Squash84
Usuario (Argentina)

Aprovechando que hoy se celebra el Día Mundial del Corazón, ( yo le diría Dia Mundial del cuidado del Corazón) les dejo 2 videos que pueden serles útiles,RCP AdultoRCP en Lactantes En chicos de mas edad, supongamos 4 años en adelante, por ejemplo, son las mismas maniobras que en el adulto pero cuando se le dá respiración boca a boca hay que soplar despacio porque puede producir daño pulmonar y en ese caso, la RCP es en vanoEspero que les haya sido útil y que si se enfrentan a una emergencia de este tipo actúen adecuadamente. PD: esto también sirve en caso de paro cardíaco por electrocución.Ojalá dejen de pasar tantas pavadas en TV y pasen cursos de este tipo, muchas vidas se salvarían con estas simples maniobras. Y a cuidar ese corazón que es uno solo.
La Morfina y la Comunidad Terapéutica Estando de guardia, (trabajaba de enfermero en Terapia Intensiva de Adultos), un terrible dolor de muelas aparece así como así, y, como todo aquel que entiende algo de fármacos, usa el que hace efecto mas rápido sin medir las consecuencias, lo que uno busca es calmar el dolor urgente, eso hice, pero, luego me daría cuenta que le había errado mal….. Me inyecte media ampolla subcutánea de un derivado morfínico, ni bien entró en mi cuerpo esa sustancia, estaba recorriendo el espacio de manera tal que hasta miraba la tierra desde arriba, 2 seg. duró, a los 30 segundos no solo había pasado el dolor, sino que se me había ido el cansancio, el hambre, era una pila sin freno. Cuatro días sin dolor, pero al quinto día, de nuevo esa maldita muela que atacaba en el peor momento, como es la costumbre de la dentadura siempre duele de noche o cuando no hay un dentista a 100 Km. a la redonda…conclusión: morfina de nuevo y a seguir (o a empezar a caer) Ya después no era que me inyectaba por dolor, era por placer y necesidad: era el empleado perfecto: nunca estaba cansado, no tenia hambre, era una fiera trabajando, me llamaban de todos lados para trabajar…. y cada día aumentaba la dosis de Morfina. Para que se den una idea, a un paciente politraumatizado, o a un enfermo con dolores agudos o cáncer terminal. Se le dan a lo sumo 4 ampollas de Morfina goteadas en suero o subcutáneas…….yo me aplicaba 8 a 10 ampollas endovenosas de morfina por día!!!! ahora que caigo en esa cuenta no se como me han quedado secuelas neurológicas ni daños en órganos vitales, ya que lo primero que hice cuando dejé esa mierda de morfina fue realizarme todo tipo de estudios para saber hasta que grado me había destruido, sorprendiéndome al saber que estaba todo mi organismo como si nunca la hubiese consumido y abusado La confianza tardas años en ganarlas y segundos en perderla, eso me pasó a mi, cada vez estaba mas solo, y eso me llevaba a aumentar las dosis diarias. Un día mi ex mujer, que nunca se había dado cuenta de mi adicción, ya que era muy zorro para inyectarme, empieza a sospechar que algo anormal me estaba pasando, y yo, como todo adicto, negaba todo. En una oportunidad llego a casa y en la puerta había un bolso, cuando pregunté quien se iba mí ex me dijo: vos. Sin preguntar nada, agarre el bolso y me fui, no sin antes escuchar que la madre de mis hijos me decía. Andate bien lejos por favor… le hice caso, a los 2 días la llame desde Río Gallegos La vida que lleva un adicto a lo que sea es realmente un calvario, no hablo de la adicción a la droga solamente, sino de cualquier adicción, y la mía era bastante brava para curarla máxime que no me decidía a recurrir a gente amiga (médicos, toxicólogos, siquiatras, etc.etc.) para pedir ayuda. Y tenía que llegar el día en que me decida a curarme, así que fui a la Subsecretaría para la prevención de las adicciones para que me aconsejen que hacer; luego de oírme me derivaron a una oficina, me tomaron los datos y me enviaron a un centro ambulatorio para que me vea un siquiatra, cosa que mucho no me convencía ya que no creía y hoy tampoco creo en la psiquiatría. Y allá fui, y me