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The_Writ3r

Usuario (Colombia)

Primer post: 29 ene 2016Último post: 2 feb 2016
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Soy fotógrafo y esta es mi historia...
Soy fotógrafo y esta es mi historia...
ParanormalporAnónimo1/29/2016

Hace poco tiempo entré en posesión de un extraño objeto y me estaba preguntando si alguno de ustedes podría ayudarme a identificar qué es. A continuación les narraré cómo me hice con él. En el tiempo que tengo libre trabajo como fotógrafo de bodas. El fin de semana pasado el amigo de un amigo me ofreció de forma inesperada ser el fotógrafo de una boda ya que la persona que habían contratado para dicho evento se enfermó a última hora, por lo que no podía asistir. Obviamente acepté sin pensarlo ya que el dinero extra siempre me viene bien. Feliz por la oportunidad, arrojé todo mi equipo fotográfico en el baúl del auto y me dirigí a toda prisa hacia el hotel donde se estaba llevando a cabo la ceremonia. Al llegar me di cuenta que el hotel era un sitio pequeño y de ambiente algo reservado. Iba un poco tarde debido a la naturaleza de último minuto del trabajo y me encontraba ansioso por llegar lo más rápido posible a la suite adecuada. El problema empezó cuando no era capaz de encontrarla. Seguí las indicaciones del recepcionista de como llegar a ella, sin embargo, al poco tiempo me encontraba vagando a través de un laberinto confuso de pasillos idénticos. Todo estaba absolutamente en silencio; supuse que era debido a que todos en la ceremonia estaban esperando a que apareciera. Para las personas que han visto la película “el resplandor” sabrán lo dantesco que pueden resultar los largos pasillos con puertas a lado y lado… o bueno, al menos los pasillos de ese lugar me produjeron cierto temor. De todas formas, no podía encontrar el lugar. Juraría tener la impresión de estar andando en círculos, pasando números de suites que ya había caminado con anterioridad. Traté de volver sobre mis pasos de regreso a la recepción, pero tampoco fui capaz de lograrlo. Al girar las esquinas de los pasillos, en más de una ocasión tuve la impresión de ver a alguien caminando delante de mi, sin embargo, ese alguien nunca respondía cuando lo llamaba y no importaba que tan rápido caminara, nunca podía alcanzarlo. Después de un rato de estar navegando por pasillos laberínticos la idea de que ésta era alguna especie de broma empezó a resonar en mi cabeza, sin embargo, ¿quién pondría tanto esfuerzo en una broma tan retorcida? Eventualmente, giré en una esquina que daba a otro pasillo —me encontraba sudando y ya estaba empezando a entrar en pánico— cuando de repente, empecé a escuchar música. Seguí el sonido y pude encontrar por fin la suite donde se estaba llevando a cabo la ceremonia. Filas de sillas con personas elegantemente vestidas sentadas en ellas. Las paredes de la estancia habían sido completamente cubiertas con cortinas blancas, lo cual era un poco más dramático de lo que la mayoría de los hoteles suelen hacer en estos casos. En la habitación se podía escuchar una música débil que emergía —supuse— de unos parlantes en algún lugar de la estancia. La luz en el lugar era extremadamente tenue ya que la suite se encontraba iluminada solamente por velas. Esto hizo que me demorara un poco en poder localizar al novio, el cual se encontraba de pie al fondo de la habitación junto al padrino de bodas. Me dirigí de prisa hacia donde estaba el novio y lo primero que hice fue pedirle disculpas por haber llegado tarde, a lo que él se limitó a responderme con una sonrisa mientras asentía con la cabeza. Ahí me di cuenta que el padrino de bodas no era el amigo que me había ofrecido el trabajo, sino que era alguien a quien no había visto nunca. Ahora, querido lector, quiero que tengas presente que esa era la única boda que se estaba llevando a cabo en dicho hotel; como dije anteriormente, el hotel era relativamente pequeño. Soy fotógrafo de bodas y no conozco muchos hoteles que pueden llevar a cabo dos bodas al mismo tiempo; o al menos, puedo asegurar que éste no podía. «¿Sabes dónde está mi amigo?», le pregunté de la forma más educada que pude. El novio sonrió de nuevo y me dijo algo