The-Kuerda
Usuario (Argentina)

Modo de gestión El ciclo político del kirchnerismo ha tenido una característica que genera controversia respecto de cuestiones económicas. Para algunos, para bien, y para otros, para mal, según preferencia. Antes y después de elecciones, desde la primera de medio término en 2005 hasta la última presidencial de 2011, no se deben esperar bruscos cambios en las líneas rectoras de la gestión económica. Ni eventuales reemplazos en el Gabinete. En los hechos han sido pocos teniendo en cuenta el largo período de esta experiencia política, aunque el Ministerio de Economía ha sido la excepción con siete protagonistas. En comicios anteriores desde la recuperación de la democracia en 1983, la especulación sobre planes económicos y recambio en el elenco de ministros dominaba el debate preelectoral y era el tema preferido de analistas políticos y de los hombres de negocios dedicados a la comercialización de información económica. En especial, sobre el ministro de Economía y las futuras medidas que se implementarían luego del recuento de los votos. Así fue durante el alfonsinismo, con Juan Vital Sourrouille el menemismo, con Domingo Cavallo; y el gobierno de De la Rúa, con José Luis Machinea. En los años del kirchnerismo, quien ocupa la poltrona del Palacio de Hacienda puede permanecer o ser desplazado del cargo, como sucedió desde 2003 con Roberto Lavagna, Felisa Miceli, Miguel Peirano, Martín Lousteau, Carlos Fernández, Amado Boudou y Hernán Lorenzino, sin que haya por eso una previsión de alteraciones en el manejo de la economía, lo que no significa ausencia de iniciativas y reformas que impactan en diferentes sectores. La particularidad de este período no es la falta de medidas económicas, más bien existe hiperactividad en la materia, sino el modo de gestión de la cuestión económica. El elemento para comprender la diferencia entre especulación sobre ministros y planes y la permanencia de un modo de gestión es el hecho de que la economía quedó subordinada a la política. Esto implica que la política determina cuáles son los objetivos económicos deseados y detrás de ellos se disponen medidas necesarias para alcanzarlos. Esta definición fue informada desde el comienzo por el kirchnerismo en sentido opuesto a la dinámica dominante de las experiencias políticas anteriores. De ese modo los principales acontecimientos en materia económica que se de-sarrollaron a lo largo de estos años tienen la marca de origen de esa enunciación. Por eso no hay preaviso en iniciativas fundamentales de la economía kirchnerista. Es una gestión por lo tanto adaptativa en el espacio de la economía, aspecto que molesta al establishment acostumbrado a ser consultado previamente y a la ortodoxia porque va a contramano de sus postulados e inquieta al universo de los denominados técnicos que prefieren elaborar programas. Ante crisis, como la internacional de 2009, o diversos desafíos que irrumpieron en la escena local, como el de un sector del campo en 2008, la sucesión de medidas implementadas estuvieron en función de preservar objetivos económicos predeterminados por la política, o sea por el gobierno elegido por la voluntad popular. De ese modo la secuencia del proceso económico ha ido a contracorriente del deseado por la mayoría de los técnicos. Frente a una situación traumática, la respuesta habitual de los denominados especialistas es resignar la preeminencia de la política en la orientación de la economía con la difusa promesa de recuperarla luego de enfrentar los peligros que acechan a la estabilidad. Es habitual que los planteos sean que la economía acumula profundos desequilibrios que deberían ser atendidos con urgencia para evitar males mayores. Diagnostican la inconsistencia de las variables macro exigiendo un inmediato ajuste. La agenda es conocida por reiterada a lo largo de años. Las medidas son en general de ajuste fiscal, monetario, cambiario y del mercado sociolaboral. El ensayo de esas recetas en el pasado señala que de ese modo el gobierno queda debilitado y la política difícilmente pueda recomponerse, quedando entonces más subordinada a la visión economicista. La decisión de desafiar esa concepción no ha implicado transitar sin complicaciones la cuestión económica. Por el contrario, ha puesto bajo presión el vínculo con variados sujetos sociales y económicos con capacidad de influencia en la sociedad. Esta situación se manifiesta por ejemplo en un trilema de política económica: crecimiento, empleo-distribución del ingreso o precios. Si se optara por las dos primeras variables se generarían tensiones en la última, como ha sucedido hasta ahora en uno de los períodos de crecimiento más elevado de la historia argentina moderna. A la vez, si se buscara contener los precios vía instrumentos convencionales de política económica (restricción fiscal y/o monetaria, apreciación cambiaria y suba de la tasa de interés), se resentiría la evolución de la actividad y el empleo. El conocimiento de la existencia de este trilema resulta importante en el momento del debate sobre la inflación. La resistencia de subordinar la política a la economía ha tensionado también la noción corto y largo plazo y, por lo tanto, el concepto de planificación como instrumento destinado a corregir y reorientar los cursos de acción de los mercados. Aquí emerge el debate de si el largo plazo se puede construir con una sucesión de medidas de corto que predeterminan objetivos de largo o si se debe establecer una meta para preparar luego medidas para conseguirla. Se trata de elegir qué tipo de orden prevalecerá que, más allá de la pretensión en algunas áreas y de presentaciones públicas, en los hechos el gobierno se ha inclinado hacia la primera opción. Luego del contundente triunfo electoral con el 54 por ciento en octubre de 2011, la correlación de fuerzas sociales y políticas emergente de esa elección presidencial abría las puertas para avanzar en la segunda alternativa (planificación de largo plazo), ingresando así en un espacio poco frecuentado en este ciclo político, instancia expresada en varios programas oficiales. Esto implicaba redefinir marcos de intervención de la política económica y social más afinados. Esta idea había comenzado a expresarse en discursos oficiales y en la presentación de planes estratégicos sectoriales (industrial y agroalimentario). Pero el desarrollo de los acontecimientos (fuga de capitales y déficit comercial energético) reafirmó la concepción original del kirchnerismo: intervenir a su estilo, es decir con mucha intensidad, en el corto (regulación de la cuenta capital y administración del comercio exterior), para enfrentar una situación conflictiva. Irrumpió un problema histórico de la economía argentina: la restricción externa. Esta limita el crecimiento afectando la coyuntura, lo que no invalida que además de medidas de urgencias de corto plazo requiera de una estrategia de largo para alcanzar el objetivo de desplazarla y deje de condicionar el desarrollo de la economía.
MEDIOS TERMINOS A poco de iniciar su mandato presidencial, Néstor Kirchner aseguraba que para imponer los cambios que necesitaba la Argentina era preciso gobernar por lo menos diez años seguidos. Era una profecía certera pero daba la impresión de ser un delirio voluntarista, con la herencia fresca de Fernando de la Rúa, Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde. La secuencia, tan inesperada como construida, permitió que el Frente para la Victoria (FpV), con nombres e integraciones misceláneas, atravesara tres elecciones de “medio término”. La primera “fue una fiesta”, memora alguien que integró listas en todas, con protagonismo creciente. En 2005 se salía del infierno peldaño a peldaño, la gestión de Kirchner engendraba adversarios y enemigos mientras crecía en aceptación popular. El piloto de la crisis, el restaurador de la política y de la autoridad presidencial, era un líder-fundador. Fue entonces cuando la ahora presidenta Cristina Fernández de Kirchner estalló como fenómeno electoral, ganando la disputa por el peronismo bonaerense. El clima parecía encrespado pero la legitimidad cuerpo a cuerpo era tan imbatible cuan palpable. El cronista recuerda que Ginés González García, a la sazón Ministro de Salud (el último de nivel que tuvo el kirchnerismo), le comentó que lo aplaudían cuando entraba a un restaurante. Conmovido y hasta azorado –pero sin perder el olfato costumbrista–, Ginés sentenció: “Esto así no puede durar”. “Así” no duró, efectivamente, pero el kirchnerismo supo de ascensos, caídas y recuperaciones como ninguna otra fuerza desde 1983. La estrella de los presidentes Raúl Alfonsín y Carlos Menem entró en picada para no repuntar jamás, con distintas duraciones. El kirchnerismo tiene sus momentos de Ave Fénix y sus recaídas... a veces lógicas, ora sobre determinadas por errores propios. Hablemos, pues, de 2009, en el que “la gente no nos quería ver, nos puteaban de lo lindo”. La mayor derrota electoral se veía venir y cundió la hipótesis de fin de ciclo, que ahora renace. La campaña de 2013 es peculiar por la intromisión de las Primarias Abiertas, que moldean las ambiciones y condicionan las tácticas. Todas las elecciones de medio término fueron determinantes en los escenarios ulteriores, incluyendo las anteriores a la reforma constitucional de 1994 que incluyeron tres simultáneas con el recambio de gobernadores. Pero su real impacto se midió dos años después. Claro que en noviembre habrá reposicionamientos, lanzamientos, depresiones, transfugueadas, “tomas de ganancias”, presidenciables nuevos o en retirada. El aserto “no hay 2015 sin 2013” es correcto, a condición de asumir que los guarismos precisos de octubre se conocerán a la hora señalada. Eso explica la obsesión monotemática de quienes están en campaña. El Gobierno forma parte de ese conjunto aunque también se afana en delinear las líneas maestras de su gestión para el año próximo. En eso finca su principal diferencia con sus contrincantes, en ese terreno construyó tres mandatos al hilo. Todos en movimiento: La política es, a menudo, más sencilla y más ardua de como la describen los “formadores de opinión”. El periodismo político adolece de una distorsión que no existe en otras ramas, por ejemplo el deportivo o el cultural. Muchos cronistas políticos repudian su tema de cobertura: desprecian “la política”, acaso (aunque no solamente) porque jamás la practicaron. Ese desdén no tiene parangones entre quienes cubren el fútbol, el cine o la producción literaria. Y distorsiona las miradas: quien aborrece no sabe ver y quien no sabe ver, no califica para contar. Quienes hablan de traiciones por doquier o profetizan que muchos intendentes bonaerenses irán a menos subestiman un dato de manual. Para seguir participando, lo mejor es ganar de local. Hablemos en plata. Sea que un intendente (hasta ahora) kirchnerista pretenda verticalizarse tras la Presidenta a partir de noviembre, sea que ambicione “sentarse” a una mesa más horizontal del FpV, sea que quiera pegar el salto al Frente Renovador (FR) del intendente Sergio Massa, le conviene subir su cotización previa. También le sería funcional si eligiera otro rumbo por demencial o imaginativo que fuera: irse a la Coalición Cívica o a un frente subsahariano de liberación. La frase “Roma no paga traidores” (en la que Roma puede sustituirse por el PR, el FpV o el establishment) peca de idealista y fue desmentida “n” veces. Es, en cambio, cabal que ser perdedor “garpa” mal, baja la cotización, coloca al protagonista al final de la cola, lo lleva