indicaron que tenga preparada ropa en un bolso porque ni bien saliese la beca de la Subsecretaría me iban a internar en un hospital para desintoxicarme, pero que en La Plata no había que seguramente me iban a enviar a Lanùs, al hospital Evita Pueblo. Al 4 día de la consulta, me llaman por teléfono diciéndome que viaje a Lanús. Empezaba la recuperación tan deseada, sabiendo que iba a ser duro, pero me prometí pelearla. Antes de viajar compré una ampolla de Morfina porque sabía que desde que llegase hasta que me mediquen, iba a pasar largo rato, así que ni bien llegué al hospital, fui al bañó y me inyecté lo que sería mi última ampolla. Preguntas, llenar planilla, todo ese protocolo que se hace cuando ingresa un paciente, y a la pieza. El sector constaba de 2 habitaciones amplias con 4 camas cada una, separadas por un salón en donde se recibía a las visitas, había un televisor para que miremos, y el Office de enfermería. Al llegar a la habitación me recibe un flaco que estaba internado hacía bastante tiempo y lo único que me dijo después de darme la bienvenida fue: acá vas a hacer tres cosas nada mas; los primeros días te vas a mear en la cama a full (que aliento jaja), vas a bañarte a cada rato y te vas a dormir todo, y si tenes ganas vas a comer. Que razón tenía. ¡Que manera de mearme en la cama! , me bañaba a cada rato, y dormía a más no poder, es que a cada rato venía la enfermera, te pedía que pongas la mano y te daba las pastillas: la mía parecían confites de todos colores, me daban fácil, 12 pastillas cada 8 horas. De esa internación por razones obvias no recuerdo casi nada, es todo muy vago, por eso es que mas que lo que conté no hay en mi recuerdo. El día de el alta me preguntaron si estaba para irme a casa o a una granja, no lo pensé demasiado. La granja, y de ahí si puedo escribir bastante ya que estuve 3 meses. Me dieron una beca de nuevo y me mandaron a una granja en Monte Grande: Casa del Sur. Era una casa de fin de semana adaptada para alojar a más de 100 droga dependientes, pero, estaba dividida en 2 sectores: casa abierta y casa cerrada (en vez de casa le decían comunidad) Los que tenían antecedentes penales iban a casa cerrada y los que se querían escapar también, los otros, como en este caso yo, estábamos en la comunidad abierta. Cuando llegas a la comunidad, todos los que están internados se reúnen en círculo en un patio amplio, se van presentando y te dan la bienvenida, después de eso, el operador terapéutico, que es como si fuese un preceptor de colegio, te designa lo que en la comunidad le dicen “hermano mayor” que es un compañero que ya está hace tiempo y debe indicarte y enseñarte todo el manejo de la comunidad, apoyarte si tenés abstinencia, acompañarte en todo, todo el tiempo. A mi me tocó un pibito de 17 años, que durante esa semana cumplió bien su función. Después que te reciben en ese patio, te designan habitación, que te la pueden cambiar cuando las autoridades lo creen conveniente, casi siempre cambian de habitación cuando el operador nota que los de la pieza están haciendo rancho (complicidad para escaparse o para lo que sea).yo estuve siempre en la misma pieza, aparte de ser la mas linda ya que la ventana iba desde el piso hasta el techo y se veía todo el parque y la entrada a la casa, yo sabía los horarios de todos los empleados de la Comunidad Había un reglamento interno que se respetaba si o si, de no hacerlo había castigos, pero no físicos, sino del tipo: no fumas hasta mañana, barres toda la casa solo, etc. etc. El funcionamiento de la casa era así: a las 07:00 AM, toda la casa a levantarse, el que no lo hacía, castigo; de ahí al patio a dar el buen día, un coordinador distribuía las tareas en la casa: barrer, pasar el trapo, limpiar el parque, levantar los puchos del piso, o sea, todos a laburar limpiando el lugar en donde vivías. Cada tanto se elegían coordinadores por votación, menos uno que lo elegía el director de la casa. Los coordinadores eran compañeros