TeRRaKo
Usuario (Argentina)

+ Info: Desde hace siglos se ha otorgado a los casos de combustión espontánea humana un carácter paranormal, basándose en la idea del castigo divino contenida en el libro de Job (libro bíblico del Antiguo Testamento). Con este término se describen los procesos de incineración de personas vivas sin una aparente fuente externa de ignición. Durante los siglos XVIII y XIX, este fenómeno tuvo una gran popularidad, en parte debido a las novelas de Charles Dickens, que sentía una gran atracción La mayor parte de los sucesos se caracterizan por un la incineración no uniforme. Mientras que el tronco queda calcinado casi en su totalidad, convertido en cenizas, las extremidades permanecen intactas. Además, el fuego suele localizarse en el cuerpo de la víctima, permaneciendo las zonas circundantes casi inalteradas, a excepción de una capa de hollín grasiento que recubre el entorno. A su vez, todos los casos ocurren en el interior de edificios y las victimas sufren problemas de movilidad o incapacidad. En 1965, el doctor D. J. Gee propuso el efecto vela como explicación racional a este extraño proceso. Como consecuencia de una ignición externa prolongada, y bajo unas determinadas condiciones externas, el fuego quema la piel, derritiéndose la grasa corporal. Esta grasa es absorbida por la ropa, actuando como la mecha de una vela, lo que permite alimentar el fuego de forma constante durante horas. La grasa humana arde a 215 °C aunque, si está impregnada en una mecha, puede hacerlo a una temperatura menor. Aunque se requieren temperaturas superiores a 1.700 °C para pulverizar el hueso humano, esta temperatura es suficiente si se mantiene durante un cierto tiempo. En 1998, el doctor J. D. De Haan del Instituto Criminalista de California explicó y reprodujo el efecto de la combustión espontánea empleando para ello carne de cerdo, por su semejanza con la humana. La combustión se produjo a un ritmo de 1 a 3 gramos por segundo produciendo un pequeño fuego de entre 30 y 50 kW, aunque también se consiguió llamas de 130 kW de potencia y una temperatura de 911ºC. A su vez, se comprobó que la piel y el músculo podían considerarse como combustibles de menor eficiencia energética, produciendo los fuegos de menor intensidad, de ahí que se extinguiesen más fácilmente. + Unos Videitos [6 Partes]! ¿Bastante Raro No?
+ Información: En 2002, el equipo IAS de la Universidad West of England de Bristol desarrolló Ecobot I, un robot autosuficiente que obtenía la energía necesaria para su funcionamiento de la descomposición de azucares, demostrando la fiabilidad de la obtención de electricidad a partir de sustratos biológicos. Dos años más tarde, el mismo equipo consiguió obtener esa energía de la descomposición como moscas muertas o fruta podrida. Este robot, llamado EcoBot II, se convirtió así en el primer robot "carnívoro". Gracias a las bacterias disueltas en las células de combustible microbiano, la biomasa se descompone en azúcares convirtiendo la energía bioquímica en electricidad, lo que activa al robot. En el otro electrodo de la pila, el oxígeno actúa como agente oxidante provocando el movimiento de los electrones y produciendo así agua. Dada la simplicidad de los requisitos exigidos, el abanico de posibles alimentos es prácticamente ilimitado, ya que los azúcares, y por extensión, los hidratos de carbono, se encuentra en toda la biomasa, y el oxígeno es fácilmente obtenido del aire, al constituir su 21 %. A pesar de lo innovador de este ingenio, la cantidad de energía que suministra su fuente es muy limitada, lo que se traduce en una raquítica cadencia en los movimientos del robot, unos 10 centímetros por hora. Sin embargo, aunque la densidad de energía que proporciona es mucho menor al de una pila alcalina, la célula microbiana puede proporcionar energía de una forma continua durante años. Ecobot III fue un proyecto que buscaba aumentar la eficiencia optimizando los ingenios precedentes mediante un mecanismo de ingestión, digestión artificial y excreción de desechos sólidos. A su vez, contaba con circuitos electrónicos de baja potencia, y se redujo el peso de las diferentes partes con el objetivo de conseguir un movimiento fluido del robot, a pesar del reducido aporte energético. + Video: