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SargentoSanders

Usuario (Argentina)

Primer post: 7 feb 2014Último post: 7 feb 2014
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Poemas Kutxi Romero (Marea)
ArteporAnónimo2/7/2014

Buenas y santas para todos, en esta ocasión les traigo unos maravillosos poemas de José Carlos Romero Lorente, mas conocido como Kutxi, poeta y cantante de la banda española Marea. Extraídos de su libro León manso come mierda. Espero que lo disfruten tanto como yo. Quien Pudiera Quien pudiera ser requiebro de una voz que se revuelve en el fango, que ansía ser algo, y no mirada impasible, declaración de amor musitada al oído del que como yo, no quiere ser nada, si acaso, relente de luna ó piedra alada, pero hoy no, hoy no quiero ser nada. Mis Secretos Los secretos que yo conozco gritan a voces, son secretos que puedes oír aún estando sordo, secretos plasmados en mi semblante, de día y noche y viceversa, de pequeñas heridas, de grandes cicatrices, son puntos y comas de mi pequeña historia, de una vida, la mía, que cobra sentido al cruzarse con otra vida, la tuya, son secretos imperceptibles al oído del vulgar, del cotidiano, pero perfectamente escuchables al abrigo de los bares, de las melodías tristes, de noches de luna y sin luna, de los ojos verdes que tan bien conozco, de los caminos que anduve, pero cuidado, no los grites, nadie te entenderá, son como la locura, todos la ven, la oyen, pero nadie la entiende, son mis secretos, al fin y al cabo. Autocastigo No sé donde leí que en el invierno más terrible hay un verano invencible, algo así deben ser mis noches de autocastigo, de soñar contigo, de esa clase de inviernos quiero pensar que está hecha mi sonrisa insomne, la nada de mis bolsillos, a lo mejor de esos inviernos está trazado el contorno del abismo del que hablan los laureados malditos, los poetas de mierda, aunque lo más probable es que solo sean eso, un puñado de versos destinados al que sabe que su invierno no dará paso a ninguna florida primavera y que esta no precederá a ningún verano invencible. A Degüello A degüello, cruzando aranceles, cerrando puertas, salir corriendo, un silencio, que no otorga nada, ni a ti ni a mi, ríos de flujo y semen maniatados durante años que revientan y buscan, palabras, que el viento no arrastra, que pasan, que tapan los escombros de alguna revolución que no sirvió de nada, manchas, que afloran a la menor pizca de recuerdo, que desaparecen ahora, con aquella sonrisa que tampoco nos sirvió de nada, ni a ti, ...ni a mí. Bajo la Nieve De voluptuosas penas se hicieron las almas de los que desafiaban los más crudos inviernos, los que querían ver senderos bajo la nieve, los que dejaban el corazón a merced de las ventiscas de besos y caricias, que mostraban amores de callosas manos, de nudos atados a las formas caprichosas de nubes, solo ellos saben lo que significa libertad, aún siendo presos de narcisistas desidias, de vanos pensamientos, en ellos vi horizonte y destino, aunque de nada me sirvió, no puedo tener el brillo de sus miradas, la demencia de sus insomnes noches, no son mías las ansias de tirar muros ni de crear fronteras invisibles, mías son soledad y derrota, cobardía y recelo, atisbo de anhelo... y la nada... y la nada... Ando En sueños ando surcando espaldas, todas en una la tuya son, ondulándose como el trigo, hasta en pedregosos caminos cimbreando la cintura, haciendo un sexuado destino, un dibujo de la penumbra, en él alambro el desatino de quererte hasta la muerte ó por lo menos hasta el alba, y con mis malos despertares olvidarte cuando quiera ó cuando pueda mientras vadeo los ríos, los de siempre, los de nunca, de tus sueños, de los míos. Melifluo Aunque dudes de mis melifluos versos, de los abruptos caminos de mi alma, de la nada que fui, soy y aspiro, de mis grises sonrisas y torrentes de verbos, mitad y mitad, de los besos de humo, del amor de