que no pude entender. Esta es una de las cosas más extrañas de todo este asunto: todos en la estancia hablaban de manera extremadamente baja. Literalmente no podía entender ni una sola palabra de lo que decían. De hecho, daba la impresión de que todos hablaban susurrando. Si yo no estuviera parado al frente de alguno de ellos, daría la impresión de todos estaban simplemente moviendo los labios, sin emitir sonido alguno. En ese momento pensé que quizá estaba teniendo algún problema extraño con mi audición, por lo que me limité a concentrarme para tratar de hacer mi trabajo lo mejor que pudiera. Así que saqué todas mis herramientas de trabajo y saqué la cámara. El ministro o lo que fuera él llegó —un sujeto en una especie de vestido negro, que por cierto tenía una apariencia bastante sombría para lo acostumbrado en una boda— y yo inicié con mi trabajo a medida que la ceremonia se llevaba a cabo. El ministro movía sus labios sin producir sonido alguno mientras que una música bastante tenue provenía de alguna parte de la habitación. Los rostros de los invitados apenas eran visibles en la penumbra, por lo que me tomó mucho tiempo en darme cuenta de algunas cosas muy extrañas en el lugar. Para empezar, a medida que la novia venía por el pasillo pude ver un sudario. Yo ya había visto dicho sudario antes, cuando estaba entrando en la habitación por primera vez. Sin embargo, lo había confundido con un abrigo desechado o algo por el estilo. Pero ahora vi que uno de los asientos estaba ocupado por una tela blanca sobre lo que, claramente, era la figura de una persona. Dicha figura no se movía en absoluto. De hecho, me quedé mirándolo sorprendido durante unos segundos porque parecía como si un cadáver estuviera sentado sobre una silla. Nadie en la estancia parecía prestarle atención alguna a ‘eso’. O al menos, parecían no ser conscientes de que se encontraba allí. También empecé a notar otras cosas raras, como una jaula. En el fondo de la estancia había una jaula con… algo adentro. No sé con certeza qué era aquello dentro de la jaula, pero parecía una especie de búho. Fuera lo que fuera, tenía ojos grandes, y lo sé porque los podía ver brillando en la oscuridad gracias a la luz de una vela que se encontraba cerca de la jaula. También había un hombre parado en una esquina del salón. Estaba vestido con un traje negro, su postura era bastante rígida, y su piel era muy pálida. Al menos, lo suficientemente pálida para que lo pudiera ver con facilidad en la penumbra. Su rostro tenía una complexión parecida al papel, que usualmente asocio con las personas ancianas. Sin embargo, el no lucía viejo en absoluto. Durante unos minutos esperé a que el sujeto de rostro pálido se sentara, pero se limitó a quedarse de pie, mirando al resto de los invitados. En este punto, la ceremonia había alcanzado el momento donde el novio y la novia estaban parados de frente al ministro, mientras él decía… lo que fuera que estaba diciendo (como dije anteriormente, no lograba escuchar absolutamente nada de lo que hablaba). Decidí en ese momento echar un vistazo rápido a través de las fotos que había tomado y aquí fue donde las cosas se volvieron demasiado extrañas. En las fotos la habitación estaba completamente vacía. No había persona alguna. Solo se podían ver filas de sillas vacías. Seguí mirando las fotos con incredulidad, completamente desconcertado. He tenido que trabajar antes con cámaras defectuosas y he visto cualquier tipo de defectos en algunas de las fotos que he tomado, pero borrar las personas de una foto es completamente imposible. A medida que continuaba pasando las fotos me di cuenta de algo más. La habitación no estaba completamente vacía como pensé antes. El sujeto pálido en traje negro aparecía en las fotos, parado en su esquina, mirando sobre las sillas vacías. Levanté la mirada y miré al sujeto parado allí en su esquina; para mi sorpresa, en esta ocasión él me estaba mirando también. Durante un instante nuestras miradas se cruzaron, instante en el que él dibujó una sonrisa tan tétrica que aún la llevo grabada con fuego en mi mente. Sé que lo que voy a decir suena irracional, pero creo que el hecho de haberlo visto a él en las fotos llamó por completo su