a reengancharse como en el chinchón. Así que todos los intendentes, sin distinción de credos ni banderías, están en estado de alerta y movilización. En el conjunto kirchnerista, en promedio que reconoce excepciones, la consigna es mejorar el desempeño de agosto. Un factor común aúna a interlocutores del cronista, sean candidatos, alcaldes, militantes o colegas que “conocen” el territorio: asumir que un mes atrás no se hizo todo lo posible ni lo mejor posible. Las discrepancias asoman cuando se deslindan responsabilidades. Las críticas al manejo nacional de la campaña son recurrentes. Hay una división de tareas, describen: las recorridas, las pintadas callejeras son del territorio pero la publicidad “grossa” viene de Nación. Un baqueano le propone al cronista que recorra todas las autopistas que conectan Capital y provincia (Buenos Aires, La Plata; Acceso Oeste, Riccheri y Panamericana). Según su conteo, la publicidad a favor de Massa goleó a la que promovía al intendente de Lomas, Martín Insaurralde. Ahora se mejoró un poco, se consuela relativamente. Puestos a escrutar la viga en el ojo propio, los bonaerenses K reconocen que antes de agosto (en promedio) se subestimó el compromiso o se dio por hecho que se tenía amarrado un piso más alto de adhesiones. “Perdimos una interna sin darnos cuenta”, asume una figura comprometida a full. Las divergencias acerca de las responsabilidades propias o de organizaciones de compañeros están latentes o presentes en sordina. La traducción es ponerle más activismo. El consabido “aparato” se moverá más. La pregunta del millón es si eso mueve votos en un marco de preferencias bastante demarcado por las Primarias. Las respuestas desde quienes se afanan a diario es que algo incidirá, su veracidad se medirá con el escrutinio final. La información de las encuestas es un insumo para el optimismo de la voluntad: “El mismo 11 de agosto un 20 por ciento de los votantes no conocía a Insaurralde”, he ahí un obstáculo a remover. El candidato cabeza de lista recorre todos los partidos de la provincia, mezcla actos y reuniones con organizaciones sociales o grupos de interés. Va a tres o cuatro partidos por día. Otros ámbitos: En tiendas de Massa la hipótesis de trabajo es más serena, pongámosle inercial. El resultado fue muy propicio, el éxito imanta adhesiones, los sondeos confirman ese análisis. Algún destello irrumpe apenas en el cielo azul. En esta semana, el intendente de San Martín Gabriel Katopodis, chuceó en público a Massa para que aceptara debatir con sus rivales en público. Varios programas de tevé se ofrecen remixando el interés propio con un discurso republicano, que siempre queda bien. La Universidad de San Martín ofrece un marco institucional al debate, sería una innovación grata en la conservadora cultura política dominante. La bolilla uno del manual dice que a Massa le conviene gambetear los convites a debatir y la bolilla dos, que sus laderos no deben discutirle en público los ejes de campaña. Algo interfirió, acaso desplantes o malos tratos en el día a día. Como fuera, la golondrina no hace verano: en el espacio de quien puntea, la inquietud es menor. La pelea a gritos entre el diputado Francisco de Narváez y el árbitro Javier Castrilli sugiere que la política y el peronismo reformatean muchas conductas. Acaso por eso sean tan potentes, atractivos y peligrosos. Castrilli, en su profesión, era un moralista severo, acaso un fundamentalista. Pero jamás un oportunista trivial, un chanta sin “códigos” como mostró en su autoexclusión de las listas. El episodio es un síntoma de la angustia que se percibe en las filas del Colorado de Narváez. El canillita Omar Plaini tiene las barbas remojadas. Los peronistas hacen un culto de acompañar a sus compañeros hasta las puertas mismas del cementerio. Lo hacen con desparpajo y hasta con humor... negro. El problema que debe preocupar a Plaini es que, si se sigue achicando la intención de voto, su banca está en peligro, o sea que el difunto sería él. Gobernadores en prospectiva: Ricardo Colombi fue reelegido gobernador en Corrientes, Gerardo Zamora es favorito para serlo en Santiago del Estero en octubre. La tendencia general, vale observar, es que esos ejemplos no se repetirán con facilidad dentro de dos años. El voto de agosto, las mediciones de opinión previas, la “sensación térmica” política insinúan que las reelecciones han sido puestas en entredicho por sectores vastos de la sociedad. Algunos mandatarios provinciales reparan en ello y emiten señales que hubieran sido asombrosas un tiempo atrás. El eterno formoseño Gildo Insfrán desliza en declaraciones cuasi públicas y en diálogos con la dirigencia “del palo” que no irá por su enésima re-re. Es un modo de preservar la legitimidad y de contener a la tropa propia, alentando sus ambiciones de relevo. Otros gobernas todavía no muestran reflejos similares, tal vez deban hacerlo más pronto que tarde. Las reglas institucionales también cierran caminos. Tres gobernadores con virtualidad de presidenciables no pueden volver a postularse en 2015: el porteño Mauricio Macri, el bonaerense Daniel Scioli y el entrerriano Sergio Urribarri. La emergencia de los intendentes tiene, pues, ingredientes de voluntad y también de imposición fáctica. La sagacidad de Massa fue primerear en ese escenario. El intendente de Corrientes, Carlos “Camau” Espínola, fue otro ejemplo, que perdió haciendo una buena elección. Colombi sorprendió el lunes ulterior a los comicios con su duro cuestionamiento a los medios nacionales, léase a Clarín y en especial a su vicepresidente José Antonio Aranda. La acusación a los poderes fácticos no es monopolio del kirchnerismo, acaso porque dista mucho de ser una fantasía, un delirio del “relato”. Congreso, 2014, su ruta: El FpV “provincializa” las campañas un cachito, hay más juego para los candidatos. Pero nadie se engaña: las elecciones de medio término son un plebiscito sobre el gobierno nacional y ésta no hará excepción. Claro que las tácticas de Cristina Kirchner se desarrollan en otros tableros, por ejemplo en cómo gobernará los años venideros. El miércoles se tratarán en Diputados el Presupuesto y la “ley de cheque”. El oficialismo deberá sudar la gota gorda para poner quórum propio y para conseguir las mayorías respectivas. Para el quórum puede contar con diputados “foráneos” que accedan. Uno de ellos es el salteño de PRO Alfredo Olmedo, quien, hasta ahora, fue partidario de sentarse siempre en el recinto. El fueguino Rubén Darío Sciutto podría ser otro, aunque se alejó del bloque oficialista recientemente. En camino al ma-ssismo, mal atendido en la confección de las listas, Sciutto ahuecó el ala. Hasta acá fue el único desde agosto, no hubo la fuga en manada que profetizaban algunos. Sobre el impuesto al cheque ya se insinúa una discusión legal: si es necesaria mayoría absoluta o si basta la de los presentes. El kirchnerismo podría aducir que, tratándose de una prórroga y no de la creación del tributo, basta la mayoría simple. La oposición propondrá el otro criterio y se prepara para judicializar si llega la aprobación sin mayoría especial. Se trata de una fuente principal de recursos para el Estado. En otro contexto se podría exhortar a la cooperación o acordar un modo de coparticipación que contemple más a las provincias. En el actual, las controversias suelen jugarse a todo o nada. La oposición, cabe esperar, no tensará la cuerda tanto como para dejar sin Presupuesto al Gobierno, extremo al que llegó en los buenos tiempos del Grupo A. Hay quien piensa que esa experiencia fracasó, hay quien apuesta a restaurarla a partir de diciembre. O el miércoles, si pinta. En la cancha se verán los pingos, como es de rigor.
Gieco: "Yo no trabajo para el gobierno de la Ciudad porque no trabajo con menemistas" El cantautor León Gieco hizo estas declaraciones y además, aseguró que el jefe de Gobierno porteño Mauricio "Macri es un menemista más, es una política neoliberal con la que no estoy de acuerdo y no puedo ser compinche de esa gente". Durante una entrevista con Radio América, Gieco recordó que "a (Carlos) Menem nunca le di la mano porque sabía de ese neoliberalismo al que nos iba a llevar, a la catástrofe que nos llegó en el época de (Fernando) De la Rúa". Asimismo, insistió que "tengo un problema ideológico y decidí no trabajar con la municipalidad de Buenos Aires, igual no me necesitan mucho", manifestó y agregó que "el otro día me preguntaron y dije que con Macri nos llevamos bárbaro: ni él me contrataría, ni yo trabajaría para él". Además Gieco fue consultado por el fallo de la Corte Suprema de Justicia que declaró la plena constitucionalidad de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y aseveró: "me parece muy trascendente, muy impactante, porque es un nuevo formador de cultura, de sociedad, es una excelente noticia para la libertad de expresión". "Si te fijás en algunos países avanzados como Alemania o Estados Unidos, es el Estado el que controla la concentración de los medios, que es un tema muy importante", explicó. A su vez indicó que "la concentración de los medios es un negocio y es problemática porque es ideológica", y advirtió que "de esta forma se va a generar la pluralidad de voces, de opiniones, para hacer un país un poco más grande". Durante la entrevista, también se refirió al programa de Jorge Lanata y aseguró que "a Lanata hay que verlo para saber lo que hay que hacer". "No puede ser que se la pasó denunciando al Grupo Clarín y ahora trabaja para ellos. Esas cosas no me las banco", enfatizó. En ese marco, señaló que "hoy todo el mundo se manifiesta y dice lo que piensa, lo que me parece muy bien". Por último, señaló que lo quiere mucho a (Hermes) Binner, le di el tema `El ángel de la bicicleta` para su campaña para la gobernación pero el otro día hizo una declaración que me afectó muchísimo, dijo que si estaba en Venezuela votaba a Capriles, no puedo entender eso", finalizó el cantautor santafesino. "EL IMBECIL" Introduccion Del Solo De Guitarra: E|-----------------------------------------------------| B|-------3---1-------------------------3---1--0-1-3----| G|---------------0-2-0---------------------------------| D|---0-----------------3-0-----0-3-0-------------------| A|-------------------------0-3-------------------------| E|-----------------------------------------------------| D C D C Em7 D Sos de los que quieren que los chicos estén pidiendo guita y comida en las calles D C D C Em7 D Cerrás las puertas de tu auto falo, cuando los chicos te piden un mango D C Em7 D Cuidado Patri, guarda Ezequiel, cuidado el bolso con cosas de valor D C Em7 Cuidado Nancy, poné el brazo adentro, de un manotazo te sacan el reloj A C D Soy su padre y les voy a explicar que piden para no trabajar A C D No tuvieron la suerte de ustedes de tener un padre como el que tienen Sos de los que miran el retrovisor y cierran todo, todo justo a tiempo Y esa manito que golpea el vidrio te hace revolcar en tus pobres triunfos Cuidado tía, vos que en todos confiás, ese pañuelo que es de seda francesa Cuidado chicos, miren sin mirar, porque estos entran enseguida en confianza Soy su padre y les voy a explicar que piden para no trabajar No tuvieron la suerte de ustedes de tener un padre como el que tienen Sos un imbécil que a los chicos culpás de la pobreza y la mugre que hay Que nunca te echen, rogale a tu Dios, porque en el culo te pondrás ese auto No quiero que me limpien el parabrisas porque está limpio y lo van a ensuciar No quiero que me pasen esa estampita, de alguna iglesia la habran ido a robar Soy su padre y les voy a explicar que piden para no trabajar No tuvieron la suerte de ustedes de tener un padre como el que tienen

