S

SeraphisVand

Usuario (Argentina)

Primer post: 27 mar 2013Último post: 27 mar 2013
1
Posts
84
Puntos totales
0
Comentarios
H
Historias de Fantasmas y Hechos Paranormales
ParanormalporAnónimo3/27/2013

Historias de Fantasmas y Hechos Paranormales UNA VOZ DE ULTRATUMBA Bueno, mi primo Julio y yo somos dos locos obsesivos por las cosas paranormales, que hasta hemos llegado a comprar artículos como revistas, libros, etc, sobre la muerte, su proceso, las teorías, fantasmas, etc, y él me contó que en Europa se trabaja mucho con las psicofonías o algo así: esto es que según científicos en el tema de la parapsicología se puede grabar en cintas magnéticas que pueden ser los cassettes comunes, sonidos que provienen de seres que ya no están con nosotros (muertos) bueno..... no al menos en esta dimensión. Lo que él me contó era algo loco, dijo que en nuestro mundo existe una dimensión paralela a la nuestra, que ciertas veces llegan a coincidir, que las personas que nos dejaron se encuentran en esa dimensión y que no las podemos oír por que su nivel de sonido es infinitamente inferior que la nuestra; los animales, como los perros, pueden percibir esos sonidos. Bueno, cierta vez me llegó con algo que me erizó la piel, en serio no sé si será verdad pero lo que mis sentidos percibieron era realmente algo paranormal. El grabó ciertas voces en una cinta común y corriente, dijo que invocó y dejó puesta la cinta, en cierto tiempo, la revisó y lo que halló en ella... ¿Acaso comprueba esa teoría? Después de como 15 min de grabación de nada, se escucha un susurro, no se entiende bien, segundos después se percibe una VOZ, wow!!!!!!, horrible... rasposa, como lija, pero como humana, ¡ay no!, en serio sepulcral, si ustedes la oyeran..., habla en un idioma que no comprendimos, creo que como en francés, no sé qué dice, sólo son como 4 frases. Esa grabación me quitó el sueño como por 5 días; sentía el terror más intenso, es como algo prohibido que nunca debí escuchar, si alguna vez lo hacen... en serio, mejor no lo hagan si no tienen temple. EL NAHUAL Esto le pasó a mi primo hace poco. Él vive en un pueblo tan tradicionalista y viejo que las historias de aparecidos y brujería son de casi todos los días, él no creía en esas cosas hasta que lo vivió en carne propia. Dice que en su casa no se explicaban por qué, pero que todas las mañanas encontraban la cocina revuelta, como si hubiera entrado un animal, todos los trastos tirados, la harina, el azúcar; es que ellos compran siempre bultos de harina y azúcar y manteca porque hacen pan. El patio que tienen es muy grande y la cocina está un poco alejada de la casa. Por más que se atrancaba la puerta, parecía que un animal o alguien entraba a tirar todo, mi tía cansada de esa situación, decidió espiar a ver lo que era. Pasaron 4 noches y nada, la quinta noche se levantó al escuchar mucho ruido en la cocina, levantó a mi primo y sigilosamente se asomó, cuál fue su impresión al ver por la ventana a un enorme cerdo negro y repulsivo, tirando las cosas, husmando en las cacerolas, los trastos... Lo que más le sorprendió es que la puerta estaba bien atrancada y no había agujero por el que semejante animalón pudiera meterse, y como se las sabe de todas todas, le dijo a mi primo que trajera un lazo y que se "orinara en él". Mi primo trajo el lazo y le dijo que para qué se lo iba a orinar y mi tía que lo regañó y lo hizo orinarse en el lazo. Mi tía tomó el lazo y entró, el animal se le aventó agresivo queriéndola morder, y en una de esas mi tía que lo laza..., en serio que el animal tenía una fuerza descomunal que hasta mi primo la tuvo que ayudar. Lo amarraron en un árbor en medio del patio y dijo, si en verdad no es nada malo, mañana mismo lo echo en la cazuela, canijo animal. No lo van a creer, pero a la mañana siguiente, lo que mi primo vió no lo podía creer: el cerdo ahora era humano, era una anciana vecina de ellos, doña Teresita; estaba completamente desnuda. Mi tía dijo que se había rumoreado que era nahual, pero no lo creía, le reprochó, "¿por qué me hace eso doña Tere?, yo no le he hecho nada malo para que me perjudique así"; la anciana le pidió mil disculpas diciendo que era la costumbre y que no sabía que era su casa, pero que la dejara ir, que no la molestaría más. Mi tía, como se pasa de buena, le dió con qué vestirse y la dejó ir, diciéndole que si lo volvía a hacer que no dudaría en matarla ahí mismo. Mi primo desde ahí quedó pasmado e investigó lo que era un nahual, según dice es un brujo malo que pacta con Satanás y tiene la facilidad de cambiar su cuerpo a la de un animal grande, cerdos, perros, coyotes, etc. para hacer daño a las casas o para asesinar a sus enemigos. Wow, nunca creí que esto existiera. BOLAS DE FUEGO Hola Kruela y amigos lectores, la historia que les contaré le sucedió a mi madre, ella es una persona que tiene la mala suerte de que le pasen cosas sobrenaturales, desde pequeña. Ella me contó que siendo niña, vivía cerca de las colinas, le gustaba reunirse por las tardes con sus amiguitos a jugar a los encantados, a las escondidas etc. Mi abuelita se enojaba con ella porque decía que los niños no deben jugar hasta muy tarde en la calle porque salen los duendes y algunos son malos y los pueden perder en el campo, ustedes saben que las personas antiguas creían en esas cosas que tal vez sí sean ciertas por las cosas que a mi familia les ha sucedido. Bueno, entonces cuenta mi madre que una vez que estaban jugando a la escuelita vieron a lo alto de la colina unas luces, no eran luciérnagas porque estaban muy grandes, eran tres, ellos se quedaron fascinados viéndolas, hasta que una de ellas se abalanzó sobre los niños, todos se echaron a correr y a gritar, las bolas (de fuego como las llama mi madre) empezaron a corretear a los niños colina abajo, al llegar al poblado éstas desaparecieron, mi madre nunca se lo explicó, mis tíos piensan que fueron brujas que hacían sus aquelarres en el cerro, mi abuelita dice que eran los duendes, y otros piensan que eran fantasmas, en realidad no sé qué haya sido pero por si las malas mejor me abstengo a pasear en el campo por las noches. LOS MUERTOS REGRESAN? Esta historia me la contó mi abuelo paterno, dice que le sucedió a un amigo que siempre ha sido perseguido por el mal. Dice que cierta vez, este señor circulaba por la autopista, ya que era agente de ventas o algo así; ya era muy noche, no sé a ciencia cierta la hora exacta, pero él ya llevaba mucho sueño. Entonces, a lo lejos divisó un pequeño bulto en medio de la carretera, y bajó la velocidad para ver qué era y vió a un pequeño cachorrito de Dóberman, regordete y alegre. Él se apiadó del perro y pensó "mejor me lo llevo y se lo regalo a alguien, si no lo var a aplastar los carros". Acto seguido lo subió a su auto en la parte trasera, minutos más tarde empezó a sentir un frío intenso dentro del auto y una atmósfera cargada. Empezó a escuchar gruñidos y volteó, se sorprendió de ver al "cachoro" algo crecidito y pensó, "me lo imaginé tal vez por el sueño que traigo", no le dió mucha importancia al sucedido, pero algo le sobresaltaba. Minutos más tarde detrás de su nuca empezó a sentir un vaho apestoso y caliente que llenaba todo el auto, y gruñidos de un perro