TheLastKing98
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Los récords mundiales Guinness celebran los logros más increíbles del mundo. Hazañas o hechos únicos que solo unos pocos pudieron hacer realidad. Nuestro país, por supuesto, no se queda atrás en esta lista, por lo que he recopilado 9 de los récords Guiness más importantes para los argentinos. El ave prehistórica más grande del mundo El ave más larga conocida por el hombre que habitó este planeta fue el Argentavis magnificens, una especie extinta cuyos restos fueron encontrados en 1979. Se cree que habitaba la Patagonia argentina y que se extinguió hace 6 u 8 millones de años. La primera mujer presidente del mundo Según el libro de récords, la primera mujer en asumir la presidencia de un país fue la argentina María Estela Martínez de Perón, viuda del general Juan Domingo Perón. Ocupaba la vicepresidencia hasta la muerte de Perón en 1974, cuando asumió la primera magistratura. El campeón más viejo de la Fórmula 1[/b] Juan Manuel Fangio fue uno de los mejores pilotos de la historia de la Fórmula 1. Fue campeón del mundo en 5 oportunidades, en una época donde pilotear esas máquinas era un desafío casi imposible en comparación a la actualidad. Desplazado por Michael Schumacher (quien luego obtendría 7 títulos mundiales), Fangio tiene el récord Guinness de ser el campeón más viejo en la historia del deporte, obteniendo su 5to título a la edad de 46 años y 41 días. Primer barco hundido por un submarino nuclear Lamentablemente, se trata de uno de esos récords argentinos que no quisiéramos tener. El 2 de mayo de 1982 el crucero General Belgrano navegaba fuera de la zona de exclusión marítima durante la Guerra de Malvinas, cuando el submarino nuclear HMS Conqueror lanzó 3 misiles que hundieron el barco y se llevaron la vida de más de 323 argentinos. El primer largometraje animado «El Apostol» es el título del primer largometraje animado argentino, que tiene el récord Guinness al film animado más antiguo del mundo. Tiene una duración de 70 minutos y fue estrenado en 1917, mucho antes de que se conociera el laburo de un tal Walt Disney. La película era muda, estaba formada por 58 mil dibujos y era una sátira política sobre la presidencia de Hipólito Yrigoyen. Tardó más de un año en completarse, una auténtica hazaña para la época. La competición de automovilismo más antigua del mundo El mítico Turismo Carretera es la competición de automovilismo más antigua del mundo. Está vigente desde 1937 y se ha corrido ininterumpidamente durante 80 años. De allí han surgido leyendas del automovilismo argentino como Juan Manuel Fangio. A pesar de los múltiples cambios en la competición (antes se corría en rutas argentinas, ahora en autódromos preparados), la misma se mantiene vigente como la más antigua, seguida por la Fórmula 1, que comenzó a correr en 1950. La galería de arte más alta del mundo «El Nautilus» es el nombre de la galería de arte más alta del mundo, ubicada a más de 4.300 metros de altura sobre el nivel del mar, en la base del Aconcagua. Allí se exhiben las obras de Miguel Dourá, dueño de la sala. Dourá es un pintor y montañista que, tras estudiar bellas artes en el IUNA, decidió en 2003 exponer sus trabajos en el campamento base de la montaña. La galería está abierta de diciembre a marzo durante la temporada de montañismo. El arma más pequeña El arma más pequeña del mundo según los Guinness World Records es argentina. Se trata de una pistola Luger P-08 similar a las que usaba el ejército alemán en la Primera Guerra Mundial. La misma tiene un largo de 5cm, pesa 26g y usa balas calibre 0.68mm. El viaje más largo en moto El récord a la travesía más larga realizada por un hombre en moto lo tiene el argentino Emilio Scotto, quien en 1995 completó un viaje de 735 mil kilómetros, en el cual atravesó más 214 países. El viaje tardó más de 10 años en ser completado, una auténtica hazaña. Sin dudas, estos récords Guiness argentinos marcaron historia y muchos de ellos serán muy difíciles de vencer. ¿Cuál sería el tuyo? Te invito a conocer el resto de los Récord Guinness más increíbles que se dieron en nuestro emblemático territorio. Click aquí para ingresar
