Snaigol94
Usuario (Argentina)

Experiencia propia: Hola soy @Snaigol94 y tengo hipotiroidismo, primero que nada no quiero ni dar lastima ni nada por el estilo, solo quiero mostrar la enfermedad que afecta y afectara toda mi vida. Naci con esta enfermedad, desde que naci que hicieron estudios, y los analisis me dieron positivos... pero porque me hicieron estudios de esta enfermedad? Sencillo mi abuela, mi mama, mi tio, y mi hermano mayor,(y espero que mi hermana menor no lo tenga, por ahora da negativo) tienen esta enfermedad, Todo comenzo cuando mi mama era adolescente, en plena epoca de desarrollo hormonal, mi abuela comenzo a ver cambios en el cuerpo y la personalidad de mi mama, como cambio de peso(sobrepeso, y en pocas semanas poco peso), piel y cabellos en mal estado(como si fuera piel y pelos de bebe), cambios de humor constantes(o bipolaridad), alucinaciones, no podia comer debido a la hinchazon de la tiroides, trastornos psicologicos, a tal punto de pensar en la opcion de un manicomio(no lo hicieron). Antes de llegar a tal punto mi abuela la llevo a mas de 50 medicos, todos dijeron dieta, o le dieron medicamentos que calmaban, pero que obviamente no solucionaban nada. En fin un medico del Hospital Italiano de La Plata realmente profecional e inteligente, en segundos dijo que ella no necesitaba nada de esas estupi***** textual. Le hizo analicis de todo tipo, y podian ser 3 enfermedades, que no me acuerdo ahora, una de ellas hipotiroidismo que era la menos probable que tuviese mi mama. Su caso fue llevado a francia con motivo de analisis. Al cabo de meses le dijeron que su tiroides estaba atrofiada, simplemente no le funcionaba, y asi empezo todo.... Le dieron levotiroxina o la levo para nosotros, sin este medicamento como maximo moririamos. Yo soy el mas sano de toda mi familia ya que desde los 5 años que me sacan sangre, y me acuerdo con gracia como corria por todo el hospital llorando porque no queria hacerlo porque me dolia. Pero aunque parezca una enfermedad sobrestimada, es realmente dificil portar esto. En principio tus hijos podrian tenerlo, y pensar que tendran que sufrir con tantos examenes como me paso a mi... me enferma... Si bien mi novia ya lo sabe, ella no tenia idea de esta enfermedad pero sabia que un grupo de personas cercanas a ella la tenia, decidio sin embargo quedarse conmigo apesar de todo. Yo realmente tengo miedo de tener hijos porque no quiero que les pase nada malo, pero si no los tengo seria lo mismo que nada.... no se que voy a hacer, luego lo pensare. Voy a vivir toda mi vida de vista al hospital, cada 6 meses si estoy bien.... Tomando una medicacion de por vida... Pero bueno la vida sigue, los medicos dicen que puedo curarme, pero no creo que suceda eso... ojala no por mi no me interesa, si no por el futuro de los que amo, mejor dicho voy a amar, mis hijos jeje No hay mas que contar. ¿Qué es el Hipotiroidismo? Dentro de la historia de la medicina el descubrimiento del hipotiroidismo es relativamente reciente. Aunque el tiroides se conocía desde 1543 no se sabía que utilidad podría tener. En 1883 un cirujano observó que en personas con grandes bocios· a las que se extirpaba el tiroides aparecían una serie de alteraciones que podían incluso llevarlas a la muerte. A la situación que se producía cuando a una persona se le quitaba el tiroides o se le dejaba poco tiroides se llamó Hipotiroidismo. Ese órgano llamado tiroides fabricaba algún tipo de producto que era imprescindible para el organismo. Se descubrió que había otros órganos, también de pequeño tamaño que elaboraban sustancias de gran importancia, las suprarrenales o el páncreas, por ejemplo. Ya se conocía la existencia de órganos productores de distintas sustancias, la leche o la saliva por ejemplo. A estos órganos se les llamó glándulas, glándula mamaria o glándula salivar, por ejemplo, y a estos nuevos órganos que empezaron a descubrirse también se les incluyo en el grupo de glándulas. Pero había dos tipos de glándulas, "glándulas con conductos de salida" y "glándulas sin conductos de salida". La leche y la saliva, producidas por las glándulas mamarias y las glándulas salivares están en el primer grupo. Son glándulas exocrinas. El tiroides o las suprarrenales o las paratiroides no tienen conductos de salida al exterior, los productos que fabrican pasan directamente a la sangre. Son las glándulas endocrinas. Ahora queda claro lo que es un endocrinólogo. El médico que se dedica al estudio de los problemas que ocasiona la disfunción de las glándulas endocrinas. Ya tenemos el tiroides situado, el tiroides es una glándula endocrina, es decir una glándula que fabrica unas sustancias que se vierten directamente a la sangre. A estas sustancias se les llamó de forma genérica hormonas y a las que fabrica el tiroides hormonas tiroideas. El Hipotiroidismo es una alteración de la glándula tiroides que ocasiona una disminución de la producción de Hormonas Tiroideas. En el Hipotiroidismo se producen menos hormonas tiroideas, hay menos hormonas tiroideas en sangre y llegan menos hormonas tiroideas a los tejidos y esta falta de esa sustancia ocasiona desde pequeñas molestias, hasta graves alteraciones. Eso significa que el tiroides y las hormonas tiroideas son muy importantes en el organismo. Veamos en qué manera. ¿PARA QUE SIRVE EL TIROIDES? No crea que la respuesta a esa pregunta es muy fácil. Digamos que el hipotiroidismo como enfermedad se identificó aproximadamente en 1.850 y en 150 años de investigación todavía no se ha podido responder de una forma rotunda a esa pregunta. En líneas generales podemos decir que las hormonas tiroideas actúan en todas y cada una de las células el organismo regulando su actividad. Cuando hay muchas hormonas tiroideas, en el Hipertiroidismo, todo va muy deprisa y cuando hay pocas, en el Hipotiroidismo, todo va más despacio. Si el organismo es un motor, el tiroides es el acelerador, y pisando más o menos el acelerador el motor puede ir muy revolucionado, y va mal, o puede ir al ralenti y entonces también va mal. La acción de las hormonas tiroideas es regular o estimular la tasa de oxidación celular prácticamente en todos los tejidos. Si a esa tasa de oxidación le damos un nombre que a Vd. le sonará algo más, que es el de metabolismo, la función tiroidea regula el metabolismo del organismo. Vamos a explicarlo un poquito mejor. El organismo funciona en su conjunto "quemando" los alimentos y siempre que hablamos de quemar tenemos que hablar del oxígeno. A nivel más íntimo lo que se "quema" es la glucosa, el azúcar, y también en esa combustión actúa el oxígeno que los hematíes de la sangre transportan desde los pulmones hasta las células más pequeñas y escondidas. Esa combustión es la que da energía y calor. Es la propia vida. Si ese mecanismo de oxidación falla o está mal regulado, las células, todas las células pierden vitalidad. Si el tiroides regula el metabolismo, diagnosticar una alteración del tiroides era tan fácil como estudiar el metabolismo de la persona que se creía enferma y si el metabolismo estaba relacionado con el consumo de oxígeno, todo resultaría tan sencillo como medir el consumo de oxigeno de esa persona. Y en efecto, esta prueba que se llamaba estudio del metabolismo basal, ha sido la forma de diagnosticar el hiper o hipotiroidismo durante muchos años, hasta que se dispuso de pruebas analíticas más finas y precisas. ¿COMO SE DIAGNOSTICA EL HIPOTIROIDISMO? Permítanme que haga un poco de filosofía para defender a los médicos a los que todo el mundo acusa de escasa atención a los pacientes, sobre todo en la Seguridad Social. Es un párrafo muy breve y está en relación con el problema. Comentábamos anteriormente que como estamos en la época de las máquinas maravillosas, todos confiamos en que el diagnostico lo hagan las máquinas. Y el Estado es el que más confía en las máquinas. Los estados o las comunidades o como queramos llamarlas no presumen de tener más y mejores médicos, presumen de tener los equipos mas costosos y tener muchos, y los llaman "equipos de diagnostico". Y se gastan en ellos millones y millones y tienen el número de médicos justito, justito. Y un médico solo puede dedicarle 10 minutos a cada paciente porque tiene que ver sesenta u ochenta personas y no se trata de ver, sino de estudiar, de hablar con ellas, de descubrirlas y de explorarlas. Y eso no se hace en 10 minutos. En 10 minutos se puede hacer hace una idea muy somera del problema y solicitar una serie de pruebas, que pueden confirmar su "sospecha diagnostica" o enviar al paciente al especialista que ya "afina" más. Generalmente esto funciona aceptablemente bien cuando las cosas están bastante claras, pero no siempre están tan claras. Estamos insistiendo