adulto y al parecer muy grande. Paró el auto, se quedó quieto, asustado, con terror profundo y como ya esperándolo volteó y se encontró de frente con la cara de un espantoso y enorme Dóberman babeante, agresivo, con la mirada ya antes vista por él, si era el diablo, otra vez frente a él. Las pupilas del animal chispeaban de odio, con un color rojo ardiente como las brasas del infierno. El pobre hombre, que ya venía prevenido cogió un crucifijo bendito que trajo del Vaticano y se lo hundió en el rostro del animal, el cual se empezó a retorcer y a golpearse contra el auto, sin antes enterrarle los afilados colmillos en su brazo, por fin la puerta cedió y se abrió liberando a la horrenda bestia que se internó en los matorrales aullando, dejando al infortunado hombre temblando. Dice mi abuelo que terminó pasando la noche a las puertas de una catedral. DIABOLICA METAMORFOSIS Esta historia me la contó mi abuelo paterno, dice que le sucedió a un amigo que siempre ha sido perseguido por el mal. Dice que cierta vez, este señor circulaba por la autopista, ya que era agente de ventas o algo así; ya era muy noche, no sé a ciencia cierta la hora exacta, pero él ya llevaba mucho sueño. Entonces, a lo lejos divisó un pequeño bulto en medio de la carretera, y bajó la velocidad para ver qué era y vió a un pequeño cachorrito de Dóberman, regordete y alegre. Él se apiadó del perro y pensó "mejor me lo llevo y se lo regalo a alguien, si no lo var a aplastar los carros". Acto seguido lo subió a su auto en la parte trasera, minutos más tarde empezó a sentir un frío intenso dentro del auto y una atmósfera cargada. Empezó a escuchar gruñidos y volteó, se sorprendió de ver al "cachoro" algo crecidito y pensó, "me lo imaginé tal vez por el sueño que traigo", no le dió mucha importancia al sucedido, pero algo le sobresaltaba. Minutos más tarde detrás de su nuca empezó a sentir un vaho apestoso y caliente que llenaba todo el auto, y gruñidos de un perro adulto y al parecer muy grande. Paró el auto, se quedó quieto, asustado, con terror profundo y como ya esperándolo volteó y se encontró de frente con la cara de un espantoso y enorme Dóberman babeante, agresivo, con la mirada ya antes vista por él, si era el diablo, otra vez frente a él. Las pupilas del animal chispeaban de odio, con un color rojo ardiente como las brasas del infierno. El pobre hombre, que ya venía prevenido cogió un crucifijo bendito que trajo del Vaticano y se lo hundió en el rostro del animal, el cual se empezó a retorcer y a golpearse contra el auto, sin antes enterrarle los afilados colmillos en su brazo, por fin la puerta cedió y se abrió liberando a la horrenda bestia que se internó en los matorrales aullando, dejando al infortunado hombre temblando. Dice mi abuelo que terminó pasando la noche a las puertas de una catedral. LA CASA DE CAMPO Mi prima me contó cierta vez, que, en la casa donde ella vivía pasaban cosas malas, que ella presentía que ahí había algo, algo muy malo. Igual mi tía, que decía que desde que llegó a vivir ahí se sentía intranquila y se enfermaba seguido, que en las noches escuchaba ruidos, como rasguños en la pared, los perros aullaban hasta morir, y a veces cuando mi tía salía a ver qué pasaba, veía la figura obscura de un hombre bajo el zapotal de esa casa. Los perros aullaban al contemplar esa figura, y se retorcían en aullidos de terror. Bueno, así pasaba. Un día decidimos mi abue, mi hermana y yo ir como de día de campo a la casa de mi prima. Cuando llegamos, el lugar era muy bonito, completamente en el campo, cerca había un riachuelo, mucha vegetación, etc. Desde el momento en que llegué me sentí intranquila, no sé, como que había "algo" en el ambiente que no me gustaba nada. Lo raro era, que era en pleno día, como a las 12 o 1 de la tarde y se sentía un miedo.... una sensación de pesadez. Recuerdo que jugábamos con las Barbies en los lavaderos bajo una cobacha, entonces mi prima y mi hermana salieron a traer algo y me quedé sola. Empecé a sentir un miedo indescriptible, nunca había sentido algo así, presentía que algo o alguien estaba detrás de mí, viéndome, mirándome, entonces salí precipitadamente, con el corazón en un vilo, porque sentí que si permanecía un minuto más ahí, sola con "eso" atrás de mí íba a ver algo que haría que me muriera de terror. A la semana, mi prima y mi tía abandonaron la casa porque les contaron que ahí otras personas veían al Diablo, veían como que había un incendio, escuchaban gritos, y muchas cosas más, y alguien más le dijo que los antiguos dueños de esa casa, igual salieron huyendo de algo que los atormentaba, todos los días, día y noche. No sé a ciencia cierta qué sucedió en ese lugar, que hasta la fecha sigue inhabitable. EL EXORCISMO DE NADIA Esta historia que relataré realmente existió, no la podré contar tal y como fue aunque la realidad es mucho más fuerte e intensa que lo que yo te pueda contar de ello. Bueno pues resulta que mi madre tiene una amiga, la cual vivía con su hermano y su pequeñita sobrina recién nacida. En la casa que ellos tenían pasaban cosas horrendas. Todo empezó cuando nació la niña, por ejemplo, en las mañanas cerca de la puerta de entrada y en la del cuarto del bebé se encontraba una especie de baba amarillenta y fétida; ellos se cansaban de limpiar eso todos los días, sin embargo ahí estaba; luego en las noches no los dejaba dormir ciertos aletazos arriba de la casa, una vez el señor salió a ver qué era y no halló nada. Siempre pasaba eso, pero después las cosas empeoraron: la niña sufría de fuertes fiebres que la hacían terminar en el hospital, siempre estaba enferma, súper delgadita, y nadie se explicaba qué pasaba. Cierta vecina una vez les dijo que en su casa estaba el Diablo porque en las noches se escuchaban gritos desgarradores, rasguños, así como risas espantosas, o se veían sombras tétricas en las paredes. En fin, ellos no hicieron mucho caso hasta que la niña empezó a manifestar otra faceta: le daban convulsiones, se empezaba a retorcer o algo así, volteaba los ojos, sacaba espuma de su boquita. Ahora sí la llevaron con un sacerdote porque en el hospital no sabían qué tenía. El sacerdote dijo que la niña debía ser bautizada inmediatamente, ya que no se había hecho debido a sus continuas enfermedades, así se hizo, para lo cual mi mamá fue su madrina. Sin embargo no terminó ahí, la niña cada vez se ponía peor, y en la casa ésa era insoportable vivir. Para acabar pronto, se cimbraba todo el piso cuando la niña empezaba a retorcerse, las carcajadas se escuchaban a pleno día, y muy fuertes, la atmósfera que embargaba la casa era tétrica, aterradora, no sé... una señora que era algo así como bruja dijo que en esa casa había mucho mal, sobre todo en las condiciones del matrimonio que favoreció la presencia del mal y se quería llevar a toda costa a la niña. El señor era sacerdote antes de conocer a su esposa, hasta que la conoció, se enamoró perdidamente de ella y renunció a todo y se casó, y según eso propició el ambiente adecuado para tales manifestaciones. A la casa se le hicieron, no sé, como 5 bendiciones... y nada, hasta que por último, el sacerdote pidió testimonios de familiares y vecinos, y ordenó un exorcismo a la niña. El día había