humo, del amor veleta, de las lunas de una cara, de mis traspiés provocados por la rutina del caer, del suave dolor del después con el anhelo del antes, tranquila, el alba se encarga de todo, la aurora no entiende de amor ni colores, derribará semblantes alegres, infectos bienestares, todo lo que nos den los plenilunios para bien será derribado, solo entonces te verás henchida de gozo y razón, mientras tanto trasegaré mis insomnes canciones de amor, para ti, como es mi deber. Serás suyo No pares, ejerce de viento, de marea, de cascada indomable, engaña al sueño con ansias hedonistas, mientras, la desidia pulula en torno al que descansa, al que mira atrás, trepa cuan enredadera por las tapias del abandono, ¿quieres ser suyo?, no siembres tu camino de rotas cadenas, ni llenes tus manos de aire, no distingas noche y día, no juegues a vivir, haz un romance con el tedio, estará yerma tu alma de la noche a la mañana y para siempre, ejerce de viento, de marea, o serás suyo, repito, suyo. Fin del Romance Se acabó, no queda nada, su corazón es un árido paraje, no suena nada, nada, lo que fue desbocado se amansa y domestica por si solo, solo dándole unas vueltas al minutero del comosiempre, dejando intacto el camino que se divisa al nacer, si acaso vertiéndole sinsabores, que no harán mas que enriquecer su rutina, acelerar la muerte del romance, que no hiedan las camas vacías, que mueran y entierren mil y una veces a los lacrimosos poetas, no encontrar penas en el fondo de los vasos, sumirnos en la duda de si existieron besos y orgasmos, hallar el sosiego del que huyo pero necesito, encontrarme y a cambio perderte, morir sin fallecer, palpar la calma, encontrar al fin el soñado olvido. Invierno No eran preguntas susurradas, eran súplicas y alaridos, creo que era el invierno preguntando por ti, un invierno al desuso, cálido, sumiso, cubierto de lodo, de oscura tez, con los brazos abiertos, un invierno despierto eternamente, un invierno errante, golpeando puertas y ventanas, tal vez buscando resquicios en tu alma, por encima de todo y a ras del suelo, un invierno al fin vencido, supongo que derretido y vuelto agua lo convertiste en sudor, en aroma a ti, condenado para siempre a bregar con tu recuerdo, a desistir como tantos otros de tenerte, a marchar mirando hacia atrás cada dos pasos, tu lo miras, impasible, sonríes, te recuerda a ti misma, en otro tiempo. ¿Amor? Que sabrán los poetas y sus míseras bocas de amor, que doctrina habrá en acariciar pieles desde sus versos de mierda, sus falsas vidas, sus supuestos afligidos semblantes, de sus torturadas vidas me río yo, porque yo he visto poesía en las caras y los días de los míos, en callos y sudores, en enfrentadizas miradas a un mundo que no vereis ni en el más abyecto de vuestros sonrosados sueños, en pieles tatuadas por soles navajeros y vientos del sur, yo he visto poesía en madrugadas en vela, en las paredes de mi casa, he visto poesía huir de papeles, dogmas y métricas, poesía sin lágrimas, sin malditismos ni presunción alguna, una poesía de pan y agua, de te quiero porque sí, la que me trajo vida y se la llevará, la que te ofrezco, mundo de mierda, mientras viva. De Mimbre Yo se porque retumba la tierra en cada uno de sus pasos, aun sin acabar de zurcir las heridas de sus maldormidas noches, resquebraja el suelo con atroces embestidas, sumido su corazón en el más absoluto de los ostracismos, sus latidos surcan el cielo y caen a plomo, se embriaga de nada y la nada trenza, haciendo de la nada un ser latente, y a mi, aunque inmóvil, nimiedad a su lado, me place ser polvo del rincón de sus penas, me enorgullece ser algo etéreo en su alma, amo y señor de sus perdidas miradas, cuidador de su corazón de mimbre, que, aunque arrecien los vendavales , se doblará antes que partirse. Me Perderé Me he de perder, aunque sea en esquivas miradas que ahondaran en mi en el peor de los momentos, en esos besos volátiles