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Tony2185

Usuario (Argentina)

Primer post: 14 oct 2012Último post: 8 jun 2014
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Pinocho gótico
Pinocho gótico
InfoporAnónimo11/18/2012

Con Tim Burton en la dirección y Robert Downey Jr. en el rol de Gepetto, avanza el proyecto de adaptación del clásico infantil. Se especula con una versión más oscura del cuento. Dos proyectos para llevar al cine el clásico relato infantil de Carlo Collodi Pinocho, avanzan en paralelo. De la versión dirigida por Benicio Del Toro, no hay novedades recientes. En cambio, trascendió que Tim Burton supervisa la adaptación que lleva adelante la guionista Jane Goldman (X Men) y de la que será director. Aunque el nombre del protagonista todavía es un misterio, sí se supo que Robert Downey Jr. es el elegido para encarnar a Gepetto, el carpintero que le da vida al muñeco en el célebre cuento tradicional. El director de Charlie y la fábrica de chocolate y la estrella de The Avengers parecen garantía de que la versión se apartará, al menos en alguna medida, de una adaptación convencional. Para saberlo, habrá que esperar varios meses. Mientras en las salas se proyecta Frankenweenie, algunas de las mejores películas de Tim Burton están disponibles para ver online: Beetlejuice, Sweeney Todd: el barbero demoníaco, Charlie y la fábrica de chocolate

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La guerra de las galaxias: Episodio VII
InfoporAnónimo11/11/2012

Michael Arndt, guionista de Toy Story 3, será el encargado de escribir la nueva aventura de Luke Skywalker y sus compañeros; Matthew Vaughn es el principal candidato para dirigir el proyecto. A una semana de concretar la compra de Lucas Films, por unos “modestos” 4050 millones de dólares, Disney Pictures comenzó a trabajar a toda máquina en la séptima entrega de La Guerra de las Galaxias, la joya de la compañía fundada por George Lucas. La primera acción de los productores fue reclutar a un guionista de fuste. El elegido, según informó el sitio Deadline, es Michael Arndt, responsable de Little Miss Sunshine y Toy Story 3. Pero Arndt –que escribió el guión de Los Juegos del Hambre: En llamas y el nuevo proyecto de Pete Docter- no trabajará solo: su labor será evaluada por Steven Spielberg, Brad Bird y J.J. Abrams. El medio antes mencionado señala que el guionista fue contratado varios meses atrás. Al ser consultado por el filme, Ardnt explicó que en este tiempo logró desarrollar varias ideas con miras a una nueva trilogía. Por el momento Luke Skywalker, Han Solo y los jedis no tienen quien los dirija. Todos los rumores indican que Matthew Vaughn es el principal candidato para ponerse tras las cámaras, pero por ahora no hay nada confirmado

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30% son dolape
30% son dolape
InfoporAnónimo3/10/2013

En los últimos años, se incrementó la cantidad de hombres que padecen la tan temida caída de cabello, y el dato menos alentador es que el problema comienza a edades cada vez menores. Cuándo consultar al especialista En el país, el 30% de los hombres padecen problemas de calvicie y la edad de comienzo del problema al que todos quieren huirle bajó de la franja de 30-45 a los 20 años. La caída del cabello preocupa tanto que los centros capilares y de implantes ocupan el top five entre los principales anunciantes en los medios de comunicación. Con la premisa de que "a ningún hombre le gusta perder el pelo, ni siquiera a los 80 años" desembarcó en la Argentina el colombiano Giovanni Bojanini, quien busca instalar su método "único y sin promesas falsas". Hair evolution se presenta como la revolución en tratamientos capilares no quirúrgicos, con más de 100 mil pacientes en todo el mundo. Ahora, "muy poca gente sabe realmente cuál es el origen de su caída de pelo y muchos buscan soluciones mágicas en productos cosméticos sin saber que las soluciones universales no existen y que la belleza capilar comienza con la salud". Así lo expresó María Marta Allende, gerente de Marketing de Biferdil, para quien "la caída del pelo obedece a diferentes causas y existen soluciones tratamientos y productos para cada tipo de problema. Para ayudar a combatir la caída de cabello se debe buscar productos tratantes específicos sin dejar de consultar con el médico dermatólogo". Y acerca de cómo medir si se está cayendo mucho el pelo, la revista científica Cleveland Clinic Journal of Medicine detalló que "la mayoría de la gente tiene unos 100 mil pelos en la cabeza, y normalmente entre el 10 y el 15% de ellos alcanzaron un desarrollo y se están cayendo. La caída de entre 100 y 150 cabellos por día es normal". El problema se presenta cuando se supera ese número. Cuándo es necesaria la cirugía capilar La realidad indica que no todas las personas con alopecia son candidatos a una cirugía capilar. Existen múltiples factores que inciden en la conveniencia de la cirugía y en los posibles resultados de la misma. El doctor Alejandro Chueco, director de Injerto Capilar, destacó que en primer lugar es indispensable evaluar con expectativas reales la pérdida capilar, la zona donante y cuáles son las características del pelo. Y detalló que existen tres principales consideraciones para determinar el plan de restauración capilar: * Calibre del pelo o el diámetro del tallo del pelo: El pelo grueso proporcionará un mejor resultado en una sola sesión que el cabello más fino y es uno de los factores más importantes al considerar el número de unidades foliculares a trasplantar. * Textura del pelo: si el cabello es rizado, ondulado o lacio afectará a los resultados del trasplante ya que al ser ondulado o rizado cubrirá más superficie que el cabello fino o lacio. * Contraste color del pelo: se refiere al color del pelo en comparación con el color de tono de la piel del cuero cabelludo. Por ejemplo, el pelo negro parece más fino en personas de piel clara, pero más grueso en alguien con una tez más oscura. Mientras más parecido es el color del cabello al color de la piel, más denso parecerá el trasplante. Otro elemento fundamental a tener en cuenta es la edad del paciente y la posible evolución posterior de la alopecia. La alopecia adrogenética suele ser progresiva, lo que significa que continuará con el transcurso del tiempo. La polémica por el finasteride En sus orígenes, la droga se utilizaba en comprimidos de 5 miligramos para tratar pacientes con hiperplasia prostática benigna y se advirtió que -más allá de los buenos resultados- los pacientes presentaban un efecto colateral: detención de la caída y crecimiento de nuevo cabello. Así es que se comenzó a experimentar en personas más jóvenes utilizando 1 miligramo en vez de 5 y los resultados fueron más que alentadores. Al punto que la droga se convirtió en el primer fármaco por vía oral que demostró clínicamente detener la caída del cabello y promover el crecimiento. Pero como no todo lo que reluce es oro, los efectos secundarios no deseados no tardaron en aparecer. Los datos mostraron que, durante un año de toma de la medicación, el 3,8% de los hombres que tomaron finasteride (1 mg), experimentaron alguna forma de disfunción sexual, en comparación con el 2,1% de los hombres tratados con el placebo.

