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Tedoyconcuatro

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Primer post: 3 abr 2011Último post: 10 abr 2011
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El fin de Calfucurá, Batalla de San Carlos (de Bolivar)
Ciencia EducacionporAnónimo4/3/2011

Batalla de San Carlos (de Bolivar), el comienzo del fin Licenciatura en Historia. El 8 de marzo de 1872 las fuerzas del Ejército Argentino dirigidas por el General Rivas y el Coronel Boerr derrotaron a más de 3. 500 indígenas mandados por el cacique chileno Juan Calfucurá marcando así el inicio del fin de un reinado de terror que por más de 20 años asoló las poblaciones de la campaña argentina. Introducción Desde la llegada de los españoles al actual territorio argentino las diversas tribus indígenas que lo habitaban ejercieron una fuerte resistencia al avance del hombre blanco, lo que motivó que continuamente se produjeran enfrentamientos entre las partes en conflicto. Producida la Revolución de Mayo, los primeros gobiernos patrios debieron realizar negociaciones con los naturales con el fin de evitar que éstos llevaran a cabo ataques contra las poblaciones de la frontera, a pesar de ello y aprovechando que las fuerzas militares debían ser empleadas en las guerras por la independencia, voroganos, ranqueles, pampas y araucanos continuamente asolaban las estancias y poblaciones del sur de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza. Con el fin de terminar con las depredaciones el gobernador bonaerense Martín Rodríguez efectuó dos campañas en 1823 y 1824 que no dieron los resultados esperados debido a la falta de tácticas adecuadas; mejor suerte tuvieron las realizadas por el coronel Rauch en 1826 y 1827 que junto con los tratados de paz firmados por el entonces coronel Juan Manuel de Rosas lograron mantener la frontera en relativa paz. En esos momentos el interés por lograr este propósito era mayor que nunca debido al peligro que se corría por estar desarrollándose la guerra contra el Brasil, no debe olvidarse que uno de los propósitos de la desastrosa incursión imperial a Carmen de Patagones había tenido como principal objetivo el establecimiento de una alianza con las tribus locales para abrir un segundo frente de batalla a nuestro país. En 1833, Juan Manuel de Rosas realizó la primera gran campaña para pacificar la frontera, logrando mediante una combinación de tratados de paz y acciones militares neutralizar a los salvajes y mantenerlos en relativa inacción hasta 1852. La frontera avanzó hasta el río Colorado. Con su caída el 3 de febrero del citado año, los indígenas reiniciaron los ataques asolando la campaña y dando inicio a una etapa durante la cual las fuerzas nacionales sufrieron continuas derrotas y la frontera fue devastada. A las malas tácticas y a la falta de medios se sumaron los continuos problemas internos y externos, las luchas entre liberales y federales, la guerra con el Paraguay y las tensiones con Chile y Brasil, que hábilmente fueron explotados por los indígenas en su favor. Esto fue posible por la presencia de un cacique chileno que fue capaz de utilizar todas estas circunstancias en su propio beneficio: Juan Calfucurá. Calfucurá y la confederación de tribus En 1835, una caravana de unos 200 indios araucanos llegados de Chile se presentó a comerciar, como era habitual al menos una vez al año, con la tribu vorogana de Salinas Grandes (actual provincia de La Pampa). En el momento en que debían iniciarse los festejos por la reunión, los araucanos atacaron a sus parientes y en medio de un infernal griterío degollaron a los caciques Rondeau, Melin, Venancio, Alun, Callvuquirque y a muchos capitanejos y ancianos. Por primera vez se escuchó en las pampas el nombre del cacique Juan Calfucurá que comandaba a los chilenos. Inmediatamente procedió a ejecutar a otros caciques de tribus vecinas y a buscar la alianza con las mismas una vez "decapitadas". Fue así como atrajo a voroganos, pampas, ranqueles y araucanos y en pocos años formó una enorme confederación con la que dominó rápidamente el sur de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba San Luis, Mendoza, y las actuales provincias de La Pampa, Neuquén y Río Negro teniendo como centro Salinas Grandes. Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas firmó una serie de pactos por los cuales, a cambio de vacas, yeguas, bebidas, azúcar, yerba y tabaco, se abstenía de atacar la frontera, con lo cual la misma pudo mantenerse en relativa seguridad, pero aunque los malones disminuyeron no cesaron completamente. Derrocado Rosas el 3 de febrero de 1852, Calfucurá (calfú azul, curá piedra) dio una muestra de la nueva etapa que comenzaba en la trágica historia de la lucha contra el indio al atacar al día siguiente Bahía Blanca con 5.000 guerreros. La línea de frontera retrocedió hasta la existente en 1826 y todo lo ganado en la campaña de 1833 se perdió. El 13 de febrero de 1855 arrasó el poblado de Azul con una fuerza de 5.000 lanceros asesinando a 300 personas, cautivando 150 familias y robando 60.000 cabezas de ganado pero esto sólo era el principio. En septiembre del mismo año el comandante Nicolás Otamendi murió junto a 125 de sus hombres en un combate contra los indígenas en la estancia de San Antonio de Iraola. Ocho días después Yanquetruz, subordinado del cacique chileno, al frente de 3.000 guerreros asoló Tandil. Mientras tanto, Calfucurá saqueó la población de Puntas de Arroyo Tapalqué. Ante tanta destrucción, Mitre organizó un ejército al que llamó "Ejército de Operaciones del Sur" que constaba de unos 3.000 hombres y 12 piezas de artillería poniendo al frente al General Manuel Hornos. El 29 de octubre las fuerzas nacionales fueron atraídas por Calfucurá hacia una zona llana y fangosa llamada San Jacinto ubicada entre las sierras de ese nombre y el Arroyo Tapalqué donde la caballería argentina casi no podía moverse. Las fuerzas de Hornos fueron atacadas desde todas direcciones y sufrieron una terrible derrota quedando muertos sobre el campo de batalla 18 jefes y oficiales y 250 soldados, además 280 resultaron heridos y se perdieron numerosas armas, pertrechos y municiones. Aprovechando la victoria, los naturales continuaron los malones sobre las ahora indefensas poblaciones de Cabo Corrientes, Azul, Tandil, Cruz de Guerra, Junín, Melincué, Olavarría, Alvear, Bragado y Bahía Blanca. El ganado robado era en parte utilizado por los indios para propio consumo pero en su gran mayoría se llevaba a Chile donde era vendido a los estancieros locales que luego a su vez lo comercializaban en Europa. A pesar del desastre, los coroneles Conesa, Granada y Paunero lograron infligir algunas derrotas a los indígenas. La separación de Buenos Aires de la Confederación Argentina y más tarde las guerras civiles y con el Paraguay aumentaron la vulnerabilidad de la frontera. Esto obligó al gobierno argentino a celebrar humillantes tratados de paz por los cuales a cambio de alimentos, mantas, ganado y vicios (yerba, tabaco, alcohol) Calfucurá no atacaría la frontera, aunque los malones continuaron. El 5 de marzo de 1872, rompiendo el tratado de paz firmado con el gobierno del entonces presidente D. F. Sarmiento, el cacique chileno al frente de 3.500 guerreros cayó sobre los partidos de Alvear, 25 de Mayo y 9 de Julio asesinando a 300 pobladores, cautivando a 500 y robando 200.000 cabezas de ganado. Para que el lector tenga una idea de la magnitud de las fuerzas empleadas en estas invasiones debe tener en cuenta, usándolo como punto de comparación, que el Ejército de los Andes apenas superó los 5.000 efectivos. Cuando el grueso de los salvajes se retiraban con el botín fueron interceptados por las tropas de Rivas y Boerr en las proximidades del fortín de San Carlos (actual Bolívar), generándose la batalla que nos ocupa tratar. Las fuerzas opuestas a) El Ejército Argentino La composición de las fuerzas nacionales que intervinieron en San Carlos presenta varias particularidades. En primer lugar la misma era bastante heterogénea, estando formadas por regulares, guardias nacionales, vecinos e indios amigos, curiosamente estos últimos integraron el grueso de las mismas. La razón para esta diversidad estuvo dada por el hecho de que la invasión no era esperada y Rivas debió echar mano rápidamente de cuanto efectivo tenía disponible para impedir que los naturales se retiraran impunemente tras los saqueos. Tras la apresurada convocatoria que motivó que varios de los contingentes pudieran concentrarse, como veremos más adelante, gracias a repetidas marchas forzadas, la fuerza nacional quedó conformada de la siguiente manera: · Batallón de Infantería de Línea Nº 5, con 95 hombres y una pieza de artillería al mando del Teniente Coronel Nicolás Levalle. · Batallón de Infantería de Línea Nº 2 con 170 hombres con el Sargento Mayor Pablo Asies al frente. · Regimiento Nº 5 de Caballería de Línea con 50 hombres a cargo del Mayor Echichury y Plaza. · Regimiento Nº 9 de Caballería de Línea con 50 hombres al mando del Teniente Coronel Pedro Palavecino. · Guardias Nacionales de 9 de Julio bajo el comando del Capitán Núñez con 150 hombres. · Guardias Nacionales de Costa Sud dirigidos por el Teniente Coronel Francisco Leyría con 170 hombres, 800 guerreros de la Tribu aliada del Cacique General Cipriano Catriel con 800 guerreros. · Tribu amiga del Cacique General Coliqueo con 140 guerreros. · A estos efectivos hay que sumar los del servicio sanitario de las fronteras oeste y sur dirigidos por los cirujanos Juan M. Franceschi y Eduardo Herter, respectivamente. · En total 1.525 hombres aproximadamente: 165 infantes de línea, 100 hombres de caballería, 320 Guardias Nacionales y 940 indios aliados. En cuanto al equipamiento de los mismos era variado. La Infantería llevaba las carabinas Merrol a fulminante y Rayada a fulminante, sable bayoneta y machetes. La Caballería estaba provista con carabinas rayada y lisa a fulminante, sables y lanzas. Los indios amigos portaban lanzas, cuchillos, boleadoras y algunas carabinas. Tanto la Infantería como la Caballería llevaban chaquetas de brin, pantalones del mismo material y kepís. El primer arma calzaba botas o pantorrilleras de cuero con botín y la segunda botas. La vestimenta de los Guardias Nacionales era provista por los medios de cada uno de sus integrantes por lo que era muy heterogénea. Los indios amigos tenían un vestuario rudimentario que variaba según las posibilidades y posición