¿Sabías que California fue invadida por Argentina en el siglo XIX? Conocé acá las páginas de una historia perdida e ignorada de nuestras proezas en una época tan importante como lo fue allá en los años de 1800 y tantos. Santa Bárbara es una ciudad ubicada a 140 kilómetros de Los Ángeles, California. En uno de los muelles de su puerto flamean las banderas de todos los países que en algún momento ocuparon el «Golden State». Entre ellas, se encuentran las banderas de España, México, Estados Unidos y algunas más curiosas, como la de Rusia y Argentina. Sí, California alguna vez formó parte de la Argentina... ¿Cómo es posible? Te paso a contar en este post Esta es la historia del corsario Hipólito Bouchard quien nació en 1780 en Saint-Tropez, Francia. Se inició como marino en edad temprana y pasaría gran parte de su vida adulta luchando bajo bandera francesa en las costas del norte de África y el Caribe. Pero su vida tuvo un giro que cambiaría la historia de naciones latinoamericanas cuando en el año 1809 llega a la ciudad de Buenos Aires -tan sólo un año antes de la Revolución de Mayo que dictaminaría el inicio de la independencia argentina del imperio español. Inspirado por las luchas independentistas, Bouchard se enlistó en la joven armada argentina y luego pelearía como granadero a caballo en la famosa batalla de San Lorenzo, impresionando al propio General José de San Martín, libertador de Argentina. Gracias a su lealtad y valor en combate se le entregó la ciudadanía argentina en 1813 y dos años más tarde, el gobierno local le expidió la primera patente de corso para que luchara contra los buques españoles en alta mar. En medio del fervor independentista, el marino francés se puso a servicio del Primer Triunvirato, que le entregó una patente de corsario. ¿Qué hacían los corsarios? Los corsarios eran piratas con permiso del estado, de ahí que el gobierno debía otorgar «patentes» para oficializar su estatus. Entre 1814 y 1823, los corsarios argentinos capturaron 150 buques con los que se enfrentaron a la flota española. Además de la patente de corsario, el nuevo gobierno le brindo a Bouchard una fragata capturada, que bautizó «La Argentina». Se embarcó entonces en la misión de capturar buques enemigos, tomar botines e interceptar barcos con esclavos provenientes de África. Las increíbles aventuras de Bouchard Las aventuras de Bouchard se extendieron por todo el mundo, en las que libró 10 batallas y hostigó a naves españolas en los océanos Atlántico y Pacífico, llegando a lugares tan remotos como Madagascar, la costa de Indonesia, Filipinas, México y Estados unidos. En Madagascar, Bouchard combatió a los traficantes que enviaban esclavos a nuestro continente. Luego fue hacia Indonesia y las Filipinas, donde luchó contra piratas malayos y españoles. En un momento incluso pasó por su cabeza liberar a Napoleón Bonaparte, que se encontraba recluido en la isla de Santa Helena y que, gracias a sus acciones militares en Europa, permitió la independencia de las naciones americanas. Retrato de Hipólito Bouchard Hawaii reconoce a la Argentina Sin embargo, la tripulación rechazó la idea y Bouchard no tuvo otra opción que dirigirse a Hawaii, que era un reino independiente en aquel entonces. Allí, conoció al rey Kamehameha I, quien reconoció la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, convirtiéndose en el primer país del mundo en hacerlo. Además, les entregó la corbeta «Chacabuco», un buque de guerra que había sufrido un motín y fue desviado hasta la isla. Destino: California Luego de reabastecerse, Bouchard partió a California, con la intención de capturar la ciudad de Monterrey y cortar la única comunicación del estado con el resto del Imperio. Sin embargo, el gobernador español en la zona fue avisado y logró retirar a tiempo todos los objetos de valor y civiles. Horas mas tarde, las naves de Bouchard aparecieron en el horizonte. Tras una batalla, las naves del corsario parecían estar a punto de sucumbir al fuego de la artillería. Sin embargo, el corsario tenía un as bajo la manga. Durante la madrugada, mientras los españoles festejaban su superioridad, Bouchard desembarcó a sus hombres y se encontró con menos resistencia de la esperada. En pocas horas, logró capturar el fuerte y ondear la bandera argentina en California. Victoria y legado Según el presidente argentino, (1862-1868) e historiador