TaniaMaribelPoaq
Usuario (Ecuador)
Se llama aleación a la unión que resulta de dos o más elementos químicos, uno de los cuales al menos es un metal, y que presenta carácter metálico. Los metales se alean con otros, para conseguir un conjunto de características muy difíciles de hallar en los metales puros, los cuales no tienen una utilización industrial salvo en casos muy específicos. Debido a esto, el número de aleaciones posible es elevadísimo, y su interés es excepcional. En toda aleación se pueden distinguir dos clases de componentes: el metal predominante o base, que es el que entra en mayor proporción y determina principalmente las propiedades de la misma, y los elementos aleantes, que modifican, complementan o acentúan dichas propiedades. Para obtener una aleación se funden al mismo tiempo el metal base y los aleantes, y a continuación se los deja enfriar y solidificar. Para que dos o más elementos formen una aleación, deben reunir dos condiciones básicas: Todos los componentes deben ser totalmente miscibles en estado líquido para que, cuando se solidifiquen, formen un cuerpo homogéneo. El producto obtenido debe tener un carácter metálico. Según el número de elementos que componen las aleaciones, éstas se llaman binarias (dos), ternarias (tres), etc. Hay aleaciones que contienen hasta seis o siete elementos (aceros rápidos con Fe, C, Co, W, Cr, V y Mo). Considerando la naturaleza de sus componentes, se pueden clasificar como sigue: Aleaciones férreas.— Las que tienen el hierro como metal predominante. Aleaciones no férreas.— Aquellas cuyo metal predominante no es el hierro. Aleaciones pesadas.— Contienen principalmente metales cuyo peso específico es mayor que 7, como son el hierro, cobre, níquel, plomo, etc. Aleaciones ligeras.— Los metales que intervienen en ellas tienen un peso específico inferior a 7. Generalmente se llaman aleaciones ligeras las de aluminio y ultraligeras, las de magnesio.
Químicas oxidación y corrosión Las dos propiedades más importantes desde el punto de vista químico, y de mayor importancia para nosotros, se refieren a la resistencia que oponen los materiales frente a las acciones químicas y atmosféricas, es decir, a la oxidación y la corrosión. Oxidación.— Efecto producido por el oxígeno en la superficie del metal y se acentúa al aumentar la temperatura. La oxidación directa, sin intervención del calor, aparece en casi todos los metales por dos causas: por la acción del oxígeno en estado atómico (naciente o disociado), que siempre existe en la atmósfera, y por la menor estabilidad de los átomos superficiales del metal, que están enlazados menos enérgicamente que los del interior, aunque es una oxidación muy débil. El espesor de óxido necesario para que se produzca una acción protectora, depende y varía mucho no sólo de la naturaleza del metal, sino también de la temperatura a que se encuentre. Se podría pensar que este proceso se detendrá, pero no sucede así, pues, por la diferencia existente entre el coeficiente de dilatación de la capa de óxido y la del resto del metal, aquélla acaba por agrietarse y por las grietas progresa la oxidación e incluso, cuando la capa alcanza cierto espesor, llega a desprenderse en forma de cascarilla, quedando así el metal expuesto nuevamente a toda la intensidad de la oxidación. Corrosión.— Es el deterioro lento y progresivo de un metal por un agente exterior. La corrosión atmosférica es la producida por el efecto combinado del oxígeno del aire y la humedad. Pero se da también la corrosión química, producida por los ácidos y los álcalis. Como la atmósfera es siempre húmeda a la temperatura ambiente, los metales se destruyen más por corrosión que por oxidación. La primera causa pérdidas enormes y desgracias incalculables, y son numerosos los accidentes producidos por la rotura de piezas debilitadas por ambas.