SilverNCold
Usuario (Japón)

Ahora está claro que los acuerdos de paz de Oslo fueron destruidos por la mala fe de Netanyahu Pensé que los acuerdos de paz de hace 20 años atrás podían ser efectivos, pero Israel las utilizó como tapadera de su proyecto colonial en Palestina. Han pasado exactamente 20 años desde que se firmaron los Acuerdos de Oslo en la Casa Blanca. A pesar de sus deficiencias y ambigüedades, los Acuerdos constituyen un avance histórico en el centenario conflicto entre judíos y árabes en Palestina. Fue el primer acuerdo de paz entre las dos partes principales del conflicto: israelíes y palestinos. Los Acuerdos representan un progreso real en tres frentes: la Organización para la Liberación de Palestina reconoció el estado de Israel, Israel reconoció a la OLP como representante del pueblo palestino y ambas partes acordaron resolver sus diferencias por medios pacíficos. El reconocimiento mutuo reemplazó el rechazo mutuo. En definitiva se prometió, al menos en el comienzo, una reconciliación entre dos movimientos nacionales amargamente antagónicos. Y los indecisos apretones de manos entre Yitzhak Rabin y Yasser Arafat lograron el compromiso histórico. Una de las críticas a la arquitectura de Oslo es la idea de las etapas. El texto no señaló ninguna clave para las diferentes etapas: Jerusalén, el derecho al retorno de los refugiados de 1948, el estado legal de los asentamientos judíos construidos en tierras palestinas ocupadas o las fronteras de la entidad palestina. Todas las cuestiones acerca del "estatuto permanente" se aplazaron a negociaciones hacia el final del período de transición de cinco años. Básicamente se trataba de un modesto experimento de autogobierno palestino a partir de la Franja de Gaza y la ciudad cisjordana de Jericó. El texto no promete, ni siquiera menciona, un Estado palestino independiente al final del período de transición. Los palestinos creían que a cambio de renunciar a su derecho al 78% de la Palestina histórica, ganarían un Estado independiente en el 22% restante, con la capital en Jerusalén. Iban a resultar amargamente decepcionados. La controversia rodeó Oslo desde el momento que vio la luz. En la edición del 21 de octubre de 1993, el London Review of Books publicó dos artículos; Edward Said puso el primer caso en contra. Llamó al acuerdo "un instrumento de rendición de Palestina, el Versalles palestino", argumentando que deja de lado la legalidad internacional y pone en peligro los derechos nacionales fundamentales del pueblo palestino. No es posible avanzar en la genuina autodeterminación palestina porque eso significaba la libertad, la soberanía y la igualdad, en lugar de sumisi,ó, n perpetua a Israel. En un artículo mío expuse el caso de Oslo. Pensaba que se iba a poner en marcha un proceso gradual pero irreversible de la retirada israelí de los territorios ocupados y que allanaría el camino a un Estado palestino. Desde la perspectiva de hoy, 20 años después, es evidente que Edward Said tenía razón en su análisis y que yo estaba equivocado. En el año 2000 el proceso de paz de Oslo se rompió tras el fracaso de la cumbre de Camp David y el estallido de la Segunda Intifada. ¿Por qué? Los israelíes afirman que los palestinos hicieron una elección estratégica para volver a la violencia y por lo tanto no había socio palestino para la paz. Creo que la violencia palestina fue un factor que contibuyó, pero no la causa principal. La razón fundamental es que Israel no cumplió su parte del trato. Por desgracia, el fanático judío que asesinó a Rabin en 1995 logró su objetivo más amplio de descarrilar el tren de la paz. En 1996, el derechista Likud volvió al poder bajo el liderazgo de Binyamin Netanyahu. No hizo ningún esfuerzo para ocultar su profundo antagonismo hacia Oslo, denunciándolo como incompatible con el derecho de Israel a la seguridad y con el derecho histórico del pueblo judío a toda la tierra de Israel. Y pasó sus primeros tres años de primer ministro intentando con gran éxito detener, socavar