SantosBiasati
Usuario (Argentina)

“Cada día sabemos más y entendemos menos.” Albert Einstein El ser humano durante su evolución fue creando artificios que le permitieron darse cierto grado de confort. Estos utensilios tienen un verdadero y justo reconocimiento, pero otros inventos de igual envergadura han sido solapados, vaya a saber uno con qué oscuros y pérfidos intereses. Las siguientes son algunas de las invenciones dejadas en segundo lugar, a las cuales les brindamos estas sentidas palabras como homenaje y bla bla bla bla… Mutis por el foro (aplausos, se apagan las luces y comienza la proyección). El bidet: Este adminículo no sólo garantiza la higiene en partes inaccesibles del cuerpo humano, sino también calma pasiones solitarias e invita a conocer placeres insospechados. Las poleras: Prendas de vestir que conjugan un suéter con un bufanda, creando un único y coqueto abrigo que evita además el uso de inútiles moños, corbatas y cuellos Mao. La aceituna rellena: Prodigio de la ingeniería alimenticia quien, mediante el uso de rayos láser, posicionadores satelitales y mano de obra robótica, logra hacer una incisión milimétrica en el fruto del olivo, extraer en forma quirúrgica el carozo para llenar el huequito con cositas ricas. El fernet: Bebida espirituosa fabricada con hierbas de las sierras y algo de magia. Era la preferida del compañero Ernesto “Che” Guevara. Paradójicamente fue él quien descubrió que con Coca Cola sabe aún mejor. Se dice que por el uso de esa bebida capitalista fue abandonado en Bolivia por sus congéneres del Partido Comunista de Cuba. Los choripanes: Delicia gastronómica autóctona, generadora del genial y sabio refrán “Lo que se come se cría”. La granadina: Bebida que por su místico y mítico sabor es parecida a la hidromiel; aunque su ingestión no garantiza el ingreso al Walhalla para una fiesta con las valkirias. La polenta era la marca “Jovial”, en envase de vidrio y tapada con corcho. Los haikú: Letras pequeñas, un nuevo continente en blanco papel. Las tuqueras: Este artefacto fue creado por alguien que se percató de que era evitable quemarse los labios interponiendo algo, que permitiese el paso del humo, entre la boca y el pitillo en cuestión. Cuando se lo imaginó le dio risa y después un ataque de hambre. Las Melba: Las únicas galletas merecedoras de la etiqueta de delicatessen, esto es irrefutable. Las puteadas: Estas son diferentes a los insultos, no en su concepción pero sí en su intención maliciosamente innovadora. Por ejemplo: sos un imbécil es un insulto, y sos un reverendo pelotudo es una hermosa puteada; ambos tienen la pretensión de vituperar en su concepto inicial, pero las variaciones le dan un lirismo a la puteada que el insulto no tiene. El ser humano inflable: Hecho originalmente para paliar la soledad de navegantes errantes, astronautas, cosmonautas y exploradores árticos con su charlas y ocurrencias; pero resultó un tanto parco y melancólico. Entonces derivó en la muñeca inflable, que tiene otras funciones aún más nobles, gozando de gran popularidad. El calzador: Sin esta herramienta los mocasines no existirían, ya que sería muy improbable poder ponérselos correctamente debido a la complejidad de su diseño ergonómico, sobre todo los de color guinda con hebillas doradas. La cubetera: En sus inicios el ser humano tenía cómo transportar el fuego, en cambio el hielo era todo un problema. Hasta que un esquimal llamado Nanuk (homónimo del protagonista del primer documental audiovisual de la historia) ideó este implemento. Al no tener los materiales idóneos para su fabricación (metal o goma) usó hielo, que abunda sobremanera en su lugar de origen. El porno free: Esta maravilla que brinda Internet nos permite acercarnos a esa rama del arte aún no reconocida. Y así disfrutar del trabajo de grandes y talentosas artistas de la talla de Mia Khalifa, Lela Star y Linda Lovelace de manera libre y gratuita. Estos fueron algunos de los inventos que, aún estando en segundo plano, demuestran que por su ingenio y utilidad son imprescindibles para la vida del ser humano. Fin del comunicado y del mensaje.

