Sujeto_de_la_Historia
Usuario (Argentina)
Contra lo que suele representarse habitualmente, el pensar nunca es “de a uno” La concepción del pensamiento como un acto individual es tributaria de una posición dominante en un momento histórico, y no un hecho propio de alguna ignota naturaleza humana (por supuesto, hecha a medida de lo que se necesite demostrar). En rigor, nunca un pensamiento es enteramente original, sino que siempre, necesariamente, es fruto de un intercambio. Se piensa desde algo escuchado, desde algo leído, desde algo que proviene de otra parte. En otras ocasiones, se piensa “en contra” de determinadas posturas, generando de ese modo, una racionalidad ligada a la resistencia. Pongamos, entonces, algunas cosas en su lugar: • La imagen del “pensador solitario” es una construcción ideológica, para nada inocente. • Guarda tremenda relación de coherencia con un modelo social, económico y político. • Tiene consecuencias, no es de carácter inocuo. Hambrea, mata, brutaliza, somete. Será entonces, la primer propuesta, la de compartir el espacio de la palabra, comenzando por reconocer que, al surgir de un núcleo social, somos hijos de una cultura, de una visión del mundo. Si no comenzamos por ver esto, nuestro estar atravesados por lo ideológico (concepción del mundo), no tendremos posibilidad lógica de constituir un pensamiento propio, surgido de nuestros problemas y sus intentos de solución, de nuestro singular modo de ser, de sentir, de actuar, sino que repetiremos con indignante automatismo, las palabras de otros. Es decir, no hablaremos, seremos tristemente hablados por el Otro . Nos invito, entonces, a intentar hablar por nosotros mismos. Desde nosotros mismos. La invitación está cursada, la responsabilidad es nuestra Fuente: http://enredandopalabras.blogspot.com
El lugar elegido para posicionarnos habla de nosotros. El jueves pasado, en el Congreso, tuvo lugar la jura de los nuevos diputados, y fue además, la ocasión en la unión de radicales, PJ disidente, PRO, y Coalición Cívica forzaron al oficialismo a cederles el control de la mayor parte de las comisiones y avanzar sobre las autoridades de la Cámara de Diputados, so pretexto de honrar el mandato del voto popular. Hasta aquí, y conociendo los antecedentes de las fuerzas citadas, no debiera de extrañarnos nada. Pero, además de los mencionados, hubo otros bloques, dentro del espectro que solemos llamar progresismo ó centroizquierda, (denominaciones que no comparto, pero, cosa interesante, no hay disponibles muchas otras que abarquen el concepto, volveremos sobre esto) decíamos que hubo bloques del centroizquierda que se unieron en complicidad con la derecha: Libres del Sur, SI (dip. Macaluse), Proyecto Sur. Hubo, destaquemos, otros que no, encabezados por Martín Sabbatella. Ahora bien, ¿Qué lecturas debieran de hacerse al respecto? ¿Qué se deberá entender por “centroizquierda”? Veamos a dónde nos lleva este derrotero. Indudablemente, el eje del juego político argentino sigue siendo el llamado kirchnerismo: esta unión de biblias y calefones que mencionamos existe solamente en ocasión de mostrarse, ante una sociedad lo suficientemente adoctrinada por los medios, como quién es “el” opositor, quien debe de sucederlos en el poder para “restaurar el republicanismo”, quién, en suma, logrará matar al monstruo populista. Con la mira puesta en el 2011, muchos de los buitres preparan el festín, compiten entre sí por lo que creen –yo no estaría tan seguro- son los despojos, los restos del actual oficialismo: el traidor serial Cobos, la desquiciada Carrió, el lastimosamente inútil Macri, lo más granado de la derecha peronista (Duhalde, Solá, Reutemann, etc) y si consiguiera comprar la constitucionalidad de que un extranjero sea presidente, el perverso colorado que tiene un plan. Pero también, anotado en la misma lista, está Pino Solanas. Nótese que no digo este “también” por su aspiración de poder, sino más bien que para sostener su aspiración pasó a formar parte de esta lista de destructores del gobierno.Sostengo, entonces, que sin importar si va a ir por la presidencia de la nación o por la jefatura de gobierno de la ciudad, Solanas se asoció al club de destructores del gobierno por una cuestión de cálculo: se constituirá entonces en el ala izquierda, “progresista”, de esta nueva Unión Democrática, que pueda captar las simpatías de