TanToronBolo
Usuario (Brasil)
En la actualidad, la noción de racismo ha ampliado sus significados y ha desplazado su foco en lo biológico para poner énfasis en lo cultural y en la nacionalidad: hoy en día la palabra racismo es usada para describir la discriminación por motivos socioculturales apoyados en características visuales. De esta manera, el racismo es un fenómeno discriminatorio por motivos étnico-raciales (cultural-fenotípicos) y está atravesado por las variables de clase y nacionalidad. En Argentina, los principales grupos que aún son víctimas de las prácticas racistas son los pueblos indígenas, los/as afrodescendientes y africanos/as migrantes, la población migrante de países limítrofes y la proveniente de Asia, la comunidad judía y musulmana, entre otros. Algunos ejemplos de discursos racistas en relación con estos grupos son: “Ellos no tienen cultura”, en relación con los pueblos indígenas. “En Argentina no hay negros”, en relación con los/as afrodescendientes. “Nos vienen a sacar el trabajo”, en relación con la migración de países limítrofes o asiáticos. “Son todos vagos, no quieren trabajar”, expresión que coincide para los pueblos indígenas y en relación con las personas en situación de pobreza, entrecruzamiento que explicamos en el apartado anterior. En Argentina han existido y existen conductas de discriminación relacionadas con las características étnicas o el origen nacional de las personas. A su vez, la discriminación de tipo racista suele estar íntimamente relacionada con conductas de discriminación por causas socio-económicas y políticas. Se han difundido términos y conductas para discriminar a ciertos grupos de población, en especial a aquellos denominados «negros», un grupo que en Argentina no se encuentra claramente definido, pero se asocia, aunque no exclusivamente, con personas pertenecientes a la clase baja, pobres y, más recientemente con la delincuencia. También se han desarrollado términos y actitudes de tipo racista, xenófobo y despectivo para dirigirse a los inmigrantes. Antiguamente, «gallego», «tano» y «ruso» poseían connotaciones peyorativas, que aún continúan en los «chistes de gallegos» en el primer caso y en los insultos antisemitas, en el último. Actualmente se llama «bolita» al boliviano, «chilote» al chileno, «paragua» al paraguayo, «peruca» al peruano, «yorugua» al uruguayo, «mexica» (femenino) y «mexicón» (masculino) a los mexicanos, «brasuca» al brasileño y «boliguayo» para referirse en general a inmigrantes de los dos países que limitan al norte con Argentina (Bolivia y Paraguay), como términos despectivos para referirse a los inmigrantes de origen latinoamericano. Sin embargo, estos términos ―al igual que «negro» y con excepción de «boliguayo»― no siempre son despectivos y pueden ser usados afectivamente entre amigos o familiares. El antisemitismo existe también en Argentina, en un marco influido por la gran inmigración de judíos y la presencia de una extensa comunidad y de un relativamente amplio mestizaje de los judíos con otros grupos de la población. En muchos casos, se han «racializado las relaciones sociales», y simplemente se utiliza el término «negro» para denominar al trabajador, obrero, etc. sin relación alguna con el color de su piel. En las relaciones laborales es habitual, entre las personas que poseen cargos de importancia en empresas, referirse al staff de trabajadores de la empresa como los «negros». También en la vida política es habitual utilizar la palabra «negros» por parte de ciertos grupos para referirse despectivamente a los simpatizantes del peronismo. Existe una amplia discusión sobre el alcance de las conductas racistas en Argentina. Mientras algunos sectores sostienen que se trata de comportamientos inofensivos o marginales rechazados por prácticamente la totalidad de la población, otros sectores sostienen que el racismo es un fenómeno extendido y expresado de muy diversas maneras. Algunos grupos afirman también que las eventuales conductas racistas en Argentina no se diferencian de las que se presentan en los demás países del mundo, mientras que otros sostienen que el racismo en Argentina tiene algunas particularidades en los modos en que se presenta, relacionadas con la historia, la cultura y los grupos étnicos que interaccionan. En 1995, la ley 24515 creó el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), que puso al país a la vanguardia de la lucha contra el racismo y la discriminación, aunque sin que aún se hayan obtenido grandes avances. Un caso en particular, la experiencia de Gina Escheback: http://voxafro.wordpress.com/2013/02/06/mi-experiencia-con-el-racismo-en-argentina-por-gina-escheback/ El racismo se siente, no se ve algunas veces , puede ser sutil, suave, pero está ahí, se sabe que no está bien, pero se practica cómo política de poder, igual