Silprestel
Usuario (Brasil)
Lean este discurso. Para mi es uno de los mejores que escuche hasta ahora. El autor, leandro viotto romano, lo dio en la entrega de premios de su fundacion internacional de jovenes lideres en buenos aires. Este muchacho es considerado uno de los jovenes mas influyentes en el mundo. Disfrutenlo... No quiero avanzar sin antes agradecer a cada uno de los premiados y a quienes aún sin serlo esta noche nos acompañan, haciendo de la presente ceremonia, un acontecimiento de gran distinción y relevancia. Entiendo el que estén hoy aquí, no solo se constituye en un acto de agradecimiento por la mención a recibir, sino que a su vez se convierte en un voto de confianza hacia la institución que me toca hoy la suerte de presidir. Agradezco también la presencia de los diputados Nora Ginzburg, Francisco de Narváez (…..), del Embajador del Ecuador en Argentina, Sr. Francisco Arandi, de la Sra. Guadalupe Noble y del Sr. Luis María Blaquier y Sra. y a todos y cada uno de ustedes, vuelvo a repetir, que nos honran profundamente con su presencia, esta noche. Destaco también la presencia de los directivos de las empresas Segur Control, Atinua, el club del vino y Plaza del Carmen quienes desde su profunda generosidad han hecho posible que las circunstancias sean las adecuadas para recibirlos conforme a lo que representan y merecen. Jóvenes líderes es una fundación apartidaria y sin fines de lucro, que tiene por objeto la realización de diversas actividades tendientes a promover, estimular y facilitar las herramientas necesarias para el desarrollo de los futuros líderes en Argentina y el mundo. Mediando el siglo XX las instituciones han ingresando paulatinamente en una etapa de desgaste en su credibilidad que perdura, por diversos factores, hasta el día de hoy. Ya sea por insuficiencia de sus representantes, o por fundada o infundada disconformidad social, las referidas no logran encontrar el status que ocupaban al momento de su fundación. Bajo la seguridad de que las nuevas generaciones han de ser quienes necesariamente reconstruyan la república bajo los soportes del esfuerzo, la ética y la moral, es que surge “Jóvenes Líderes”. Una fundación cuya estructura cuenta con jóvenes emprendedores y personalidades destacadas que aglutinan, como valor esencial, el de la valorización de las instituciones fundamentales de la república, la solidaridad, el respeto por los valores republicanos, sociales, y de irrestricta libertad. Debo confesar que no hubiera logrado transformar ideas en realidad, sin el apoyo concreto que me otorgaran quienes hoy forman parte tanto del directorio, como del consejo consultivo y las áreas de estudio y coordinadores que con su esfuerzo, desinteresado, han hecho crecer de manera extraordinaria nuestra estructura. Todos ellos profesionales y técnicos que apuestan por una argentina con futuro tangible y no imaginable solo en discursos irreales o cuasi proféticos. He fundacionado esta institución, con el objeto de constituir un instrumento calificado de consulta que prepondere la racionalidad de los intelectuales, por sobre la desmesura de los oportunistas, en tiempos de decisiones. Claro está que los sistemas republicanos y sus instituciones no se reconstruyen mediante ejercicios de corte populista y confrontativo, como así tampoco con iluminados mesiánicos que esgrimen una falsa intelectualidad. Es por ello que las circunstancias actuales nos obligan a adentrarnos en una etapa de participación ciudadana que nos encuentre por sobre la mezquindad sectorial y nos ubique con la mirada puesta en un solo propósito. El de la Argentina como visión global, participando del mundo, como parte del mundo y colaborando con el desarrollo del mundo. Las instituciones precisan de nuevos jóvenes líderes y referentes y ese es el espacio que venimos a ocupar. Sin ser indiferentes de la realidad y concientes de que el único riesgo que acecha nuestra voluntad de producir cambios, es salir triunfadores. Somos una organización que prepondera los valores del trabajo, del esfuerzo, de la moral y la ética; factores todos ellos que hicieron grande a un país que solo necesita para volver a serlo, encaminarse en ese mismo rumbo. Nuestro compromiso es, ni más ni menos, que el ser responsables de nuestro propio destino. Proponemos un concepto que reinventa el sentido de las generaciones, ubicando a cada una en el rol no que queremos, sino que el país precisa. Escuchando a los mayores para potenciar recién entonces nuestras voluntades, con la garantía del éxito que solo puede imprimir la experiencia y la sabiduría que otorgan los años vividos. Solamente en Argentina en los últimos años aumentó un 50% el consumo de alcohol en menores de 16 años y en la suma de 1600 jóvenes de menos de 16 años con estudios secundarios ya han