y subvertir los acuerdos firmados por sus predecesores laboristas. Particularmente destructiva para el proyecto de paz fue la política de expan,si ,ó,n de los asentamientos israelíes en el territorio palestino ocupado. Estos asentamientos son ilegales según el derecho internacional y constituyen un gran obstáculo para la paz. Construir asentamientos civiles más allá de la Línea Verde no viola la letra de los acuerdos de Oslo, pero decididamente viola su espíritu. Como resultado de la expan,si ,ó,n de los asentamientos, la zona disponible para un Estado palestino se ha ido reduciendo hasta el punto que la solución de dos estados ya es apenas imaginable. El llamado muro de seguridad que Israel ha estado construyendo en la Ribera Occidental desde 2002 invade aún más la tierra palestina. La apropiación de tierras y la construcción de la paz no van de la mano: es una o la otra. Oslo es esencialmente una negociación de tierras a cambio de paz. Con la expan,si ,ó,n de los asentamientos todos los gobiernos israelíes, tanto los laboristas como el Likud, han contribuido enormemente a su colapso. La tasa de crecimiento de los asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este anexado por Israel es asombrosa. A finales de 1993 había 115.700 colonos israelíes en los territorios ocupados. Su número se duplicó en la década siguiente. Hoy los colonos israelíes en Cisjordania pasan de 350.000. Hay un adicional de 300.000 judíos que viven en asentamientos en la frontera anterior a 1967 en el este de Jerusalén. Hay miles de viviendas más en proyecto o en construcción. A pesar de sus grandes esfuerzos el secretario de Estado de EE.UU. no pudo conseguir que el gobierno de Netanyahu aceptase congelar los asentamientos como condición previa para renovar las conversaciones de paz suspendidas en 2010. Mientras Netanyahu sigua en el poder es una apuesta segura que no se logrará ningún avance en la nueva ronda de negociaciones. Es el moroso por excelencia, el primer ministro de doble cara que pretende negociar la partición de la pizza y engullirla entera. Los acuerdos de Oslo tenían muchos defectos, el principal el hecho de que no se abolía la expan,si ,ó,n de asentamientos, mientras las conversaciones de paz estaban en marcha. Pero el acuerdo no estaba condenado al fracaso desde el principio, como alegan sus críticos. Oslo se tambaleó y finalmente se vino abajo porque los gobiernos del Likud negociaron de mala fe. El resultado fue que el proceso de paz tan cacareado resultó una farsa. De hecho, era peor que una farsa: dio a Israel la cobertura que estaba buscando para proseguir impunemente su proyecto colonial ilegal y agresivo en Cisjordania.
Los acuerdos de Oslo sellados hace veinte años por un apretón de manos entre el primer ministro israelí, Isaac Rabin, y el presidente de la OLP, Yasser Arafat, abrieron una etapa de frustración para los palestinos en la que, lejos de avanzar hacia un Estado propio, han visto cómo Israel ha acelerado la extensión de las colonias y el régimen de apartheid. Palestinos e israelíes hacen valoraciones muy distintas de los acuerdos. El apretón de manos que hace veinte años protagonizaron Isaac Rabin y Yasser Arafat en el césped de la Casa Blanca sellando los llamados acuerdos de Oslo, supuso el inicio de dos décadas de frustración para los palestinos, que siguen esperando su Estado y viendo cómo Israel avanza en la ocupación de sus territorio. El proceso iniciado por la Declaración de principios el 13 de setiembre de 1993, en presencia del primer ministro israelí y el líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), hoy ambos fallecidos, no solo no avanzó sino que sirvió para que Israel continuara con su política de ocupación y agudizara el apartheid al que somete a la población palestina. El proceso debía concluir antes del fin de la década, tras pasar por varias etapas, comenzando por la autonomía de Gaza y Jericó en 1994, bajo la responsabilidad de la recién nacida Autoridad Palestina (ANP). En estas