llegado, yo no lo vi pero mi madre me cuenta que fue intenso: fueron varios curas, cuando se hacía el ritual a puerta cerrada, se oían intensos rechinidos, blasfemias que salían de todas partes, un olor a podrido que inundó la sala, y ese miedo infinito que los embargaba, ese terror a lo desconocido. La situación estuvo muy fuerte, duró como 7 horas. Por fin cuando salieron pidieron inmediatamente una ambulancia para la niña que estaba horrible, tenía mucha sangre en su cuerpo y ya casi no se movía, afortunadamente se salvó. El sacerdote les recomendó que se cambiaran de casa, y ésa la vendieron. Lo extraño es que hasta la fecha está inhabitable, de hecho con sólo verla nadie se le ocurre vivir en ella pero ni regalada. Ahora la niña tiene como 19 años, está bien, es una chica sana en cuerpo y alma. HACE UN MES "Vivo en una casa donde hace un año y dos meses falleció el padre de familia (mi suegro). En todo este tiempo he oído golpes, gritos, estruendos, pasos, sonido de llaves, las luces del pasillo parpadeaban, me sentaba a leer un libro suyo (de su propiedad) y la luz me fallaba, y cuando me cambiaba de sitio la luz volvía, etc… He achacado todas estas cosas a su fallecimiento inesperado pues nadie esperaba que muriera, y lo he hecho después de que no encontrara origen a ninguno de los sonidos que escuchaba. En varias ocasiones los escuchaba yo sola, pero por fin una noche ese mismo sonido estruendoso lo escucharon otras personas (yo estaba durmiendo) y al fin alguien fue testigo de algo que sólo había escuchado yo. También en otra ocasión uno de esos golpes se produjo a plena luz del día justo al lado de mi hermana que había venido a visitarme y se quedó perpleja porque no lo habíamos hecho ninguna de las dos y estábamos solas (además no había caído nada que pudiese producir ese sonido de golpe seco sobre la mesa que estaba a la derecha de mi hermana) Hace unas semanas mi cuñado se casaba. Mi cuñado estaba terriblemente unido a su padre, trabajaban juntos y él se tuvo que encargar de la empresa de mi suegro cuando éste falleció. Su ilusión era casarse con su padre vivo, pero no fue posible. El día de la boda mi cuñado subió con su madre vestido de novio a la habitación de sus padres y se hicieron unas fotos allí donde había estado el ataúd de su padre. Mi marido les hizo dos fotos seguidas. Era la típica foto de familia donde el hijo debe posar con sus padres, pero el padre no podía estar. Sin embargo tanto mi cuñado como mi suegra pensaron que allí debía estar “él”. Mientras les hacían la foto, pensaban en su ausencia y en que la foto estaba incompleta sin el padre. Tras la boda hubo un convite donde los amigos de los novios y algunos familiares se quedaron de fiesta en el mismo local donde cenaron hasta casi las 6 de la madrugada. A esas horas ya estaban bastante borrachos con tanto alcohol y tanta fiesta, así que uno de los amigos del novio quiso hacer una broma y cogió –de otro salón del restaurante donde había habido una fiesta muy particular- un ataúd de cartón. El chico se tumbó sobre el ataúd de cartón y se hizo el muerto. Le hicieron una foto que pretendía ser divertida. Hace una semana revelaron las fotos y llegó la sorpresa. Se habían hecho muchas fotos, pero sólo tres eran distintas. En las dos fotos que madre e hijo se hicieron donde reposó el ataúd del padre (esas fotos familiares donde debía aparecer el padre y que ambos pensaron en él cuando estaban siendo fotografiados), apareció una potentísima luz blanca al lado de la madre del novio. La luz salía DEL SUELO (donde no hay orificios ni ventanas ni lámparas) tan potente que parece cegadora, y se difumina justamente arriba, como si fuera un ente con pies y cabeza (es decir, tenía el tamaño de una persona, un poco más alto de lo que debiera ser un padre, vale, pero estamos hablando de un ser espectral, no de un hombre vivo). No había forma humana de que apareciera esa luz, no había lógica alguna. Sólo que la cámara estuviera estropeada o que el carrete estuviera mal, pero curiosamente sólo tres fotos mostraban esa luz, el resto del carrete estaba “perfecto” (y esas fotos no fueron las primeras, de modo que se puede pensar que las primeras estaban en mal estado… pues no, no eran las primeras). Del resto del carrete sólo una foto mostraba esa misma luz: era la del amigo sobre el ataúd. Simbólico ¿no? Las he enseñado a amigos y familiares y nadie duda de qué es esa luz espectral. Sobra decir que tanto la esposa como el hijo “creen sin lugar a dudas” que aquella luz era la presencia del padre que “debía” estar en esa boda. Y yo no lo dudo, he oído muchas cosas en esta casa que no tienen explicación." PENSAMIENTOS QUE SE HACEN REALIDAD Hacía tiempo que no me ocurría nada raro así que esto fue una sorpresa. Esto me pasó en el verano del 2.001, hace poco. Un día pensé en mi primo (vive en Francia con su familia y hacía años que no sabía nada de él, ni siquiera noticias por parte de mi familia). Lo imaginé en casa de uno de nuestros tíos comunes. Acto seguido lo imaginé en casa de mi madre, visitándola, junto a su mujer e hijos, e imaginaba además a mi madre llamándome para que fuéramos a su casa y así reunirnos los primos en su casa. Una semana después mi madre me llamó por teléfono para decirme que mi primo estaba allí, que cogiera el coche y fuera a verles. Alucinante. Cuando llegué le pregunté dónde se alojaba y me dijo que en casa de nuestro tío común antes mencionado. Esto se quedó como un pequeño recuerdo en mí que resurgió cuando en septiembre me ocurrió otra pequeña curiosidad. Estaba cenando con unos amigos en un restaurante. Me levanté porque no me encontraba muy bien y cuando volví del baño y me senté ví ante mis ojos en una imagen muy muy muy fugaz, un tatuaje. No le dí importancia y seguí con la cena. Poco después mi compañera de la derecha se giró y me dijo: ¡Ah, ya me he hecho el tatuaje!. Se quitó el pelo de la espalda y me mostró un tatuaje. Muy bonito sí, pero yo me quedé con la boca abierta no por el tatuaje, sino porque lo había visto antes en mi mente. Recuerdo que lo conté en la mesa y fue muy divertido porque el tema se desvió hacia estos temas. LA CHICA DE LA CURVA La leyenda es conocida tanto en España como en Europa o América, y siempre es una mujer. Hay variantes: 1.- Se sube al coche de un conductor y en la curva avisa que es un tramo muy peligroso. El conductor pone cuidado y luego se da cuenta de que la autoestopista a la que ha recogido ya no está en el coche. 2.- La chica se sube al coche y le avisa que allí falleció ella cuando ya está en la curva, de modo que el hombre se asusta y sufre un accidente. 3.