social del propietario del mismo. La calidad de las caballadas a disposición de las fuerzas nacionales era en general buena, pero la agotadora marcha hasta San Carlos hizo que los animales se fatigaran excesivamente teniendo este hecho especial influencia para el desarrollo de las operaciones finales de la batalla. b) Ejército de Calfucurá En total, el cacique chileno logró concentrar en San Carlos alrededor de 3.500 guerreros bajo su mando supremo. En el momento de la batalla los dividió en cuatro grupos, tres de ellos con 1.000 hombres cada uno al frente de los Caciques Renquecurá, Catricurá y Manuel Namuncurá y el cuarto con 500 con Mariano Rosas que actuó como reserva. Todos montaban a caballo siendo la calidad de los mismos excelente, como era común entre los indios. El armamento era bastante rudimentario, la lanza era el arma más usual, hecha en general con caña tacuara elegida por su flexibilidad, la punta de las mismas podía ser de piedra o metal. Otras armas de uso generalizado eran las boleadoras, utilizadas para enredar las patas del caballo del rival o para golpear al oponente con ellas en el combate cuerpo a cuerpo. También se utilizaban cuchillos de diversos materiales. La vestimenta dependía de las posibilidades del usuario aunque en general era pobre, andando semidesnudos cubriéndose con algunas pieles y una vincha para sujetarse la larga cabellera. Sobre el lomo de los caballos se ponía una manta o jerga para protegerlo. Como puede verse el equipamiento de los indígenas era sumamente liviano lo que les daba una gran agilidad sobre todo para escapar ya que en general evitaban el combate salvo que consideraran que eran superiores al enemigo. La aproximación a San Carlos Calfucurá concentró sus fuerzas en Salinas Grandes y se movió hacia 9 de Julio, recorriendo aproximadamente unos 300 kilómetros en 5 días, pasando el día 5 de marzo la línea defensiva por la zona ubicada entre los fortines Quemhuimn y San Carlos. Enseguida saqueó los partidos de 25 de Mayo, Alvear y 9 de Julio, tras lo cual retrocedió hacia el lugar por donde había penetrado la línea defensiva llevando consigo el botín consistente en ganado, cautivos y todo tipo de objetos producto del robo. El 5 de marzo a las 2 p.m. en 9 de Julio camino hacia Buenos Aires, el jefe de la frontera Oeste, Coronel Juan C. Boerr fue informado por el Capitán de Guardias Nacionales Núñez de la invasión de Calfucurá. Inmediatamente ordenó al citado Capitán la movilización de sus fuerzas, también giró órdenes para que el Cacique General Coliqueo ubicado en 9 de Julio se le incorporara por el lado de Quemhuimn y para que el Teniente Coronel Nicolás Levalle que estaba en el fuerte General Paz hiciera lo mismo. A la vez se pidió apoyo los jefes de la fronteras Norte de Buenos Aires y Sur de Santa Fe, Coronel Francisco Borges, y Sur, Costa Sur y Bahía Blanca General Ignacio Rivas. A las 2.30 p.m. de ese día, el Cnl. Boerr inició la marcha hacia la laguna del Curá con unos 100 Guardias Nacionales pero al enterarse de que los indios del cacique Raninqueo se habían plegado a los rebeldes modificó la dirección y se dirigió al fuerte General Paz buscando la incorporación de Levalle y Coliqueo. Allí llegó a las diez de la noche recibiendo la noticia de que los salvajes se encontraban en la laguna Verde en número aproximado a los 3.000. Al no llegar los refuerzos de la División Norte y ante el peligro de que los indios escaparan, el Cnel. Boerr decidió marchar hacia San Carlos con los Guardias Nacionales y los hombres de Coliqueo, ya incorporado, para cortar la retirada a Calfucurá. Partió el 6 de marzo a las 9 p.m. Al día siguiente, a las 9 a.m. llegó a San Carlos donde se le unió el Teniente Coronel Levalle con las fuerzas que había podido reunir procedentes de los fortines de la frontera Oeste. Durante el trayecto hacia el punto de reunión, Boerr debió enfrentar la dura resistencia ejercida por las avanzadas de Calfucurá. Mientras tanto el General Ignacio Rivas avanzaba a marcha forzada desde Azul para incorporársele con 390 soldados y 800 indios del Cacique Catriel. Rivas había partido desde Azul el 6 de marzo a las 2 a.m., llegando a San Carlos tras una marcha agotadora el día 8 a la madrugada, inmediatamente asumió el comando de las fuerzas nacionales. El Coronel Francisco Borges a la vez movilizó a sus hombres pero éstos llegarían recién a la tarde del día 8, cuando la batalla había concluido. El 8 de marzo a las 7 de mañana Rivas fue informado por el Sargento Mayor Santos Plaza, jefe de la descubierta, que la indiada de Calfucurá se movía. El comandante dispuso inmediatamente la partida de sus efectivos para interceptar a los salvajes. Las fuerzas nacionales quedaron organizadas en tres columnas de la siguiente manera: a la derecha el Cacique General Cipriano Catriel con 800 guerreros, en el centro el Mayor Asies con el Batallón Nº 2 de Infantería de Línea de 170 hombres junto con 50 del Regimiento Nº 9 de Caballería al mando del Teniente Coronel Palavecino. Finalmente el ala izquierda quedó conformada por el Batallón Nº 5 de Infantería de Línea al mando del Teniente Coronel Levalle con 100 plazas, 140 lanceros del Cacique General Coliqueo, 80 Guardias Nacionales de 9 de Julio y 70 vecinos