la clase media que no compra el clásico discurso de derecha. Se lo verá, entonces, más aún en los programas de América, TN, etc; tendrá mayor centrimetraje en Clarín, en suma, pasará a ser la centroizquierda “razonable”,”correcta”, un interlocutor válido con quien pueden compartir la crítica al gobierno aún desde posiciones ideológicas opuestas, y más aún, discutir si es necesario sobre la distribución de la riqueza sin “crispación”, “sin autoritarismo”. Esta es la mayor contribución que pueda hacerles Solanas, la de tratar de apropiarse del concepto de progresismo y terminar de legitimar el discurso de la derecha. No digo que cambie sus ideas, ni que “se venda”, sino que antepone su cálculo por sobre la consecuencia de sus actos. Quisiera saber cómo lograría redistribuir la riqueza “amigablemente”. Nuestro gobierno nacional tiene evidentes claroscuros: INDEC, Jaime, el sostén a ultranza de Moreno, negocios no muy claros en los ámbitos del juego y la minería, que se contraponen también con la nacionalización de los fondos de las AFJP, el recupero la línea aérea de bandera con la intención primaria de comunicar al país, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que promueve una mayor democratización y pluralidad en los medios y por último, la asignación social para los menores, la lenta pero persistente recuperación del haber jubilatorio; en ocasión de la gran crisis del capitalismo puso a jugar los recursos del estado sosteniendo el empleo, etc. Ahora bien, a pesar de los errores y puntos oscuros creo que debe reconocerse al gobierno nacional no por sus dichos, sino por sus Actos; actos éstos orientados a favor de lo popular y lo nacional. Sabbatella, el otro emergente del centroizquierda, sostiene en cambio, una postura distinta: declara su independencia del gobierno, pero anuncia claramente su compromiso de acompañar con criterio propio las cuestiones a favor del campo popular. Pero deja bien claro que por divergente que pueda ser con el gobierno en algunas cuestiones, no se le será funcional a la derecha. Para él podría haber sido mucho más redituable asociarse al frente del rechazo, mucho menos problemático, pero decidió conservar su coherencia ideológica, se quedó con un bloque de cinco legisladores, según la particular clasificación de la Bullrich, con “el resto”, pero anteponiendo los intereses populares por sobre los propios. Tendrá entonces un camino más arduo por recorrer. Si realmente se quiere redistribuir la riqueza, promover la igualdad social, atender la salud y la educación, integrar en vez de expulsar, será necesario tener bien en claro nuestras elecciones; no creo que posturas amigables, desprovistas de conflicto con la Mesa de Enlace, UIA, IDEA sean compatibles con ello. Más arriba nos preguntábamos qué era hoy, en Argentina, ser de “centroizquierda”, ser “progresista”. Seguimos sin tener la definición, pero quizá se nos haya aclarado algo de cómo se practica. Lo que sí queda claro es que el lugar en el que nos posicionemos hablará de nosotros. Fuente: http://enredandopalabras.blogspot.com/2009/12/que-es-ser-progresista-hoy.html
A veces, en raras, pero no imposibles ocasiones, brevísimos instantes, perdemos la certeza de nuestra ubicación en el tiempo y el espacio. En este punto, límite, se desdibujan las fronteras. Se confunden las legalidades. Se desintegran significados con pena aprehendidos, se recombinan, pero no generan ningún efecto nuevo. Escribimos lo que nos pasa, quizá así obtengamos un conjuro que nos proteja. Comienza a aparecer una serie de imágenes, una suerte de torbellino que se mezcla y se desmezcla, giran, toman postas. No hay pausa, sino continuidad, surge la sospecha por la conservación de la cordura, o la entrada a una dimensión extraña. Espionaje a cuñados y familiares de víctimas de terrorismo; a empresarios, sindicalistas, opositores. Retorno de viejos predadores jurásicos, a cargo de la Educación en la ciudad. Patotas oficiales que echan a golpes a indigentes de espacios más propios de gente como uno. Cartas a embajadas, republicanismo vacío, acusación de narcotráfico y arrugue, cruz gigante para gustarle a los católicos, discurso pseudoprogresista para cierta gilada. El maxikiosco debe estar bien surtido, porque los gustos de los clientes son variados: defender ADN del privilegio, no olvidar advertir sobre la emboscada, y sobre el