EL LIBRO QUE RECOMENDO INDIO ANTE 120 MIL PERSONAS Pabellón del infierno Masacre en el Pabellón Séptimo es un libro hecho a pulmón que retrata la muerte de más de 65 presos en Devoto, en 1978, quemados, asfixiados y baleados. Durante el recital en Mendoza, el mayor de la historia del rock argentino, el Indio, lo recomendó. Ahora es un boom. Veinticinco segundos de las tres horas que duró el recital del Indio Solari en Mendoza, el sábado 14 de septiembre. Durante apenas veinticinco segundos, debajo de la lluvia y atravesadas por el frío, 120 mil personas escucharon de boca del músico, una de las pocas veces que habló porque hablar le hacía tiritar los dientes: “Para el que tiene el hábito de la lectura ha sacado un libro una escritora que se llama Claudia Cesaroni –dijo el Indio, mientras alguien desde el público gritaba ‘¡Cobos traidor!’–, que estaría bueno leer sobre la masacre del año ’78 en el pabellón séptimo en Devoto. Aquellos que tengan el hábito de leer, cómprenlo, léanlo y se enterarán de las verdaderas razones de la masacre que hubo ahí”. Pasaron los 25 segundos y empezaron los casi cinco minutos del tema “Pabellón séptimo (relato de Horacio)” que todo el mundo tararea pero que recién ahora empezarán a tener noción directa de lo que canta la letra. Entre las 120 mil personas, Claudia Cesaroni, abrigada literalmente hasta los ojos, no podía creer lo que estaba escuchando. Con un nudo en la garganta y una sonrisa que se le iba en ancho más allá de los límites que dejaba el hueco de la capucha de la campera, festejó abrazada con el grupito de amigas con las que había llegado al autódromo, cinco horas antes de que iniciara el recital. “En ese momento –dijo a este cronista–, me di cuenta de que todo este esfuerzo valió la pena.” Darse cuenta no implicó necesariamente ser consciente del movimiento que se avecinaba. Al día siguiente, empezaron a llegar mensajes en todos los soportes que a uno se le pueda ocurrir. Fans de los Redondos, fanáticos del Indio, amigas, amigos, libreros, gente que conocía y gente que no conocía, muchos pedidos insólitos o por motivos increíbles. Todos querían saber “dónde se consigue el libro” y alguno hasta arriesgó el mangazo. El libro tiene una particular carga artística: comentado por el Indio, con dos temas musicales que tratan su argumentación, su tapa, además, está ilustrada por Rocambole, músico y diseñador de todas las tapas de los discos de los Redondos, que para el libro diseñó y donó una ilustración, una mano que surge entre los barrotes de una cárcel pidiendo ayuda. El 14 de marzo del ’78, al menos 65 personas alojadas en el pabellón 7 de Devoto murieron quemadas, baleadas, asfixiadas, encerradas con candado tras las rejas, sin que jamás se abriera una investigación, y cuyo relato periodístico trascendió en aquel momento cargando la culpa a los muertos: fue conocido como el Motín de los colchones, que lentamente se fue dispersando en el olvido, con el humo y el olor a carne quemada. Claudia Cesaroni, abogada, criminóloga, y especialmente dedicada a problemas carcelarios –que, en su caso, habrá que entender como problemas de los detenidos para sobrevivir en las cárceles–, cuenta que después de recorrer unidades penitenciarias, escribir unos cuantos libros sobre el sometimiento de los adolescentes al sistema penal adulto, de las perpetuas aplicadas a menores de 18 años o del sufrimiento extra e infrahumano que significa estar tras las rejas, decidió avanzar con la idea de relatar lo que había ocurrido el 14 de marzo del ’78 en el penal de Devoto sobre la base de lo que había leído en Crónica de muertes silenciadas. Villa Devoto, 14 de marzo de 1978, del maestro de criminólogos, Elías Neuman. Y revelar que lo que se conoció como un motín en realidad fue una masacre, ya que “los presos en ningún momento se enfrentaron a los guardias”. Uno podrá decir que los ciclos son redondos y quizás haya algo de cierto: el primer paso concreto, Cesaroni lo dio el 15 de septiembre de 2011, sin imaginar que exactamente dos años después 120 mil personas escucharían la recomendación de lectura en vivo y en directo de boca de un ídolo. Aquel día abrió un blog, www.masacrepabellon7.word press.com (que ya mutó a masacreenelpabellonseptimo.word press.com y también en Facebook como Masacre Pabellón 7) en cuya primera entrada explicó que “existe una mirada parcial sobre lo que pasó durante la dictadura militar 1976-1983 en las cárceles argentinas” y señaló su intención de demostrar que los sufrimientos de los presos llamados “comunes” fueron semejantes a los de los presos políticos, y que por lo tanto debían considerarse en muchos casos como delitos de lesa humanidad. Y la masacre del pabellón séptimo se le apareció como el ejemplo más claro para revelar. ¿Por qué un blog? Cesaroni hilvana la historia: de recorrida por las mesas de saldo de las librerías de avenida Corrientes, encontró un libro, Falsos testigos del porvenir. El caso de los condenados por la cara: Abderrazak Mounib y Ahmed Tommoubi, en cuya tapa aparecía “la foto de dos personas pobres. Podrían ser fotos de cualquier sumario policial que se iniciara en Villa Oculta, La Cava o el barrio Carlos Gardel”. Se trataba de dos marroquíes acusados de una serie de violaciones en Barcelona en el ’91, por lo que entre nosotros conocemos como portación de cara. Su autor, Braulio García Jaén, un periodista español, antes del libro había hecho un blog. Tiempo después de leer aquel libro, Cesaroni leyó un reportaje que el Diario Hoy, de La Plata, había publicado en 2008 al cumplirse 30 años de la masacre del pabellón séptimo. Habían localizado a un sobreviviente en la capital bonaerense, Hugo Cardozo, quien en la nota reclamaba que se reflotara el caso y lo consideraba como un delito de lesa humanidad. Buscar a Cardozo fue parte del emprendimiento. Otra vez, Cesaroni encontró que el círculo se cerraba en su propuesta. Publicó el blog y “enseguida llegó un comentario –cuenta Cesaroni–. Era Hugo Cardozo”. El texto empezaba diciendo “hola claudia; decirte que tengo la piel de gallina al leer esto es poco...”. Había dado con el sobreviviente. Ese mismo mes, se reunió por primera vez con Cardozo y su pareja en La Perla, de La Plata. “Me contó a borbotones algunos de sus recuerdos del horror de aquel 14 de marzo, del antes y el después.” Cesaroni recuerda que Cardozo se puso lívido cuando vio la foto del Guampa, un compañero del pabellón, publicada en Los derechos humanos en el otro país, una crónica sobre la masacre, de Daniel Barberis, que se encontraba preso en ese momento pero en otro pabellón. En aquella reunión con Cardozo se consolidó la idea de conformar un grupo de investigación, al que luego se sumó Graciela Draguicevich, ex presa política, quien en el ’78 se encontraba detenida en Devoto, en un pabellón que se encontraba frente al incendiado. A quienes se sumaron un equipo del Cepoc (Centro de Estudios en Política Criminal y DD.HH.) y Andrea Casamento, de la Asociación Civil de Familiares de Detenidos en Cárceles Federales. En abril de 2012 lograron integrar un grupo de investigación histórica en el Centro Universitario de Devoto. Después de aquella primera reunión en La Plata, también surgieron dos datos y la simiente de la ilustración de la tapa, y finalmente, la recomendación del Indio Solari. Cesaroni supo que el músico había compuesto dos temas relacionados con la masacre: “Pabellón Séptimo (relato de Horacio)” y “Toxi taxi”. El primero, Solari lo compuso a partir del libro de Neuman, quien relata la historia de la masacre de Devoto revelada por un preso, Horacio, a quien el propio Neuman conocía porque representaba como abogado defensor junto a otro detenido, Pablo, quien no tuvo tanta suerte y murió en el incendio. El segundo tema lo compuso porque otro de los fallecidos era Luis María Canosa, cantante de Dulcemembriyo y muy amigo de Solari y de Federico Moura (Virus), y que había sido detenido por consumir drogas. Luis María Canosa, Dulcemembriyo Todo el libro Masacre en el Pabellón Séptimo fue hecho a pulmón, incluyendo la mención en el recital, y la donación de la ilustración de Rocambole. De hecho, la misma ilustración llevada a una placa fue colocada en el penal de Devoto, durante una ceremonia que se realizó en la puerta del pabellón, durante la gestión del ex director del SPF, Víctor Hortel, el 1º de octubre de 2012. Para la realización del libro propiamente dicho participaron además del Cepoc, la pequeña editorial Tren en Movimiento y la Cooperativa Esquina Libertad, organizada por un grupo de internos del penal de Devoto y participantes del CUD. Entre todos, incluyendo la autora, solventaron los gastos de edición y publicación. Hicieron remeras con el logo de Rocambole para vender y recuperar algo de lo invertido y difundieron paneles y jornadas en las redes sociales con notable persistencia. Y presentaron el libro en cuanto lugar se ocurrió como posible. El primero fue a principios de agosto pasado, un sábado, el 10, cuando en el festival BAN (Buenos Aires Negra) se organizó un panel dedicado a las experiencias del grupo, experiencias que derivaron en la producción del libro. La salida con sus primeros ejemplares de la imprenta coincidió para esa fecha. Por entonces se los veía a los coequipers del libro sudar tinta china y morder cronómetros con la ansiedad de llegar a la fecha de presentación con el libro en mano. Finalmente lo lograron. Este cronista obtuvo el suyo adquiriéndolo por Internet, un formato que el grupo incorporó por la necesidad de ubicar los ejemplares a como sea, sin esperar la distribución y venta por librería. Las expectativas eran (y siguen siendo) humildes. Básicamente todo el movimiento del libro consistió en cargar libros en el baúl del auto de Cesaroni y de quien tuviera auto y se moviera de acá para allá y recorrer puntos de presentación. Después del BAN, fue la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, Quilmes, la Feria del Libro de La Matanza, Lomas de Zamora, ayer San Nicolás. Y todo estaba organizado como para responder vía mail desde las direcciones de cinco o seis participantes de la movida. Pero el 15 de septiembre pasado, el grupo descubrió el poder de 25 segundos de mención en la boca del Indio Solari frente a 120 mil seguidores. Y los correos y redes sociales del equipo se saturó de mensajes, los teléfonos de llamadas, pedidos de librerías dentro del circuito de distribución y fuera también. Pedidos insólitos y otros que no tanto, pedidos de préstamo, la cesión o la donación incluso. Una madre no sabía de qué se trataba pero su hijo decía que “si lo recomendó el Indio por favor conseguímelo”, o “no tengo manera de acceder al libro”, cantidad de historias diferentes que llegaban a través de la recomendación del ídolo a enterarse de una masacre en una cárcel. Para Cesaroni y el equipo de investigación y de producción, conectarse con Solari derivó en uno de los comentarios en la contratapa del libro, un mail enviado por el Indio a la autora: “Me siento un hombre un poco más justo por el solo hecho de participar, con una canción doliente, en el proyecto que con tanto empeño y determinación llevan ustedes adelante”, firmado, Carlos “Indio” Solari. “Cuando nos enteramos de que el Indio Solari tenía un recital en Mendoza se nos ocurrió que era una buena oportunidad de presentar el libro allá y de paso ir a escucharlo”, dice Cesaroni. Después pasaron los 25 segundos.
