Sonic-Argenturro
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La endofobia es el rechazo hacia características o rasgos del grupo al que uno pertenece, el racismo contra los compatriotas de la propia nación o el rechazo hacia la cultura que uno posee. Es lo contrario a la xenofobia, definida como racismo contra la extranjeros de cualquier nación. La mutilación genital de las mujeres en África y Asia, el apedreamiento en teocracias islámicas, la segregación milenaria e inmutable por castas y las personas enterradas vivas en ciertos grupos autóctonos de América del Sur, la esclavitud, el abuso de menores, los niños transformados en yihadistas a los 5 años de edad y el asesinato a los miles de cristianos en el oriente medio. Todos los arriba mencionados son eventos históricos que demuestran el odio hacia lo propio. La endofobia tiene una característica especial, tiene influencia directa de referencias socioculturales. Las expresiones de endofobia no son cosas hechas en rebeldía de las leyes y del resto de la sociedad, por el contrario, son refrendados por las normas de algunos grupos sociales. Son muchos los casos de endofobia a nivel histórico, el rechazo por lo propio es más común de lo que se pueda pensar. Desde niveles generales que abarcan continentes enteros hasta regiones pequeñas de algún país, la endofobia puede encontrarse en casi cualquier lugar Endofobia occidental generalizada Las civilizaciones occidentales emergieron de algunos orígenes: la cultura judeocristiana y sus variantes, la herencia grecorromana y, en parte, las ideas iluministas. Se puede considerar que estas matrices contribuyeron significativamente a lo que hoy se conoce como occidente, en el sentido sociocultural de la palabra. En el occidente también se han producido grandes revoluciones y avances, podemos citar la Revolución Industrial, el advenimiento de las democracias constitucionales, el Estado de Derecho y la economía de libre mercado basada en la propiedad privada de los medios de producción. La más importante de todas las herencias del advenimiento de occidente: la abolición de la esclavitud. Es de preguntarse por qué algunos occidentales atacan más el propio occidente, que ha proporcionado a éstos los valores que usan para condenarlo, en vez de criticar a otros pueblos y países no occidentales cuando éstos incurren en brutales violaciones de aquello que los occidentales han aprendido a valorar: la vida, la paz y los derechos humanos. ¿Qué derechos humanos existen o existieron en la India, Irán, Uganda, Sudán, Cuba, China, o en la entonces URSS? La propia noción de “derechos humanos” surgió en occidente, es producto de dicha cultura. Sin embargo, los occidentales, sean hispanos, españoles, indios americanos u otros, acometen contra sí mismos. Tenemos como ejemplo el blanqueamiento de la población general de un país como en el caso de Perú, país mayormente indomestizo que sin embargo su realidad la ve como algo negativo e intenta blanquearse intentando vanamente generar una falsa imagen ante el mundo de su propia sociedad o en el caso de Argentina que se autoconsidera una nación blanca europea, siendo su realidad una nación castiza con inclinación al indo mestizaje producto de la inmigración de países como Perú, Bolivia y Paraguay. Veamos a continuación algunos ejemplos mas a fondo: Endofobia brasileña con enfoque occidental. Dejando de lado las razones que motivaron esta crisis y haciendo énfasis en el trato diferenciado que se da a la cuestión. Rusia invade Ucrania con milicias entrenadas y armadas, le toma territorios vitales y mata a miles de civiles, la diplomacia brasileña no dice nada. En Siria, el dictador mata a decenas de miles de civiles en una guerra sangrienta, la diplomacia brasileña calla. En el país vecino, Venezuela, el dictador colega, Nicolás Maduro, mata a decenas de estudiantes desarmados y arresta a miles, la diplomacia brasileña apoya al dictador. Israel, en guerra con Hamás, mata a civiles que, en su mayoría, son usados como escudos humanos por Hamás, la diplomacia brasileña, en vez de condenar a ambos lados, condena sólo uno, el de Israel, y recibe agradecimientos de Hamás. ¿Por qué? La respuesta es muy simple: Israel representa el occidente en el oriente medio. Esto explica el porqué del antisemitismo de la izquierda mundial, la izquierda es aquella parte del occidente que odia el occidente, y, por consiguiente, odia a Israel. México: resentimiento por la cultura propia México ha experimentado