Bartolomé Mitre, ninguna expedición corsaria de aquella época fue más beneficiosa ni valiente como la de la Fragata La Argentina . Como menciona Bartolomé Mitre, esta había sido una pequeña victoria para los españoles del fuerte que no medían la potencia destructiva de la fragata que aún estaba en pie y fuera del rango de alcance de sus cañones. Tal era la pobreza de recursos que ni siquiera contaban con barcos para hacerse del motín de la embarcación vencida. Durante la noche, mientras desde el fuerte se escuchaban gritos de victoria y celebración, desde La Argentina rescataron a los sobrevivientes de la Chacabuco dejando sólo a los heridos cuyos gritos de convalecencia podrían alertar a los españoles. A las ocho de la mañana del 24 de noviembre, la infantería argentina desembarcó a una legua del fuerte, subió por un estrecho desfiladero y redujo a los tres o cuatro centenares de hombres de caballería que le hicieron frente. El resto de las fuerzas del fuerte abandonaron sus puestos y tan sólo dos horas más tarde de iniciado el ataque, la bandera argentina fue izada en el fuerte. Comenzada la ocupación también se iniciaron las tareas de reparación de la Chacabuco. Durante los cinco días de ocupación, Bouchard mandó a saquear y destruir todo cuanto edificio español quedara en pie dejando a resguardo a los americanos. El 29 de noviembre de 1818, con la corbeta ya reparada, Bouchard abandonó Monterrey con el objeto de repetir la misma operación en toda la costa mexicana. Sin embargo, su legado no acabaría allí, dado que Bouchard influenció varios movimientos independentistas en esa región. Esto se puede ver por ejemplo en las banderas de El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua, que están inspiradas en la bandera argentina. ¿Aún tenés dudas de la grandeza de nuestro país? Te dejo acá abajo un link para que puedas ver vos mismo/a lo que se logra con predisposición y esfuerzo colectivo. Click aquí
Si hay algo que caracterizó a la Argentina durante la primera mitad del Siglo XX -además de ser el granero del mundo- fue su neutralidad durante los dos conflictos más importantes del siglo: la primera y Segunda Guerra Mundial. En el ámbito local, fueron años marcados por conflictos internos, inestabilidad política y crisis económicas que acabarían para siempre con aquel sueño de ser una potencia mundial. Esto luego definiría directa o indirectamente el posicionamiento de nuestro país frente a estos conflictos. Sin embargo, el caso de la Segunda Guerra Mundial resulta el más asombroso y curioso de todos, ya que si bien el país se mantuvo neutral durante la mayor parte del conflicto, Argentina le declaró la guerra al Eje un mes antes de la rendición de Alemania, un 27 de marzo de 1945. Así lo estableció el decreto 6945/45 firmado por el el Presidente de facto Edelmiro Farrell, miembro del Grupo de Oficiales Unidos que en 1943 había perpetrado un golpe de Estado contra el gobierno de Ramón Castillo. La postura del país frente al conflicto fue oscilante. Influenciado por una gran comunidad de inmigrantes alemanes y una histórica rivalidad con el Reino Unido, la irrupción del nazismo fue vista con simpatía por parte de la opinión pública argentina durante los primeros años. No solo eso, sino que además varias instituciones mantenían estrechos lazos con Alemania, siendo una de ellas el Ejército argentino. Estos factores, más la percepción de que se trataba de un conflicto europeo (recordemos que Estados Unidos recién ingresó en 1942) inclinaron la balanza a favor de la neutralidad en 1939. Todo cambiaría luego del ataque a Pearl Harbor. Con la entrada de Estados Unidos al conflicto, el país del norte pretendía la cooperación de todo el continente, algo a lo que la Argentina se negó y que motivó un embargo y bloqueo comercial por parte de los norteamericanos. El punto de quiebre llegó en 1943, ante la posiblidad de que Robustiano Patrón Costas llegara a la presidencia. Dentro del ejército se temía que el candidato rompiera con la neutralidad, lo que motivó el nacimiento del Grupo de Oficiales Unidos, que depuso a Castillo. Sin embargo, días después del golpe, el nuevo presidente Rawson prometió a los británicos romper relaciones con el Eje y sumarse a los aliados. Esto enojó a gran parte del