Cemento fresco Omar Chabán agoniza en un hospital, delira e imagina que está discutiendo de plata con Luca Prodan. Tiene cáncer, pesa menos de 50 kilos y los médicos son pesimistas: le dan días, meses de vida. Tal vez no saben que Omar Chabán está muerto hace rato. Juzgado y condenado por el desastre de República Cromañón, su última invención, en su figura provocadora y desharrapada –proyectada entre la ambición, el arte, la megalomanía y la quimera– se condensan muchas de las contradicciones de un sistema perverso y corrupto que perdura. Cromañón ha logrado tapar la obra que lo sobrevivirá profundamente: esa obra es la marca visceral que ha dejado Cemento en la cultura popular argentina. Mucho antes de que a cualquier imbécil se le ocurriera prender fuego en un lugar cerrado, cuando la música –como dijo Charly García hace un mes a Radar– cumplía la función que tenía que cumplir (“que no es incendiar un boliche con bengalas, que no es manifestarse como en una cancha de fútbol, que no es que la banda siga a la gente...”), Cemento era un sitio de experimentación y vanguardia más que de rock. A partir del menemismo fue un vulgar espacio de recitales, que coincidió con la futbolización del rock argentino: un atajo para los que no podían llegar a Obras Sanitarias. En ese sentido, Cemento representó otro símbolo: el de la pauperización cultural. Ahora que se festejan los 30 años de la recuperación de la democracia, no se debería pasar por alto el espíritu del Cemento original cuando, dentro de una programación inspirada por audacias estéticas y ruptura, el rock era apenas una manifestación más. Chabán, su entonces pareja Katja Alemann y la madre de Katja, la actriz Marilousie Alemann, se endeudaron para poner a punto ese galpón de mil quinientos metros cuadrados con entrada por la calle Estados Unidos 1238, en el que vislumbraron la posibilidad de adaptar las tendencias europeas de teatro de riesgo y discotecas espacialmente despojadas, que Chabán había descubierto sobre todo en Berlín. La idea era que no perdiera el sabor argentino. “Yo quería hacer –-explicaba Chabán– una mezcla de la discoteca New York City y el Teatro San Martín que dirigía Kive Staiff, pero en un espacio gigante.” Cemento se inauguró el 28 de junio de 1985, un año más tarde de lo previsto. En 1984 estaba listo, pero una viga cedió y lastimó a un arquitecto y a un albañil. La reconstrucción del techo y el dinero para asumir juicios laborales lo demoraron todo. Once días después de la apertura, Katja Alemann quiso dar un golpe de efecto y decidió celebrar el 9 de Julio con una performance que hoy el imaginario colectivo de aquella grey invernal de sobretodos oscuros evoca como memorable. Cuenta Katja: “Entré en un mateo, desnuda, amordazada y atada con cadenas. Mi única ropa eran tules celestes y blancos. Estaba vestida de la Patria. En la barra me esperaban, desnudos como efebos, Batato Barea y Gabriel Chame. Me alzaron y me llevaron al escenario. De fondo se escuchaba el Ave María. Los chicos se me acercaban y me tocaban: no podían creer que estuviera desnuda. Batato los espantaba con gestos ampulosos. De pronto sonó el Himno Nacional. Rompí las cadenas y quedé sola, iluminada por antorchas”. Ese Cemento modelo ’85 extendió su revulsión dos o tres años más, en sintonía con otros locales que abrían o empezarían a abrir, como el Parakultural, Palladium, más tarde el Rojas. Fue el surgimiento y la consolidación de la escena under, que marcaría el arte de las décadas siguientes. El origen de parte de los festejos oficiales del Bicentenario a cargo de Fuerza Bruta habrá que rastrearlo en aquellas humosas noches, cuando La Organización Negra profundizaba en el teatro de acción con el espectáculo UORC. En Cemento, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota presentaron el disco debut Gulp! ante 850 personas. Ahí crecieron Omar Viola y Vivi Tellas, Batato Barea presentó La Cama y Las Gambas al Ajillo agitaron la obra Subdesarroshow. El desencanto con el Alfonsín del Felices Pascuas y la economía que se despeñaba lentamente hacia la hiperinflación, sumado al divorcio entre Chabán y Katja Alemann, fueron dejando sin margen al Cemento de la intrepidez. Chabán comprendió que el rock era el negocio del momento, y el galpón se convirtió en el refugio de bandas en ascenso como Ratones Paranoicos, Attaque 77, Divididos y tantas más. Ya no había un público de Cemento: el público era de las bandas. Fue el fin de una época cultural y política, y comenzaba otra performance: la del menemismo. Son, finalmente, noticias de un siglo que aparece demasiado lejano, probablemente aderezadas por cierta empecinada nostalgia. Lo concreto es que Omar Chabán agoniza en un hospital y delira con los fantasmas de ese pasado. Tal vez sea su mejor final posible. Que los ecos de voces amigables como las de Batato o iracundas como la de Luca se impongan en estas noches febriles y logren desplazar los ecos de otros fantasmas: la danza espectral de los 194 muertos del maldito Cromañón.

CRECE EL USO MILITAR EN SEGURIDAD QUE AUSPICIA EL COMANDO SUR Mal de Muchos La confusión entre tareas policiales y militares comenzó en Colombia, siguió en México y en Centroamérica. La fomenta Estados Unidos, que suministra entrenamiento, en forma directa o a través de Colombia, siempre advirtiendo que es por excepción mientras mejora la capacitación policial. Un saldo devastador: ineficiencia para controlar el delito y graves violaciones a los derechos humanos. Un mal resultado electoral previo en México o una elección próxima en El Salvador, como motivación política. El presidente salvadoreño Mauricio Funes extendió por otro año el despliegue de tropas del Ejército para apoyar a la policía en tareas de seguridad contra el delito y lo amplió de 19 a 29 zonas del país, citando las encuestas que reflejan “el impacto positivo de la presencia militar en las calles”. En junio de 2014 habrá elecciones presidenciales allí. El periodista Funes, quien llegó al gobierno en 2009 postulado por el partido del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, explicó que se trataba de una medida excepcional. Lo mismo dijo hace un año el entonces jefe del Pentágono, Leon Panetta, durante la Décima Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas que sesionó en Punta del Este, donde expuso la nueva “Política de Defensa para el Hemisferio Occidental”. Panetta dijo que algunos países que se sienten desbordados por “la difusión del narcotráfico y otras formas de tráficos ilícitos, pandillas y terrorismo” recurren a las Fuerzas Armadas para realizar tareas que competen a las fuerzas policiales civiles. Aunque ésta “no puede ser una solución a largo plazo”, por el momento el Pentágono está dispuesto a cooperar para fortalecer “la capacidad de las autoridades civiles y las fuerzas del orden de los países amigos”. Panetta no fijó plazos para la vigencia de esta excepción. Haz lo que yo digo En El Salvador, las Fuerzas Armadas realizan patrullajes conjuntos con la policía y ocupan posiciones en 62 “puntos ciegos” de la frontera, por los que “se filtra todo tipo de mercancía ilegal, contrabando, drogas, tráfico de personas e infinidad de negocios ilegales”, según explicó Funes. Además, decidió estacionar soldados en las instituciones penales más peligrosas, donde recientes motines provocaron la muerte de dos reclusos y heridas a otros 25. También en Venezuela, 3.000 soldados participan en tareas policiales en aquellos barrios de Caracas que tienen tasas más elevadas de criminalidad. En un discurso pronunciado en la Academia Militar de Fuerte Tiuna, el presidente Nicolás Maduro dijo que la inseguridad era el mayor problema del país. El patrullaje militar de las calles se extenderá luego al resto de Venezuela, cuya tasa anual de homicidios es de 54 por cada 100.000 habitantes, según datos oficiales que organizaciones no gubernamentales elevan a 73 por 100.000. Una de esas organizaciones, PROVEA, alegó que las Fuerzas Armadas no están preparadas para la aplicación de la ley en la lucha contra el delito. Ya en 2007, un funcionario que visitó Colombia junto con el entonces jefe del Pentágono, Robert Gates, dijo a la agencia Reuters que si bien en las últimas décadas se pensó que las Fuerzas Armadas deberían alejarse de las funciones policiales, tal como ocurre en Estados Unidos, algunos países latinoamericanos carecen de fuerzas policiales aptas, y llevaría años mejorarlas y convencer a la población de que hacen falta fuerzas policiales más poderosas. Si bien la ley Posse Comitatus prohíbe desde 1878 el empleo de tropas militares en asuntos de seguridad dentro de los Estados Unidos, ésta es una de las escasas doctrinas sobre la democracia cuya exportación carece de prioridad política. Por el contrario, el Pentágono y su Comando Sur propician tal actuación y la interoperabilidad entre policías y militares latinoamericanos. En su trabajo “La transformación del Estado de Seguridad: de hacer la guerra a luchar contra el delito”, los académicos Peter Andreas y Richard Price sostienen que en la globalización esa frontera se ha hecho borrosa y que los intereses de seguridad del Estado se definen ahora más en términos “de disuadir evasiones de la ley que invasiones militares”. Esto va más allá de la teoría. En enero de 2012 el Comando Sur dio comienzo a la Operación Martillo, que incluye a tropas del Ejército, la Guardia Costera, y las policías, en las costas centroamericanas del Pacífico y el Caribe, con barcos, aviones, soldados, marineros y policías de los países participantes. La intervención estadounidense es coordinada por la Fuerza de tarea conjunta interinstitucional - Sur, con sede en Key West, Florida, que integran militares y civiles, de las Fuerzas Armadas y organismos de seguridad estadounidenses, como el FBI, la Aduana y la DEA, todos a órdenes del Comando Sur. A ellos se agregan organismos militares y de seguridad de países de Latinoamérica, el Caribe y Europa. En 2010 la revista Diálogo, que edita el Comando Sur, sostuvo que “los oficiales de enlace de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Francia, México, los Países Bajos, Perú, España y el Reino Unido ayudan a combatir el tráfico ilícito en un complejo proceso de cuatro etapas que consiste en detección, monitoreo, intercepción y detención” (http://www.dialogo-americas.com /es/articles/rmisa/features/viewpoint/2010/10/01/feature-02). Esto fue antes del incidente por el avión militar estadounidense que intentó ingresar a Ezeiza un cargamento no declarado de armas de guerra, equipos de comunicación encriptada, programas informáticos y drogas narcóticas y estupefacientes. La semana pasada se anunció que la fragata misilística USS Rentz, en la que embarcó personal policial