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Primer post: 13 abr 2015Último post: 7 sept 2015
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Fidel sigue siendo Fidel
InfoporAnónimo8/16/2015

Fidel sigue siendo Fidel Sus 89 años lo han convertido en un hombre con la dicha de haber vivido mucho; de ser protagonista o testigo de los más grandes acontecimientos de Cuba durante el pasado y presente siglos Junto al pueblo en una marcha. Foto: Juvenal Balán Qué satisfacción tan grande la de verlo, saber que está ahí, que estudia y analiza problemas como el de la alimentación, vital para la humanidad toda. Sus 89 años lo han convertido en un hombre con la dicha de haber vivido mucho; de ser protagonista o testigo de los más grandes acontecimientos de Cuba durante el pasado y presente siglos. Así lo hemos visto durante sus últimas apariciones públicas, reunido con hombres y mujeres vinculados a la producción alimentaria. Con ellos analizó, no solo la responsabilidad humana de producir más comida para un mundo que supera los 7 300 millones de habitantes, sino también el aporte que la ciencia debe hacer a este objetivo. Ese es el Fidel al que estamos acostumbrados. El de siempre, el que no ha escatimado un minuto de su vida en la consecución del ideal mayor: la mejoría de la especie humana. Siempre ha estado presente, “tocando” los problemas, buscando soluciones, compartiendo con el pueblo, sean estudiantes o profesores; campesinos o amas de casa; obreros o científicos; trabajadores de la cultura, periodistas —y por qué no decirlo— si fueron varias las veces que nos llamó “la artillería de vanguardia” al servicio de la Revolución. Solo algunos ejemplos de su gran obra lo convierten —por derecho propio— en referencia universal. No es casual que muchos en el mundo lo cataloguen como “el portavoz de los sin voz”, siempre en busca de la justicia social. Fidel llevó a Cuba a lugares cimeros en la educación, la salud, los beneficios sociales; y también nos forjó en el concepto de la resistencia, como única forma de defender la soberanía e independencia ante las brutales maniobras del enemigo para destruir la Revolución. Ha brillado como estratega militar y como conductor de esta gran obra. Bastaría referirse a la campaña de alfabetización y la posterior irrupción de los cubanos en todos los niveles de enseñanza —incluyendo la universitaria—. El éxito del país en esta materia sirvió de referencia, y Fidel convocó entonces a especialistas para concebir el programa de alfabetización Yo sí puedo, que ha enseñado a leer y escribir a millones de seres humanos de América Latina, el Caribe, África y otras partes del mundo. La Unesco ha dado el mayor de sus reconocimientos a ese programa educacional, orgullo de Cuba y de valor universal. Hoy es la nación que dedica mayor parte de su presupuesto a la educación, con un 13 % de su Producto Interno Bruto (PIB). En la escuela multigrado 6 de Agosto, de Birán, Holguín, en el 2003. Foto: Juvenal Balán La Operación Milagro, una concepción científico-humanitaria de Fidel, que ha devuelto la vista a millones de personas en Cuba, América Latina y otras latitudes, es un ejemplo de su gran preocupación por los seres humanos. También lo es la creación del médico y la enfermera de la familia, una forma de hacer llegar la salud a cada habitante del país, acercar a los galenos a la comunidad y estructurar a partir de ahí un sistema de salud único y de gran impacto internacionalmente. Indicadores como la mortalidad infantil, que en Cuba es de 4,2; la esperanza de vida por encima de los 78 años y tener la cantidad de 590 médicos como promedio por cada 100 000 habitantes —primer lugar mundial según la Organización Mundial de la Salud— constituyen verdaderos logros del programa cubano de salud. Fue Fidel quien concibió el Contingente Henry Reeve, expresión suprema de la solidaridad humana, que ha salvado cientos de miles de vidas en países afectados por terremotos, huracanes y otros desastres naturales y también, en época presente, en el combate al ébola en varios países africanos. Desde el mismo triunfo de la Revolución, aun con la fuga de muchos de sus galenos, fue puesta en práctica la solidaridad verdadera y se envió la primera brigada médica a Argelia. Esa colaboración fue creciendo a medida que de las universidades cubanas egresaban miles y miles de médicos, enfermeras y técnicos de la salud, que hoy, en una cifra superior a los 50 000 colaboradores brindan sus servicios en 67 países del mundo. Pero la colaboración superó el envío de personal cubano a mitigar tragedias o necesidades a diferentes países, y creció con la formación de profesionales autóctonos cuando se creó la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), hoy referencia internacional y de donde han egresado más de 24 000 profesionales de 33 países, incluyendo comunidades pobres de Estados Unidos. Fidel ha sido el gran impulsor del desarrollo científico del país y por ello aseguró que Cuba sería un país de hombres de ciencia. No escatimó esfuerzos en la concepción de centros de investigación y producción de medicamentos, vacunas y otros fármacos para el tratamiento de enfermedades. Cuando se habla del Polo Científico y se observan sus resultados, vale resaltar que ese objetivo trazado por el líder de la Revolución ya es una conquista plena. Cuba hoy produce medicamentos y vacunas únicos para el tratamiento de enfermedades y no escatima esfuerzos en contribuciones más completas en ese y otros programas. No es casual que la revista New England Jornal of Medicine, la más prestigiosa publicación médica del mundo, considere al “sistema médico cubano como algo que parece irreal. Todo el mundo tiene un médico de la familia. Todo es gratis, totalmente gratis. Cuba dispone del doble de médicos por habitante que Estados Unidos”, precisa la publicación. El Comandante en Jefe Fidel Castro en el encuentro de beisbol entre Cuba y Venezuela en Barquisimeto, en el 2000. Foto: Juvenal Balán Como líder universal, Fidel avizoró tempranamente las nefastas consecuencias del cambio climático y advirtió que “una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida”. A la vez aseguraba que “las sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente”. En su vida larga y fructífera, ha dejado la impronta de su pensamiento, su ética, su firmeza y la capacidad de analizar los más diversos problemas de la humanidad. Sus discursos son material de estudio para cubanos y extranjeros. Sus reflexiones contienen los más profundos análisis sobre variados temas de la política internacional y doméstica y de los problemas a los que se enfrenta la humanidad en la actualidad. Su convicción y su optimismo lo llevaron siempre a tener confianza en los jóvenes, a los que él ha ayudado a formar para continuar la obra en el presente y en el futuro. Hoy, en este nuevo cumpleaños, Fidel sigue siendo Fidel y su ejemplo seguirá marcando la pauta para continuar su obra y hacerla mejor, como él siempre ha pedido.

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Cuba seguirá defendiendo las ideas
Cuba seguirá defendiendo las ideas
InfoporAnónimo4/13/2015