dos décadas, el marco creado por Oslo ha sido el escenario en el que las fuerzas israelíes han matado a más de 7.000 palestinos, han destruido más de 12.000 viviendas y han aumentado en más de 250.000 los colonos en tierras palestinas, mientras sigue creciendo el muro que segrega a la población palestina. Hoy, según la ONU, más de medio millón de israelíes vive en enclaves en Cisjordania y Jerusalén Este relegando a la población palestina a poco más que bantustanes. A ello habría que añadir el bloqueo y los bombardeos de de la Franja de Gaza, y la continuación de las detenciones, agresiones, check points, apropiación de tierras... Actualmente, más de dos tercios de los israelíes y de los palestinos (68% y 69%, respectivamente) consideran escasas o nulas las oportunidades de creación en los próximos cinco años de un Estado palestino al lado de Israel como se recogía en los acuerdos, según un sondeo realizado en junio. «El hecho de que veinte años después de los acuerdos de Oslo nos encontremos ante un andamiaje en lugar de una estructura acabada es decepcionante», señala el exministro israelí Yossi Beilin, uno de los arquitectos de los acuerdos, que advierte contra el riesgo de un desmantelamiento de la Autoridad Palestina si «en los próximos meses todas las tentativas para lograr una solución fracasan». La Autoridad Palestina Y es que la creación de la ANP supuso para Israel contar con un socio valioso con el que suavizar la resistencia palestina. Beilin extrae consecuencias positivas en ese sentido. «El reconocimiento mutuo entre Israel y la OLP permanece intacto. Hoy, Israel y los palestinos coordinan sus actuaciones en todos los campos, particularmente en el de la seguridad, es el mayor cambio aportado por los acuerdos de Oslo», señala en un artículo en el diario «Haaretz». Igualmente, supuso la creación de un marco negociador que se mantiene y sigue siendo la base de las actuales conversaciones. No es de extrañar que el presidente israelí, Shimon Peres, que recibió el Nobel de la Paz en 1994 junto a Rabin y Arafat, sostenga que «Oslo fue la decisión correcta, sin ello estaríamos en una situación terrible. Sin Oslo habría un único campo árabe, un campo enemigo». A su juicio, sin Oslo «no habría Abu Mazen (Mahmud Abbas, presidente de la ANP), no habría con quién sentarse. En cambio tenemos a Abu Mazen, que dice que no desea regresar a Safed o Yafo (ciudades de las que Israel expulsó a casi toda su población en 1948), que dice que está a favor de la paz, a favor de un Estado judío». Los palestinos, en cambio, constatan un escenario mucho más oscuro. «Hemos obtenido el regreso de la dirección palestina a los territorios palestinos y la creación de instituciones y de un sistema administrativo», resume Hanane Ashraoui, miembro del Comité Ejecutivo de la OLP. «Pero hemos perdido mucho en términos de tierra, de recursos y de capacidades, e Israel nos ha impuesto una infraestructura y nos ha separado en enclaves aislados por las colonias», denuncia. Hassan Abdou, politólogo de Gaza, recuerda que «Oslo era un acuerdo provisional, la Autoridad Palestina se consideraba una etapa transitoria hacia un Estado. Pero la ocupación ha acabado con eso». Vuelta a la negociación El analista Hani al-Masri, de Cisjordania, es aún más duro. «Veinte años después de los acuerdos de Oslo, está claro que las negociaciones no han aportado nada, la ocupación se profundiza, las colonias se extienden. Y lo peor es que la parte palestina ha vuelto a las negociaciones sobre la misma forma y el mismo método», lamenta, en referencia a las conversaciones que se han retomado bajo los auspicios de EEUU. El negociador palestino Nabil Shaath pide un cambio radical de método, aunque opina que «el problema fundamental de Oslo es que no fue aplicado, o solo se aplicó de forma selectiva». Frente a un «desequilibrio de fuerzas que convierte los acuerdos en inaplicables», exige «una implicación internacional con un compromiso para vigilar el respeto de los acuerdos y tomar medidas