- Hola amor - Hola - ¿Dónde estás? - ¡En San Juan! - Pero si a vos no te gusta tirar piedras - ¡Pero a vos si mi amor! ¡Feliz cumpleaños tombino pecho frio! - Hola amor - Hola - ¿Dónde estás? - ¡En Las Heras! - Pero si vos querías tener tu celurar por mucho tiempo - E AMEO QUE PASO CARETA - Hola amor - Hola - ¿Dónde estás? - ¡En la fiesta de El Mendolotudo! - Pero si vos siempre los bardeás y decís que son una mierda - ¡Pero los leo siempre y me rio en secreto! ¡Feliz cumpleaños mi amor! - Hola amor - Hola - ¿Dónde estás? - ¡En un trole! - Pero si vos siempre querés llegar a destino y no quedar varada porque se rompe una unidad - ¡Pero estoy al pedo todo los días y ahora estoy parada en la San Martín esperando que otro nos recoja! ¡Feliz cumpleaños mi amor! - Hola amor - Hola - ¿Dónde estás? - ¡En la baja del CRICYT! - Pero si vos odiás las picadas - ¡Pero vos no porque siempre manejar con gorra y un brazo afuera de la ventanilla como un pelotudo bárbaro! ¡Feliz cumpleaños mi amor! - Hola amor - Hola - ¿Dónde estás? - ¡En el Malvinas por romper todos los mijitorios! - Pero si vos odías la violencia en el fútbol - ¡Pero vos no mi panadero de mi vida! ¡Feliz cumpleaños mi amor! - Hola amor - Hola - ¿Dónde estás? - ¡En una mina a punto de derramar cianuro! - Pero si vos cuidas el medio ambiente - ¡Pero estoy en San Juan! ¡Feliz cumpleaños mi amor! - Hola amor - Hola - ¿Dónde estás? - ¡Dentro de la casa en medio de un temblor! - Pero tenés que salir afuera - ¡Pero antes tengo que publicarlo en Facebook! ¡Feliz cumpleaños mi amor! - Hola amor - Hola - ¿Dónde estás? - ¡En la campaña de Lucas Ilardo! - Pero si vos sos radical - ¡Pero quería ver como ensuciaban todo Godoy Cruz con las pegatinas inmundas por ej en la ex Bodega Arizu! ¡Feliz cumpleaños mi amor! - Hola amor - Hola - ¿Dónde estás? - ¡En una protesta contra los que comen animales! - Pero si vos usas calzado de cuero animal - ¡Pero no me entiendo una chota! ¡Feliz cumpleaños mi amor! - Hola amor - Hola - ¿Dónde estás? - ¡En el canal apunto de salir al aire! - Pero si vos no sos periodista - ¡Y A VOS QUIÉN TE PREGUTÓ LA VEROSIMIL CONCHA DE TU HERMANA! ¡Feliz cumpleaños mi amor! - Hola amor - Hola - ¿Dónde estás? - ¡Acá en el Canal 7 a punto de saludarte en el programa de Gisela! - Pero como hiciste para llegar - ¡Me tomé dos bondA PARTIR DE ESTE MOMENTO CADENA NACIONAL POR LA INAUGURACIÓN DE UNA PELELA PLASTICA EN SALTA. HOLA A TODOS Y A TODAS. - Hola amor - Hola - ¿Dónde estás? - ¡En la esquina re dura - Pero si a vos no te gusta la merca - ¡Pero a vos si DAME CON MARIANO LA PUTA QUE TE PARIO O TE ROMPO TODO GIL DE MIERDA!

¿Viste cuando pasan tu programa preferido en la tv y no ves la hora de que empiece? Y cuando empieza no querés ni que la mariposa más hermosa del mundo vuele sobre tu cabeza. Bueno, a mí me pasaba con este programa. Cenaba muriéndome de risa hasta el punto de haber tirado empanadas capresses por los orificios nasales. Mi primera experiencia de expedir comida por el cuerpo me la hizo sentir Cha Cha Cha. Para la pobre alma en pena que no fue púber/adolescente/adulto en esta época: este grandioso programa fue conducido por los inconfundibles Alfredo Casero, Fabio Alberti y Diego Capusotto junto a un gran elenco. Una serie televisiva con un humor sumamente surrealista, absurdo y bizarro emitido de 1992 a 1997. Sin más preámbulos, estás fueron sus 4 temporadas, con los videos más destacados: Temporada 1 (1992) Comenzó llamándose “Cha cha cha”, hasta que en las siguientes temporadas se les agregaba un subtítulo. El Ratón Juan Carlos: Una especie de Ratón Pérez al estilo Coco Sily. Canta la canción de finalización del horario de protección al menor: link: https://www.youtube.com/watch?v=kppk4YVTrmQ Herminia Chiquitingui Do Souza Nieta Ashira: Alfredo Casero interpretando un tema brasilero: “El Gato No Soporta La Radiación”. link: https://www.youtube.com/watch?v=ExdOP7wNKnA Temporada 2: “Dancing en el Titanic” (1995) Juan Carlos Batman: El Batman Argentino Gordo encarnado por Casero. En este segmento: Convención de Batmanes del Mercosur, con la representación de Batman Charrua, Paraguayo, Brasilero, Argentino donde se atienden la problemáticas que los Batmanes tienen en la región. Prestar total atención a como es recibido Superman cuando intenta invadir tan ameno momento: link: https://www.youtube.com/watch?v=KEYb-h8ySTY CNM International News: Noticias a cargo de Jack Anderson y Mr. Pento Portugal (Alfredo Casero): ¿Querías un inglés peor al de Carlitos Tevez? Servite: “YU AR ENOJED AN A IAM RISING”. Al final se descubre la verdadera nacionalidad de Anderson. link: https://www.youtube.com/watch?v=zqUYRK1RDUA Temporada 3: “El Estigma del Dr. Vaporeso” (1996) Castings (El gerente y el productor): Casero es el gerente de un canal que recibe aspirantes generalmente traídos por un productor Numerosas veces aparece Manuk, El Hombre que nunca ríe (Alberti), pero que hace que te vomites de una carcajada con solo mirarle la cara: link: https://www.youtube.com/watch?v=IIc2SBwV3TA María Paula Robles (Capusotto) se somete al test de Chiche: María Teresa va a su psicólogo (Alberti) que es un hijo de puta, porque su jefe la acosa. Para hacerle el test de Chiche la ata en una silla con correas y escuchen las preguntas, si no se ríen son de madera de balsa: link: https://www.youtube.com/watch?v=daATlaZWVMo Temporada 4: “La Parrilla del Xeñor” (1997) Clasificados: ¿Aburrido de leer clasificados que no te ofrecen el mínimo sostén?: “Cambio reloj de arena con vidrio polarizado por rata de escritorio, si es posible con tapadito de piel. SR PEPE. Telf: 000-9099” link: https://www.youtube.com/watch?v=oRXEval-gwo Todos en capilla: Fabio Alberti encarna a un cura párroco que predica mensajes religiosos a los televidentes difundiendo las enseñanzas del mártir Peperino Pómoro. El sketch fue criticado duramente por grupos ultraconservadores por considerarlo ofensivo a la religión católica, lo que llevó a las empresas que auspiciaban el programa a cancelar la publicidad y luego al levantamiento del sketch, después de haber emitido varios capítulos. Algunas de sus máximas fueron: • “Yo soy Peperino, mártir del camino, yo soy aquel que se tomó un bondi a Pergamino/Que se comió los huevos con el tocino/Que le tocó la corneta a Fantino”. • “Es más posible, que un elefante habite un departamento de un ambiente, a que un camello maneje un cero kilómetros’ “. • “No es bueno comer lechón en día de gastritis’ “. link: https://www.youtube.com/watch?v=SiGWVUwe3Co Finalizadas estas temporadas, dos años más tarde, después de añorar a más no poder los personajes descriptos aparece uno de los programas que revolucionó la televisión argentina y mi vida. Ladys and gentlemans, con ustedes: TODO POR DOS PESOS: (Para el proximo post)
El sexo es algo universal, todos estamos de acuerdo. No distingue razas, colores, ideologías ni distintivo alguno. Todos gustan del sexo, y cuanto más la pongas más feliz vas a ser seguramente. Desde el comienzo de la vida humana, el hombre hace todo para impresionar al sexo opuesto: sus gestos, actitudes, movimientos, son en pos de conseguir atraer a las mujeres. Y hasta el día de hoy es así: hacemos todo por sacudir el canelón. Todo. Ya lo dijo Dolina, el Dr. Bomur y yo… con eso deberá bastar. Pero así como hay actitudes que nos acercan al sexo, también hay veces en que el sexo es esquivo en nuestra vida, nos abandona para siempre y nos obliga a un frenesí de paja, convirtiéndonos en un gurú de la tota, un experto en explotarnos los cuetes en la mano. Las mujeres nos miran como si fuésemos una bolsa de guano, y las posibilidades de copular se achican a dimensiones similares a que Huracán las Heras gane la Champions League. ¿Por qué sucede esto mis queridos colegas? ¿Porque somos tan virgos a veces? ¿Por qué cometemos los pecados expuestos a continuación?: Pertenecer a clubes de marcas de autos: No hay nada más virgo que eso. Un lugar lleno de hombres, que aman más a su auto que a cualquier otra cosa, ya es un problema. Una parva de pibes ultra chatos, cuyo único tema de conversación es su auto, lo que le pusieron al auto, y lo que piensan ponerle a su auto. Mas si andas con la remerita del club del Palio, vas camino a que se te forme un nido de ardillas en el tronco de la verga. Virgo al palo. El famoso combo “Bermudas+Zapatillas+Medias de toalla subidas hasta las rodillas”: Si hay un ahuyentador de mujeres por excelencia es este infalible combo antigarche. Una patada en la verga al buen gusto. Pedazo de hijo de puta, así no te levantas ni a las pibas ciegas de la escuela Braille. Tener una remera de alguna consola/vídeo juego: Que las mujeres te vean con una remera de Playstation te gradúa con honores en el máster de virginidad. Convengamos que a las minitas no le gustan los paparulos que están con los jueguitos todo el día, así que anda buscándole un uso nuevo al pito porque lo vas a sacar solamente para mear. Coleccionar figuras de acción/comics: Ya pasaste la infancia, cara de escroto, no podes seguir teniendo los muñequitos de la Guerra de las Galaxias y de Batman. Tenes menos posibilidades de ponerla que Ricardo Iorio de sacar un disco de cumbias. Acá directamente en cualquier momento aparecen del Museo Británico a ver la momia que tenés abajo de los calzoncillos. Nombrar a tu mama más de dos veces en una conversación: las minas huelen a kilómetros que sos un nene de mama. No da que contes lo bien que cocina el pastel de papa y que te hace el desayuno antes de irte a laburar. Supera tu Edipo cabeza de chota, que tu mama te siga comprando los slip y que sean mejores amigos y le contes todo no te va a ayudar a enterrar la batata. Poner fotos en cuero con frases mersa en el facebook: Te sacas una foto en el espejo del baño, con la pared a medio revocar y le pones frases como “dame la oportunidad de hacerte feliz” o alguna grasada parecida que escuchaste en una cumbia. Pará un poco Robert Dauni Yunior de la feria de Guaymallen, así no te levantas ni a las negras del Santo. Para colmo de males no le pone me gusta ni la madre. Podemos agregar de este espécimen, que comenta las fotos de la minitas ricas y les pone pajereadas tipo “mi amor te hago todo”. Puñetero empedernido este. Acosar en el boliche a todo ser con vulva existente en el lugar (o pito encubierto, da lo mismo): Creo que este es el ejemplo más visible. A toda minita que pasa la acosa, le toca el pelo, le dice que la ama. No se aguanta las ganas de manosear a todas. Es el tocaculos que iba a la matiné y evolucionó en esto más controlado para que los patovas no lo saquen todos los fines de semana. Obviamente no la pone nunca y se la pasa en Poringa. Domina todos los artes de la paja: mano cambiada, paragüita, Perta (paja con la pija muerta) y otras 247 formas. Ser diamond en Taringa Estos son los ejemplos que a mi entender nos condicionan a la hora de usar el peceto. Debe haber muchos más, se los dejo a su criterio. Nos vemos en las próximas camaradas.