confesado 800 de ellos haber probado drogas de cualquier tipo. Estamos atravesando una profunda crisis de personalidad que nos convierte en un viejo país adolescente que no sabe o no quiere rescatar a una generación en su mayoría desvastada por las drogas, el alcohol y el nihilismo. A mis 21 años, una tarde de septiembre, fui invitado por un ex diputado en funciones a una charla sobre seguridad en un Centro de Gestión y Participación del centro porteño. Acompañado el disertante por otra ex funcionaria dio inicio a una charla entre vecinos que, preocupados por la situación de inseguridad que comenzaba a golpear a los argentinos allá por 2003, pretendían buscar respuestas por parte de expertos en la materia. Al momento de responder preguntas se da un curioso debate entre los mismos vecinos sobre las causas que dan origen a este flagelo de la delincuencia. Cuando la oportunidad quiso que diera mi opinión al respecto, la ex diputada en funciones tocó mi pierna por debajo de la mesa de exposición, acercó su boca a mi oído y me dijo en tono bajo: “En política, nunca se dice lo que se piensa”. Tal fue la desilusión que sentí, que ni bien regresé a mi casa, tarde por la noche, escribí a Bernardo Neustadt lo que consideré como la respuesta abierta, a la “Carta abierta al hijo que no tuve”, que había escrito Bernardo allá por 1997. Me sentía parte de esa generación de entre 25 y 40 años, aunque 10 años después, a la que Bernardo decía que no copiáramos los errores, pero sí sus aciertos. Aquí sueñan con las herencias – decía- en otros países trabajan para dejarla. No te dejes desanimar por nadie. Le ganarás a la maldad insolente de este fin de siglo o de milenio. Propóntelo. En mi carta de respuesta a Bernardo le decía, entre otras cosas; Estimado Bernardo Le escribo no como hijo huérfano de padre, sino de Estado. No sé si alguna vez en estos años ha recibido alguna respuesta a su “Carta abierta para el hijo que nunca tuve”. Seguramente no imaginó recibirla, menos aún diez años después. En 1997 tenía exactamente 11 años. Estaba próximo a empezar la secundaria, y decididamente sentía, aún con tan poca edad, que me esperaba un futuro formidable. ¿Será que en Argentina se puede retroceder tanto en 10 años? … Hay más tecnología, más infraestructura, pero también más inseguridad, más respeto por los derechos humanos de ayer, menos por los de hoy; Más corrupción, menos honestidad; UD. sabe Bernardo, la lista es larga. Estamos sanos por fuera pero enfermos por dentro. Tenemos el alma discapacitada… ¡del cuerpo andamos genial! Recuerdo también que en el colegio me enseñaron que el racionalismo había caracterizado en parte al siglo 17, hoy no tengo a nadie que me enseñe que en Argentina en el siglo 21 la corriente involucionista que se pregona no es otra que la del “mediocricismo”; Que somos espectadores de la función teatral del retroceso y que, lamentablemente, ayudamos a levantar la autoestima de países en malas condiciones, pero aún así, mejores que las nuestras. Los que hace 10 años tenían entre 25 y 40 años y debían aventurarse para superar las contradicciones, no solo fracasaron, sino que profundizaron la brecha. Tenemos una sociedad que pelea entre sí como yo peleaba con mi hermano a los diez en lugar de encontrar el camino común que nos lleve a soluciones hermanadas. ¿Saldremos alguna vez de esto? Yo tenía la solución, era sencilla. Creí también que era mía pero UD. se me adelantó. En un artículo que escribí hace días expuse: “Si un mediocre se expresa, manifiesta el parecer de otro. Si un erudito se expresa manifiesta una idea propia. Si un mediocre gobierna, dirige a escasos de entendimiento. Si un erudito gobierna, no solo dirige a otros cultos, aún en las diferencias, sino que también a aquellos de escaso entendimiento. Dejemos entonces que se expresen más seguido los instruidos, esa es la solución a la dicotomía social”. Mientras tanto, en su carta abierta, UD. recomendaba: “Acuérdate: el que sabe estudia. El que no sabe enseña. Rompe esta realidad”. ¿Cómo les explico el día de mañana a mis hijos que la palabra tiene valor si al que la desacredita le va fenomenal?; ¿Cómo les explico que la gente mayor no nació después que ellos sino antes?; ¿Cómo les enseño a ser honestos si el ejemplo en muchos casos indica que para el éxito es necesario lo contrario? Ayúdeme a entender Bernardo, ¡Que paradoja! UD. me escribía hace 10 años para contarme que estábamos mejor. Hoy a 10 años le escribo para decirle que estamos peor. PD: ¡Le prometo Bernardo seguir apostando! Estudiaré y me esforzaré para lograr un país mejor. Tendré fe en mí y depositaré esperanza en los demás. Seguiré el ejemplo de mis padres y de aquellos a quienes admiro. No miraré al costado, no me dejaré tapar por la minoría ruidosa, seré parte de la mayoría que ya