S

SiedGustavito

Usuario (Brasil)

Primer post: 18 may 2011Último post: 15 sept 2011
2
Posts
21
Puntos totales
35
Comentarios
N
Notebooks en escuelas:¿pro o contra?Mi analisis
OfftopicporAnónimo9/15/2011

Notebooks en escuelas: ¿pro o contra? ¿Cuál es la realidad actual sobre las notebooks entregadas a colegios secundarios y primarios en las escuelas del país? No soy quien para decidir qué o a quién hay que darle estos elementos, pero vale recalcar que no siempre se le da el uso debido a todas esas cosas que se reclaman para la ''educación'' hoy en día. Esta es la realidad en un colegio de mi barrio. Me molesta muchísimo saber que nuestros aportes al país son para que adolescentes de entre 14 y 19 años se dediquen a jugar jueguitos cuando la finalidad de estos elementos es otra. ¿La maestra que hace? ¿Cristina Fernández? ¿El gobierno actual? Considero que es una tomada de pelo, pero bueno, son adolescentes que todavía no se dan cuenta de que el país les pone todo al alcance de la mano y no lo saben aprovechar. Lástima, que esto no viene del colegio sino de las mismas casas. Sin más que decir, y con muchísima indignación, me despido atentamente. Esto no es resentimiento por no haber tenido eso durante mi educación. Es nada mas, que siendo Rosarino y habiéndome venido a la gran ciudad por trabajo con 21 años, aportar a la nación, y ¿que se te devuelva esto? No me parece. Todo lo contrario, me parece una tomada de pelo. Atte Gustavo.