protegidos por 50 hombres del Regimiento Nº 5 de Caballería de Línea, toda el ala era dirigida por el Coronel Boerr. La retaguardia fue cubierta por el teniente Coronel Leyría con 140 Guardias Nacionales y 40 indios amigos. Ante la proximidad del enemigo Rivas ordenó al Teniente Coronel Palavecino del Regimiento de Caballería Nº 9 que con sus tropas y 200 guerreros se constituyera en vanguardia de la división (ver gráfico fase I). Ante la inminente batalla, las fuerzas marchaban listas para enfrentarse a la indiada de Calfucurá en cuanto ésta se presentara, medida que resultó de lo más acertada. La batalla Palavecino que marchaba con la vanguardia a 3 kilómetros del cuerpo principal informó que los indígenas se aproximaban con fuerzas considerables por lo que Rivas ordenó al Coronel Ocampo que dirigía la columna del centro ubicarse con sus hombres a la izquierda de los de Palavecino. Entre tanto el Coronel Boerr ocupó la extrema izquierda y los guerreros de Catriel la derecha (ver gráfico fase II). Calfucurá organizó su ejército en cuatro grupos: el Cacique Renquecurá con 1.000 guerreros formó el ala izquierda, Catricurá con otros tantos se ubicó en el centro (indios de Salinas y Pincén), Manuel Namuncurá con 1.000 más formó la derecha (araucanos) y finalmente Mariano Rosas con 500 ranquelinos quedó como reserva. Calfucurá arengó a sus tropas e hizo desmontar a parte de sus hombres con el fin de utilizar las mejores caballadas para atacar al ejército nacional por los flancos. A continuación el ala derecha y el centro del chileno cargaron contra las fuerzas argentinas que respondieron echando pie a tierra y disparando sus armas contra la indiada que a pesar de las bajas se aproximó produciéndose un durísimo combate cuerpo a cuerpo. La falta de entusiasmo de las cargas de la indiada del Cacique General Coliqueo en el ala izquierda de Boerr permitieron que el enemigo les arrebatara la caballada, ante lo crítico de la situación Rivas ordenó a la reserva del Teniente Coronel Leyría reforzar dicha ala (ver gráfico fase III). En la derecha nacional Catriel hizo desmontar a la mitad de sus hombres, su indiada realizó las cargas sin decisión, fingiéndose vencidas. El valiente Cipriano solicitó a Rivas su escolta personal para colocarse a retaguardia de su propia indiada y fusilar a los que intentasen desertar con lo que permitió mantener firme este sector. Poniéndose él mismo al frente de sus hombres realizó una impetuosa carga contra la indiada de Renquecurá logrando rechazarla. A media hora de comenzado el combate el resultado del mismo era dudoso, las fuerzas de Calfucurá cargaban continuamente sobre los flancos nacionales siendo rechazados en todas las oportunidades; a medida que el tiempo pasaba los salvajes iban internando el ganado robado en el desierto por lo que Rivas decidió definir la batalla. A tal fin ordenó a Ocampo, Boerr, Coliqueo y Leyría que rompieran el cerco cargando contra el enemigo. El Batallón Nº 2 de Infantería de Línea abrió un intenso fuego contra la derecha enemiga a la vez que las fuerzas de Leyría, Coliqueo y Catriel dirigidas personalmente por el General Rivas realizaban una impresionante serie de cargas que rompieron las líneas enemigas comenzando el desbande de las fuerzas de Calfucurá. También Boerr con sus tropas reorganizadas se les unió contribuyendo con eficacia a la derrota de los salvajes. Rota la línea de batalla enemiga y desmoralizados los indios, Rivas comenzó la persecución que se extendió por unas 14 leguas completando de esta manera la completa dispersión del enemigo. La misma no pudo prolongarse más debido al cansancio de la propia caballada, el polvo, la falta de agua y el calor del día. Las consecuencias de la batalla Al culminar la batalla quedaron sobre el campo 200 guerreros de Calfucurá muertos y numerosos heridos. Las fuerzas nacionales tuvieron 35 muertos y 20 heridos. El cacique chileno que por más de 20 años había asolado impunemente la campaña argentina había sido escarmentado y se retiraba a Salinas Grandes a curarse las heridas. La rapidez con la que reaccionaron Boerr y Rivas ante la invasión para cortar la retirada de los salvajes, la velocidad con que se efectuaron las marchas forzadas, el valor de las fuerzas nacionales e indios amigos y el coraje y acertadas tácticas de Rivas en el momento clave del combate permitieron la victoria que marcó el inicio del fin de la confederación de tribus creada por Calfucurá. El 4 de junio del año siguiente éste murió con casi 100 años de edad en Salinas Grandes, su testamento decía: "No entregar Carhué al huinca", lo que señalaba que aún quedaba una dura lucha por delante. Tras su muerte comenzó la disgregación de su confederación, el reinado de terror del cacique araucano tocaba sus horas finales y las campañas de Alsina y Roca terminarían para siempre con el peligro del malón afirmando la soberanía argentina en las tierras del sur. Calfucurá, en definitiva, no era nativo de las pampas argentinas, sinó oriundo de Chile, en donde llevaban la hacienda botín de los malones, con la comnivencia de los gobiernos trasandinos. Pero, ya todo pasó, y solamente posteamos este relato histórico, para que los amigos de Taringa se recreen conociendo más de nuestra rica historia, la que no nos enseñan en las escuelas. Saludos sinceros