de la Guardia Costera, confiscó un cargamento de cocaína valuado en 8 millones de dólares, que era transportado por un pesquero al norte de las Islas Galápagos, donde la 4ª Flota realizaba “Operaciones contra el Crimen Transnacional Organizado”. Militares para compensar Además de su Estrategia Nacional de Control de Drogas, el gobierno estadounidense sostiene cuatro programas regionales en América Latina: la Iniciativa Mérida, en México; la Asociación de Seguridad Ciudadana en Centroamérica; la Iniciativa de Seguridad de la Cuenca del Caribe y la Iniciativa estadounidense-colombiana de Desarrollo Estratégico. El programa centroamericano contiene metas que no guardan relación con las misiones militares tradicionales, como garantizar la seguridad en las calles, interceptar delincuentes y cargas de contrabando, establecer una efectiva presencia del Estado en comunidades en riesgo y fomentar la coordinación y cooperación entre países contra amenazas a la seguridad. México es el país donde más profundo fue el compromiso militar en el enfrentamiento con los carteles de la droga. Esa decisión fue adoptada en el primer año de su gobierno por el ex presidente Felipe Calderón, quien buscó compensar así la débil legitimidad política provocada por su estrecha victoria electoral en 2006 y las denuncias de fraude de la oposición. El fracaso de su estrategia se mide en la asombrosa equivalencia numérica entre los 45.000 soldados que desplegó, los 44.000 que desertaron y las 48.000 personas asesinadas durante su sexenio presidencial, pero también en la falta de mejoras significativas en la cantidad de drogas que salen de sus fronteras en dirección a los Estados Unidos. Un balance devastador de esa experiencia puede encontrarse en el informe publicado por Human Rights Watch, “Ni seguridad, ni derechos: ejecuciones, desapariciones y tortura”, según el cual miembros de las fuerzas de seguridad habrían participado en más de 170 casos de tortura, 39 desapariciones y 24 ejecuciones extrajudiciales, por los cuales no hubo un solo condenado. Los propios militares dicen en su descargo que no están preparados para ese tipo de lucha y además se quejan por la ausencia de un marco jurídico que asegure la legalidad de sus actos y los ponga a salvo de reproches penales, que, según temen, caerán sobre ellos y no sobre los políticos que les ordenaron hacerlo. No es mejor el record investigativo sobre los crímenes cometidos por el narcotráfico: la justicia sólo condenó a 22 personas. En cambio, muchos funcionarios judiciales participaron en las violaciones de derechos humanos, incluyendo jueces que dan por válidas confesiones obtenidas bajo tortura en bases militares y peritos médicos que omiten o minimizan las lesiones de los detenidos. La corrupción carcomió a las Fuerzas Armadas. Media docena de generales fueron detenidos por sus nexos con el narcotráfico, y estalló una guerra de acusaciones entre distintos bandos militares, que se señalan unos a otros como cómplices de los carteles. A modo de advertencia, la revista mexicana Emeequis tradujo un informe publicado en el New York Times por el profesor de psiquiatría Richard Friedman sobre el efecto sobre los soldados estadounidenses de las operaciones especiales en que participan, con abuso de drogas y más muertos por suicidio que en combate. El sucesor de Calderón, Enrique Peña Nieto, prometió revisar la estrategia y crear una Gendarmería de 40.000 efectivos para ir reemplazando en forma gradual a las Fuerzas Armadas. Pero una vez en el gobierno redujo la dimensión de esa nueva fuerza a sólo 5.000 hombres, y demoró el prometido regreso de los militares a sus tareas específicas. No obstante, arguye que las muertes violentas se redujeron un 20 por ciento, aunque las técnicas de cuenta de cadáveres que se aplican no garantizan la exactitud de ningún cómputo. Tropas de elite En la Operación Martillo, las fuerzas de Estados Unidos participan junto con los siete países centroamericanos, más Canadá, Colombia, Francia, Holanda, España y Gran Bretaña. Pero en su informe anual al Congreso, el jefe del Comando Sur, general de Infantería de Marina John Kelly, anunció recortes presupuestarios que reducirían su efectividad. Esta escasez de recursos ha influido para que Estados Unidos se incline por un mecanismo de presencia e influencia a bajo costo. La DEA y el Departamento de Estado capacitan tropas de elite de esos países, pero luego reciben apoyo desde bases construidas por el Pentágono en Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. El año pasado, tropas estadounidenses y fuerzas especiales hondureñas realizaron cinco acciones conjuntas de interdicción. En tres de ellas se produjeron tiroteos en los que fueron asesinados ciudadanos que no tenían actividad alguna relacionada con las drogas, entre ellos un chico de 14 años y dos mujeres, una de ellas embarazada, que navegaban en una lancha taxi cerca del pueblo de Ahuas. En otro episodio fue abatido el piloto de un avión derribado cuando hizo “un gesto amenazante”. En un tercer caso, la Fuerza Aérea Hondureña derribó dos aviones que según los norteamericanos eran sospechosos de tráfico de drogas, y todos sus ocupantes murieron. En Guatemala, un contingente de 171 marines estadounidenses tripularon el año pasado 250 vuelos de “detección y monitoreo”, según la propia información de la Marina. Como los militares de Estados Unidos sólo pueden usar las armas si son atacados, identifican personas y embarcaciones sospechosas sobre el litoral y los ríos de Guatemala y dejan a las fuerzas guatemaltecas las confiscaciones y arrestos. En octubre del año pasado, mientras la delegación de Guatemala llegaba a Punta del Este, donde apoyó el empleo militar en cuestiones ajenas a la Defensa, las Fuerzas Armadas ejemplificaron qué ocurre cuando los militares con sus armas letales se vuelcan a las tareas policiales, al matar a seis campesinos y desaparecer a otros que protestaban contra las altas tarifas de luz. Falsos positivos Pese a los recortes que a partir de 2010 han disminuido la denominada asistencia estadounidense de seguridad, y aun cuando esta tendencia declinante alcanzó también a Colombia, ese país aún es el principal receptor regional en 2013, con 279 millones de dólares, seguido por México, con 154. Esto no reduce el involucramiento estadounidense con las fuerzas armadas y policiales en América Latina, aunque cambia su naturaleza. Las organizaciones estadounidenses especializadas en el monitoreo (ver “Una política fallida”) advierten que se está haciendo más ágil y flexible, pero aún menos transparente, con acento en aviones no tripulados, por ahora sólo para vigilancia, pero con la promesa de asesinatos selectivos en una próxima etapa; ataques cibernéticos y fuerzas de Operaciones Especiales. Las fuerzas especiales que se están retirando de Irak y Afganistán podrán volcarse a tareas de entrenamiento, asesoría, operaciones sobre aspectos civiles y recopilación de datos e información confidencial en América Latina. Esas misiones permiten que “se familiaricen con el terreno, la cultura y los oficiales clave en países donde algún día podrían operar. Y que el personal de los Estados Unidos reúna información confidencial sobre sus países anfitriones”, sostiene un estudio conjunto de tres organizaciones que monitorean las actividades estadounidenses en el exterior (WOLA, Oficina de Washington para Latinoamérica; Latin America Working Group y el Center for International Policy). Ese documento, titulado “Hora de Escuchar: Tendencias en Asistencia de Seguridad de los EE.UU. hacia América Latina y el Caribe”, cita un informe reciente del diario Washington Post según el cual la Agencia de Inteligencia para la Defensa, DIA, espera duplicar el número de efectivos clandestinos que envía por todo el mundo. También se incrementará el uso de aviones no tripulados y la robótica. Colombia, presentada por el general Kelly como el modelo exitoso de intervención militar en asuntos de seguridad, se ha convertido en el delegado de Estados Unidos para la capacitación de militares y policías de los demás países de la región. Desde 2005 ha entrenado a más de 13.000 personas provenientes de 40 países. La aceleración de este proceso es vertiginosa: 9.000 de ellas han recibido el entrenamiento entre 2010 y 2012, según información oficial del ministerio colombiano de Defensa. El informe colombiano enumera los países que enviaron a sus oficiales militares y policiales a capacitarse: México encabeza la lista de América del Norte, con 2543 hombres; Panamá (2491) y Honduras (1008) la de Centroamérica; Ecuador (974), Perú (592), Brasil (153) y la Argentina (139) la de Sudamérica. Los Lanceros colombianos suministran en la base de Tolemaida el tipo de entrenamiento para fuerzas especiales que antes brindaban los Rangers estadounidenses. Entre los asistentes hasta ahora no se registran argentinos. La experiencia colombiana en operaciones contra el crimen organizado, interdicción de drogas y esfuerzos para arrestar a capos de la droga es tan indudable como las 4.715 ejecuciones extrajudiciales que le atribuye a su fuerza pública el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, casos conocidos como “falsos positivos”. En la misma cuenta pesan las acciones ilegales de vigilancia contra organizaciones y activistas nacionales e internacionales de derechos humanos, periodistas, jueces y miembros de partidos de oposición realizadas por el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), la oficina presidencial de inteligencia. “Resulta problemático que las fuerzas armadas colombianas, las cuales han estado involucradas en una guerra de medio siglo de duración, y que han actuado en lugar de una fuerza policial en muchas áreas del país, se desempeñen como entrenadores para fuerzas de seguridad en América Central y en otros países que están experimentando la violencia relacionada a las drogas, pero no se encuentran en una situación de conflicto armado. De hecho, algunos de estos gobiernos han tratado de limitar el papel de sus fuerzas armadas después de los conflictos que tuvieron lugar en la década de 1980, y ahora están revirtiendo esta situación.” Además, el entrenamiento impartido por oficiales estadounidenses suele detallarse en los anuales del Departamento de Estado, cosa que rara vez ocurre con el trabajo de los entrenadores colombianos financiados por los Estados Unidos, lo cual plantea un tema crítico de transparencia. “La subcontratación de entrenamiento a cargo de oficiales colombianos, sin contar con reportes suficientes sobre estas actividades, hace imposible asegurar que las unidades y las personas que imparten y reciben entrenamiento están libres de acusaciones de abusos”, sostiene el informe.