de parasiempre con la luna y nomeacuerdo con el alba, en una inequívoca carrera contra todo, contra todos y a por ti, en la punta de las lanzas de los versos envenenados, de mis hipócritas poesías, me perderé para poder encontrarme, aunque solo, lo sé, donde no habitan abrazos, ni lunas, ni soles, ni nada, donde duerme el abandono, donde no tiene cabida la pena, correré campo a través dejando atrás silencios y malestares, a por la locura de la indiferencia, del no querer, del olvidar cada segundo, de la felicidad de la ignorancia, tu me esperarás en vela, sabes que no tardaré, acogerá tu hombro mi llanto, roto en mil pedazos, todo encajará de nuevo, volverá a doler la vida.. Humo Se va mitigando el clamor, el tronco se torna ceniza y con ella el humo, el que sabía que llegaría, con el que tejeré mi destino, con el que procuraré olvidarte, llega y se vuelve niebla, no, no fuerces ni el corazón ni el alma, no intentes verme, contempla abatida y atónita el cotidiano espectáculo del fin del amor, mira en mi la prepotencia de un ser en la lucha contra el dolor, aun a sabiendas de que me corroerán las entrañas los abrazos sin hallarte, volveré a fabricar mi sonrisa de barro, emergerá un ignominioso orgullo de las heces que hace tan solo unos minutos fue, se impondrá la hipocresía del olvido del querer en mi, mientras se disipan las brumas seré piedra, se hará la luz y no seré, tal vez tu seas. Anónimo Ser En una perdida batalla intenté desenmarcar la vida a golpe de pluma y raído verso de ventanales y rutinas, en un surrealista poema de la mediocridad del poetastro que soy, en el tedio que yo mismo adherí a mi piel, cercando un sueño universal que todos los soñadores egoistas creemos de nuestra propiedad, intentando poner el opaco amor al trasluz, haciendo de tripas corazón con el trajín del querer, trasegando mi mísero verbo y golpeándolo contra sordas voluntades, en definitiva, transformar en materia el algo etéreo de mi asquerosa existencia, negándome una y otra vez a rodar en el circulo del fracaso que me asedia y me acogerá a manos llenas para llevarme con vosotros, realzar la paradoja de mi escapar del mundo habitando en él, encontrar significado a la existencia, extinguirme a los ojos de la humanidad, saborear la libertad del anónimo ser. A ti A ti te escribo, si, a ti, al que hay detrás de esa aterrada mirada, a ti que hiciste reino y lecho de la inmundicia del vivir, al que traza malformadas realidades con la dureza que te supone un simple amanecer, a ti que hiciste de la rutina un de vez en cuando y de la tristeza un guijarro en el bolsillo, tu que borraste eslabones y cerrojos mereces verbo, verso y beso, a ti que te taladró el despecho, que te desconchó el querer la pared del miedo dejando a la vista infinitas tormentas de luz y vida, tu tendrás mas que tinta, tendrás recuerdo. Me vuelvo tu Al girar sin sentido en torno a ti recojo el beneplácito de tus flujos y mentiras, el utópico sueño de la felicidad escapando de la tentación de los torcidos caminos, formando con mi existencia una raya más en el muro de la prisión de una hedionda vida, fingiendo a todos los oidos el orgasmo de una humanidad radiante, borrando de las lineas de mi mano tedio y hastío, pena y tristeza, marcando en el lodo todos y cada uno de mis seguros pasos, hacer que chispee mi mirada al encontrarse con vuestras puercas vidas sabiendo que hasta encontrarte la mía fue igual de insignificante, sin secretos ni hazañas, al girar en torno a ti me vuelvo mentira, cambio de piel, me vuelvo tu. Otro Amor La pesadilla del perderte me halló al encontrarte, con tu claridad trajiste un algo oscuro, la sombra de la desdicha martilleando en mi supuesta felicidad, la neblina del rencor, el regocijo del dolor ajeno cuando uno se sabe con el poder en las manos, porque me tienes a tu merced, enmarañado en tus deseos, me tambaleo y rijo al compás de tu voz y tus latidos, me despeño