en caso de violación por una de las partes, es decir, un arbitraje vinculante». Además, no quiere oír hablar de acuerdos por etapas del tipo Oslo. «Nada debe dejarse al futuro, hemos aprendido la lección», afirma Saath. Pero el esquema se repite. Israelíes y la ANP retomaron el diálogo bajo la presión de Washington a finales de julio y desde entonces han celebrado varias rondas de contactos con el fin de lograr un acuerdo en el plazo de nueve meses. A la vez que no se producen avances, en los últimos días Israel ha emitido nuevas órdenes de demolición de propiedades palestinas en Jerusalén Este, sus fuerzas de seguridad han llevado a cabo más arrestos de palestinos y colonos judíos han redoblado sus ataques. Una sangría económica en las dos últimas décadas La ONG Oxfam estima que la vida de millones de palestinos es peor hoy que hace dos décadas. Las restricciones y operaciones militares israelíes en el curso de los últimos veinte años «han hecho perder cientos de millones de dólares a la economía palestina», afirma. Mientras el PIB de Israel se ha disparado, el de los palestinos se ha estancado. «Desde 1993, el PIB israelí per cápita ha aumentado de unos 13.000 dólares a los actuales 32.000 (de unos 10.400 euros 24.000). Al mismo tiempo, el PIB per capita en Cisjordania ha pasado de unos 2.000 dólares cuando se firmaron los acuerdos de Oslo a 2.093 hoy (algo más de 1.500 euros) y el de Gaza ha bajado de 1.230 dólares a 1.074 (de unos 920 a 800 euros). «Mientras negocian la paz, las acciones sobre el terreno hacen la vida de los palestinos más difícil y amenazan las oportunidades de una solución. Aunque un proceso de paz implica concesiones de las dos partes, son los civiles palestinos quienes han pagado un precio muy alto», denuncia Nishant Pandey, director de Oxfam para los Territorios Palestinos e Israel . Por su parte, El FMI prevé una mejora de la economía palestina pero advierte de que las finanzas de la Autoridad Palestina (ANP) no son viables. En un informe publicado ayer ante la próxima reunión de países donantes el 23 de setiembre, el FMI evalúa en unos 300 millones de dólares (225 millones de euros) el déficit previsto de la Autoridad Palestina hasta fin de año. Prevé que el crecimiento palestino siga disminuyendo en 2013 y advierte de que «las finanzas de la Autoridad Palestina no son viables a medio plazo si continúa el modelo actual de financiación de los importantes déficits por flujos imprevisibles de ayuda». Por ello, pide a Israel que la entrega de los impuestos que recauda en nombre de los palestinos «sea automática y no discrecional» para que la ANP pueda realizar reformas fiscales y los donantes asuman compromisos plurianuales.

En la Franja de Gaza, los pacientes que sufren leucemia llevan 8 meses sin poder recibir su tratamiento. Con el bloqueo israelí, los medicamentos necesarios no llegan y el régimen de Israel, además, se niega a dejar salir a todos los enfermos graves. El estado de 36 enfermos de leucemia de la Franja de Gaza es crítico. El bloqueo israelí y las consecuencias de la inestabilidad egipcia hacen que los medicamentos necesarios para curar este cáncer linfático no lleguen. Y la escasez dura ya 8 meses. En la mayoría de los casos, cuando la curación no se puede llevar a cabo, los pacientes son transferidos fuera de la Franja de Gaza. Pero, como en el caso de Jadiya, puede ocurrir que los israelíes se opongan a la salida de pacientes graves por razones de seguridad, como ellos dicen. Quitándole así a Jadiya la posibilidad de poder sobrevivir a este cáncer. Si falta uno solo de los medicamentos, la terapia contra el cáncer falla completamente. En el Hospital general de la Franja de Gaza, el depósito de medicamentos es tan escaso que solo tienen para los próximos 15 días. Aquí en la Franja de Gaza los hospitales y el Ministerio de Salud han denunciado en diferentes ocasiones la escasez de medicamentos, incluyendo los más básicos, y la falta de equipamiento médico como consecuencia del bloqueo israelí.