Cuba seguirá defendiendo las ideas por las que nuestro pueblo ha asumido los mayores sacrificios y riesgos (+Video) El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros agradeció la solidaridad de todos los países de la América Latina y el Caribe que hizo posible que Cuba participara en pie de igualdad en este foro hemisférico, y al Presidente de la República de Panamá por la invitación y por los minutos concedidos Foto: cumbredelasamericas.pa (Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado) Ya era hora de que yo hablara aquí a nombre de Cuba. Me informaron al principio que podría hacer un discurso de ocho minutos; aunque hice un gran esfuerzo, junto con mi Canciller, de reducirlo a ocho minutos, y como me deben seis cumbres de las que nos excluyeron, 6 por 8, 48 (Risas y aplausos), le pedí permiso al presidente Varela unos instantes antes de entrar a este magnífico salón, para que me cedieran unos minutos más, sobre todo después de tantos discursos interesantes que estamos escuchando, y no me refiero solo al del presidente Obama, sino también al del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, a la presidenta Dilma Rousseff y otros. Sin más preámbulos, comenzaré. Excelentísimo Señor Juan Carlos Varela, Presidente de la República de Panamá; Presidentas y Presidentes: Primeras y Primeros Ministros; Distinguidos invitados: En primer lugar, expreso nuestra solidaridad con la presidenta Bachelet y el pueblo de Chile, por los desastres naturales que han estado padeciendo. Agradezco la solidaridad de todos los países de la América Latina y el Caribe que hizo posible que Cuba participara en pie de igualdad en este foro hemisférico, y al Presidente de la República de Panamá por la invitación que tan amablemente nos cursara. Traigo un fraterno abrazo al pueblo panameño y a los de todas las naciones aquí representadas. Cuando los días 2 y 3 de diciembre de 2011 se creó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en Caracas, se inauguró una nueva etapa en la historia de Nuestra América, que hizo patente su bien ganado derecho a vivir en paz y a desarrollarse como decidan libremente sus pueblos, y se trazó para el futuro un camino de desarrollo e integración, basada en la cooperación, la solidaridad y la voluntad común de preservar la independencia, soberanía e identidad. El ideal de Simón Bolívar de crear una “gran Patria Americana” inspiró verdaderas epopeyas independentistas. En 1800 se pensó en agregar a Cuba a la Unión del Norte como el límite sur del extenso imperio. En el siglo XIX, surgieron la Doctrina del Destino Manifiesto con el propósito de dominar las Américas y al mundo, y la idea de la Fruta Madura para la gravitación inevitable de Cuba hacia la Unión norteamericana, que desdeñaba el nacimiento y desarrollo de un pensamiento propio y emancipador. Después, mediante guerras, conquistas e intervenciones, esta fuerza expansionista y hegemónica despojó de territorios a Nuestra América y se extendió hasta el Río Bravo. Luego de largas luchas que se frustraron, José Martí organizó la “guerra necesaria” de 1895 —la Gran Guerra, como fue llamada también, empezó en 1868— y creó el Partido Revolucionario Cubano para conducirla y fundar una República “con todos y para el bien de todos” que se propuso alcanzar “la dignidad plena del hombre”. Al definir con certeza y anticipación los rasgos de su época, Martí se consagra al deber “de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América” —fueron sus palabras textuales. Nuestra América es para él la del criollo, del indio, la del negro y del mulato, la América mestiza y trabajadora que tenía que hacer causa común con los oprimidos y saqueados. Ahora, más allá de la geografía, este es un ideal que comienza a hacerse realidad. Hace 117 años, el 11 de abril de 1898, el entonces Presidente de los Estados Unidos solicitó al Congreso autorización para intervenir militarmente en la guerra de independencia que por cerca de 30 años libraba Cuba en esos momentos, ya ganada prácticamente al precio de ríos de sangre cubana, y este —el Congreso americano— emitió su engañosa Resolución Conjunta, que reconocía la independencia de la isla “de hecho y de derecho”. Entraron como aliados y se apoderaron del país como ocupantes. Se impuso a Cuba un apéndice a su Constitución, la Enmienda Platt —conocida así por el nombre del senador que la propuso—, que la despojó de su soberanía, autorizaba al poderoso vecino a intervenir en los asuntos internos y dio origen a la Base Naval de Guantánamo, la cual todavía usurpa parte de nuestro territorio. En ese periodo se incrementó la invasión del capital norteño, posteriormente hubo dos intervenciones militares y el apoyo a crueles dictaduras. Cuando los cubanos, al comienzo del siglo XX, hicieron su proyecto de Constitución y se la presentaron al gobernador, autonombrado por su país, un general norteamericano, este les contestó que ahí faltaba algo, y al preguntar los cubanos constituyentistas, les respondió: Esta enmienda que presenta el senador Platt, que da derecho a intervenir en Cuba cada vez que sea considerado por los Estados Unidos. Hicieron uso de ese derecho; por supuesto, los cubanos lo rechazaron y la respuesta fue: Muy bien, nos quedaremos aquí. Eso se mantuvo hasta 1934. Hubo dos intervenciones militares, además, y el apoyo a crueles dictaduras en ese periodo mencionado. Predominó hacia América Latina la “política de las cañoneras” y luego del “Buen Vecino”. Sucesivas intervenciones derrocaron gobiernos democráticos e instalaron terribles dictaduras en 20 países, 12 de ellas de forma simultánea. ¿Quién de nosotros no recuerda esa etapa bastante reciente de dictaduras por todas partes, fundamentalmente en Sudamérica, que asesinaron a cientos de miles de personas? El Presidente Salvador Allende nos legó un ejemplo imperecedero. Hace exactamente 13 años, se produjo el golpe de Estado contra el entrañable Presidente Hugo Chávez Frías que el pueblo derrotó. Después vino, casi inmediatamente, el costoso golpe petrolero. El 1ro. de enero de 1959, 60 años después de la entrada de los soldados norteamericanos en La Habana, triunfó la Revolución Cubana, y el Ejército Rebelde, comandado por el Comandante Fidel Castro Ruz, llegó a la capital, el mismo día, exactamente 60 años después. Esas son las incomprensibles ironías de la historia. El pueblo cubano, a muy alto precio, iniciaba el pleno ejercicio de su soberanía. Fueron seis décadas de dominación absoluta. El 6 de abril de 1960 —apenas un año después del triunfo—, el subsecretario de Estado Lester Mallory escribió en un perverso memorando —y no encuentro otro calificativo que darle. Este memorando fue desclasificado decenas de años después—, cito algunos párrafos: “(...) la mayoría de los cubanos apoya a Castro… No hay una oposición política efectiva. El único medio previsible para restarle apoyo interno es a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las penurias económicas (…), debilitar la vida económica (...) y privar a Cuba de dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”. Fin de la cita. El 77 % de la población cubana nació bajo los rigores que impone el bloqueo, más terribles de lo que se imaginan, incluso, muchos cubanos, pero nuestras convicciones patrióticas prevalecieron, la agresión aumentó la resistencia y aceleró el proceso revolucionario. Eso sucede cuando se hostiga al proceso revolucionario natural de los pueblos. El hostigamiento trae más revolución, la historia lo demuestra y no solo en el caso de nuestro continente o de Cuba. El bloqueo no empezó cuando lo firmó el presidente Kennedy en 1962, que después haré una breve referencia a él por una iniciativa positiva de ponerse en contacto con el Jefe de nuestra Revolución para comenzar lo que ahora estamos empezando el presidente Obama y yo; casi simultáneamente llegó la noticia de su asesinato, cuando se recibía un mensaje suyo. Es decir que la agresión aumentó. Fue en el año 1961 la agresión a Playa Girón, una invasión mercenaria, apadrinada y organizada por Estados Unidos. Seis años de guerra contra grupos armados que en dos ocasiones abarcaron todo el país. No teníamos ni un radar, y aviación clandestina —no se sabe de dónde salió—, arrojando armamento en paracaídas. Miles de vidas nos costó ese proceso; el costo económico no hemos logrado llevarlo con exactitud. Fue en enero de 1965 cuando concluyó, y lo comenzaron a apoyar a fines de 1959, unos 10 u 11 meses después del triunfo de la Revolución, cuando no habíamos declarado todavía el socialismo, que se declaró en 1961, en el entierro de las víctimas de los bombardeos a los aeropuertos el día antes de la invasión. Al día siguiente nuestro pequeño ejército en aquel momento y todo nuestro pueblo fue a combatir esa agresión y cumplió la orden del Jefe de la Revolución de destruirla antes de las 72 horas. Porque si llegan a consolidarse ahí en el lugar del desembarco, que estaba protegido por la más grande ciénaga del Caribe isleño, hubieran trasladado un gobierno ya constituido —con Primer Ministro y el nombramiento de los demás ministros—, que estaba en una base militar norteamericana en la Florida. Si llegan a consolidar la posición que ocuparon inicialmente, trasladar ese gobierno a Playa Girón era fácil. E inmediatamente la OEA, que ya nos había sancionado por proclamar ideas ajenas al continente, le hubiera dado su reconocimiento. El gobierno constituido en Cuba, basificado en un pedacito de tierra, hubiera pedido ayuda a la OEA y esa ayuda estaba sobre barcos de guerra norteamericanos a tres millas de la costa, que era el límite que entonces existía de las aguas territoriales, que como ustedes conocen ahora son 12. Y la Revolución se siguió fortaleciendo, radicalizándose. Lo otro era renunciar. ¿Qué hubiera pasado? ¿Qué hubiera pasado en Cuba? ¿Cuántos cientos de miles de cubanos hubieran muerto?, porque ya teníamos cientos de miles de armamentos ligeros; habíamos recibido los primeros tanques que no sabíamos ni manejar bien. La artillería, sabíamos tirar cañonazos, pero no conocíamos dónde iban a dar; lo que unos milicianos aprendían por la mañana, tenían que enseñárselos a los otros por la tarde. Pero hubo mucho valor, había que ir por un solo itinerario, porque era una ciénaga por donde las tropas no se podían desplegar, ni transitar los tanques o vehículos pesados. Tuvimos más bajas que los atacantes. Por eso se cumplió la orden de Fidel: liquidarlos antes de las 72 horas. Y esa misma flota americana fue la que acompañó a esa expedición desde Centroamérica, y estaba ahí, desde la costa se veían, a solo tres millas algunos de sus barcos. ¿Cuánto costó a Guatemala la invasión famosa en 1954?, que recuerdo bien porque estaba preso en el presidio de Isla de la Juventud —o de Pinos, llamada así entonces—, por el ataque al cuartel Moncada un año antes. ¿Cuántos cientos de miles de indios mayas, aborígenes y otros ciudadanos guatemaltecos perecieron en todo un largo proceso que durará años recuperar? Ese fue el comienzo. Cuando ya habíamos proclamado el socialismo y el pueblo había combatido en Playa Girón para defenderlo, el Presidente John F. Kennedy —al que ya hice referencia hace un instante— fue asesinado precisamente en el mismo momento, el mismo día en que el líder de la Revolución cubana Fidel Castro recibía un mensaje suyo —de John Kennedy— buscando iniciar el diálogo. Después de la Alianza para el Progreso y de haber pagado varias veces la deuda externa sin evitar que esta se siga multiplicando, se nos impuso un neoliberalismo salvaje y globalizador, como expresión del imperialismo en esta época, que dejó una década perdida en la región. “La propuesta entonces de una asociación hemisférica madura resultó el intento de imponernos el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), asociado al surgimiento de estas Cumbres, que hubiera destruido la economía, la soberanía y el destino común de nuestras naciones, si no se le hubiera hecho naufragar en el 2005, en Mar del Plata, bajo el liderazgo de los Presidentes Chávez, Kirchner y Lula. Un año antes, Chávez y Fidel habían hecho nacer la Alternativa Bolivariana, hoy Alianza Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra América. Excelencias: Hemos expresado —y le reitero ahora— al Presidente Barack Obama, nuestra disposición al diálogo respetuoso y a la convivencia civilizada entre ambos Estados dentro de nuestras profundas diferencias. Aprecio como un paso positivo su reciente declaración de que decidirá rápidamente sobre la presencia de Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo en la que nunca debió estar —impuesta bajo el gobierno del presidente Reagan. ¡País terrorista nosotros! Sí, hemos hecho algunos actos de solidaridad con otros pueblos, que pueden considerarse terroristas, cuando estábamos acorralados, arrinconados y hostigados hasta el infinito, solo había una alternativa: rendirse o luchar. Ustedes saben cuál fue la que escogimos con el apoyo de nuestro pueblo. ¡¿Quién puede pensar que vamos a obligar a todo un pueblo a hacer el sacrificio que ha hecho el pueblo cubano para subsistir, para ayudar a otras naciones?! (Aplausos). Pero “la dictadura de los Castro los obligó”, igual que los obligó a votar por el socialismo con el 97,5% de la población. Reitero que aprecio como un paso positivo la reciente declaración del presidente Obama de que decidirá rápidamente sobre la presencia de Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo en la que nunca debió estar, les decía, porque cuando esto se nos impuso resulta que los terroristas éramos los que poníamos los muertos —no tengo en la mente el dato exacto—, solo por terrorismo dentro de Cuba, y en algunos casos de diplomáticos cubanos en otras partes del mundo que fueron asesinados. Me aportan el dato ahora mis compañeros: en esa etapa