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Arnold Schwarzenegger volverá a ser Conan
InfoporAnónimo10/28/2012

La estrella de Terminator protagonizará una nueva entrega de la saga, que se centrará en la madurez del guerrero creado por Robert Howard. Agotado de la política y los escándalos relacionados con sus affaires extramatrimoniales, Arnold Schwarzenegger se propuso volver a ser el centro de las noticias pero por mejores razones, su carrera artística. Tras protagonizar Los Indestructibles 2 junto a Sylvester Stallone, Bruce Willis, Chuck Norris y un seleccionado de las mejores estrellas del cine de acción de todos los tiempos, el austríaco se vinculó a un sinfín de proyectos cinematográficos. El último en conocerse, y posiblemente el que más interés despierte en los fanáticos de Arnold, es de The Legend of Conan, la continuación de la saga del guerrero creado por Robert Howard. "Siempre he adorado el personaje de Conan y me siento honrado de ser invitado a meterme una vez más en el papel", dijo Schwarzenegger a Deadline, el medio que difundió la noticia. Chris Morgan guionista y co-productor del film- contó que esta nueva entrega se basará en la madurez del poderoso guerrero y tomará como punto de partida el final de Conan el bárbaro, la primera película de la franquicia (estrenada en 1982), en la que el héroe cimmerio terminaba convertido en rey. "El primer Conan terminó con Arnold sentado en el trono convertido en un guerrero experimentado, y a partir de esa idea es donde vamos a hacer la película. Es ese tipo mítico (sic) que ha tomado el papel de rey, guerrero, soldado y mercenario, y que se ha encamado con más mujeres que nadie, pero que está cerca de la última etapa de su vida. Sabe que ya va camino de Valhalla y quiere llegar después de una buena batalla", comentó Fredrik Malmberg, el otro productor de la saga, que junto a Morgan fue responsable de la (muy floja) remake de Conan el bárbaro que protagonizó Jason Momoa en el 2011. Conan el conquistador, Conan de las islas, Conan el guerrero, Conan el vengador, son algunas de las novelas de Robert Howard que están disponibles en eBook.

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Candados para adelgazar
InfoporAnónimo11/11/2012

"Para la boca, la nevera y el armario", fue la indicación de este profesional de la ciudad del Salvador, que fue suspendido temporalmente Un médico brasileño recetó candados "para la boca, la nevera y el armario" a una mujer para que adelgace, y fue suspendido temporalmente de sus funciones, informó el sábado el diario Folha do S.Paulo. Adriana Santos, de 33 años, salió de su visita al médico con una extraña receta en la que la prescripción indicaba "cadialina" -en español algo así como "candadolina"- y ella le preguntó dónde podría comprar ese medicamento. El médico le contestó que en una ferretería, donde podría adquirir seis candados: "uno para la boca, otro para la nevera, otro para el armario, otro para el congelador y otro para el cofre de seguridad de la casa", explicó la mujer, que afirmó medir poco más de metro y medio y pesar 100 kilos. El Consejo regional de Medicina de Bahia dijo haber recibido una denuncia de la mujer y prometió abrir una investigación, mientras que la fundación que contrató al médico, que atiende a comunidades pobres de la ciudad de Salvador, informó que lo suspendió temporalmente hasta que termine la investigación, según el rotativo. En entrevista con una televisora local, el médico dijo que usó un lenguaje figurado y pidió disculpas si fue mal interpretado.

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El celular más caro del mundo vale 130 mil euros
InfoporAnónimo10/14/2012

La firma de relojes Ulysse Nardin creó un móvil con 3.100 diamantes de 20 quilates incrustados en el armazón. Posee oro blanco y hay sólo 100 unidades a la venta En colaboración con la compañía Scientific Cellular Innovations (SCI), esta empresa suiza produjo el modelo con el precio más elevado en la actualidad. El nombre oficial es Ulysse Nardin Diamond Edition Phone y tiene la particularidad que en el armazón fueron pegados a mano, uno por uno, 3.100 diamantes de 20 quilates. Completado con 18 quilates de oro blanco, sólo 100 unidades de este producto están dispuestos a la venta. Posee una pantalla táctil y su rotor mecánico le proporciona energía para recargar la batería. Ullysse Nardin es considerada por los jueces del Record Guinness como la marca de celulares más caros del planeta, según un artículo del diario español El Mundo. Simultaneamente, los suizos presentaron una versión más económica fabricado con fibra de carbono y cristal de zafiro resistente a los golpes. El Stainless Steel Blue tiene una tapa de acero inoxidable en tonos azules y cuesta 10.900 euros.

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Las tétricas miradas de los asesinos
InfoporAnónimo11/11/2012