que el machismo y la homofobia, el Racismo lo siente el discriminado, es diferente a la xenofobia y maneja las mentes y las vidas de los considerados “razas inferiores”, está vigente y daña nuestros sentimientos. En Argentina llevo casi dos años viviendo y he pasado tres grandes eventos de racismo al que llamaré directo por lo evidente que resulta, y aunque poco hablo de esto porque es un tema que incomoda hoy quiero contarlo aquí. Me inscribí en la Universidad De La Plata y me encontraba tomando clases en la misma, fui al baño y me estaba lavando mi cabello ( mi pelo afro suele ponerse loco y hay que mojarlo para que tome forma) y una de las chicas estudiantes que ingresaron en un grupo a charlar y maquillarse en el baño sintió incomodidad con mi presencia al ver que yo me miraba en el espejo y me arreglaba me dice ¿Che vos sos la que limpia el baño? ¿Qué haces? Le respondí – No! Señorita no limpio el baño soy estudiante en esta universidad cómo ustedes y además no siempre las negras limpian los baños! La mujer quedó totalmente desubicada, y salí de ahí con mucha indignación. El segundo episodio ocurrió unos meses después me encontraba en el centro comercial “Shopping San Justo” allí hay una plazoleta con mesas y sillas dónde la gente come lo que compra en restaurantes tipo Mac Donald también hay un mini teatro o cine y una sala de juegos, me senté allí a esperar a mi compañero, para comer helado con los niños, estaba concentrada mirando el twitter en mi celular, y una mujer se me acerca con una bandeja y me la pone ahí y me dice que me coma eso, yo no entendía que estaba pasando, estaba muy distraída (mirando Tuits) me insiste y miro la bandeja era una hamburguesa mordida a la mitad, un helado derretido y medio vaso de Coca cola, le dije: “no señora no quiero comer estoy esperando a mi marido para comer” y me dice:…. Los negros por allá en su país aguantan hambre y acá son exigentes….. Le fui a pegar pero!!!… una voz (a lo mejor pepito grillo) me impidió que la golpeara, primero porque no soy capaz de pegarle a alguien, segundo no quiero caer en una cárcel y menos en las manos de un juez en Argentina. El tercer episodio ocurrió el pasado diciembre, fui invitada por el canal América TV ha hablar sobre Trata de Personas y de mi trabajo cómo miembro de la RATT Mercosur y países Asociados, el canal amablemente pone un auto que le presta servicios para transportar actores, modelos e invitados, un auto me recogió en casa hacia el canal luego , la productora volvió a llamar a la compañía para contratar un auto para regresar a casa, y estuve esperando adentro hasta que llegase, algunos minutos después me avisa que el auto está afuera esperándome, me despido, salgo el auto tiene la puerta abierta, me subo al auto y el conductor voltea y me mira y me empieza a insultar para que me baje del auto, le digo señor espere por favor! Yo estaba en el Canal.. No usted no … esto es para los de la televisión …..ud que va a ser de la televisión! Bájate ya negra! Me bajo puteando hasta más no poder, con un nudo en la garganta, entro furiosa llamo a la productora, ella va y habla con el chofer, al fin decide llevarme y soy yo la que le dije que no iría en ese auto con alguien tan racista! En los tres episodios hay estereotipos arraigados en este caso en la Argentina, el estereotipo de la piel correlacionada con la actividad o labor que se ejecuta, es decir, un negro o negra en argentina, debe ser siempre el que lava baños, el mendigo, y jamás un actor, modelo o invitado especial a un canal o medio de comunicación. El racismo es una forma de imponer poder y control sobre otros seres humanos, desde la antigüedad se ha a implantado en los africanos y sus descendientes, la razón no podría certificarla científicamente, pero presumo que radica en la enorme capacidad física, mental y talentos del hombre y la mujer negro, creador de enormes hitos de cultura aportes que ahora son robados por los blancos y pretenden excluir al creador, cómo algunos ritmos nacidos en la cultura afro. Cuando hablo de “blancos” no hablo de personas con la piel ausente de melanina, hablo de ese ser, blanco o no , mestizo o hasta afro que no reconoce al ser humano cómo única raza humana, con muchas etnias y diversidad cultural, que debe ser respetada, hablo del blanco racista cómo un energúmeno enfermo de poder, que a veces sin saberlo hace la praxis discriminativa, por miedo a ser superado por un negro. Puedo asegurarles si fuese una negra bruta, sin instrucción sumisa a la servidumbre y esclavitud, seguramente en Argentina sería esa “negrita linda” que todos quieren, como no es así entonces soy una negra de mierda, hija de puta, sublevada y terrorista, cómo me denominan algunas “defensoras de derechos humanos y líderes” argentinas que sienten que mi trabajo les pisa los callos!