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La Conquista del Perú, traicón tras traición
La Conquista del Perú, traicón tras traición
Ciencia EducacionporAnónimo4/9/2011

LA CONQUISTA DEL PERÚ La primera vez que los españoles llegaron a territorio peruano fue durante el segundo viaje de Francisco Pizarro en 1527. Atravesaron gran parte de la costa norte: Paita, Sechura, Pacasmayo, hasta la desembocadura del río Santa desde donde decidieron regresar a Panamá. Después de este suceso Pizarro viajó a España. Los tres socios de la conquista Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernando de Luque se dirigieron a Toledo donde consiguieron la firma de Capitulación de Toledo, el 26 de julio de 1529, concediéndole a Pizarro el título de gobernador, capitán general, adelantado y alguacil mayor del Perú. Isla del Gallo Con autorización oficial de la corona española partieron de Panamá al Perú el 20 de enero de 1531, con 180 hombres y 39 caballos. Luego de haber pasado más de cuatro meses en la isla de Puna, desembarcaron en Tumbes, en abril de 1532. El 15 de agosto de 1532, Pizarro fundó la primera ciudad española en el Perú, San Miguel de Tangarará. Posteriormente marcharon rumbo a Cajamarca donde sabían se encontraba el Inca Atahualpa. Llegaron el 15 de noviembre de 1532. En Cajamarca se pactó una entrevista con el Inca para la mañana siguiente. El 16 de noviembre, luego de una breve entrevista en la Plaza de Armas , el inca fue capturado y miles de indios asesinados. Atahualpa había acudido con un ejército desarmado menospreciando el poderío bélico de los españoles que ayudados por grupos enemigos al Inca lograron asestar un duro golpe a las fuerzas incaicas. Captura del Inca Atahualpa permaneció prisionero casi nueve meses. Había ofrecido llenar dos cuartos de plata y uno de oro a cambio de su libertad. Sin embargo, fue vilmente engañado y finalmente fue asesinado en la Plaza de Armas de Cajamarca el 26 de julio de 1533. Inicialmente se le condenó a la pena de la hoguera, pero al haber aceptado el bautismo se le cambió por la del garrote. Los españoles se repartieron un cuantioso botín, correspondiendo a la corona española la quinta parte (quinto real). Funerales de Atahualpa Luego de estos sucesos Pizarro decidió partir rumbo al Cusco, saliendo el 11 de agosto de 1533. En la ruta, en el pueblo de Jaquijahuana apareció a su encuentro Manco Inca Yupanqui, hijo del inca Huayna Cápac, quien reclamó los derechos de sucesión. Pizarro lo proclamó como Inca y Señor de los Cuatro Suyos. El 14 de noviembre de 1533 los españoles con el nuevo Inca llegaron al Cusco, el pueblo los recibió con algarabía, considerando a Pizarro como el dios Huiracocha “El hacedor del mundo” y vengador de la muerte del inca Huáscar. Pizarro fundó cuatro meses después, el 23 de marzo de 1534, Cusco como ciudad española. Posteriormente, el 25 de abril de 1534, fundó la ciudad de Jauja como capital de su gobernación,. Manco Inca, luego de conocer las verdaderas intenciones de los españoles en el Perú, organizó una sublevación que terminó con el cerco del Cusco, el 3 de mayo de 1536. La lucha se decidió a favor del bando de los españoles, quienes el 16 de mayo tomaron la fortaleza de Sacsayhuaman. Para esto, los españoles tuvieron el apoyo de los huancas, cañaris, Chachapoyas, tarmas, huacas, Yauyos y chancas. Un héroe de esta lucha fue el general inca Cahuide quien prefirió arrojarse desde lo alto de la fortaleza antes que ser capturado. Otro levantamiento encabezado por Titu Yupanqui se había producido en Lima, sin embargo este personaje fue derrotado y asesinado. Diego de Almagro había fracasado en su expedición a Chile. Desesperado por riquezas capturó a Gonzalo Pizarro y Alonso de Alvarado que había llegado de la zona de Chachapoyas. El plan de Almagro era apoderarse del Cusco. Sin embargo, mientras Almagro viajó a Chincha tuvo noticias que los prisioneros habían fugado. El 6 de abril de 1538, Almagro se enfrentó en el campo de batalla contra Hernando Pizarro. Ésta se produjo en Salinas, muy cerca del Cusco. Diego de Almagro fue tomado prisionero y ejecutado en el garrote. El hijo de Diego de Almagro “El Mozo” fue quien dirigió al bando de los almagristas en su afán de venganza. Este fue el grupo que finalmente en Lima asesinó a Francisco Pizarro el 26 de junio de 1541, el pretexto fue que Francisco Pizarro planeaba matar a Almagro “El Mozo”. La suerte de “El Mozo” estaba echada, pues fue capturado y ejecutado por las tropas encabezadas por Cristóbal Vaca de Castro, enviado por el rey de España a poner orden. El virreinato del Perú, fue establecido el 20 de noviembre de 1542, designándose como primer virrey a Blasco Núñez de Vela. Este personaje fue hecho prisionero y ejecutado en Quito por el grupo rebelde encabezado por Gonzalo Pizarro. El sucesor del primer Virrey fue Pedro de la Gasca, su misión era capturar a Gonzalo Pizarro. En la batalla de Jaquijahuana, el 9 de abril de 1548, su misión fue cumplida. Gonzalo Pizarro fue decapitado y enterrado en la Iglesia de La Merced de Cusco, por azares del destino fue sepultado junto a dos de sus enemigos, Diego de Almagro y su hijo “El Mozo”. ”.

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Desgarradoras imágenes nunca vistas niñas de Guinea
Desgarradoras imágenes nunca vistas niñas de Guinea
FemmeporAnónimo4/10/2011

Francisco Coloma Colome ABLACIÓN CLITORÍDEA Ablación Clitorídea en la Guinea Española (Año 1951). (Reportaje Fotográfico Original del Dr. Francisco Coloma García). por Francisco Coloma Colomer (Médico-Ginecólogo.Hijo del Dr. Coloma) y Francisco Coloma Saiz (Historiador. Nieto del Dr. Coloma Dr. Francisco Coloma García (Estudiante de Medicina en la Facultad de Valencia) (1943) BIOGRAFÍA Dr. Francisco Coloma García (1917-1986) Nació en Almansa (Albacete). Hijo de Ernesto Coloma Martínez, acaudalado industrial, copropietario de la Fábrica Calzados Coloma S.A. y de Luz García Belmonte. Estudió el Bachiller en Madrid custodiado por sus tíos. Dr. Francisco Coloma García (1947) Comenzó su licenciatura de Medicina en Madrid pero, el inicio de la Guerra Civil, le obligó a trasladar la matrícula a Valencia, pudiendo terminarla al finalizar el conflicto. Se especializó en Urología y Oftalmología. Fue médico, por oposición, de la Compañía Transmediterránea entre los años 1946 y 1963, realizando un itinerario reiterado entre la Península, las Islas Canarias y la Guinea Española (actual Guinea Ecuatorial). Casó en 1950 con María Colomer Maisonnave y tuvo tres hijos: Francisco (1951), Luz (1952) y Adolfo (1955). Tras su periplo naval, trabajó en la industria farmacéutica para el Instituto Farmacológico Latino, con categoría de Inspector Jefe del Área de Levante, Baleares, Murcia y Albacete. El año 1976, regresó a la medicina en activo como Médico de Familia en el Centro de Salud de la calle Islas Canarias de Valencia, donde permaneció hasta su muerte en 1986. En el año 1951, el Dr. Francisco Coloma García obtuvo un permiso especial para realizar el reportaje fotográfico, que presentamos, sobre la ablación clitorídea. Éste fue un hecho totalmente extraordinario, ya que los ritos de iniciación son extremadamente reservados, incluso para los propios familiares. En África Occidental están ampliamente arraigados, incluso hoy en día, los ritos animistas y, dentro de estos, las ceremonias de iniciación de los/las jóvenes adolescentes como paso previo a la madurez. No se sabe, a ciencia cierta, si la ablación clitorídea es anterior o posterior a la influencia islámica, pero, sea como fuere, permanece vigente y arraigado por absurdo que nos parezca. La intervención consiste en la extirpación de la porción distal del clítoris con su capuchón, así como, de ambos labios menores. Esta ablación ocasiona una retracción tisular y estenosis vulvar que tendrá que ser vencida con el coito y, definitivamente, tras los partos; de todos modos, siempre permanecen secuelas de por vida. Con este proceso, se priva a la mujer de una de sus áreas más erógenas y convierte la penetración en una auténtica tortura en gran parte de los casos. REPORTAJE FOTOGRÁFICO El rito se comienza con una danza practicada por las jóvenes iniciadas en años anteriores. Las jóvenes ya iniciadas realizan el papel de anfitrionas. Danza de las adolescentes que van a ser iniciadas. Las aspirantes son conducidas por sus familiares a la entrada del Bosque Sagrado. Colocación de una aspirante mostrado sus labios menores y capuchón del clítoris que van a ser extirpados por las curanderas Una ayudante se coloca debajo de la aspirante para sujetarla con brazos y piernas. Otras dos ayudantes se sitúan a ambos lados para mantener las rodillas separadas y mostrar a la curandera la zona a escindir. Una vez inmovilizada la aspirante, la curandera se dispone a iniciar la extirpación con una hoja cortante. Escisión del labio menor izquierdo. Ante las convulsiones de la aspirante, interviene una cuarta ayudante para sujetar el tórax. La curandera sujeta el colgajo con su mano izquierda mientras termina la escisión con la navaja que porta en la derecha. Escisión del labio menor derecho. Muestra de la efectiva inmovilización ejercida, con las piernas, por la ayudante que está colocada debajo de la aspirante. Una aspirante de menor edad es sujetada por una ayudante, mientras aquélla, aturdida, se abraza a su cintura. Escisión de la porción distal del clítoris con su capuchón. Escisión clitorídea. Se aprecia la descomunal fuerza que está ejerciendo la ayudante para inmovilizar a la aspirante. Cuidados posquirúrgicos. Se coloca a las aspirantes sobre un lecho de hojas para que reposen, mientras se les aplican ungüentos hemostáticos y anestésicos en la zona intervenida. En este caso, mientras la aspirante recibe los cuidados, apreciamos que la ayudante trasera se mantiene aún en su puesto, aunque ya sin presionar con sus piernas. Colocación en reposo de la aspirante conmocionada. Joven, aturdida tras la ablación, es atendida por ayudantes y protegida por abundante hojarasca. Dos niñas iniciadas reposan atónitas