1
0
P
Pino ¿Donde quedo la tercera causa?
InfoporAnónimo5/18/2011

Argentina: carta a Proyecto Sur ¿Dónde quedó la tercera causa? Por Participación Urbana Fecha de publicación: 30/03/11 Nos acercamos al Movimiento Proyecto Sur atraídos por el programa de las Cinco Causas y por las distintas definiciones de sus principales referentes. Estábamos en la búsqueda de una organización que expresase nuestras ideas de transformación económica, social, política y cultural de la Argentina. Apostamos, entonces como ahora, a una organización plural, donde se pudiese debatir libremente distintos puntos de vista y diferentes miradas de la historia de nuestro país, y que tomase como bandera una idea fuerza reclamada en todas las latitudes: la democracia participativa. Teníamos la esperanza de ser gestores, ejecutores y protagonistas del diseño de las políticas. Creímos, como muchos otros, que en ese espacio podíamos encontrar un lugar para desarrollar una política transformadora de la realidad en un marco de democracia participativa, no sólo porque así se expresaba en las manifestaciones públicas sino también porque estaba escrito en el programa de las Cinco Causas. Llegamos en distintos momentos de la historia del Movimiento. Algunos, desde los primeros días de su constitución y participamos de las elecciones de 2007. Aún recordamos las palabras con las que Fernando Pino Solanas cerró el acto de campaña en Casa Suiza explicando el significado de la palabra Sur. Dijo entre otras cosas, “...S... de solidaridad, de socialismo; U... de utopía; R ...de revolución....” Y entendimos en ese momento que el sector más dinámico del Movimiento, era el espacio Proyecto Sur; y ahí decidimos realizar nuestra militancia. Pero a poco de andar comenzaron los forcejeos internos dentro de esta fuerza y las desavenencias organizativas y políticas, sin que se dieran desde la conducción, las respuestas adecuadas para encontrar las instancias superadoras de esos conflictos. Así recordamos los plenarios nacionales de Córdoba de diciembre de 2007 y el muy lamentable de Rosario de mayo de 2008. Entonces nacieron las divisiones internas, los distintos agrupamientos, no sólo en Buenos Aires, sino también en muchas otras localidades, sin que la conducción adoptase ninguna medida de democracia interna para organizar y resolver los conflictos. Por ejemplo, haciendo los necesarios debates políticos y organizativos con el conjunto de la militancia de cada lugar, convocando a elecciones internas para que sea la mayoría la que decida qué y cómo hacer, y eligiese, como corresponde, a sus representantes. En fin, una democracia participativa donde las propuestas vinieran, también, de abajo hacia arriba, a diferencia de los partidos tradicionales. A pesar de todo ello, se siguió transitando y llegamos a junio de 2009, donde, desde un discurso transformador y apareciendo como una opción frente a las distintas expresiones de la derecha, Proyecto Sur alcanzaba casi el 25% de los votos en la Ciudad de Buenos Aires y se abría la posibilidad de consolidar una fuerza a nivel nacional para ir construyendo una herramienta política que fuese capaz de organizar a tantos grupos y militantes que deseaban ser parte de un proceso de cambio alejado de cualquier vinculación con los representantes de las clases dominantes y que pudieran ejercer su participación democrática en esa organización. Pero a pesar de que se acercaron muchos nuevos militantes, la conducción no se preocupó de organizar y darles un lugar a todos esos hombres y mujeres que se querían sumar. Cuando llega al Congreso de la Nación en diciembre de 2009, la conducción de Proyecto Sur no comprendió cuales eran los actores del escenario político ni cuáles eran las variables que estaban en juego. Supuso que podía liderar al conjunto de la burguesía enfrentada con el gobierno de Kirchner y comenzó a lanzar señales confusas y contradictorias. No comprendió entonces, ni comprende ahora, que lo que las fuerzas populares de la Argentina requieren es de una organización que en forma consecuente defienda los intereses populares y de batalla contra los enemigos de esos intereses. La UCR, el Peronismo Federal, la Coalición Cívica y el PRO no son otra cosa que las expresiones políticas de la burguesía y el imperialismo. No se trata, entonces, de luchar contra el bipartidismo, sino de buscar una vía alternativa a todas las expresiones de las clases dominantes, que no se limitan sólo al peronismo y al radicalismo. Al mismo tiempo, resulta necesario cambiar la caracterización que se hace del gobierno, reconociendo en forma explícita los aspectos positivos de su gestión. Cuando se critica al kirchnerismo, hay que dejar muy bien aclarado que las opciones por derecha que se presentan, -la UCR, el Peronismo Federal, la C. Cívica y el PRO- son peores. El P. Socialista y el GEN son partidos de la clase media que hoy no están dispuestos a acompañar ni ser parte de ningún proceso de transformación económica, social y política. No es en esos lugares donde debe buscarse la acumulación necesaria de fuerzas sociales y políticas, sobre todo cuando la propia organización es pequeña y débil, y se corre el riesgo de ser absorbida por fuerzas con una sólida organización que se unen al proyecto electoral, y terminan desviando la línea política. Porque de lo que se trata es de consolidar una organización política difundiendo las ideas de transformación en amplios sectores de la sociedad, desde una militancia compenetrada de esos ideales programáticos , y absolutamente convencidos de que los avances electorales deben tener como base la firme adhesión a esas ideas transformadoras de millones de hombres y mujeres, porque no se podrá tomar ninguna medida contra el poder, sino se cuenta con el apoyo y la movilización de esos millones de argentinos. Entonces en lugar de apostar al crecimiento de una fuerza con un programa sólido y consecuente, eligiendo cuidadosamente a los aliados, Proyecto Sur comienza a dar señales confusas. Todavía están en la memoria política, el episodio del encuentro con Mariano Grondona, un fascista, representante y defensor de las dictaduras militares; el elogio público a Elisa Carrió, el inesperado cierre del Foro del Movimiento P. Sur con el discurso de Margarita Stolbitzer, el elogio público a Ricardo Alfonsín como un dirigente honesto en el acto de Ferro……en fin, todas actitudes difíciles de entender, y que transmiten mensajes muy poco claros hacia los militantes y el conjunto de la sociedad. Todo esto ocasionó un deterioro en el vínculo político hacia adentro y hacia afuera del movimiento, que a su vez se agravó porque no se dieron las instancias orgánicas para que se pudiera producir el debate necesario. Muy por el contrario, y por lo menos en lo que hace a la Ciudad de Buenos Aires, los representantes de la Mesa Nacional en la Mesa de Capital hicieron pedidos expresos para que no tuviese lugar ningún debate en esa Mesa ni tampoco se convocó a la militancia para el necesario intercambio de ideas. Mucho más aún: cuando se esbozan críticas desde posturas políticas distintas a las de la conducción y se cuestiona la falta de participación democrática, el representante de la Mesa Nacional en la Mesa de Capital en lugar de dar el necesario debate político, rehúye de toda discusión y copiando los peores métodos de la partidocracia liberal, arma una operación para dividir el grupo llevándose 4 militantes y comprando voluntades con un cargo rentado que pertenecía a nuestra agrupación, Participación Urbana, porque así había sido expresamente convenido. La pregunta es, ¿para esta manera de proceder contó con el aval de la Mesa Nacional? Nos gustaría tener una respuesta. ¿Qué clase de militantes se forman con tal manera de proceder? ¿Cuáles son los principios con que se educa a la militancia? Se insta a que el militante elimine todo pensamiento crítico y se convierta en un obsecuente seguidor de las políticas de la conducción. Hay que tener bien en claro que una cosa es el militante y otra muy distinta el Clientelismo Político. Nosotros no somos clientes de nadie y sí militantes de la causa popular. Esta amputación de los espíritus debe ser absolutamente repudiada. No forma parte de ningún proceso de transformación cultural ni de superación de lo que se cuestiona de palabra todos los días. ¿Qué tiene de distinto a lo que hacen el justicialismo y el radicalismo, justamente el bipartidismo, ante quienes se quiere aparecer como una alternativa distinta? La incapacidad política y organizativa demostrada por ese representante de la Mesa Nacional la quiere tapar con operaciones de división y de compra de voluntades. Lo invitamos varias veces a que venga a una de nuestras reuniones, pero nunca tuvo el valor de presentarse para dar el debate. Violó compromisos contraídos con nuestro grupo sin dar ninguna explicación, sencillamente porque no la tiene. Y no sólo se le falta el respeto a los militantes y se los maltrata, con el sabor amargo que eso siempre deja, sino que también se cierran todas las puertas para el debate político y se viola una de las Cinco Causas, la que habla de democratizar la democracia. El debate político se debe dar en marcos democráticos, donde las mayorías son las que determinan los lineamientos y las minorías acompañan. O la Tercera Causa no se aplica a los dirigentes? En lugar de ello la práctica elegida es rehuir el debate y dividir el espacio. Estas metodologías verticalistas y feudales chocan frontalmente con cualquier principio democrático. ¿Adónde se conduce a una fuerza por este camino? A ningún lugar positivo, seguro. ¿Qué clase de organización política se puede construir con tales principios y esos procedimientos? Existe una profunda crisis de conducción y de organización que sólo sirve para crear un movimiento centrífugo, alejando a los militantes del partido y en muchos casos de la política, como ya viene ocurriendo desde hace varios meses. En el distrito Capital los únicos debates políticos que existen son los que realiza, internamente, cada uno de los tantos grupos políticos que existen, pero no hay ninguna instancia democrática del Partido para realizar ese intercambio, condición mínima y elemental de cualquier agrupamiento político, ni tampoco existe ningún mecanismo interno para elegir autoridades. Entonces ya no preguntamos por la democratización de la democracia, preguntamos dónde ha quedado la democracia tradicional, la formal. En estas circunstancias se torna muy difícil acompañar la marcha de la organización. Los militantes no están sólo para repartir volantes, participar de actos y actuar de fiscales en las elecciones. Como ya dijimos más arriba, pretenden cumplir y que se cumpla con una las Cinco Causas de Proyecto Sur: la democracia participativa. Y esta idea, la de la democracia participativa quiere decir ser gestores, ejecutores y protagonistas del diseño de las políticas. Reclamamos por lo tanto, que se den los mecanismos democráticos y todas las garantías, para realizar el necesario debate político para caracterizar correctamente la actual situación política nacional, cuáles deben ser los criterios de construcción política para crear una organización democrática y plural que sea capaz de llevar adelante en forma consecuente el programa de las Cinco Causas y su profundización, seleccionar correctamente los aliados para defender en forma incondicional los intereses de los trabajadores y el pueblo, y que se creen mecanismos democráticos para que pueda expresarse la voluntad mayoritaria de los militantes de la organización, como así también poder elegir democráticamente los representantes en cada instancia orgánica. Son estas condiciones mínimas para la construcción política: tener plena libertad para producir el debate político en instancias orgánicas y que existan mecanismos democráticos para participar en la construcción de la organización. Porque esta “Patriada” que está haciendo como dijo Pino, no sólo la hace él sino también el conjunto de los militantes que apostamos por P. Sur. Es necesario recuperar el discurso transformador apuntando a llegar con nuestras ideas a los trabajadores y al resto de los sectores populares, alejándonos de esa equivocada idea expresada en distintas reuniones, que es con la clase media con lo que Proyecto Sur crecerá. No decimos que no haya que dirigirse también a los sectores medios de la sociedad; lo que estamos diciendo es que ese no debe ser el centro de nuestra atención política. Sin estos principios se continuarán reproduciendo los modelos verticalistas y antidemocráticos de los partidos tradicionales de las clases dominantes, y se corre el serio riesgo de desviarse del destino político con el que Proyecto Sur nació y se desarrolló, ahuyentando a militantes, simpatizantes y a sectores de la sociedad que nos han acompañado con su presencia o con su voto, y que, confundidos y desalentados han empezado a mirar hacia otro lado. Que quede en claro que estos diferentes grupos de militantes seguirán trabajando para mantener las banderas de la transformación económica, social, política y cultural en la Argentina porque nuestros principios son irrenunciables e innegociables. Dirigimos esta nota a los miembros de la Mesa Nacional de Proyecto Sur y a los representantes de las agrupaciones que desarrollan su militancia en la Ciudad de Buenos Aires, esperando que esta carta sirva para realizar una profunda autocrítica y cambiar la metodología de trabajo. Caso contrario el drenaje de militantes continuará, justo, cuando el Partido y el Movimiento más los necesita para crecer, porque los acuerdos de cúpulas son tan efímeros como un puñado de arena en las manos. Esperamos una pronta respuesta a lo aquí manifestado, a los efectos de definir nuestro futuro curso de acción. Por Participación Urbana Celina Andreassi y Héctor Tepper http://www.americaxxiweb.com/foros/ver/argentina-carta-a-proyecto-sur-br-strong-iquest-d-oacute-nde-qued-oacute-la-tercera-causa-br-strong-por-participaci-oacute-n-urbana

20
18
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.