desde el principio en que el hipotiroidismo es cuadro que evoluciona muy lentamente desde un grado mínimo y que pueden transcurrir meses o incluso algún o varios años antes de que sus manifestaciones clínicas lleguen a ser evidentes, aunque desde el principio hay signos y síntomas de aviso ( aprovecho para decir que en medicina "signo" es lo que puede ver cualquiera y "síntoma" lo que el paciente siente: la palidez es un signo, el cansancio un síntoma ). Pues bien, el diagnostico del Hipotiroidismo se hace con una Historia Clínica y una Exploración meticulosa y en profundidad. Y una vez que se tiene la sospecha de que "puede tratarse de un hipotiroidismo" se piden las pruebas para confirmar el diagnóstico. ¿Está claro? . Vamos a repetirlo en negrita, el Diagnostico del Hipotiroidismo en sus fases iniciales e incluso avanzadas se basa en una Historia Clínica detenida y en una Exploración Clínica meticulosa. Esto no es un invento mío, lo dicen todos los estudiosos clásicos del tiroides. En la página de la Loyola University of Chicago, Donald Gordon resalta "Los signos y síntomas del hipotiroidismo pueden estar ausentes, ser muy sutiles o por el contrario ser muy evidentes. Por ello algunos pacientes pueden manifestar uno o dos síntomas que ellos perciben como muy llamativos, mientras que minimizan o no experimentan el listado potencial de síntomas. La única manera de comprobar la magnitud de los síntomas existentes es obtener una completa historia (clínica). Similarmente, un examen físico detallado puede evidenciar hallazgos que no son muy aparentes. Es la detección de estas anormalidades y su apreciación lo que separa al diagnosticador experto del médico corriente - that separates the expert diagnostician from the ordinary physician". Yo no me invento nada. Puede parecer, y trato de que así sea, que este libro está escrito en plan sencillo para que lo entienda todo el mundo, pero su contenido es serio, contrastado con la bibliografía internacional y trata de ser completo y muy riguroso. ¿Qué se puede ser científico y tratar de ser ameno? Pues también, eso depende de la capacidad de comunicación de cada cual. Pero sigamos a lo nuestro. Con la historia clínica detenida y una buena exploración clínica se llega a la "sospecha de hipotiroidismo". Ahora hay que comprobarlo y para ello está la analítica, que es muy simple, y si se le quieren poner apellidos a la forma de hipotiroidismo habrá quizá que hacer alguna cosas más, no muchas. Pero voy a decirles una cosa y a decirlo rigurosamente en serio. Si la clínica y la exploración te hacen sospechar un hipotiroidismo y la analítica es normal, el caso no debe de acabarse aquí. Se deben mantener controles evolutivos de los niveles de hormona tiroidea y TSH al menos durante un par de años por si se tratara de un caso en que la analítica todavía "no hubiera dado la cara". Que a nadie se le ocurra hacerse un "autodiagnóstico" y muchísimo menos tomar ningún tipo de medicación por su cuenta, puede ser arriesgado. Este libro esta escrito para darle una orientación y para que acuda a su médico, no para que se dedique a las aventuras. El hipotiroidismo es un problema serio, que debe de ser seriamente diagnosticado y seriamente tratado y controlado. Si hacer un diagnostico fuera tan sencillo como poner crucecitas en una lista no necesitaríamos médicos, podrían hacerse los diagnósticos por ordenador. Todavía no ellos llegado a eso, ni llegaremos nunca. Un paciente, una persona que no está bien tiene tantos matices, tantas circunstancias personales, hay tanta diferencia entre un hipotiroidismo y otro hipotiroidismo, que sólo un experimentado médico puede valorar en su trascendencia. Si las cosas que se le dicen en este libro le plantean dudas trate de buscar un médico experto, solo él puede hacerle un diagnostico correcto y establecer el tratamiento adecuado para su caso. DESCRIPCION El hipotiroidismo es un estado de hipofunción tiróidea que puede ser debido a distintas causas y se produce cuando en el organismo la cantidad de hormona tiróidea es escasa, debido a un funcionamiento anormal de la glándula tiroides. Se reconocen dos formas: Hipotiroidismo primario: Es la causa más frecuente y afecta entre el 1% y el 3 % de la población. Representa el 95% de todos los casos de hipotiroidismo. Se debe a una afectación primaria de la glándula tiroidea. Hipotiroidismo secundario y terciario: Representan el 5% restante de las causas. Se debe a una alteración hipofisaria (Secundario) ó hipotalámica (Terciario). CAUSAS La causa principal de esta reducción en la producción de hormona en áreas sin déficit de yodo es la conocida como tiroiditis de Hashimoto, que destruye gradualmente las zonas funcionales de la glándula, por su agrandamiento. Es la causa más frecuente de hipotiroidismo en niños y en mujeres de edad media (40-60 años). El 80% presentan anticuerpos positivos antitiroglobulina y antiperoxidasa. El hipotiroidismo se produce también como consecuencia de tratamientos del hipertiroidismo, con yodo radiactivo o cirugía. Causas de menor incidencia son la carencia crónica de yodo en la dieta alimenticia; anomalías enzimáticas hereditarias que interfieren en la producción de hormona; enfermedades infiltrativas, como la leucemia, sarcoidosis, etc.; la agenesia o disgenesia tiroidea, que no se asocia con bocio; ciertos fármacos, que pueden interferir con la producción de hormonas tiroideas, pueden actuar a cualquier nivel de la síntesis (metimazol, propiltiouracilo, amiodarona, litio.), factores que interfieran con su absorción (colestiramina, sales de hierro) ó aumenten su metabolismo(carbamacepina, rifampicina, fenobarbital). Todos pueden producir hipotiroidismo y bocio. SINTOMAS Los síntomas a veces pueden confundirse con un cuadro depresivo, dado que aparecen un decaimiento general, ronquera, dicción lenta, rostro y ojos inflamados, párpados caídos. Estos síntomas son leves y van aumentando progresivamente. La piel y los cabellos se secan y se escaman, tornándose ásperos y quebradizos. El peso se incrementa en forma aparentemente injustificada. Hay intolerancia al frío y constipación. También se presenta carotenemia (aspecto anaranjado) en las palmas de las manos y las plantas de los pies, un pulso ralentado (enlentecido), y en algunos casos, se desarrolla el síndrome del túnel carpiano, que afecta a las manos, con dolor y hormigueo. Si no se trata, el hipotiroidismo puede degenerar en anemia, insuficiencia cardíaca y, en casos graves, complicarse con riesgo de muerte. ETIOPATOGENIA Teniendo en cuenta las causas y mecanismos por las que se puede llegar al fallo tiroideo es posible clasificarlo en tres categorías: 1- Hipotiroidismo primario: Producido porenfermedades propias de la glándula tiroides que destruyen los folículos tiroideos. La histopatología evidencia lesiones variadas con reemplazo de los folículos por inflamación, esclerosis u otras. Cursa con elevación de la tirotrofina hipofisaria por liberación del freno ejercido por la tiroxina y la triiodotironina que están disminuidas o ausentes. La tiroides puede afectarse por diferentes causas: a) Trastornos de la embriogénesis: Aplasia e hipoplasia tiroidea: Hipotiroidismo congénito que produce el cretinismo (patología de la infancia). b) Deficiencia de la biosíntesis hormonal: b1) Por falla heredofamiliar de enzimas que intervienen en la producción de hormonas tiroideas: generalmente ocasionan cretinismo por atacar al recién nacido o bien si lo hacen después del desarrollo del sistema nervioso llevan al hipotiroidismo infantil. b2) La producción hormonal puede fallar por déficit de yodo en el agua y/o los alimentos agravados por sustancias bociógenas en ellos la cual puede manifestarse a cualquier edad entre la niñez, adolescencia o juventud. Ocasiona el hipotiroidismo endémico (solo en la zonas geográficas bociosas). b3) Extirpación o destrucción de la glándula: El tratamiento quirúrgico de un cáncer tiroideo con tiroidectomía total o de un hipertiroidismo con tiroidectomía mayor que 3/4 o 4/5 partes del órgano. La destrucción radiante de la misma con yodo 131 o con cobaltoterapia en estas patologías produce el mismo efecto que la cirugía. b4) Enfermedades autoinmunes: La tiroiditis autoinmune atrófica y la crónica linfocitaria (Enfermedad de Hashimoto) reemplazan las células funcionantes por infiltrados linfoplasmocitarios y fibrosis. b5) Misceláneas: Tiroiditis crónica fibrosa de Riedel, tuberculosis o micosis tiroideas, amilodosis. Hipotiroidismo medicamentoso: yodo, amiodarona, antitiroideos, ácido paraaminosalicílico, litio, etionamida. 