Dentro de los acontecimientos que más perduran en la memoria de una comunidad está sin dudas el terror provocado por asesinos despiadados y sus actos de extrema crueldad. Te mostramos algunos de los criminales más famosos, mucho de ellos asesinos seriales catalogados como psicópatas. Robert Hare en su libro 'Sin conciencia' cita a William March para referirse a los psicópatas de esta manera: "La buena gente no suele sospechar de los demás: no pueden imaginarse al prójimo haciendo cosas que ellos son incapaces de hacer; normalmente aceptan como explicación lo menos extraordinario y ahí se acaba todo. Por otro lado, la gente normal se inclina por ver al psicópata con un aspecto tan monstruoso como su mente, pero no hay nada más lejos de la realidad. [...] Esos monstruos de la vida real suelen tener un aspecto y un comportamiento más corrientes que sus hermanos y hermanas normales; presentan una imagen virtuosa más convincente que la virtud misma, de la misma manera que una rosa de cera o un melocotón de plástico parecen más perfectos al ojo que el original que les ha servido de modelo." Gregorio 'Goyo' Cárdenas, el primero y más famoso asesino en serie en México. Llevaba a sus victimas a su casa donde las golpeaba y estrangulaba, experimentó con los cadáveres, a quienes trató de resucitar, finalmente enterró los cuerpos en su jardín. Autoridades mexicanas destacaron que al parecer sus víctimas eran prostitutas. Juana Barraza 'La Mata Viejitas'. Actualmente se encuentra en la cárcel condenada a 759 años de prisión. Determinada culpable del asesinato a 20 mujeres de la tercera edad. Barraza se vestía de enfermera y acudía a las casas de ancianas para luego asfixiarlas. Irma Grese 'El ángel de la muerte'. Una de las más crueles y famosas criminales de guerra nazis, quien a pesar de su corta edad fue condenada y ejecutada en la horca por los Aliados el 13 de diciembre de 1945. Luis Alfredo Garavito Cubillos, 'La Bestia'. Garavito confesó haber asesinado a 172 niños, luego de ser capturado y enjuiciado por las autoridades colombianas. Es el mayor asesino en serie de Colombia. Se vestía de párroco, inválido, ciego, para poder ganarse la confianza de sus víctimas, luego violaba y asesinaba. José Luis Calva Zepeda, 'El poeta canibal'. Autoridades lo detuvieron cuando se encontraba en su casa después de una denuncia iniciada por los familiares de su pareja sentimental, Alejandra Galeana Garavito, de 32 años y madre de dos hijos, que previamente había descuartizado. El 16 de octubre del 2007 negó ante la Fiscalía del Distrito Federal haber practicado el canibalismo pero sí se declaró culpable del asesinato. En el archivo sobre su caso dicta lo siguiente: "En la sartén se encontraron restos de esta carne y un plato con cubiertos y hasta con un limón que nos hace presumir que las consumió". La policía encontró el tronco de Alejandra en un armario, las otras partes del cuerpo fueron localizados cortadas a trozos y hallados en el refrigerador, mientras que el antebrazo estaba recién frito en la sartén. Había sido reportada por sus familiares como desaparecida el 5 de octubre de 2007. James Holmes autor de la mascre en Aurora, a las afueras de Denver. Los vecinos de este ex estudiante de medicina lo catalogaban como una persona tranquila, mientras que sus compañeros de clase aseguraron que aunque era un tanto extraño, nunca hubieran pensado que fuera capaz de asesinar a alguien. Holmes se metió a una sala de cine durante la función de "Batman: El caballero de la noche asciende", lugar donde disparó contra los asistentes y asesinó a 12 personas e hirió a 58 más el 20 de Julio del 2012. John Wayne Gacy, era un hombre amable, caritativo y considerado como buen vecino en una comunidad de Chicago. Se le atribuye el asesinato de alrededor de 33 jóvenes. Famoso por realizar fiestas en su casa y vestirse de payaso. Fue descubierto por las autoridades ya que su hogar comenzó a oler mal. Wayne enterraba los restos de sus víctimas en diferentes partes de su terreno, cosa que no pudo esconder por mucho tiempo. Marcel Petiot, llamado "El Doctor Muerte". Conformó una red de resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial, atraía con engaños a opulentos judíos a su casa, haciéndoles creer que podía sacarlos clandestinamente del país. En lugar de eso, los asesinaba y robaba sus pertenencias, matando a 63 personas antes de que fuera finalmente atrapado. Se le lograron comprobar 27 asesinatos por las evidencias en su sótano. Charles Manson, permanece en cadena perpetua en una cárcel de Estados Unidos por haber sido el autor intelectual del crimen de la famosa actriz Sharon Tate en 1969, por mencionar sólo el más conocido, ya que al formar una secta llamada 'la familia' sus integrantes cometieron muchos más. Manson es uno de los criminales más conocidos, inspiración para algunos artistas como Marilyn Manson. A Ted Bundy se le cuentan 36 asesinatos de mujeres, pero especialistas han determinado que su número asciende a cien féminas. Tenía una fijación especial por asesinar a mujeres jóvenes de pelo oscuro y largo, que le recordaban a su ex novia, la cual lo había rechazado unos años atrás. Pero, Bundy confesaría personalmente a los psiquiatras: “Toda la rabia que he estado desahogando con las mujeres que maté, estaba dirigida contra mi madre”.

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No se le para pero tengo mas trabajo...
No se le para pero tengo mas trabajo...
InfoporAnónimo2/10/2013

La atriz contó que, en medio del escándalo por su video, le ofrecieron actuar en Estados Unidos Fátima Florez está dispuesta a dejar atrás el escándalo tras la aparición de su video hot y seguir disfrutando la gran temporada que atraviesa en Mar del Plata. "Quiero conocer el nombre y quemarlo e incinerarlo como lo hizo conmigo", aseguró en declaraciones a Infama sobre quién robó la grabación íntima. Además, en una entrevista con revista Pronto advirtió: "Recurrí a la Justicia porque no quiero que el video se siga difundiendo". Intentando pasar la página de polémica, Fátima se concentra en las ofertas que recibió para volver a la televisión pero señaló: "Por el momento intento disfrutar el momento". Y eso no es todo, también fue tentada para presentarse con sus imitaciones en Estados Unidos: "Tengo propuestas para trabajar en el exterior, porque hago muchos personajes internacionales como Madonna, Liza Minnelli, Michael Jackson o Justin Bieber". Al finalizar, manifestó su deseo de ser madre, "no me caso por cábala pero tener hijos es una asignatura pendiente, sé que van a venir, soy muy perceptiva en eso".

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Seguridad del vaticano
Seguridad del vaticano
InfoporAnónimo3/10/2013

La historia de la Guardia Suiza tiene su origen en el siglo XV. El papa Sixto IV ya había hecho una alianza previa con la Confederación Suiza y construyó cuarteles en "Via Pellegrino" previendo la posibilidad de contratar mercenarios suizos. El pacto fue renovado por Inocencio VIII para usarlos contra el duque de Milán. Alejandro VI los utilizó durante su alianza con el rey de Francia. Durante la época de los Borgia, sin embargo, comenzaron las guerras italianas, en las cuales los mercenarios suizos eran un accesorio en la línea del frente entre las facciones beligerantes, a veces por Francia y, a veces por la Santa Sede o el Sacro Imperio Romano Germánico. Los mercenarios se reclutaron cuando se oyó decir que el rey Carlos VIII de Francia planeaba una guerra en contra de Nápoles, entre cuyos participantes estaba el cardenal Giuliano della Rovere, el futuro Julio II. Fue creada el 21 de enero de 1506, tres años después de que el Papa Julio II ocupara la silla de San Pedro y pidiera, a los nobles suizos, soldados para su protección, formando una compañía de 150 hombres. En ese momento, la elección lógica fueron los mercenarios suizos, debido a la reputación que se habían labrado en las Guerras de Borgoña. La fecha oficial de su fundación es, pues, el 21 de enero de 1506. Diversos hechos de armas han inmortalizado la bravura de estos soldados, pero el más memorable ocurrió el 6 de mayo de 1527 cuando se enfrentaron a un millar de soldados alemanes y españoles durante el saqueo de Roma por parte de las tropas del emperador Carlos V. Lucharon ante la basílica de San Pedro y siguieron combatiendo mientras retrocedían hasta los escalones del altar mayor. Sobrevivieron sólo 42 de los 150 guardias suizos; estos formaron un círculo alrededor del Papa Clemente VII y lograron que escapara por un pasaje llamado Passetto di Borgo que conduce al castillo de Sant'Angelo. Rememorando este hecho, cada 6 de mayo los nuevos alabarderos juran sus cargos ante el Papa y los ascendidos toman posesión. No se considera que la Guardia Suiza pertenezca a ninguna otra organización: su función exclusiva es la de ejército del Estado soberano de Ciudad del Vaticano. Está compuesta por unos cien soldados: el Comandante de la Guardia Suiza, con el rango de coronel, el Vicecomandante de la Guardia Suiza y un capellán, teniente coronel, un oficial con el grado de comandante, dos oficiales de rango capitán, 23 mandos intermedios suboficiales, 70 alabarderos y dos tamborileros. Se les entrena en procedimientos y manejo de armas modernas como el fusil suizo SIG 550 y las pistolas SIG Sauer P220 y P226, aunque también se les enseña a manejar la espada y la alabarda. Reciben lecciones de autodefensa, así como instrucción básica en tácticas defensivas de guardaespaldas similares a las utilizadas en la protección de muchos jefes de Estado. Los reclutas deben ser varones que cumplan los siguientes requisitos: Su estado civil debe ser soltero. Mínimo 1.74 m de estatura. Edad actual entre 19 y 30 años de edad. Poseedores de un título profesional o grado de secundaria. Su fe debe ser católica. Poseedores de la ciudadanía suiza. Haber cumplido una instrucción básica con el Suiza Fuerzas Armadas Ejército Suizo y haber obtenido certificados de buena conducta. La bandera porta en la parte inferior las armas de Julio II, en la superior las del Papa actual y en el centro las armas de su comandante. Pueden casarse si prorrogan su enrolamiento por 2 años más, siendo necesaria la aprobación del capellán. El uniforme. El actual uniforme fue diseñado por el Comandante de la Guardia Jules Répond (1910-1921) a partir del modelo que se atribuye a Miguel Ángel hecho en 1505 a la moda de entonces, y en los colores de librea de la Casa del Papa Julio II, della Rovere, por lo que es considerado una de las vestimentas militares en activo más antiguas del mundo, siendo mucho más vistoso, alegre y brillante que el que tenían ya bastante avanzado el siglo XIX: el yelmo, ornado con una pluma roja o blanca, según la graduación; los guantes blancos, la coraza, que aún tiene una reminiscencia medieval, y el morrión, negro o en metal, que es del estilo del que llevaban los soldados españoles en el siglo XVI. El color rojo fue introducido por el Papa León X, en referencia al escudo de los Médicis. El uniforme bermejo de los oficiales está basado en el que usaban los guardias españoles del Imperio durante el reinado de Felipe II. Van armados de alabarda y espada ropera, aunque al prestar servicio añaden armas modernas de infantería, pistola, ametralladoras y subfusiles y fusiles de asalto, además de explosivos con los que realizan un alto entrenamiento profesional y táctico militar. Los guardias suizos no usan propiamente botas altas, aunque sí calzas a las piernas, sujetas a la altura de la rodilla por una liga dorada y cubiertas por polainas según la ocasión y clima. Este uniforme expresa la alegría de ser soldado, de combatir y de estar al servicio del Papa. Aunque también el color rojo simboliza la sangre derramada en defensa del Papado. link: http://www.youtube.com/watch?v=DfNu_qj1tzE

