Sheli03
Usuario (Argentina)
La procrastinación es un trastorno de comportamiento que experimenta una de cada cuatro personas. Estrategias para cambiar y aprender a desarrollar la paciencia. ¿Cuántas veces te escuchás decir “mañana voy”, “el lunes empiezo”, “la próxima vez no me pasa”, “me organizo de otra manera”? ¿Cuántas veces organizás tu agenda como si el día tuviese treinta horas, con la convicción de que todo es cuestión de gestionar en forma eficaz el tiempo y, sobre todo, de tener buena voluntad para lograr hacer todo lo planificado y a la perfección? Quizás sentís que fueron muchas las veces que te propusiste algo y demasiadas las que te sentiste frustrada por no hacerlo, por priorizar chatear, mandar mails, ver una peli o tomar algo antes de empezar con lo que te habías propuesto. Con el correr tiempo y casi sin darte cuenta, sentís que creaste un hábito, que te acostumbraste, hasta a veces lo tomás con humor. Pero si sentís que el hábito de postergarlo todo limita tu vida o pone en riesgo tu autoestima, ¿por qué no te das la posibilidad de modificarlo? Esta es la época del “llame ya”, es el tiempo de presionar un botón y que el artefacto te resuelva en minutos lo que de otra manera te hubiera llevado horas. Todo esto, si bien puede no ser determinante en tu vida, de una u otra forma influye. Te programás para dar respuestas inmediatas, lo que despierta tu ansiedad y tu impaciencia y te juega en contra a la hora de armar un proyecto que lleva un tiempo de espera. El mismo tiempo que necesita una flor para crecer o el que te llevó aprender lo que te gustaba. Tu sensación es que si las cosas no tienen resultados inmediatos y eficaces no son reconocidas. Esto despierta tanta exigencia, inseguridad y miedo, que lo que hace tu sistema emocional para defenderse es postergar la situación tantas veces que terminás por archivarla, sin cuestionarte la importancia que ésta tenía para vos. Muchas veces postergamos lo que necesitamos hacer por otra actividad más relajada o entretenida. Esto no es ni bueno ni malo en sí, pero es un problema si se transforma en un hábito y limita tu vida. Se trata de un trastorno de comportamiento que se llama procrastinación y lo experimenta una de cada cuatro personas. Son muchas las causas que hacen que una persona cree este hábito, depende de cada uno. Para alguno tendrá que ver que su necesidad de hacer las cosas perfectas porque creen que solo así serán valoradas y, como ese “ideal” no coincide con la realidad, postergan. Otras lo hacen porque están deprimidos, otras se desmotivan pensando en que si el resultado no es el esperado se van a frustrar y, aunque sientan dentro suyo una doble frustración, prefrieren renunciar antes de empezar. Es importante que apliques algunas estrategias para desarmar este hábito. Algunas sugerencias: * Tomá una tarea por vez. * Chequeá cada una de las que tengas pendiente y escribilas categorizándolas en el orden de importancia que tienen para vos. * Dividí el objetivo en varios sub-objetivos. Por ejemplo: si querés comenzar una dieta, podés plantearte un día comer las tres cuartas partes de hidratos de lo que estabas comiendo; al otro día, la mitad y así hasta llegar a la reducción de otros alimentos. Si lográs hacerlo en forma metódica, aprenderás a ser paciente, bajarás tu ansiedad, y te animarás a seguir avanzando. Este formato podés aplicarlo a todas las situaciones cotidianas, como la preparación de un informe o una materia, en donde planifiques por escrito los objetivos y los sub-objetivos, y dedicándole al menos una hora por día para avanzar en la resolución de estos temas, incorporándolo naturalmente a tu rutina cotidiana. Para desandar este hábito, es importante que te propongas únicamente metas que puedas cumplir. Aunque vivamos momentos de crisis socioeconómica que nos despierten sentimientos de incertidumbre, frustración o desmotivación, también es cierto que, aunque no depende de nosotros totalmente la modificación de esa crisis, sí depende de nosotros la manera de enfrentarla. Sé que la paciencia no tiene buena prensa pero, tomate un ratito y mirá la película de tu vida, los momentos más importantes con lo bueno y lo malo, ¿no tiene que ver con la búsqueda de tu felicidad, el darte un tiempo, el caminar por la vida dándote lugar a equivocarte, volver a empezar y seguir esa búsqueda con más seguridad y disfrute? ¿Eso no es tiempo? Aprender a desarrollar la paciencia y aceptar los “no”, te permite desarrollar la autoconfianza y el autorrespeto. No necesitás siempre resolver todo para avanzar, muchas veces es al avanzar cuando dejás el conflicto atrás. A partir de ahora, cuando te dispongas a armar el proyecto que tanto postergaste o cuando te propongas empezar esa dieta que es importante para vos, recordá la frase de Fito Páez que dice “Lo importante no es llegar. Lo importante es el camino”. Lic. Adriana Waisman, psicóloga especialista en conductas adictivas y trastornos de ansiedad.