un encogida cultural sostenida que data de la época colonial donde los nacidos europeos llamados Peninsulares o Gachupines, tuvieron el privilegio de acceder a las mejores posiciones de autoridad y comercio, mientras que los españoles nacidos en México, aunque eran 100% europeos no podían acceder a tales privilegios. Esto condujo a la supresión de los acontecimientos mexicanos en favor de importar todo de Europa, como: maquinaria, abogados, gobernadores, cultura, arte, ciencia y la opinión de mundo común entre los colonos que era un facsímil de Europa. Hoy en día, el estrés cultural y la endofobia sigue predominando en todo México, donde las culturas, las actitudes, las tecnologías, las artes y los académicos extranjeros son vistos mucho más favorablemente que los propios académicos, tecnologías y artistas indígenas de México. El resultado de esto ha sido la fuga de mexicanos competentes y talentosos que han decidido trasladarse al extranjero, principalmente a los Estados Unidos, donde pueden desarrollar sus habilidades y practicar sus talentos. En los medios populares mexicanos, los presentadores de noticias y presentadores de variedades, los actores y actrices de telenovelas son claramente blancos a pesar de que la mayoría de la población mexicana es mestiza o india. Este fenómeno todavía resuena la vieja actitud colonial del sistema de la casta que favoreció la imagen, la cultura y la estética europeas sobre el desarrollo mexicano que los propios mexicanos perciben como inferior. Endofobia Colombiana En este país de Sudamérica sucede un caso similar al de Perú en que su propia gente se intenta "blanquear la piel", no mostrar la realidad antropológica y étnica en la que a diferencia del caso peruano donde es muy marcada la presencia indígena casi al nivel puro, se niega o minimiza el notorio aporte del elemento africano en la población. Endofobia Alemana: Después de la Alemania nazi Al culmino de la Segunda Guerra Mundial y luego de la derrota de Hitler, la vergüenza por el gran daño hecho a la humanidad socavó la mentalidad de los alemanes. Alemania fue la cuna del pensamiento marxista y de las actividades primarias de esa ideología, las cuáles al día de hoy son todavía la causa de la destrucción de la civilización occidental. Es por ello que en la actualidad han surgido grupos políticos y sociales alemanes que buscan exterminar a sus iguales: feminismo, inmigración masiva, ingeniería social, multiculturalismo, entre otras. Es común escuchar a grandes personalidades hacer comentarios despectivos de su propio pueblo, como: “La nación alemana no es nada positiva para mí, de ninguna manera, incluso me atrevería a combatirla políticamente” o “Alemania tiene que estar encerrada desde el exterior, por la inmigración, mezclada desde el interior, prácticamente diluida”. Algunos comentarios extremistas incluso, son la mayor muestra de endofobia que puede verse en la Alemania del siglo XXI: “Puede que sorprenda, pero yo soy una traidora en mi país. Amo y apoyo la muerte de nuestra nación”. – Christin Lochner, Política del Partido de Extrema Izquierda Alemán “Die Linke”. SI DENUNCIAS, TE OFENDE O BORRAS ESTE POST TE TENGO NOTICIAS: ERES UN ENDÓFOBO
Desde hace más de dos meses, el debate sobre los reclamos territoriales de los pueblos indígenas en la Argentina gana la escena pública. Las reivindicaciones de la comunidad mapuche Pu Lof sobre un territorio en Cushamen (Chubut) —en litigio con el multimillonario italiano Carlo Benetton—, el crecimiento mediático del longko Facundo Jones Huala y la desaparición forzada de Santiago Maldonado ocupan las secciones principales de los medios de comunicación y encienden luces de alarma al interior del Gobierno nacional. El docente e investigador del IDAES Axel Lazzari analiza las representaciones sobre lo indígena que hoy recorren la sociedad argentina. “El ciudadano común oscila entre tomar partido por el relato del indio ‘sospechoso’ (construido desde los medios más poderosos) y la solidaridad con sus reclamos. Pero ¿qué subyace a esta opción? El ‘indio’ existe como una cuestión del pasado que, si acaso se recuerda, es para ser olvidada. Y esto se debe a que se trata de algo no deseado”, plantea. En su artículo “Indio, memorias del olvido” —escrito junto con la investigadora Diana Lenton—, el antropólogo remarca que hay tres registros básicos de las memorias nacionales sobre el indio como “vencido”, “domesticado” y “reparado”, y todos ellos se potencian en el siglo XIX