tras la ablación. Visión frontal del resultado final de la intervención. El aturdimiento que lleva implícito el drástico abandono del cuerpo niño irrumpiendo en la edad adulta (Francisco Coloma Saiz-2003). Queridos amigos de Taringa, y amigos cibernautas, este post, ya lo había subido, pero, por falta de experiencia, lo había realizado mal, al subir todas las imágenes juntas, sin los debidos pie de foto. Ahora traté de ordenarlas, con el pie de foto original del Doctor Coloma García, testigo presencial de los hechos. Lamentablemente, esto se sigue haciendo, tal vez en menor escala, pero se hace, a tal punto que muchos de esa religión-cultura, que emigraron a Europa, tienen problemas con la justicia, pues por supuesto, está totalmente prohibido. Por ello, lo hacen clandestinamente, con el consabido riesgo de infecciones y aún muerte. Hemos visto en las Comisarías de la Policia Española, anuncios, informando de dicha ilegalidad, y animando a que si alguien sabe de algún caso, lo denuncie. Sin embargo, las victimas son amenazadas por sus parientes, aún sus propios padres, para que no hablen, y entre las familias y la colectividad, hacen oídos sordos, y es algo así como que DE ESO NO SE HABLA. No existen palabras para calificar semejante aberraión...solo podemos decir que es un régimen de terror y BARBARIE. Unámonos todos contra esa prática, y en favor de los derechos y la dignidad de la mujer. Gracias, y no lo miren con morbosidad, sinó con dolor y compasión por miles de niñas y jóvenes que les arruinan la vida. Afectuosamente, con mi nic, Tedoyconcuatro http://www.taringa.net/posts/femme/10081489/Desgarradoras-imagenes-nunca-vistas-ninas-de-Guinea.html

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La Conquista del Cerro Champaquí
La Conquista del Cerro Champaquí
TurismoporAnónimo4/5/2011

Champaquí Champaquí País Argentina Coordenadas 31°59′S 64°56′O Altitud 2.790 msnm Cordillera Sierras Grandes de Córdoba El Champaquí es un cerro localizado en el Oeste de la provincia argentina de Córdoba. Es el pico más alto de la provincia, con una altura de 2.790 msnm El cerro Champaquí se ubica en el sector más occidental de las Sierras de Córdoba conocido como Sierras Grandes, inmediatamente al Este de esta cumbre se encuentra el Valle de Calamuchita mientras que al Oeste se extiende el Valle de Traslasierra. Esta montaña presenta pendientes bastante abruptas hacia el Oeste, siendo sus faldeos orientales los más suaves. En las proximidades de su cima se ubica una pequeña laguna que se congela desde aproximadamente fines de Abril hasta principios de Agosto. Se supone que tal lagunilla ha dado origen al nombre del cerro que significa en lengua del indígena (Comechingón): Agua-en-la-cabeza, es decir, "Agua en la cumbre". Desde tal cima se pueden admirar extensos paisajes entre los que se observan serranías, "pampas", bosques, valles y lagos, pero destaca por su singular belleza el hermosísimo Valle de Traslasierra, con ríos y arroyos cristalinos, y un lago muy bonito, llamado popularmrnte “La Viña” en donde además de disfrutar de los diversos deportes acuáticos, tanbién se puede disfrutar de la pesca deportiva, destacando entre las diferentes especies ictículas, el preciado y muy sabroso pejerrey. Del Cerro Champaquí hacia el sur, sigue la cadena montañosa, y a muy corta distancia se encuentra, ya en la Provincia de San Luis, la famosa Villa de Merlo, lugar turítico por excelencia, y con uno de los microclimas más especial de toda la Argentina. La serranía sigue muy alta y firme hacia el sur, decayendo paulatinamente cerca del pueblito de Achiras, ya en la Provincia de Córdoba, depués de transitar cientos de km separando paralelamente a las dos provincias como frontera natural. Hacia el Norte, el cordón montañoso sigue muy vigoroso hasta cerca de Villa de Soto, no muy lejos de Cruz del Eje, pasando antes por lugares muy pintorescos, como Mina Clavero, Villa Cura Brochero, San Lorenzo, Panaholma, Ámbul, Taninga, Salsacate, San Carlos Mina y otros pequeños pueblos y parajes, todos muy bellos e interesantes, algunos con mucha y rica historia Este cerro, representa el límite austral de la Pampa de Achala, que está calificada como la reserva acuífera más importante de la Provincia de Córdoba,y junto con las Sierras Grandes, constituyen el Monumento Natural Champaquí. Por su vertiente oriental a este cerro se accede de la siguiente manera: Desde la RPN°5 en Santa Rosa de Calamuchita se toma la RPN°228 hasta Yacanto de Calamuchita desde allí sale un camino de tierra que llega hasta la base del cerro. Distancias aproximadas: V.Yacanto de Calamuchita: 42km. Sta. Rosa de Calamuchita: 70km. Embalse (Córdoba): 100 km, y el escalamiento, si bien es interesante, no conlleva en sí un gran esfuerzo, pudiendo llegar casi hasta la cumbre en vehículos especiales. La verdadera aventura y desafío, es escalarlo por la vertiente