Se establecerá el primer telescopio robotizado del país en la Puna salteña Se abrirá un nuevo ojo al Universo sobre el cordón del cerro Macón, a 4650 metros de altura y a 360 kilómetros de la ciudad de Salta, donde las condiciones son óptimas para el desarrollo de la astronomía, por la poca contaminación y humedad de la zona, y porque allí el 93 por ciento de las noches del año son despejadas. Además, el año próximo, mientras se instale este observatorio robotizado, también se ubicará en Tolar Grande un segundo telescopio que será cedido por la Universidad de Texas. El investigador Diego García Lambas, director del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (IATE-CONICET) y pionero en los estudios realizados en la Puna salteña, destacó a la Agencia CTyS la importancia de “iniciar el desarrollo de un lugar que no posee nada de astronomía hasta este momento, que es el noroeste argentino, y que sin embargo cuenta con una potencialidad extraordinaria”. En efecto, allí se establecerá el centro Argentino-Brasileño de Astronomía (ABRAS). Ambos países aportarán partes iguales para comprar el telescopio que tiene un costo cercano a los 600 mil dólares. El doctor Lambas explicó que “este instrumento, como estará a más de 4600 metros de altura, debe ser robótico, porque no podría ser operado manualmente, de la misma forma que ocurre con los telescopios que están en órbita”. Por ello, cada noche despejada, el observatorio funcionará de manera automática y los astrónomos podrán trabajar remotamente desde el pueblo más cercano, que está a 15 kilómetros de la montaña. La cúpula, cuyo punto más alto alcanza los 10,50 metros de altura, fue diseñada para alojar un telescopio de hasta 1,50 de diámetro, cuyo objetivo será estudiar los fenómenos visibles del Universo, como las estrellas y galaxias, aunque también contará con una cámara de infrarrojo cercano, que permitirá observar espacios que están oscurecidos por el polvo que se distribuye en forma de nubes en el espacio y está conformado por partículas rocosas, silicatos y hielo. Al respecto, el investigador del IATE Dante Paz explicó que "estas nubes bloquean la luz de las estrellas que se encuentran detrás, pero afectando menos a la luz que se encuentra en la longitud de onda del infrarrojo, de manera que en el ABRAS podremos analizar también a los fenómenos tapados por este polvo". En la actualidad, el telescopio óptico más moderno que posee Argentina es de 1964, por lo que el nuevo observatorio del cerro Macón contará con una tecnología muy superior. Asimismo, Lambas destacó que las cualidades del cielo y del clima presentes en Tolar Grande son mejores a las existentes en cualquier otro lugar del país y potenciarán la calidad de las observaciones. Investigadores del IATE y de la Universidad Nacional de Córdoba realizaron los primeros estudios, hace seis años, en la zona que hoy es una gran promesa para la astronomía y atrae la atención a distintos países para la realización de proyectos de diversas índoles. Además del observatorio robotizado que Argentina pondrá junto a Brasil, el sitio hospedará otro telescopio que será cedido por Estados Unidos, con el objetivo de estudiar eventos muy violentos, como el colapso o la fusión de estrellas. “Estos fenómenos generan mucho movimiento, provocando ondas gravitacionales de las cuales detectaremos casi en simultáneo un flash electromagnético gracias al instrumento que nos cederá a préstamo la Universidad de Texas”, comentó Lambas. Y agregó: “Estas investigaciones tendrán mucha importancia para la física teórica, porque estas ondas forman parte de las predicciones gravitacionales de Einstein que aun no fueron comprobadas con fidelidad”. Ingenieros del IATE tendrán a su cargo el diseño y construcción de la casilla donde quedará ubicado este instrumento, “a una distancia no menor que los 100 metros respecto a la cúpula que ya hemos hecho, para evitar interferencias”, según explicó el director del instituto a la Agencia CTyS. Lambas aseveró que estos primeros proyectos demostrarán las cualidades extraordinarias con las que cuenta Tolar Grande para el desarrollo de la astronomía y, seguramente, darán paso al establecimiento de observatorios de envergadura mucho mayor en la Puna salteña. Un nuevo ojo hacia el Universo “Este sitio posee condiciones óptimas y una potencialidad extraordinaria”, destacó Diego Lambas. Por ello, pasó de ser un lugar desconocido para la astronomía a convertirse en candidato para albergar el Observatorio Austral Europeo, lo que hubiera implicado que allí se instalará un telescopio monumental de 42 metros de diámetro. En otra demostración de la calidad de los cielos de la Puna salteña, unos 200 kilómetros al norte del cerro Macón, se encuentra una de las planicies que compiten por alojar el proyecto Cherenkov Telescope Array (CTA), que consiste en una red de 80 telescopios, algunos de ellos de 25 metros de diámetro, para detectar los rayos gamma que provienen del Universo. La ciencia como motor del desarrollo local Más allá de que el primer telescopio robotizado del país funcionará de manera automática cada noche, en el cerro Macón se abrirá un centro de interpretación. “Será un espacio destinado a la divulgación científica, ubicado cerca de la cúpula, y al que podrá acceder la gente durante el día”, mencionó Lambas. El objetivo será difundir las investigaciones astronómicas, como así también la geología y biología que se realiza en la Puna salteña. El director del IATE anticipó que, al lado del telescopio, desde esos 4650 metros de altura, también han armado un mirador, aprovechando la hermosa vista que hay desde allí, con la intención de promover el turismo científico y el desarrollo local.