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Antes y despues de Detroit
Antes y despues de Detroit
InfoporAnónimo7/21/2013

Hola gente, quiero compartir esta info que mas o menos explica por que detroit esta tocando fondo. Detroit: así se hundió el Titanic del capitalismo estadounidense La prensa internacional lleva varios años recreándose en el asombro por lo sucedido en la ciudad más grande de Michigan y nosotros no podíamos ser menos, ya que el declive de Detroit es un fenómeno fascinante. Trágico, sin duda, pero fascinante. Primero por las imágenes que ha generado, especialmente en forma de “naturaleza muerta” arquitectónica. Han sido esas fotografías las que han atraído las miradas del mundo hacia una ciudad que llevaba décadas descomponiéndose en silencio. Hace un tiempo causó cierto impacto un reportaje de la revista Time en el que dos fotógrafos franceses —Yves Marchand y Romain Meffre, quienes además publicaron un libro llamado Ruins of Detroit— hacían un repaso a algunos rincones muy representativos de la decadencia de la ciudad. Podíamos ver estaciones de tren, aulas, consultorios de dentista, teatros, polígonos industriales, oficinas, bibliotecas… todos ellos lugares que ahora están vacíos, descascarillados por el tiempo y sumidos en un entrópico desorden. Un fantasmagórico espectáculo de objetos cotidianos a los que ya nadie va a dar uso, de pequeños pedazos de civilización que se han perdido y que nadie sabe cómo recuperar. Son escenas que se repiten una y otra vez a lo largo de una de las ciudades más grandes de los EE. UU. No estamos hablando de recovecos ignorados por hallarse en las inconvenientes e incómodas afueras, no, aunque a veces lo parezca porque aparecen rodeados de la nada. Algunos de los casos más espectaculares de grandes infraestructuras difuntas se encuentran en pleno centro de Detroit. Escenarios que podrían pertenecer a una película de ciencia-ficción apocalíptica, pero que son reales y yacen en plena espina dorsal de lo que una vez fue una de las metrópolis más importantes del mundo, la bandera de la infalible creación de riqueza del sistema. Ahora esa bandera sigue agitándose al viento, pero más bien como un trapo descuidado que se ha convertido en motivo de sonrojo para los profetas del “nada puede fallar”. Personalmente, me llamó mucho la atención la frase de un vecino de Detroit que recogía un artículo: “cuando nos mudamos aquí hace diez años, le dije a mi mujer que iba a volver a fumar. Todo era tan apocalíptico que sentí la necesidad de volver a los viejos hábitos”. Así es como una ciudad puede morir.A mediados del siglo XX, la orgullosa Detroit era la cuarta mayor ciudad de los Estados Unidos de América, únicamente por detrás de los consabidos grandes colosos: New York, Los Angeles y Chicago. Hoy ha caído al puesto número 18 de la lista, por debajo de municipios de los que ustedes probablemente habrán escuchado hablar bastante menos, caso de Columbus, Jacksonville, Charlotte o Fort Worth. Y anda en camino de terminar cayendo incluso un puesto más, ya que su población podría ser superada en poco tiempo por la ciudad tejana de El Paso. Detroit es, junto a la problemática Baltimore, la única gran ciudad de los Estados Unidos que pierde población de manera sostenida. Y la situación no tiene visos de cambiar a corto plazo, pese a los desmentidos a la desesperada del actual alcalde Dave Bing, quien se empeña en que “los números deben de ser incorrectos”. Voluntariosa pero inútil autodefensa muy propia de un político que no afronta la realidad de la sociedad que administra. Porque el censo oficial muestra una aplastante tendencia histórica: en 1950, el municipio contaba con 1 900 000 habitantes. Cuatro décadas más tarde, en 1990, había perdido casi la mitad y se había visto reducida a 1 000 000. Pero la cosa no se detuvo ahí; el éxodo se aceleró con el cambio de siglo y en los últimos censos oficiales se contabilizan unos 700.000 habitantes. Es decir: lo que antaño fue la cuarta pata de la gran mesa estadounidense ha perdido más de un millón de habitantes en medio siglo. Peor aún: desde el año 2000 se han marchado más de 200 000 personas del casco urbano. Es decir, la ciudad ha perdido un sobrecogedor 25% de su población… ¡en diez años! Se estima que quedan en Detroit unas 270 000 viviendas en pie, a repartir entre 160 000 familias. Y eso que muchas han sido demolidas o han desaparecido pasto de las llamas. ¿Qué ha sucedido? Porque en sus buenos tiempos Detroit fue una Meca del empleo, uno de los lugares donde resultaba más fácil establecerse. Lucía con orgullo el sobrenombre de “Motor City”: su inmensa industria del automóvil la había convertido en una metrópolis populosa y floreciente, en la que había trabajo, dinero, negocios, ganancias. Entre 1900 y 1930, la atracción que despertaba la inagotable oferta de trabajo multiplicó la población de la ciudad por seis. Llegaron cantidades ingentes de inmigrantes —blancos europeos y negros del sur— buscando salir adelante en la fabricación de coches, con lo que Detroit se convirtió en la ciudad de más rápido crecimiento de los EE. UU. General Motors, Ford y Crhysler constituyeron la santísima trinidad de corporaciones que convirtieron Michigan en el máximo propulsor de la industria manufacturera estadounidense. Aquella prosperidad se transformó en lujuria arquitectónica. Se construyó. Y se siguió construyendo. La ciudad se vistió de lujo, con obras ambiciosas y un gusto adquirido por refinamientos culturales de los que incluso su población obrera podía sentirse orgullosa. Hacia 1950 se alcanzó el pico de población. Detroit llegó a conseguir que su nombre resonase más allá de las fronteras estadounidenses y no únicamente por ser la cuna y laboratorio del nativo más célebre de Michigan, Henry Ford, uno de los padres de la industria moderna, si acaso no “el” padre. La ciudad consiguió proyectar al exterior una personalidad propia, una cultura distintiva. Por ejemplo, durante los años 60 Detroit alcanzó celebridad universal gracias a la discográfica Motown, que fue para Detroit lo que los Beatles fueron para Liverpool o lo que Nirvana fue para Seattle. Hitos de la cultura popular que ponían una ciudad industrial en el mapamundi. Por entonces, sin embargo, la ciudad ya había empezado a manifestar los síntomas de diversas enfermedades. En el barco de Detroit nunca se consiguió que todos remasen al unísono y la ciudad fue uno de los principales ejemplos de un fenómeno inconveniente: la segregación racial espontánea. Los blancos vivían en sus barrios y los negros en los suyos, generalmente en zonas más pobres. No se mezclaban. Cuando un negro progresaba gracias a su trabajo o a su talento y se mudaba a un barrio mejor, los blancos se sentían incómodos. Esto produjo un fenómeno que no fue