tuvimos 3 478 muertos y 2 099 discapacitados de por vida; más otros muchos que fueron heridos. Los terroristas eran los que ponían los muertos. ¿De dónde venía el terror entonces? ¿Quiénes lo provocaban? Algunos de los que incluso han estado por Panamá en estos días, como el agente de la CIA Rodríguez, que fue el que asesinó al Che y se llevó sus manos cortadas para probar por sus huellas digitales, no sé en qué lugar, que se trataba del cadáver del Che, que después recuperamos por la gestión de un gobierno amigo en Bolivia. Pero, bueno, desde entonces somos terroristas. Realmente pido disculpas, incluso, al presidente Obama y a otros presentes en esta actividad por expresarme así. Yo a él mismo le dije que a mí la pasión se me sale por los poros cuando de la Revolución se trata. Le pido disculpas porque el presidente Obama no tiene ninguna responsabilidad con nada de esto. ¿Cuántos presidentes hemos tenido? Diez antes que él, todos tienen deuda con nosotros, menos el presidente Obama. Después de decir tantas cosas duras de un sistema, es justo que le pida disculpas, porque yo soy de los que pienso —y así se lo he manifestado a unos cuantos jefes de Estado y de Gobierno que veo aquí, en reuniones privadas que he tenido con ellos en mi país al recibirlos— que, según mi opinión, el presidente Obama es un hombre honesto. Me he leído algo de su biografía en los dos libros que han aparecido, no completos, eso lo haré con más calma. Admiro su origen humilde, y pienso que su forma de ser obedece a ese origen humilde (Aplausos prolongados). Estas palabras las medité mucho para decirlas, incluso las tuve escritas y las quité; las volví a poner y las volví a quitar, y, al final, las dije, y estoy satisfecho. Hasta hoy, el bloqueo económico, comercial y financiero se aplica en toda su intensidad contra la isla, provoca daños y carencias al pueblo y es el obstáculo esencial al desarrollo de nuestra economía. Constituye una violación del Derecho Internacional y su alcance extraterritorial afecta los intereses de todos los Estados. No es casual el voto casi unánime, menos el de Israel y el propio Estados Unidos, en la ONU durante tantos años seguidos. Y mientras exista el bloqueo, que no es responsabilidad del Presidente, y que por acuerdos y leyes posteriores se codificó con una ley en el Congreso que el Presidente no puede modificar, hay que seguir luchando y apoyando al presidente Obama en sus intenciones de liquidar el bloqueo (Aplausos). Una cuestión es establecer relaciones diplomáticas y otra cuestión es el bloqueo. Por eso les pido a todos, y la vida nos obliga además, a seguir apoyando esa lucha contra el bloqueo. Excelencias: Hemos expresado públicamente al Presidente Obama, quien también nació bajo la política del bloqueo a Cuba, nuestro reconocimiento por su valiente decisión de involucrarse en un debate con el Congreso de su país para ponerle fin. Este y otros elementos deberán ser resueltos en el proceso hacia la futura normalización de las relaciones bilaterales. Por nuestra parte, continuaremos enfrascados en el proceso de actualización del modelo económico cubano con el objetivo de perfeccionar nuestro socialismo, avanzar hacia el desarrollo y consolidar los logros de una Revolución que se ha propuesto “conquistar toda la justicia” para nuestro pueblo. Lo que haremos está en un programa desde el año 2011, aprobado en el Congreso del Partido. En el próximo Congreso, que es el año que viene, lo ampliaremos, revisaremos lo que hemos hecho y lo mucho que nos falta todavía para cumplir el reto. Estimados colegas: Debo advertirles que voy por la mitad, si quieren corto y si les interesa continúo. Voy a acelerar un poco (Risas). Venezuela no es ni puede ser una amenaza a la seguridad nacional de una superpotencia como Estados Unidos (Aplausos). Es positivo que el Presidente norteamericano lo haya reconocido. Debo reafirmar todo nuestro apoyo, de manera resuelta y leal, a la hermana República Bolivariana de Venezuela, al gobierno legítimo y a la unión cívico-militar que encabeza el Presidente Nicolás Maduro, al pueblo bolivariano y chavista que lucha por seguir su propio camino y enfrenta intentos de desestabilización y sanciones unilaterales que reclamamos sean levantadas, que la Orden Ejecutiva sea derogada, aunque es difícil por la ley, lo que sería apreciado por nuestra Comunidad como una contribución al diálogo y al entendimiento hemisférico. Nosotros conocemos. Creo que puedo ser de los que estamos aquí reunidos uno de los pocos que mejor conoce el proceso de Venezuela, no es porque estemos allí ni estemos influyendo allí y ellos nos cuenten todas las cosas a nosotros, lo sabemos porque están pasando por el mismo camino por el que pasamos nosotros y están sufriendo las mismas agresiones que sufrimos nosotros, o una parte de ellas. Mantendremos nuestro aliento a los esfuerzos de la República Argentina para recuperar las islas Malvinas, las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur, y continuaremos respaldando su legítima lucha en defensa de la soberanía financiera. Seguiremos apoyando las acciones de la República del Ecuador frente a las empresas transnacionales que provocan daños ecológicos a su territorio y pretenden imponerle condiciones abusivas. Deseo reconocer la contribución de Brasil, y de la Presidenta Dilma Rousseff, al fortalecimiento de la integración regional y al desarrollo de políticas sociales que trajeron avances y beneficios a amplios sectores populares, las cuales, dentro de la ofensiva contra diversos gobiernos de izquierda de la región, se pretende revertir. Será invariable nuestro apoyo al pueblo latinoamericano y caribeño de Puerto Rico en su empeño por alcanzar la autodeterminación e independencia, como ha dictaminado decenas de veces el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. También continuaremos nuestra contribución al proceso de paz en Colombia hasta su feliz conclusión. Debiéramos todos multiplicar la ayuda a Haití, no sólo mediante asistencia humanitaria, sino con recursos que le permitan su de-sarrollo, y apoyar que los países del Caribe reciban un trato justo y diferenciado en sus relaciones económicas, y reparaciones por los daños provocados por la esclavitud y el colonialismo. Vivimos bajo la amenaza de enormes arsenales nucleares que debieran eliminarse y del cambio climático que nos deja sin tiempo. Se incrementan las amenazas a la paz y proliferan los conflictos. Como expresó entonces el Presidente Fidel Castro, “las causas fundamentales están en la pobreza y el subdesarrollo, y en la desigual distribución de las riquezas y los conocimientos que imperan en el mundo. No puede olvidarse que el subdesarrollo y la pobreza actuales son consecuencia de la conquista, la colonización, la esclavización y el saqueo de la mayor parte de la Tierra por las potencias coloniales, el surgimiento del imperialismo y las guerras sangrientas por nuevos repartos del mundo. La humanidad debe tomar conciencia de lo que hemos sido y de lo que no podemos seguir siendo. Hoy” —continuaba Fidel— “nuestra especie ha adquirido conocimientos, valores éticos y recursos científicos suficientes para marchar hacia una etapa histórica de verdadera justicia y humanismo. Nada de lo que existe hoy en el orden económico y político sirve a los intereses de la humanidad. No puede sostenerse. Hay que cambiarlo”, concluyó Fidel. Cuba seguirá defendiendo las ideas por las que nuestro pueblo ha asumido los mayores sacrificios y riesgos y luchado, junto a los pobres, los enfermos sin atención médica, los desempleados, los niños y niñas abandonados a su suerte u obligados a trabajar o a prostituirse, los hambrientos, los discriminados, los oprimidos y los explotados que constituyen la inmensa mayoría de la población mundial. La especulación financiera, los privilegios de Bretton Woods y la remoción unilateral de la convertibilidad en oro del dólar son cada vez más asfixiantes. Requerimos un sistema financiero transparente y equitativo. No puede aceptarse que menos de una decena de emporios, principalmente norteamericanos —cuatro o cinco de siete u ocho—, determinen lo que se lee, ve o escucha en el planeta. Internet debe tener una gobernanza internacional, democrática y participativa, en especial en la generación de contenidos. Es inaceptable la militarización del ciberespacio y el empleo encubierto e ilegal de sistemas informáticos para agredir a otros Estados. No dejaremos que se nos deslumbre ni colonice otra vez. Sobre la Internet que es un invento fabuloso, de los mayores en los últimos años, bien pudiéramos decir, recordando el ejemplo de la lengua en la fábula de Esopo, que Internet sirve para lo mejor y es muy útil, pero a su vez, también sirve para lo peor. Señor Presidente: Las relaciones hemisféricas, en mi opinión, han de cambiar profundamente, en particular en los ámbitos político, económico y cultural; para que, basadas en el Derecho Internacional y en el ejercicio de la autodeterminación y la igualdad soberana, se centren en el desarrollo de vínculos mutuamente provechosos y en la cooperación para servir a los intereses de todas nuestras naciones y a los objetivos que se proclaman. La aprobación, en enero del 2014, en la Segunda Cumbre de la CELAC, en La Habana, de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, constituyó un trascendente aporte en ese propósito, marcado por la unidad latinoamericana y caribeña en su diversidad. Lo demuestra el hecho de que avanzamos hacia procesos de integración genuinamente latinoamericanos y caribeños a través de la CELAC, UNASUR, CARICOM, MERCOSUR, ALBA-TCP, el SICA y la Asociación de Estados del Caribe, que subrayan la creciente conciencia sobre la necesidad de unirnos para garantizar nuestro desarrollo. Dicha Proclama nos compromete a que “las diferencias entre las naciones se resuelvan de forma pacífica, por la vía del diálogo y la negociación u otras formas de solución, y en plena consonancia con el Derecho Internacional”. Vivir en paz, cooperando unos con otros para enfrentar los retos y solucionar los problemas que, en fin de cuentas, nos afectan y afectarán a todos, es hoy una necesidad imperiosa. Debe respetarse, como reza la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por todos los Jefes de Estado y de Gobierno de NUESTRA AMÉRICA, “el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones”. Con ella, nos comprometimos a cumplir nuestra “obligación de no intervenir directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos”, y a respetar “los principios y normas del Derecho Internacional (…) y los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas”. Ese histórico documento insta “a todos los Estados miembros de la Comunidad Internacional a respetar plenamente esta declaración en sus relaciones con los Estados miembros de la CELAC”. Tenemos ahora la oportunidad para que todos los que estamos aquí aprendamos, como también expresa la Proclama, a “practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos”. Existen discrepancias sustanciales, sí, pero también puntos en común en los que podemos cooperar para que sea posible vivir en este mundo lleno de amenazas a la paz y a la supervivencia humana. ¿Qué impide, a nivel hemisférico —como ya se refirieron algunos de los presidentes que me precedieron en el uso de la palabra—, cooperar para enfrentar el cambio climático? ¿Por qué no podemos los países de las dos Américas, la del Norte y la del Sur, luchar juntos contra el terrorismo, el narcotráfico o el crimen organizado, sin posiciones sesgadas políticamente? ¿Por qué no buscar, de conjunto, los recursos necesarios para dotar al hemisferio de escuelas, hospitales —aunque no sean lujosos, un hospitalito modesto, en aquellos lugares donde la gente muere porque no hay un médico—, proporcionar empleo, avanzar en la erradicación de la pobreza? ¿No se podría disminuir la inequidad en la distribución de la riqueza, reducir la mortalidad infantil, eliminar el hambre, erradicar las enfermedades prevenibles y acabar con el analfabetismo? El pasado año, establecimos cooperación hemisférica en el enfrentamiento y prevención del ébola y los países de las dos Américas trabajamos mancomunadamente, lo que debe servirnos de acicate para empeños mayores. Cuba, país pequeño y desprovisto de recursos naturales, que se ha desenvuelto en un contexto sumamente hostil, ha podido alcanzar la plena participación de sus ciudadanos en la vida política y social de la nación; una cobertura de educación y salud universales, de forma gratuita; un sistema de seguridad social que garantiza que ningún cubano quede desamparado; significativos progresos hacia la igualdad de oportunidades y en el enfrentamiento a toda forma de discriminación; el pleno ejercicio de los derechos de la niñez y de la mujer; el acceso al deporte y la cultura; el derecho a la vida y a la seguridad ciudadana. Pese a carencias y dificultades, seguimos la divisa de compartir lo que tenemos. En la actualidad 65 000 cooperantes cubanos laboran en 89 países, sobre todo en las esferas de medicina y educación. Se han graduado en nuestra isla 68 000 profesionales y técnicos, de ellos, 30 000 de la salud, de 157 países. Si con muy escasos recursos, Cuba ha podido, ¿qué no podría hacer el hemisferio con la voluntad política de aunar esfuerzos para contribuir con los países más necesitados? Gracias a Fidel y al heroico pueblo cubano, hemos venido a esta Cumbre, a cumplir el mandato de Martí con la libertad conquistada con nuestras propias manos, “orgullosos de nuestra América, para servirla y honrarla... con la determinación y la capacidad de contribuir a que se la estime por sus méritos, y se la respete por sus sacrificios”, como señaló Martí. Señor Presidente: Perdón, y a todos ustedes, por el tiempo ocupado. Muchas gracias a todos (Aplausos).