- Aparece para pedir ayuda porque ha habido un accidente y cuando el hombre baja se encuentra con que quien le ha avisado es el espíritu de la conductora que ha sufrido el accidente porque en el coche aún está su bebé. La historia que os voy a relatar le sucedió a un español. Es una mezcla del primer y segundo ejemplo, pero además tuvo consecuencias.... Recogió a una autoestopista en una carretera de Guipuzcoa. Llovía, y a dos metros de su coche el hombre vio aparecer a una joven de pelo larguísimo empapada por la lluvia. Lógicamente el hombre salió a socorrerla en mitad de la lluvia y se ofreció a ayudarla. La chica parecía estar en estado de shock, tenía la mirada perdida y cuando él le ofreció llevarla a algún sitio, ella se limitó a afirmar con la cabeza. Subieron al coche. En una carretera sin curvas un coche que venía de frente les deslumbró con sus luces y el conductor tuvo que dar un volantazo para evitar un accidente. Frenó justo antes de caer en un barranco. Respiró hondo y tras recuperarse del susto se giró hacia su derecha. Iba a preguntarle a la chica si se encontraba bien. Pero ella ya no estaba. Había desaparecido. En el lugar donde había estado sentada ella, estaba el bolso de la joven. Al día siguiente el hombre acudió a una comisaría de policía para devolver el bolso. Allí encontraron el pasaporte de la joven. Tras pocas averiguaciones descubrieron que la joven que había recogido el conductor llevaba varios años muerta. Había fallecido en un accidente automovilístico, posiblemente en la misma zona donde la noche anterior el hombre y el espíritu de la chica se accidentaron. El hombre no pudo soportar la idea. Dos años después el hombre aún estaba ingresado (y puede que aún lo esté) en la clínica mental Santa Águeda, de Mondragón. CAMINANDO SOLA A mi madre le han pasado muchas "cosas" desde que era niña, ahora contaré una de ellas. Resulta que cierta vez, que regresaba de ir a una presentación con su grupo de danza, cerca de la una de la madrugada, no había autobuses hasta nuestra casa y tuvo, muy a su pesar que caminar un buen tramo, entonces divisó a lo lejos a un señor que caminaba en su rumbo. Ella pensó "me pegaré cerca de él para no ir tan sola"; le dió alcance, y lo rebasó. Era una persona de andar vacilante que indicaba su ya avanzada edad. Mi madre le reiteró un saludo, el cual no respondió. Dos pasos más y mi madre verificó la hora, la 1:15 de la mañana. Al alzar la vista se impactó mucho ver al mismo anciano frente a ella a escasos 4 pasos. Volteó y no vio a nadie atrás. Sintió un escalofrío que le recorrió la nuca y la espina dorsal. En su estupor no se fijó y dió un tropezón que casi la hace perder el equilibrio, al alzar la mirada, ¡¡qué horror!! el anciano había desaparecido, y no había lugar para esconderse inclusive si hubiera corrido, lo peor que sintió fue al escuchar un impresionante silbido atrás de ella, que recordando viejas consejas donde hacían mención a ciertas jugarretas del diablo, echó a correr despavorida, sintiendo que en cualquier momento ese "ser" la alcanzara y no se... Jadeante llegó a casa, golpeando como loca la puerta, y jurando que jamás volvería a caminar sola en las noches. LAS RISAS DE LA BRUJA En el complejo de verano de la playa del Saler en el que hablo en el relato de "Los pasos", ocurrió algo más. La familia de Lorena se hizo amiga de otra familia numerosa, concretamente de dos hermanos: Belén y Miki. Belén era de la edad de la hermana mayor, y Miki salía aquel verano con Lorena. Aquel verano era el verano en que la prima Merche y el amigo de la familia estaban pasando un mes, y en esta ocasión no había padres que vigilaran los actos de sus hijos. Allí estaban Lorena y su hermana mayor (llamémosla Nieves), la prima Merche y el amigo de la familia (llamémosle Jorge), y los hermanos Belén y Miki (nombres también inventados). Decidieron jugar a la ouija y como no tenían tablero, Lorena se ofreció a hacer las letras recortando trozos de las tapas de sus libretas y escribiendo las letras con un rotulador gordo. Se pusieron alrededor de la mesa redonda rociando ésta con unas gotas de aceite para que el vaso se deslizara sin que apenas los dedos llegaran a tocarlo. Todo estaba previsto para poner las cosas fáciles al espíritu que viniera. Comenzaron riéndose y bromeando. Entonces Nieves se puso seria y dijo que ya estaba bien. - Concentrémonos de verdad. Todos le hicieron caso. Ya nadie se rió con aquello de "espíritu, si estás ahí, danos una muestra". A los pocos minutos Miki comenzó a golpear rítmicamente el vaso con su dedo. Estaba totalmente absorto con su mirada fija -aunque parecía perdida- sobre el vaso, y golpeteaba una y otra vez. Levantaba el dedo, lo dejaba caer sobre el vaso, y así repetidas veces. Lorena tenía a Miki al lado y le pasó la mano por los ojos. Miki respondió bajando los párpados para no abrirlos durante un buen rato. Pero lo que ocurrió fue más que espeluznante. En el mismo momento en que cerró los ojos, su dedó tocó por última vez el vaso, y acto seguido se desmayó sobre la mesa. Como pudieron trasladaron su pesado cuerpo al sofá y lo dejaron allí preguntándose qué le ocurría. Entonces se dieron cuenta de dos detalles: Por un lado, de sus ojos cerrados se deslizaban lágrimas, y por otro, de su boca entreabierta se empezaba a escuchar una risa... una malvada risa femenina que parecía propia de una bruja. Se asustaron sobremanera y Nieves le pidió ayuda a Merche: - Tú tienes poderes Merche, haz que despierte, haz algo por favor. Merche respiró hondo y salió al balcón para concentrarse en soledad. Era verdad, tenía ciertos poderes, no en vano decían que su propia madre era una bruja. Mientras tanto Belén miraba nerviosa a su hermano, Jorge y Nieves se miraban y se preguntaban qué era esa risa que salía de su boca, y Lorena, desde los pies de Miki, miraba hacia el balcón rezando para que Merche pudiera sacarlo del trance. Merche entró y se dirigió hacia Miki que seguía tendido en el sofá. Le cogió la mano, y con voz grave le dijo: - Miki, despiértate. Fue una orden. Y en un minuto los ojos de Miki estuvieron luchando por abrirse. Cuando al final lo hizo se sentía mareado y extraño. Antes de contarle lo sucedido, Lorena le preguntó qué había sentido: - Tenía frío y calor, todo se puso negro, y no recuerdo nada más. Mientras trataban de tranquilizar a Miki, Lorena se dedicó a desmantelar la mesa. Todas las letras se iban a ir a la basura, pero algo llamó su atención. Una letra había salído perjudicada con el aceite, estaba manchada. Lorena la levantó, era la letra "L". Con estupor comprobó que el aceite había formado lo que desde nuestra infancia consideramos un fantasma, ese que hasta te puedes comer en helado o que aparecen en los dibujos infantiles. El fantasma tenía una especie de boca hacia abajo. Al darle la vuelta a la letra comprobó algo más: por detrás, la boca sonreía. Miki había llorado y había reído... aunque no lo recordara. Las letras mostraban ambos estados de ánimo. Curiosamente Lorena no se percató de la relación entre estos dos detalles hasta que alguien, una amiga, lo relacionó y se lo dijo. Lorena cayó en la cuenta y desde entonces la historia le da más terror. Pero hay una cosa más en esta historia: dicen que al terminar una sesión hay que romper el vaso para que el espíritu se marche de la habitación donde se ha hecho la ouija. Ellos tiraron el vaso desde un tercer piso... y no se rompió. EL GATO No conozco a la persona que le ocurrió esto, ni siquiera de cerca, pero quien me lo contó fue una amiga de la víctima. Un amigo suyo fue a la casa familiar de otro amigo, y le invitaron a pasar allí la noche. Accedió gustoso y comprobó que le habían dejado para él solo una habitación alejada, pequeña y algo fría, pero donde tendría intimidad. La cama era algo dura y podía notar que el colchón