exclusivo de Detroit, pero que sí fue particularmente marcado allí: el white flight, la salida de población blanca de clase media hacia los suburbios, más acomodados y más acogedores. Los negros permanecían en el centro, en el municipio de Detroit propiamente dicho, hasta que se convirtió en la ciudad con mayoría de población negra más grande del país. Mientras los municipios circundantes del área urbana estaban cada vez más poblados, la propia Detroit comenzaba a contar su población a la baja. Otro efecto directo del white flight fue la fuga de capitales: a medida que se marchaba la población blanca —que casi invariablemente disponía de mayores ingresos— la renta per capita en Detroit comenzaba a decaer. Había que unir a todo esto el progresivo descenso en la actividad industrial motivado por la incipiente deslocalización de las grandes empresas, la cual produjo un aumento del desempleo que afectó principalmente a la población negra del centro. Se produjo una fractura social no solamente entre blancos y negros, sino incluso entre los propios afroamericanos: mientras una parte pudo aspirar a convertirse en clase media como en ningún otro lugar de los EE. UU. —con buenos trabajos, viviendas agradables en barrios tranquilos y optimistas aspiraciones de cara a futuro—, otros se veían presas del paro y la marginalidad. La delincuencia empezó a incrementarse, principalmente como consecuencia de la implantación de redes de tráfico de drogas. Guerras callejeras entre mafias negras y blancas para controlar el narcotráfico provocaron un incremento de la violencia. Detroit llegó a ser la capital nacional del asesinato, además de aparecer frecuentemente en las noticias a causa de disturbios diversos de carácter racial. Durante los 70, pese a los crecientes problemas, la ciudad continuaba construyendo grandes edificios e infraestructuras. Puede que el declive social se fuese agravando, pero no hay quien se fije menos en la auténtica realidad de los números que aquellos que se pasan el día especulando con esos números (y la presente crisis nos ha dado buena muestra de ello). Detroit continuaba brillando de puertas afuera, así que había que seguir adelante con la función: se supone que la ambición siempre tiene premio y se erigieron hitos arquitectónicos espectaculares como el Renaissance Center, hoy un detalle característico del skyline de la ciudad. En el trasfondo, sin embargo, el desempleo, la pobreza y la violencia continuaban agravándose. Las empresas seguían marchándose para obtener mayores beneficios en lugares en los que hubiese mano de obra más barata y con menos aspiraciones laborales. La concesión de licencias para nuevas factorías estaba bajo mínimos. Incluso Motown, estandarte económico de la ciudad junto a los tres grandes del automóvil, optó por mudarse a Los Angeles. El barco de Detroit seguía flotando a duras penas, pero quienes habían visto agrandarse las vías de agua y tenían posibilidades para marcharse —como las corporaciones— no lo dudaron un instante. En general, casi todos los grandes núcleos industriales y manufactureros del nordeste estadounidense empezaron a sufrir las consecuencias de la deslocalización: es el hoy llamado “cinturón del óxido”, la antigua constelación de centros productivos que se vieron repentinamente condenados a la inactividad cuando las grandes empresas descubrieron que podían ganar más dinero en otros lugares. Pero en ninguna otra parte tuvo este proceso consecuencias tan demoledoras como en Michigan, y muy especialmente en Detroit. Pese a todo, casi de manera paradójica, el renombre internacional de lo que aquí llamaríamos “la marca Detroit” no decayó en los años 80. Aunque ya se estaban cerrando infraestructuras y la tasa de desempleo estaba oficialmente situada en un 12% —bastante por encima de la media nacional—, la proyección mundial de la NBA le confirió un último motivo de orgullo a la ciudad. Los Detroit Pistons, gracias a una generación de jugadores conocida como los Bad Boys, se hicieron célebres justo en el momento en que el baloncesto profesional estadounidense fue transformado en un producto de consumo mundial, como McDonald’s o la Coca Cola. Los pistones —no podían llamarse de otro modo jugando en representación de la capital mundial del automóvil— eran rudos, sucios y desde luego carismáticos. Casi sin pretenderlo reflejaron perfectamente la personalidad propia de la ciudad: dureza callejera y eficacia industrial a partes iguales. Eran el Reverso Tenebroso del showtime hollywoodiense de los Lakers, del cerebral esteticismo renacentista de las huestes de la europeizante y universitaria Boston, o de las hazañas atléticas de Chicago. Los Pistons eran puro Detroit, unos forajidos de las canchas liderados por Isiah Thomas que le plantaban cara a base de chulería Michigander al sonriente prestidigitador “Magic” Johnson, a aquel severo compositor de sonatas para aro y orquesta llamado Larry Bird, o al superhéroe de dibujo animado que conocimos como Michael Jordan. Eran tiempos de gloria para la Motor City. Serían los últimos. Porque el deporte muy a menudo engaña… para entonces la ciudad ya había entrado definitivamente en barrena. Que nos lo digan a nosotros, los españoles, flamantes campeones del mundo de fútbol. Sin trabajo, pero campeones. Los años 90 y el cambio de siglo trajeron consigo el desmoronamiento total. Las últimas grandes fábricas que aún quedaban también partieron en busca de empleados que trabajasen lo mismo o más por mucho menos dinero y la industria de Detroit, ya agonizante, firmó su certificado de defunción. Ya no solamente los negros del centro de Detroit se veían castigados por el desempleo, sino también los blancos del área metropolitana (caso de Flint, localidad natal de Michael Moore, cuyo colapso económico ha sido nutridamente documentado por el cineasta). La crisis mundial del 2008 ha terminado de acelerar la huida en masa de habitantes y la ciudad se ha desangrado. Las consecuencias de la diáspora han sido tremebundas para Detroit: a menudo han sido los más pobres quienes se han quedado, así que la renta per capita se ha desplomado todavía más, y lógicamente la capacidad recaudatoria del ayuntamiento se ha extinguido. La magnitud del desastre no puede ser exagerada: el consistorio se ha encontrado con gravísimos problemas de falta de presupuesto y ha tomado medidas extremas, llegando a retirar de barrios enteros el alumbrado eléctrico, el suministro de aguas y la recogida de basuras, así como la cobertura policial y de emergencias, todo porque sencillamente ya no hay dinero para mantenerlas. El propio ayuntamiento animaba a los ciudadanos a mudarse a aquellos barrios donde todavía se podían conservar los servicios básicos —aunque depauperados— en lo que constituye un alucinógeno ejemplo de ciudad del