que estaban hacía bastante tiempo y tenían la función de preceptores, o sea, hacían lo mismo que el Operador terapéutico pero gratis, y de esa manera el operador paveaba. Después de limpiar la casa, íbamos a un quincho a desayunar, siempre y cuando la tarea de limpieza estuviese bien hecha; unos compañeros ayudaban en cocina y otros se encargaban de traer la leche o el té y servirlo. Después de desayunar nos sentábamos en círculo y se recitaba lo que le llamaban” La filosofía “ del adicto, después de eso, uno por uno debía decir como había dormido, como se había levantado de ánimo, y, si alguno andaba medio mal, levantabas la mano para hablar y lo aconsejabas ( a veces lo retabas mal) más si decía que tenía ganas de escaparse, cosa que era fácil de hacer ya que nada nos separaba de la vereda, ni pared ni alambrado, el que se quería escapar lo hacía, eso sí, lo corríamos y si lo agarrábamos lo fajábamos y lo traíamos de regreso, porque se escapaban de la desesperación por consumir droga, así que lo mejor era traerlo de nuevo. También había que decir que esperabas de eses día para vos mismo, o sea, un objetivo que podía ser no pelear con nadie (estamos hablando de gante de entre 12 y 18 años casi todos) y se peleaban bastante entre ellos Quiero contar una antes de seguir : Una tarde estábamos jugando al fútbol y vemos que pasa corriendo uno y sale a la calle y sigue corriendo, se estaba escapando así que lo corrimos hasta alcanzarlo, cuando lo vamos a agarrar cae boca abajo, mas fácil para fajarlo, aunque puteara la paliza se la comía igual ya que siempre trataban de zafar. Ahora bien, después que lo matamos a piñas, lo damos vuelta y nadie lo conocía… El tema fue así: la Comunidad estaba en el medio de un barrio, o sea rodeado de casas, en una de esas casas había intentado robar un flaco, pero como lo vio un vecino, salió corriendo y no tuvo mejor ocurrencia que pasar por el parque de la comunidad, o sea, habíamos fajado al chorro jaja Todo el barrio nos agradeció pensando que nosotros sabíamos que era el chorro y nada que ver, lo confundimos , no robó y encima que la ligó fue en cana. Pero sigamos en la casa. Después de decir la filosofía, los que están castigados limpian el quincho y lavan las tazas mientras que los que no lo están pueden salir a caminar por donde quieran, siempre hablando dentro del predio, nada de calle. Luego de ese recreito, que dura el tiempo que tardan en limpiar los castigados, comenzaban las reuniones entre los sicólogos y grupos ya predefinidos y se hablaban de las causas que cada uno creía que lo habían llevado a consumir, de el estado de ánimo, de cómo se preparaba cada uno para enfrentar la calle y la droga, o sea, eran charlas bárbaras, máxime que como ya dije, el promedio de edad era de 16 años.. Las reuniones duraban hasta casi el mediodía, y se daban por finalizadas para prepararnos para almorzar. En el almuerzo se repetía lo del desayuno: ponían la mesa los castigados, traían los platos ya servidos con comida de la cocina al igual que las jarras con agua, y después de terminado el almuerzo, levantaban los cubiertos, vasos y platos y los lavaban, secaban y guardaban. No se dormía siesta salvo los fines de semana, así que después de almorzar, había actividades, mejor dicho, todo el santo día había actividades, menos los días domingo, día que la visita podía estar todo el día, desde la mañana hasta la tardecita, así que varias familias aprovechaban y almorzaban en la comunidad, encima había parrillas individuales para hacer asado, tipo camping, y varios de los que estaban internados y no tenían visita, era invitados a almorzar con alguna familia y eso les hacía bien. La primera vez que me fueron a visitar mis hijos con la mamá se escapó un compañero y pasó corriendo cerca de mi hija que se asustó bastante, pero por suerte para mí y para desgracia de él, lo corrieron y lo trajeron de vuelta; cuando terminó la visita me encargué de el, no me banque que asustara a mi