y fallezco en tus dudas, no me reconozco en paz ni en soledad, solo en el bravío cabalgar a tu lado encuentro un yo con sentido, tal vez a tu marcha me vuelva humo, a lo mejor ni siquiera muero, simplemente iré desapareciendo a los ojos del mundo, aunque puede ser que vuelto aire me inhalen otros besos, me absorba otro amor, ¿otro amor?, otro amor. El sueño eterno Intenté abrir un butrón en la pared del sueño, lo logré y al amanecer era una aparición divina, todo dignidad, todo razón y elocuencia gritándolo a los cuatro vientos, a pleno pulmón, recién pintado e intocable, con la palabra de barro, con saliva en la sien, de miembros destructores y apariencia esquiva, un ente superior, la más temida de las verdades, el no querer despertar personificado, la más cobarde de las existencias, un orgulloso excremento de la vida, la pantomima de la soledad multiplicada por millones, un alumno aventajado de la mayor de las traiciones, el soplo inexcusable de los aires de grandeza, intenté volver atrás, acorralado por las envidias de otros seres como yo, más los agujeros del sueño solo son de ida, me uní a los desdeñados gritos y golpes de los que claman piedad encerrados en el sueño eterno, a los que murieron en vida, bañaré los recuerdos con las lágrimas del arrepentimiento que rehuí despierto, mantendré viva la llama del rencor hacia los insomnes, os esperaré siempre pues se que vendreis, a dormir conmigo.. Cera Ahora que tengo lo que siempre anhelé, hoy que llevo en volandas mi tortuosa prisión, en este preciso momento en el que las rejas se vuelven etéreas envolviéndolo todo con violáceas ojeras de triunfo y difusos recuerdos, pierdo irremediablemente lo que tuve, me saco los ojos intentando distinguirte pero entre aire y tormentas te empeñas en fundirte como cera sumando una más a la lista de perdidas batallas, dejando que de mi último paso antes de rendirme, redimirme al pasar de los segundos, de los minutos, de las horas, de los años, colmado de safisfacciones abrazar la tristeza, trasegar con vientos y recuerdos forjados por mi, siempre en soledad, ¿sugieres que embree mis pies clamando de puerta en puerta?, ¿quieres ser carcajeante testigo de mi decadencia?, no daré pie a que mi fracaso sea algo palpable, ya estoy preparando mi entrada triunfal en ti, yo también seré cera, me fundiré contigo en un insoportable beso, un cariño que pasará tan desapercibido como desapercibidas pasan nuestras vidas cuando nada somos, el beso de la nada ha de ser mi beso... puesto que la nada soy. Poeta Junta las manos y espera, no tardarán en llegar las despedidas, los adioses que desconoces y temes, se irán como vinieron las alegrías y desdichas, por la puerta del balcón, por cualquier ventana, en medio del más placentero de los besos, transformando un orgasmo brutal en el más grande sinsentido de tu vida, ¿y entonces que harás?, dime, romántico de corazones perdidos, dime, bufón, marioneta de mil almas, tu, que te autodenominas poeta, ¿qué harás con tus versos sin su olor, sin su piel?, ¿acaso mitigarán el dolor de los que no quieren escucharlos?, ojalá revienten en tu boca, ojalá te ahoguen la soledad y el abandono salidos de tu propia tinta, de tu propio papel, porque como tu bien sabes, los poetas no podeis dar nada, solamente palabras, para que podamos saborear vuestras insulsas experiencias, la falacia, la mentira de vuestras vidas, sin la calidez del amor sois menos que nada, igual que los demás mortales, así pues fallece en tu palabra, llora en soledad, conoce al fin el dolor, poeta. Mañana Se que te preguntas sobre mi risueño rostro cuando el cielo amaga cerner, tu deberías saberlo, quien mejor que tu conoce las punzadas del sufrir cuando las bocas y oídos no aciertan a comprender, no existe el que, como tu, se corone principe de las noches en vela, orador del sinsentido, maestro de la desazón del vivir, no hay nadie que conozca mejor que tu el sabor de