occidental, es decir desde el Valle de Traslasierra, cuyo acceso es más escarpado. Se suele tener por base a la pintoresca localidad de Villa de Las Rosas, o Yacanto de San Javier, y se requiere un muy buen estado físico. Cuando se corona la cima desde Valle de Traslasiera, al comtemplar tanta belleza, se siente la satisfacción del logro alcanzado, y contentamiento por la decisión de haberlo realizado, y en la mayoría de las personas que lo lograron aflora este pensamiento: valió la pena el esfuerzo. Por su cercanía a Merlo de San Luis, el Poeta Jesús Camean Paz escribió unos versos gauchescos, cuasi humorísticos, pero muy bonitos, titulados: La Conquista del Champaquí, en la que describe una guerra imaginaria entre los cordobeses y los puntanos. La conquista del Champaqui Fantasía dedicada al querido Valle de Traslasierra -Córdoba Según cuentan los paisanos Del Oeste cordobés, Entre ellos y los Puntanos Guerrearon fuerte una vez. La causa de la discordia Era un cerro muy querido, Y por no derramar sangre Se hicieron un desafío. El duelo sería a muerte. Ganaría el mas bravío. Preliminares, rabón, Finales, “chupando” vino. Fijaron lugar y fecha Quince de agosto en Brochero. Quinientos mil litros de vino Y unos seiscientos terneros. Pelaron cuatro mil pavos Y unas cinco mil gallinas, Varios miles de lechones, Y otro tanto de cabrillas.. Cuarenta de los mas fuertes Hacharon leña diez días. De tanto pegar empanadas Seca la lengua de las chinas. Para que las reglas del juego Se cumplan sin desatino, Vino un juez de La Rioja Y otro juez mendocino. Vinieron jefes políticos, Curas, alcaldes, ministros, Y hasta desde Cruz del Eje Dicen que vino el obispo. Puntanos y Cordobeses Se mezclaban por la plaza Con sus ropas domingueras, Bombachas, botas y rastra. Rebenque de cuero trenzado, Espuelas de pura plata, Y ladeado en la cintura, Cuchillo, facón o daga Al punto se armaron grupos Y se escucharon guitarras. Bailaban cuecas y gatos, Cantaban viejas tonadas. Era un placer para el ojo Ver las paisanas parejas Danzando al compás alegre De la jota Cordobesa. ¡Cuanto gauchaje reunido! Aquella sí que era fiesta. Nunca hubo otra tan grande En Valle de Traslasierra. Y en amistosa armonía, Como corresponde a hermanos, Comenzaron el rabón Cordobeses y puntanos. Por prolongar la reunión Harían solo dos chupinos. La verdadera disputa Sería chupando vino. La cosa venía brava, San Luis estaba ganando. ¡Falta envido! ¡Treinta y tres! Y empardaron los serranos. Para dirimir la cuestión Ahora lo harían “chupando” Entre un viejo de San Lorenzo Y otro de Tilisarao. Eran las diez de la noche Y seguían empatados. Trago viene, trago va, Y los viejos ni mosqueados. A las once menos cuarto Cayó el puntano finado, Y diez minutos después También moría el serrano. Es digno de admiración. Sí que habían sido gauchos. Ambos por su patria chica Dieron la vida encantados. Por tan solo diez minutos. Córdoba salió ganando El Cerro del Champaquí Que perdieron los puntanos. Siempre habrá un cordobés Para ser desafiado. Podrán ganarle al rabón, Mas no perderá “chupando”. Pero esto resulta triste, no es para algarabía darle al trago sin control menospreciando la vida. El tata Dios hizo la uva, También permitió el vino Para beber con prudencia No para errar el camino. Que triste es ver al paisano, Enfermo, errante y perdido, Encadenado al alcohol Y con su hogar destruido. Dios no quiere que un cristiano Pierda el control de su vida, Hijos, trabajo y esposa Por causa de la bebida. No es orgullo andar chupado, Ni es mas hombre el que mas grita. Es mejor sobrio y callado, Cuidando bien la familia. Esos paisanos tan gauchos Los que perdieron la vida, Perdieron la vida eterna. Sus almas están perdidas. Tata Dios dice bien claro, Que en el libro de la vida El no anota a los paisanos Que andan en borracherías. El Champaquí es muy bello, Tenerlo nos da alegría. Fue tata Dios el que lo hizo Para alegrarnos la vista. Hermosa es su creación, Traslasierra es muy bonita. Mina Clavero es preciosa, Brochero una maravilla. San Lorenzo es especial, Panaholma una delicia. Ámbul, Nono y Las Rabonas, Son como perlas que brillan. Dulces bellezas serranas, Aguas de dique La Viña. Villa Dolores amada. Tierra de amor y poesía. Muy amada Traslasierra, Si quieres ser bendecida, Invoca a Dios reverente Y serás engrandecida. Estoy orando por ti Para que seas henchida De paz y prosperidad, Y de unión en las familias. Jesús Camean Paz Vale la pena, o el esfuerzo, conocer el Champaquí. Lo mejor, para el que pueda, sería escalarlo, y coronar la cumbre, pero si esto no es posible, conócelo desde el valle, porque se ve majestuoso, y en invierno, en muchas oportunidades, se puede comtemplar cubierto, o coronado por un blanco manto de nieve. Con afecto para todos los internautas, pero especialmente para los amigos de Taringa. Gracias

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