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Cuito Cuanavale: El giro que enderezó la Historia
Cuito Cuanavale: El giro que enderezó la Historia
InfoporAnónimo4/15/2015

El giro que enderezó la Historia Las mortíferas descargas de la aviación sudafricana los días 21 y 22 de marzo fueron claro preludio de lo que sobrevendría el 23, cuando Petroria arremetió con todo su peso sobre Cuito Joven dotación que derribó avión sudafricano en el Kwatir, entre Menongue y Cuito Cuanavale. Foto: Pastor Batista Recorrer a inicios de 1988 el pequeño, humilde y pacífico caserío de Cuito Cuanavale, allá en el sureste de Angola, fue un reto a la imaginación. ¿Habrá sobrevivido alguien? ¿Dónde están la vida humana, la sonrisa de los niños que descalzos correteaban un tiempo atrás alrededor de estas mismas construcciones, destruidas en un puñado de días o semanas, no por la furia de la naturaleza, sino por el poder de las armas, por la saña del agresor humano? Decidido desde finales de 1987 a ocupar ese estratégico punto, el mando militar sudafricano, conjuntamente con fuerzas de la organización contrarrevolucionaria UNITA, había lanzado entre enero, febrero y marzo de 1988 sus más modernos medios de combate (artillería de largo alcance, tanques, aviación...) en sucesivas embestidas contra las posiciones ocupadas por las 59, 21 y 25 brigadas angolanas de infantería ligera (BIL), asesoradas por un número muy reducido de cubanos. Jornadas como las del 13 y 14 de enero; 14, 19 y 20 de febrero (por solo citar algunas, marcadas por intensa actividad artillera), confirmarían las mortales intenciones de un invasor que, ciego por la ira y la codicia, no avizoró la trascendencia histórica que minuto a minuto cobraba aquel lejano paraje de la geografía angolana para los destinos de esa sufrida nación y del continente. Veintisiete años después, al artillero David Hernández aún le parece escuchar el rugido del armamento enemigo vomitando proyectiles sobre la pequeña aldea, el puente, los alrededores del poblado y, en respuesta, la ejemplar descarga de las piezas que él dirigía, las frases de aliento en voz de sus “muchachos”, el vuelo de nuestros cazas, el golpe efectivo sobre el agresor. Cuito Cuanavale resistía a filo de estoicismo. Bajo ningún concepto podían ser tomados, ni su pequeña pero estratégica pista de aterrizaje o aeródromo, ni el más “insignificante” palmo de suelo. Tal y como comentaría en abril de 1988 el General de brigada Miguel A Lorente León, la oportuna, rápida y eficaz labor de ingeniería (refugios, zanjas para la comunicación y otras fortificaciones) permitieron resistir, preservar la vida de cubanos, de angolanos y echar por tierra las aspiraciones de aquel descomunal derroche artillero, inolvidable también para soldados como Humberto Arbella Escalona, quien alternaba su condición de amunicionador de lanzallamas con la de cocinero en la 59 BIL. Determinante fue, además, la maestría de zapadores en el minado del mismo terreno por donde luego intentarían avanzar, sin éxito, medios y fuerzas élite, creyéndose dueños de un triunfo que la historia, por vergüenza a sí misma y a la dignidad de los pueblos, no estaba dispuesta a concederles. Los aproximadamente 200 kilómetros que unen a Menongue y la agredida localidad se habían convertido en un itinerario tan audaz, heroico y determinante como el que, a la par, surcaban los pilotos de helicópteros y de los impetuosos MIG, para apoyar cada caravana, proteger a las tropas, rechazar al enemigo aéreo, asestarle demoledores golpes en tierra... 23 DE MARZO, ESTAMPIDA DE 180 GRADOS Las mortíferas descargas de la aviación sudafricana los días 21 y 22 de marzo fueron claro preludio de lo que sobrevendría el 23, cuando Petroria arremetió con todo su peso sobre Cuito. Conocía el enemigo su demoledor arsenal técnico de muerte, pero subestimó lo determinante en una guerra: el hombre y la justa causa que defiende. En poder de la razón, todas las armas tácticamente aconsejables de acuerdo con la situación concreta, se ciñeron en un solo puño para mostrarle al invasor el espanto de una muerte totalmente innecesaria, complementada por las propias esteras de sus tanques, moliendo cadáveres en abierta estampida. Sudafricanos y miembros de la UNITA (con la simpatía y el respaldo incondicionales del gobierno norteamericano) ignoraron que en Cuito Cuanavale había suficientes minas para volar botas, blindados y pretensiones; pilotos como Juan Francisco Alfonso (capaz de aterrizar forzosamente, sin tren, antes de llegar a Menongue) o como Alberto Lei: un verdadero látigo desde el aire contra la prepotencia enemiga, en misiones de ataque a tierra con aparatos diseñados como caza-interceptores. Subestimó el agresor —vaya error— que en cada tanque nuestro había una dotación con suficiente coraje para enfrentar a varios blindados a la vez, o que Cuito estaba defendido por hombres como Alexis Rodríguez, jefe de BTR, capaz de pedirle al teniente coronel Ciro Gómez una cuchilla para cortarse la piel de donde aún pendía el brazo alcanzado por un cohete, y seguir combatiendo. Desconocieron que habría jóvenes como Rafael Durañona, quien herido y perdiendo sangre le transfundió plasma suyo a otro combatiente, o como Vladimir Cruz Naranjo, quien tras perder una pierna y un brazo giró la cabeza para decir: “No llore teniente coronel, no llore… todavía me queda este otro brazo para seguir defendiendo en Cuba a la Revolución”. Y tampoco tuvo en cuenta el enemigo que, a más de 14 000 kilómetros de distancia, un hombre llamado Fidel seguía al dedillo e indicaba magistralmente cada acción, cada golpe y cada paso hacia un desenlace que se inició allí, con la aplastante victoria del 23 de marzo, y prosiguió con el impetuoso avance cubano-angolano por el frente sudoccidental, aquel demoledor golpe de la aviación en Calueque y la posterior firma de acuerdos en la ONU, para hacer más libre a Angola, independiente a Namibia, insostenible al apartheid, más agradecido al continente y más despejado el futuro.

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La Revolución parió al socialismo
InfoporAnónimo4/16/2015