primer mundo que da por perdidos varios de sus miembros y ha decidido amputarlos para que no se extienda la gangrena. Regiones enteras de la metrópolis quedaron vacías. Las propias autoridades han decidido demoler edificios que habían quedado vacíos para no tener que hacerse cargo de su mantenimiento. Otros muchos han sido incendiados. Un vistazo a Google Earth resulta revelador: la cantidad de solares vacíos en pleno centro de la ciudad puede dejar boquiabierto a cualquiera. Desamparo social y catástrofe educativa vinieron después, casi en forma de plaga bíblica. La actual crisis financiera, que EE. UU. sobrelleva con su acostumbrado ímpetu de siempre, no ha podido en cambio ser afrontada por Detroit. El desempleo registrado gira en torno al 20%, algo totalmente inaudito en una gran ciudad de la América moderna. Pero hablamos de la cifra oficial, porque no son pocos quienes la elevan considerablemente y llegan a hablar de la mitad de la población en edad de trabajar. El porcentaje de familias por debajo del umbral de la pobreza se calcula entre un 30-35%, de nuevo según cifras oficiales que podemos sospechar tiran por lo bajo. Económicamente hablando, Detroit casi está dejando de ser América, al menos tal y como los americanos quisieran entender su país. Naturalmente, las historias humanas que hay detrás de todo este curso de degradación resultan incontables y a menudo terriblemente desgarradoras. Como en toda crisis económica, fenómeno que los políticos y muchos medios de comunicación suelen limitarse a resumir alegremente con un puñado de números, el sufrimiento humano se convierte en un índice que no puede siquiera medirse, entre otras cosas porque la mayoría de las veces queda oculto en el anonimato de las víctimas. Pero ha surgido un reclamo inesperado: la arquitectura abandonada ejerce como portavoz silencioso de ese sufrimiento. Fotografías de colegios vacíos que nos hablan de los niños que ya no tienen aula, de los padres que ya no tienen trabajo, de los hoteles en donde ya nadie se hospeda porque en Detroit ya no hay negocio alguno que hacer y es un lugar de donde se huye, no a donde se va. Fotógrafos profesionales y aficionados de diversas partes del mundo comenzaron a acudir en busca de imágenes chocantes que normalmente asociamos con el tercer mundo o con la súbita caída de regímenes como el soviético. Grandes edificios dejados a su suerte, testimonio mudo y descorazonadoramente monumental de la ocasional futilidad de las grandes ambiciones colectivas cuando quienes han generado esas ambiciones han decidido que ya no ganan lo suficiente allí y se marchan para no volver.Una de las presas más codiciadas por los cazadores de bodegones apocalípticos es la Michigan Central Station, que en su día fue uno de los varios motivos de orgullo para una ciudad que podía presumir de contar con la construcción ferroviaria más alta del mundo. Hoy, sin embargo, parece el decorado de una pesadilla distópica. Pocos lugares abandonados hay en el corazón de occidente con semejante atractivo simbólico para el objetivo de una cámara: su solemne y grandilocuente fachada fue concebida en pleno arrebato monumentalista del auge industrial. La estación se alza en solitario frente al Parque Roosevelt, sin otros edificios circundantes: una ubicación insular que durante su periodo de actividad se antojaba casi paradisíaca… qué mejor bienvenida al forastero que una estación rodeada de parques y grandes explanadas de verde césped. Hoy, sin embargo, ese mismo aislamiento la hace parecer un tétrico monolito legado por alguna civilización alienígena, abandonado allí para asombro de los humanos. El estado de abandono de su exterior produce el efecto óptico de hallarnos ante el vestigio de una era remota: vías reconquistadas por la mala hierba, pavimentos agrietados y arbustos que se empeñan en crecer incluso sobre el terrado del edificio del vestíbulo. Todavía más impresionante resulta el interior, aunque desgraciadamente no lo han sabido respetar los compulsivos estampadores de graffitis, incapaces —en sus cortas miras— de reconocer y admirar la grave y majestuosa decadencia catedralicia que los rodea. Todo un templo consagrado al olvido en el que las pueriles pintadas todavía parecen irrespetuosas y fuera de lugar, como si alguien vaciase su spray sobre un féretro sin pensar en la dignidad del difunto. No menos espectacular ha sido la estéril agonía del antaño esplendoroso United Artists Theater, situado también en pleno centro de Detroit, cuyo tablado ahora desahuciado es uno de los lugares más asombrosos de la ciudad, ya que parece el aterrador decorado de alguna secuencia de Alien, el octavo pasajero. En la ornamentación interior de la sala se distinguen todavía los recargados grutescos —inspirados en la arquitectura de España, por cierto— que un día simbolizaron el afán de los nuevos ricos michiganders por imitar los suntuarios libertinajes del barroco europeo. Ahora, sin embargo, esas formas aparecen desnudas y blanqueadas, como si fuesen el esqueleto de algún inmenso monstruo deforme o los restos inertes de un arrecife de coral. Viéndolo en su actual estado cuesta imaginar su pasado esplendor: el United Artists Theater fue una de las ambiciosas salas de proyección construidas por la compañía cinematográfica que Charles Chaplin, Mary Pickford y Douglas Fairbanks fundaron como respuesta a la dictadura de los estudios tradicionales. Inaugurado en 1928, podía dar cabida a más de 2000 espectadores, pero además de ser un lujosísimo cine de babilónicas hechuras, el Theater sostuvo sobre su techo un edificio de 18 plantas repletas de opulentas oficinas para alquilar. Allí se siguieron proyectando películas de gran formato hasta los años 70, cuando el declive comercial de la cinematografía provocó que la sala fuese adoptada por la Orquesta Sinfónica de Michigan. Pero pasaron los años e incluso la orquesta se terminó marchando, hasta que ya solo quedaba en la planta baja del edificio un club nocturno, The Vault, que ocupaba el antiguo local de un banco y que había transformando las antiguas cámaras subterráneas en espacios nocturnos para el divertimento de las gentes cool del downtown. Aquel club fue el último espacio en resistir al abandono en un edificio donde la antigua sala de cine se dedicaba a criar polvo y donde ya nadie alquilaba ninguna de las oficinas. Cuando también The Vault cerró, el imponente United Artists Theater quedó completamente vacío. Todo el metal útil de cada una de las plantas fue retirado. Ahora, sin uso, el edificio espera una posible demolición. Por cierto, The Vault no ha sido el único negocio en aprovechar las extintas oficinas bancarias para nuevos usos. Tras la emigración en tropel de las instituciones financieras, sus antiguos locales han sido ocupados por todo tipo de