la saliva de la boca de la pesadumbre, en ti se refleja el suicidio del amor, una muerte premeditada del cariño, mañana serán palabras desconocidas, vagos recuerdos, gritos inaudibles, mañana serás roca cayendo en un alud contra el mundo, mañana comprenderás mi regocijo cuando amenazan cielos grises, te unirás conmigo en el despeñarse por las laderas del no sentir, y así, transformarnos en materia inerte, ver como pasan generaciones, observar nuestra salvación en la destrucción de otros, sabernos a salvo de la vulgaridad omnipresente de los humanos, lograr una victoria silenciosa, sin muertos ni batalla, serán derrotados sin saberlo, mañana. Como yo Son los restos de saliva escarcha en la piel cuando no acierto a recordar artimañas, melosas proposiciones, el olor de noches todavía presentes bañadas de un algo que tu llamarías amanecer, son vidrios húmedos las miradas cuando decaen las pasiones, son cartón piedra los recuerdos, solo la nada prevalece, intento beber de ella, paladear su esencia, ser un cupido de plástico a los ojos del amor, golpe a golpe esculpirme, como humo de tabaco desvanecerme, paso a paso desandar, día a día desvivir, año tras año desconocer, mirar entre los dedos como se pudre un mundo que hicieron demasiado grande para mi, hacer de mi palabra aurora boreal, granizo de estrellas, supuestamente impresionante, pero a cambio predecible, efímera, como los poemas, como las vidas, como la nada, como el todo, como yo. Ruido Un ruido indescriptible de caducas pasiones agonizantes estrellándose contra el suelo anuncia la llegada del otoño al alma, un estruendo solo comparable al que forma la algarabía de los corazones perennes, sonidos mundanos y compatibles, sonidos que actúan como ácido en mi, melodías enloquecedoras, de las de bailar en soledad, aún así deben haberos ensordecido, no entiendo la impasibilidad de vuestros rostros, no se como no danzais hasta caer exahustos, si no os apresurais se irán, como todo se va cuando no se aferra como si en ello nos fuera la vida, se irá la banda sonora de vuestra existencia, o quizás se transforme en el compás que os guiará a la muerte, en todo caso parece no importaros, yo por mi parte seré la nota perdida, el desafinado aliento, desacompasado bailarín de ese vals monótono de la vida, ritmo indescifrable y sobrante en la partitura del día a día, pero nunca indiferente, expectante, atento, tarareando la canción que no quereis escuchar, mi canción. Si Despertara Si despertara le diría que fui yo, si, yo, el que dibujó su cuerpo en ese colchón que parece esclavizarla para siempre, el de los besos livianos, el de la sonrisa gris, el de la mirada triste, el que arropó sus labios haciendo con mi saliva un ferreo escudo con la palabra amor, ¿qué te enmudeció?, si lograras despertar quizá se secarían mis ojos, cesaría el temblor, se inundarían las desérticas hojas de ríos de esperanza, de nuevo los versos, de nuevo un poeta, todo cobraría sentido, si despertaras yo daría el empuje necesario para el renacer de tu alma, sería el golpe de pincel que daría el toque definitivo al lienzo de tu vida, el que le dio brillo a nuestros ojos... ¿te acuerdas?... Felicidad Se fue, ni como, ni porque sé, pero se esfumó, como vi vida y mis actos y mis palabras y mi mísera existencia se van al vaivén de los péndulos, al traqueteo del tren de las mañanas, al taconeo de los pasos de los días, y a la voz de mando de una autoritaria luna me encamino cegado y desvelado tratando de buscar el ansiado sentido de las cosas, la esencia del estar, mas una y otra vez me despeño calle abajo, enmudezco ante tanta estupidez, me acoplo al puzzle del gentío y el bienestar derrochando mis grises sonrisas, mis escépticas miradas, aunque eso sí, guardando un ápice de mi pálida esencia para ti, derramándola sobre nuestro camino, escribiendo con ella la palabra felicidad en nuestros rostros y repitiéndola cien mil veces a gritos, dios