Las costumbres y mi infancia nunca va a volver a ser como la de antes, los tiempos ya no te dejan ser niño, por suerte yo viví esa última etapa donde ser niño significaba libertad, y poder jugar donde quisieras. Para no extendernos en palabras aquí dejo una lista de cosas que seguro hiciste de niño y ahora eso no se ve. A mis dos años me mudé a un barrio que ni siquiera tenía las calles terminadas. Jugábamos todos hasta las 11 de la noche, y eso terminaba cuando mi vieja me llamaba para bañarme, caía lleno de arena, todo sucio y transpirado hasta la nuca. Nunca pude ser un niño normal y prolijito como el resto, por ende todos mis pantalones tenían parches, ni siquiera los nuevos se salvaban ya que donde íbamos me trepaba árboles o recorríamos las acequias con mis amigos. Recién a los 17 pisé un McDonald’s, porque de niño era como soñar ir a esos lugares, la falta de plata y demás llevaba a que si salíamos con mis amigos mi vieja me mandaba con un tupper con milanesas para comer en alguna plaza acompañada de mi botellita de jugo preparado como al resto de mis amigos. Ver en televisión los autitos Hot Wheels era todo un sueño que jamás pude cumplir, y más ver esas pistas hechas solo para esos autitos. Pero sé que era muy feliz haciendo pistas de autos y túneles en los montones de arena que sobraban en el barrio en plena construcción. Recientemente fui a un cumpleaños donde para todos abrían y servían papas LAYS, En mis cumpleaños comprábamos bolsones de papas y chizitos de una marca que creo que ni siquiera era legal, los adornos eran del cumpleaños de mi hermano que fue antes que el mío. Sin olvidarme de la torta con jugadores de boca y de river, obviamente también de la torta que se usó para el cumpleaños anterior Toda la ropa que le quedaba chica a mi hermano iban a parar para mí. Las remeras que solo se usaban para salir, esos jeans que también se usaban para salidas a cumpleaños, que después de la primera fiesta ya tenían que ponerle parches en mí caso. Siempre para reyes le regalaban una bicicleta nueva a mi hermano, y la de él la limpiaban la dejaban muy bonita, me decían -acá esta tu bici, esta tiene más experiencia. Yo estaba contento porque como mi bici que ya había sido de mi hermano estaba molidisima. Recuerdo nunca quejarme de eso. Donde vivía no había prácticamente nada, nos íbamos con las bicicletas lejos, muy lejos de todo, una vez creímos que estábamos en San Luis por todo lo que anduvimos, y luego no recordábamos como llegar a casa. Fue una tarde larga, recuerdo que por un arroyo tomamos agua para poder seguir. Ir al cine creo que era dos veces al año, o quizás menos. Así que con mis amigos los domingos en la siesta nos fijábamos que VHS teníamos, el cual no hayamos visto miles de veces y lo veíamos nuevamente. En mi barrio una semana en el verano llegaba el circo (pensaran que vivía en el año 20, pero no), realmente venia el circo y esa era nuestra diversión más grande en el año. Mi viejo nos llevaba a mi hermano y a mí, nos compraba dos latitas de gaseosa más el llavero con la foto de nosotros. Era realmente feliz. Ver en la tele las armas de Hasbro y en el centro todas esas jugueterías llenas de rifles y armas a balines inalcanzables para nosotros hacia que nos naciera la creatividad, con los chicos de la cuadra íbamos al campito detrás del barrio, entre los árboles y cosas que tiraban confeccionábamos las armas, las lijábamos, les poníamos mira, y teníamos armas para jugar por meses. Recuerdo jugar en la calle a la pelota sin zapatillas, ya que si rompía las únicas que tenía en condiciones mi vieja me mataba, el arco eran dos ladrillos, cada vez que pasaba un auto parábamos el partido, corríamos los ladrillos rápido para que el auto pasara y seguíamos jugando. Luego de terminar el partido íbamos a mi casa a tomar agua donde mi vieja estaba regando, armábamos una fila de 8 niños para beber. Ese tipo de cosas no voy a olvidarme nunca. Mi niñez fue privada de muchas cosas, pero jamás de amor por parte de mis viejos. Eso hizo crecer mi imaginación para poder jugar solo o con mis amigos a lo que quisiéramos. Yo veo que ahora a los niños les falta eso, puede ser porque los padres no quieran que sus hijos tengan las mismas necesidades que tuvieron ellos. Pero en ese punto es donde confundimos la necesidad con lo esencial. A mí lo material me llegaba muy poco, pero eso me sirvió para poder tener mucha imaginación y darme idea para la mayoría de las cosas que hago hoy en día. NDA: Estas experiencias fueron entre los años 1996 y 2003. De mis 5 hasta los 12 años.

Holis amiguis, aunque no esté muy presente en el Facebook, debido a un bloqueo del mismo hacia mi persona, a lo cual me lo paso por el medio del cobertor de los productos gallináceos, para no decir por el forro de los huevos, me hago presente como es de costumbre a dejar mi nota semanal, en este caso más que nota es una anécdota, algo que me pasó esta semana con mi amigo el Coco. El Coco, mi amigo desde la infancia, el número cinco que todo equipo quería tener, aguerrido, mala leche, áspero, rústico. Su apodo, sin ir más lejos, se lo debe a Coco Sily, una mezcla del macho argentino con Cacho de Buenos Aires. El Martes, justamente 13, te rompo el culo ¿Quién te lo cose? Ah no, ese era para el doce, bueno en fin, me lo encuentro el lindo día para cepillarte y el choto desde la vereda del frente me saluda en forma esquiva. Me cruzo la calle, lo alcanzo y le digo… Anto: Coco, amigo ¿Qué contás? Coco: Hola Anto, me hice puto… Anto: ¿¿Cómo?? ¡¡Pará!! Me estas jodiendo… Coco: No choto, me hi ce puuuu toooo, estoy viviendo con un tipo… Anto: Daaa, seguro, y yo soy Tom Cruice… si bien me parezco pero tengo menos guita… Coco: ¿Te acordás del Cacho? Anto: Jodeme… ¿con el Cacho? ¿Con el mas culiador del lejano Oeste? Coco: Si… pero ojo, todo tiene explicación, y al