2- Hipotiroidismo secundario: Tiroides sana que por enfermedades destructivas de la adenohipófisis se ve privada del estímulo de la tirotrofina y secundariamente se atrofia y deja de secretar T3 y T4. Cursa con tirotrofina y ambas hormonas tiroideas bajas. La adecuada estimulación tiroidea con TSH restablece la secreción glandular. Como la hipófisis está destruida, su estimulación con TRH exógena no logra respuesta. La Anatomía patológica de la tiroides solo muestra atrofia de los folículos tiroideos y en la hipófisis hay destrucción del parénquima. Diversas lesiones de la hipófisis pueden llevar a la destrucción: tumores primarios o metastáticos, infartos, hematomas, granulomas, abscesos. 3- Hipotiroidismo terciario: La adenohipófisis y la tiroides son sanas pero sufren las consecuencias de enfermedades del hipotálamo que resulta anulado y no produce hormona liberadora de tirotrofina. Este hecho altera el sistema de retroalimentación glandular con el consiguiente déficit de tirotrofina que a su vez lleva al déficit de hormonas tiroideas. Es decir que hay carencia de TRH, TSH, T3 y T4. La estimulación del sistema con TRH restablece la normalidad. Lo mismo se puede lograr con TSH para la secreción tiroidea. El estudio histológico muestra destrucción del hipotálamo con atrofia de la hipófisis y tiroides. El mismo tipo de enfermedades y lesiones que atacan la hipófisis pueden hacerlo con el hipotálamo. SINTOMATOLOGIA Hipotiroidismo primario: Es la variedad más frecuente de todas. Fue descrito por Gull en 1873 con el nombre de mixedema por este signo cutáneo muy llamativo. Su causa más frecuente en la actualidad es la tiroiditis atrófica autoinmune. Anteriormente, la causa más frecuente era la carencia de yodo en el agua y los alimentos pero en virtud de la profilaxis de la carencia yódica con el agregado de este metaloide en la fabricación de la sal de cocina esta etiología cedió el primer lugar. En segundo término siguen las alteraciones de la síntesis hormonal, por alteraciones enzimáticas (variedad no endémica del hipotiroidismo), luego sigue en orden de frecuencia el hipotiroidismo por carencia yódica o sustancias bociógenas en la dieta en las zonas endémicas. El aspecto general del hipotiroideo primario es de un individuo, generalmente mujer, obeso (falsa obesidad pues el aumento de peso se debe al mixedema), con tinte pálido amarillentode la piel y mucosas (el mixedema separa los vasos dérmicos de la superficie cutánea, hay vasoconstricción de los mismos y por falta de utilización de los carotenos de la dieta para la síntesis de vitamina A se acumulan en la sangre). Es apático e indiferente, con cara redondeada y ojos entrecerrados por el mixedema palpebral que comunica aspecto somnoliento y cierta expresión de estupidez. El paciente es friolento y se abriga en exceso, aun en verano. Por la falta de hormonas no se metaboliza los mucopolisacáridos proteicos de la sustancia fundamental del tejido conjuntivo de la piel y otros órganos. Dicho compuesto atrae agua y sodio del compartimento vascular y esta mezcla glucoproteica con agua y sodio produce el mixedema. Este se presenta como una infiltración que "hincha" la piel pero como es elástico, luego de ser comprimido por el dedo no deja la fovea como el edema común. Se lo ve donde existe abundante tejido celular subcutáneo laxo como los párpados, dorso de la manos y pies, parte superior del dorso e inferior de la nuca. El mixedema de la lengua lleva a la macroglosia y esta lengua grande queda comprimida contra las arcadas dentarias con lo que se imprime la marca de los molares o incisivos en sus bordes. El mixedema de las cuerdas vocales junto con el de la lengua comunica a la voz un tono áspero y grueso. Hay otras alteraciones en la piel y faneras como la frialdad (por el hipometabolismo y la vasoconstricción), sequedad (hiposecreción sudoral y sebácea) y aspereza (descamación e hiperqueratosis perifolicular). El pelo y vello corporal se vuelven secos y quebradizos con caída pero no hay alopecia porque queda un corto tallo sobresaliendo del folículo. El hipometabolismo e infiltración del sistema nervioso central origina disminución de la actividad mental con bradipsiquia, astenia, torpeza mental, somnolencia, indiferencia; el paciente no solo puede simular un cuadro de demencia o depresión sino que muchas veces lo padece. El mixedema e hipoactividad del músculo esquelético ocasiona hipo y bradiquinesia con escasa tendencia a la actividad física, el paciente pasa todo el día en cama o sentado y se duerme con frecuencia. El pellizco de un músculo superficial (como el bícep) muestra un rodete miotónico evidente y de gran duración (10 segundos o más) en lugar de uno pequeño pero que no dura más de 2 o 3 segundos. Es típico que el reflejo aquiliano o rotuliano sea lento (la contracción muscular es normal pero la relajación es lenta). Las mismas alteraciones en el miocardio ocasionan bradifigmia con cardiomegalia, a lo que suele agregarse un derrame pericárdico. Estas alteraciones más la eventual hipertensión arterial por la vasoconstricción pueden llevar a la insuficiencia cardíaca. En hipotiroidismos severos puede verificarse hidrotórax y ascitis además del derrame pericárdico. La hipomotilidad de la fibra muscular lisa digestiva junto con la hiposecreción de sus glándulas produce costipación. En el cuello se puede encontrar bocio en los casos en los casos de alteraciones de la hormonogénesis y en las tiroiditis inmunitarias en periodo de actividad pero que desaparece o se reduce cuando llega a la fibrosis. En los casos de hipotiroidismo postoperatorio se verá la cicatriz cervical correspondiente. En los casos de terapia radiante del cuello, en los primeros meses se verá eritema difuso y luego melanodermia. Hipotiroidismo secundario: A este cuadro de fallo tiroideo se agrega manifestaciones de insuficiencia adenohipofisaria global pues raramente sus enfermedades afectan selectivamente la secreción de tirotrofina y por ello se verificará manifestaciones de falla de gonadotrofinas y corticotrofina. El problema en el anciano es que los efectores de las gonadotrofinas ya no responden (testículos y ovarios) razón por la cual no se verá sintomatología de esta esfera. En cuanto a la insuficiencia suprarrenal secundaria habrá marcada astenia, hipotensión ortostática, síntomas de hipoglucemia y crisis de shock e hipoglucemia en cualquier situación de alarma. Habrá pérdida total del vello corporal y anorexia con desnutrición. La piel es blanco pálida, no amarillenta, sin hiperqueratosis, es decir suave ( por falta de androcorticoides). El mixedema en sus diversas localizaciones es menos marcado que en los casos primarios. Si existe patología tumoral con crecimiento hacia arriba, al cerebro, se comprimirá la vía óptica (quiasma) con producción de hemianopsia heterónima (pérdida de las mitades de los campos visuales de lados opuestos) y signos de hipertensión intracraneal (cefalea, vómitos y edema de papilas ópticas). Una causa frecuente de insuficiencia hipofisaria en la mujer es el síndrome de Sheehan o necrosis hipofisaria postparto en que el mismo se complicó con shock hemorrágico que ocasionó la isquemia hipofisaria. El paciente con este tipo de hipotiroidismo se caracteriza porque luego del accidente no pudo desarrollar la lactancia (por falta de prolactina), quedó con amenorrea definitiva y sufrió atrofia de la mama y genitales externos (por falta de estrógenos debido a la anulación de gonadotrofinas FSH y LH). Hipotiroidismo terciario: El enfermo agregará manifestaciones hipotalámicas, neurológicas focales e hipertensión intracraneal a las tiroideas e hipofisarias. Así, tendremos diabetes insípida (poliuria de más de 5 litros por día con hipostenuria: orinas con densidad 1,005 o menor en lugar 1,015 o más como sucede en el normal, y polidipsia intensa). Secreción exagerada de hormona antidiurética (cefalea, cambios de carácter, anorexia y náuseas, convulsiones, edema de papilas ópticas). Hiperfagia, trastornos del sueño, hiperglucemia, obesidad, hipertermia. Tratamiento del hipotiroidismo El hipotiroidismo es un problema hormonal que no se puede solucionar con una dieta específica. Los batidos de proteína Ni Una Dieta Más no tienen ninguna influencia en la tiroides. El propósito del tratamiento es reponer la hormona tiroidea que está faltando. La levotiroxina, T4 o L-tiroxina es el medicamento que se emplea con mayor frecuencia. Inicialmente se debe empezar con dosis más bajas de 50-100 mcg al día, incrementando en 50 mcg en intervalos de 2-4 semanas hasta alcanzar una dosis de 100-400 mcg al día Según un estudio de la prestigiosa revista AIM de la AMA en las personas con Hipotiroidismo tomar el medicamento Levotiroxina (Eutirox) ayuda a revertir los síntomas en 3-4 semanas, incluyendo mejorar el metabolismo para adelgazar rápido. Saludos!!!