La Revolución parió al socialismo: Nuestro sistema político y social llega hoy a sus 54 años como única garantía para seguir siendo libres e independientes El 16 de abril de 1961 el pueblo respaldó la propuesta de Fidel de construir una revolución socialista. Foto: Raúl Corrales “…a mí la pasión se me sale por los poros cuando de la Revolución se trata”. La frase hizo que la sangre nos corriera más veloz, pues el corazón se hinchó de orgullo y latió con la fuerza de aquella expresión. Hablaba Cuba en la mañana del pasado 11 de abril, en la voz de Raúl, que es la de Fidel y la de su pueblo, justo a 120 años de que Martí pisara la tierra que lo vio nacer para iniciar la Guerra Necesaria. El mundo entero estaba pendiente ese día de la VII Cumbre de las Américas, del momento histórico en que la Mayor de las Antillas fuera escuchada en su estreno en ese escenario. Las expectativas estaban precedidas por el anuncio del 17 de diciembre del 2014, que despertó con la noticia del acuerdo de avanzar en el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Y poco después de las 10 y 55 de esa mañana, le salió esa frase del pecho para entregársela a todo el continente, cual sentimiento de fidelidad a esa Revolución que parió a nuestro socialismo, también en un mes de abril, hace 54 años. Como consecuencia de la escalada imperialista en su agresión contra este pequeño país caribeño, que había pasado por quemas de cañaverales, centenares de violaciones de su espacio aéreo, ataques piratas contra refinerías, y la preparación y organización de ejércitos mercenarios por Estados Unidos, el 15 de abril de 1961, un artero y cobarde bombardeo aéreo en La Habana, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, dejó sin vida a jóvenes inocentes. En la mañana siguiente, en la despedida de las víctimas del repugnante crimen Fidel expresó “…no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos”. Y agregaba: “Compañeros obreros y campesinos, esta es la Revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes. Y por esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida”. Al siguiente día se produjo la invasión preparada, organizada y financiada por Estados Unidos, por Playa Girón, al sur de la provincia de Matanzas, y en menos de 72 horas el pueblo, defendiendo su socialismo, derrotó al agresor para causarle al imperialismo su primera gran derrota en América. Ese socialismo se escuchó también en la Cumbre de las Américas, cuando el Jefe de la delegación cubana habló de perfeccionarlo mediante el desarrollo de la actualización del modelo económico, cuyo objetivo “es consolidar los logros de una Revolución que se ha propuesto conquistar toda la justicia para nuestro pueblo”. Así se había expresado también Fidel el 16 de abril de 1961: “El crimen de ayer, sin embargo, fue el crimen de los explotadores imperialistas contra un pueblo que quiere librarse de la explotación, contra un pueblo que quiere implantar la justicia”. En el 2002, se modificó la Constitución para ratificar el carácter socialista e irrevocable de nuestra Revolución. Foto: Ahmed Velázquez Plena participación de los ciudadanos en la vida política y social; acceso a la salud y a la educación de manera gratuita, sistema de seguridad social que no deja a nadie desamparado, enfrentamiento resuelto a todo tipo de discriminación, igualdad de oportunidades, respeto a los derechos del niño y la mujer, amplia participación en el deporte y la cultura y el derecho a la vida y a la seguridad ciudadana, son las caras de esa justicia conquistada. Lo es también la expresión de solidaridad con los pueblos del mundo. Más de 65 000 cubanos y cubanas brindan su aporte en 89 países, fundamentalmente en áreas de la medicina y la educación, al tiempo que se han graduado en la Mayor de las Antillas 68 000 profesionales y técnicos de 157 naciones. Si las bombas preñadas de muerte de abril de 1961 dieron vida al socialismo y a su defensa, las amenazas de una cacería de brujas en Cuba, asentada en un espurio documento el 20 de mayo del 2002, firmado por el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, hicieron que el pueblo respondiera igual que frente al preludio de la invasión por Girón, cuando Fidel preguntó: “Obreros y campesinos, hombres y mujeres humildes de la patria ¿juran defender hasta la última gota de sangre esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes? La respuesta fue un rotundo sí. En el 2002, entre el 15 y el 18 de junio, más de nueve millones de cubanos pidieron que el socialismo fuera irrevocable y ese mandato hizo que se modificara la Constitución de la República en sus artículos 3, 11 y 137. En el primero de ellos se adicionó el siguiente párrafo: “El Socialismo y el sistema político y social revolucionario establecido en esta Constitución, probado por años de heroica resistencia frente a las agresiones de todo tipo y la guerra económica de los gobiernos de la potencia imperialista más poderosa que ha existido y habiendo demostrado su capacidad de transformar el país y crear una sociedad enteramente nueva y justa, es irrevocable, y Cuba no volverá jamás al capitalismo”. Razón tenía el General de Ejército al expresar, en la recién finalizada Cumbre de las América en Panamá, que “el hostigamiento trae más revolución, la historia lo demuestra…”. Pero esa irreversibilidad refrendada en la carta magna, no es sinónimo de inmovilismo, porque vivir en Revolución presupone constante movimiento y desarrollo y al decir del propio Fidel ella significa sentido del momento histórico. Hoy la irrevocabilidad del socialismo pasa por hacerlo eficiente, pues ha demostrado ya ser una obra justa; por no confundir igualitarismo con igualdad de oportunidades; por no temerle a las discrepancias, las cuales como ha dicho ya el compañero Raúl siempre serán más deseables a la falsa unanimidad basada en la simulación y el oportunismo. Para hacer verdaderamente irrevocable nuestro sistema es que se han diseñado las medidas que emanan de la actualización del modelo económico, mediante la aplicación de los Lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido. Sin embargo, en este decisivo camino para el futuro de la nación, el ejemplo ha de ser una ciencia del socialismo. Nítida prueba de ese ejemplo nos la hizo saber Raúl el 18 de diciembre del 2010, en la clausura del Sexto Periodo Ordinario de Sesiones de la Séptima Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, al decirnos que “No nos creemos más inteligentes o capaces que nadie, ni nada por el estilo, pero sí estamos convencidos que tenemos el deber elemental de corregir los errores que hemos cometido en estas cinco décadas de construcción del Socialismo en Cuba y en ese propósito emplearemos todas las energías que nos quedan, que afortunadamente no son pocas”. Es sin renunciar a esos principios que hoy la Cuba socialista es capaz de sentarse en igualdad de condiciones a dialogar de cualquier tema con los Estados Unidos, respetando las diferencias, algunas de ellas sustanciales, pero proponiendo en los puntos comunes cooperar, lo cual contribuye a la paz, que es uno de los atributos del socialismo, ese que en este pedazo de la geografía del Caribe llega a sus 54 años, como única garantía para seguir siendo libres e independientes.

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Cuba: Las verdaderas causas de la victoria
Cuba: Las verdaderas causas de la victoria
InfoporAnónimo4/19/2015

Las verdaderas causas de la victoria Era las cinco y media de la tarde del 19 de abril de 1961, y en menos de 66 horas se había vencido inobjetablemente a la brigada mercenaria organizada por la CIA Desde el puesto de observación, un miliciano informó: “Una lancha está desembarcando y dispara hacia la playa. Tenemos esta gente encima. Vamos a romper la planta y nos vamos para las trincheras”. El jefe del Batallón 339, compuesto por 528 obreros y estudiantes de la ciudad de Cienfuegos, ordenó formar la tropa, acampada desde hacía una semana en el central Australia. A uno de sus pelotones lo envió hacia Playa Larga, a rechazar a los invasores. El parque era escaso: 80 cartuchos para cada M-52, 90 para cada subametralladora checa, 200 para cada una de las tres ametralladoras BZ. Muy cerca de la costa se bajaron del camión. Empezaron a avanzar por el terraplén en medio de la noche. “Por ahí viene gente”, alguien alertó. Oyeron una voz de la tropa que se acercaba: “Alto ahí, ¿quiénes son ustedes?” “El 339 de Cienfuegos. ¿Y ustedes?”, respondieron los combatientes de la sureña ciudad cubana. “La compañía E del segundo batallón”, le contestan quienes vienen del mar y acto seguido: “Eso no existe en Cuba”. “Somos del Ejército de Liberación, no vinimos a pelear contra ustedes. Ríndanse”, se apresuraron los agresores. “Patria o Muerte”, gritó un joven miliciano. “Fuego”. Y se generalizó la balacera. Era el 17 de abril de 1961. Había empezado la Batalla de Playa Girón. Las milicias y combatientes de Playa Girón con la victoria. Foto: Archivo Con su tenaz resistencia de esa madrugada, aquellos milicianos hicieron fracasar una parte importante del plan de la CIA para la Brigada mercenaria, al impedir que la compañía E siguiera avanzando hacia el estratégico poblado de Pálpite, en donde debían unirse con los paracaidistas. También creó incertidumbre entre los invasores. Esta aventura no iba a ser el fácil paseo que les habían descrito los asesores de la CIA. Los milicianos no se rendían, luchaban. Fidel envía como jefe de tropas al central Australia al entonces capitán José Ramón Fernández; a Covadonga, al comandante Filiberto Olivera. En Yaguaramas, unidades del Ejército del Centro reforzadas con dos batallones pesados de La Habana estaban bajo el mando del comandante René de los Santos. El Comandante en Jefe encomendó a Fernández la toma inmediata de Pálpite, lo que se realizó a las 10 de la mañana, a pesar del hostigamiento de la aviación y unidades de infantería mercenarias. “Ya ganamos la guerra. Les hemos hundido dos barcos y tres lanchones y si no se dieron cuenta de que tienen que defender Pálpite, están perdidos”, exclamó jubiloso el líder histórico de la Revolución. Fidel condujo a las fuerzas cubanas a la victoria. Foto: Archivo En la noche, Fidel, Fernández y otros altos oficiales de las FAR se reunieron en Pálpite para delinear el plan de ataque. Ya de madrugada (18 de abril) cuatro tanques T-34 iniciaron la marcha con las luces apagadas. Los bazuqueros mercenarios neutralizaron dos de los T-34. Ya los hombres de la Escuela de Responsables de Milicias de Matanzas y de la columna Uno del Ejército Rebelde habían comenzado a avanzar. Los invasores ofrecieron una tenaz resistencia. A las 10:30 a.m. del 18 de abril de 1961, las fuerzas revolucionarias tomaron Playa Larga y al posesionarse del lugar, hallaron en un parapeto una ametralladora 50 del enemigo, con varios invasores muertos a su alrededor. A unos metros estaban los cadáveres de Juan Alberto Díaz, profesor de la Escuela de Responsables de Milicias de Matanzas, y de varios de sus alumnos, que habían llegado hasta allí a pesar de lo angosto del camino y del fuego enemigo. Tal vez entonces los mercenarios se convencieron de la imposibilidad de quebrar el heroísmo de los milicianos. Desde las primeras horas de la madrugada del 19 de abril, las piezas de artillería del comandante Pedro Miret comenzaron el fuego de hostigamiento en la carretera de Covadonga. En Yaguaramas se fusionaron las fuerzas del comandante René de los Santos con las del capitán Emilio Aragonés. Fidel previó que los invasores acantonados en San Blas esperaban el ataque principal por la carretera de Covadonga por lo que el ataque por la de Yaguaramas contó además con el factor sorpresa. A las diez de la mañana, las fuerzas cubanas tomaron San Blas y el aledaño pueblo de Bermeja. El enemigo se replegó hacia Girón y se atrincheraron en la gran curva que hace la carretera, de donde también fueron desalojados. Entretanto, más al oeste, el batallón de la PNR se batía contra los mercenarios. En medio del combate una bala alcanzó al capitán Luis Artemio Carbó. Se levantó, recogió su arma y siguió disparando con solo una mano. Aferrado al arma murió de frente al enemigo. Y el batallón de la PNR siguió avanzando. Luis Artemio Carbó solo tenía 23 años. Fidel, con las unidades blindadas y las tropas que habían liberado San Blas, organizó la ofensiva sobre Girón. “Hacia la playa”, ordenó, mientras se incorporaba como tripulante en uno de ellos. En el oeste, los batallones de la PNR y de las milicias entraban en Girón. Con ellos, montado en un yipi, el capitán Fernández. Al poco rato, se le reunía Fidel con el resto de las tropas. Era las cinco y media de la tarde del 19 de abril de 1961. En menos de 66 horas se había vencido inobjetablemente a la brigada mercenaria organizada por la CIA, una formidable fuerza muy bien entrenada y pertrechada, con una alta capacidad combativa, como lo demostró en Playa Larga y San Blas. Si fueron derrotados, se debió al extraordinario heroísmo de los milicianos, a su tenaz voluntad de defender el suelo patrio y la Revolución socialista, y a la dirección de Fidel, quien además compartió riesgos con la tropa, a la que lideró a unos cien metros de las líneas mercenarias.