mejor estilo Mendolotudo, te lo voy a explicar en 10 simples pasos. Anto: Soy todo oídos, te escucho mientras me pongo culo contra la pared… Sub nota: “Los 10 porque de volverme puto” by Coco Porque en la mañana nos vamos a desayunar al café de la esquina a mirar culos por doquier, tipo partido de tenis, potos van, potos vienen. Tortícolis mode on… Porque comemos siempre asado, pizza o milanesa con papas fritas y un huevo a caballo, con Coca de la más dañina, nada de ensaladas ni comidas dietéticas, que se las metan en el orto. Porque vamos a comprar y no estamos tres horas en la sección perfumería, y si por ahí surge piropo a la cajera o miradita de culo a la que pasa, nadie nos da un codazo en la boca del estomago, es un código que tenemos. Porque si decimos de salir a algún lado en cinco minutos estamos cambiados, perfumados, peinados, nada de esperar un siglo hasta que el otro esté listo. Porque los martes y jueves en la noche salida de pareja, infaltable fulbito con amigos y porroneada final. Porque siguiendo la línea de la porroneada, en caso de que alguno de los dos llegue entradito de copas o bien hasta la reverenda pija, no tenemos que soportar sermones de ningún tipo, ni dar explicaciones en siete idiomas deferentes ni mascar media docena de chicles antes de entrar. Porque nada de choteras tipo Rial, Dulce Amor, Infama, Gran Hermano, La Pelu, a lo sumo Tinelli un ratito por lo culos, pero nada de puterio en la tele, de crónica a Fox Sport, Garage, TyC, Los Simpson, todo lo que sea deportes, dibujos, noticias y potos. Porque el domingo es sagrado ¿Vamos a dar una vuelta al parque? Siii, ¡¡¡esssta!!! ¿Vamos a la casa de la Mami? ¡¡¡La tongocha!!! El domingo arranca con las carreras de TC, solo TC, el TC 2000 es de metrosexuales. Sigue con Sin Codificar, luego Fulbo, Fulbo, Fulbo y mas Fulbo, para finalizar con Fantino y los Brazucas de la iglesia universal…obvio, entre en medio un asado, mucha cerveza, y palangana con agua pa las patas en verano. Porque las minas seguirán siendo todo en nuestra vida, pero de la casa para afuera, y entre Cacho y yo hay códigos y si bien convivimos, nuestra relación nunca va a ir más allá de un beso casi sin lengua. Porque al fin y al cabo es mejor que te rompan el culo una vez a la semana y no los huevos todos los días… Coco: Bueno Anto, ahí tenés todo explicado…ahora, sabiendo que de esto vas a hacer una nota el viernes, dejame jugar con tus lectores y les dejo una encuesta… Anto: Dale Coco, y mientras nos vamos hablando hacia el horizonte, contame bien ¿Cómo sería eso del punto nº 10?
De chico siempre me gustaron los videojuegos, pero a decir verdad, nunca pasé del Mario, BomberMan o 1942 porque para mí, esos píxeles amotinados eran la gloria misma. Un día, allá por mis 12 o 21 años (no recuerdo bien), un amigo va a mi casa y me dice: - Vamos a ir al cyber del otro barrio a jugar a una gilada que se llama Counter Strike. Es un juego del que hablan todos. - ¿Mestás jodiendo? Para qué quiero ir a jugar a un juego de beisbol en donde el objetivo es contar los strikes? Dejame en paz que estoy por llegar al nivel 32 del Gálaga. - No das mas de choto. Dale, vení. Entonces cual rapto, me tomó del brazo y me sacó de mi casa. Mi vieja ni se preocupó porque en esa época era normal que si te raptaran fueran tus amigos para hacerte un poco más hombres. Llegamos al cyber y un montón de pibitos estaban haciendo cola para meterse a alguna máquina y jugar. Yo me quería ir, ya desde esa época odiaba a la gente que no me interesaba en lo más mínimo. De repente, un hueco entre un par de cabezas se abre y alcanzo a ver la pantalla de una pc. Sucedió como un silencio. El tiempo se paró. La cámara se empezó a acercar a mi rostro estupefacto con la boca abierta cual asalariado ve en el cajero su depósito mensual. Un par de brazos con una ametralladora se movía constantemente matando gente. Osea, era como que eras vos. Vos matando gente. Con armas pseudo reales. El nivel espacio – temporal se compuso y a los manotazos empecé a sacar a cual pendejo se cruzara en mi camino hacia la máquina número 5 y al grito de ¡CARGAME 32 PESOS! me senté. No sabía cómo moverme. No sabía cómo disparar. No sabía cómo comprar una puta munición. Pero ahí estaba. Frente al juego más realista – perfecto – entretenido – descargador de presiones que había estado hasta el momento. - ¡BIEN! – me decía mi amigo. Las horas pasaban y yo estaba en un éxtasis. Y así pasaron una, dos hasta tres horas y todavía me quedaba banda de crédito. Hasta que el revuelto de gramajos que mi mamá me hizo en el almuerzo comenzaron a surgir efecto. En un momento sentía que dentro de mi estómago se jugaba un Counter Strike. Pero no me importaba nada. Las computadoras seguían cotizando en bolsa y el horario de la tarde – siesta era donde más guachos iban a enviciarse. Cada vez se hacía más agónica la situación. Intentando no cagarme encima, me desconcentraba muy fácil y me mataban con cuchillos. En la cabeza. Yo con un AK – 47. Necesitaba librar presión corporal de alguna forma. Y no tuve mejor idea que comenzar a despacharme de a pedos silenciosos. Y vieron lo que dicen de los pedos silenciosos. Si, son los más inmundos. Así empecé con uno. Con dos. Con tres. Con cha de la lora, me cagué. Lo peor había sucedido. Uno de esos pedos traicioneros se hizo presente y me vino con sorpresa que casualmente no fue la mejor. Como una bomba nuclear, la onda expansiva retiró a todos los presentes que veían como me acribillaban y quedé ahí solo. Solito. No sabía qué hacer. Ya estaba cagado y todos lo sabían. Era imposible caer más bajo, así que solo pude hacer la única cosa que me quedaba: seguir jugando hasta que se me acabaran mis 32 pesos. Dedicado a mi amigo Bomur, para que sepa que compartía mis sentimientos y situaciones escatológicas antes que nos conociéramos.