Crean un dispositivo que ayuda a los ciegos a movilizarse por la ciudad Investigadores sanjuaninos crearon un dispositivo que ayuda a las personas no videntes a movilizarse por la ciudad. Sin ningún costo, los usuarios pueden saber si el semáforo indica cruzar la calle y qué líneas de colectivos circulan por allí, entre otros beneficios. Las personas ciegas enfrentan varias dificultades al momento de desplazarse por la ciudad. Si bien algunas innovaciones, como los GPS para no videntes, informan acerca del lugar de emplazamiento, no advierten sobre las características del entorno cercano, como sí lo hace el nuevo sistema creado en la Universidad Nacional de San Juan. Se trata de un dispositivo de comunicación para personas no videntes que informa las características y los eventos pasajeros en cada esquina de la ciudad en la que se coloque. Sus señales de audio son transmitidos a cualquier receptor de radio FM que por allí circule. Estos aparatos informan el estado de los semáforos, los edificios cercanos y hasta qué líneas de colectivos circulan por allí. De esta manera, cualquier persona recibirá esta información mientras escucha la FM por la sintonía determinada por donde se encuentra conectado uno de los dispositivos. “El semáforo está verde para Mitre y Rojo para Cabildo. Le sugerimos cruzar por Cabildo. Quedan 10 segundos hasta que el semáforo corte. Los colectivos que pasan por allí son el 45 y el 47”, son algunos de los mensajes que envía el dispositivo. El doctor en Ingeniería y responsable del proyecto, Juan Pablo Graffigna, explica a la Agencia CTyS la importancia de la innovación en los siguientes términos: “Lo bueno es que en cualquier radio se puede detectar, no hace falta otra tecnología que tengan que tener las personas. No tiene ningún costo para el usuario, el costo es sólo para la municipalidad”. Los investigadores probaron con éxito el dispositivo en una esquina de la ciudad de San Juan, con el permiso municipal, y esperan poder conseguir el financiamiento para colocar el aparato en todas las esquinas con semáforo de esa ciudad. “El próximo paso es colocar una central en la Municipalidad para que ellos controlen qué mensajes tienen que dar en cada dispositivo. Por ejemplo, si rompen la vereda durante dos días, se envía el mensaje para que los aparatos próximos avisen que hay que tener cuidado en ese lugar”, ejemplifica el subjefe del Departamento de Electrónica y Automática de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan. Por medio de esta iniciativa, se podría evitar el uso de semáforos acústicos que, según Graffigna, “generan contaminación sonora y ruidos molestos a la gente que vive en la esquina en donde están emplazados” a la vez que mejora la calidad de vida de las personas no videntes. El proyecto, que competirá en los Premios INNOVAR 2012, fue realizado con la participación de la Asociación Sanjuanina para Ciegos, la Municipalidad de la Ciudad de San Juan y la Subsecretaría de Telecomunicaciones y Tecnología de la Provincia de San Juan. Además de Graffigna, el equipo de investigación está conformado por los ingenieros José Fuentes, Javier Di Pane y Marcelo Segura.