con la Conquista del Desierto, la tristemente célebre campaña militar comandada entre 1878 y 1885 por Julio Argentino Roca. “Es muy difícil dar cuenta de los indígenas en la Argentina por fuera de esos registros y esto encuentra su origen en la propia idea de ‘indio’. Esta es una categoría colonial que sirvió de instrumento al conquistador y colonizador para englobar la gran diversidad de pueblos históricos que habitaban el continente, desde Norteamérica hasta Tierra del Fuego. Se incluyó en ella todo lo que estaba en la condición de vencido para hacer pensable un universo de gente que debía ser civilizado y domesticado”, explica Lazzari. En 1994, con la Constitución Nacional reformada, por primera vez se sostienen y especifican positivamente los derechos de los pueblos indígenas. El artículo 75 de “Atribuciones del Congreso de la Nación” establece la necesidad de “reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos; garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan”. Al mismo tiempo, tanto el Convenio Internacional 169 sobre “Pueblos indígenas y tribales en países independientes” de la Organización Internacional del Trabajo —al cual la Argentina suscribió en 2002— como la anterior Ley sobre Política Indígena y Apoyo a las Comunidades Aborígenes refuerzan los mismos conceptos. A todo esto, se suma la ley que en 2006 declaró “la emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas”, norma que vence en noviembre de este año y que recientemente consiguió una prórroga de cuatro años en el Senado de la Nación y espera su tratamiento en la Cámara Baja. No obstante, el artículo de la Constitución también otorga “facultades concurrentes” a las provincias en los asuntos indígenas, lo que les permite abrir un campo de negociación directa con empresas nacionales o multinacionales que pueden afectar negativamente la ya precaria situación que se vive en los territorios rurales indígenas. “En la Argentina, toda la política indigenista puede concebirse como una débil y fragmentaria regulación de los procesos de acumulación del capital que, al menos desde los últimos veinte años, viene acelerándose a través de las industrias extractivas y del agronegocio. Cuando el Estado Nacional tiene la voluntad de hacer cumplir los derechos indígenas —sobre todo los que atañen al territorio—, los Gobiernos provinciales, en vista de los intereses locales, suelen recurrir a variadas tácticas para obstaculizar esa voluntad, entre las que se encuentran las banderas del federalismo”, observa Lazzari. Hual Mapu El pueblo mapuche habita el territorio ubicado en el sur del continente sudamericano desde tiempos inmemoriales, tanto en la vertiente oriental como en la occidental de los Andes. “Hual Mapu” es el nombre dado al territorio mapuche en su más amplio sentido cósmico. Expresa, en lengua mapudungún, el conjunto total del suelo, el subsuelo, el aire, los ríos y todas las fuerzas que circulan en él. El punto principal de referencia es puel (‘este’, ‘naciente’), que significa ‘el lado del que nace el sol’. En la Argentina, los mapuches habitan el puel mapu (‘territorio del este’) en zonas urbanas y rurales de las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Buenos Aires, Mendoza y La Pampa. Según Lazzari, en los últimos meses muchos medios de comunicación publicaron información incorrecta sobre el pueblo mapuche al sostener que este es de origen chileno y que sus miembros habrían exterminado al pueblo tehuelche. “Los mapuches nacidos en Chile son chilenos y los nacidos en la Argentina son argentinos. Algunos podrán considerarse mapuches sin aludir a su documento nacional, pero dependiendo de en qué circunstancias y frente a quién expresen su identidad. Nosotros hacemos lo mismo cuando nos decimos argentinos, porteños o latinoamericanos según diferentes contextos. El mapuche es un pueblo que, desde antes de la conquista española, vive de un lado y del otro de la cordillera. Hoy la cordillera es el accidente natural que marca el límite político entre la Argentina y Chile, y el pueblo mapuche quedó en el medio. Los que pretenden negarles a los mapuches derechos como indígenas porque ‘no serían originarios de la Argentina’ desconocen este simple hecho. Tampoco es verdad que hayan arrasado con los tehuelches. Si bien hubo algunos enfrentamientos, también hubo matrimonios interétnicos, alianzas políticas y comercio. De hecho, la mayoría de las comunidades indígenas en Chubut, donde tiene lugar el litigio con la Pu Lof, se