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Tony69

Usuario (Argentina)

Primer post: 12 feb 2008Último post: 2 oct 2011
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Mijail Bajtin - La Palabra en Dostoievsky
Mijail Bajtin - La Palabra en Dostoievsky
ArteporAnónimo10/2/2011

LA PALABRA EN DOSTOIEVSKY*Tipos de discurso en prosa. El discurso en Dostoievsky.Algunas observaciones previas acerca de la metodología. Hemos intitulado este capítulo La palabra en Dostoievsky, porque en el término palabra sobreentendemos la lengua en su plenitud, completa y viva, y no hablamos de la lengua como objeto específico de la lingüística, obtenido mediante una abstracción absolutamente legítima y necesaria de algunos aspectos de la vida concreta de la palabra. Para nuestros propósitos tienen capital importancia las facetas de la vida de la palabra, de las cuales se abstrae la lingüística, por eso nuestros análisis subsiguientes no son de carácter lingüístico en el sentido exacto, sino que más bien están relacionados con la translingüística,*entendiendo por ésta el estudio de los aspectos de la vida de las palabras —todavía no encauzada a una disciplina determinada—, los cuales, con toda legitimidad, no han sido considerados por la lingüística. Desde luego, las investigaciones translingüísticas no pueden menospreciar a esta última y deben aprovechar sus resultados. Tanto la una como la otra estudian un mismo fenómeno concreto, sumamente complejo y polifacético: la palabra, pero lo estudian en sus diferentes aspectos y bajo diversos puntos de vista. Deben completarse mutuamente sin confundirse. Pero en la práctica las fronteras entre estos enfoques se pierden con mucha frecuencia.Desde el punto de vista de la lingüística pura no existen diferencias escenciales entre el uso fonológico y polifónico de la palabra en la literatura. Por ejemplo, en la novela polifónica de Dostoievsky existe un grado menor muy marcado de diferenciación lingüística, esto es, de diversos estilos de la lengua, de dialectos territoriales y sociales, de jergas profesionales, etc., en comparación con muchos escritores monologistas como L. Tolstoi, Pisemsky, Leskov y otros. Incluso podría parecer que los personajes en las novelas de Dostoievsky hablan en una misma lengua, a saber, en la del autor. Muchas personas, entre ellas L. Tolstoi, le reprocharon a Dostoievsky esta monotonía del lenguaje. Pero el problema es que la diferenciación lingüística y las nítidas características discursivas de los personajes tienen una mayor importancia artística precisamente para crear imágenes objetivadas y conclusas de los hombres. Cuanto más objetual aparezca el personaje, tanto más claramente se dibuja su fisonomía discursiva. Ciertamente, en la novela polifónica la importancia de la heterogeneidad lingüística y de las características discursivas se conservan pero disminuyen y, sobre todo, cambian las funciones artísticas de estos fenómenos. No se trata de la propia existencia de determinados estilos de lengua, de dialectos sociales, etc., establecidos bajo criterios puramente lingüísticos, lo que importa es bajo qué ángulo dialógico se confrontan o se contraponen en la obra. Aunque este ángulo no puede ser establecido mediante criterios puramente lingüísticos, porque las relaciones dialógicas, a pesar de que se refieran a los dominios de la palabra, no se relacionan con el estudio exclusivamente lingüístico de ésta. Las relaciones dialógicas (incluyendo la actitud dialógica del hablante en su propio discurso) son objeto de la translingüística. Estas relaciones, que determinan las particularidades de la estructura discursiva de las obras de Dostoievsky, son justamente las que nos interesan aquí. En la lengua, en tanto que objeto de la lingüística, no existe ni puede existir ningún tipo de relación dialógica: son imposibles tanto entre elementos de su sistema (por ejemplo, entre las palabras de un diccionario, entre morfemas, etc.) como entre elementos del texto dentro de un enfoque estrictamente lingüístico, no las puede haber ni entre las unidades de un mismo nivel ni en las de niveles diferentes. Por supuesto tampoco pueden darse, desde el punto de vista rigurosamente lingüístico, entre unidades sintácticas, por ejemplo entre oraciones.Las relaciones dialógicas tampoco se dan entre textos si se les da asimismo un enfoque estrictamente lingüístico. Cualquier confrontación puramente lingüística y cualquier clasificación de textos se abstrae forzosamente de todas las posibles relaciones dialógicas tanto entre los textos mismos como entre los enunciados. La lingüística conoce, por supuesto, la forma composicional del discurso dialogado y estudia sus particularidades sintácticas y léxico-semánticas, pero lo hace como fenómenos puramente lingüísticos, es decir, en el plano de la lengua, y puede no referirse en absoluto a la especificidad de las relaciones dialógicas entre réplicas. Por eso, al estudiar el “discurso dialogado”, la lingüística debe aprovechar los resultados de la translingüística. De este modo, las relaciones dialógicas son de carácter extralingüístico, pero al mismo tiempo no pueden ser separadas del dominio de la palabra, es decir, de la lengua como fenómeno total y concreto. La lengua sólo existe en la comunicación dialógica que se da entre los hablantes. La comunicación dialógica es la auténtica esfera de la vida de la palabra. Toda la vida de una lengua en cualquier área de su uso (cotidiana, oficial, científica, artística, etc.) está compenetrada de relaciones dialógicas. Pero la lingüística estudia la “lengua” misma con su lógica, dentro de un carácter general, como algo que vuelve posible la comunicación, abstrayéndose metódicamente de las propias relaciones dialógicas. Éstas se ubican en el dominio de la palabra, puesto que la palabra es dialógica por naturaleza, y por lo tanto deben estudiarse por la translingüística que trasciende los límites de la lingüística y posee un objeto y propósito independientes. Las relaciones dialógicas no se reducen a las relaciones lógicas y temático-semánticas que en sí mismas carecen de momento dialógico. Deben ser investidas por la palabra, llegar a ser enunciados, llegar a ser posiciones de diferentes sujetos, expresadas en la palabra, para que entre ellas puedan surgir dichas relaciones.