hija. Las peleas entre compañeros eran frecuentes, pero de palabra, nunca pasaba de eso, motivo mas que suficiente para que se quedaran con mas bronca, entonces, para que puedan sacarse la bronca, existía lo que se llama “ el dinámico”; la cosa era así: dentro de la casa había una urna en la que ponían el nombre del compañero con el que habían discutido: por ejemplo, Osvaldo se enojaba con Carlos, entonces ponía en el papel “ de Osvaldo para Carlos”, y los días domingos a la noche, un coordinador sacaba los papeles y hacía un listado de todos los nombres, de quien iba dirigido y hacia quien. Al otro día a la mañana, después de recitar la filosofía, nos sentábamos en círculo y poníamos dos banquitos enfrentados en el medio; en uno se sentaba el que había puesto el papel y enfrente el que recibía la queja. Que cosa mas fea era ver eso porque el que había puesto el papel le podía decir de todo al otro y este no podía decir nada! Ver que insultan a alguien y que no se pueda defender es horrible…pero… casi siempre el papel en la urna era mutuo, recíproco, así que ni bien terminaba uno de desahogarse, empezaba el otro, y ahí agarrate porque encima que traía bronca acumulada ahora tenía más por las cosas que le había dicho, ahí si me gustaba, mas cuando el primero no sabía que el otro también le había puesto un papel ya que nadie, salvo los coordinadores, sabían el contenido de la urna. Me tocó pasar por eso una sola vez y en vez de enojarme me aguanté para no reírme, y vale un relato acá. Una mañana llega a la comunidad un patrullero trayendo a un nene de 12 años proveniente de Neuquén adicto al pegamento (lo aspiraba). Cuando se dio cuenta a donde lo metían, se transformó en una fierita imposible de dominar, así que como pudimos lo sacamos del patrullero. Tenía la cara, el pelo, las manos, la ropa, todo lleno de pegamento, así que había que lavarlo, mas que eso, baldearlo, imaginen que costó bajarlo del patrullero, bañarlo fue una lucha . Cuando se adaptó a la casa, salía al parque y se comía todo insecto que encontraba: cucarachas, bichos bolitas, y también lombrices un asco de nene, y dentro de la casa se morfaba las tabletas de Fuyi y los espirales, un estómago a toda prueba el guacho. Ahora bien, yo le había dicho que si lo veía comiendo algo que no fuese comida, le iba a dar un boleo en el orto que iba a llegar a Neuquén sin escalas… no me dio bola y un buen día lo agarro justo por comerse un cascarudo….que boleo le di , me dolió mas a mi que a el pero había que curarlo de esa costumbre, así fue como recibí mi primer papel en la urna para el dinámico y cuando empezó a retarme por lo que le había echo, la carcajada fue general, pobre loquito, estaba ofendido no porque le había pegado, sino porque no pudo comerse el cascarudo ( con el correr de los días se le pasó y me preguntó si me podía decir Papá, y llegamos a un trato: podía decirme como quisiera siempre y cuando coma solamente comida, y así fue como tuve un hijo adoptivo en la comunidad). Otro que estaba reloquito era un neuquino, le decíamos el abuelo, no por la edad, ya que tenía 30 años, sino por el estado: estaba realmente hecho pelota . Una tarde me pongo al lado de el para charlar y le siento un olor a nafta terrible! El turro había entrado no sé como al galpón de las herramientas, le había sacado nafta a la cortadora de césped y se la había aspirado, aparte de haberse mandado varios tragos, y, como varios de los compañeros, sufría una especie de patología que los impulsaba a hacerse cortes en los brazos con lo que encontraban, generalmente desarmaban las maquinitas de afeitar, le sacaban los filos, y con eso se cortaban, ¡como se cortaban!, el día que llegué a la comunidad uno de esos locos se hizo varios cortes en los brazos que le provocaron lesiones en los ligamentos. En una oportunidad hablando con el psicólogo mientras caminábamos por el parque, le pregunté el motivo de esa conducta y me dijo que era una práctica común entre los