A comienzos del siglo XX, la comunidad médica prácticamente se encontraba imposibilitada en su batalla contra la temible sífilis. La atroz enfermedad se esparcía a un ritmo alarmante en algunas áreas, sobre todo en aquellas regiones donde habitaban los sectores más carentes de la población mundial. Incluso para aquellos que podían permitirse pagar, los tratamientos conocidos rivalizaban con la propia enfermedad en el daño que provocaban en los pacientes. En el año de 1932, el Dr. Taliaferro Clark del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos (PHS) puso en marcha un estudio en el condado de Macon, en Alabama, Estados Unidos con el objetivo de registrar y documentar el progreso de esta catastrófica enfermedad de trasmisión sexual. El lugar estaba habitado en su mayoría por granjeros negros analfabetas y de escasos recursos, factores que propiciaron un número preocupante en los casos de sífilis. Lo que se conoce como el Estudio de Sífilis de Tuskegee o simplemente como Experimento Tuskegee se llevó a cabo con la intención de profundizar en el entendimiento de la sífilis para proporcionar nuevos conocimientos y potenciales tratamientos, y posiblemente para justificar un programa paliativo financiado por el gobierno. Pero más allá de estas nobles justificaciones, la falta de recursos y sobre todo de ética condujo a una de las negligencias médicas más vergonzosas en la historia de los Estados Unidos. La sífilis es una enfermedad causada por la bacteria Treponema pallidum, y aun hoy se le considera una de las ETS más peligrosas debido a los síntomas que puede causar si no es tratada. En las etapas iniciales del contagio, produce úlceras indoloras y erupciones, acompañadas de síntomas generales de malestar como cefalea y dolor de garganta. Después de aproximadamente un año padeciendo estos síntomas, muchos pacientes aparentan una recuperación normal. Esta fase se considera la etapa latente de la enfermedad, donde las bacterias acechan al anfitrión durante un periodo que puede ir desde algunos meses hasta varios años. Cuando finalmente se presenta la tercera etapa de la sífilis, el cuerpo de la víctima empieza a llenarse de misteriosos tumores en varias regiones del cuerpo, y un grave daño puede empezar a suscitarse en el órgano cardiaco, las articulaciones y los huesos. La enfermedad incluso puede afectar al sistema nervioso, en una variedad conocida como neurosífilis. Esta variedad puede afectar a los ojos y oídos, producir cambios en la personalidad, sobre estimulación de los reflejos, parálisis y locura. El Estudio de Sífilis de Tuskegee se puso en marcha con la colaboración del hospital en el Tuskegee Institute, una universidad para negros fundada por Booker T. Washington. El PHS ofreció a los residentes pocos detalles sobre los propósitos del estudio, pero a cambio de su participación les prometió una comida diaria y tratamiento médico gratuito, así como un pago de $50 dólares para el entierro si autorizaban su propia autopsia en caso de muerte. Para aquellos hombres que se partían el lomo bajo el sol todos los días y que pagaban la renta de las tierras con una parte de sus cosechas, aquella oferta fue realmente atractiva. Se aceptaron un total de seiscientos voluntarios para el experimento, que se dividían en 201 hombres voluntarios sanos como grupo de control y 399 que habían dado positivo para sífilis. Dado que jamás se suministraron fondos suficientes para proveer de medicamento a todos los participantes, los investigadores se limitaban a observar el progreso natural de la enfermedad. Llegaron a la conclusión de que siempre y cuando no hicieran ningún daño a los pacientes, su estudio estaba justificado por el beneficio que produciría para la humanidad. Sin embargo, en muy poco tiempo estas nobles intenciones terminaron sepultadas bajo el peso de una investigación corrompida. Los médicos decidieron ocultar la gravedad de su estado de salud a los voluntarios, en su lugar les dijeron que necesitaban tratamiento para una enfermedad muy ambigua conocida como “mala sangre”. Posterior a este engaño, el personal médico suministraba a los voluntarios dosis periódicas de aspirinas y suplementos de hierro haciéndolos pasar por medicamentos más útiles. Estas prácticas engañosas provocaron en el Dr. Taliaferro Clark la decisión de retirarse del proyecto poco después de iniciado el estudio, pero los investigadores restantes siguieron adelante. Bajo la supervisión de la enfermera Eunice Rivers – mujer afroamericana que había recibido instrucción en el cuidado de la salud en Tuskegee – muestras de sangre eran colectadas periódicamente de los participantes. También fueron sometidos a algunas punciones lumbares, un procedimiento que implica introducir una jeringa grande en la médula para extraer muestras de líquido cefalorraquídeo. Este tratamiento no ofrecía ningún tipo de mejora a la salud de los pacientes, sino todo lo contrario, pues era frecuente que terminara en fuertes dolores de cabeza y nauseas, además de los pequeños riesgos de incapacidad y muerte del procedimiento. Pero los investigadores lo consideraron necesario para evaluar las indicaciones de la neurosífilis. Los pacientes recibieron cartas de “tratamiento gratuito especial” para manipularlos y que aceptaran las pruebas, y el procedimiento era realizado para toda una región en un solo día evitando que se propagaran los informes de inconformidad de los pacientes que desalentaran la participación. Eunice Rivers junto al grupo de voluntarios. A pesar de una que otra incomodidad ocasional, los pacientes se mostraban complacidos de recibir la asistencia médica gubernamental. Muchos de los enfermos de sífilis solían regalar productos horneados como una forma de agradecimiento a los médicos. Durante los primeros años del estudio, la única arma de la comunidad médica contra la sífilis eran cócteles tóxicos compuestos de sustancias perjudiciales como el arsénico y mercurio, que muchas veces provocaban más afecciones que la propia enfermedad. Algunos de estos profesionales en un destello de creatividad decidieron infectar de forma deliberada con malaria a los pacientes para inducirles fiebres que supuestamente contrarrestaban la infección por sífilis, después suministraban un extracto de corteza de árbol contra la malaria conocido como quinina. Sin embargo, a mediados de la década de 1940 un antibiótico recién descubierto llamado penicilina demostró efectividad y seguridad en el combate a la sífilis, y el gobierno de los Estados Unidos financió una campaña de salud pública en toda la nación con el fin de poner fin a la enfermedad. En un intento por salvar los frutos de su trabajo, los investigadores de Tuskegee ocultaron la cura a sus voluntarios. También elaboraron listas de estos pacientes que