Un amigo empezo con el tema del videoblog y bueno de buena persona que soy le subo el video para que lo vean... Si les gusta comenten y si no no puteen jajaja El primero que hace tengan compasion... link: http://www.youtube.com/watch?v=Bmv_YEjgeeM
Disfruten! Comenten si les gusto! En la última década y media se ha vuelto infinitamente más fácil obtener exactamente lo que se busca con sólo un par de tecleos. Internet ha simplificado demasiado el uso de un ordenador para cambiar la realidad. Un vergel de información está a sólo un motor de búsqueda de distancia, hasta el punto de que es difícil imaginar una vida diferente. Sin embargo, hace una generación, cuando las palabras Streaming y Torrent no tenían sentido salvo en conversaciones sobre agua, la gente se veía cara a cara para formar grupos de intercambio de software, cambiando aplicaciones y juegos en diskettes de 5″1/4. Por supuesto, la mayoría de encuentros eran un medio para que los individuos hicieran intercambios frugales entre ellos de juegos como King’s Quest o Maniac Mansion. Sin embargo, una serie de talentos nacientes de la programación diseñaron juegos para distribuirlos entre sus círculos de contactos, que a su vez los irían pasando hasta que, si era lo bastante divertido y estaba bien diseñado, un juego independiente acababa encontrando un lugar en las colecciones de aficionados de todo el país. Pensad en ello como el equivalente a los videos virales en los años 80. Luna Pálida, por otra parte, nunca salió del área de la bahía de San Francisco. Todas las copias conocidas se han perdido hace tiempo, todos los ordenadores que lo ejecutaron se encuentran enterrados bajo capas de basura y poliestireno. Este hecho se atribuye a un número de abstrusas decisiones de diseño tomadas por su programador. Luna Pálida era una aventura textual al estilo de Zork and the Lurking horror, en una época en la que este género estaba quedando pasado de moda. Una vez ejecutado el programa, el jugador se encontraba con una pantalla completamente vacía, con la excepción del texto: - Estás en una habitación oscura. El brillo de la luna entra por la ventana. - Hay ORO en la esquina, junto a una PALA y una CUERDA. - Hay una PUERTA al ESTE. - ¿Comandos? Así empezaba el juego que el escritor de un fanzine perdido hace tiempo describía como “enigmático, sin sentido y completamente injugable” Los únicos comandos que el juego aceptaría eran COGER ORO, COGER PALA, COGER CUERDA y IR ESTE, y el jugador se encontraba después con lo siguiente: - Cosecha tu recompensa -LUNA PÁLIDA TE SONRÍE - Estás en el bosque. Hay caminos al ESTE, NORTE y OESTE - ¿Comandos? Lo que enfureció rápidamente a los pocos que lo jugaron era la naturaleza confusa y llena de fallos de la segunda pantalla – sólo una de las direcciones era la correcta. Por ejemplo, en esta ocasión, un comando para ir a cualquier dirección que no fuera NORTE llevaría al bloqueo del sistema, obligando a reiniciar el ordenador entero. Más allá, las pantallas subsiguientes parecían limitarse a repetir el texto, con la única diferencia de las direcciones disponibles. Peor aún, los comandos habituales de las aventuras textuales parecían ser inútiles. El único comando no relacionado con el movimiento aceptado era USAR ORO, lo que provocaba que el juego mostrara el siguiente mensaje: - Aquí no. USAR PALA, lo que mostraba: - Ahora no. Y USAR CUERDA, que escribía: - Ya has usado eso. La mayoría de los que lo jugaron superaban un par de pantallas antes de hartarse de reiniciar su ordenador y tiraban el disco por ahí, describiendo la experiencia como una farsa chapuceramente programada. Sin embargo, hay una verdad universal sobre los ordenadores, sin importar la época: Algunos de sus usuarios tienen demasiado tiempo libre en sus manos. Un joven llamado Michael Nevins decidió ver si había más en Luna Pálida de lo que se veía a simpe vista. Cinco horas y treinta y tres pantallas superadas a base de ensayo y error y desenchufes después, finalmente consiguió llegar a una pantalla que mostraba un texto diferente: - LUNA PÁLIDA SONRÍE AMPLIAMENTE - No hay caminos - LUNA PÁLIDA SONRÍE AMPLIAMENTE - El suelo es blando - LUNA PÁLIDA SONRÍE AMPLIAMENTE - Aquí - ¿Comandos? Pasó otra hora hasta que Nevins dio con la combinación de comandos correcta que le permitió avanzar aún más; CAVAR HOYO, TIRAR ORO y LLENAR HOYO. Esto hizo que la pantalla mostrara: —— 40.24248 —— —— -121.4434 —— Momento en el que el juego dejó de aceptar comandos, obligando a reiniciar el ordenador una vez más. Después de mucha deliberación, Nevins llegó a la conclusión de que los números hacían referencia a líneas de latitud y longitud – las coordenadas llevaban a un punto en el bosque salvaje que dominaba el cercano Parque Volcánico Lassen. Ya que poseía mucho más tiempo libre que sentido común, Nevins estaba deseando ver a Luna Pálida por su final. Al día siguiente, armado con un mapa, una brújula y una pala, navegó por los caminos del parque, observando impresionado que cada giro correspondía con los que había tomado en el juego. Pese a que al principio se arrepintió de cargar con la herramienta de cavar, la similitud del camino no hizo más que confirmar que su viaje terminaría con él cara a cara con el tesoro enterrado del excéntrico programador. Sin aliento después de la complicada lucha con las coordenadas, se encontró agradablemente sorprendido dando tumbos por un camino de polvo suelto. Cavando tan emocionadamente como él lo hacía, sería comprensible decir que se sorprendió mucho cuando sus pesados golpes desenterraron la cabeza en avanzado estado de descomposición de una niña de cabello rubio. Nevin informó rápidamente a las autoridades. La chica fue identificada como Karen Paulsen, de 11 años, cuya desaparición fue denunciada un año y medio atrás al Departamento de Policía de San Diego. Se llevó a cabo una investigación para encontrar al programador de Luna Pálida, pero el área gris y anónima en la que los círculos de intercambio de software operaban llevó irremediablemente a multitud de caminos sin salida. Se sabe que los coleccionistas han ofrecido verdaderas fortunas por una copia de Luna Pálida. El resto del cuerpo de Karen nunca fue encontrado.