EL INAPLICABLE PLAN DE SEGURIDAD DEL MINISTRO GRANADOS A los bifes El festejo en la asunción de Granados desmiente la presunta emergencia por la cual fue designado, al tiempo que se trasladaban al conurbano 4500 gendarmes, sustituidos en la frontera por militares sin preparación ni doctrina. ¿Qué hace cerca de Granados el penitenciario Senoff, quien permitió que el rey de la efedrina tuviera celulares, alcohol y mujeres en la cárcel de Ezeiza? Un plan inaplicable, con 100.000 hombres que el presupuesto no soporta. En su primera conferencia de prensa, el intendente de Ezeiza y designado ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Alejandro Granados, dijo que “tenemos que ir a los bifes lo más rápidamente posible”. Esta puede ser una reminiscencia de sus comienzos profesionales, cuando integraba con su socio Alberto Samid la rama menemista de ganadería ambulante y faena circunspecta, de cuando Carlos Menem premió tales conocimientos designándolo en la Junta Nacional de Carnes, o de cuando el nuevo edificio de su parrilla “El Mangrullo” se construyó sobre terrenos fiscales, con un crédito blando del Banco Ciudad, otorgado a su madre, porque Granados estaba inhibido. También la estanzuela La Celia, donde ocurrió el recordado tiroteo de 1999, se levanta en terrenos próximos al centro atómico de Ezeiza que pertenecieron al aeropuerto Internacional Pistarini, antes de pasar primero al usufructo y luego a la propiedad de Granados. Su hermana Leonor puso en duda la existencia misma del asalto e implicó sin decirlo que podría haberse tratado de un ajuste de cuentas societario. La expresión “barones del conurbano”, está inspirada en los “robber barons”, caracterizados así en 1870 por el periodismo estadounidense de investigación y utilizados por Karl Marx como ejemplo del pillaje como base de la acumulación capitalista primitiva. En cualquier caso, la referencia a los bifes no deja de ser llamativa tratándose de un hombre en cuyo distrito la policía ha constituido escuadrones de la muerte financiados por los comerciantes para librarlos de los pibes chorros sin molestos trámites judiciales. Varios de sus integrantes han sido condenados por la justicia (como los asesinos de Emanuel Salafia), otros quedaron a salvo porque sólo pagaron por la muerte lúmpenes reclutados por ellos (como en el caso del adolescente Diego Peralta). Fiesta en el Módulo Es de sobra conocido el festejo realizado en El Mangrullo para celebrar el resultado de la elección interna justicialista de 1988, porque allí Alejandro Granados conoció a Carlos Menem, lo cual tornó superflua la afiliación al radicalismo de su padre, el empresario gastronómico Santiago Granados, quien había recibido de la Fuerza Aérea el usufructo de la gastronomía en el Aeropuerto Internacional y temía perderlo con la democracia. Menos se recuerda que El Mangrullo también fue sede de la cena de camaradería de la policía bonaerense en diciembre de 2011, que terminó con una gritería de mutuas recriminaciones entre el jefe saliente, Juan Carlos Paggi, y el entonces director de Investigaciones, Roberto Castronuovo, quien sólo un mes más tarde también pasó a retiro. Los separó el jefe entrante, Hugo Matzkin, a quien el gobernador Daniel Scioli confirmó el viernes, acaso por esa cualidad de pacificador entre las distintas bandas de la gran familia policial. Pero Paggi es el candidato preferido por Granados para ocupar la secretaría de Seguridad de su ministerio, en una profundización del retroceso en el control político de las fuerzas de seguridad iniciado por el alcaide mayor penitenciario Ricardo Casal, que seguirá como ministro de Justicia. Granados también reclutó entre sus colaboradores al oficial del Servicio Penitenciario Federal Alfredo Javier Senoff, quien negoció el pase a disponibilidad en el SPF a cambio de no ser acusado ante la justicia por la penetración del narcotráfico. Senoff era director del Módulo 1 de la cárcel federal de Ezeiza, donde estaba alojado en condiciones de privilegio el llamado Rey de la Efedrina, Mario Segovia. La crónica del episodio, firmada en este diario el 29 de septiembre de 2009 por Horacio Cecchi, consigna que en el sector VIP que ocupaba Segovia se secuestraron “microondas, celulares, notebooks, una cantidad de dólares que algunos señalaban que llegaba a 15 mil y una cantidad de mujeres que algunos señalaban que llegaba a dos”. El Servicio sólo reconoció una fémina. La relación entre la brutalidad de las fuerzas de seguridad y la corrupción de sus integrantes es un clásico de la literatura internacional. En Nueva York fue acreditada en tres investigaciones realizadas a lo largo de un siglo por la Comisión legislativa presidida por el senador Clarence Lexow, en la década de 1890; la Comisión presidencial encabezada por el juez federal George Wickersham, en la de 1930 y la Comisión municipal Mollen, en la última década del siglo XX. En su investigación “Street Justice”, la académica Marilynn S. Johnson escribió que esas comisiones demostraron que la corrupción y la brutalidad se extendieron en los barrios más pobres, en los que los inmigrantes y los residentes no blancos tenían poca capacidad de resistir. También, que la policía transfería allí a los oficiales abusadores como forma de castigo por sus inconductas. Pero en realidad así “castigaba al vecindario más que al oficial”. Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe En la Argentina, Rodolfo J. Walsh describió el mismo fenómeno hace 45 años desde el Semanario CGT con una serie de notas en la que presentó a la policía de Buenos Aires como “una jauría de hombres degenerados, un hampa de uniforme, una delincuencia organizada que actúa en nombre de la ley. La secta del gatillo alegre es también la logia de los dedos en la lata”. La relación promiscua entre el narcotráfico y la policía bonaerense actual fue puesta de relieve en el informe de la comisión senatorial que investigó el crimen de la nena Candela Sol Rodríguez, mientras en Córdoba y Santa Fe las respectivas cúpulas aparecen involucradas como avanzada del delito sobre las instituciones de seguridad. Córdoba era la única provincia que tenía a un policía como ministro de Seguridad, Alejo Paredes, quien al ser designado escogió para sucederlo al frente de la fuerza al comisario Ramón Frías. Ambos tuvieron vinculación con el servicio de informaciones D2 durante la dictadura, según denunció en uno de los juicios por crímenes de lesa humanidad el ex policía Luis Urquiza, secuestrado y torturado en esa unidad en 1976, y que logró exiliarse tres años después. De regreso al país, en la década de 1990, denunció lo sucedido, pero el Director de Inteligencia Criminal de entonces era el ex D2 Luis Yanicelli, en la actualidad condenado a prisión perpetua, y Paredes era su secretario. Urquiza también denunció que Frías amenazó al comisario Julio César Giménez para que dejara de investigar el asesinato de su padre en el D2, si no quería que le ocurriera lo mismo. Aunque el gobierno de José De la Sota acusó al gobierno nacional de una maniobra en su contra utilizando al fiscal de la causa (¡sólo porque forma parte de Justicia Legítima!) las pruebas sobre la corrupción en la policía de drogas eran tan abrumadoras que Paredes y Farías debieron presentar la renuncia. Scioli desoyó las recomendaciones de aquella comisión investigadora, que incluían la exoneración de medio centenar de altos mandos policiales, comenzando por su jefe, Hugo Matzkin. Con Paggi de segundo y Senoff como colaborador, esos contactos espurios ascienden a una pantalla superior. Mientras, el jefe policial de Ezeiza con el que Granados se presentó por primera vez en público, Francisco Rupnik, reincidió en la periódica propuesta de recrear el Servicio Militar Obligatorio para sacar a los chicos de la calle. Cuando Scioli le tomó juramento ante un crucifijo de madera de medio metro (por Dios, por la Patria y por los Santos Evangelios), Granados respondió a la pregunta con un estridente “¡¡¡¡Síííííí, juro!!!!” al que una claque entusiasta respondió “Olé... olé... ole... Aleeee, Aleeeee”, en un clima festivo que no condice con la presunta emergencia por la cual 4500 gendarmes fueron sustraídos de la frontera, donde los reemplazan efectivos militares, para realizar tareas cuya confusa descripción no parece encajar en ninguno de los supuestos de las leyes de Defensa Nacional, de 1988, de Seguridad Interior, de 1992, y de Inteligencia Nacional, de 2001, en las que se expresa el mayor consenso multipartidario alcanzado por la democracia argentina en treinta años. Mientras un centenar de cadetes de la Escuela Vucetich formaban con sus uniformes prusianos y una pluma en el casco plateado, dos camionetas de la confitería más cara de la ciudad, “El Rey del Dulce”, descargaban el servicio para culminar el festejo. Luego de su irónico vaticinio acerca del ruido que hará la gestión de Granados, Casal paladeaba el plato frío de la venganza sobre todos sus críticos, con la satisfecha expresión de “ahora sí van a ver lo que es bueno”. Con apresurado tono presidencial, Scioli dijo que a nadie se le ocurriría cuestionar el progresismo de Lula por haber enviado el Ejército a las favelas, y citó una frase del ex presidente brasileño. “¿Si nos derribaron un helicóptero, con qué quieren que disparemos? ¿Con pétalos de rosas?”. Doble desatino: en Brasil se ordenó a las tropas desalojar varias favelas ocupadas por la estructura militar de los carteles de la droga, en una operación breve y con rápida retirada, para que pudieran hacerse cargo las estructuras de seguridad y de asistencia social. Aquí, el único helicóptero que falta no fue derribado por los narcos con bazucas ni misiles. Se perdió con su piloto, Alejandro Ferzola, el 2 de enero de 2011, en el trayecto entre Coronel Brandsen y Santa Teresita. En un año y medio, la policía de Scioli ni siquiera pudo encontrar sus restos. Y la intervención que se reclama de los militares argentinos no está contemplada en su doctrina, organización, equipamiento ni capacitación. De armas llevar El primero que respondió a la convocatoria de Granados fue su colega de Tres de Febrero, el dirigente de la UOM Hugo Curto, quien salió a cazar ladrones durante dieciocho horas sin dormir, con chaleco antibalas y flanqueado por dos policías no aptos para el horario de protección al menor. La foto difundida por el propio municipio podría ganar un concurso sobre la inseguridad o ilustrar un debate académico acerca de la vigencia en el siglo XXI de las doctrinas del criminólogo italiano del siglo XIX Cesare Lombroso. Escéptico sobre la utilidad de la Justicia, el ex boxeador Curto encabezó junto con Gerónimo Venegas, Hugo Moyano y Omar Maturano la campaña “No jodán con Perón”, cuando dos jueces citaron a Isabel Martínez en sendas causas sobre los crímenes de la Triple A, en 2007. “Todo el mundo sabe que esto en lugar de ser una investigación es un hecho político”, reclamó Curto, quien también pidió que se investigaran “los asesinatos de José Ignacio Rucci y de Augusto Timoteo Vandor”. Igual que Granados, Curto dijo que tenía un arma en su casa y aseguró que lo mismo ocurre en casi todos los hogares argentinos. Si esto fuera así, la política de desarme emprendida por Scioli y el gobierno nacional, habría sido un completo fracaso. Sin embargo, el programa argentino, que ya destruyó 193.000 armas de fuego, fue elegido por una organización internacional con sede en