Cuando la relación ya no avanza, conflictos se tornan insoportables, la rutina ha devorado definitivamente a la pasión o una tercera persona ha aparecido en nuestra vida, tomar una decisión se torna algo impostergable. Muchos podrían pensar que es preferible ser uno el que tome la decisión de dejar a la pareja, antes de ser abandonado. Pero, a pesar de todo, ser el que decide dar el gran paso de la ruptura no es fácil. Hay muchos sentimientos en juego, se corre el riesgo de herir al otro y en ocasiones no es posible estar seguro de no arrepentirse después. Es necesario entonces no apresurarse, tomarse un tiempo para pensar bien las cosas y solamente hablar del asunto cuando uno ya hace tiempo que cortó internamente la relación. Pero si definitivamente estamos convencidos de que no hay solución, conviene encarar el problema para no seguir estirando la agonía propia, ni la ajena. Entonces, una vez que te hayas decidido a ponerle un fin a la relación, solamente te queda procurar hacerlo de la manera más rápida y menos dolorosa posible. ¿No sabes por dónde empezar? Algunos consejos: Elegir el momento adecuado Cita a tu pareja en algún lugar tranquilo y neutral. Es evidente que no se trata de una cita más, y tal vez la otra persona lo sospeche. Por esto, elegir un escenario que no tenga connotaciones sentimentales para ambos. No arruines el recuerdo del primer beso. Juntarse en un bar durante la tarde es el momento ideal, da tiempo suficiente como para conversar. No es conveniente prolongar la despedida más de lo necesario. Y en cualquier caso, evita situaciones que puedan resultar confusas –por ejemplo, después de una cena en un restaurante romántico o después de haber hecho el amor- . De esta manera, podrías destrozar el corazón del otro en el momento en que tal vez se sienta más vulnerable. Cómo terminar definitivamente No dar vueltas. Comenzar la conversación con... “tenemos que hablar” (que de todos modos es más suave que el “esto se terminó”). Si tu pareja viene sintiendo cosas parecidas, enseguida se dará cuenta de qué tratas de decirle. Aunque, también puede pasar que la situación l@ tome completamente por sorpresa: hay que preparse para cualquier reacción, que vaya desde el ataque de llanto a al odio. Mantener la calma e intentar contenerl@. Dirle que ya son adultos y que deberían poder mantener una conversación en buenos términos. Si te insulta, sale corriendo o no puede calmarse, dejal@ sol@ unos momentos. Cuando este tranquil@, vuelve a acercarte y reanuda la conversación. Y si piden un por qué… ¿Vale la pena enumerar los motivos de la ruptura?. Depende de cuáles sean en realidad. Si te has enamorado de alguien más, no se lo digas, podrías lastimarl@. Si se trata de conflictos que hace tiempo vienen afectándoos como pareja, entonces nada debería sorprenderle. Dicirle que ya no tenes ganas para seguir con problemas. Si definitivamente el amor que alguna vez sentiste por esta persona se ha acabado, hay que dejarlo en claro y no darle falsas esperanzas. Y en el caso en que no estés completamente decidid@ a cerrarle las puertas, conviene decir que necesitas pensar y estar contigo mism@ durante un tiempo. Conviene acordar volver a hablarse en un determinado lapso –un mes, una semana-. Entonces poder así comprobar qué se siente estando alejados, y de esta manera verificar si es lo que realmente se quiere, o si vale la pena volver a intentarlo. Recuerda: Puede que en este momento no veas la hora de separarte para siempre de esa persona. Pero en algún momento la has amado. Por respeto al otro, a ti mismo y al amor que alguna vez hubo, recuerda cuidar los sentimientos y ser siempre respetuos@. Cualquier relación se lo merece. Adaptado de: ElDoctorAmor http://www.foroamor.com/consejos-para-dejar-a-tu-pareja-y-no-morir-en-el-intento-22641/