suministraron a los médicos de la localidad solicitando que no les suministraran penicilina pues de otra forma estarían interviniendo con un estudio de salud gubernamental. Los responsables del experimento no estaban interesados en salvar las vidas de los granjeros negros, lo único que les interesaba era llevarlos hasta una mesa de autopsia para practicarles disección. Como uno de los médicos dijo muy quitado de la pena: “No tenemos interés alguno en esos pacientes hasta que mueren”. Tras la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, la repulsión sobre las innecesarias prácticas médicas nazis en los campos de concentración llevó al Consejo para los Crímenes de Guerra a establecer el Código de ética médica de Núremberg. En este documento se definen los límites de la experimentación con humanos y se establece el requisito de consentimiento informado. El experimento en Tuskegee claramente contrariaba gran parte de estas directrices, pese a todo esto, las prácticas experimentales siguieron adelante. Durante varios años los médicos del condado de Macon trataban a los pacientes con una serie de placebos mientras la salud de los hombres se degeneraba gradualmente ante los estragos de una sífilis no tratada. Las autopsias revelaron toda una variedad de complicaciones a causa de la sífilis, entre ellas válvulas cardiacas dañadas, aortas destrozadas, tumores en los huesos, degeneración de la medula espinal y daño cerebral. En el año de 1966, un investigador de enfermedades venéreas llamado Peter Buxtun tuvo conocimiento del estudio y envió una carta a su director de departamento donde mencionaba su preocupación moral sobre el experimento. El Centro para el Control de Enfermedades (CDC) respondió asegurando que el estudio debía seguir adelante hasta que la totalidad de pacientes falleciera, dándoles la oportunidad a los investigadores de llevar a cabo las autopsias. Este dictamen estuvo respaldado por la Asociación Nacional de Médicos y la Asociación Médica Americana. Sin embargo, Buxtun no cesó en sus esfuerzos para dirigir la atención a la cuestionable ética del estudio, infelizmente sus intentos no tuvieron efecto en la cloaca de burocracia y racismo del CDC. Peter Buxtun El 25 de julio de 1972, el periódico Washington Star publicó un artículo condenando los experimentos médicos en Tuskegee. El artículo fue hecho por Jean Heller en respuesta a una carta enviada por Peter Buxtun que esbozó las atrocidades de la investigación. Los lectores de la publicación se mostraron horrorizados de que el Servicio de Salud Pública impidiera de forma deliberada a los voluntarios recibir una cura. Un día después la historia apareció en la portada del New York Times. El gobierno salió a defender su estudio a largo plazo, asegurando que los experimentos se hicieron en voluntarios, y que los pacientes siempre se mostraban felices de ver a sus médicos. Pero el gigantesco peso del rechazo público aplastó las blandengues justificaciones, rápidamente se organizó un grupo consultivo que condenó el estudio y ordenó su inmediato cese. Habían pasado cuatro décadas desde que los médicos administraron el primer tratamiento experimental para la “mala sangre” en Tuskegee. En el transcurso del experimento, un total de veintiocho hombres habían perecido directamente por la sífilis, y más de un centenar debido a complicaciones relacionadas con la enfermedad. Muchos de estos pacientes perdieron la vida incluso después que la penicilina se convirtiera en un antibiótico accesible. De los 399 voluntarios infectados que empezaron, solo setenta y cuatro lograron sobrevivir para enterarse de que sus médicos los habían estado engañando durante los últimos cuarenta años. Además, se descubrió que cuarenta esposas de los hombres enfermos habían sido infectadas durante el estudio, y diecinueve hijos habían nacido con sífilis congénita. Un año después de que la cloaca se destapara, la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP) ganó un acuerdo por $ 9 millones de dólares en nombre de las víctimas, y la suma se dividió entre los sobrevivientes. A ellos y a sus familias también se les garantizó la atención médica de por vida. Como era de esperarse, el Estudio de Sífilis de Tuskegee impulsó entre los afroamericanos una profunda desconfianza en la clase médica de los Estados Unidos, efecto que incluso permea a nuestro tiempo. Algunos han llegado a afirmar que el estudio fue un hecho perdonable si se analiza el contexto histórico. Por ejemplo, cuando comenzó el experimento en 1932, los investigadores no estaban obligados a informar a los pacientes detalles sobre su enfermedad. Sin embargo, ocultar este tipo de información fue lo menos grave entre todo el cúmulo de negligencias por parte de los investigadores. La explotación deliberada de una minoría étnica fue una completa barbarie, y sus esfuerzos proactivos para negarles un tratamiento son algo insostenible, sobre todo después que la cura estuvo a disposición del público a mediados de la década del 40. El día 16 de mayo de 1997, el presiente Clinton pidió disculpas en nombre de la nación a los pacientes que lograron sobrevivir en Tuskegee. Bill Clinton acompañado por algunos sobrevivientes del experimento. “A los sobrevivientes, esposas y miembros de la familia, los hijos y los nietos, les digo lo que ya saben: no hay poder en la Tierra que pueda revertir las vidas que se perdieron, el dolor sufrido, los años de tormento interno y angustia. Lo que se hizo no puede ser deshecho. Pero podemos terminar el silencio. Podemos dejar de voltear hacia otro lado. Podemos mirarte a los ojos y finalmente decir, en nombre del pueblo estadounidense: que lo que el gobierno de los Estados Unidos hizo fue vergonzoso. Y lo siento”. Unos cuantos investigadores de los que participaron en el estudio admitieron su total falta de ética, los demás se escudaron diciendo que simplemente seguían instrucciones de sus superiores. Estas respuestas tan débiles resultaron inquietantes pues así se justificaron los experimentos nazis en Nuremberg. Los científicos nazis también alegaron que simplemente “seguían órdenes”, una justificación que parece exentar a las personas de su moral personal. Ni siquiera Eunice Rivers – la enfermera afroamericana – sintió que había hecho algo indebido. El Estudio de Sífilis de Tuskegee es una demostración horrenda de lo que sucede cuando el racismo se sale de control, y es una tragedia que puede – y quizá deba – quedarse para siempre en la historia de la ciencia y la medicina. Tragedias como esta nos hacen recordar que el racismo no es algo tan distante como a muchos les gusta creer, y que los practicantes modernos de la ciencia y la medicina no están exentos de considerar sus vergonzosas acciones como hechos justificables en nombre de la ciencia.