GOU, que depuso al nuevo presidente de facto y lo reemplazó por Pedro Pablo Ramírez. Durante ese período, hubo acercamientos para que Argentina se uniera a los Aliados, aunque los mismos no dieron resultado. La presión norteamericana mientras tanto iba en aumento, con boycotts comerciales y embargos a empresas argentinas. La presión dio sus frutos el 26 de enero de 1944, cuando el país rompió relaciones con las potencias del Eje. Esto generó un conflicto entre Ramírez y el resto del GOU, que lo depuso días mas tarde y lo reemplazo por Edelmiro Farrell. Los Estados Unidos, que esperaban la declaración de guerra, no reconocieron al gobierno de Farrell por considerarlo neutralista y rompieron relaciones diplomáticas con nuestro país. Incluso se llegó a pensar en una intervención militar por parte de Brasil, aliado norteamericano. Sin embargo, la liberación de París trajo nuevas perspectivas al gobierno. Perón, uno de los miembros más influyentes del gabinete, pensaba que ante la derrota del Eje, la neutralidad argentina iba a derivar en aislacionismo en un mundo gobernado por los Aliados. Así, la Argentina terminó cediendo ante la presión y el 27 de marzo de 1945 le declaró la guerra al Eje. Días mas tarde, el Reino Unido, Francia, Estados Unidos y otros países de Latinoamérica reestablecerían las relaciones diplomáticas e invitarían al país a la Conferencia de San Francisco, que sentaría las bases para la creación de la ONU. Hasta aquí esta curiosa historia, pedacitos de capítulos perdidos de nuestro país. Te facilito acá abajo un enlace donde podes ver vos mismo el decreto antes mencionado que impartía la declaración de guerra hacia Alemania y Japón. Solo tiene una página (Por lo que es cortito) y consta de solo 4 artículos, vale la pena leerlo. Click aquí para abrir el decreto
Si hablamos de exploración espacial, todos recordaremos las hazañas realizadas por Estados Unidos y la Unión Soviética. Estos hitos marcaron un antes y un después en la historia de la humanidad, que por primera vez se adentraba a la conquista del espacio exterior. Pero antes que embarcar a un humano, varios países recurrieron a la experimentación con animales para probar la resistencia de un ser vivo ante semejantes condiciones, como también la resistencia de sus módulos espaciales. Entre ellos estaba la Argentina. La carrera espacial Corría el año 1969 y Estados Unidos acababa de completar el primer alunizaje en el Apollo 11. Si bien la Argentina nunca se propuso llevar un hombre a la luna, contaba con su propio programa espacial. El primer intento se llevó a cabo 2 años antes, en 1967. El sujeto de prueba fue el ratón Belisario, el primer ser vivo argentino en ser lanzado al espacio. Alcanzó una altura de 2300 metros, y durante el trayecto se registraron todos sus signos vitales. El ratón aterrizó sano y salvo. El mono Juan Tras el primer alunizaje, las autoridades argentinas decidieron dar el salto y llevar un mono al espacio. Solo 3 países hasta entonces lo habían logrado: Estados Unidos, la Unión Soviética y Francia, aunque solo un 50% de ellos había regresado con vida. Sin dudas, se trataba de una misión peligrosa. El elegido fue Juan, un mono caí de la selva misionera que pesaba 1kg y medio y medía 30cm. El animal viajaría sedado en un módulo a bordo del Canopus II, un cohete argentino que permanecería en vuelo cerca de 20 minutos. La nave despegó 2 días antes de navidad desde una base espacial en La Rioja y realizó un vuelo sub-orbital, alcanzando los 8 kilómetros de altura antes de descender. El descenso fue óptimo y todos los mecanismos funcionaron a la perfección. Fue al abrir la escotilla que explotó la emoción. Si bien Juan se encontraba medio aturdido por la experiencia, se encontraba en buen estado de salud. La noticia convirtió a Juan en una celebridad, que fue apodado «el primer astronauta argentino», Afortunadamente, los tiempos cambian y hoy en día,la experimentación con animales está fuertemente regulada, por lo que sería inimaginable que algo así vuelva a suceder. link: https://www.youtube.com/watch?v=LHDyyBt3nM8 Les invito a conocer otros detalles interesantes de esta misión que pasó desapercibida durante mucho tiempo en nuestra historia. Algo que no nos enseñan en las escuelas. Clickeá aquí para ingresar