“La vida es bella.” “La vida no es bella.” Estamos frente a dos juicios que poseen una determinada forma lógica y un determinado contenido temático-semántico (juicios filosóficos acerca del valor de la vida). Entre estos juicios existe una determinada relación lógica: uno niega a otro. Pero entre ellos no existe ni pueden existir ninguna clase de relaciones dialógicas; no están discutiendo entre sí, aunque pueden ofrecer el material temático y fundamento lógico para ello. Ambos juicios han de ser encarnados para que entre ellos o con respecto a ellos pueda surgir una relación dialógica, puedan unirse como tesis y antítesis en un enunciado de un solo sujeto que expresaría su posición dialéctica unitaria en este problema. Pero en este caso no surgen relaciones dialógicas; sólo si estos dos juicios se distribuyen entre dos diferentes enunciados de dos sujetos diversos, surgirán entre ellos dichas relaciones. “La vida es bella.” “La vida es bella.” Aquí hay dos juicios absolutamente iguales y, por consiguiente, un solo juicio escrito (o pronunciado) dos veces, pero este “dos” se refiere únicamente a la expresión verbal y no al juicio mismo. Es cierto que aquí también podemos hablar de la relación lógica de identidad entre dos juicios, pero si el juicio se expresa en dos enunciados de dos sujetos diferentes, entre estos enunciados surgirán relaciones dialógicas (de asentimiento, confirmación, etc.). Las relaciones dialógicas son absolutamente imposibles sin relaciones lógicas y temático-semánticas, pero no se reducen a éstas sino que poseen especificidad propia. Las relaciones lógicas y temático-semánticas, para ser dialógicas, como ya hemos dicho, deben encarnarse, es decir, han de formar parte de otra esfera del ser, llegar a ser discurso, esto es, enunciado, y recibir un autor, un emisor de un enunciado determinado cuya posición este enunciado exprese. En este sentido, todo enunciado posee un autor a quien percibimos en él como tal. Podemos no saber nada acerca del autor real tal como existe, las formas de esta autoría real también pueden ser muy diferentes, alguna obra puede ser producto de un trabajo colectivo, puede crearse por la labor hereditaria de una serie de generaciones, etc., pero de todas maneras oímos en el enunciado una única voluntad creadora, una determinada posición a la cual se puede reaccionar dialógicamente. La reacción dialógica personifica todo enunciado al que reacciona. Las relaciones dialógicas son posibles no sólo entre enunciados (relativamente) completos, sino también con respecto a cualquier parte significativa del enunciado, incluso con respecto a una palabra aislada, si ésta no se percibe como palabra impersonal de una lengua, sino como signo de una posición ajena de sentido completo, como representante de un enunciado ajeno, es decir, si percibimos en ella una voz extraña. Por eso las relaciones dialógicas pueden penetrar en el interior de los enunciados, incluso dentro de una palabra aislada si en ella se topan dialógicamente dos voces (el microdiálogo, sobre el cual ya hemos tenido oportunidad de hablar). Por otra parte, las relaciones dialógicas también son posibles entre estilos lingüísticos, entre los dialectos sociales, etc., pero sólo en el caso de que éstos se perciban como ciertas posiciones de sentido, como una especie de visiones lingüísticas, o sea, ya no dentro de un enfoque puramente lingüístico.Finalmente, las relaciones dialógicas son igualmente posibles con respecto al propio enunciado de uno, en su totalidad, con respecto a sus partes aisladas y con respecto a la palabra aislada en el enunciado, en el caso de que nos separemos de alguna manera de ellos, hablemos con cierta reserva interna, tomemos una distancia respecto a ellos o desdoblemos la autoría. En conclusión recordemos que en un análisis amplio de relaciones dialógicas, éstas son posibles también entre otros fenómenos interpretables, si estos fenómenos se expresan mediante alguna clase de material sígnico, por ejemplo, entre imágenes de otras artes. Pero estas relaciones sobrepasan los límites de la translingüística.Se puede decir que el objeto principal de nuestro examen, su protagonista, será la palabra bivocal que se origina ineludiblemente en las condiciones de la comunicación dialógica, es decir, en las condiciones de la vida auténtica de la palabra. La lingüística no conoce esta palabra bivocal, y es precisamente ésta, según nuestro parecer, la que debe ser el objeto principal de estudio en el campo de la translingüística.*Éste es el capítulo quinto del libro “Problemas de la poética de Dostoievski” de Mijail Bajtín (1936). En él, describe el aspecto polifónico y dialógico de las novelas de este autor, es decir, su facultad de exponer y contrastar distintas cosmovisiones de la realidad representadas por medio de cada personaje.Mijaill Mijailovich Bajtin (1895-1975)Fiódor Mijáilovich Dostoyevski (1821-1881)

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Plagio a Ben E. King
InfoporAnónimo2/12/2008

Aca les dejo estos videos de Ben E. King y Sean Kingston para que vean que existe un plagio en la linea de bajo de Kingston robada a Ben E King. Stand By Me - Ben E. King. Copyright 1961 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=f9Y6ARjIL-E Ahora escuchen la linea de bajo de esta garcha. Beautiful Girl - Sean Kingston 2007 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Lt6o8NlrbHg Ahora, esto es plagio, y quería compartirlo con ustedes para que vean como estos pelotudos comerciales agarran y roban ideas originales de tipos realmente geniales. Hecho en colaboracion de nacho2112 (que le dio paja hacer el post) y mheadrules. Grax

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