inquilinos oportunistas que, de hecho, cubren todo el espectro de propósitos de servicio social: desde congregaciones baptistas a clubes de striptease. En otros casos, ni siquiera eso. Por ejemplo, la vida del National Bank no gozó de la prórroga del reciclaje y ahora el robusto portón de su cámara acorazada aparece tiñoso de óxido, mientras que los pequeños cajones de seguridad, ya vacíos, simbolizan lacónicamente toda la riqueza perdida de la ciudad del motor. Además de los bancos, la ciudad que reinó en el imperio del automóvil está ahora plagada de gasolineras abandonadas, con sus fachadas aún reclamando la atención a base de colorido maquillaje, como mujeres de la noche incapaces de hacer frente con dignidad a su inevitable decrepitud. Lo mismo puede decirse de los restaurantes y locales de comida rápida que lucen todavía lozanos en sus fachadas, aunque el interior aparece oscuro porque tras sus cristales ya no se sirven hamburguesas ni café: son negocios que a menudo han muerto en plena juventud. No han tenido mucha más suerte los hoteles. Por ejemplo, el harinoso salón de baile del hotel Lee Plaza fue una de las estrellas en el famoso álbum funerario de la revista Time. Su rigor mortis fue descarnadamente inmortalizado por las cámaras, que captaron la estancia bien bañada por la luz diurna como para mostrar con cruel fidelidad hasta el último desconchón de las paredes. La foto era impactante, presidida como estaba por un piano varado sobre su costado como si fuese un buque después de un naufragio o una ballena agonizando en la playa, en mitad de un decrépito desorden que ni siquiera ofrece el consuelo de resultar solemne. En otro tiempo ese mismo lugar fue patio de recreo donde tenían lugar sofisticados juegos de sociedad; hoy es una tumba de marfil en la que no hay más cadáveres que unas cuantas sillas rotas y un piano desvencijado. No demasiado lejos se levantan dos hoteles de 13 plantas cada uno: el Eddystone y el Park Avenue. Construidos según los patrones de solidez racionalista de los años 20 y otrora repletos de huéspedes que visitaban la ciudad por negocios, son ahora dos mausoleos de mal aspecto, inútilmente erguidos sobre lo que quiso ser un parque y ahora se ha convertido en uno de tantos descampados mortecinos. Tampoco se ha librado del naufragio, como ya comentábamos, el sistema educativo. El Cass Technical High School, por ejemplo, es ahora una especie de museo dedicado a lo que pudo haber sido y no fue. Algunas de sus dependencias, como los laboratorios, sufren un abandono tan pasmosamente estético que bien podría haber sido diseñado por un artista conceptual: cajones y portezuelas de madera abiertas en serie, quizá por buscadores de sustancias de dudoso uso, y encimeras devoradas por el fárrago de mil pequeños utensilios y fragmentos de objetos indefinidos, presidido todo por estanterías prácticamente intactas, repletas de probetas, tubos de ensayo y mecheros Bunsen que nadie se ha molestado en robar. Algo similar sucede en la Jane Cooper Elementary School, donde un día se ayudaba a los pequeños michiganders a aprender a leer, escribir, sumar… a crecer en definitiva. Hoy es una descorazonadora parábola visual del futuro truncado de Detroit. Empezando por su antiguo auditorio, un teatrito donde los pequeños cantaban y actuaban para regocijo de sus padres. Las cortinas del telón están aún en su sitio, pero mientras que el auditorio abandonado aparecía prácticamente intacto en el reportaje de Time, constituyendo una visión tan hermosa como triste, al año siguiente ya había sido destrozado y pintarrajeado por los vándalos de turno… significativo el modo en que quienes deberían sentirse víctimas del declive de la escuela, quienes deberían querer conservar aquellos lugares intactos como monumento a su herido orgullo ciudadano, son precisamente quienes le han puesto la puntilla rompiéndolo todo y llenándolo de graffitis. Con todo, en algunas aulas las pizarra continúan colgadas. Curiosamente, o no tan curiosamente, nadie se ha llevado los libros, que bien se amontonan en cajas o se desparraman por los suelos de la biblioteca. Además de las escuelas, otros servicios públicos abandonados por las autoridades han producido imágenes igualmente impactantes, como la comisaría de policía de Highland Park, donde junto a ficheros y escritorios abandonados se desperdigaban decenas de fotografías de sospechosos, fichas con huellas dactilares e informes que ya no servirán de nada. Aunque, si hablamos de tamaño, los más grandes pecios del naufragio de Detroit proceden, cómo no, de su industria. Grandiosa, ciclópea, faraónica… todos los adjetivos se quedan cortos para describir la ruina durmiente de la Packard Plant, quizá una de las fábricas abandonadas más fabulosas del mundo. Bautizada inicialmente como Motor City Industrial Park, este complejo de producción de automóviles es otro El Dorado para cualquier fotógrafo ávido de sensaciones postarquitectónicas fuertes, cuya inmensa desolación bien puede rivalizar con los ceremoniosos despojos industriales y militares de la extinta URSS. Lo que allí se encuentra el fotógrafo no desmerece de la escenografía de películas o videojuegos: un laberinto de edificios rectangulares, callejones, túneles y explanadas alfombradas por escombros, árboles secos y arbustos sin vida. Todo metal y vidrio ha sido retirado para el reciclaje; edificios enteros se han visto reducidos a los meros huesos. Cuesta creer que hubo un día en que aquello bullía de actividad, en que allí se gestaba la prosperidad o al menos la existencia medianamente cómoda de tanta gente. El inmenso cascarón vacío del complejo se erige ahora como una broma de mal gusto; tan grande, que su abandono resulta insultante. Como curiosidad, la inmensa planta no está completamente vacía, sino que tiene un inquilino fijo: Allan Hill, antiguo homeless, desheredado del sistema que convirtió una de las naves del lugar en un espacio habitable. El viejo y solitario Hill ya no posee todos sus dientes pero se las ha arreglado para disponer de electricidad, agua e incluso Internet. Un ejemplo de supervivencia y dignidad por parte de un hombre rechazado por el sistema, que ahora habla de ese mismo sistema con calmo escepticismo. Igualmente imponentes son los restos mortales del complejo River Rouge de la Ford: el interior de sus plantas de producción se antoja hoy un túnel que lleva a ninguna parte, un armazón de metal y cemento expuesto a la herrumbre, como si la torre Eiffel hubiese muerto de vieja, hubiese caído sobre su costado y descansara ahora en horizontal completamente desprovista de su antiguo señorío. Pero no solamente servicios, comercios e industrias han fenecido en Detroit. También barrios residenciales enteros han sucumbido como en una epidemia. Una ingente cantidad de