Disfruten Y comenten si les gusto! Seguime para recibir nuevos Creepys... Las calles, caminos y polvosos carriles de Colombia han sido territorio fértil para mitos y leyendas incluso antes de la llegada de los españoles. Se habla de cuentos como “La Patasola”, un alma en pena de una pierna que por siempre está en la búsqueda de su hijo, y como “El Duende”, un trasgo con las piernas invertidas que conducía viajeros a su perdición, por siglos perturbando su tranquilidad. Aunque estas historias principalmente inquietaban a aquellos que circulaban o residían en áreas rurales, el crecimiento de las ciudades trajo consigo un florecimiento de leyendas urbanas cimentadas en la desconfianza que todavía albergamos en algún lugar dentro de la tecnología moderna. Un ejemplo de esto es el bus fantasma que presuntuosamente merodea las calles de la ciudad por las noches. Según se relata, mujeres jóvenes que lo abordan desacompañadas son encontradas mutiladas en campos de la periferia unos días después; una irreparable mirada de profundo terror ilustrando el momento de su último, atormentado aliento. ….Con eso dicho, dado a que ciertamente no eres una jovenzuela —al menos no la última vez que revisaste— y son las cuatro treinta en un martes por la tarde, buses fantasmas y duendes minusválidos son la última cosa en tu mente. Has estado usando el sistema de transporte público de Bogotá por más de dos décadas, y tu mayor preocupación es que los niveles de tráfico han estado todo excepto manejables desde que el último alcalde tomó el cargo. Sin embargo, tu casa está a ochenta bloques de distancia, así que tu única opción es esperar hasta que el bus correcto llegue. Caminar seguramente llevaría más que lidiar con algún embotellamiento. ….Cuando el bus mostrando la señal de ruta que esperabas se asoma, su tarifa es doscientos pesos más baja que la cobrada estos días. Indicio que el vehículo en cuestión es más antiguo y un poco menos confortable que la mayoría, pero a ningún conductor de buses en la historia le ha importado un comino eso. Ciudadanos que se consideran más ricos y “por sobre” este medio de transporte pagan siete veces más por ser paseados en un taxi, estadísticamente exponiéndose a mayores probabilidades de ser asaltados. Más poder para ellos, ¿eh? ….Nunca uno que deja ir la oportunidad de conseguir más descuento, le preguntas al conductor si te llevaría sólo por mil. Los ojos del hombre ni se apartan del camino en lo que toma tu billete y lo desliza en el monedero colgando de la palanca de cambios. Satisfecho, diriges tu atención a la cabina; lo que haría este viaje ideal sería un asiento desocupado. ….Curiosamente no hay suficientes pasajeros como para que alguien tuviera que ir de pie. Unos cuantos asientos disponibles a la vista, así que escoges uno en la izquierda, por el centro del bus. Tanto el asiento del pasillo como el de la ventana están libres, y suspiras agradecido en lo que te recuestas sobre uno con tu pierna descansando en el otro. Este viaje no debería llevar mucho. ….La radio del conductor está apagada y la batería de tu celular murió hace una hora; sin nada más que hacer pasas el rato viendo por la ventana, observando vendedores ofrecer su mercancía y conductores moviendo su cabeza al ritmo de cual fuera la música que escuchan. La posición que tomaste rápidamente comienza a volverse incómoda para tu espalda, entonces te enderezas y te das un momento para examinar a tus compañeros de viaje. Ninguno de ellos parecen estar viajando juntos, dado que todos están en silencio mirando al frente del bus. Son también inusualmente viejos —no en el sentido que tienen más de cien, pero en que ninguno parece tener menos de sesenta y cinco—. Encuentras esto un poco extraño, y por un momento la idea de que no perteneces ahí se dispara en tu mente. Es un pensamiento tonto, pero combinado con el particularmente fuerte —aunque no necesariamente atípico— olor a moho y metal te hace esperar impaciente el final del viaje. Como restan todavía otros treinta o cuarenta bloques, vuelves a mirar por la ventana y dejas que tu mente fluya por un tiempo. ….El anuncio de la Pastelería de Pacho te saca de tu ensueño veinte minutos después. Te levantas y haces tu camino a la salida posterior, donde buscas por el pequeño botón plateado que le hará al conductor saber que has llegado a tu parada. Cuando lo encuentras bajo la puerta, notas que nadie ha abordado ni salido del transporte desde que te subiste. Dejándolo a un lado como otra extraña coincidencia, presionas el botón y te agarras de la ….Estás acomodado en tu asiento, tu vista dirigida hacia el frente del bus. ….Qué… ¿qué acaba de pasar? Miras alrededor y distingues que todos están sentados como hace un segundo. Tratar de hacer contacto visual con ellos es inútil, parecen estar perdidos divagando en lo que sea que sus viejas mentes divaguen. La necesidad de decir algo te llega, pero escoges permanecer silente. ¿Qué dirías, de todas formas? Estabas probablemente tan sumido en tus pensamientos que simplemente imaginaste haberte levantado a sonar la campana del conductor. Sí, más seguro fue eso. Además, estás dos bloques por sobre tu parada, debes bajar del bus. Te levantas —una vez más— y te diriges a la salida trasera, algo intranquilo por el estoico desinterés de los otros pasajeros por lo que ocurre a su rededor. ….Ahí está el botón, justo donde recuerdas que estaba. Excepto que no puedes recordarlo, por supuesto, pues nunca has estado realmente aquí atrás; quizá le viste de reojo cuando entraste al bus. Tras agarrar el pasamanos —estos conductores ocasionalmente paran al mero instante que suena la campana—, pones tu pulgar en el botón ….Estás acomodado en tu asiento, tu vista dirigida hacia el frente del bus. ….Un frío desgarrador recorre tu espalda, que no decae, y en su lugar se esparce a través de cada una de tus extremidades. No es un cambio de temperatura en tu cuerpo o el ambiente, es el escalofrío que sientes cuando de pronto eres consumido por ese miedo que ligeramente precede al terror. No sabes exactamente qué ocurre, pero te quieres ir, ya no quieres seguir ahí ni un momento más. Un sentimiento de amarga soledad ahora está royendo tu mente; lo que sea que estas persona a tu alrededor piensan, claramente no les interesa en lo absoluto lo que está pasando contigo. ….Por lo tanto, una vez más decides guardar silencio y sólo levantarte de tu asiento, obviando el hecho de que lo hiciste con menor agilidad de la que normalmente lo hubieras hecho. Lo único que pretendes en este momento es salir del bus. Además, ya ha avanzado más de diez bloques pasada tu calle, una desagradablemente larga distancia para caminar. ….En lo que reanudas tu trayecto hacia la parte trasera, una anciana mujer en las últimas filas voltea hacia ti. Su expresión no te dice nada, pero la manera en que te mira —en tu torso, para ser precisos—, como si fueras sólo otra parte del vehículo llevan más allá la casi abrumadora sensación de terror ahora corriendo a través de tus venas. La ignoras, no puedes entrar en pánico, no ahora. Te paras en la parte trasera del bus y en lugar de ir por el botón, le gritas al conductor. Le dices que pare, que te deje ir, que ya has sonado la campana dos veces, pero nada viene de él. Le maldices, le dices de qué morirá y deseas terribles males que caigan sobre su ser, pero la puerta continúa asegurada. El hombre no está escuchando. O no le importa. O no quiere que te bajes. Pero a ti no te interesa lo que él quiere o no, así que te agarras del pasamanos, das un paso atrás que te da impulso, y tiras una sólida patada directo a la columna de bisagras que ….Estás acomodado en tu asiento, tu vista dirigida hacia el frente del bus. ….Te toma un momento darte cuenta de la situación. Quizá más que un momento, un minuto completo. Y en lo que comprendes la poca intensión del bus de permitirte bajar de él, también te das cuenta que tu rodilla derecha duele con una innatural y punzante tensión. Es la misma pierna que usaste contra la puerta, y ahora se siente que está al borde de estar rota. Aunque esto rápidamente se vuelve una preocupación distante cuando estimulas el músculo con un masaje, porque ahí es cuando te das cuenta de tus manos. ….