Soy_Robert_4
Usuario (Argentina)

Diez rasgos masculinos que enamoran a las mujeres Mirada, sonrisa y manos: A menudo, no es el físico perfecto ni muy cuidado lo que más les seduce (los metrosexuales, aunque ellos crean lo contrario, no vuelven locas a las chicas). En cambio, les derrite una sonrisa bonita, una mirada penetrante y las manos grandes y cuidadas. Y también la mandíbula cuadrada y el trasero firme, signos de virilidad. Inteligentes: Les gustan los hombres inteligentes, cultos, reflexivos. Pero sin pretensiones de saberlo todo ni actitud egocéntrica. Nada más insoportable que un prepotente que monopoliza la conversación y se cree en posesión de la verdad. Prefieren a alguien capaz de tener la humildad de reconocer que puede estar equivocado o no lo sabe todo. Responsables: Ellas adoran a los hombres que afrontan los problemas con la cabeza fría, sin ser agresivos o groseros con quienes les ofenden. Que resuelvan las cosas sin perder el control. Que sean firmes, pero tranquilos. Y por supuesto que miren de frente los conflictos, sin poner excusas o esconder la cabeza cobardemente. Poderosos: Aunque resulte políticamente incorrecto, desde siempre las mujeres se han sentido atraídas por los hombres con poder. Pero no se trata solo de tener dinero, sino básicamente de poder personal: un hombre que es competente y exitoso en su profesión, que sabe lo que quiere en la vida y va a por ello sin pedir perdón a nadie resulta muy, muy sexy. Con sentido del humor: Les vuelven locas los tipos que saben tomarse la vida con ligereza, reírse de sí mismos, encontrar el lado cómico a las situaciones… Hacer, en definitiva, que la vida a su lado resulte fácil y placentera. Y también los hombres que son capaces de saltarse a la torera los convencionalismos, de sentir y expresar emociones y volverse locos ante algo que les apasiona. Que sepan disfrutar de la vida: En otras palabras, hombres que trabajan para vivir y no viven para trabajar. Que son curiosos y cultivan sus pasiones. Que saben gozar y exprimir el momento, y vivir con intensidad. Equilibrados: Sí, a ellas les encanta lo masculino: el poder, la fuerza, la seguridad, la decisión… Pero aún les gusta más si se alterna con lo femenino: comprensión, dulzura, capacidad de sentir y expresar emociones, etc. Sensuales: Los hombres que saben tomarse su tiempo para seducir son irresistibles. Aquellos que derrochan ternura, sensualidad, erotismo, que saben hacerlas sentir bellas y especiales con una mirada de deseo, con un gesto de bondad, con una sorpresa. Por el contrario, les horrorizan los fanfarrones y los narcisistas. Con empatía: Para muchas, el rasgo más seductor en un hombre es que sepa escuchar, crear un vínculo emocional, demostrar empatía. En definitiva, tener un alto grado de inteligencia emocional sin por ello resultar afeminado o infantil. Protectores: Es decir, que sepan hacerlas sentir seguras y apreciadas con un gesto, con su forma de tratarlas y tenerlas en cuenta. Hombres que cumplen su palabra y transmiten confianza porque lo que dicen y lo que hacen resulta coherente. Pero no les gustan los acaparadores, los machistas o los celosos.

¿Hace bien o hace mal? El insólito debate sobre la masturbación Históricamente estigmatizada, son muchos los mitos y las fábulas que rodean a la autosatisfacción. Increíble pero real, este tema volvió al tapete en pleno siglo XXI y se convirtió en el eje de una controversia en la Web que excede la práctica sexual. Mancillada, oculta, secreta, la masturbación siempre ha sido uno de los temas tabú al hablar de sexo. Rodeada de mitos y de una mala fama que no la abandona, esta práctica que es conocida por todos es, al mismo tiempo, negada por todos. El puntapié inicial en este debate lo dio el diario español ABC que, en su versión digital, publicó una especie de guía con consejos para “salir del círculo vicioso” de la autosatisfacción. Frases como “En muchos casos la masturbación es un indicador de insatisfacción con uno mismo” o “La baja autoestima te puede llevar a abandonarte a tus impulsos y perder el control” se destacan en una nota que concluye –palabras más, palabras menos- que masturbarse es una mala costumbre. Como si esto fuera poco, el post indica que "En general el aburrimiento, la sensación de soledad, el miedo, el estrés y el cansancio son situaciones que pueden inducir a la masturbación y nos dan pistas para su prevención”. Y la respuesta no se hizo esperar. De hecho, ese artículo sin firma fue el más viralizado del día en todas las redes sociales e, incluso, el tema repercutió en editoriales y columnas de los principales diarios ibéricos abriendo la cuestión al debate público. El placer es mío, sólo mío “La autosatisfacción es una actividad sexual sana y normal. Es una de las maneras en que empezamos a conocer nuestro cuerpo, nuestros genitales y su respuesta frente a los estímulos”, explica la licenciada Andrea Gómez. Y suma, contundente: “El sentimiento de culpa que despierta la actividad masturbatoria surge de la actitud que toman los adultos y de sus expresiones basadas en los valores sociales y culturales que han aprendido. Masturbarse no deforma los genitales, ni saca pelos en las manos, ni es un acto perverso. No hace daño”. En pleno siglo XXI, cargar de prejuicios, tabúes y oscurantismo a una práctica tan sana y natural como la masturbación suena –al menos- extraño. ¿Vos qué pensás? Sumate al debate. link: http://www.youtube.com/watch?v=HUmF_8lDx1o