odio que “la gente” le tiene a los Ceacescu, los Hitler, que los quiere matar. La gente, no la iluminada dirigente, se entiende. Súbita preocupación por la pobreza, la libertad de prensa, los fondos de los jubilados y la inseguridad en todas sus vertientes, obviamente, sin soslayar la jurídica, que preocupa tanto al pobre imperio. Podríamos alucinadamente estar inmersos en la Revolución Francesa, ya que algún patriota del proletariado de la Rural propone descabezar gobernantes. Más discursos progresistas (o como se los quiera llamar), defensa del medio ambiente, del ferrocarril, etc. etc. etc., lo que no quita que nos prendamos al furgoncito de la historia que va para la derecha, total, éste (el nacional) es un gobierno de derecha con un discurso de izquierda. Rememora el discurso de la vieja Unión Democrática… es una película ya vista, aunque cambie el director, y la conciencia tranquila. Sigan plantando arbolitos nomás, que es bueno para la ecología. Siguió girando la calesita, y de pronto veo a un Vicepresidente candidato de la oposición… Un vicepresidente candidato de la oposición…. Bañado en sudor, con palpitaciones aceleradas, pude, al fin, abrir los ojos, desorientado, huérfano de toda certeza, tuve mi salvación cuando, por el radio reloj, la voz de Magdalena increpando al Jefe de Gabinete por el tamaño de sus bigotes, me devolvió a la maravillosa realidad que disfrutamos cada nuevo día. Lo más importante, había salvado mi salud mental, ya que era sólo había sido un sueño. Claro, a qué idiota se le ocurre que esto pudiera ser cierto. Fuente: http://enredandopalabras.blogspot.com
Dijo una voz popular ¿Quién me presta una escalera para subir al madero para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno? Oh, la saeta el cantar al Cristo de los gitanos, siempre con sangre en las manos, siempre por desenclavar. Cantar del pueblo andaluz que todas las primaveras anda pidiendo escaleras para subir a la Cruz Cantar de la tierra mía que echa flores al Jesús de la agonía, y es la fe de mis mayores ¡Oh, no eres tú mi cantar, no puedo cantar ni quiero a este Jesús del madero, Sino al que anduvo en la mar ¡ Hermoso y sentido poema de Antonio Machado, gran poeta de la República Española, a quien pude descubrir muchos años atrás, en tristes tiempos, gracias al inmenso Joan Manuel Serrat. Se escuchó, en estos días, a la jerarquía de la Iglesia Católica y sus “periféricos”, con argumentaciones donde el absurdo, el fanatismo, la intolerancia y el carácter de obsoleto, detenido en el tiempo, competían entre sí. En el post “Acerca del Plan de Dios” decíamos que la cúpula eclesiástica, al sostener que el casamiento entre personas del mismo sexo ofende al plan de Dios, se presentaba como intérprete de dicho plan. El escrito concluía que seguimos siendo tan ignorantes como siempre del plan de Dios, pero sabemos mucho más sobre los planes de Bergoglio. Pero, ¿será privativo del pensamiento católico este aferrarse al oscurantismo? Opinamos que es un círculo más amplio, que tributa a lo que podemos llamar el pensamiento dogmático. En efecto, además del “elenco estable” del ultracatolicismo militante con sus pancartas de Cristo rey, las viejas derechas, Pando y sus odios, etc. debe incluirse una importante cantidad de personas, no necesariamente religiosas, no necesariamente católicas, pero con una concepción de la sociedad y la familia no abierta a reconocer emergencia de ciertos cambios, porque eso significaría el derrumbe de su universo simbólico, que ya viene vacilando por otras cuestiones. El dogma, cualquiera y todos, requiere de la inmovilidad. Es la quietud del cementerio la que trae paz al conservador, es la certeza de ver a Cristo en la cruz, porque “ese” es su lugar. ¿Metafísica? No, certeza. Cristo en la cruz es el mundo en su orden: los de arriba, arriba. Los de abajo, donde corresponde. Más allá de cuestiones confesionales, su religión es la del egoísmo, la seguridad, la propiedad. Necesitan un orden inmutable porque su concepción del mundo así lo exige: por un lado, la buena gente, que suele estar representada por gente blanca de clase media o más, educada en colegios privados, obviamente heterosexuales, dispuestas a dejar una progenie que reproduzca y perpetúe ese Standard sociocultural, mientras que del otro lado del muro estarán aquellos que nunca accederán: los condenados por el