Londres como uno de los tres mejores del mundo. Dentro de dos meses se elegirá al ganador del cotejo. Del mismo modo, la Comisión de Seguimiento de la Convención Interamericana Contra la Corrupción propuso como modelo para todos los países de la OEA la política de transparencia que Nilda Garré aplicó mientras fue ministra de Seguridad. En una nota al Estado Nacional, la Comisión destacó el desarrollo de cursos de capacitación, análisis de contrataciones públicas y el “examen de las declaraciones juradas patrimoniales presentadas por las personas designadas en los cargos superiores de las mencionadas fuerzas y seguimiento de denuncias de posibles actos de corrupción que derivaron en presentaciones judiciales o sumarios administrativos”, e instó “a implementar ese tipo de experiencias y controles en otros organismos públicos”. Es obvio que las preocupaciones del gobierno bonaerense discurren por otro andarivel. En mayo, Curto inauguró junto con Scioli la sede descentralizada de la Escuela de Policía “Juan Vucetich” en Tres de Febrero. “La inseguridad es el flagelo más importante que tenemos”, dijo entonces. Su derrota en las PASO de agosto fue una de las peores del Gran Buenos Aires, lo cual relativiza la idea establecida de que la seguridad fue el principal determinante del voto. Que Curto es un hombre de acción no sorprende a nadie. Hace poco fue sobreseído en el juzgado de instrucción Nº 35 de la Capital, en la causa por violencia doméstica caratulada “Hugo Curto y otros s/amenazas”. Mientras Curto, que fue derrotado, intenta mostrar su rotunda personalidad, Granados, que ya ascendió un casillero, trata de disimular la suya. Con membrete del municipio de Ezeiza distribuyó dos fotos y un comunicado en el que se refiere a sí mismo en maradónica tercera persona con prosa exquisita (como la hubiera calificado Adolfo Bioy Casares): “Un intendente al que se lo tildaba de ‘Mano Dura’, ‘Insensible’. Pero al mejor estilo de un hombre que fue su amigo del alma, ‘Néstor Kirchner’, se salió del protocolo y luego de tomarle juramento el gobernador, Alejandro, inmediatamente se abrazó con su esposa la Diputada Nacional Dulce Granados, su compañera soporte emocional del nuevo ministro”. La relación entre intendentes y armas no es privativa de ninguno de los sectores que se disputan la hegemonía bonaerense, aunque algunos ponen más el cuerpo que otros. El 31 de agosto fue detenido el barrabrava del club Tigre Cristian Franco Carbonel, cuando circulaba armado junto con Jonatan Walter De Vicenzi y Emanuel Ricardo Luján. Les secuestaron dos armas de guerra (una Beretta .9mm y una Browning 11.25) con un proyectil en cada recámara y cargadores completos. La Beretta tenía la numeración limada y la Browning, la inscripción Aeronáutica Argentina. Carbonel estaba enyesado por una fractura producto de un balazo, tenía una condena a tres años de cárcel por asociación ilícita, de 2006, y otra de diez años por homicidio de 2005. Estuvo detenido desde 2004 hasta 2011, cuando la justicia le concedió la libertad condicional. Pese a estos antecedentes, al salir consiguió empleo en el municipio de Tigre, que conduce Sergio Massa. El fiscal de Rincón de Milberg, Mariano Magaz, no incorporó la actuación al Servicio Informático del Ministerio Público, como ya había hecho con el asalto a la casa del intendente. (En ese sistema SIMP es posible trabajar en borrador, que permite modificar y guardar el documento; a la firma, de modo que sólo puede verlo el fiscal o el defensor que lo realiza, y firmado. Sólo en este tercer caso se puede ver en todas las dependencias conectadas y es imposible modificarlo.) Mientras en la Legislatura bonaerense las disidencias políticas impiden tratar alguno de los proyectos de creación de policías comunales, Granados avanzaba con su implantación de facto, como corresponde a un hombre rudo. Así, anunció que los intendentes deberán diseñar sus propios planes de seguridad y asumir un papel más activo en la lucha contra el delito. “El jefe de policía del distrito es el intendente, el que tiene que marcar el rumbo, el que debe decir dónde ponemos el patrullero y dónde ponemos la Gendarmería”, llegó a decir. Cada gestión intentó innovar en la confección del mapa del delito. Carlos Arslanian lo encomendó a las direcciones departamentales de la policía. Carlos Stornelli, a la Dirección de “Evaluación de Información para la Prevención del Delito”, un reducto de la guerra fría y de la Doctrina de la Seguridad Nacional que sistematiza la información centralizada por el Centro de Operaciones Policiales. Con Casal se realizó un chequeo minucioso delito por delito en la departamental Mar del Plata, y se detectó una discordancia sideral. La misma falta de confiabilidad tiene el mapa que confecciona esa Dirección y del que Casal ordenó no informar al Secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni. Granados también dijo que los efectivos de Gendarmería se quedarán para siempre en el conurbano, mientras otras fuentes del gobierno afirman que sólo será hasta fin de año, cuando egresen la misma cantidad de nuevos oficiales de las escuelas de policía. Mejor así. La Gendarmería está capacitada para enfrentar ciertos delitos vinculados con la frontera, como contrabando, trata de personas o tráfico de drogas. Su permanencia en el conurbano es tan inapropiada como el patrullaje de playas en verano por agentes penitenciarios entrenados para el manejo de detenidos. Otro anuncio de Granados fue el incremento del personal a 100.000 efectivos, que “tengan en orden sus chalecos, patrulleros y armas”. De los 55.000 efectivos actuales, sólo 18.000 pertenecen al escalafón de comando y cumplen tareas en la calle. Dadas las condiciones de trabajo pre-industriales vigentes, ante la convocatoria de la Policía Metropolitana, donde cobran al ingreso 15.000 pesos, se presentaron 4.500 bonaerenses. La Metropolitana eligió cerca de un millar, de entre los legajos más limpios. Es obvio así que los prometidos 100.000 efectivos no son soportables por el presupuesto provincial.

Magdalena escracha pero no le gusta que se lo hagan a ella Victor Hugo Morales habló sobre la indignación de la periodista ante la CIDH. Resaltó su "hipocresía" ya que recordó que ella misma fue "la persona que me escrachó en esta radio". Magdalena Ruíz Guiñazú participó con grupo de periodistas de la denuncia ante la CIDH de supuestas persecuciones mediáticas por ser "comunicadores independientes". Desde Continental se manifestó muy molesta por los escraches recibidos y por la respuesta de Cancilleria. "Me tomó por sorpresa las declaraciones de la Argentina ante la OEA. Nilda Garré nos acusó de haber viajado a Washintong para victimizarnos. Lo de victimizarnos me parece no solo insultante sino una mentira. Todo Buenos Aires pudo ver los afiches". Pero Victor Hugo Morales recordó que Magdalena justamente fue una precursora en esta materia. En 2011 en plena entrevista radial con el candidato a la presidencia, Ricardo Alfonsín, le preguntó "¿cómo se llama tu programa?" a lo que el relator respondió "bajada de línea". Acto seguido pretendió continuar el programa dejando la indirecta a gusto del consumidos pero, tras las repreguntas de VHM, dejó en claro que, para ella, el gobierno le daba dinero para que piense de determinada manera. "Es alguien que denuncia persecución a través de un escrache y fue la misma persona que me escrachó a mi en esta misma radio en una participación de compañeros de trabajo en una entrevista que estabamos realizando acusándome de ser pagado por el gobierno" recordó Victor Hugo. "Un escrache es también libertad de expresión si van para todos" dijo el relator sobre la doble moral de Magdalena que no soporta recibir críticas pero que ella las puede hacer sin reflexión alguna. Es mas, Catalina Botero, relatora especial para la libertad de expresión de la CIDH, se preguntó si estas manifestaciones no son actos genuinos de la sociedad civil y si limitarlos podría ir en contra de la libertad de expresión.
ESTADOS UNIDOS PROPICIA LA INTERVENCION MILITAR Y LA OPOSICION LO ACOMPAÑA Pena de muerte sin juicio Mientras el Comando Sur vuelve a propiciar la intervención de militares latinoamericanos en cuestiones de seguridad interior, varios candidatos opositores, como Alfonsín, Massa, De Narváez y Michetti, proponen implantar la pena de muerte sin juicio previo para presuntos narcotraficantes. En una reunión de la Junta Interamericana de Defensa, Washington propuso que las Fuerzas Armadas participen en tareas de seguridad ambiental y energética, a lo que se opuso la Argentina. El Comando Sur de los Estados Unidos recomendó a la Junta Interamericana de Defensa, JID, que las Fuerzas Armadas del continente participen en un plan de seguridad del medio ambiente y seguridad energética y la Argentina se opuso. El contrapunto, que se produjo el martes pasado durante una reunión informal de la JID realizada en Washington, constituye un paso más en la escalada estadounidense por borronear los límites entre las funciones de defensa y de seguridad y continuará el miércoles durante la sesión ordinaria de la Comisión de Seguridad Hemisférica de la OEA. En la Argentina varios candidatos de partidos opositores, como Ricardo Alfonsín, Sergio Massa y Gabriela Michetti, propugnan la sanción de una ley de pena de muerte sin juicio previo para presuntos narcotraficantes, de cuya aplicación se encargarían las Fuerzas Armadas. Dentro de su territorio, Estados Unidos mantiene la separación en los términos vigentes desde 1878 con la ley Posse Comitatus y en los últimos tiempos se ha inclinado por dotar a las fuerzas policiales de equipamiento bélico pesado que hasta ahora se consideraba de exclusivo uso castrense. En cambio, en América Latina propugna que las Fuerzas Armadas se aboquen a tareas de tipo policial, según la doctrina de las nuevas amenazas, que ya tiene más de una década de vigencia. El artículo 2 del Estatuto de la JID dice que el propósito del organismo es prestar a la OEA y a sus países miembros “asesoramiento técnico, consultivo y educativo sobre temas relacionados con asuntos militares y de defensa en el hemisferio”, pero no menciona las cuestiones de seguridad. Lo mismo ocurre con el Plan Estratégico de la JID. Por eso, en la reunión del miércoles 16, Estados Unidos intentará redefinir el alcance de los términos “asuntos militares y de defensa” y los conceptos de Defensa y Seguridad. También es previsible que la cuestión reaparezca entre el 21 y el 25 de octubre, durante la Conferencia Inter-Americana de Logística, que financiada por empresas privadas, se realizará también en Washington. Un programa de gobierno El programa de trabajo 2013-2014 de la JID, firmado por su director, el vicealmirante Bento Costa Lima Leite de Albuquerque Junior, constituye un capítulo de un programa de gobierno. Luego de temas militares y de defensa agrega que la JID se ocupará también “de disciplinas conexas relacionadas con el hemisferio”. También se propone incentivar la presencia en distintas actividades de la JID de la Comisión de Seguridad Hemisférica y la Subsecretaría de Seguridad Multidimensional, dos vías para eludir la separación de funciones. Otro objetivo del plan de trabajo es constituir a la JID como “organismo de asesoría técnica permanente de la Conferencia de Ministros de Defensa y establecer relaciones de cooperación con los organismos hemisféricos, regionales y subregionales