mío que lúgubre suena, que triste, que falsa y que real a la vez, incesantemente, recordándonoslo, estais vivos. Tierra Cuando haya caricias sin asperezas dejaran de arder los poemas, cuando existan corazones romos, sin aristas, conoceremos el sabor de los besos, cuando se diluyan los soles de pena en charcos de sudor sabremos de una vida verdadera, entre tanto seguimos limando las esquinas del alma, ignorantes, destrozados, pero paradójicamente erguidos, como si la desolación fuese algo voluble, negando a aceptar la pequeñez de nuestro sino, desechando la posibilidad de que los sueños e ilusiones sean solo eso, sueños e ilusiones, de que el destino sea una vana quimera, el único destino existente es el de esperar, y cuando llega lo que esperamos fijar otro punto en el horizonte, otra meta, y esperar de nuevo, y cuando lleguen los anhelos preguntarnos si mereció la pena, si no es demasiado tarde para sacarle brillo al existir, comprender la sinrazón de ser algo dentro de un algo al que nada le importamos, él solo gira, ajeno e indiferente, mientras nosotros nos matamos por vivir, él solo gira, sin saber que se está pudriendo, él solo gira. Nunca Creí estar preparado, más me sorprendió, una vez mas, esta vez con el rostro lampiño, con impúberes maldades, en una ingenua infantil batalla, arrojado y recogido para arrojarme otra vez, con la seguridad y aplomo del que no ha visto nada, del que afronta las caídas y magulladuras con la condición de que sean un aprender, de guardarlas en los cajones del alma para echar mano de ellas en desvencijados futuros, nunca se está preparado, somos virutas de un mundo tallado a la medida de alguien que hace tiempo que se fue, alguien al que nadie conoció, nunca estamos preparados, siempre nos coge desprevenidos y nos hace caer, sin ni siquiera despeinarse, con un parpadeo vertiginoso como de ala de colibrí, yendo y viniendo de unos a otros, muriéndose y matándonos, queriendo y haciéndose querer, haciendo notar su presencia en cada uno de los amaneceres, desnuda, la vida. Solos Al crepitar del fuego salimos corriendo, solos tu y yo, cuando todos dormían, entrelazadas nuestras manos, anudados los corazones, silbando la melodía del ser libre, engañados, por nosotros mismos, creyendo ser únicos e irrepetibles, pero solo siendo nada en pos de la nada, más no importa, nos sabemos fracasados, solo puntos suspensivos, solo corrientes de aire, solo intervalos entre una luna y otra, solo silencio, solamente solos, yo contigo y tu conmigo, incomprensible trajinar de cuerpos, pero solos, amando, sin saberlo, a la soledad, tu conmigo y yo contigo, pero solos. Que tengas suerte Entre adoquín y adoquín, en el leve intervalo que dejan los besos cuando son de verdad, en el suspiro errante del no conocer fronteras, en el conocerse en los pasos, de la mota de polvo de un segundo nació mi futuro, pausadamente, acariciándome el pasado, tejiéndome el presente, moneda a cambio de aroma, una despedida con arrugas, sabia, un susurro con manos brillantes, que tengas suerte, payo de ojos cansados, que tengas suerte. (A la gitana de León de la rama de romero, que tengas suerte) Yo lo llamo amor Llámalo Enero, o invierno si prefieres, llama como quieras al temblor, yo lo llamo amor, ingenuo de mí, amor, a la razón de mi desespere, al beso salado en las mañanas, al puño agrio en el estómago de las noches, al magnetismo de tu mirada, amor, al olor a barniz de los abrazos de la vida, a los atardeceres color orina, a los infranqueables escalones en los que me muero, al calendario que mato con mi nombre, con el tuyo, amor, a las heces a las que me sumo en mi cotidiano existir, a la melodía del yunque en una primera vez, al reguero de lagrimas de la última vez, al imborrable recuerdo de las despedidas, amor, al odio, al rencor, que no son más que los hijos del abrazo, del tequiero, amor.

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