Sir-Zumbao
Usuario (España)
Cuando llega el invierno a Arkham, una aldea perdida en las montañas de Noruega, la nieve lo cubre todo, dejando incomunicados a sus habitantes, esta es la razón por la que casi todos se habían marchado, tan solo quedábamos mi familia y la de Alexei, el único niño que quedaba además de mí, y además de mi único compañero de juegos. Cuando los prados se tiñen de blanco, no puedes hacer nada más que mirar impotente desde tu ventana como caen los copos, buscas cualquier manera de matar el tiempo, y Alexei pensó que podíamos comunicarnos a través de las ventanas, era fácil, ya que aprovechábamos que nuestras casas eran contiguas. Todos los inviernos nos veíamos confinados en nuestras casas, así que las esas charlas a través de la ventana era el momento que mas esperábamos a lo largo de nuestros monótonos días. Fue en una de esas charlas, cuando me percaté de que Alexei era huérfano, y por su manera de hablar, me dio la extraña sensación de que no sabía lo que había sido de sus padres, él vivía con su abuelo, una persona de apariencia arrogante y un cazador experimentado, solía salir todas las mañanas, dejando a Alexei solo hasta el anochecer. En una aburrida tarde, donde ya habíamos terminado todos los temas de conversación, se me ocurrió un juego, buscaríamos el objeto más curioso, y el que consiguiera sorprender más al otro, ganaría. Tras una exhaustiva búsqueda, que fue del todo menos fructífera, solo conseguí encontrar un viejo coche de metal cubierto de suciedad, me fui la cama pensando que sería lo que había encontrado Alexei. Al día siguiente me encontraba esperando impacientemente a que apareciera Alexei, cuando por fin se asomó a través de la ventana, vi que llevaba en las manos un libro con pinta de ser muy viejo, no pude leer bien el titulo, pero me pareció ver la palabra Necronomicon, o algo así, escrito con letras doradas. Él era el ganador, pero eso era lo de menos, le pregunté de dónde lo había sacado, así fue como me entere de que, por la tarde, Alexei estaba desesperado por qué no daba encontrado nada, fue entonces cuando decidió entrar en el cuarto de su abuelo, una cosa que tenía terminantemente prohibida, pero la curiosidad, junto con la valentía y temeridad, había hecho que poco después se encontrara revolviendo en las cosas de su abuelo, y fue cuando, al mirar debajo de la cama, había encontrado un libro, yo estaba asombrado por la valentía de Alexei, pero eso tampoco me interesaba mucho, lo que ahora quería saber era el que contenía ese enigmático libro, pero Alexei, asustado por qué se acercaba el anochecer, y consigo la vuelta de su abuelo, me dijo que el dila siguiente ya me contaría de que trataba. En el fondo, sabía que Alexei pasaría toda la noche leyendo, eso fue a causa de que me costara conciliar tanto el sueño. Al día siguiente, Alexei acudió con una tardanza que resultaba extraña, pero, cuando por fin apareció, pude observar que tenía unas ojeras que delataban que se había pasado la noche sin dormir, también traiga los ojos húmedos, como si hubiera estado llorando, eso me asustó, y cuando le pedí explicaciones, me dijo que el libro parecía estar escrito en árabe, o algún idioma similar, pero al abrirlo había caído una hoja, en ella, Alexei reconoció la letra de su abuelo, parecía ser una traducción de lo que aparentaba ser una especie de ritual, para la vida ... eterna, en él, entre varios y extravagantes ingredientes, el papel rezaba: "Tres corazones humanos que superen los quince años de vida". Esta era la razón por la que Alexei se mantuvo toda la noche despierto, llorando, mirando a la puerta, sin moverse, esperando, a que apareciera su abuelo en cualquier momento ya que, como me dijo Alexei entre llantos, "Hoy es mi quinceavo aniversario". Al día siguiente, Alexei no acudió nuestra cita, tampoco el segundo lo hizo, ni el tercero... En cuanto pude, me fui a trabajar al extranjero, ni hace falta decir que no volví a saber de Alexei, pero sí recuerdo ver a su abuelo pasear bajo la nieve, como si no le importara su salud, como si no estuviera... vivo.