Si andás tanteando la oscuridad en busca de tu alma gemela, ya es hora de que prendas las luces. ¡Basta de engañarte! Reconocé cuándo un hombre no te conviene. La próxima vez, ya no vas a equivocarte... ¿Te pasó alguna vez? Una amiga te habla del chico con el que sale desde hace un tiempo y declara: “Es el hombre de mi vida”. Estas palabras, que supuestamente deberían ponerte feliz, te dejan consternada. Mirás a esa chica a la que tanto querés (y creés conocer) y no tenés la menor idea de qué responderle. Lo único que se te ocurre es: “¿Te volviste totalmente loca, nena?”. El tipo es un antisocial, no tiene nada en común con ella, la trata mal delante de cualquiera. Sí, estás frente al típico caso de un alma gemela traída de los pelos: una mujer está convencida de que no vio la luz al final del túnel de la soltería, sino más bien una llama eterna. Mientras tanto, sus amigas y sus familiares se preguntan cómo puede estar tan ciega. La coach de parejas Frances Amaroux (lovecoaching.com) asegura que, cuando se trata de reconocer al hombre con mayúsculas, somos muchas las que tenemos la costumbre de pifiarle. “Cuando estás enamorada o excitada con alguien, los químicos que libera tu cerebro hacen más difícil pensar racionalmente”, afirma. ¿Por qué sucede esto? “Ciertas sustancias hormonales, como la feniletilamina (de la familia de la anfetamina), las endorfinas y la oxitocina hacen que nuestro cerebro se embriague de neurotransmisores que vuelven más atractiva y fantástica a otra persona”, explican los psicólogos Patricia Elmeaudy y Oscar Lanzillotti, terapeutas de pareja y directores de www.psico-in.com.ar. “Por eso, el enamoramiento es un estado de profunda idealización. Los procesos lógicos, racionales y de buen juicio quedan temporalmente suspendidos”. Claro que esto no significa que estés condenada a encadenarte al primero que se te cruce, convenciéndote de que él es tu media naranja. Sobre todo, si las evidencias señalan lo contrario. UN MODELO QUE SE REPITE Hasta acá, okay, pero ¿qué hace que una chica inteligente −y, en otras circunstancias, llena de sentido común− coloque al varón equivocado en la categoría máxima de “alma gemela”? Según Amaroux, hay una cantidad de razones. “En primer lugar, está el anhelo de tener una conexión, una especie de lazo físico con alguien. Un solo abrazo alcanza para que sientas que él realmente te está cuidando. Y eso es tan agradable que, a la hora de las evaluaciones, puede llegar a tener mayor peso que otros aspectos, quizá mucho más racionales”, afirma. Hay otra teoría más de fondo: asegura que aprendemos qué es el amor a partir de las marcas que nos dejaron las experiencias de nuestra infancia. “Uno se enamora después de la adolescencia, una edad en la que ya hemos sido amados por otros, que en general son los padres”, explica la psicoanalista y docente universitaria Isabel Carraro, del Centro Dos. “En la vida adulta, buscamos reeditar ese modelo de lazo amoroso. Determinado rasgo, cierta condición, es lo que hace que el amor prenda. Y esto siempre estará presente, por más que, en apariencia, los hombres sean totalmente diferentes”. En otras palabras, y aunque no nos guste, en lo profundo de nuestra psiquis podemos sentir que un vínculo distante, insatisfactorio o incluso peligroso es lo que nosotras llamamos “amor”. LA TRAMPA DEL “Y COMIERON PERDICES” Otra causa por la que pueden darse estos casos de alma gemela a la fuerza es porque “Bueno, ¿por qué no? ¡Si le pasa a otras!”