presos, los menores de institutos y los alojados en comunidades y que lo hacía porque era una manera de descargar ansiedad y que a la vez no sentían dolor sino placer, que era como un orgasmo para ellos (linda manera de gozar ). Los días en la comunidad siempre son distintos, ya sea porque hay algún ingreso o por algún problemas de conducta de alguno de los internados, pero, los que peor la pasan son los que están en la Comunidad cerrada, una casa amplia con dos alas que debe tener mas o menos 8 cuchetas o sea, duermen 16 pibes en cada ala. Varios de ellos no salen de dicha casa por meses, ya que de hacerlo seguro se escapan o lo intentan, solo salen los que están hace varios meses para jugar al fútbol o los que ya “ cumplieron su condena” y pasan a la comunidad abierta, aunque muchos de ellos vuelven a la casa cerrada porque tratan de escaparse. En la casa cerrada no les queda otra que realizar tareas mientras están despiertos, así que aprender a escribir los que no saben hacerlo, así como a leer, y son varios en esa situación de analfabetismo total, no por elección, sino por imposición, ya que el 99% no tuvo la oportunidad de poder ir al colegio debido al entorno familiar ,y , a decir verdad, varias veces cuando estaba al pedo iba a esa casa a ayudarlos a aprender y eso me hacía bien. Describir un día en la casa cerrada es difícil, ya que los que viven en ella ya de por sí lo son, pero cuando te aceptan en su “ ecosistema” realmente son re sensibles , pibes que no tienen ni idea de lo que es cariño, un abrazo jamás existió en sus cortas vidas, así que con solo tratarlos como lo que son, o sea, personas, basta para entrarles de lleno, son tan vulnerables como agresivos, solo hay que saberles entrar, eso si, el instinto agresivo con el que se criaron está siempre latente, están a la defensiva constantemente, en mas de una oportunidad quise acariciarles la cabeza a la pasada y ya se ponían en guardia pensando que los iba a agredir, y ni hablar de tocarles la espalda si estaban distraídos, ahí seguro te tiraban un piñazo, esa era la vida que les había tocado en tan poco tiempo de vida. En la Casa abierta también ocurría lo mismo a diferencia que los que estaban ahí iban a una escuela de la zona y se les hacía mas fácil; la idea era preparar a los de la casa cerrada para que cuando pasen a la abierta estén un poco al tanto sobre lo que se trataba en clases. Y siempre hay uno por el que se siente simpatía especial y, en mi caso, fue Matías, un animalito de Dios en todo sentido: criado solo en institutos de menores, cárceles, y de allí, a la Comunidad para ver si al menos quedaba algo rescatable (y mierda si lo había, superinteligente y con unas ganas de aprender y superarse como pocos) eso sí, antes hubo que domarlo jaja, en cuanto no le salía X tarea o lo que fuese, volaba todo a la mierda jaja encima hacía la O con un vaso y le salía cuadrada. Al mes de empezar a guiarlo en lo referente a lecto-escritura, había embalado de tal manera que no paraba de leer (estilo indio eh) ni de escribir ( jeroglíficos) pero para mí era bárbaro y los estimulaba a full, ese bestia tenía dentro de sí un ser realmente genial. Una anécdota linda quiero contar:“Semanas antes de que se decida a aprender a escribir y leer, Matías me cuenta que él es de San Juan, que allá tiene a su familia y que quiere que yo escriba una carta para mandárselas a ellos, me negué diciéndole de que él debía escribirla ante lo que contestó: no se ni leer ni escribir. Para estimularlo a que aprenda a hacer ambas cosas le digo que como el no podía verificar si iba a escribir realmente lo que me dictaba, ni yo ni nadie, que lo mejor era que aprendiese a hacerlo para evitar confusiones, me rajó a puteadas y, al otro día, se apareció en donde estaba enseñándoles a dos o tres y me pidió que lo dejara quedarse. Matías empezaba a aprender que debía si o si aprender. Cierta mañana se me acerca ( siempre hablando de Matías) un papel bastante desprolijo en el