Éstas no son manos para alguien de 30 años. Son arrugadas, marcadas por bien definidas venas e incluso pigmentadas por paños de la edad. Mientras le das más de un vistazo a tus manos y brazos, incontenible horror envuelve cada rincón de tu psique. Tocas tu rostro y percibes una rugosidad que no debería tener lugar en tus mejillas. Tu cabeza está cubierta por unas cuantas hebras de cabello anémico; con la yema de tu dedo reposando sobre tu áspero cuero cabelludo, una chispa de electricidad brota a través de él y va hacia dentro, hasta las profundidades más íntimas de tu ser. Tus ojos se despojan de todo brillo, completamente abiertos e incrédulos. Debes abandonar este bus maligno, debes irte de una vez antes de que finalice lo que ha comenzado. ….Cuidadosamente haces tu camino fuera del asiento y te diriges al frente, hacia el conductor. Quizá puedas razonar con él, o quizá puedas azotarlo a muerte con una linterna o algo, como siempre hay una variedad de utensilios y aparatos en el frente de l ….Estás acomodado en tu asiento, tu vista dirigida hacia el frente del bus. ….Te toma unos buenos cinco o diez minutos asimilar lo que está pasando contigo, entender que tu vida está yéndose frente a tus ojos. Tus manos son ahora como esas de tu abuela, tu espalda molesta desde su base, y todo el recorrido hasta tu cuello; tus ojos apenas pueden concentrarse en las enormes señales estampadas sobre las ventanas. Tu mente denota carecer también de su previa agudeza, te lleva un tanto decidirte por efectuar otro atentado para salir del bus. ….Quizá la violencia no es la respuesta, quizá puedas abrir la puerta con gentileza. Quizá si consideras al bus como algo viviente, un gentil ser viviente en vez de un ente demoniaca, te dejará salir, quizá… ….La anciana te está viendo de nuevo. Adviertes su chaqueta azul, que es demasiado grande para ella; si vistiera con una blusa de la misma talla, colgaría libre fuera de su delgada contextura. Una fina, vacilante lágrima se forma en su rostro, y se desliza serpenteante por sus delicadas fracciones para acabar en su muñeca con un deje melancólico. Hay un reloj Totto verde alrededor de esa muñeca, de la clase que actualmente es la onda entre los niños de la secundaria. ….Examinas la puerta. Dos paneles unidos por una línea vertical de bisagras, recubierta desde la derecha por una almohadilla de caucho para evitar lesiones al maniobrarla. La puerta está ligeramente hundida hacia el interior, y notarlo se proyecta en ti con un último despojo de esperanza. Si sólo pudieras introducir ….Estás acomodado en tu asiento, tu vista dirigida hacia el frente del bus. ….¡Qué carajos! ¡¿Qué carajos está pasando?! ¡Mis manos, son viejas, son las de un bendito anciano!, ¡todo mi cuerpo lo es! ….El señor detrás de ti se pone en pie, te vuelves a él y le gritas; le tomas de su rostro y aplicas presión con tu mano, y le gritas, que te diga cómo bajar; de su boca intenta salir un murmullo escoltado por hilos de sangre tejidos por su roída dentadura… ….Por Dios, sus dientes…; mis dientes, son diminutos, polvo casi, ¡¿qué carajos, cuánto tiempo he estado aquí?! A la mierda, voy a romper la ventana con mi codo y me vale que me lo fracture; no quiero morir aquí, no ….Estás acomodado en tu asiento, tu vista dirigida hacia el frente del bus. ….Tras un considerable periodo de tiempo, te enfocas insistente en tus manos. Son las repulsivas, artríticas, teñidas en sangre garras de una vieja bruja que ha visto más que la porción de horrores de su generación. ….¿Vieja bruja? Esa no es la expresión correcta. Tu rodilla todavía duele, pero no tanto como tu codo. Se siente roto… Ah, sí. El bus. Te debes bajar del bus. Sabes que te debes de bajar de él ya. No recuerdas exactamente por qué, pero es imprescindible que lo hagas. Es urgente. Era urgente. Estás tan cansado. ….Tratas de sacar tu cuerpo del asiento pero tu rodilla se tambalea bajo el peso; y caes. Debes bajarte del bus. Recuerdas estos buses, solían llevarte al trabajo. Te recuestas. Intentarás bajar del bus, en un momento. Necesitas descansar. El bus puede esperar. ….Estás acomodado en tu asiento, tu vista dirigida hacia el frente del bus. ….Estás acomodado en tu asiento, tu vista dirigida hacia el frente del bus. Anterior Creepy! http://www.taringa.net/posts/paranormal/16405183/Creepypasta-Luna-Palida.html
Disfruten Y comenten si les gusto! Seguime para recibir nuevos Creepys... Cabezas Decapitadas Nadie hubiera supuesto que aquellos siete personajes sentados alrededor de la larga mesa de banquetes se pudieran considerar los seres más depravados del mundo. Porque todos ellos ofrecían un aspecto elegante, su físico mostraba algunas de las cualidades que merecen el calificativo de bellas y la seriedad de sus expresiones resultaba la adecuada en unos comensales que se disponían a protagonizar un encuentro escasamente festivo, aunque tenían delante sendas bandejas de plata, vacías, que no parecían estar esperando recibir unos manjares. Sólo fijándose en el opaco reflejo de las catorce pupilas se llegaba a intuir, vagamente, la cualidad excepcional de unos pensamientos en ebullición. Porque, a pesar de la quietud de sus cuerpos, la agitación tumultuosa de sus mentes casi generaba un sonido audible. La estancia se hallaba decorada con una sobriedad medieval, ocho siervos encapuchados esperaban en las dos enormes puertas cerradas, más allá de los lóbregos vitrales aguardaba la noche, y en lo alto de la bóveda del techo pendían un falo humano gigantesco en erección de cuatro metros de longitud, una vagina abierta no menos descomunal y la cornamenta del Rey de las Tinieblas dela Lujuria que, en el centro de las dos representaciones anteriores, las dominaba. La persona que presidía la mesa se llamaba Gerard Vintras, vestía un smoking, igual que los otros tres hombres que le estaban contemplando, y su camisa y su corbata eran de un rojo intenso, mucho más oscuro en esta segunda prenda con el fin de que destacase sobre las otras. Sus cabellos aparecían largos y lacios, su nariz grande, sus labios excesivamente delgados, la piel de sus manos ofrecía una tonalidad blanco azulada y su barbita y bigote se exhibían perfectamente recortados. Ocupaba una silla impresionante de madera gruesa y negra, cuyo alto respaldo sobrepasaba su cabeza para dejar al descubierto la talla del pentagrama del Símbolo de Bafomet, el diablo adorado por los templarios. Una cruel sonrisa alteró la horizontalidad de la línea de su boca, sus ojos parecieron saborear la expectación de los seis individuos que le estaban mirando y, al fin, comenzó a hablar: –Voy a olvidar toda la terminología ritualizada con la que siempre nos hemos comunicado los miembros de la Orden de los Diablos Lujuriosos de Oriente. Porque os he sentado alrededor de esta mesa para juzgar vuestro comportamiento durante los últimos meses: ¡no ha podido ser menos respetuoso con la Norma Escarlata!. Empezaré por la Bruja Marian, Gran Sacerdotisa de nuestra Orden, a la que creí una sucia vagina infestada de los más repugnantes humores, capaz de comunicar el Orgasmo Mental con su sola presencia y de dirigir las Misas Negras. ¡Pero ha vendido sus preciados tesoros al vil hechizo del dinero! ¡Por un puñado de libras esterlinas acaba de entregar a un editor avispado un libro, en cuyas quinientas páginas nos convierte a todos en simples payasos! ¡SÍ, EN PAYASOS DE UNA RAMPLONA CODICIA! -¡Estáis equivocado, Maestro! –exclamó la acusada, más blanco su rostro que la túnica que vestía. –¡Calla, maldita pécora de vigésima fila! La voz de Gerard Vintras no había sido alta; pero su impacto emocional incrustó a la joven rubia materialmente en el respaldo del asiento; a la vez, sus ojos azules se hicieron acuosos, su recta nariz aleteó en las uniones con el labio superior y sus senos de pezones siempre erectos redujeron a la mitad sus volúmenes. Porque el miedo la había sumido en un singular estado de frigidez. –Llevas veintinueve meses en la Orden. Te impusimos la obediencia masoquista con el látigo, la sumisión ninfomaníaca con el sexo, y la Fe con el dolor orgásmico de cuya saturación germina el Placer Supremo. ¿Qué has hecho con ese dinero que se te ha pagado? ¡CONTESTA AHORA MISMO! La Bruja Marian desechó inmediatamente un primer impulso de mentir y, aunque no esperaba obtener una reducción del castigo al que se había hecho merecedora, descubrió la verdad: –Se lo he transferido a mis padres por medio de una operación bancaria. –¡Debilidad sobre debilidad en «la mujer sin piedad» de nuestra Orden! ¡La Vagina Perversa ha vuelto a recuperar sus sentimientos humanos aprovechando mi obligada ausencia de dos meses!