no quiera permanecer en silencio. Cuenta una antigua leyenda hindú que los dioses visitaron la tierra y cada uno de los animales del bosque se preparó para hacerles una ofrenda. Así la vaca les obsequió un gran cuenco de leche, el lobo un trozo de carne y el oso un panal de miel. Al caer la noche, ya cansados, llegaron a la morada de un conejo. Cuán grande fue su sorpresa al observar a este animal, cómodamente esperándolos junto a una hoguera, sin tener a la vista ninguna ofrenda que hubiera preparado para ellos. Los dioses, un poco molestos, le reclamaron: "¿Acaso no tienes nada para nosotros?", y sonriendo el conejo, en respuesta, les pidió que se instalaran alrededor y que descansaran, pues les tenía preparada una gran sorpresa y deseaba sinceramente agradarlos. Una vez que los dioses tomaron asiento, el conejo inició su discurso: "Es un honor para mí tenerlos aquí; busqué en todo el bosque algo que fuera digno de ustedes, pero lo que pude hallar se me hizo insignificante para los creadores de todo y fue entonces cuando se me ocurrió que a estas horas de la noche debían estar hambrientos. Les quiero entregar lo más valioso para mí, mi única ofrenda, en reconocimiento a la belleza de su creación". Y de un salto se metió a la hoguera para servirles de alimento. Los dioses quedaron asombrados de su gran generosidad y en premio lo rescataron de las llamas y le dijeron: "De hoy en adelante, conejo, vivirás en la cara luminosa de la luna para que todos aquellos que la observen, recuerden que la principal característica del amor es la entrega total". Nosotros sin pretender quemarnos en la hoguera por nadie por supuesto, decidimos saltar hacia y por la transformación. Una transformación que con nuestra entrega no solo nos haga trascender a nosotros mismos, sino que por sobre todo, ayude a trascender a la sociedad. Verán Uds. que aquí mismo, esta noche, no son más premiados los jóvenes que los adultos y se preguntarán entonces ¿cómo es que la fundación de jóvenes líderes distingue más a adultos que a esos mismos jóvenes? Y la respuesta es simple: Si sobraran los verdaderos jóvenes líderes, deberían en consecuencia sobrar los referentes que les sirvan de estrellas o ideales. Lamentablemente no sobran líderes jóvenes, porque carecemos de estrellas, es decir, de referentes. Cuando me decidí a formar esta institución lo hice por sobre todas las cosas, con una misión fundamental. Decidí dejar de estar, para comenzar a ser. Y ello, solo pudo ser posible, porque no me faltaron estrellas. Las vi, pude encontrarlas. Como seguramente las habrán visto en su momento todos ustedes. La mayor parte de la juventud hoy, sin embargo, no logra encontrar la estrella que le gustaría alcanzar. No porque no las haya, sino porque no están claramente visibles. Esta distinción busca ser un aliciente para aquellos jóvenes emprendedores y líderes que han sabido trascender, pero representa para los mayores a quienes cabe la distinción de referentes, un compromiso muchísimo mayor, y que es el de seguir siendo ejemplos, pero ejemplos visibles y profundamente comprometidos con la realidad. Hace tan solo 428 años antes de Cristo, un hombre llamado Platón decía: “El hombre, está en búsqueda de significado”. Quiere ser alguien, progresar, trascender. Con esa definición, no es muy difícil entender entonces por qué nuestra juventud está sumergida en las drogas, el alcohol y la desesperanza. En parte podríamos decir que por la falta de oportunidades pero algo aún más importante, porque no tienen estrellas a quien seguir. Señores, son ustedes quienes llevan en sus espaldas la complicada pero provechosa responsabilidad, de ser ejemplos a quienes los jóvenes puedan observar como forma de proyectar su futura identidad. Me preguntaba un buen amigo el porqué de las premiaciones tan diversificadas. Artistas, políticos, jueces, intelectuales, empresarios, entre otros. Le contesto ahora. En el país de la reconstrucción el referente no es referente por exitoso, sino por haber llegado a serlo con honradez, humildad, honestidad y compromiso ciudadano. No me cabe ninguna duda de que cada uno de ustedes ha recorrido el mismo camino como forma para alcanzar el mismo resultado. El éxito se construye no solo con fracasos, sino que también, con valores determinantes. Permítanme declararles que constituye esta distinción un agradecimiento de nuestra parte por su aporte a la comunidad que más que agradecimiento, es un mandato al que les solicitamos la más vehemente respuesta. De ustedes sigue dependiendo hoy, que en un futuro no haya idiotas que cuando les señalen el cielo para ver la luna, se queden mirando al dedo. Muchas gracias. Leandro Viotto Romano. Por si quieren saber mas de viotto, aquí un link de wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Leandro_Viotto