SeyferEnix
Usuario (Argentina)

Por: Ezequiel Skorepa Este ensayo puede parecer algo tedioso a la vista, pero les aseguro que es interesante. A lo largo de los años, el ser humano fue progresando, superó grandes obstáculos, hasta poder lograr desarrollar una forma de vida tan avanzada, como la de nuestros días. Sin embargo en el presente se puede notar una gran disparidad de escenarios. Algunos muy tecnológicos y avanzados, otros casi primitivos. En este último no se aplican los conocimientos que el hombre adquirió a en el proceso de su evolución. Ante este panorama la gente se ve sumergida en un oscuro pozo que trasciende su opio y falta de ética, los dos enemigos del progreso. La civilización está basada en la trasmisión del conocimiento de persona a persona y de una generación a otra. Sin la preservación del conocimiento, cada persona y cada generación tendrían que comenzar desde cero. Obviamente, de esta manera no hubiera habido progreso alguno y el hombre nunca hubiese salido de las cavernas, y quizás nunca haya podido alcanzar el título de Homo sapiens. El hombre avanza porque cada nueva generación puede heredar y de esta manera obtener los conocimientos de sus predecesores y usarlos como punto de partida para seguir generando y acumulando más conocimientos aún más avanzados. He aquí la importancia de educar y más que esto, de “saber educar” a las generaciones. Está claro que la enseñanza es fundamental. Transmitir valores, conocimientos e ideales, siempre ha sido y será el camino hacia la buena vida. Por el momento centremosno en este hecho. Todos aquellos que se educaron, forjados en la enseñanza secundaria y universitaria, tienen un futuro asegurado, posiblemente que les permita acceder a muchas comodidades, a base del trabajo que pueden conseguir, en relación a sus capacidades. En contraposición a esto existe un grupo de personas que se inclinan por no estudiar ni trascender como personas, esto se puede deber a una simple elección o a que su campo no le permite hacerlo. Así algunos simplemente subsisten de los planes sociales, sin hacer nada más. Otros optan por empleos que no requieren conocimientos intelectuales, sino prácticos, como lo son ser taxista, paseador de perros, camarero. También están los que apuestan su fortuna al desarrollo de una disciplina/habilidad, como los jugadores de fútbol, músicos, tenistas, etc. En este caso, solo los que son realmente buenos en lo suyo pueden obtener buenas ganancias. La subsistencia se logra ¿Pero qué pasará cuando el gobierno deje de emitir ayuda, o cuando el deportista no pueda seguir con su carrera, a causa de la decadencia física que arraigan los pasos de los años? ¿Acaso se conforman con tan poco? No digo que este mal tener un tipo de vida como ese, al contrario, es muy honrado. Es preferible atender un quiosco o vender diarios, por ejemplo, que terminar delinquiendo. Es así que este conjunto descripto por lo general no alcanzará una vida muy cómoda, dejándole a su descendencia un panorama no muy apto para desarrollar su intelecto, esto no quiere decir que exista una imposibilidad de cambiar su situs y trascender más allá del campo que tienen. Después de todo quizás su situación complicó la posible obtención de un capital institucionalizado, ante esto buscan otra solución. Por otra parte, el hecho de que vivamos en una sociedad en donde las relaciones sociales, como también así el orden social, sean conflictivas, agrava más su lucha. Los padres juegan un rol fundamental, pues son ellos los responsables de educar a sus hijos a través de valores, actitudes, ética, moral, las cuales en definitiva pueden marcar su habitus y base ideológica. Esto es muy importante ya que el éxito escolar lo marca la aptitud, la predisposición, es decir la inversión domestica al capital cultural. Después de todo no sirve contar con el más grande capital cultural en estado objetivado si no lo aprovechamos. Muchos estudiantes que tienen condiciones socioeconómicas relativamente buenas, no presentan interés en aprender. Puede deberse, a que las instituciones de enseñanza, no emplean métodos muy eficaces, además, algunos profesores no saben enseñar, y enseñan mal, lo cual es peor que no enseñar. De igual manera muchos educadores, hacen un papel heroico para inculcar sus conocimientos, teniendo en cuenta lo poco que reciben a cambio, tanto por parte de los alumnos, como económicamente. Por otro lado los jóvenes se ven distraídos por otros aspectos, como lo es por ejemplo la tecnología. Buscan el ocio a través de esta, dejando a un lado sus responsabilidades, ya sea viendo televisión, jugando videojuegos, chateando en la computadora, escuchando música, etc. Es lamentable que tales maravillosos aparatos se vean utilizados desde su forma menos productiva. Igual eso depende de la responsabilidad de cada uno, después de todo ellos eligen qué ver, con quien chatear, o a qué jugar. Hay cosas buenas, como también malas y pareciera que esta última es la más relevante. La industrialización de los medios de comunicación, en cierto modo, ha banalizado la cultura. A las grandes empresas sólo les importa lucrar, sin tener en cuenta que van destruyendo poco a poco la cultura popular, y reduciendo el número de los que adoptan una elitista. Hoy en día, y por lo menos en la Argentina, cuando se prende el televisor en la mayoría de los programas se habla de chimentos; en otros tratan temas muy poco maduros, también aparecen aquellos en donde la gente se ridiculiza con tal de aparecer en las cámaras. Lo peor de todo es que la gente está pendiente del asunto en forma masiva. Si inculcamos esos valores, la formación de grandes profesionales irá disminuyendo, y el desinterés en temas importantes, como por ejemplo política, economía, crecerá. Este último punto, se nota claramente. La juventud no se preocupa por el discurso que dio el gobierno, pero sí por el nuevo novio de fulana de tal. Sólo muy pocos logran ser competentes en temas cívicos. Y es algo muy importante, ya que nosotros elegimos a nuestros representantes del Estado, quienes administran nuestro país, y que influyen directamente en nuestros actos. La mejor arma resulta ser la información. Ésta nos otorga saber, lo que implica un poder. Con dicho poderío en nuestro haber acrecentamos nuestra sabiduría y nuestras posibilidades, logrando un cuerpo productivo, plenamente capaz, sometido a nuestra mente. Para ello tenemos que prepararnos. Actualmente el mayor poder lo tiene la palabra, por ello triunfan los intelectuales. Con ella, siempre y cuando la utilicemos correctamente según el propósito, podemos lograr lo que queramos. Fueron las grades ideas las que hicieron que vayamos avanzando, y serán ellas las que seguirán haciéndolo. En países como la India donde no están presentes, existe de manera exagerada la delincuencia, violencia, enfermedades, altos porcentajes de pobreza. Por otro lado en Suiza, Japón, Hungría, entre otros, en donde se aplica una buena política educativa, el progreso y la buena vida es innegable. Sin asomo de duda, la educación no puede retroceder pues constantemente estamos progresando en todos los ámbitos: tecnológico, científico y cultural. Todo avanza hacia mejores fines, pero no es completamente aprovechado. Enseñar es un trabajo conjunto, en el cual todos formamos parte, y es esencialmente fundamental que cada uno de los intervinientes cumpla un buen papel. Ya sea el gobierno, los educadores, los padres, y principalmente nosotros mismos, después de todo más allá de las adversidades que nos depare la vida, con esfuerzo y perseverancia todo es posible para construir un mundo mejor, para nosotros mismos y para todos. Hay que educar, para trascender… Si quieres un año de prosperidad, planta arroz. Si quieres 10 años de prosperidad, planta árboles. Si quieres prosperidad para siempre, educa un pueblo. Proverbio chino. COMENTEN!!!