cual intentaba saludar a los suyos allá en el norte, traté de descifrar como pude lo que decía, siempre con mucho tacto, ya que si le demostraba que era un desastre la carta, lo iba a desanimar y eso nos jugaría en contra. La corregimos, acomodamos, y allá fue la primer carta de Matías para su mamá, y la respuesta no tardaría en llegar y yo quería que el la leyera, así que gran parte del día le hacía leer lo que fuese para que agarre ritmo; al mes llegó una carta de San Juan y el loco lloraba mientras la leía, no solo por lo que decía, sino porque era de la mamá y encima el la estaba leyendo a solas sin necesidad que nadie se la leyera y se enterase de lo que decía, estaba a solas a la distancia con los suyos. Que se habrá echo de ese loco y de los demás. Un día faltó de una habitación un Walkman y nadie sabía nada, así que tuvimos Asamblea: reunirse para solucionar el problema. Se realizó en el salón interior de la casa, si o si debía aparecer el walkman y hasta que eso no pasara, nadie podía hablar salvo para decir que lo devolvía o mandar al frente a quien lo tenía. NO podías hablar, fumar ni ir al baño hasta que apareciera el bendito walkman; 8 horas estuvimos sentados y nada, pero todo tiene un final jaja. Pasadas las 8 horas, sin poder fumar ni ir al baño, realmente empezas a ponerte un poco loquito….y esa vez no fue la excepción. Había un grupito en el que todos eran compinches, hacían lo que se decía, un verdadero “rancho”.Uno de ellos estaba sospechado de ser el que tenía el aparato bendito ese, así que mientras el Operador lo interrogaba delante de todos, nosotros le pedíamos que devuelva el walkman, no sabíamos si era el, pero ya no dábamos mas en ese estado. En frente de este que estaba siendo interrogado y a una distancia de unos 4 metros, estaba el grupo de él, y ahí me di cuenta lo zorros que son estos pibes: uno de ellos la hace una seña como poniéndose de acuerdo y a los minutos lo empieza a insultar: sos un chorro, devolvé el aparato, etc. etc. hasta que el acusado “salta” a defenderse y se arma un kilombo terrible: piñas, sillazos, rotura de vidrios, de todo, así que se suspendió la Asamblea hasta nuevo aviso, en definitiva, la seña era para decirle que lo iba a insultar para que se arme despelote y se suspendiera la reunión….y lo lograron, encima entre estos que eran compinches ni se tocaron, pero aprovecharon para darles a los que les tenían bronca. En medio del despelote, se rompe un ventanal, ahí es donde todos se quedan quietos, como si hubiese tocado la campana en una pelea oficial ¿porqué se habían quedado quietos? Porque cualquiera podía agarrar un pedazo de vidrio y aprovechar más aún el lío y cortarte feo, fue instantáneo: todos se pusieron contra la pared para no darle la espalda a nadie… lo que es el instinto de conservación. En el despelote, el abuelo se había rajado para la cocina y rompió un vidrio con una silla y poder tener con que cortarse: 4 tendones del antebrazo se cortó… final del día y de la Asamblea. Al otro día de mañana, el Operador que estaba presidiendo la Asamblea tuvo que salir a buscar laburo. De la Comunidad me fui a vivir a El Calafate, (esa es otro etapa que algún día compartiré, más los 6 meses que viví en un barrio Mapuche a los pies del Cerro Fitz Roy),porque el miedo y desconfianza era si volver a mi ciudad era volver a consumir, así que 4 años estuve en el Sur, y , ya alejado de las ganas de consumir y superados días de abstinencia, regresé a La Plata y, hoy puedo decir que hace 8 años que no consumo ninguna sustancia adictiva, salvo el cigarrillo. Quise compartir esta vivencia para decirles a los adictos que la única manera de salir de la droga, sea la que sea es, antes que nada Por voluntad propia, segundo, aislarse de todo lo que te lleva a consumir, y 3 : fuerzas, muchísimas fuerzas para vencer a Doña Abstinencia. "Todo el texto fue escrito por mi, ya que lo viví en carne propia, si necesitas ayuda o asesoramiento, espero tu comentario"