tengo presente, como si fuera ayer cuando un día le dije a mi hijo quien en ese tiempo habrá tenido 7 años que orara conmigo que por ser el un niño Dios lo escucharía, nos arrodillamos y le pedimos de corazón a Dios que me librara de ese vicio. Y mi hijo muy contento le dijo a mi madre que su papá ya no iba a volver a tomar, porque habíamos orado a Dios, aun escucho las palabras de mi sabia madre cuando me dijo “que ingrato eres hijo como engañas a tu hijo, ya vas a llegar otra vez borracho a tu casa y el niño ya no creerá en las oraciones a Dios” yo le quería demostrar a mi madre que me había puesto de rodillas de corazón y que iba a dejar de beber … tres días mas tarde llegue borracho a mi casa. Yo no sabía que el alcoholismo es una enfermedad, yo no sabía porque no podía dejar de beber alcohol, porque estaba enfermo. Dejar el tabaco se me hizo fácil, cuando el médico que ayudo a que mi hija primogénita viniera al mundo hace 21 años, me dijo que mi hija había nacido con problemas en sus vías respiratorias y que si yo fumaba, tenía que dejar el cigarrillo, desde ese día decidí no volver a fumar y si era un vicioso del tabaco; en muchas ocasiones me pregunte que porque había podido a fuerza de voluntad dejar el cigarrillo y no podía con la misma fuerza de voluntad dejar la bebida. No fue hasta el día dos de Julio de dos mil once cuando llegue a un grupo de Alcohólicos Anónimos, que levante mi mano de corazón y supe que el alcohol me había ganado la batalla que mi vida se había vuelto ingobernable. Desde ese día vivo una nueva vida feliz llevo dos años de vivir en sobriedad, ahora si vivo y feliz por eso comparto un poco de mi experiencia alcohólica para el que este sufriendo lo mismo , sepa que hay una solución Y no piense en el suicidio como una opción a salir de ese infierno como algún día yo lo pensé… me llamo Tony Q y pueden ver algunos videos que he subido a youtube tony q alcoholicos anonimos..... esto no es para darme promocion si no para demostrar que uno se la pasa bien en los grupos de alcohólicos anónimos