viviendas han sido demolidas, otras incendiadas y otras muchas yacen en silencio, desbaratadas por el tiempo, que lo desmorona todo con una rapidez inesperada. En ciertas localizaciones, la retirada de todos los servicios municipales básicos ha agravado la diáspora y ha producido fenómenos chocantes como el de las viviendas en relativo buen estado que se venden por un dólar, para el que quiera establecerse en mitad de la zona cero… aunque por descontado nadie quiere habitar donde no hay ni luz, ni agua, ni seguridad, ni comercios donde adquirir productos básicos de consumo. En otros barrios con mejor suerte, las casas aún habitadas conviven con los solares vacíos, a los que a veces se les encuentra un uso peculiar: la ciudad puede presumir de contar con auténticos campos de maíz en algunas calles del centro, donde los vecinos han decidido emplear la tierra vacía como huerto particular. Particularmente pintoresco es lo sucedido en el barrio de Brush Park. En tiempos mejores, orgullosos michiganders de clase media-alta edificaron viviendas elegantes y mansiones siguiendo las más vistosas tendencias constructoras de la burguesía del viejo continente: arquitectura renacentista francesa, italianizante, victoriana, Beaux Arts, Art Decó, Segundo Imperio, Tudor, gótico veneciano, románico richardsoniano… todo en un mismo barrio, como en una gran caja de bombones. Pero de las 300 mansiones originales de Brush Park únicamente quedan unas 70 en pie; no pocas de ellas parecen ahora salidas de la película Psicosis: ventanas que nos contemplan con mirada hueca o veladas por una ceguera de contrachapado, fachadas a medio caer que se van derritiendo por la flacidez del abandono, desvanes abiertos a la intemperie, jardines secos o en el mejor de los casos rebosantes de enredaderas que devoran con avariciosa lujuria los edificios (como una casa de Walden Street cuya fachada está completamente cubierta por las hojas, creando un singular espectáculo en mitad de la urbe). De las mansiones que todavía quedan, muchas están en mal estado, pero varias se encuentran en proceso de intento de rescate, porque ese barrio es uno de los principales patrimonios artísticos y arquitectónicos de la ciudad, uno de los barrios en los que merece la pena invertir un esfuerzo. También en Brush Park hallamos otras metáforas de ladrillo que nos hablan de un pasado mejor, como la antigua piscina pública, hoy un mero cajón de cemento sin agua que lo llene, todavía dividido en “calles” como la pista de aterrizaje donde se estrellaron los sueños de prosperidad de la ciudad. Es una cripta rectangular erigida con bloques de un anodino gris, su techo oxidado aparece encrespado de cables y focos que cuelgan: todo metal aprovechable e incluso las propias lámparas han sido retiradas. Como en una broma macabra, el mosaico del borde de la piscina todavía indica su profundidad: “8 feet”, aunque ahora ya no hay agua que impida comprobar de un vistazo la distancia al fondo. Son algunos ejemplos, pero se podrían citar muchos más. Se estima que aproximadamente un tercio del territorio de la ciudad se encuentra en estado de ruina o abandono. Las grandes empresas se han ido y la locomotora de la industria norteamericana se ha quedado detenida en la vía, mientras los arbustos crecen y los más espabilados desclavan las vigas para venderlas al peso. ¿Hay esperanza para Detroit? Hoy, las cifras oficiales hablan de un ligero repunte del trabajo disponible, y los más optimistas cifran el paro en un 18-20%. Pero no pocas voces hablan de un 40% o incluso un 50% de desempleo real, en mitad de un país que actualmente tiene un 8% de media, lo cual —en aquella nación y bajo sus condiciones de vida— ya es considerado demasiado alto. Instituciones como el Family Independence Program, un programa de asistencia social para familias de bajos recursos con niños a su cargo (ofrece unos 500 dólares mensuales a parejas sin ingresos con un hijo único y algo menos de 1000 dólares a familias numerosas con siete u ocho hijos) sitúa a un 34% de la población bajo el umbral de pobreza, pero nuevamente se barajan cifras alternativas que llegan al 60%. Las discusiones políticas en torno al hundimiento del buque insignia de la industria manufacturera estadounidense podrían alargarse hasta el infinito. Algunos hablarían del derecho de las grandes empresas a buscar más beneficios en otras localizaciones, otros harían alusión a la responsabilidad social de dichas empresas y de las autoridades que les permiten alzar el vuelo sin consecuencias. Probablemente no exista una respuesta simple que satisfaga a todas las opiniones, pero la realidad de la situación, eso sí, es incontestable. Detroit se ha venido abajo. La “gran D” se ha transformado en una ciudad del tercer mundo inmersa en la nación que se precia de liderar el primero. Incluso el propio gobierno de Michigan, con sede en Lansing, le ha dado la espalda a la mayor población del estado, a la que se contempla con disgusto y reluctancia. Detroit es un agujero presupuestario y las instituciones municipales están sumidas en una lucha por mantenerse en funcionamiento, mientras el gobierno estatal soñaría con ceder de buena gana la ciudad a otro estado o incluso a Canadá. La gente de Detroit, como suele suceder, ha respondido al cataclismo de las formas más dispares imaginables. Algunos han optado por la delincuencia o el vandalismo. Los hay también que vagan por las calles en busca de despojos, en muchos casos rendidos ante la desesperanza. Otros optan por apelar a la dignidad ciudadana, por ejemplo creando programas espontáneos de “granjas urbanas” para autoabastecerse de alimentos frescos cultivados en los muchos solares vacíos que hay entre unos edificios y otros. Los hay que han llegado hasta el punto de inspirarse en formas de supervivencia local concebidas en el tercer mundo, como un sistema de reciclaje de aguas con el que los vecinos de pequeñas zonas mantienen el valioso fluido circulando a despecho de las fallas institucionales. Mientras tanto, los mapaches y otros animales salvajes han empezado a merodear de nuevo por la ciudad del automóvil, que no los veía en sus calles desde tiempos inmemoriales. El barco se ha hundido. Esto debería producir una profunda reflexión. Fue la cuarta mayor ciudad de los Estados Unidos y, si sucedió allí, podría suceder en cualquier parte. Porque lo que la caída de Detroit ha demostrado es que una ciudad no es el conjunto sus edificios, ni de sus infraestructuras, ni de sus instituciones. Una ciudad es su gente. Si la gente se marcha, la ciudad muere. Y la gente se marcha cuando no tiene trabajo. ¿Inevitable? Quién sabe. ¿Triste? Desde luego. El Titanic se hunde, queda para la opinión de cada cual ponerle nombre al iceberg.

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