estaba viejo y no era precisamente uno de esos modernos flex que tienen abajo un somier, pero no importaba, tan sólo iba a pasar una noche. Tampoco importaba aquel olor a viejo y a cerrado. Se recordó una vez más que tan sólo serían unas horas. Y la noche le reparó una desagradable sorpresa. Estaba ya dormido cuando le despertó una sensación de peso y ahogo. Abrió los ojos y sintió la presión en el esófago, una especie de peso muerto que le aprisionaba y le impedía respirar bien. De pronto ese peso cambió hacia otro lado de su cuerpo y hacia otro y hacia otro, y supo que alguien le estaba pisando... Ahogó un grito de terror y trató de relajarse. La experiencia terminó dejándole un miedo exacerbado en su interior que apenas le permitió conciliar el sueño de nuevo. A la mañana siguiente rememoró con escalofríos el suceso y supo que no lo había soñado, que alguien o algo había estado caminando por su cuerpo. Preguntó a su amigo a quién perteneció la habitación y éste le contestó que a su abuela, pero que no se preocupara porque ya no estaba viva. Indagando más descubrió que su abuela había tenido un gato que la adoraba. Y el fantasma de aquel gato, seguramente avisando al intruso que había usurpado la cama de la abuela, le había echo una visita y declarado la guerra. No hubo más guerra, por supuesto, porque el chico jamás volvió a dormir allí. LOS PASOS En un complejo de apartamentos de El Saler, en las playas de la costa Valenciana, veraneaba una familia cuyos padres no pasaban casi parte del verano allí porque tenían trabajo en la ciudad. Generalmente la casa estaba a cargo de la hermana más mayor pero en aquella ocasión la madre SI estaba. Pero cansada, tanto que se marchó a dormir y lo hizo en el salón de la casa. Mientras tanto, dos de las hijas (hermanas de nuestra querida Lorena), concretamente la mayor y la menor, estaban pasando un rato divertido abajo junto a dos invitados de la casa, un amigo de la familia de su edad, y una prima a la que llamaremos Merche (y que seguramente seguirá apareciendo por estos lares). Se divirtieron haciendo experimentos de levitación que no resultaron y viajes astrales que sí que dieron algún que otro fruto. Ya entrada la noche la hermana pequeña se marchaba hacia casa mientras el resto quedaba abajo, ya más tranquilos, mirando las estrellas. Entonces pasó algo: escucharon el susurro de unas pisadas, y muchos ojos atónitos descubrieron que las pisadas eran reales pero invisibles... estaban pisando el césped y se mostraban las huellas. Chillaron y corrieron hacia la entrada del edificio y entonces pasó algo más: las luces del edificio entero se apagaron y sobre él aparecieron otras luces, enormes, naranjas, casi fosforescentes, que venían en dirección al complejo desde la playa. No soportaron el miedo y corrieron escaleras arriba hacia el hogar, donde justamente la hermana pequeña acababa de entrar. Se escondieron en la habitación agitados tratando de no despertar a la madre y hablaron de lo que habían visto. Al día siguiente la madre les preguntó qué había pasado. Ella había presenciado algo pero no quería contarlo, antes quería escuchar las versiones de los hijos y amigos. Cuando terminaron de contar su experiencia, la madre les confesó que aquella noche entreabrió los ojos y vio, a través de la persiana no del todo cerrada y de sus agujeritos, unas enormes luces que se movían con mucha agilidad. Este sería uno de tantos sucesos extraños que presenciarían los componentes de esa familia. En esta ocasión, Lorena tan sólo recuerda algún que otro grito. Su ventana estaba totalmente cerrada y ella no había visto nada. ALGUIEN OBSERVANDO A la chica protagonista de esta historia ya la conocéis, es aquella a la que hemos llamado Lorena. Lorena solía pasar muchas horas sentadas frente a un libro o una máquina de escribir o unos folios porque le gustaba leer y escribir. Se metía en su habitación y pasaba allí el tiempo tratando de hacer algo productivo por simple placer. En ocasiones notaba como si alguien le observase desde atrás. La sensación era tan fuerte que no podía evitar volverse, y allí solía estar su padre, en el umbral de la puerta, observándola en silencio con una sonrisa en el rostro, posiblemente orgulloso de ver a su hija tan entregada a algo. - ¿Cuánto hace que estás ahí? -Le preguntaba. - Un ratito. -Contestaba él. Y así sucedió en muchas ocasiones. Lorena se acostumbró a saber que cuando notaba esa mirada en la nuca, insistente, invisible, detrás estaría su padre mirándola con cariño. Era bonito vivir una sensación así. Un día escuchó su nombre. - ¿Qué? -preguntó al tiempo que giraba el rostro. Se asombró de ver que no había nadie, y entonces se preguntó si había escuchado una voz de hombre o de mujer y no supo contestarse. No le dio más importancia y siguió con sus quehaceres. Volvió a ocurrirle, y esta vez notó que la voz estaba "pegada" a su oído. Quien hubiera dicho "Lorena" lo tenía que haber dicho en un susurro firme justo en su oreja. Pero no había nadie, estaba completamente sola en la habitación. Tampoco esta vez hubiera sabido concretar si se trataba de una voz femenina o masculina pero lo que sí tenía claro era que lo había oído lo suficientemente fuerte como para arrancarla de sus pensamientos. Su padre murió. Alguien le dijo que aquella casa estaba llena de espíritus que desde hacía mucho tiempo esperaban la llegada de su padre, y más tarde tendría oportunidad para comprobar si aquello era cierto o no... pero esta es otra historia, no quiero desviarme. Lorena estaba una tarde en su habitación cuando notó a su padre en el umbral de la puerta. Se giró porque sabía que estaba ahí, como siempre, y la sonrisa desapareció de su rostro cuando recordó que su padre ya no estaba porque había muerto. Sintió un escalofrío porque sabía que aquella sensación había sido tan vívida y tan fuerte como cuando el hombre estaba vivo, y no supo qué pensar. De nuevo y durante un tiempo, siguió escuchando a alguien llamarle al oído y también la mirada clavada en la nuca, pero de nuevo y durante todo ese tiempo que duró, allí ya no había nadie. LA VENGANZA Un verano de 1998 un joven al que llamaremo Alejo me pidió que le contara historias de miedo. Yo le pregunté si él tenía algo que contar y me dijo que conocía una historia que le había ocurrido el verano anterior a los padres de su novia (ella estaba en ese momento con nosotros y le horrorizaba contarlo así que dejó el relato en boca de Alejo). Se habían reunido varios matrimonios en una terraza a pasar la noche charlando mientras las estrellas (y quizá alguien o algo más) les observaban. En un momento dado ciertas bombillas de la terraza se apagaron y encendieron como hacen las propias estrellas. Alguien bromeó echándole la culpa a los espíritus. Todo quedó ahí. A la noche siguiente fueron a la terraza de otra casa siguiendo con la rutina veraniega habitual, y en un momento dado olieron a quemado y vieron humo. Asustados comprobaron que las llamas venían de la casa donde habían estado la noche anterior. Corrieron hacia allí y descubrieron que tan sólo ardía aquella parte en la que ellos habían estado sentados. ¿Fallo eléctrico que llegó hasta los sillones en pleno aire libre? ¿Unos espíritus cabreados