¿Has olvidado que renegaste ante Bafomet, escupiendo y arrojando las heces de tu menstruación sobre la fotografía de tus padres, de ese amor convencional que te unía a dos seres inferiores? –Están enfermos y, además, corrían el peligro de perder su casa y el negocio que les permitía ir sobreviviendo… –susurró la joven en un tono apagado y con la mirada rendida. –Como la Orden te ha otorgado el poder de la clarividencia, utilizaste el trance mental para visualizar a tus padres, ¿no es cierto? –Sí… –Eras una simple prostituta de lujo cuando te conocí. Pero ninguno de tus cientos de amantes te había brindado una velada de pasión y lujuria como la que yo te regalé en nuestro primer encuentro carnal. Luego de convertirte en mi querida, aceptaste la idea de obtener el título de Bruja de nuestra Orden. En cuanto superaste tu desvirgamiento satánico en la Misa Negra, te convertimos en la mujer más poderosa y de mayor influencia en Londres. Has hecho de espía, de conspiradora de salón y de alcahueta de los políticos más prestigiosos de Occidente. Pero no debiste traicionar la Norma Escarlata al vender nuestros secretos para satisfacción de la curiosidad de millones de imbéciles. –¡Puedo detener la publicación del libro… Aún no se ha impreso! ¡Por favor, no me castiguéis…! ¡Recordar las orgías que hemos organizado y el poder que yo he brindado a la Orden…! –suplicó la mujer de treinta y seis años, a la que el desencajamiento propio del terror había privado de su belleza excepcional. –¡Sólo voy a decirte que jamás tus padres hubiesen podido localizarte por sus propios medios, porque no han pasado el bautismo, dolor-placer-éxtasis-malignidad que a ti te convirtió en un Ser Supremo! Pero en las últimas semanas has demostrado que eres indigna del título de Gran Sacerdotisa… ¡Por qué no tienes cabeza! ¡Y cómo has demostrado que no te sirve la cabeza… LO JUSTO ES QUE TE PRIVE DE ELLA! La última exclamación de Gerard Vintras se fundió con un estampido metálico y, al momento, con el chasquido de la piel, la carne, los huesos y las venas del cuello de la ex Bruja Marian al ser cercenados por una cuchilla circular salida del respaldo de la silla que ocupaba. ¡Y su cabeza decapitada cayó sobre la gran bandeja de plata situada delante del cadáver que ya sólo era un surtidor de sangre! Una bofetada de terror conmocionó a los personajes que miraban, sin verle, al maestro de la Orden de los Diablos Lujuriosos de Oriente. Y las saetas aceradas que eran los ojos de éste se desplazaron hacia el matrimonio Szandor-Levy, que se hallaba sentado a la izquierda de la ejecutada, y cuyas ropas aparecían salpicadas de rojas gotas y de algunos restos humanos. Los afectados por el interés del verdugo reaccionaron con unos fuertes temblores e hicieron intención de abandonar sus sillas. ¡Pero del respaldo de las mismas surgieron dos abrazaderas metálicas, disparadas por otro oculto mecanismo, y se vieron sujetos a la altura de la zona inferior del pecho y por encima de los codos, inmovilizados! –La trampa ha sido activada por vuestro propio impulso de querer escapar de una irresponsabilidad que, en este mismo instante, ya se ha convertido en algo ineludible –explicó Gerard Vintras implacable–. Ahora me dirijo a ti, el «fiel» Brujo Antón, Gran Oficiante de nuestra Orden, y al que concedimos el título de Falo Penetrante y de Depósito de Esperma-Lava que purifica al abrasar… ¿Cuántas eyaculaciones has gozado gracias a los privilegios que recibiste?¿Cinco mil…? ¿Acaso diez mil en estos quince años que llevas en la Orden? No me contestes, porque mi memoria es más rápida y exacta que la tuya… Comiste de nuestra Ciencia como lo hace el gusano en el interior de la manzana: devorando lentamente la pulpa más exquisita y provechosa, pero cuidando de que no se manifieste su existencia en la cáscara impoluta. ¡MALDITO FARSANTE QUE HAS VENDIDO EL INFINITO POR LA GLORIA EFÍMERA DE ESA INGENUA FALACIA LLAMADA CINEMATÓGRAFO! La voz del Maestro se volvió tronante, y rebotó en multitud de ecos en la bóveda de la lóbrega estancia, para desprenderse un horror tan frío como la escarcha que alfombra la tierra cubierta de muertos después de una batalla. Por eso ninguno de los cinco oyentes le replicó verbalmente, aunque el Brujo Antón abatió los párpados, se le formaron varias gotas de sudor en el nacimiento de su moreno cráneo afeitado y el pánico otorgó una débil sonoridad a su respiración nasal. –Tu trabajo en el Servicio de Inteligencia Británico te había permitido comprobar cómo el poder de los humanos apoyaba a las religiones tradicionales –siguió explicándose Gerard Vintras–. Religiones que tienen en su cúspide un dios bondadoso y puro, debido a que éste recomienda que se oponga la mansedumbre suicida a la hipocresía que de todo sabe obtener la plusvalía del oro. Y al conocer la ideología de la Orden de los Diablos Lujuriosos de Oriente te uniste a nosotros, dispuesto a refocilarte abiertamente en el Mal y el Sexo sin concesiones a la piedad. Pero conociste a Julia y, desde que su cuerpo en sazón fue utilizado como ara de sacrificio en una Misa Negra, decidiste que no te detendrías hasta hacerla tu esposa… –Ninguno de nosotros ha vivido en la clandestinidad… –Se atrevió a justificarse el hombre de cincuenta y seis años, aunque siguió manteniendo la cabeza baja y el temblor de sus hombros y manos–. Tú mismo aprobaste la idea de nuestro matrimonio, considerando que así resultaría más justificable mi traslado a una residencia de las afueras de Londres… –El amor humano que sientes por ella, tan débil y absurdo, no se quebró ante su ninfomanía. Y lo mismo te has dejado convencer, hace pocas semanas, por unos cientos de miles de dólares. Ya contáis los dos con la productora cinematográfica para la que has escrito el guión del film; mientras que tu codiciosa mujercita pretende ser la primera actriz. ¡Estúpido sueño de infelices! –¿Por qué nos reprochas la codicia como si no fuera una muestra más de perversión, Gerard? –protestó Julia luchando por defender sus últimas posibilidades–. ¡Yo he servido a la Orden centenares de jóvenes de ambos sexos, y hasta he aportado niños vivos para los sacrificios del Sabbat del Estío! ¡Con el dinero que nos han pagado pretendemos introducir unas mejoras en nuestra mansión…, porque pensamos seguir relacionándonos con la alta sociedad de Europa! –¡MIENTES! ¡Ya habéis comprado los pasajes del trasatlántico en el que pretendéis fugaros con nombres supuestos! Sólo esperáis que os paguen desde Hollywood. Respecto a las aportaciones humanas que has brindado a la Orden, he de reconocer que todas han sido muy elogiables: vírgenes y mancebos de cerebro dúctil, a los que ha resultado fácil convertir en sacerdotisas y acólitos de Bafomet. También corriste ciertos riesgos al secuestrar a los pequeños. Pero nuestra recompensa no pudo ser más justa: seis y ocho orgasmos diarios, la droga que ha necesitado tu sucio cuerpo y el lujo suficiente para que satisficieses todas tus otras perversiones. Sin embargo, querías más y más… ¿No habéis pensado en llevar la Orden de los Diablos Lujuriosos de Oriente a California? –¿Qué ves de malo en esa empresa? –preguntó el Brujo Antón, intentando recuperar sus mecanismos de autodefensa. –¡La traición a la Norma Escarlata! ¡Y la realidad de que vuestras pretensiones constituyen un sueño irrealizable: hubierais sido descubiertos por las autoridades policíacas norteamericanas ya que carecéis de los suficientes poderes para sembrar la semilla del Diablo! ¡Realmente, admitirlo conmigo, no habéis tenido cabeza…! ¡Y SI LA CABEZA NO OS SIRVE…! –¡POR FAVOR, MAESTRO, NO NOS MATÉIS! ¡HAREMOS LO QUE QUERÁIS! ¡RENUNCIAREMOS A ESE DINERO… Y SEREMOS SUS ESCLAVOS MÁS FIELES…! La súplica del matrimonio Szandor-Levy fue un grito desesperado, como el aullido de unas bestias arrepentidas. Sus cuellos se alargaron, bien expuestos a la cuchilla, cuya aparición tanto temían, y sus gargantas realizaron la proeza de superar el terror al ser capaces de emitir las frases sin ninguna interrupción. –¿Quién ha decidido vuestra ejecución, hermanos dolientes? Sólo he pretendido daros una lección. ¡Porque la Orden todavía espera mucho de los dos! Juntos habéis sabido organizar las más rentables casas de juego, donde hipotecan sus conciencias los banqueros, los políticos, los hombres de negocios, los periodistas y todos esos otros personajes importantes que mantienen a pleno rendimiento las «calderas» de la corrupción y del tráfico de conciencias: y también habéis montado unos burdeles, en los que, además de comerciar con el Sexo, se introduce la droga en una sociedad cada vez más corrompida. Esto nos ha permitido vivir casi a la luz pública. Claro que esa película va a desencadenar una ola de protestas muy poco ventajosa para nuestros planes futuros, ahora que estamos en las puertas de la década de los treinta del siglo XX… –¡La película no ha comenzado a rodarse! –exclamó el Brujo Antón, queriendo aferrarse a su última posibilidad de salvación. –¡Nada más que debemos telegrafiar a Hollywood anulando el contrato que firmamos en Londres! –intervino Julia, con la expresión convulsa y los dedos agarrotados. –¡De acuerdo, os creo! –aceptó Gerard Vintras–. ¡Pero antes de seguir con los otros invitados quiero escuchar vuestro juramento! ¡Juráis obedecer todos mis mandatos… aunque éstos llegasen a exigiros la muerte del otro! Los dos se miraron indecisos. Sus secas pupilas, enrojecidas por la latente amenaza, tan sólo reflejaron el pavor inmenso que las dominaba. Por esta única razón se atrevieron a susurrar: –Lo juramos… La respuesta fue metálica: ¡porque la mentira, que los amantes habían creído necesaria, disparó el mecanismo que puso en acción las dos cuchillas circulares, ocultas en los respaldos de los asientos, cuya acción fulminante permitió que se produjera la doble decapitación! El chasquido terrorífico de la piel, la carne y los huesos al ser cortados tuvo el acompañamiento biológico de las venas reventadas: chorros de vida expulsados hacia la nada por la decisión de una voluntad homicida