reconoce a sí misma como mapuche-tehuelche”, amplía el investigador. De acuerdo con el antropólogo, esos y otros mitos sobre los mapuches fueron gestados por la Generación del 80 a fines del siglo XIX, cuando el intelectual y político Estanislao Zeballos esgrimía en 1878 el discurso de la “araucanización de las pampas” en su libro La conquista a las quince mil leguas y preparaba, de esta manera, el consenso ideológico previo para la campaña de Roca. Allí, Zeballos describía a los araucanos (hoy mapuches) como “indios chilenos que roban el ganado en las estancias de Buenos Aires y lo venden en Chile”. Lazzari, en un artículo escrito también con Diana Lenton, ha desarmado este discurso mostrando “sus contenidos nacionalistas y la pátina de autoridad científica que la etnología y la etnohistoria le proporcionaron durante todo el siglo XX. Lamentablemente, el sentido común hoy acude a esta imagen sedimentada como si fuese una verdad histórica”. Allí, el investigador manifiesta: “Yo creo que, de todos los pueblos indígenas en la Argentina, a los mapuches se les reserva un particular encono. Habría que buscar las causas de esto en el hecho histórico de que entre 1820 y 1879 las ‘tribus’ araucanas y araucanizadas constituyeron un freno a la expansión territorial de la burguesía ganadera de Buenos Aires”. Hoy las distintas comunidades entre las que se reparte el pueblo mapuche reclaman la “propiedad comunitaria indígena” de los territorios que habitan. Esta figura ya está prevista en la Constitución Nacional y aparece en distintas instancias del marco legal argentino. “La propiedad comunitaria indígena se menciona en el nuevo Código Civil y ha sido otorgada en algunos casos puntuales, pero todavía está pendiente una ley específica de propiedad comunitaria indígena, a pesar de que hay proyectos presentados al Congreso Nacional desde fines del gobierno anterior. Esto se relaciona con la cuestión de la autodeterminación que está contemplada en el Convenio 169. Lo que hay que tener en claro es que ni los mapuches ni ningún otro pueblo indígena en la Argentina reclaman una secesión del Estado argentino, tal como pretenden confundir muchos comunicadores y políticos que compiten por ser los Zeballos del siglo XXI; solo reclaman un mayor nivel de autonomía con el fin de ampliar su capacidad de decisión sobre las cosas que los afectan”, señala Lazzari. Por último, el antropólogo advierte que los reclamos indígenas siempre se juzgan “con los ojos del blanco”, dado que la Argentina todavía insiste en “imaginarse a sí misma como un país europeo en las antípodas” mostrándose indiferente y desconociendo la gran diversidad de pueblos indígenas y de origen africano, asiático y latinoamericano que habitan el territorio
¿De qué se trata esta enfermedad infecciosa? ¿Cuántos enfermos hay en el país? ¿Cómo se contagia? ¿Cuáles son los primeros síntomas de la enfermedad? ¿Se cura? La Lepra ha sido una enfermedad estigmatizante y discriminadora a pesar de su leve contagio (OMS) La lepra fue históricamente una enfermedad incurable, mutilante y vergonzosa. Se sabe que afecta a la humanidad desde hace al menos 4000 años, cuando en 2009, en una excavación arqueológica en Rayastán, al noroeste de India, se encontraron los restos óseos de un varón adulto de unos 30 años de edad con muestras de haber padecido esta enfermedad y no haber recibido ningún tipo de tratamiento para curarla. La datación por radiocarbono indicó que el esqueleto fue enterrado entre el 2500 y el 2000 a. C. La lepra siguió siendo estigmatizante durante siglos. Y hoy en día, el estigma social que se asoció con las formas avanzadas de lepra continúa en muchas regiones, y sigue siendo el mayor obstáculo para los tratamientos precoces que permiten la cura. Existen muchos registros escritos y en pinturas de la existencia de esta enfermedad hace siglos. Esta infección bacteriana, causada por el Mycobacterium leprae, fue descubierta en 1874 por el médico noruego Gerhard Armauer Hansen, debido a lo cual también se la denomina enfermedad de Hansen. Se disemina por transmisión de una persona a otra (transmisión respiratoria, generalmente por secreciones o gotitas nasales) y a través de animales infectados (armadillos de nueve bandas). Se calcula que en todo el mundo anualmente se presentan 200.000 casos nuevos de lepra, y Estados Unidos tiene entre 50 y 200 casos nuevos por año. Brasil es uno de los países con alta cantidad de casos. Con un promedio de 286 casos nuevos por