porque les habían echado la culpa de algo que probablemente no habían hecho (¿o sí?).? Aquellas parejas llegaron a pensar que aquel trozo de la casa estaba embrujado y todos miraron con respeto aquel incendio extraño que no se propagó. LA VISION Esta experiencia le ocurrió a un joven francés y a su grupo de amigos. Me lo contó un verano y recuerdo la sensación de elevarme (¡¡¡estaba teniendo miedo!!! cuánto disfruté!) Pero vamos a la historia: Se habían reunido para hacer espiritismo y habían adecuado la habitación para que todo fuera más lúgubre. Les quedó bien, iluminados tan sólo por las velas encendidas, los amigos se dispusieron a practicar la ouija y durante un rato se estuvieron divirtiendo. Alguien les contestaba, aquello estaba animado. Entonces uno de los chicos comenzó a hacer cosas raras y todos dirigieron sus miradas hacia él. El francés que me contó la historia alzó su rostro y vió algo más... algo que los demás no pudieron ver. Dos fuertes manos aprisionaban la garganta del chico y apretaban, apretaban. La víctima abría la boca y buscaba aire pero nadie supo cómo ayudarle, tenían mucho miedo. El chico que observaba miró hacia arriba y vió al dueño de esas manos. Tras la víctima, estaba su propio padre muerto años atrás. El fantasma del padre que asesinaba al hijo más allá de la realidad... en forma de espíritu estrangulaba un cuello que los otros chicos veían desnudo, sin esas manos apretando y apretando... Al final ocurrió lo impensable. La víctima se soltó de las manos y corrió en dirección a la ventana para lanzarse al vacío. Los amigos actuaron rápido esta vez y consiguieron cogerlo de las piernas salvándole la vida. No sé qué habrá sido de aquel joven. LA MANO INVISIBLE Esta historia le ocurrió a una chica de unos dieciocho años que, según me confesó, apenas tuvo miedo. Y la admiro, pero yo sé que aquella no fue su única historia. Llamémosla Lorena. Alguna vez, en la familia de Lorena ya había ocurrido que a sus hermanas les habían acariciado el pelo, la espalda o incluso empujado... La noche en que le ocurrió a Lorena este breve episodio dormía sola. Compartía habitación con su hermana pequeña, pero ella no estaba. Se abrazó a la almohada, dejándose llevar por el sueño estirada y con el rostro hacia el techo. La almohada estaba agarrada por su brazo izquierdo, y allí permació todo el tiempo. Cuando ya estaba empezando a dormirse ocurrió: Un golpe seco debajo de su ombligo y encima de su pubis la despertó de golpe. Casi se levantó pero no lo hizo, tan solo permaneció quieta mirando a su alrededor y analizándolo todo: la almohada no había sido, seguía abrazada a su izquierda... estaba sola, nadie había tenido tiempo de entrar, pegarle y luego salir... Pensó y recordó otro episodio, cuando un fin de semana se había marchado con unos amigos a celebrar un weekend en una casa de Icona en mitad de una montaña de Ayora. Todos iban a ponerse hasta arriba de tripis, pero ella no lo hizo. Tenía el suyo, pero no lo tomó, simplemente lo guardó. La casa tenía apenas dos habitaciones: donde se dormía -un amplio cuarto donde había tirado en el suelo un colchón de matrimonio y una litera de madera-, y el salón, donde se pensaban correr la juerga. Menos una pareja que se marchó a la habitación, el resto permaneció en el salón tomando tripis, fumando porros y bebiendo alcohol. La fiesta no acabaría hasta el día siguiente. Lorena, por algún extraño motivo, no hizo nada de eso, y decidió irse a dormir. No era cómodo tumbarse allí con aquella pareja que -si bien no estaban haciendo nada- sí buscarían algo de intimidad, pero por algún motivo que ni ella sabía, Lorena decidió tumbarse en una esquina de la litera, con el cuerpo pegado a la madera, los brazos flexionados en dirección hacia su cabeza, sin apenas un sólo hueco por el que alguien pudiera hacer lo que hizo: tocarle el pecho. No recordaba si era el izquierdo o el derecho cuando me lo contó, pero sí recordaba la sensación de pánico que sintió. Algo había tocado su pecho como si lo amasara, y no había espacio entre sus brazos para conseguir tal hazaña. También en aquella ocasión, tras sentir un escalofrío en la espalda y notar cómo abría desmesuradamente los ojos por el miedo, analizó la situación. La pareja seguía tumbada en su rincón, y no había nadie más. Su determinación fue más que sorprendente. Se dijo: si tengo que sufrir alucinaciones, al menos que sea con un tripi en el cuerpo. Curiosamente, el resto de la noche no le ocurrió nada más. Se comió su tripi, bebió alcohol y se rió con el resto de su grupo. EL ANIVERSARIO Esta historia me la contó una estudiante de catorce años en un arrebato de intimidad. El suceso lo vivieron sus padres, a los que llamaremos Angela y Martín (recuerdo sus nombres reales pero ya sabéis...) Aquella noche Angela y Martín se acostaron como de costumbre. Martín se durmió rápidamente pero Angela tenía el sueño más flojo, de modo que cuando empezaron los arañazos ella los oyó y se puso alerta. Lo primero que pensó al oir ruidos que no supo identificar debido al miedo, fue que habían entrado ladrones en la casa. Despertó a su marido sin abrir siquiera la luz y le pidió que escuchara y mirara a ver si había entrado alguien al hogar. Martín se despertó, escuchó y dijo: "Son arañazos, será el perro". Sin apenas hacer movimiento encendieron la luz y vieron al animal dormido a los pies de la cama. No había sido él. Volvieron a apagar la luz pero esta vez se reanudaron los arañazos, y cada vez parecía más claro que se estaban haciendo en la puerta cerrada de la habitación. Martín dijo en voz baja a Angela que igual era un ratón, y que si era así, lo pillaría, porque los ratones, al ver una luz, se quedaban inmóviles momentáneamente. Y lo hizo, pero la luz demostró que allí no había ratones. Despertaron al perro, que se puso nervioso. Volvieron a hacer otra prueba y cada vez que apagaban la luz se escuchaban los rasguños sobre la madera de la puerta. Martín decidió abrir la luz y levantarse y, con bastante miedo, según confesaría, se dirigió a la puerta, la abrió y miró ceñudamente a ambos lados. Nada. Se dirigió hacia la cocina con Angela siguiendo sus pasos. Pensaban en los niños, no querían que se despertaran e intentaron caminar en silencio. Al llegar a la cocina Angela tuvo un pálpito. - ¿Qué día es hoy, Martín? Martín le dijo la fecha exacta. - Es el aniversario de la muerte de mi madre!. -Exclamó ella. Angela encendió una vela y rezó y prometió a su madre que por aquel olvido le haría una misa especial para ella. El resto de la noche no se escuchó ni un rasguño más. LAS LUCES Esta historia me la contó una chica de unos 16 años, y no le sucedió a ella, sino a su madre, una española que emigró a Alemania para buscarse la vida, teniendo que alquilarse una casa con su joven esposo que apenas tenía comodidades. Eso sí, tenía visitantes misteriosos. Al principio sólo eran sonidos, rasguños en la almohada que mantenía abrazada mientras trataba de descansar después de tantas horas de trabajo. Le asustó, cierto, pero mantuvo la calma y pensó que era su propio agotamiento el que la hacía tener alucinaciones auditivas. Los rasguños en la cama no son tan inhabituales ¿no?. Muchos los hemos oído. Son visitantes