atención. Y algo sí sabía yo: no quería llamar la atención de ese sujeto. Las entrañas me decían que yo no debía llamar la atención de dicho hombre. La ceremonia concluyó (yo en este punto no estaba ya prestando mucha atención a la ceremonia) y el personal del hotel empezó a mover las sillas a los lados; o al menos asumo que era el personal del hotel. Solo puedo decir que vi unas figuras oscuras moviéndose alrededor, pero la luz era tan tenue allí que realmente me cuesta afirmar lo que vi con total certeza. Para el momento en que quise ver qué había sucedido con el sudario blanco que había visto con anterioridad, la sección de sillas donde se encontraba ya había sido movida, por lo que no pude ver qué se había hecho con él. Una vez todas las sillas habían sido movidas alrededor, el baile comenzó. La misma melodía tenue seguía sonando en la estancia mientras los invitados bailaban (como si de un waltz se tratara) lentamente. Yo seguí tomando fotos, aunque estaba demasiado nervioso para reparar en como estaban quedando. Mientras hacía mi trabajo, de reojo seguí viendo al sujeto pálido mientras se paseaba entre las personas que bailaban. No importaba que yo mirara de reojo, o sobre mi hombro, él parecía siempre estar ahí, mirándome con esa sonrisa retorcida que me ponía los pelos de punta. Decidí tratar de mantener la mirada centrada hacia adelante solo para evitar tener que verlo de nuevo. Si a estas alturas estás pensando en lo retorcido y serio que resultaba la situación en la que estaba, déjame confesarte que no estás solo. Cada vez que pienso en todo lo que sucedió en esa boda tengo la sensación de que estaba como viviendo una especie de sueño o pesadilla. Sin embargo y para mi pesar, tengo pruebas de que todo lo vivido no fue simplemente un sueño loco (más adelante diré por qué). No sé por qué en ese instante no le pregunté al novio o a la novia qué diablos estaba pasando, o por qué no fui con el sujeto pálido y le pregunté cuál era su problema. Simplemente puedo decir que en ese momento tuve la fuerte sensación de que debía limitarme a seguir tomando fotos o algo realmente malo podía pasar. Así fue durante… ¿horas? No lo sé. Lo único que recuerdo fue que me limité a seguir tomando fotos durante toda la ceremonia, con la mirada fija hacia adelante, para evitar mirar al sujeto pálido. Incluso en este momento aún puedo escuchar como la melodía resuena alrededor de mis oídos. En algún momento que no puedo precisar con exactitud me di cuenta de que la boda se estaba terminando, por lo que decidí salir un poco del ‘trance’ en el que me encontraba. Me dirigí hacia los novios muy apenado, sin saber como explicarles lo que había sucedido con las fotos. Sin embargo, a ninguno de ellos pareció importarles el hecho de que los asientos hubieran aparecido completamente vacíos. De hecho, en ese momento tuve la impresión de que estaban muy complacidos con el trabajo fotográfico que había realizado. Después de ojear algunas de las fotos que había tomado, el novio sacó una pequeña caja de color lavanda del bolsillo de su traje y la puso en mis manos. Acto seguido, salí de la estancia hacia los corredores vacíos y caminé sin rumbo durante un rato, sin saber hacia donde iba, ya que me encontraba un poco aturdido por todo lo que había sucedido. Cuando había recorrido la mitad del tramo de uno de los corredores algo hizo que me volteara y allí, al final del pasillo, estaba el sujeto pálido sonriendo de forma más espeluznante que nunca. Tan pronto él se dio cuenta de que yo lo estaba mirando, caminó hacía mi a una velocidad increíble. De hecho, juraría que recorrió la mitad del tramo que nos separaba en menos de dos segundos. No estoy del todo seguro de por qué reaccioné de esa manera, pero cuando vi que dicho sujeto se dirigía hacia mi, como si de un reflejo se tratara, saqué de uno de mis bolsillos la cajita color lavanda que el novio me había dado y la sostuve con el convencimiento de que iba a protegerme, como si de un arma o de un amuleto de protección se tratara. El sujeto, al ver la cajita que sostenía entre mis manos, se detuvo en seco y sonrió de forma más tétrica que nunca, dejándome ver dos hileras de dientes inmaculadamente blancos. Inmediatamente, el