color de piel, la insuficiente educación, la orientación sexual, la pertenencia política, los que nunca serán “la gente”. Al cabo, vacas para lucir cucardas en la Rural, y vacas para ser llevadas al matadero. Así como en 2008 fueron los Patrones del Agro los que lideraron y encausaron al sector más reaccionario de la sociedad; así ahora la Iglesia Católica se ha puesto a la cabeza del mismo sector, hoy por el matrimonio civil de personas del mismo sexo, mañana, cuando se trate inexorablemente el problema del aborto, que causa tantas muertes de jóvenes mujeres pobres. Pero, por otro lado, se debe hacer justicia a quienes han subvertido ese mundo desde adentro: un puñado de sacerdotes, alguno de Buenos Aires, y otros de Córdoba. Desde dentro de la institución Iglesia, donde se hubiera esperado que vistieran uniforme de cruzado y quemaran herejes, salieron a sostener que la orientación sexual de una persona no la define en tanto tal, no la hace mejor ni peor, ni más ni menos digna. Podríamos pensar que según su interpretación del Plan de Dios, son sus hijos tanto como los demás: el Jesús que anduvo en la mar, el Jesús que compartió. A uno de estos sacerdotes ya se le impartió prohibición de celebrar misa, es decir, el contacto con las personas por excelencia en el rito católico, primer paso para el Juicio Canónico, mientras que pedófilos y cómplices de torturadores, violadores y asesinos, que tienen condenas por la justicia secular, gozan de la ausencia de justicia eclesiástica. Aquí se evidencia in extremis, un mensaje: se puede abusar sexualmente de niños, se puede confortar, perdonar y bendecir a torturadores, violadores y asesinos, pero no se puede discutir aspecto alguno del dogma. Al cabo, una escala de valores a medida del objetivo mayor: la perdurabilidad de la institución y su influencia. Y recordamos a Angelelli, a Mujica, a los Palotinos, a las Monjas de la Santa Cruz, al movimiento de curas del Tercer Mundo, la Teología de la Liberación, a la revolución sandinista en Nicaragua, con mezcla de cristianos, marxistas y poetas. A Monseñor Romero en Salvador. No creemos que deban estar en el mismo lugar que Bergoglio, Aguer, y tantos otros, sino más bien del lado del poeta. LA SAETA Fuente: http://enredandopalabras.blogspot.com
Vivimos en una época de pantallas; estamos habituados, ya de modo casi mecánico, a percibir el mundo y la realidad, filtrados por nuestras pantallas. Las imágenes han ido ganando cada vez más terreno, y ciertos medios, como el televisivo, se tornaron conquistadores de los hogares. Conquista que no por incruenta dejó de ser eficaz en la transmisión de ciertos discursos, en el modelamiento de corrientes de opinión funcionales a determinados intereses económicos y políticos. Así, para muchas personas, y con las variaciones propias de cada singularidad, estas pantallas representan el escenario donde se despliega el espectáculo del mundo. Como todo espectáculo, ha de tener guionistas, intérpretes que compongan los personajes y, por supuesto, espectadores. Habitualmente, quien escribe los guiones no aparece ante la vista de los espectadores. Es decir, éstos suelen tener un conocimiento difuso, mínimo o hasta inexistente del primero. Será el guionista quien generará los libretos, el texto que ha ser interpretado. Podríamos arriesgar la hipótesis que quien crea el espectáculo está, en el mismo acto, creando al espectador. Tomemos el ejemplo de los canales de noticias, paradigma del espectáculo del Siglo XXI: una nota cualquiera, sobre un tema común, por ejemplo, la inseguridad. La imagen mostrará al movilero, micrófono en mano, expresión grave, ensamblará un discurso ante la cámara, rodeado de “vecinos preocupados, pero alegres de salir en TV” de modo tal que, lo que los había convocado para testimoniar sobre un caso en particular, deviene un universal: “nos están matando a todos”. Imagen con pregnancia, identificación al semejante que sufre lo que a mí me podría haber tocado. De esto se ocupan los zócalos y los comentarios, tanto verbales como gestuales, de los presentadores. Pero no sólo ocurren estas cosas con lo que podríamos llamar “dramas personales” ligados a inseguridad. A veces hay hechos con consecuencias colectivas, como la utilización de parte de los fondos jubilatorios dedicados a sostener el nivel de empleo (por el cual se pagan las jubilaciones) rebautizados