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Cómo recordar a Alejo Carpentier
InfoporAnónimo4/24/2015

Cómo recordar a Alejo Carpentier A 35 años de la muerte de este grande de las letras españolas, se recuerda la obra de un autor que trascendió las fronteras del imaginario de nuestras tierras Alejo trabajando en la Editora Nacional de Cuba. Foto: Archivo Culturales El 26 de diciembre del 2004, cuando se celebraba el centenario de Alejo Carpentier, Fidel le escribió una conmovedora carta a Lilia Esteban, la viuda y, entonces albacea y presidenta de la Fundación que lleva el nombre de un precursor de las letras y la cultura en general. En esa misiva decía Fidel: “Albergo la convicción de que en la batalla por alcanzar una cultura general integral en la que se encuentra inmerso nuestro pueblo, la obra de Alejo Carpentier tendrá la garantía de lectores cada vez más cultos y ciudadanos solidarios que honren eternamente su memoria”. La memoria, el recuerdo y homenajes a Alejo no pueden ceñirse a una nota o artículo de recordación habitual, en ocasión, como ahora, del aniversario 35 de su muerte, ocurrida el 24 de abril de 1980, después de haber recibido, el 5 de abril de 1978, en Alcalá de Henares, el Premio Miguel de Cervantes Saavedra, el más alto reconocimiento de las letras españolas. Precursor de una novelística que trascendió las fronteras del imaginario de nuestras tierras, Carpentier plasmó, precisamente, a partir de nuestra cultura, los imaginarios del Río Grande a la Patagonia, comenzando por Haití. Alejo no se limitó a ese portento en su escritura, en general, sino que, desde el comienzo de sus letras, ejerció con pasión y profundidad el periodismo y se le considera además, con idéntica razón, uno de los intelectuales cubanos y de América Latina, con más conocimiento en las artes en general y en particular de la música. Pero tampoco su vida se ciñó a la cultura. Desde su primera juventud Alejo integró movimientos patrióticos, que en la nebulosa de aquellos años querían para Cuba y América un porvenir mejor, basado en la verdadera independencia y soberanía de la patria, hecho que lo condujo a la cárcel. Nunca su vocación y diario trabajo en la literatura, las artes e incluso en la aparición de la radio —en la cual trabajó intensamente, del mismo modo que en la publicidad— impidieron su vínculo estrecho con las vanguardias políticas, ni aún en los tiempos en que ya reconocido como un gran novelista en América y Europa, no menguaron el ímpetu y constancia que lo caracterizaban, trabajando, cotidianamente para vivir. Tampoco rehusó, en su momento, la labor en la Editora Nacional de Cuba, ni tampoco el desempeño diplomático, su última función de Estado en París, donde murió luego de desafiar por varios años la secuela del cáncer. Precisamente, estaba escribiendo la inconclusa novela sobre el santiaguero Pablo Lafargue, yerno de Carlos Marx. Una página de la obra quedó a medias en su máquina de escribir. Cuando triunfa la Revolución Cubana, aseguraba su compañera en la vida, Lilia, que rechazó proposiciones pecuniarias de altísimo monto en Venezuela. De inmediato, renunció a todo bienestar y se sumó a los compatriotas de regreso a Cuba, para ponerse al servicio de los intereses de la Revolución. Impecable en su escritura, autor de lo real maravilloso en la corriente literaria, avalado en sus obras El reino de este mundo, Los pasos perdidos, El siglo de las luces, El arpa y la sombra, Concierto Barroco, El recurso del método y otras como La Consagración de la primavera, El Acoso, El camino de Santiago, Los fugitivos, La Música en Cuba, y decenas de libros de periodismo compilados a partir de sus trabajos en la columna Letra y Solfa, que editó el Instituto del Libro en una colección, y tantas obras más de narrativa, Alejo Carpentier, cuya muerte recordamos, seguirá vivo. Lástima que pocas de sus obras se encuentren en nuestras librerías, como sí se pueden adquirir en otros países. Su generosa contribución material a la cultura, fue un gesto extraordinario. De ese gesto Fidel expresa su grandeza. En carta en nombre del Partido y el Gobierno, fechada el 3 de mayo de 1978, expresó: “Querido compañero Carpentier: Nuestro Partido y nuestro pueblo han recibido con la misma emoción que nosotros las palabras con que usted, en gesto de noble y conmovedora generosidad dedica a la Revolución la medalla conmemorativa y el importe del Premio Miguel de Cervantes Saavedra. “Estamos acostumbrados a que los jóvenes que todo lo deben a la nueva sociedad, consagren a ella sus éxitos en la producción, la ciencia, el arte o el deporte. Usted, sin embargo, era una gloria de las letras, de reconocido prestigio, cuando todavía faltaban largos años para que triunfara nuestra causa. Esa circunstancia subraya, en todo su valor moral, humano y revolucionario, el sentimiento que lo impulsa, en la hora de un altísimo reconocimiento, a la obra literaria de su vida entera, a compartir ese merecido honor con todos sus compatriotas”. El conocimiento de la colosal obra literaria y periodística de Alejo — que aún después de muerto sigue descubriendo la Fundación que lleva su nombre— es, sin lugar a dudas, la mejor forma de recordar a este intelectual, cuya generosidad y ética fueron un haz en su fecunda vida.a vida. Lástima que pocas de sus obras se encuentren en nuestras librerías, como sí se pueden adquirir en otros países. Su generosa contribución material a la cultura, fue un gesto extraordinario. De ese gesto Fidel expresa su grandeza. En carta en nombre del Partido y el Gobierno, fechada el 3 de mayo de 1978, expresó: “Querido compañero Carpentier: Nuestro Partido y nuestro pueblo han recibido con la misma emoción que nosotros las palabras con que usted, en gesto de noble y conmovedora generosidad dedica a la Revolución la medalla conmemorativa y el importe del Premio Miguel de Cervantes Saavedra. “Estamos acostumbrados a que los jóvenes que todo lo deben a la nueva sociedad, consagren a ella sus éxitos en la producción, la ciencia, el arte o el deporte. Usted, sin embargo, era una gloria de las letras, de reconocido prestigio, cuando todavía faltaban largos años para que triunfara nuestra causa. Esa circunstancia subraya, en todo su valor moral, humano y revolucionario, el sentimiento que lo impulsa, en la hora de un altísimo reconocimiento, a la obra literaria de su vida entera, a compartir ese merecido honor con todos sus compatriotas”. El conocimiento de la colosal obra literaria y periodística de Alejo — que aún después de muerto sigue descubriendo la Fundación que lleva su nombre— es, sin lugar a dudas, la mejor forma de recordar a este intelectual, cuya generosidad y ética fueron un haz en su fecunda vida.

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El ideario martiano vigente en todos los rumbos
InfoporAnónimo4/22/2015

El ideario martiano vigente en todos los rumbos Del 4 al 6 de mayo próximo, Buenos Aires acogerá la reunión anual del Consejo Mundial del Proyecto José Martí de Solidaridad Mundial José Martí, pintura de Ernesto García Peña. Colección del Centro de Estudios Martianos Foto: Granma Del 4 al 6 de mayo próximo, Buenos Aires acogerá la reunión anual del Consejo Mundial del Proyecto José Martí de Solidaridad Mundial, movimiento coordinado por la Oficina del Programa Martiano de Cuba desde el 2003, y cuyos propósitos persiguen lograr el conocimiento —a escala global— de la vida y obra de nuestro Héroe Nacional; así como promover su ideario conjuntamente con el pensamiento social y político latinoamericano y caribeño. Este encuentro del Consejo, integrado por una treintena de importantes personalidades del mundo intelectual —entre ellos, el teólogo brasileño Frei Betto; el historiador cubano Pedro Pablo Rodríguez; el teólogo belga Francois Houtart; el periodista francés Ignacio Ramonet y el argentino Adolfo Pérez Esquivel— tiene lugar para analizar y discutir las principales acciones del Proyecto, cuyos planes de trabajo son trienales, según explicó a Granma Héctor Hernández Pardo, coordinador ejecutivo del órgano rector. “Cada trienio el trabajo concluye con un gran foro mundial de pensamiento, en homenaje a ese gran pensador que es Martí, por lo que esta reunión tratará en uno de sus puntos los preparativos de la II Conferencia Internacional Con todos y para el bien de todos, que se desarrollará del 25 al 28 de enero del 2016, en el Palacio de Convenciones de La Habana”. “Esta reunión —que cada año varía su escenario— favorecerá el desarrollo de una gran jornada académica martiana en muchas universidades de ese país sudamericano”, agregó Pardo. “Durante esos días de sesión plenaria tendrán lugar conferencias, mesas redondas, firmas de convenios y se reconocerá, a nivel internacional, el trabajo del Museo Casa Natal de José Martí”. “Será una oportunidad propicia, igualmente, para evaluar la situación actual de la Red Internacional de Cátedras Martianas, que constituyen una de las principales columnas del trabajo del Proyecto pues su creación, desarrollo y consolidación crea condiciones para que sea cada vez más conocido, en las comunidades universitarias, el valor y la vigencia del ideario martiano”. Para este evento —indica Pardo— “hemos tenido el apoyo especial del Gobierno argentino y del Ministerio de Desarrollo Social de ese país, cuya ministra, Alicia Kirchner, es miembro del Consejo Mundial”. Con apoyo de la Unesco, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, y de muchas otras organizaciones, el Proyecto José Martí fertiliza la posibilidad de editar textos martianos en distintas lenguas y “poco a poco avanza en el cumplimiento de su objetivo principal: el conocimiento de la obra de Martí no solo como principal figura de la nación cubana, sino también como pensador universal de gran relieve e importancia”, asegura el investigador cubano. “Quienes tomaremos parte de esta reunión en Buenos Aires nos sentimos muy contentos puesto que nunca como hoy se pone de manifiesto la grandeza de pensamiento de Martí, y su carácter precursor, lo cual se pudo evidenciar en la reciente Cumbre de las Américas de Panamá, donde nuestra América se presentó digna y unida, como lo soñó el Apóstol.”