sujeto de rostro pálido empezó a volver sobre sus propios pasos, caminando de para atrás, sin despegar su mirada de mi ni un solo segundo. Lo último que recuerdo fue haber visto como su mirada oscura se desvanecía cuando giraba por la esquina de uno de los pasillos. Caminé a tropezones por el resto del pasillo en que me encontraba y giré hacia una de las esquinas que daba a otro pasillo. Sin darme cuenta, de repente me encontraba rodeado de gente caminando por todas partes y de fondo se podía escuchar el bullicio de las personas hablando entre si. Ese cambio de ambiente fue casi equivalente a haberme tropezado con una pared solida, ya que literalmente me hizo tambalear, haciéndome caer de espaldas. Mi amigo, el que me había ofrecido el trabajo, llegó corriendo de entre la multitud con una mirada bastante enojada. Me exigió saber donde había estado y por qué no había asistido a la boda. Traté de explicarle que sí había asistido, pero que había tenido algunos problemas con las fotos. Sin embargo, cuando traté de enseñárselas, todas las fotos estaban negras… o al menos eso pensé en un principio. Más tarde, cuando llegué a casa y pude dar una mirada más detallada sobre las fotos, vi una pequeña astilla de luz procedente de una puerta y entonces me di cuenta que tenía una memoria SD llena de fotos de una habitación vacía de tono negro. Durante varios días me pregunté una y otra vez si había perdido la cabeza, sin embargo, me di cuenta que todo lo que había vivido allí había sido real cuando encontré en uno de mis bolsillos la cajita color lavanda que me había dado el novio. Al tenerla de nuevo entre mis manos tuve demasiada curiosidad de saber qué había adentro y la abrí. En el interior, apoyada sobre un lecho de seda roja, había una vertebra color blanco nacarado. Aún conservo dicha cajita en un cajón, cerca de mi cama. Había pensado en tirarla a la basura pero entonces recordé al sujeto pálido en traje negro y decidí conservarla… ya saben, por protección. The_Writ3r

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Ellos no son mis padres...
ParanormalporAnónimo2/2/2016

Suena la alarma a las 5 am. al igual que lo hace todos los días. Me levanto, reviso mi celular, voy al baño, tomo una ducha y me visto. Termino de arreglarme y me dirijo escaleras abajo, donde el ligero olor a huevos con tocino me despierta un poco más. Doy vuelta en la esquina de las escaleras para dirigirme a la cocina y me detengo en seco. El hombre sentado en la mesa no es mi padre, y la señora que está en la cocina preparando el desayuno no es mi madre. Cuidadosamente, subo de nuevo las escaleras y me siento en el último escalón para asimilar lo que acabo de ver. ¿Me equivoqué de casa? No puede ser. Mi habitación está arriba. ¿Tenemos visitas? Es una posibilidad, aunque bastante remota, ya que son las 5:30 de la mañana. ¿Debería confrontarlos?¿Llamo a la policía? Mi mente iba a mil por hora. La mujer me grita desde la cocina: «Cariño, ¿eres tú? Baja a desayunar» Permanezco en silencio sentado en las escaleras. Me grita de nuevo: «Cariño, baja que se te va a enfriar el desayuno» ¿Me están hablando a mi?, pienso. No puede ser, esos no son mis padres. De repente, escucho unos pasos acercándose hacia mi, por lo que es muy tarde para salir corriendo. «Oye hijo, ¿qué estás haciendo sentado ahí? Baja que se te va a enfriar el desayuno», me dice el hombre. Estoy sentado ahí, paralizado. ¿Quiénes son estas personas y por qué piensan que soy su hijo? De mala gana bajo las escaleras, me dirijo hacia la cocina, me siento en la mesa y empiezo a comer. «¿Qué tal noche pasaste?», me pregunta la mujer. «Bien…» «¿Te pasa algo, hijo?», me pregunta el hombre. Finalmente reúno el coraje y les pregunto: «No, no estoy bien. ¿Quiénes son ustedes?» Con una gran sonrisa el hombre me responde: «Somos tus padres, tontico. ¿Qué clase de pregunta es esa?». En ese momento mi corazón se hundió. Mi mente no podía procesar lo que estaba sucediendo. De repente, mi teléfono celular, que estaba en mi bolsillo, vibró. Lo saqué y disimuladamente miré la pantalla. En ella aparecía “Papá”. Abrí el mensaje de texto y éste decía: “Ayuda”. The_Writ3r

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