como “manotear la plata de los jubilados”, como si las R.I.P. AFJP hubieran sido garantía de un retiro digno. O el uso de parte del excedente de reservas del BCRA para bajar intereses de una deuda externa que, guste o no, nadie dejará de pagar. En estos casos, suele aparecer un “experto”, por lo general con alguna responsabilidad en la generación o el incremento de dicha deuda, que pontifica sobre cuestiones tales como “generar confianza para que vengan inversiones”, criticar la “inseguridad jurídica” cuando tímidamente se intenta impedir algún expolio mayor como el que existía con los fondos de pensión, que terminaba pagando el estado para poder otorgar una jubilación mínima, y una larga lista de etcéteras. Lo importante es que el show funcione, y en continuado. Porque el modelamiento de opinión supone una secuencia ininterrumpida, una continuidad en el tiempo y los temas que lo torne un mosaico homogéneo:”las posibilidades del desarrollo del país están ligadas a la libertad de los mercados y a la confianza que generemos en los inversores extranjeros”. En términos infantiles, lo bueno es lo privado y desregulado, lo malo es la inversión pública y un estado soberano, tendiente a una distribución más equitativa de la riqueza, aunque sea gradual, paulatina. Al fin y al cabo, que en la era del espectáculo alguno de los significantes que más se escuche sea “escándalo” es un estricto acto de coherencia. Si alguien ve al hambre como escándalo en vez de cómo tragedia, es porque está mucho más interesado en el espectáculo del hambre que en su erradicación definitiva. Concentración empresarial mediática, defensa corporativa de intereses comunes, el empeño del zapping muestra un abanico homogéneo, ley de medios y “otro avasallamiento”, esta vez a la libertad de prensa (entiéndase: negocios de empresas periodísticas). Aquí surge la figura del autoritarismo que sofoca las voces críticas, al periodismo independiente (me cansé de encomillar). La apuesta fue crear un espectador indignado por la situación de inseguridad, a quien le robaron hasta sus fondos jubilatorios y a que además sojuzga al último baluarte que defiende sus derechos: la prensa independiente, por parte de los corruptos y soberbios que se niegan al consenso (más o menos, de acuerdo a las diferencias estilísticas de quien lo repita). Esto implica, ni más ni menos, hacer de la opinión pública, una marioneta de los intereses privados. La supuesta libertad del pueblo es la de ser hablado por Otros. Y es también la libertad de ser rehén de los negocios del Otro. Calendario mediante, llegó el Bicentenario. Y acá es realmente donde empieza otra historia. En un escrito anterior, Bicentenario y Singularidad, previo a los festejos, nos preguntábamos sobre qué se festeja del Bicentenario, y la conclusión a la que llegamos fue que se festeja la constitución del Nosotros en tanto sujeto colectivo, dándole a lo emocional el espacio que indudablemente merece. Aún dentro de la diversidad, hay en común ese ser argentino, que fue lo que el pueblo rescató en la calle, y justamente esta unión de diferencias lo constituyó en festejo popular. Lo sorprendente, lo terriblemente emocionante que nos invadió a todos fue el abandono –circunstancial, pero real al fin- de la primacía de la pantalla: allí, poniendo el cuerpo en esas calles atestadas de gente, el pueblo dejó de ser espectador para devenir protagonista. No es casual que haya sido esta fecha la convocante para semejante fenómeno: es ni más ni menos que el conmemorar nuestro mito de los orígenes. Uno de los aspectos que más impresionó fue el de, sobre un fondo de violencia siempre a punto de desatarse con la que nos bombardean los medios, simplemente nos unimos millones de personas para festejar en paz, junto con nuestras familias. Fue un golpe durísimo al terrorismo de opinión. No nos ilusionamos pensando que la participación masiva implica necesariamente una conciencia política multiplicada, pero quizá constituya un síntoma temprano, un movimiento tendiente a des-alienarse, a dejar de ser espectador obligado del discurso único. Romper con ese lugar de pasividad, lugar del que, sentado simplemente, mira como otros le construyen su propio universo, ese es el fantasma que vacila. El único seguro contra los espejismos de las pantallas es el de conocer los presupuestos que las animan, las ideologías