que quieren comunicarnos que "están ahí también, que no estamos solos". La joven vivió con esa extraña experiencia unos días y terminó por acostumbrarse, pero una noche ocurrió algo terrible. Estaba tumbada en la cama, descansando, su marido estaba afeitándose en el cuarto de baño, y de pronto unas lucecitas de un tamaño algo mayor que el de las canicas, blancas azuladas y brillantes, comenzaron a salir de debajo de la cama. Subieron, ascendieron hasta ponerse encima de ella, y bailaron. La chica las miró estupefacta, tragó saliva y respiró profundamente. ¿Qué era aquello? ¿De dónde salían? ¿Qué las producía? Y entonces las luces comenzaron a bailar con movimientos más bruscos, y una poderosa fuerza salió de ellas. La chica notó esa fuerza en puñetazos y patadas invisibles que la golpeaban y estampaban contra las paredes... Gritó, y su marido se cortó con la gillette. Cuando él iba a salir la puerta del cuarto de baño se cerró de golpe. La joven española emigrante sufrió una paliza que la dejó destrozada, y no pudo hacer una denuncia, porque en qué comisaría de policía iban a escuchar semejante historia sin echarse a reir. No volvió a ocurrirle porque volvió a España entre lágrimas y terrores. Durante años jamás contó la historia, y cuando lo hizo, fue para contárselo a su hija -mi confidente-, quien me confesó que su madre no podía hablar del tema sin echarse a llorar y a temblar. No es para menos. Su hija también lloró al contármelo. LA CASA ABANDONADA En un pueblo de la Comunidad Valenciana ocurrieron estos hechos cuya noticia llegó hasta el periódico. A mí me lo contó alguien del mismo pueblo. Cinco chicos se reunieron en una vieja y solitaria casa abandonada en mitad de tierras de huerta con el fin de hacer espiritismo. Lo prepararon todo, comenzaron, y como en cada sesión que se precie, uno de ellos, el portavoz, hizo la cuestión de inicio: "Si hay alguien que te moleste aquí, dinos quien es y se irá". El vaso indicó dos nombres, los dueños de los nombres se miraron sorprendidos y se despidieron de los otros tres. Volverían al pueblo caminando. Ya se verían más tarde. Dejaron a los otros tres con su sesión de espiritismo y conversaron por el camino. Cuando llevaban unos cien metros andados escucharon un ruido y se giraron: la casa caía derrumbándose sobre los tres chicos que se habían quedado en la sesión espiritista. EL VASO Y EL DEMONIO Tres amigas solían divertise haciendo espiritismo con las tijeras y el libro, pero un día decidieron hacerlo con un vaso y un abecedario (yo conocí a una de ellas, Amparo). Contactaron con un espíritu excesivamente parco en palabras. Constantemente se movía adelante y atrás, adelante y atrás, adelante y atrás, con moviemientos rápidos de una chica a la que estaba enfrente. Le preguntaron quién era y el vaso, con rapidez, se dirigió a las letras y deletreó d-e-m-o-n-i-o, y acto seguido continuó con sus movimientos rápidos, adelante y atrás, adelante y atrás, sin un leve descanso, rápido, insistente, adelante y atrás, adelante y atrás.... Al rato, más alucinadas que otra cosa y con la idea de que aquel espíritu fuese realmente del demonio, alguien se atrevió a preguntar: - ¿Qué estás haciendo?. A lo que el vaso, deletreando, respondió: m-e-l-a-e-s-t-o-y-f-o-l-l-a-n-d-o. Salieron corriendo de la casa y se quedaron con dos dudas: ¿era realmente el demonio? ¿estaba haciéndole el amor al alguna de las dos chicas a las que se les acercaba el vaso?. LOS NIÑOS ILLFURT En 1864 una familia comenzó a tener lo que se pensó que eran manifestaciones demoníacas. Hoy hubiera sido puesto en duda por científicos y seguido con interés por la iglesia pero en aquella época, que tuvo una duración de cinco largos años, la vida era distinta. Tal era el ambiente que en 1867 se autorizó que se realizara un contundente exorcismo con las consiguientes complicaciones. A los críos "poseídos" se les llamó los endemoniados de Illfurt (Alsacia) Los dos crios protagonistas de esta historia eran hijos de los Burner, que tenían otros tres hijos. Los supuetos poseídos se llamaban Teobaldo y José, y apenas tenían 9 y 8 años respectivamente en 1864. Teobaldo dijo ver al menos treinta veces a un espíritu al que consideraba su maestro, pero no era un ser físicamente humano, sino una imagen con patas de gato, pezuñas de caballo, pico de pato y cuerpo de plumas. Al parecer el fantasma sobrevolaba al chiquillo amenazándole con estrangularle, y el niño, tratando de defenderse, le lanzaba y luchaba contra él ante los ojos atónitos de los espectadores que sólo le veían a él. Lo que hizo creer a los demás que la visión era real aunque ellos no pudieran verla, es que el chiquillo capturaba plumas del cuerpo de su visitante que luego los espectadores veían, tocaban, olían (echaban una peste fétida) e incluso trataban de quemar sin éxito. Las similitudes con otros exorcismos al menos calificados como tal fueron las siguientes: una voz hablaba desde ellos sin necesidad de que movieran su pequeña boca, una voz adulta, masculina, que soltaba improperios contra lo más sagrado (respetando únicamente a la Virgen), y se reía del efecto que sus poderes hacían sobre el personal, como inundar la habitación de un calor sofocante que era insoportable incluso en el más crudo invierno. También producía en los cuerpecitos de los niños bultos terribles, con movimientos horrorosos haciendo de sus estómagos una visión traumática. Cuentan que se hinchaban hasta el límite y vomitaban espuma, musgo y plumas, cubriendo la habitación del olor fétido de las plumas sucias. A veces unía las piernas de los chiquillos como si tuvieran cemento y nadie tenía la fuerza suficiente como para separarlas. Tenían una rapidez nunca vista, y eran capaces de girarse en cuestión de segundos como si estuvieran accionados por un motor a propulsión, de forma que sus giros asustaban y sorprendían a la gente, y también demostraban momentos de rabia y enfado golpeando a destajo todo lo que había ante ellos, sin notar cansancio aunque se pasaran horas haciéndolo. Los chiquillos hablaban y entendían todo tipo de lenguas, latín, inglés, francés, dialectos españoles... Además mostraban conocimiento de lo que pensaban los demás o descubrían dónde había objetos ocultos, o incluso se permitían el lujo de avisar de la muerte de alguien del pueblo con el consiguiente estupor de los familiares. También les hacían partícipes de acontecimientos pasados que todos desconocían. Para enojar a los espectadores solían descubrir sus más oscuros secretos poniéndolos en evidencia. Los cuerpos poseídos reaccionaban ante el agua bendita con furor, y cuando la monja que les alimentaba dejaba caer un agota de agua bendita en sus platos desde otra habitación para no ser vista, los niños miraban el plato y se negaban a comer. Además sus cuerpos, yacidos o sentados, se elevaban por manos invisibles. Los sucesos acontecieron ante unas cien personas entre las que se encontraba gente seria y culta que no daba crédito a sus ojos. Los más incrédulos barajaron cientos de hipótesis pero jamás negaron lo que vieron. Otros hechos que sucedieron en este caso particular fueron los siguientes: Cuando trataron de colocarle a José una cruz, ésta se retorció en forma de equis (x). El