. Es que no nos cuesta nada creer en aquello que deseamos que sea cierto. “Todo el tiempo escuchamos historias de parejas que se encontraron y, ¡puf!, una semana después él le propuso matrimonio. Obviamente, hace 38 años que están felizmente casados (por decir algo). Aunque no es lo más común, es verdad que estas cosas pasan. Pero eso no quiere decir que necesariamente va a pasarte a vos”, dice Amaroux. “Lo que no es cierta es esa parte que parece extraída de un cuento de hadas: lo amás, por lo tanto él es tu alma gemela y tienen que estar juntos. La verdad es que no con todos los hombres que amesvas a poder lograr una relación feliz y exitosa. En nuestra sociedad tenemos una visión romántica, pero es necesario que equilibremos esa cuestión química del enamoramiento. También debemos involucrar el lado lógico de nuestro cerebro”, asegura. SABÉ LO QUE QUERÉS, PRIORIZÁ LO QUE NECESITÁS Entonces, ¿cómo podemos mantenernos dentro de los límites del mundo real? “Es importante que hagas los deberes para poder establecer cuáles son tus requisitos fundamentales en una relación”, recomienda Amaroux. Sé razonable: que le guste andar en bici por la playa con su perro labrador o que mida más de 1,85 metro de altura no cuentan como condiciones básicas. Lo mejor es empezar con los puntos que no se pueden negociar. “Hacé una lista de todas las características que quisieras que tuviera tu pareja y, a continuación, dividí la hoja en tres columnas. La primera es para las no negociables”, sugiere Amaroux. Por ejemplo, que quiera tener hijos algún díao que no sea adicto a ninguna sustancia. “En la segunda columna escribí las cosas que son importantes para vos, pero con las que podés tener cierta flexibilidad”,dice la especialista. Acá sí ingresan ciertas características, como el atractivo físico o sus ingresos: aunque harían que todo fuera casi perfecto, no son cruciales. Y, por último, en la tercera columna da rienda suelta a tus fantasías. Escribí “que adore masajearme los pies” y todo lo que les pedirías a los Reyes Magos. “A veces, un hombre se las arregla para completar muchos de estos casilleros, pero resulta que la mayoría de sus cualidades son de la segunda columna o de la tercera, y no de la primera. En ese caso, si lo que buscás es una relación a largo plazo, no te conviene seguir avanzando”, aconseja Amaroux. Enamorarse no es una ciencia exacta; entonces, tu lista de requisitos puede funcionar como un verdadero auxiliar. Te puede ser muy útil para evaluar a unhombre que va en contra de todos tus estándares. “Especialmente al comienzode una relación, cuando pensás que podría ser EL indicado, tiene que cumplir por lo menos ocho de diez condiciones no negociables”. Entonces, la próxima vez que una gran amiga tuya se muestre fascinada con un bobo, regalale una libreta... y ayudala a sumar. Autor: Caelia Corse con aportes de Mariana Fusaro. Fuente: http://www.cosmoonline.com.ar/notaSexoPareja.php?ID=566