que desconocía por completo la piedad. Y con las dos nuevas cabezas caídas sobre las bandejas de plata correspondientes, los otros tres invitados intentaron huir de allí, aunque sabiendo lo que les esperaba. No se equivocaron en sus temores: ¡volvieron a aparecer otras abrazaderas, que los inmovilizaron de la misma manera que al matrimonio Szandor-Levy! También habían sido salpicados por el líquido vital de la pareja que acababa de ser ejecutada por el Maestro. –Es tu turno, Oficiante Sandroz… ¿Por qué tiemblas como si estuvieras sufriendo los primeros síntomas de un ataque de epilepsia? ¿Debo considerarlo una prueba de que te consideras culpable de haberme traicionado? Cálmate, te lo ruego… Quizá estés precipitando la idea de que voy a matarte de la misma manera que los otros tres. Sólo te supondría un pequeño esfuerzo dominarte… ¿Quieres que te recuerde a qué te dedicabas antes de que decidiésemos incluirte en la Orden de los Diablos Lujuriosos de Oriente? El aludido apretó los labios, mordiéndose el inferior, incrustó materialmente los diez dedos de sus manos en los posabrazos de la silla, y pegó las piernas a la dureza de la madera en la que se sentaba. Su rostro aparecía cubierto de un amarillo enfermizo y sus ojos propendían a saltar fuera delas órbitas. –Mientras consigues tranquilizar tu sistema nervioso, tus miedos absurdamente anticipados, te refrescaré la memoria. –La voz de Gerard Vintras mostraba una dulzura exagerada, mefistofélica, yen su boca se hallaba grabada la sonrisa del tirano que ha tenido a bien «ser misericordioso»–. Te conocí cuando eras un simple contable en Wall Street, por lo que vivías en un mísero apartamento del Bronx, en el Nueva York de 1919. Ya habías comenzado a deambular por las noches, asesinando prostitutas en un ingenuo remedo del supuestamente inglés Jack el Destripador. Nos encontramos cuando acababas de descargar el cuchillo de carnicero, ¡qué primitiva herramienta de ejecución, amigo mío!, sobre el ajado cuello de tu cuarta víctima. En aquel momento te di un susto de muerte, por lo que quisiste degollarme como a un cerdo. Pero mis reflejos eran más rápidos que los tuyos, y logré reducirte contra la pared y en medio de un sinfín de cubos de basura: ¡mísera escenografía cuando te hallabas en condiciones de exhibir tu maldad en los salones más grandiosos del mundo! No me supuso un gran derroche de razonamiento, una vez te llevé a mi piso, convencerte de que la adulación, la oportuna información perjudicial a uno o varios «terceros» y la corrupción te podían situar en lo más alto de tu profesión. Y al obedecerme llegaste a la cumbre de las finanzas mundiales. Al mismo tiempo te habías convertido en uno de los Oficiantes, tal vez el mejor, de nuestras Misas Negras. Porque tus dagas, las de acero, para el sacrificio sangriento, no podían ser más certeras y eficaces… Reconozco que donde te superabas era en los despachos de los grandes agentes de Bolsa. ¡Por eso fue tuyo el mérito del crack del 24 de octubre de 1929, en el que tu país, los Estados Unidos, pasó de la opulencia enloquecida a la pobreza del racionamiento! Claro que los cientos de suicidios que presenciaste, especialmente los de tus amigos más íntimos, te hicieron creer que te habías excedido. Y empezaste a cuestionar la eficacia de la Infinita Malignidad que supone la Norma Escarlata de la Orden de los Diablos Lujuriosos de Oriente… –Yo no os he traicionado, Maestro –gritó el Oficiante Sandroz, parcialmente recuperado y tan tenso como en el momento que fue golpeado emocionalmente por la primera ejecución. –Nadie se ha atrevido a acusarte de esa barbaridad, queridísimo amigo. Sólo he dejado patentes tus méritos y tus debilidades, lo que no presupone que hayas de ser reo de un delito tan grave. Sin embargo, veamos, ¿a cuántas familias salvaste de la quiebra al aconsejarles que convirtiesen su dinero en bienes inmuebles y en joyas en lugar de seguir especulando con las acciones? –¡La mayoría de estos son grandes fabricantes de armas, gángsteres y millonarios que con sus negocios fomentan el ocio social y religioso! –volvió a alzar la voz quien se sentía cada vez más amenazado. –Ciertamente. ¡Y yo aplaudo tu decisión aunque no se la hicieras conocer a la Asamblea de losViejos Diablos! Bueno, dejémonos de rodeos. ¿Qué dices de la familia Hoover King? ¿En base a qué méritos permitiste que salvaran la totalidad de su fortuna? –Pues… Yo… ¡Yo estoy enamorado de Lucas, el hijo menor! ¡Es un muchacho delicado, muy sensible y exquisito, al que la ruina hubiese llevado a la locura! –Se habría quebrado como un caro y frágil jarrón de Sevres al ser estrellado contra el suelo, ¿no es cierto? ¡Porque el tal Lucas es un homosexual refinadísimo, una «mujercita» encantadora a la que no te cuidaste de aleccionar para que se incorporara a nuestra Orden! ¿Te atreves a negarlo? –¡No…, no…! ¡Pero él ha sido mi única debilidad…! ¿Es que vais a ejecutarme por un solo error, Maestro? –No lo llames error. ¡Ha sido una torpeza imperdonable contra la Norma Escarlata, que ha venido a demostrar que no tienes cabeza… ¡Y COMO LA CABEZA NO TE SIRVE, MEJOR ESTÁ DECAPITADA! El mortal alarido del ex oficiante Sandroz taladró las paredes de la estancia mucho antes de que la cuchilla circular entrase en contacto con su cuello. Y por culpa de los ecos de su garganta casi quedó ahogado el estrépito de la piel, la carne, los huesos y la sangre al ser cortados con una violencia acerada de relámpago, para que una nueva cabeza fuese depositada, grotescamente, sobre la bandeja de plata que le estaba reservada. La muerte ya había almacenado unos hedores insoportables en la espesa atmósfera que rodeaba a los tres únicos ocupantes vivos de las sillas que rodeaban la enorme mesa de banquetes. En las dos puertas gigantescas seguían encontrándose, imperturbables, los ocho siervos encapuchados, y más allá de los vitrales continuaba aguardando la noche, como indicativo de que sus horas eran las más propicias para que el crimen y la perversión se enseñorearan en el universo de los simples humanos. –Y ahora os toca a vosotros, mis fríos austríacos –repitió el proceso Gerard Vintras–. Me parece que ya me tenéis miedo, aunque mostréis unos rostros excesivamente pálidos. ¿Debo suponer que os consideráis inocentes? –Sólo llevamos un año en la Orden –dijo un hombre peinado a raya, con una especie de flequillo engomado sobre su alta frente y un minúsculo bigote cuadrado entre su nariz afiliada y su delgado labio superior–. No hemos acumulado tiempo suficiente para poder ser tachados de traidores… Mientras que vos, Maestro, que tanto habéis reprochado a los cuatro decapitados la torpeza de sus cabezas, ¿no es tan cierto que la vuestra también ha demostrado idéntica torpeza al haberlos elegido? –Tienes toda la razón, mi sagaz y predilecto Acólito. ¡Y COMO LA CABEZA NO ME SIRVE…SERÁ MEJOR QUE LA SEPARE DE MI CUELLO! Nada más proferir la última palabra, se disparó la cuchilla acerada, la cual, saliendo del encierro de madera, cortó la seca piel, la dura carne y encontró, acto seguido, la resistencia del hueco, aunque terminó por partirse; sin embargo, no liberó ni una sola gota de sangre de las numerosas venas seccionadas. Porque la cabeza nada más que cayó en la gran bandeja de plata, soltó una carcajada infernal, espiral de locura que ascendió a lo más alto de la bóveda, y luego siguió hablando: –Parece que he conseguido asombrarte, aunque de eso no hay duda, tu frío y práctico cerebro prusiano tardará muy poco en decirte que has presenciado un truco de magia negra… ¡Te equivocas!Y si yo he cometido el error, lo que admito, se debe a que he tratado con seres humanos… ¡PORQUE SOY BAFOMET, EL REY DE LAS TINIEBLAS! ¡Ahora, para mostrarte mi poder, OS ABRAZARÉ CON EL TERROR! Antes de que la representación infernal diese comienzo, la pareja de supervivientes se vio libre de las abrazaderas metálicas que les sujetaban el cuerpo. Y… ¡Repentinamente, la inmensa estancia se ensombreció, de todas partes comenzó a manar una humareda densa y pestilente, se escuchó el reptar de cientos de seres escamosos, cornudos y repelentes, cuyas fauces se abrían para morder el aire preñado de hedores de azufre! Y una pavorosa llamarada devoró la mesa de banquetes, llevándose en su cresta la aún riente cabeza decapitada de Bafomet, el cual dirigió los carbunclos de sus ojos al Acólito austriaco caído en el suelo, y proclamó con voz de huracán: –¡Te he reservado el mayor poder que hombre alguno ha detentado. Porque eres el más perverso e inhumano de mis fieles! ¡ Apoderarte del gobierno de la nación que será el azote del mundo, y demuestra a todos que el Terror que encierra la crueldad cuando es manipulada por una mente como la tuya! ¡Llévate a esa mujer, aunque no tardarás en cambiarla por otras! ¡Y puedes estar bien seguro de que tu nombre quedará registrado en la Historia de los humanos con letras de sangre y genocidio: Adolfo Hitler! 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