primero de los niños en aceptar el exorcismo y librarse el espíritu que le poseía fue Teobaldo y no reconoció a las personas que el estuvieron observando. Volvió a casa y se comportó como un crío cualquiera. No recordaba nada de lo sucedido. Ese mismo mes del año 1869 exorcizaron definitivamente a José EDIFICIO DAKOTA El director Roman Polanski rodó "La semilla del diablo" en el Edificio Dakota (Dakota Building), situado en la 72nd Street West de Nueva York y construido en 1881. Polanski le llamó Edificio Bramford en la ficción, y allí situó la historia de un grupo de personas que rendía culto a Satán y utilizaban a una joven esposa (Mia Farrow) para que procreara al hijo del Demonio. Roman Polanski sufrió su propia versión de la película cuando los secuaces de Charles Manson asesinaron a su esposa embarazada de ocho meses, sin embargo vamos a centrarnos en el edificio que utilizó para el rodaje. Le llamaron Dakota porque en aquella época estaba tan lejos del centro de la ciudad "como el estado de Dakota". Ese es el origen de su nombre. Allí vivieron personajes ilustres, algunos con vidas difíciles, como Judy Garland, Boris Karloff, Leonard Bernstein y Lauren Bacall. También se dice que fue vivienda y lugar de encuentro para grupos satanistas de principio de siglo porque el solar donde se erigía (se erige, en la actualidad) se concentran fuerzas maléficas. Allí los extraños y pestilentes olores que no se sabían de dónde procedían y ruidos inexplicables consiguieron que muchos inquilinos terminaran por abandonar el edificio. Pero lo peor es que también muchos se suicidaron en el edificio Dakota. El 8 de diciembre de 1980 el edificio Dakota se hizo famoso en el mundo entero: un hombre asesinó en la puerta de su casa al ídolo de masas John Lennon VISIONES Y PREMONICIONES Esta historia la vivieron Marjorie Tillotson y su hija Hellen, de 26 años. Hellen vivía en un edificio de apartamentos al otro lado de la calle donde vivía Marjorie. Una noche, Helen dormía profundamente cuando se despertó al escuchar fuertes voces. Era su madre que gritaba "¡Helen ¿estás ahí? ¡Déjame entrar!". Helen se dirigió a la puerta y al abrir se encontró con su madre nerviosa. Marjorie quería saber por qué Helen había llamado a su puerta unos minutos antes. Helen miró a su madre estupefacta. Ella no había salido, no había ido a casa de su madre, no había llamado a su puerta. Es más, se había acostado a las 11 de la noche y no despertó hasta ese momento. Marjorie, alarmada, le dijo que aquello no era posible porque ella le había visto y había hablado con ella. Es más, según Marjorie, Helen le dijo que fuera inmediatamente a su casa sin hacer preguntas. Entonces un estruendo las dejó atónitas y madre e hija corrieron para asomarse por la ventana: en la acera de enfrente, había había un escape de gas y como consecuencia había provocado una explosión en el edificio donde vivía Marjorie!. Si en el primer caso Marjorie salvó la vida, aquí de nuevo hay un caso de premonición que... será mejor que leáis la historia: El 20 de octubre de 1966, una niña galesa de 9 años llamada Eryl Mai Jones, le dijo a su mamá que había soñado que iba a la escuela y al llegar vio que el edificio desaparecía, que "una cosa negra la había aplastado". Al día siguiente fue a la escuela como de costumbre y... medio millón de toneladas de carbón de deshecho se deslizaron sobre el pueblo minero matando a 139 personas, la mayoría niños, y entre ellos Eryl. LA REENCARNACION El hipnoterapeuta británico Arnall Bloxham hizo una regresión hipnótica a una mujer llamada Jane Evans y descubrió seis vidas anteriores, todas como mujer. Vida nº 1.- Era una mujer, Livonia, esposa de Tito (tutor de Constantino, quien sería emperador romano), hijo de Cosntancio y Elena. La pareja vivía en Eboracum, York, y un carpintero llamado Albano les convirtió al catolicismo. Livonia y Tito murieron violentamente durante el reinado de Diocleciano. Vida nº 2.- De nuevo era mujer, se llamaba Rebeca y era judía. Su personalidad era absolutamente distinta a la anterior. Rebeca murió asesinada en 1190 en la cripta de la iglesia de Saint Mary de Castlegate, York (se desconocía la existencia de dicha cripta hasta 1975, varios años después de que Jane se sometiera a la regresión). Murió en una masacre. Jane, con la voz de Rebeca, mostró el terror que sintió cuando los asesinos entraron en la cripta. Vida nº 3.- Mujer adolescente, de nombre Alison, trabajaba de criada para el mercader Jacques Coeur. Jane, con la voz de Alison, describió la residencia del mercader en Bourges, y habló detalladamente de la Edad Media francesa y de la vida de su señor. Vida nº 4.- De nuevo mujer, esta vez española y llamada Ana, era dama de honor de Catalina de Aragón en la época en que Catalina iba a marcharse a Inglaterra para su casamiento con Arturo, hijo de Enrique VII. Vida nº 5.- Otra vez mujer, decía llamarse Anne Tasker y ser costurera en Londres en tiempos de de la reina Ana (finales del siglo XVII y principio del XVIII). Vida nº 6.- Mujer dedicada a Dios, conocida como hermana Grace nació en el siglo XIX en Des Moines (Iowa) y fue internada en un convento de clausura. Según las investigaciones hechas a posteriori, hubo pruebas de un gran conocimiento histórico en su vida nº 1 (Livonia); en la 2ª vida (Rebeca) hubo algunos anacronismos, pero sólo el hecho de que hablara de una cripta que terminó por descubrirse que realmente existía años después de su regresión, ya era todo un éxito; En las vidas 3, 4 y 5 (Alison, Ana y Anne), no demostró nada notable aunque de nuevo conocía a la perfección el estilo de vida de aquellas épocas en que vivió. Y en la vida nº 6, no pudo comprobarse su relato porque en Iowa no se exigió inscripción de nacimientos para censo hasta 1920, y aunque había algunos, eran inexactos o incompletos. Aunque de nuevo Jane, con la voz de la hermana Grace, demostró conocimientos de hechos contemporáneos que a la propia Jane le eran desconocidos. ANGEL PROTECTOR Bueno, esta historia es real y ocurrió hace 2 meses. Estaba yo en mi cuarto cuando curiosamente mis lámparas se prendieron y se volvieron a apagar; en la noche yo estaba en el medio sueño, es decir cuando tienes los ojos cerrados y estás a punto de dormir pero todavía puedes distinguir bien los ruidos, estaba yo a punto de conciliar el sueño y de pronto unos pasos se escucharon. Como en mi cuarto hay alfombra se escuchó muy bien, la persona o cosa que caminara lo hacía con lentitud y calma evitando que yo escuchara los pasos pero el ruido me hizo despertar y como yo soy muy miedosa hice como si no hubiera escuchado. Cuando cerraba mis ojos los pasos volvían, pero cuando los abría los pasos cesaban. Yo me asusté mucho y bajé a platicarle a mi papá. Él me contó que en su trabajo unas monjas iban a vender cosas o rompope y había una madre que lo quería mucho y lo apreciaba, ella estaba enferma y cuando logró salir de la cama a vender la atropellaron y murió. Desde el día en que murió empezó a ocurrir esto y se prenden mis lámparas continuamente pero ya no me da miedo... será el espíritu de la madre que ronda por el respeto que le tiene a mi papá y para cuidarlo.

84
2
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.