año, la lepra aún subsiste en la Argentina y registró un total de 479 pacientes en tratamiento en 2016. Este número es aún mayor si se toma en cuenta que existe una tasa oculta del 30 por ciento, según estimaciones de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD). En Buenos Aires, por caso, se registró un total de 91 personas en tratamiento en 2016, 54 de las cuales fueron nuevos casos. Por esto, la SAD llevó adelante en la primera semana de octubre la 18º Campaña Nacional de Educación y Prevención de la Lepra, esta enfermedad infecciosa que afecta la piel, los nervios periféricos y en ocasiones los órganos internos y las mucosas. Los casos de Lepra en todo el mundo (OMS) Los responsables de la campaña ponen el acento en la prevención y la detección temprana, destacando que la lepra se cura, es de bajo contagio y los medicamentos son gratuitos. La lepra, tal como se la conoce en la actualidad, nada tiene que ver con la descripción que se hiciera de esta enfermedad en diversos pasajes bíblicos, relatos de las Cruzadas o expediciones de la Edad Media. Los especialistas resaltan la importancia de derribar el mito que asocia a esta enfermedad con el contagio inmediato y el aislamiento. El médico Jorge Tiscornia, del Hospital Ramos Mejía y coordinador de la campaña de prevención de la lepra que organiza la SAD afirmó a Infobae que "la lepra hoy es de muy bajo contagio, es totalmente curable y el tratamiento es ambulatorio". "El problema -continúa el especialista- es que muchos pacientes llegan con la enfermedad muy avanzada porque no tienen un diagnóstico temprano. Algunos no consultan por desconocimiento, pero también a veces pasan dos o tres años sin diagnóstico porque muchos médicos no toman en cuenta que la lepra aún existe", asegura Tiscornia. Por este motivo, destacan los especialistas de esta campaña que la SAD organiza anualmente, "es estratégica la capacitación del personal de salud, para que los tengan conocimiento de que la lepra sigue existiendo y así puedan reconocer los primeros síntomas de esta enfermedad y tratarla a tiempo". La lepra se contagia de persona a persona por un contacto directo y prolongado, calculado en aproximadamente de 3 a 5 años Los especialistas resaltan que los síntomas más evidentes de la lepra son la aparición de manchas (máculas) en la piel con disminución o pérdida de la sensibilidad, del vello y/o de la transpiración. De esta manera, se intenta combatir a la lepra con el objetivo de hacerla desaparecer por completo del espectro de patologías que afectan a la población, con lo cual se transforma en un asunto de interés público. La SAD elaboró 14 respuestas de todo lo que debés saber sobre la Lepra en la Argentina 1-¿Qué es la lepra? La lepra es una enfermedad infecciosa producida por un microbio llamado Mycobacterium leprae. Afecta preferentemente a la piel y a los nervios periféricos, y en ocasiones a las mucosas y órganos internos. Dependiendo del contexto psicológico y cultural del enfermo, la relación social, laboral y familiar del mismo puede verse afectada. Esto se debe al rechazo y al temor que la lepra siempre ha provocado. Antes se recluía a los enfermos en sanatorios (leprosarios). Desde hace tiempo esto no hace falta porque existen medicamentos muy eficaces que permiten que el tratamiento sea ambulatorio. Además hoy se conoce que la lepra es de difícil contagio. Esta infección bacteriana, causada por el Mycobacterium leprae, fue descubierta en 1874 por el médico noruego Gerhard Armauer Hansen 2- La lepra en Argentina El área endémica de esta enfermedad está integrada por las provincias del noroeste, nordeste y centro del país: Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Buenos Aires y la Capital Federal. Epidemiológicamente son más importantes las provincias del nordeste, norte de Santa Fe y los conglomerados poblacionales del Gran Resistencia, Rosario y el Gran Buenos Aires. Además hay que tener presente que las migraciones internas condicionan la posibilidad de tener un enfermo de lepra en cualquier punto del país. 3- ¿La lepra es un problema en la Argentina? Sí, ya que a pesar de la efectividad de la terapéutica, el problema continúa. Desde hace diez años se detectan aproximadamente entre 300 y 400 casos nuevos por año. 4- ¿Cuántos enfermos hay en el país? En la Argentina existen actualmente 426 pacientes en tratamiento, de los cuales 269 fueron diagnosticados durante el año 2015. Esto no significa que actualmente no existan más enfermos de lepra en el país. Hay que considerar (lamentablemente) a las personas que actualmente están enfermas y no fueron todavía diagnosticadas. 