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El general Torrijos y su lucha por la soberanía de un país
El general Torrijos y su lucha por la soberanía de un país
InfoporAnónimo4/15/2015

El general Torrijos y su lucha por la soberanía de un país Omar Efraín Torrijos Herrera, ha trascendido por ser el primer presidente en sentarse “de tú a tú” con Washington, y poner las cosas en orden respecto a la soberanía panameña en el canal El general Omar Torrijos fue recibido por Fidel en Cuba en enero de 1976. Foto: Jorge Oller California, año 1848. Los rumores sobre el encuentro de pepitas de un metal precioso amarillento en las montañas dan paso a un gran movimiento de personas por el continente americano. Es el inicio de la fiebre del oro. La obsesión de aquellos buscadores los hace cruzar Estados Unidos en carretas tiradas por caballos o mulas. Es el inicio del esplendor de la costa oeste. Viajar por mar dando la vuelta por el Cabo de Hornos en la zona austral de Chile y atravesar el Istmo de Panamá, un accidente geográfico entre los océanos Pacífico y Atlántico que une el centro con el sur de América, se convierten en rutas vitales. La última opción se convierte rápidamente en la más viable ya que es necesario acortar las distancias. Motivado por la idea, Estados Unidos crea una comisión en 1876 para construir un ambicioso Canal Interoceánico por Nicaragua, proyecto del entonces presidente Ulysses S. Grant (1869–1877). Sin embargo, otra incipiente potencia como Francia se adelanta y el 5 de julio de 1874 el conde Ferdinand de Lesseps funda la Compañía Universal del Canal Interoceánico con el propósito de erigir un conducto, pero por Panamá. Ya desde el siglo XVI se viene pensando en unir al Atlántico con el Pacífico para el trasiego de mercancías. Lesseps insiste en realizar un canal parecido al que ha proyectado en Suez, Egipto, pero fracasa, entre otras cuestiones por las enfermedades típicas de la zona tropical que causan miles de bajas entre los obreros. Agobiado, Lesseps encarga la obra al ingeniero francés Philippe Jean Bunau-Varilla, y vende los derechos de construcción a Estados Unidos por cerca de 40 millones de dólares. ESTADOS UNIDOS: DUEÑO Y SEÑOR POR CASI UN SIGLO En apenas diez años, la astucia y el esfuerzo heroico de 56 000 personas en su mayoría inmigrantes, terminan la construcción de una de las mayores obras de ingeniería de la historia. El canal se inaugura el 15 de agosto de 1914 con la circulación hacia el Sur de un buque a vapor. Antes, Bunau-Varilla convence a los encargados norteamericanos que desistan de realizar el trabajo por Nicaragua. Para que Estados Unidos financie el plan, el proyectista firma en 1903 el tratado Hay-Bunau Varilla, ofreciéndole a Washington derecho a perpetuidad sobre el canal y soberanía en parte del istmo panameño. El decreto provoca tensiones porque Panamá se convierte, automáticamente, en una colonia dependiente de la poderosa nación norteña. Los panameños son despojados de los ingresos y manejo de la obra que, a su vez, le es funcional a los intereses económicos y militares de Washington. A partir de ese momento ambos países entran en una etapa de relaciones marcadas por la demanda de la pequeña nación centroamericana de una mayor participación en los beneficios. Corren los tiempos de la doctrina del Big Stick o del garrote del presidente Theodore Roosevelt, que marcan la política de Estados Unidos hacia Latinoamérica: “Habla suavemente y lleva un gran palo, así llegarás lejos”. En 1903 Panamá se separa de Colombia. Washington aprovecha e incentiva la situación, ya que le conviene, para echar a andar su proyecto del canal. La soberanía panameña se trunca debido a la ocupación norteamericana de parte de su territorio ese propio año. Los panameños pueden entrar en la Zona del Canal —una franja de 1 380,5 kilómetros cuadrados— para trabajar, pero no se benefician de los privilegios de los estadounidenses, quienes aumentan su presencia militar y civil en el lugar. La Zona es administrada por la Compañía del Canal de Panamá y financiada por el Departamento de Defensa. La ocupación da paso además a un fenómeno social interesante: los zoneítas o zonianos —por el término en inglés, “zonians”—, quienes conforman la comunidad de estadounidenses que hacen vida allí. El inglés desplaza al español como principal idioma. Las tensiones entre los nuevos residentes y los panameños se acrecientan y tocan su punto álgido el 9 de enero de 1964. Ese día tropas estadounidenses matan a 24 estudiantes panameños que intentan izar la enseña nacional en la Zona del Canal. Tras varios años de incongruencias el hecho impulsa a ambos países a firmar en 1977 los Tratados Torrijos-Carter que derogan el Hay-Bunau Varilla. EL HOMBRE QUE CIERRA EL CICLO DE INTROMISIÓN DE EE.UU. Ochenta kilómetros de largo y tres juegos de esclusas nombradas Miraflores, Pedro Miguel y Gatún, son el icono de todo un país. Panamá, que en la tradición indígena significa abundancia de peces y mariposas, no recupera hasta 1999 su obra insigne. Un hombre: Omar Efraín Torrijos Herrera (1929-1981) se encarga de cerrar el ciclo de intromisión norteamericana en su tierra natal. Este panameño descendiente de maestros rurales opta por la carrera militar como una de las vías que tienen los pobres para hacerse de una profesión. Su perseverancia y el compromiso de sacar adelante a su familia —con él son 12 los hijos de José María Torrijos y Joaquina Herrera—, le permiten graduarse de subteniente de Infantería en la Academia Militar Gerardo Barrios en El Salvador. También recibe cursos en la Escuela de las Américas instalada en la Zona ocupada por Estados Unidos. Su participación en 1968 en el golpe de Estado contra el presidente Arnulfo Arias lo lleva a iniciar una serie de cambios en su país. Tras el golpe, José María Pinilla Fábrega se proclama presidente, pero cambios internos en el mando militar colocan a Torrijos como líder de ese sector. Asume la conducción política en marzo de 1969 como General y en 1970, después de 30 años de ocupación, recibe de los norteamericanos la Base Militar de Río Hato ubicada en la provincia de Coclé. Allí instala un centro de instrucción militar. Llama a elecciones para crear una Asamblea Constituyente que redactaría una nueva Constitución, la cual en su artículo 277 lo reconoce como líder máximo de la revolución panameña. Torrijos fomenta un gobierno acompañado por reformas sociales y públicas, tal como la agraria. Sin embargo, trasciende al convertirse en el primer presidente en sentarse “de tú a tú” con Washington y poner las cosas en orden respecto a la soberanía panameña en el canal, cumpliendo así su promesa y resaltando los valores nacionales. Consolidarse como figura política le permite impulsar la lucha por la devolución de la vía interoceánica y firmar el 7 de septiembre de 1977 el Tratado Torrijos-Carter. El acuerdo rubricado en la sede la Organización de Estados Americanos con el presidente estadounidense Jimmy Carter (1977–1981), establece el traspaso gradual de bienes del Canal y del territorio de la Zona a Panamá, en un plazo que vence el 31 de diciembre de 1999, cuando la obra pasa a manos panameñas. Comprende además el desmantelamiento de las bases militares norteamericanas. El propio General reconoce que el Tratado no es el mejor ni el que ha soñado el pueblo panameño, “pero en este preciso instante representan la mejor oferta”, tal y como se recoge en ediciones del diario panameño La Estrella de la época. Para llegar a ese día histórico, Torrijos emprende una campaña de presión que gana fuerte apoyo nacional y externo. Tres años antes se comunica con Carter en pos de establecer un principio de acuerdo. Una vez ratificados los nuevos pactos sobre el canal (por plebiscito en Panamá y por el Senado en Estados Unidos), Torrijos nombra presidente en 1978 al ministro de Educación, Arístides Royo. Así, el 11 de octubre ordena la retirada a los cuarteles de la Guardia Nacional y deja el Gobierno en manos de los civiles. El General muere el 31 de julio de 1981 cuando su aeronave DHC-6 explota en pleno vuelo en el cerro Marta, en la localidad de Coclé. Con ella, desaparece el hombre que le devuelve la soberanía a todo un país. En el libro Confesiones de un sicario económico, el escritor estadounidense, John Perkins, asume que la muerte del General a los 52 años no es accidental, “fue asesinado por miembros de la política estadounidense quienes se oponían a las negociaciones entre Torrijos y un grupo de empresarios japoneses liderados por Shigeo Pagano, que proponían la construcción de un canal a nivel por Panamá”. Torrijos muere poco después de la llegada de Ronald Reagan (1981-1989) a la Casa Blanca y tres meses después de que el presidente ecuatoriano Jaime Roldós sucumbiera en circunstancias similares. La aeronave desaparece durante condiciones climáticas extremas, pero debido a la limitada cobertura del radar panameño, no es reportada perdida por cerca de un día, acota Perkins. Su desaparición es un duro golpe a las aspiraciones nacionalistas del pueblo panameño, mas el sueño de Torrijos de alcanzar un crecimiento equitativo es truncado con la invasión estadounidense en 1989. CUBA-PANAMÁ: HERMANOS EN LA HISTORIA DE LAS AGRESIONES El periodista cubano Luis Báez recoge en un cable de la agencia Prensa Latina titulado Desaparición física de Omar Torrijos, ¿accidente o asesinato? que el General es presionado por Estados Unidos para que rompa relaciones con Cuba. El líder panameño considera eso como una vergüenza y hace crecer su admiración por la Isla caribeña. “Desde el triunfo de la Revolución, Cuba ha estado sometida a un incesante y cruel bloqueo que es una verdadera vergüenza para todo el hemisferio. Es lógico que Cuba agudizara su proceso revolucionario en estas condiciones. Los norteamericanos deben convencerse de que los cubanos son un pueblo que nunca se dejará pisotear”, dice, acorde con Báez. Torrijos expresa que el triunfo de enero de 1959 esparce el sentimiento libertario en los pueblos de la región, y reconoce que sin la inspiración de ese proceso, Panamá no se habría sentado de tú a tú con los norteamericanos. Para el líder, Fidel es “un gran amigo, un hombre de firmes principios”. “Fidel y yo mantenemos excelentes relaciones. Tenemos nuestras discrepancias, pero siempre dentro de un gran respeto y cariño. Estamos en estrecha comunicación. Siempre me ha dado sabios consejos”, manifiesta según lo registrado por Báez. Torrijos visita en dos ocasiones Cuba, en enero de 1976 oficialmente, y durante la VI Cumbre de Países No Alineados en 1979. Gracias a la gestión de Torrijos, Panamá recuperó el control total del canal en 1999. Foto: micanalde panamá.com Fidel, a su vez, considera a ambos pueblos como hermanos en su lucha común ante las agresiones del imperialismo. En un multitudinario acto en honor al General Torrijos, quien se encuentra de visita en Cuba el 12 de enero de 1976, Fidel exclama: “Han hecho allí todo lo que han hecho aquí. De Cuba se querían apoderar desde el siglo pasado; de Panamá se querían apoderar desde el siglo pasado. A nosotros nos impusieron una Enmienda Platt y una base; a Panamá le impusieron un tratado más o menos por la misma fecha que a nosotros, a nosotros en 1902 y a ellos en 1903; les impusieron un tratado y les impusieron una zona en medio del territorio y les construyeron no una base, sino 14 bases militares en aquel territorio”. La Ciudad Escolar 26 de Julio en Santiago de Cuba al oriente del país, se queda pequeña cuando finalmente considera que esa etapa de presiones “se acabó al triunfo de la Revolución, y todo eso se acabó también en Panamá —eso de darle órdenes a todo el mundo y decidir quién gobernaba y no gobernaba— a raíz del movimiento revolucionario que dirigió el general Omar Torrijos”.