que las conforman, los discursos que las sostienen. Dado que la realidad es una construcción, será el aporte de la diversidad lo que nos enriquezca, lo que nos permita redescubrir que otra escena es posible, porque la historia no está escrita de antemano. Ocupar la escena es ocupar ese lugar simbólico del protagonista, ese sujeto constructor del Nosotros. Un Nosotros que con jovencísimos 200 años está dando sus primeros pasos. Podría ser, quizá, el Bicentenario la piedra basal para el retorno a los ideales del Mayo de los orígenes, para reescribir el texto de nuestro común destino: solidario, liberador, igualitario, dignificante. http://enredandopalabras.blogspot.com/
No suelo escribir en primera persona, quizá por-¿formación o deformación?-, ideológica, que prefiere el “nosotros”, el plural, el que toma en cuenta a los demás, antepuesto al que, paradigma del egoísmo, sólo se refiere al individuo. Paradójicamente, voy (así, secamente, en singular) a relatar lo que sentí hoy, acompañado de mi mujer, con quien estando a punto de compartir 25 años de casados, además de tiempo y amor, compartimos unos cuantos valores éticos, esos que a veces sirven para cosas tan extrañas como, por ejemplo, criar hijos, sin que se conviertan en hijos de puta, sino en buena gente, me ocurrió frente a la pantalla del televisor, repito, en singular, por los sentimientos que suscitó en mí, porque terminó convirtiéndose en una cuestión personal. Viendo el programa “6,7,8” de Canal 7, que toma su material exponiendo lo que hacen los otros medios, apreció la triste imagen, (como las que suele brindar la mediocridad de Tinelli)de un nuevo producto, que podría definirse como un hijo-de-millonario-hago-lo-quiero-porque-tengo-guita, llamado Fort, disfrazado (porque nunca podría decir caracterizado) nada menos que del Che… y cantando en la ópera-rock Evita. A pesar de no ser practicante de la religión, en el sentido más pleno que se le pueda asignar, creo que jamás vi algo a lo que se le aplique con mayor justicia el carácter de sacrílego. Y de indigno. Voy a intentar explicarlo. En el recorte que se mostraba del programa del mercenario ”Marcelo“, aparecía este personaje ,Fort, más propio de la década de la pizza y el champagne que de la actual, vestido como el Che, cantándole a una Evita que estaba sobre una escenografía más parecida a un castillo que al- por ejemplo- balcón de la Rosada. Por supuesto, este patovica de esteroides estaba con ropa verde oliva, barba y pelo largo, como si eso pudiera hacerlo parecido en algo al Che. Primera entre mil diferencias, el Che era flaco, su fuerza no provenía justamente de los músculos, sino de su indomable espíritu libertario. Su fuerza era su convicción. Piadosamente no compararé nada más con este pobre infeliz. Ya las sensaciones corporales iban ganando terreno: a mi esposa se le secó extrañamente la garganta, y a mí se me humedecieron los ojos… ambos hemos sido formados en el Psicoanálisis, y algo hemos visto de las miserias humanas, pero esto nos pareció demasiado. Demasiado. Si esto llegó en el cuerpo, es porque de algún modo llegó en el alma. Y si de alma, de espíritu, o como se lo quiera llamar, queremos hablar, el Che no aparecerá por casualidad. Porque, cosa rara si las hay, él convoca –y obliga- aunque no estés de acuerdo en todo, sencillamente porque tuvo la sobrehumana virtud de, como maravillosamente dijo Galeano, hacer lo que decía y decir lo que pensaba. Se hizo cargo de eso nada más ni nada menos que con su propia vida. Por eso duele –es la palabra: duele- ver que se lo quiera reducir a tremendo irrespeto, porque si algo se te debe tributar, Ernesto, es el mayor de los respetos. En un fragmento de ese pobre espectáculo, Tinelli le dice al infeliz de turno, “está vivo, es el que yo tengo en la remera”. Sí, Tinelli, está vivo, pero justamente porque está más allá de los que lo quisieran, como vos, encerrado en una remera. Ernesto Che Guevara siguen siendo, por sobre todas las cosas, un espíritu libre. En donde se busque la libertad, será referencia obligada. Vos, en cambio, sos un pobre esclavo del dinero, y, por sobre todas las cosas, un cultor de la miseria y la mediocridad. Nunca podrás ir más allá de tu mezquino destino. Descanse en paz, Comandante. Usted está más allá de las ideas, usted está entre los ejemplos. Fuente: http://enredandopalabras.blogspot.com