En mi familia hay varios personajes, pero sin duda mi nona “Pochi” se lleva el premio. La octogenaria mujer tiene todas las características de la abuela perfecta. Es tierna, atenta, amorosa con hijos y nietos y mientras mi nono estaba en vida le hizo vivir un matrimonio feliz. Una reina la vieja, doña de campo, pechera, guapa la nona, está acostumbrada a ponerle el pecho a las balas, huevo al granizo, esfuerzo a la helada y pilas a la vida. Crió una gran familia… pero este no es el fin de esta nota, el fin es contar la mejor anécdota humorística sobre ella. Resulta que, como toda señora de edad, con el tiempo se le empezaron a cruzar uno que otro cablecito. En esa época mi nono Bruno aún vivía. Entonces, típico, la Pochi te preguntaba setenta veces las mismas cosas, te ofrecía mil veces el mismo postre y te contaba dos o tres veces en la misma comida la misma anécdota… siempre con la sorpresa de la primera vez. Al principio la escuchábamos todas las veces, cagándonos de risa entre nosotros y haciéndonos los sorprendidos con cada palabra. Con el tiempo pasó el chiste y le advertíamos… “Nona… ya nos lo contaste”. “¿Cuándo?” preguntaba la vieja… “recién”, respondíamos, y estallaba en risas. Bueno, voy a intentar reproducir el diálogo que tuvo de la mejor manera posible para que puedan dimensionar la anécdota. Era medio día, mi nono llegaba de laburar en la finca y estaba en el baño lavándose las manos. Sonó el teléfono, era el Juan Carlos, un sobrino… tenía malas noticias. - ¿Hola? – atendió la Pochi. - Hola Pochi, como le va, soy el Juan Carlos. - Hola Juan Carlitos, ¿como va querido? - Mas o menos Pochi, le llamo para darle una noticia triste. - ¿Qué noticia? ¿Qué pasó? – preguntó la Pochi asustada. - Es mi mamá… está internada, grave. Está muy mal. – dijo el Juan Carlos con tristeza. - ¿¡Otra vez!? – preguntó resignada la Pochi. - Si tía… otra vez, yo le aconsejo que se venga para la ciudad porque creo que de esta no pasa – le dijo el Juan Carlos más triste aún. Entonces mi nona, sin colgar en teléfono, se lo puso en el pecho y le pegó un grito a mi nono que aún estaba en el baño… - Brunoooooooooo, Bruuuuunooooo – lo llamó sin querer asustarlo. - ¿Que pasaaaaa? – contestó el viejo desde el baño. - Es tu hermana, Bruno… esta otra vez internada y grave. - ¿¡Otra vez!? Me cacho… – respondió mi nono con la única mala palabra que se sabía. - Si, otra vez… cambiate que nos tenemos que ir a la ciudad a verla – le ordenó al viejo. Y aquí vino el punto interesante… la vieja es un reloj, estructurada y ordenada como nadie en el mundo. Yo me imagino que su cabeza comenzó a ordenar los detalles menores de la situación, como qué ponerse, dónde quedaba el hospital, a qué familiares debía avisarles, con quién podía dejar la casa si se quedaba más tiempo de lo normal, quién le iba a dar de comer a los animales y un largo etcétera automático… entonces, de pronto… como quién no quiere la cosa, se dió cuenta que tenía el tubo del teléfono aún en la mano… - ¿Hola? – preguntó la Pochi con la mente en otro planeta, desconcertada. - Hola tía – respondió medio confundido el Juan Carlos que estaba en línea hacía cinco minutos. - ¿Quién habla? – preguntó mi nona sorprendida. - El Juan Carlos tía… - ¡¡¡Juan Carlos!!! – gritó la Pochi sin dejarlo hablar, medio sollozando, compungida – Juan Carlos… ¿vos sabes? – le preguntó. - ¿Si se qué tía?… – contestó confundido el tipo. - Tu mamá Juanca… ¡tu mamá esta internada! ¡Otra vez! – le aseguró la Pochi. Entonces el Juan Carlos no pudo más que estallar en risas, ante tan tragicómica situación. Piloteándola como un campeón, acostumbrado a los cuelgues de la Pochi, le respondió que si, que sabía, que la esperaba en el hospital Español. La mamá del Juanca zafó esa vez y la anécdota fue repetida hasta el hartazgo por los pasillos del hospital.

Un profesor escribió así en la pizarrón: 9 x 1 = 7 9 x 2 = 18 9 x 3 = 27 9 x 4 = 36 9 x 5 = 45 9 x 6 = 54 9 x 7 = 63 9 x 8 = 72 9 x 9 = 81 9 x 10 = 90 -En el salón no faltó alguien que se percató del error y se burló, al final todos empezaron a reírse. -El profesor esperó a que todos se queden en silencio y dijo: “Es así como ustedes ven el mundo, me equivoqué a propósito para mostrarles como nos comportamos ante algún error que cometemos. Nadie te elogia o te felicita por haber acertado nueve veces, solamente te juzgan y se ríen en tu cara por haber cometido un error”. MORALEJA: -Debemos aprender a valorar a las personas por sus aciertos, y no estar a la expectativa de sus fracasos.