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Lenin, su pensamiento económico presente
InfoporAnónimo4/22/2015

Lenin, su pensamiento económico presente en la actualización del modelo económico La base teórica para comprender la heterogeneidad económica de la transición socialista la forjó Lenin en varias de sus obras Foto: Archivo Un día como hoy hace 145 años nació en Simbirsk, Rusia, uno de los hombres más extraordinarios de la historia, no solo por sus condiciones humanas y revolucionarias, sino también por la extraordinaria repercusión que su vida y su actividad han tenido y tendrán en el mundo. Una parte importante de su vida, 17 años, la pasa Lenin en el destierro, encarcelado varias veces y perseguido por sus ideas y actividad revolucionarias. En esas condiciones desarrolla la teoría marxista. Lenin fundó periódicos revolucionarios y escribió numerosos libros y folletos que constituyen un verdadero aporte al marxismo, que no en vano después se denominó, por esa razón, marxismo-leninismo. Para el líder histórico de la Revolución Cubana, “nadie como él, fue capaz de interpretar toda la profundidad y toda la esencia y todo el valor de la teoría marxista”. Lenin desarrolló el marxismo en todas sus expresiones, en las que se destacan la teoría económica sobre el imperialismo y de la construcción del socialismo. La Nueva Política Económica (NEP) y sus enseñanzas para la política económica cubana actual. Durante dos años, entre 1918 y 1920, la guerra civil condujo al gobierno soviético al borde del colapso, no obstante la victoria del Ejército Rojo sobre los enemigos internos e invasores. El país quedó devastado, la economía fatigada, el hambre se acentuó en muchas regiones del vasto país. La principal tarea de la naciente Revolución pasó a ser entonces la reconstrucción económica de Rusia, para lo que había que modificar la política económica del comunismo de guerra centrada en las expropiaciones campesinas de cereales y otros productos agrícolas. La Nueva Política Económica planteaba una nueva relación con los campesinos y con el capitalismo de Estado. Entre las principales obras teóricas de la NEP están El impuesto en especie y Acerca de la significación del oro ahora y después de la victoria completa del socialismo. La NEP y el proceso de actualización del modelo de desarrollo económico y social son procesos históricos inéditos, irrepetibles, por tanto no se pueden comparar de manera sistémica o íntegra. Pero las leyes sociales hacen posible, bajo determinadas circunstancias, coincidencias y enseñanzas históricas interesantes. El principal momento común para ambas experiencias fue y es la necesidad de pasar la economía a primer plano para evitar el fracaso económico que haga inviable la construcción del socialismo. En un emblemático opúsculo Lenin autocríticamente expresaba: “Lo último —lo más difícil y lo que menos tenemos hecho— es organizar la economía, colocar los cimientos económicos del edificio nuevo socialista… En esta labor, la más importante y difícil, es donde hemos tenido más desaciertos y errores”. Huelga la comparación. Los grandes problemas de la economía cubana exigían la actualización y modernización de la economía y su modelo de funcionamiento. La economía pasa a desempeñar un papel protagónico. Como dijo Raúl: "La batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella depende la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social”. Otro momento de particular coincidencia en ambas experiencias es la reevaluación del tratamiento a las economías o tipos económicos que coexisten por un tiempo más o menos largo en el periodo de transición del capitalismo al socialismo. En Cuba se había forzado el predominio de la propiedad estatal en menoscabo de otras formas de menor grado de socialización, pero objetivamente justificadas en la construcción del socialismo. Raúl lo reconoce sin ambages. “Los clásicos del marxismo leninismo al proyectar los rasgos que debían caracterizar la construcción de la nueva sociedad, definieron —especialmente Lenin— que el Estado, en representación de todo el pueblo, mantendría la propiedad sobre los fundamentales medios de producción. Nosotros absolutizamos ese principio y pasamos a la propiedad estatal casi toda la actividad económica del país”. La base teórica para comprender la heterogeneidad económica de la transición socialista la forjó Lenin en varias de sus obras, en particular en Sobre el impuesto en especie donde reconoce varios tipos económicos, algunos de los cuales están presentes en la actualización como registra el Lineamiento 02. Pero lo que le interesaba al máximo líder bolchevique era que los rusos entendieran que no se podía organizar la economía si no se involucraban todos los sectores bajo la rectoría del sector estatal. Esa era la esencia de la Nueva Política Económica soviética, ¿no lo será acaso también de la actualización del modelo económico cubano? Quizá la enseñanza más importante de la NEP, para Cuba, fue la política con el campesino para levantar la producción agrícola y en el caso de Rusia evitar las hambrunas. El 26 de julio del 2007, Raúl plantea el gran problema de la agricultura y la producción de alimentos para lo que habría que hacer cambios importantes. No había hambre, pero el gran déficit productivo le ocasiona al Estado cubano erogaciones anuales cercanas a los 2 000 millones de dólares y a los cubanos invertir más del 70 % de sus ingresos en alimentos por los elevados precios de estos. Mayores incentivos, más organización, menos burocracia, factores en los que insistía Lenin, aparecen como asignaturas a las que habrá que prestarle mayor atención, no obstante todas las leyes y medidas adoptadas para incrementar la producción de alimentos. El pensamiento económico de Lenin sobre la inversión extranjera, el monopolio estatal del comercio exterior, las cooperativas, el control y la contabilidad populares, la industrialización, la disciplina económica y financiera y el aumento de la productividad del trabajo, no solo está vigente en la actualización, sino que nos anima a estudiarlo con profundidad, porque mucho nos queda por hacer. Lenin trabajó intensamente hasta los últimos días de su vida. Durante los primeros meses de 1923, ya con su salud muy debilitada, desde su lecho de enfermo, dicta numerosas cartas y documentos valiosos desde el punto de vista político y económico. El 10 de marzo de 1923 otro ataque de apoplejía pone fin a su vida política. Fallece el 21 de enero de 1924. Fidel lo concibe así: “No ha habido gladiador que haya librado más combates ideológicos que los que libró Lenin”.

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La región apuesta por reducir las nuevas infecciones por VIH
Salud BienestarporAnónimo9/7/2015

La región apuesta por reducir las nuevas infecciones por VIH Esta y otras propuestas fueron acordadas durante el segundo Foro Latinoamericano y del Caribe sobre el Continuo de Atención del VIH, que se desarrolló la semana pasada en Río de Janeiro, Brasil Países de América Latina y el Caribe se comprometieron a reducir un 75 % las nuevas infecciones por VIH en adultos y jóvenes para el año 2020, según dio a conocer un comunicado conjunto de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA). Esta y otras propuestas fueron acordadas durante el segundo Foro Latinoamericano y del Caribe sobre el Continuo de Atención del VIH, que se desarrolló la semana pasada en Río de Janeiro, Brasil y donde asistieron más de 150 representantes de los programas de VIH/SIDA de la región, redes y organizaciones de la sociedad civil, poblaciones clave y más afectadas por la epidemia, personas viviendo con VIH, comunidades académicas y científicas, programas, agencias de las Naciones Unidas, organismos internacionales y cooperantes bilaterales. De acuerdo con el texto, los representantes de los países asistentes debatieron sobre las nuevas metas de prevención del VIH y cero discriminación para poner fin al sida como amenaza de salud pública para el 2030. “Las infecciones nuevas y la mortalidad no están disminuyendo con tanta rapidez como desearíamos. La epidemia de VIH sigue estando concentrada en grupos específicos de la población para los cuales acceder y recibir los servicios que necesitan es problemático”, afirmó por su parte Marcos Espinal, Director del Departamento de Enfermedades Transmisibles de la OPS/OMS. Según el informe, se estima que alrededor de dos millones de personas viven con VIH en América Latina y el Caribe y que en el 2014 hubo aproximadamente unas 100 000 nuevas infecciones por VIH en la región. Reconociendo que el prejuicio, el estigma y la discriminación vinculados con el VIH/SIDA agravan la epidemia y son barreras significativas para el acceso a servicios, los participantes del foro consensuaron además metas de cero discriminación, que incluyen: que no se apruebe ninguna nueva ley, reglamento, o política que pueda ser usada para discriminar a personas con VIH o poblaciones clave; que todos los países tengan un sistema financiado de monitoreo para abordar la discriminación de los trabajadores de salud hacia las personas con VIH y las poblaciones clave; que el 75 % de los países reduzcan el número de actos de violencia/crímenes de odio contra personas que viven con o estén afectadas por el VIH, incluyendo personas LGBTI y trabajadoras sexuales; y que el 90 % de los países tengan sistemas, políticas y/o legislación protectoras con mecanismos para denunciar y resolver las violaciones a los derechos humanos, incluyendo las relacionadas con el VIH y las poblaciones clave.

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