de defensa y seguridad”. También se propone participar en la coordinación entre Fuerzas Armadas y de Seguridad “en el combate al narcotráfico” en Centroamérica y asistir a la Cuarta Conferencia de Ministros de Seguridad de las Américas. La JID incluso se propone instruir al Comité Interamericano contra el Terrorismo en la “protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales en la lucha contra el terrorismo”, armonizar su plan de trabajo con el de la Comisión de Seguridad Hemisférica y convertir al Colegio Interamericano de Defensa en una institución educativa de excelencia que ofrezca cursos de posgrado no sólo en defensa sino también en seguridad. A ese plan de trabajo de la Junta Interamericana de Defensa, la delegación de Estados Unidos agregó una recomendación propia: que la JID acepte la propuesta presentada por el Comando Sur y trabaje en conjunto con sus autoridades en “el desarrollo de un Plan de Cooperación Regional sobre el Medio Ambiente y la Seguridad Energética”. La delegación argentina presentó una serie de objeciones a este plan: - como parte del objetivo de ayuda humanitaria y auxilio en caso de desastres naturales, se invoca la Declaración de San Salvador sobre Seguridad Ciudadana y se propone un seguimiento de fenómenos que no se compadecen con el enunciado general, como las migraciones, el tráfico de personas y la delincuencia transnacional. Pero la Declaración de San Salvador se refiere a problemas de seguridad pública y no contempla temas de carácter militar o de defensa, los únicos que habilitan la actuación de la JID. Esa temática está excluida de las competencias de la JID, cuyo estatuto no la prevé. - las nuevas amenazas contempladas en los enfoques multidimensionales no obligan a su neutralización por instrumentos militares. En la Argentina la respuesta sólo concierne a los ministerios de Seguridad y de Justicia. - la propuesta coordinación de la JID con la Secretaría de Seguridad Multidimensional debe excluir el empleo de las Fuerzas Armadas en la seguridad pública de los estados, la lucha contra las drogas, las migraciones, la trata de personas y el terrorismo, que competen a otros organismos de la OEA, como la Comisión Interamericana contra el Abuso de Drogas (CICAD) y el Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE). Tampoco es admisible que la JID participe en foros, conferencias y organismos que tratan esos temas, que no forman parte de las facultades de la Junta Interamericana de Defensa. - la JID tiene la misión de apoyar a la Secretaría Pro Témpore de la Conferencia de Ministros de Defensa (que siempre está a cargo del país anfitrión) y de almacenar su memoria histórica, pero no está en aptitud para convertirse en su Secretaría Técnica Permanente, ya que la Conferencia es un foro de diálogo político entre los ministros y la JID un órgano de asesoramiento técnico-militar de la OEA. - también se debe aclarar que esas funciones de apoyo sólo se desempeñarán a requerimiento de la Secretaría Pro Témpore. - la Argentina tampoco acepta el propuesto “alineamiento de las estrategias de defensa y seguridad” que la JID debería apoyar. - al referirse a los instrumentos que componen el Sistema Interamericano de Defensa, el plan de la JID le asigna funciones de cooperación con otros organismos interamericanos, cuando sólo fue autorizada a hacerlo en el proceso de revisión del Sistema, que impulsa la Argentina y del que la JID debería tomar nota. - la JID se arroga como “tareas implícitas” tareas que exceden sus funciones y misión. Menciona entre ellas la solicitud a los estados de determinadas informaciones que no competen a la JID, como por ejemplo datos sobre tecnología e industrias. - las conclusiones de la JID no mencionan el cumplimiento del mandato de la Conferencia de Ministros de Defensa y de la Asamblea General de la OEA, que dispusieron la revisión de todos los instrumentos y componentes del Sistema Interamericano de Defensa. Esto incluye en forma central a la propia JID. El conflicto está definido en términos claros. Mientras la Argentina reclama que el sistema político, representado por los ministros de Defensa y la Asamblea General, conduzca la revisión de la Junta Interamericana, la JID, con sede en Washington y financiamiento estadounidense, resiste la revisión de su rol y pretende avanzar con nuevas imposiciones sobre los órganos representativos de la voluntad popular. Durante la reunión informal del miércoles pasado no sólo la Argentina impugnó la pretensión estadounidense de que el Comando Sur recomiende a la JID la forma de cooperar en la seguridad energética y del medio ambiente como nuevo tópico de relaciones entre las Fuerzas Armadas de la región, sobre los modelos que aplican las Naciones Unidas y la OTAN. Canadá sostuvo que la creación de un comando operacional requería mayor discusión y puso en duda que la JID tuviera capacidad para el tema. Estados Unidos negó que propusiera un rol operativo para la JID. Además de coincidir en estos puntos con Canadá, México recordó que cada país tiene organismos especializados en la seguridad energética y del medio ambiente, tema en que los militares tienen, en el mejor de los casos, competencia subsidiaria, y sugirió que los países que estén de acuerdo con la propuesta pueden realizarla en forma bilateral con el Comando Sur. Esta es la lógica que desde hace años encuadra los avances estadounidenses sobre la región: una propuesta general que la OEA no acepta y que se impone después en la relación bilateral con distintos países, empezando por los más débiles, ya sea ante las amenazas descriptas, o ante el Pentágono y su Comando Sur, verdadero artífice y efector de la política de su país hacia Sudamérica. La Argentina reiteró algunos planteos que había formulado en la reunión ordinaria de la JID del mes pasado. En esa ocasión, sostuvo que como otros países sudamericanos prioriza la cooperación en estas materias en el marco subregional de la UNASUR y que es inconveniente involucrar a la JID en temas ajenos a la defensa. El derribo de las fronteras La separación tajante entre Defensa Nacional y Seguridad Interior es uno de los acuerdos básicos de la democracia argentina y cristalizó en tres leyes y un decreto sancionados bajo cuatro diferentes gobiernos. La ley de defensa nacional fue promulgada en 1988 por el presidente Raúl Alfonsín, la de Seguridad Interior en 1992 por el presidente Carlos Menem, la de Inteligencia Nacional en 1991 por el presidente Fernando de la Rúa, y el decreto reglamentario de la ley de Defensa por el presidente Néstor Kirchner en 2006. El artículo 4 de la ley de Defensa estableció que “se deberá tener permanentemente en cuenta la diferencia fundamental que separa a la defensa nacional de la seguridad interior”. Pero pasaron 18 años hasta su reglamentación. Horacio Jaunarena, quien fue ministro de los ex presidentes Raúl Alfonsín, Fernando De la Rúa y del ex senador a cargo del Poder Ejecutivo Eduardo Duhalde, confesó en un seminario organizado por Eduardo Menem y Roberto Dromi que nunca la reglamentó porque no estaba de acuerdo con el texto y el espíritu de la ley. Los considerandos del decreto reglamentario que la ministra Nilda Garré firmó junto a Kirchner descartan en forma expresa la utilización del instrumento militar en funciones ajenas a la defensa, “usualmente conocidas bajo la denominación de nuevas amenazas”. De lo contrario se pondría “en severa e inexorable crisis la doctrina, la organización y el funcionamiento de una herramienta funcionalmente preparada para asumir otras responsabilidades distintas de las típicamente policiales”. Ya bajo la presidencia de CFK se presentaron tres proyectos en el Congreso desandando ese camino. El primero, de 2010, lleva la firma de Francisco De Narváez y otros diputados del Peornismo Opositor (Expediente de la Cámara de Diputados 6657-D-2010, Trámite parlamentario 130, 09/09/2010, Defensa Nacional contra amenazas aéreas). El segundo, de 2011, fue presentado por la diputada de PRO Gabriela Michetti, a quien acompañan el propio De Narváez y varios diputados de los partidos de ambos (Expediente de la Cámara de Diputados 1791-D-2011, Trámite parlamentario 0028, 13/04/2011, Creación del Plan Nacional de Protección Aérea de la Frontera Norte). El tercero, de este año, pertenece al diputado radical Ricardo Alfonsín y a otros legisladores de su partido (Expediente 4817-D-2013, Trámite parlamentario 073, 18/06/2013, Ley de lucha integral contra el narcotráfico). Todos ellos coinciden en encomendar a la Fuerza Aérea el derribo de aeronaves que no respondan a intimaciones transmitidas por radio, señales visuales y disparos de emergencia con munición trazadora (De Narváez); el derribo deberá ser autorizado por el presidente de la Nación o por la autoridad delegada por él en el jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea (Alfonsín) y “en ningún caso se permitirá a las aeronaves irregulares, sospechosas u hostiles escapar hacia territorio extranjero” (Michetti). El proyecto de Michetti es el más explícito: han desaparecido las hipótesis de conflicto “en el subcontinente” (sic) y hoy los enemigos del estado “son el terrorismo, la narcoguerrilla, los movimientos separatistas, la piratería, etc.”. Estas amenazas “son de tal magnitud que deben ser consideradas materia propia de la defensa nacional”. A ellos se les sumó esta semana el candidato a diputado por el Frente Renovador, Sergio Massa, quien el viernes dijo que era urgente sancionar una ley que permitiera “voltear a los aviones de los narcos que entran al país”. El oficialismo se opone en forma explícita a semejante reforma. De hecho, en el Operativo Fortín Norte, el Ejército no recibió del ministerio de Defensa normas de empeñamiento, sólo pautas de comportamiento, que excluyen la entrada en combate, y la semana pasada en Río Gallegos, el ministro de Defensa Agustín Rossi ordenó que se limitaran a ocupar la parte del terreno de propiedad de la Armada que no había sido intrusada, sin siquiera portar armas de fuego. Los proyectos de Massa, Michetti, Alfonsín y De Narváez habilitarían a las Fuerzas Armadas a aplicar la pena de muerte, sin juicio previo, basada en la mera sospecha, incluso a quienes se estuvieran alejando del territorio nacional. Por suerte es dudoso que progresen en el Congreso, dada la cómoda mayoría del oficialismo.
DESCARRILÓ UNA FORMACIÓN DEL SUBTE B Justo en el día de la reinauguración tras el extenso paro de la línea B, una formación descarriló en el ingreso a la estación Juan Manuel de Rosas. Afortunadamente, no había pasajeros en su interior. Un mamarracho más y van... Este mediodía, en el primer día de funcionamiento de las dos nuevas estaciones tras el conflicto gremial que se extendió durante 19 días, un tren descarriló en el ingreso a la estación Juan Manuel de Rosas. proveniente de la cochera-taller de Urquiza. Sí, aunque parezca increíble los problemas de los subtes en la Ciudad de Buenos Aires parecen no tener fin. Al respecto, la empresa Metrovías atribuye el incidente a una "maniobra incorrecta" del personal. Afortunadamente, la formación no transportaba pasajeros. La concesionaria alega en un comunicado que el primer coche de una formación que salía de la cochera se descalzó de los rieles y produjo la activación del sistema de emergencia, por lo cual se interrumpió el servicio de la cochera-taller Rosas, aunque no se afectó el servicio de la línea.