5- ¿Cuáles son los primeros síntomas de la enfermedad? En la piel aparecen manchas (máculas) con disminución o pérdida de la sensibilidad, del vello y/o de la transpiración. Según la forma clínica pueden presentarse nódulos (lesiones tubérculo – nodulares llamadas lepromas) y engrosamiento de la piel (placas, infiltración) y/o nervios periféricos con dolor espontáneo o a la compresión. Generalmente se produce un trastorno de la sensibilidad, que va desde una leve hipoestesia (adormecimiento) a una anestesia total. Así, poco a poco, por falta de cuidado y de un tratamiento oportuno, las heridas se infectan ocasionando un daño que al cabo del tiempo producen las discapacidades y deformidades que todos conocemos o imaginamos en relación a esta enfermedad. Se puede presentar una obstrucción nasal persistente, con o sin hemorragia nasal de causa no justificada. Además hormigueos (disestesias, parestesias) en pies y manos. De no tratarse a tiempo, puede mutilar ciertas partes del cuerpo 6- ¿Cómo se contagia? La lepra se contagia de persona a persona por un contacto directo y prolongado, calculado en aproximadamente de 3 a 5 años. Se produce entre un enfermo con posibilidad de transmitir la enfermedad (ya que no todos los que padecen lepra eliminan bacilos fuera de su organismo) y una persona sana susceptible. Es decir que debe mediar una predisposición especial para poder enfermar. La mayoría de las personas posee resistencia natural al Mycobacterium leprae. 7- ¿La lepra es hereditaria? Hoy está científicamente demostrado que la lepra no es hereditaria. De una madre y/o padre enfermo nace un hijo sano. La mejor protección que se le debe dar al recién nacido es que el progenitor afectado realice y complete el tratamiento. 8- ¿Se puede casar el enfermo de lepra? ¿Puede trabajar? El enfermo de lepra puede y debe realizar una vida completamente normal, con todos sus derechos y deberes sociales y civiles. Puede casarse, deambular, trabajar… sin ningún tipo de restricción ni consideración especial. Lo único que debe hacer diferente, es realizar el tratamiento adecuado y completo y tomar todos los recaudos para prevenir las eventuales discapacidades. 9- ¿Quiénes son los más expuestos a contraer la enfermedad? Los más expuestos a la infección son los convivientes del enfermo de lepra, o sea los familiares directos. 10- ¿Se cura la lepra? ¡Sí! Hecho el diagnóstico (preferentemente en forma precoz) y realizando un tratamiento regular y completo, el cual tiene una duración de entre 6 meses a 1 año según la forma clínica del paciente en tratamiento, la lepra se cura. La medicación que logra este fin es entregada en forma gratuita por el Programa Nacional de Lucha Contra la Lepra (Salud Pública de la Nación). Siempre se deben utilizar varios medicamentos a la vez, por lo que se denomina "tratamiento multidroga" (TMD). Es importante no sólo instaurar el TMD, sino desde el mismo momento del diagnóstico realizar la prevención de la discapacidad de manos y pies. 11-¿Hay alguna vacuna eficaz contra la lepra? ¿Se puede prevenir? Por el momento no existe una vacuna eficaz contra la lepra. Contamos a la fecha con el tratamiento efectivo y el diagnóstico precoz a través del examen periódico de los convivientes. La aplicación generalizada de la BCG (vacuna contra la tuberculosis) es probablemente un factor contribuyente a la declinación de la incidencia de los casos delepra en nuestro medio, pero no es recomendado repetir las dosis de BCG para impedir la lepra. 12-¿Deberían impartirse conocimientos sobre lepra? Deben darse conocimientos sobre la enfermedad ya a partir de la escuela primaria y reiterarse a nivel secundario y universitario. Es oportuno y necesario utilizar los medios de comunicación masiva : radios, televisión, periódicos. 13- ¿Qué significa rehabilitación en lepra? Rehabilitación significa efectuar las acciones necesarias para que el paciente pueda continuar con su vida familiar, laboral y social si es que sufrió una discapacidad a causa de esta enfermedad. Cuando el paciente se cura deja de ser enfermo, por lo tanto no se debe fomentar la sobreprotección. 14-¿Dónde se atiende a los enfermos? En cualquier centro sanitario (hospital general, sanatorios, clínicas, consultorios, salas de salud, dispensarios, etc.) donde exista personal capacitado y disponibilidad de la medicación específica.